7 de mayo de 2026

7 de mayo: Aniversario de la Dedicación de la Catedral de Nueve de Julio

En todo templo, además de las solemnidades del Calendario Litúrgico general, deben celebrarse, con la misma categoría de Solemnidad, en primer lugar, el Patrono del lugar, y también el aniversario de la Dedicación del mismo templo.

En el caso de las catedrales esta norma se destaca especialmente, ya que el aniversario de la Dedicación de un templo catedralicio se celebra como Solemnidad en la misma Catedral y como Fiesta en el resto de los templos de la diócesis, como lo señala expresamente la Tabla de Precedencia de los días litúrgicos, números 4b  y 8b.

Por ello, en este blog que se mueve "al ritmo del Año Litúrgico" también tienen su lugar los aniversarios de la Dedicación de catedrales argentinas. 

Ya hemos recorrido varias de ellas; hoy nos toca visitar la Catedral de Nueve de Julio, en la que tomamos las fotos de esta entrada en septiembre de 2023.

La Diócesis  de Santo Domingo en Nueve de Julio fue creada el 11 de febrero de 1957, por medio de la Bula Quandoquidem adoranda, del Papa Pío XII. El templo local dedicado a Santo Domingo fue elevado por esa misma norma  a la dignidad catedralicia.

El templo fue consagrado solemnemente por monseñor Alejo Gilligan el 7 de mayo de 1991, como lo señala la placa.

La institución civil tuvo lugar con el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional del 18 de enero de 1957. 


Los Patronos de la diócesis son la Virgen de Fátima y Santo Domingo de Guzmán. 






4 de mayo de 2026

4 de mayo: San Emiliano


Un "Emiliano, soldado" aparecía nombrado en el Martirologio de 1956 en la Memoria de los santos Agapio y Secundino, el 29 de abril:

«En Cirta de la Numidia, el triunfo de los santos mártires Agapio y Secundino, Obispos, los cuales, después de prolongado destierro en aquella ciudad, cuando en la persecución de Valeriano era mayor la rabia de los gentiles contra la fe cristiana, llegaron de ilustres sacerdotes a mártires gloriosos. En su compañía padecieron también Emiliano, soldado, Tértula y Antonia, vírgenes consagradas a Dios, y otra mujer con sus dos hijos gemelos».

El recuerdo de los santos mencionados sigue apareciendo en la actual versión del Martirologio Romano, pero  inscripta en la fecha de hoy, 4 de mayo:

«En Cirta, de Numidia (hoy Argelia), conmemoración de los santos mártires Agapio y Secundino, obispos, los cuales, después de un prolongado destierro en la mencionada ciudad, llegaron a ser mártires gloriosos, a causa de su condición de obispos, durante la persecución bajo el emperador Valeriano, en la que se pretendía suscitar el furor de los gentiles para poner a prueba la fe de los justos. Fueron también martirizados con ellos San Emiliano soldado, santas Tertula y Antonia, vírgenes consagradas a Dios, y una mujer con sus hijos gemelos (258/259)».


Como tantos otros santos militares, San Emiliano, soldado y mártir, aparece en un vitral de la 
iglesia de Nuestra Señora de Luján (Castrense).

1 de mayo de 2026

1° de mayo: San Peregrino Laziosi

 


Hoy visitamos por primera vez en este blog la iglesia de la Soledad de María, en la que se exhibe para la veneración de los fieles una imagen de San Peregrino Laziosi.  La biografía que publicamos a continuación procede de un sitio franciscano.

«Peregrino Laziosi (1265-1345) nació en Forli, Italia, hijo único de una familia pudiente. En su adolescencia, se unió a los enemigos del Papa en su ciudad natal y pronto se convirtió en cabecilla de los rebeldes.

El Papa Martín IV colocó a Forli en un interdicto espiritual, que provocó el cierre de las iglesias en la ciudad, con la esperanza de hacer entrar en razón a sus ciudadanos. Tras el fracaso de esta medida, envió a Felipe Benicio, de la Orden de los Siervos de María, como su embajador personal para intentar llevar la paz a los furiosos rebeldes

Sin embargo, el delegado papal no fue bien recibido. Mientras se dirigía a una multitud disconforme, fue arrastrado, golpeado con garrotes y apedreado. Peregrino lo derribó con un fuerte golpe en la cara. Poco después, afligido por el remordimiento, el joven se echó a los pies del lastimado y sangriento cura pidiendo perdón, que le fue otorgado con una sonrisa.

Posteriormente, se convirtió en defensor incondicional de Felipe Benicio. Seguía las sugerencias de Felipe y, con frecuencia, oraba en la capilla de Nuestra Señora, en la Catedral. Mientras se encontraba arrodillado, tuvo una aparición de la Santa Madre sosteniendo en sus manos un hábito negro, como el que llevaban los Siervos de María. «Ve a Siena», dijo María al asombrado Peregrino. «Allí encontrarás hombres devotos que se hacen llamar mis Siervos. Únete a ellos».

Los Siervos de María le ofrecieron una cálida bienvenida. El propio Felipe Benicio lo vistió ceremoniosamente con el hábito religioso.

Uno de los lemas de Peregrino como Siervo de María podría haber sido: «¡Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy!». Intentó cada día convertirse en un religioso más ferviente. Para expiar sus pecados, se trataba con severidad y se esforzaba por ayudar a los pobres y a los afligidos.

Comenzaron a llamarlo «Ángel del Buen Consejo», en agradecimiento por sus sabios consejos.

Luego de ordenarse sacerdote, fundó en Forli un monasterio de los Siervos de María. Años más tarde, le apareció un tumor cancerígeno en el pie derecho. Era tan doloroso que finalmente accedió a que el cirujano se lo amputara.

La noche previa a la cirugía, Peregrino rezó durante horas. Luego se adormeció y soñó que Cristo lo tocaba y curaba su pie. La emoción lo despertó. Bajo la tenue luz de la luna, vio que su pie, que había sido cuidadosamente vendado unas horas antes, estaba completamente curado.

Los forlineses lo admiraron aún más al enterarse de su cura milagrosa. Cuando estaban enfermos, apelaban a sus oraciones. Algunos se curaban cuando él les susurraba «Jesús» al oído. Desde entonces, la Iglesia lo ha designado patrón de las personas con cáncer, dolencias en el pie o cualquier enfermedad incurable.

Peregrino murió el 1 de mayo de 1345 y fue canonizado en 1726. Miles de visitantes le rinden especial homenaje el 1 de mayo de cada año».

29 de abril de 2026

29 de abril: Santa Catalina de Siena

Celebramos hoy una vez más la Memoria de Santa Catalina de Siena. Lo hacemos con fragmentos de los textos de la Misa propia y con fotos que tomamos en 2023 en la iglesia Santa Felicitas en el barrio porteño de Barracas.


Antífona de entrada

Ésta virgen sabia y prudente salió al encuentro de Cristo
con la lámpara encendida. Aleluia.



Oración colecta

Señor Dios nuestro, que otorgaste a Santa Catalina de Siena
un amor intenso para contemplar la pasión de tu Hijo
y para servir a la Iglesia,
concédenos, por su intercesión,
que tu pueblo, unido al misterio de Cristo,
se alegre siempre en la manifestación de su gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.


En relación con la imagen inferior del vitral, leamos un párrafo de la biografía publicada en El Testigo Fiel:
El retorno de Catalina a Siena [después de estar en Florencia ante el Capítulo General de los dominicos] , coincidió con una terrible epidemia de peste, en la que se consagró, con toda su «familia», a asistir a los enfermos. «Nunca fue más admirable que entonces», escribió Tomás Caffarini, quien la había conocido desde niña. «Pasaba todo el tiempo con los enfermos; los preparaba a bien morir y les enterraba personalmente». El beato Raimundo, Mateo Cenni, el P. Santi y el P. Bartolomé, que habían contraído la enfermedad al atender a las víctimas, debieron su curación a la santa. Pero ésta no limitaba su caridad al cuidado de los enfermos: visitaba también, regularmente, a los condenados a muerte, para ayudarlos a encontrar a Dios. 

28 de abril de 2026

28 de abril: Beato José Cebula

El Martirologio Romano trae hoy esta Memoria:

En el campo de concentración de Mauthausen, en Austria, beato José Cebula, presbítero de la Congregación de Misioneros Oblatos de María Inmaculada y mártir, que, de nacionalidad polaca, en tiempo de guerra, fue llevado a esa cárcel por quienes odiaban la fe y sometido a crueles tormentos hasta la muerte.

Nació en Polonia el 23 de marzo de 1902. Aunque de joven había comenzado la carrera docente, se decidió finalmente por la vocación religiosa e ingresó en la Congregación de Oblatos de Maria Inmaculada en 1921.  Fue ordenado sacerdote el 15 de junio de 1927 y destinado al seminario menor de Lubliniec; más tarde fue superior y maetro de novicios en Markowice. 

Cuando los nazis ocuparon Polonia en la segunda Guerra Mundial, declararon ilegal a la Iglesia. Todas las asociaciones eclesiales fueron prohibidas y muchos presbíteros arrestados. El 4 de mayo de 1940 los novicios oblatos fueron arrestados en Markowice y enviados a un campo de concentración. Al P. Cebula se le prohibió ejercer su ministerio sacerdotal, pero por la noche celebraba la Eucaristía y administraba los sacramentos en forma clandestina en los pueblos del entorno hasta que fue arrestado el 2 de abril de 1941. Lo llevaron al campo de concentración de Mauthausen en Austria.

Allí fue maltratado y obligado a hacer trabajos forzados. Fue obligado a picar rocas y a cargar piedras de más de 25 kilos desde la cantera hasta el campo, ubicado a unos 3 kilómetros. Tenía que subir 144 escalones por una escalinata denominada "escalera de la muerte", al tiempo que era golpeado e insultado por sus torturadores. Los guardias lo humillaron y se burlaron ordenándole cantar los textos de la Misa mientras trabajaba.

Finalemente, los nazis le ordenaron correr con una roca a sus espaldas hacia la valla de púas metálicas del campo; entonces un guardia le disparó con su ametralladora y declaró que el P. Cebula “fue disparado cuando intentaba escapar”. Su cuerpo fue llevado al horno crematorio y allí cremado.



Fue beatificado el 13 de junio de 1999. Pertenece al grupo de 108 mártires polacos durante la ocupación nazi (1939 - 1945). 

La imagen que vemos se venera en la iglesia dedicada a la Madre de Dios, que fue atendida por los Oblatos de María Inmaculada.


26 de abril de 2026

Domingo IV de Pascua



El Evangelio del Cuarto Domingo de Pascua, en el Ciclo A que estamos recorriendo, es el siguiente:

Jesús dijo a los fariseos:

«Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino trepando por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a las suyas por su nombre y las hace salir. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz».

Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.

Entonces Jesús prosiguió:

«Les aseguro que Yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero Yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia».


La perícopa pertenece al capítulo 10 del Evangelio de San Juan (1-10) y, por supuesto, responde a la temática del Buen Pastor que siempre ocupa el Domingo IV del Tiempo Pascual. 

Pero en este caso hay una peculiaridad. En el fragmento que se proclama hoy, Jesús no se refiere a sí mismo como "pastor", sino como "puerta":  "Yo soy la puerta de las ovejas"; "Yo soy la puerta".  Por eso elegimos para ilustrar esta entrada la pintura que, significativa e intencionadamente, está ubicada sobre la puerta principal de la Basílica del Espíritu Santo.


Jesús, el Buen Pastor, es la Puerta de las ovejas.  "El que entre por mí se salvará".

25 de abril de 2026

25 de abril: Fiesta de San Marcos

Hoy el Martirologio señala: 

Fiesta de San Marcos, evangelista, que primero acompañó en Jerusalén a San Pablo en su apostolado, y después siguió los pasos de San Pedro, quien lo llamó su hijo. Es tradición que en Roma recogió en su Evangelio la catequesis de Pedro a los romanos y que fue él quien instituyó la Iglesia de Alejandría, en el actual Egipto.


Una notable imagen de San Marcos, acompañado como es habitual de un león, se venera en la Catedral de Córdoba. Tomamos la foto en septiembre de 2019.