Al ritmo del Año Litúrgico

19 de abril de 2018

19 de abril: San Expedito

Aunque su culto goza de cierto arraigo en la piedad popular, hay que decir de entrada que probablemente San Expedito no haya existido nunca. Su nombre no figura en el Martiroligio de 2001 y los testimonios sobre su vida son escasos, muy recientes (cuando se supone que el santo vivió en el siglo IV), contradictorios y espurios.




De todos modos, compartimos aquí una imagen del santo, que se encuentra en el templo dedicado en el barrio de Liniers a Nuestra Señora de las Nieves. Bajo estas líneas, los atributos iconográficos principales del santo, quien sostiene una cruz que dice "Hodie" ("Hoy") mientras pisa un cuervo junto a la palabra "Cras" ("Mañana").



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16 de abril de 2018

16 de abril: Santa María Bernarda Soubirous

El Martirologio recoge hoy la Memoria de Santa Bernadette Soubirous, a quien dedica estas palabras:  «En Nevers, también en Francia, Santa María Bernarda Soubirous, virgen, la cual, nacida en Lourdes de una familia muy pobre, siendo aún niña asistió a las apariciones de la Inmaculada Santísima Virgen María, y después abrazó la vida religiosa y llevó una vida escondida y humilde».


Bernardita, como se la conoce popularmente, nació en 1844. En 1858 fue testigo de las apariciones de la Virgen en la gruta de Lourdes.  Sufrió la incomprensión y el escepticismo de quienes no creían en lo que contaba, se burlaban de ella y la ponían en ridículo.  Más tarde abrazó la vida religiosa. Sus últimos años estuvieron marcados por la enfermedad y el dolor. Todos  los que la conocieron dan testimonio de su sencillez,  humildad y sensibilidad. Murió el 16 de abril de 1879. Fue beatificada en 1925 y canonizada en 1933 (ambos Años Santos). Su cuerpo se conserva incorrupto.



En marzo de 1858 la Virgen reveló su identidad diciendo "Yo soy la Inmaculada Concepción". El misterio de la Inmaculada Concepción había sido proclamado como dogma de fe en 1854.  

"Parece como si la Virgen Santísima hubiera querido confirmar de una manera prodigiosa el dictamen que el Vicario de su divino Hijo en la tierra, con el aplauso de toda la Iglesia, había pronunciado. Pues no habían pasado aún cuatro años cuando cerca de un pueblo de Francia, en las estribaciones de los Pirineos, la Santísima Virgen, vestida de blanco, cubierta con cándido manto y ceñida su cintura de faja azul, se apareció con aspecto juvenil y afable en la cueva de Massabielle a una niña inocente y sencilla, a la que, como insistiera en saber el nombre de quien se le había dignado aparecer, ella, con una suave sonrisa y alzando los ojos al cielo, respondió: «Yo soy la Inmaculada Concepción». Bien entendieron esto, como era natural, los fieles, que en muchedumbres casi innumerables, acudiendo de todas las partes en piadosas peregrinaciones a la gruta de Lourdes, reavivaron su fe, estimularon su piedad y se esforzaron por ajustar su vida a los preceptos de Cristo (...)"
 (Pío XII, Carta encíclica Fulgens Corona (8/9/1953),   proclamando un Año Mariano en el centenario del dogma de la Inmaculada Concepción, párrafos 3 y 4)

Ilustramos esta entrada con un hermoso vitral de la iglesia del Santísimo Redentor (Larrea y Beruti). Muestra a la Virgen de Lourdes y a sus pies a Bernardita, en la gruta de las apariciones en Massabielle.

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13 de abril de 2018

Viernes de la II Semana de Pascua

Hoy es una de las varias ocasiones en que se da lectura en la misa al episodio de la multiplicación de los panes, en este caso según San Juan (6, 1-15):
Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan para darles de comer?».  Él decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan».Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?».Jesús le respondió: «Háganlos sentar».Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada». Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: «Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo».Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.


La escena aparece representada en esta pintura que se exhibe en la iglesia ortodoxa rusa de la Santísima Trinidad, en Parque Lezama. Nótese que se ve el "mar de Galilea" y el "mucho pasto" que menciona el texto. El niño aludido en el relato es representado en forma destacada a los pies de Jesús, quien, acompañado de varios apóstoles, está en actitud de ofrecer pan a la "gran multitud".

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9 de abril de 2018

Solemnidad de la Anunciación del Señor

La Solemnidad de la Anunciación se celebra normalmente el 25 de marzo, nueve meses antes de la Navidad. Pero este año se vio impedida por caer en Semana Santa, y se trasladó, por tanto, al primer día litúrgicamente libre, que es hoy, finalizada la Octava de Pascua.


La escena, infinitamente representada por el arte, muestra a la Virgen junto al ángel Gabriel, quien le anuncia que será Madre del Salvador.  El momento es decisivo, pues el "sí" de María a la voluntad de Dios permite la Encarnación del Verbo Divino.

La imagen de hoy corresponde a un bonito vitral de la Basílica de San Ponciano, en La Plata, que visitamos en julio de 2017, ocasión en que tomamos la foto.

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4 de abril de 2018

Miércoles de la Octava de Pascua

Hoy, Miércoles de la Octava de Pascua, se proclama el célebre texto de San Lucas (24, 13-35) sobre la aparición de Jesús a los discípulos de Emaús.  Lo ilustramos con un curioso cuadro que se exhibe en la iglesia de Nuestra Señora del Carmelo.


Transcribimos un fragmento del texto evangélico de hoy, que corresponde al momento que más específicamente está representado en el cuadro:

(...)Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba.»Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.

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1 de abril de 2018

Domingo de Pascua de Resurrección


La gloriosa Resurrección del Señor, la visita de María Magdalena y otras mujeres al sepulcro vacío, y la aparición del Resucitado -en la tarde del mismo Domingo de Pascua- a los discípulos de Emaús, son representados en este nuevo fragmento del mural que hemos venido contemplando en estos días del Triduo Pascual. El mural se exhibe en las paredes de la iglesia de Todos los Santos y Ánimas, del barrio de Chacarita.

Hoy, en el Domingo de Pascua, rezamos con la secuencia Victimae Paschali Laudes:


Victimae paschali laudes
inmolent Christiani.

Agnus redemit oves:
Christus innocens Patri
reconciliavit pecatores.

Mors et vita duello 
conflixere mirando: 
dux vitae mortuus, 
regnat vivus.

Dic nobis Maria, quid vidisti in via? 
Sepulcrum Christi viventis, 
et gloriam vidi resurgentis, 
angelicos testes, sudarium et vestes

Surrexit Christus spes mea; 
precedet suos in Galileam. 
Scimus Christum surrexisse 
a mortuis vere.

Tu nobis victor Rex, miserere.

Amen. Alleluia.

A la Víctima pascual 
ofrezcan alabanzas los cristianos.

El Cordero redimió a las ovejas: 
Cristo inocente 
reconcilió a los pecadores con el Padre.

La muerte y la Vida se enfrentaron 
en lucha singular. 
El dueño de la Vida, que había muerto, 
reina vivo.

Dinos, María, qué has visto en el camino? 
Vi el sepulcro de Cristo viviente 
y la gloria del que resucitó, 
a unos ángeles, el sudario y los vestidos.

Resucitó Cristo, mi esperanza; 
precederá en Galilea a los suyos 
Sabemos que Cristo verdaderamente resucitó de entre los muertos.

Tú, Rey victorioso, ten piedad.


Amen, Aleluya.

31 de marzo de 2018

Sábado Santo


Nuevamente visitamos la iglesia parroquial de Todos los Santos y Ánimas en cuyo mural vemos representadas la muerte y la sepultura de Jesucristo.





"¿Qué es lo que hoy sucede?  
Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad.  
Un gran silencio, porque el Rey duerme.  
La tierra está temerosa y sobrecogida, 
porque Dios se ha dormido en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo.  Dios ha muerto en la carne y ha puesto en conmoción al abismo".

(Fragmento inicial de una "Homilía antigua sobre el grande y Santo Sábado")
(PG 43, 439. 451. 462-463)