9 de julio de 2026

9 de julio: Beata María de Jesús Crucificado Petkovic

La Beata María de Jesús Crucificado Petkovic «nació el 10 de diciembre de 1892 en Blato, en la isla de Korcula (Croacia). Era la sexta de ocho hijos de Antonio y María Petkovic. Sus padres llevaban una vida ejemplar y educaron cristianamente a todos sus hijos. Muy pronto María mostró su inclinación a la piedad y a la misericordia. Al ver los sufrimientos, el hambre y las penurias de la gente, decidió esforzarse por proteger a los pobres, "hermanos elegidos y amados por el Señor", como solía llamarlos.

El 8 de septiembre de 1906, día de la Natividad de la Santísima Virgen, con ocasión de la visita pastoral del obispo, María entró a formar parte de la asociación de Hijas de María, de la que fue secretaria y luego presidenta. Leyendo las palabras de Jesús al joven rico, el 21 de noviembre sucesivo, sintió la vocación a entregarse totalmente a Cristo. Desde ese momento renovó cada día su promesa de amor al Señor. Luego entró a formar parte de la Tercera Orden Secular de San Francisco y cuando Dios le inspiró dar vida a un instituto religioso femenino quiso darle la Regla y la espiritualidad franciscana.

Impulsada por su vivo deseo de ayudar a los necesitados, y siguiendo las orientaciones del obispo de Dubrovnik, monseñor Josip Marcelic, en el día de la Anunciación del año 1919 fundó la congregación de Hijas de la Misericordia, para "la educación e instrucción de la juventud femenina". El mismo obispo, en 1928, la erigió canónicamente como instituto de derecho diocesano. Al inicio la madre Petkovic dudaba entre la clausura y la actividad apostólica, pero optó por esta última, inspirada por las palabras de san Francisco: "No vivir sólo para sí mismo, sino también para el bien del prójimo".

El 6 de diciembre de 1956 la congregación llegó a ser de derecho pontificio y fueron aprobadas sus Constituciones.

La madre María de Jesús Crucificado Petkovic trató de transmitir a sus religiosas la profunda devoción que sentía desde niña hacia Jesucristo crucificado. En una carta, escrita el 31 de agosto de 1953, a todas las Hijas de la Misericordia, las invitaba a "seguir a Cristo, escuchar a Cristo, humillarse en Cristo, sufrir silenciosamente en Cristo, arder en Cristo, perdonar en Cristo, amar en Cristo, sacrificarse en Cristo (...). Para quien ama al dulcísimo Jesucristo, nuestro Señor, será dulce incluso la palabra "sufrir" por amor a él. Sufrir, porque no hay verdadero amor sin sacrificios y sufrimientos por la persona amada. Cristo con la cruz y el sufrimiento ha salvado al mundo entero".

Era una mujer fuerte en las adversidades, tierna en sus afectos, pero sobre todo profundamente enamorada de Jesús crucificado, al que dedicó toda su vida y su obra. Sintió durante toda su existencia esta constante presencia del Crucificado. Lo tenía siempre ante sus ojos, y en su corazón, por eso afloraba continuamente a sus labios. Las principales virtudes que practicó y recomendó eran las que brillaban en Cristo crucificado:  la pobreza, la humildad, la abnegación, hasta el sacrificio total de sí por el prójimo, sintetizado en una palabra:  amor.

La madre Petkovic experimentaba una grandísima alegría en su servicio a los pobres, marginados y despreciados, porque reconocía en ellos el rostro de Jesús doliente. Por eso, nunca se cansaba de exhortar a las hermanas a que mostraran con su conducta y sus sacrificios que en ellas se había encarnado el amor, la bondad y la misericordia de Dios.

Sacaba su fuerza espiritual de la oración. Su vida se puede resumir en dos palabras:  "Oración y apostolado". Desde el inicio, la oración constituyó el alma y el gran dinamismo de su amplia actividad. El "estar" con el Señor plasmaba el "ir" a los hermanos. La unión íntima con Dios  se  prolongaba en la comunión con el prójimo.

Sentía un profundo aprecio por las directrices y los consejos de los pastores de la Iglesia, ante los cuales siempre se manifestó muy dócil y obediente. En especial seguía con fidelidad las indicaciones del obispo y del Romano Pontífice. En una carta circular explica a sus religiosas el significado de la Regla y de las Constituciones:  "Son la palabra y la ley de nuestro Señor... La Regla santa, el libro de la vida, el camino de la cruz, la llave y el vínculo de la amistad eterna".

La fama de santidad, de la que gozó durante su vida, se confirmó también después de su muerte, acontecida en Roma el 9 de julio de 1966»

El texto entrecomillado precedente es la biografía oficial publicada en el sitio del Vaticano.


Las Hijas de la Misericordia se extendieron por varios países de Europa y América. Se dedican a la educación de los niños y la juventud, a la asistencia a las personas ancianas y enfermas, y al apostolado parroquial.

María de Jesús Crucificado Petkovic fue beatificada en Dubrovnik (Croacia) por Juan Pablo II el 6 de junio de 2003. Fue la primera mujer de la Iglesia croata beatificada en los tiempos recientes.

Tomamos las fotos en septiembre de 2023  en la iglesia Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Chivilcoy.

7 de julio de 2026

7 de julio: Beata Ifigenia de San Mateo

Durante el mes de julio, en el Martirologio Romano hay numerosas Memorias de mártires que fueron víctimas del odio a la fe durante la Revolución Francesa. Ocurre que, durante el período llamado "Terror", un total de 32 religiosas fueron asesinadas en la guillotina en la ciudad de Orange en distintos días del mes de julio de 1794. Dieciséis eran ursulinas, trece sacramentinas (adoratrices), dos bernardinas y una benedictina. Nosotros nos ocuparemos hoy del grupo de las trece sacramentinas.

Las Hermanas del Santísimo Sacramento y de Nuestra Señora (también conocidas como sacramentinas) son ​​una orden religiosa de clausura dedicada a la adoración perpetua del Santísimo Sacramento. La congregación fue fundada en Marsella en 1659 por un sacerdote dominico, Antonio Le Quieu.  En 1639, Le Quieu había creado en esa ciudad una casa religiosa femenina dedicada exclusivamente a la práctica de la Adoración Perpetua. El establecimiento definitivo tuvo lugar en 1659-1660, cuando Étienne de Puget, Obispo de Marsella, los erigió en congregación. Pero no fue sino hasta después de la muerte del fundador que las constituciones fueron aprobadas por el Papa Inocencio XII en 1693. 

Otra fundación se realizó en Bollène en 1725. Como dijimos, durante el Terror de la Revolución Francesa,  trece religiosas de ese monasterio fueron ejecutadas en la guillotina en julio 1794.

Fueron beatificadas por el Papa Pío XI el 10 de mayo de 1925 en el grupo de las 32 mártires a que hicimos referencia  al comienzo.

Un vitral de la Basílica del Santísimo Sacramento recuerda a las sacramentinas de Bollène. Es significativo señalar que al momento de construirse el templo (inaugurado en 1916)  las religiosas aun no habían sido beatificadas (nótese que no llevan aureola).

Dado que las sacramentinas de Bollène fueron asesinadas en varias ocasiones distintas,  hemos optado por compartir esta imagen en el día en que se recuerda a la primera del grupo de esa congregación en ser ejecutada:  Ifigenia de San Mateo (Francisca María Susana) de Gaillard de la Valdéne. Fue llamada a juicio separada de sus compañeras, seguramente con la esperanza de que, viéndose sola,  flaquearía. Pero, ante la acusación («ella jamás ha servido a la Revolución, ella ha hecho, por el contrario, todo cuanto ha podido depender de ella para impedir su progreso por el fanatismo y la superstición que excita con su ejemplo, refractaria a la ley de su país, y ha rehusado constantemente prestar el juramento que se le exige»), la religiosa confesó abiertamente su fe y volvió a negarse a prestar el juramento impío.  Fue condenada a morir en la guillotina, lo que se llevó a cabo en la plaza de Orange aquel mismo día, el 7 de julio de 1794. 


Las otras sacramentinas guillotinadas en Orange en 1794 fueron:

El 11 de julio:  Rosalie Clotilde Bès, Marie Elisabeth Pélissier y Marie Claire Blanc.

El 12 de julio:  Madeleine Talieu y Marie Cluse

El 13 de julio:  Elisabeth Verchière, Thérèse Faurie y Anne Minutte.

El 16 de julio: Marie Rose de Gordon, Marguerite Charransol y Marie Anne Beguin-Royal

El 26 de julio: Marie Marguerite Bonnet.


Nota: en algunas versiones del Martirologio, Ifigenia figura como "benedictina"; quizás se trate de una errata.  Son muchas las fuentes que  la señalan como sacramentina.

4 de julio de 2026

Santa María "en sábado"


Un bello mosaico en la fachada de la Catedral Santa Virgen de la Iglesia Autocéfala Ortodoxa Ucrania muestra una representación de la "Protección" de la Madre de Dios. La Virgen sostiene un velo: eso hace referencia «a una visión que el beato Andrés, "loco en Cristo", habría tenido en la iglesia de la Blanquerna,  en Constantinopla, en el siglo X. Durante un oficio nocturno vio a la Virgen, que extendia sobre el pueblo orante su manto (algunos dicen su omoforion) como un velo protector» ¹:




Terminemos con esta plegaria de Romano el Melode:

«Venid con el arcángel Gabriel, vayamos también nosotros donde la virgen María y saludémosla como a Madre y nodriza de nuestra vida: no es prerrogativa del mandante el saludo a la Reina; también los hombres pueden verla, hablar con ella, la Madre de Dios, a quien todas las generaciones proclaman bienaventurada y decirle: 
"¡Salve, inmaculada! 
¡Salve, elegida de Dios! 
¡Salve, oh piadosa! 
¡Salve, amable y bella! 
¡Salve, graciosa! 
¡Salve, intacta! 
¡Salve, incontaminada! 
¡Salve, madre desconocedora del connubio! 
¡Salve, virgen y esposa!"» ².

 

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¹          María Donadeo, "Iconos de la Madre de Dios" (Madrid, Paulinas, 1991)
²          Citado en la misma obra 

30 de junio de 2026

30 de junio: Los Doce Apóstoles


En el Sinaxarion Maronita, es decir, en el  Santoral de esa iglesia católica sui iuris, así como en otros calendarios orientales, encontramos el 30 de junio la Memoria conjunta de los Doce Apóstoles. En el sitio oficial Maronitas.org leemos:

«Se dice en el Evangelio que nuestro Señor Jesucristo escogió a doce hombres de entre los discípulos a quienes llamó Mensajeros. Estos son sus nombres: Simón, llamado Pedro, Andrés su hermano, y Santiago y Juan su hermano, hijos de Zebedeo, Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el recaudador de impuestos y Santiago, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, quien lo traicionó. (...)

Estos son los doce apóstoles que viajaron por el mundo predicando a Cristo

Sus voces se extendieron por toda la tierra. Fundaron la iglesia con su sudor y sangre. Cada uno de estos apóstoles tiene su propio memorial durante todo el año. Sin embargo, nuestra madre iglesia les rinde un homenaje integral en este día, para animarnos a seguir honrándolos, imitando sus virtudes y recurriendo a su intercesión.

Sus oraciones están con nosotros. Amén».

En el maravilloso ábside de la Basílica del Espíritu Santo está representado el episodio de Pentecostés (Hech 2, 1-11). Se ve a la Virgen María en el centro, rodeada por los Doce (cfr. Hech 1, 13-14), entre los cuales Matías reemplaza a Judas (cfr. Hech 1, 26).

Cada uno de ellos está representado con su atributo iconográfico habitual.




27 de junio de 2026

Sábado de la Semana XII Durante el Año

«Cui comparabo te vel cui assimilabo te, filia Ierusalem? Cui exaequabo te et consolabor te, virgo filia Sion? Magna est enim velut mare contritio tua; quis medebitur tui?»


La frase procede del libro de las Lamentaciones (2, 13) y se traduce de este modo:

«¿A quién podré compararte? ¿A quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿A quién te igualaré, para poder consolarte, virgen hija de Jerusalén? Porque tu desastre es inmenso como el mar: ¿quién te sanará?».


La Liturgia aplica esas palabras a la Virgen Dolorosa, y la foto que ilustra esta entrada corresponde al altar a Ella dedicado en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. Sobre la imagen de la Dolorosa, un ángel sostiene la frase 
«¿A quién te compararé? Porque tu desastre es inmenso como el mar». 

Pero un fragmento del libro de las Lamentaciones (2, 2. 10-14. 18-19) que incluye ese pasaje se proclama hoy como Primera Lectura de la misa (destacamos en negrita la frase que es objeto de nuestro interés en esta entrada):
El Señor devoró sin piedad todas las moradas de Jacob; derribó en su indignación las fortalezas de la hija de Judá; echó por tierra y profanó el reino y sus príncipes.
Están sentados en el suelo, silenciosos, los ancianos de la hija de Sión; se han cubierto la cabeza de polvo, se han vestido con un sayal. Dejan caer su cabeza hasta el suelo las vírgenes de Jerusalén.
Mis ojos se deshacen en llanto, me hierven las entrañas; mi bilis se derrama en la tierra por el desastre de la hija de mi pueblo, mientras desfallecen sus niños y pequeños en las plazas de la ciudad.
Ellos preguntan a sus madres: «¿Dónde hay pan y vino?», mientras caen desfallecidos como heridos de muerte en las plazas de la ciudad, exhalando su espíritu en el regazo de sus madres.
¿A quién podré compararte? ¿A quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿A quién te igualaré, para poder consolarte, virgen hija de Jerusalén? Porque tu desastre es inmenso como el mar: ¿quién te sanará? Tus profetas te transmitieron visiones falsas e ilusorias. No revelaron tu culpa a fin de cambiar tu suerte, sino que te hicieron vaticinios falsos y engañosos.
¡Invoca al Señor de corazón, gime, hija de Sión! ¡Deja correr tus lágrimas a raudales, de día y de noche: no te concedas descanso, que no repose la pupila de tus ojos!
¡Levántate, y grita durante la noche, cuando comienza la ronda! ¡Derrama tu corazón como agua ante el rostro del Señor ! ¡Eleva tus manos hacia él, por la vida de tus niños pequeños, que desfallecen de hambre en todas las esquinas!

Cerramos esta entrada con un comentario del sitio católico Clerus sobre el libro en general y sobre la Segunda Lamentación en particular:

El libro de las Lamentaciones:

Este Libro consta de cinco poemas que evocan la ruina de Jerusalén, acaecida en el 587 a. C., y están escritos en el estilo de las elegías fúnebres de esa época. Aunque se inspiran en las ideas y las expresiones de Jeremías y suelen llevar su nombre, las LAMENTACIONES no son obra de aquel célebre profeta, sino de algunos judíos que permanecieron en Jerusalén después de la catástrofe. Las cuatro primeras Lamentaciones son alfabéticas, es decir, cada estrofa comienza con una letra hebrea, siguiendo el orden del alfabeto.

Al dolor provocado por la destrucción de la Ciudad santa y a las quejas desgarradoras frente a la triste situación en que se encontraban sus habitantes, sigue una profunda reflexión, madurada a la luz de esa misma desgracia. "Jerusalén ha pecado gravemente y se ha convertido en algo inmundo" (1. 8). "Examinemos a fondo nuestra conducta y volvamos al Señor" (3. 40). Este humilde reconocimiento de las propias culpas, tantas veces denunciadas por los profetas anteriores al exilio, está acompañado de una ardiente súplica por la restauración de Israel, que se apoya a su vez en las predicciones mesiánicas de los profetas y es muy semejante a la de los Salmos 44; 80; 89.

Las Lamentaciones son utilizadas por la liturgia judía en cada aniversario de la destrucción de Jerusalén, y es muy natural que el Cristianismo las haya incorporado a la liturgia de la Semana Santa, para evocar la Muerte de Jesús.

 Segunda Lamentación (cap. 2):

Sión se lamenta porque el Señor la trató como a un enemigo. Su Templo fue incendiado, sus murallas arrasadas y sus puertas arrancadas. El rey y sus príncipes fueron llevados cautivos. Ya no existe la Ley ni hay profetas que hablen en nombre del Señor. Los ancianos están abatidos y los niños desfallecen en las plazas. "¿A quién podré compararte, hija de Jerusalén? Porque tu desastre es inmenso como el mar" (2. 13). ¿Cómo es posible que el Señor haya llegado a ese extremo con la ciudad que era "el estrado de sus pies"? (2. 1).

24 de junio de 2026

24 de junio: Solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista

Aunque técnicamente el objeto inmediato de la Solemnidad de hoy es la Natividad de San Juan, se ve tanto en los textos de la misa como en la Liturgia de las Horas, y también en la piedad popular, que el Bautista es honrado hoy de un modo integral, no sólo en el hecho de su nacimiento, sino también en su vida y sobre todo en su misión de Precursor.

Por eso, es justo que visitemos hoy -por primera vez en este blog- la iglesia porteña de la parroquia San Juan Bautista el Precursor, ubicada en la calle Rogelio Yrurtia, cerca del Parque Sarmiento.


El Prefacio de San Juan Bautista (que se usa en la Misa de la Vigilia y también en la misa de hoy) dice:

Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, Señor nuestro.

Alabamos tu grandeza manifestada en San Juan Bautista,

el Precursor de tu Hijo, y el mayor entre los nacidos de mujer.

Antes de nacer, saltó de alegría en el vientre de su madre

al sentir la proximidad del Salvador,

y fue el único profeta 

que señaló al Cordero que quita el pecado del mundo.

Él bautizó en el río Jordán al mismo autor del bautismo,

para que el agua viva santificara a todos los hombres,

y mereció dar el supremo testimonio de Cristo,

derramando su sangre por Él.

Por eso, unidos a los ángeles en el cielo,

cantamos en la tierra un himno a tu gloria,

diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo...



Las dos fotos de esta entrada fueron tomadas el mismo día con una diferencia de media hora entre la primera y la segunda. Era una tarde de septiembre del año pasado; al entrar en el templo la luz daba directamente sobre la imagen, ubicada en el nártex, y al salir del templo, cuando tomamos la segunda foto, ya había bajado el sol.   «Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos,  para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados;  gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente, para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte» (Lc 1, 76-79a).



22 de junio de 2026

22 de junio: Beato Inocencio V

Como hicimos en febrero con la imagen de Catalina de Ricci, también en este caso le pedimos a una Inteligencia Artificial que mejorara la foto que habíamos tomado en 2018 en la iglesia santafesina de los dominicos dedicada a Nuestra Señora del Rosario. 

Es la primera vez que honramos en este blog a este pontífice del cual dice el Martirologio: «En Roma, en Letrán, Beato Inocencio V, papa, el cual, perteneciente primero a la Orden de Predicadores, enseñó teología en París y ocupó, a su pesar, la sede episcopal de Lyon. Junto con San Buenaventura preparó el II Concilio Ecuménico de Lyon, para tratar de la unión entre latinos y griegos. Elevado a la cátedra de san Pedro, desempeñó su magisterio por breve tiempo, apenas sin poder manifestarse a la Iglesia Romana».

Pedro de Tarantasia nació hacia  1224/1225 y entró en el convento dominico de Lyon en 1240. Ordenado sacerdote, consiguió el magisterio en teología en Paris en 1259 y enseñó allí hasta 1264, año en que pasó a ser provincial de Francia. Volvió a su cátedra en 1267. Reelegido provincial de Francia, predicó la cruzada por orden de Clemente IV. Nombrado en 1272 Arzobispo de Lyon, al año siguiente era nombrado cardenal. Participó en el Concilio Ecuménico II de Lyon y luego partió con el Papa para Roma. 

El 21 de enero de 1276 fue elegido papa con el nombre de Inocencio V. En enero se cumplieron 750 años de su elección. Fue el primer papa de la Orden de Predicadores. Procuró la paz entre los príncipes cristianos, de los que esperaba la colaboración en una eficaz cruzada. Pero una fiebre maligna acabó con su vida el 22 de junio de 1276, tras apenas cinco meses de pontificado. Su culto fue confirmado en 1898 por León XIII.