28 de septiembre de 2026

28 de septiembre: Beato Juan Pablo I


Tras la muerte de Pablo VI, que después de Juan XXIII había gobernado la Iglesia durante los complejos años del Concilio y del postconcilio, el Colegio de Cardenales eligió para sucederlo al Patriarca de Venecia, el cardenal Albino Luciani.  En honor de sus dos predecesores tomó un nombre compuesto (Juan Pablo I) y se destacó desde el inicio de su breve pontificado por su humildad y su simpatía; es recordado como el "Papa de la sonrisa". Su papado duró sólo 33 días. Su sucesor tomó los mismos nombres porque, dijo, «dado que aquel pontificado duró apenas 33 días, me toca a mí no sólo continuarlo sino también, en cierto modo, asumirlo desde su mismo punto de partida» ¹

Los cuatro pontífices mencionados, elevados al honor de los altares, aparecen en sendos cuadros en una pared lateral de la iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes. Junto al cuadro de Juan Pablo I se exhibe también un trozo de la ropa que llevaba al entrar al cónclave de 1978 y una página de su breviario.



La Memoria de Juan Pablo I, que fue beatificado el 4 de septiembre de 2022, se celebra hoy, en el aniversario de su muerte. Hoy la recordamos por primera vez en este blog.





Terminamos esta entrada con fragmentos de la catequesis de Juan Pablo I en la segunda audiencia general de su pontificado, el 13 de septiembre de 1978:

(...)

Esto es la fe: rendirse a Dios, pero transformando la propia vida. Cosa no siempre fácil. Agustín ha narrado la trayectoria de su fe; especialmente las últimas semanas fue algo terrible; al leerlo casi se siente cómo su alma se estremece y se retuerce en luchas interiores. (...) Esta es la fe. Responder con generosidad al Señor. Pero, ¿quién dice este sí? El que es humilde y se fía enteramente de Dios.

Mi madre me solía decir cuando empecé a ser mayor: "De pequeño estuviste muy enfermo; tuve que llevarte de médico en médico y pasarme en vela noches enteras; ¿me crees"? ¿Cómo podía contestarle "Mamá, no te creo"? Claro que te creo, creo lo que me dices, y sobre todo te creo a ti. Así sucede con la fe. No se trata sólo de creer las cosas que Dios ha revelado, sino creerle a Él, que merece nuestra fe, que nos ha amado tanto y ha hecho tanto por amor nuestro.

Claro que es difícil también aceptar algunas verdades, porque las verdades de la fe son de dos clases: unas, agradables; otras son duras a nuestro espíritu. Por ejemplo, es agradable oír que Dios tiene mucha ternura con nosotros, más ternura aún que la de una madre con sus hijos, como dice Isaías. Qué agradable es esto y qué acorde con nuestro modo de ser.

Un gran obispo francés, Dupanloup, solía decir a los rectores de seminarios: Con los futuros sacerdotes sed un padre, sed una madre. Esto agrada. En cambio ante otras verdades, sentimos dificultad. Dios debe castigarme si me obstino; me sigue, me suplica que me convierta, y yo le digo: ¡no!; y así casi le obligo yo mismo a castigarme. Esto no gusta. Pero es verdad de fe.

Hay, además, otra dificultad, la Iglesia. San Pablo preguntó: ¿Quién eres, Señor? Soy ese Jesús a quien tú persigues. Una luz, un relámpago le pasó por la inteligencia. Yo no persigo a Jesús, ni siquiera lo conozco; persigo a los cristianos, eso sí. Se ve que Jesús y los cristianos, Jesús y la Iglesia, son una misma cosa: indivisible, inseparable.

Leed a San Pablo: Corpus Christi quod est Ecclesia. Cristo y Iglesia son una sola cosa. Cristo es la Cabeza, nosotros, la Iglesia, somos sus miembros. No es posible tener fe y decir creo en Jesús, acepto a Jesús, pero no acepto la Iglesia. Hay que aceptar la Iglesia, tal como es; y ¿cómo es esta Iglesia? El Papa Juan la ha llamado Mater et Magistra, maestra también. San Pablo ha dicho: “Nos acepte cada uno como ayudantes de Cristo, y administradores y dispensadores de sus misterios”.

(...) 

Yo estaba presente cuando el Papa Juan inauguró el Concilio el 11 de octubre de 1962. Entre otras cosas, dijo: “Esperamos que con el Concilio la Iglesia dé un salto hacia delante”. Todos lo esperábamos. Un salto hacia adelante, pero ¿por qué caminos? Lo dijo enseguida: sobre las verdades ciertas e inmutables. Ni siquiera le pasó por la cabeza al Papa Juan que eran las verdades las que tenían que caminar, ir hacia adelante, y después cambiar, poco a poco. Las verdades están ahí; nosotros debemos andar por el camino de estas verdades, entendiéndolas cada vez mejor, poniéndonos al día, presentándolas de forma adecuada a los nuevos tiempos.


 

También el Papa Pablo tenía la misma preocupación. Lo primero que hice en cuanto fui Papa, fue entrar en la capilla privada de la Casa Pontificia; en ella, al fondo, el Papa Pablo hizo colocar dos mosaicos, uno de San Pedro y otro de San Pablo: San Pedro muriendo y San Pablo muriendo también. Pero debajo de San Pedro figuran estas palabras de Jesús: “Oraré por ti, Pedro, para que no desfallezca tu fe”. Y debajo de San Pablo, que está recibiendo el golpe de la espada: “He cumplido mi carrera, he conservado la fe”. Ya sabéis que en el último discurso del 29 de junio pasado, Pablo VI dijo: "Después de quince años de pontificado puedo dar gracias al Señor porque he defendido la fe y la he conservado".

También es madre la Iglesia. Si es continuadora de Cristo y Cristo es bueno, también la Iglesia debe ser buena, buena con todos; pero ¿y si se diera el caso de que alguna vez hubiera gente mala en la Iglesia? Nosotros tenemos madre. Si una madre está enferma, si mi madre se quedase coja, yo la querría todavía más. Lo mismo en la Iglesia: si existen defectos y faltas —y existen— jamás debe disminuir nuestro amor a la Iglesia.

(...)

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¹ Juan Pablo II, Encíclica Redemptor Hominis, 2

26 de septiembre de 2026

Santa María "en sábado"

En esta Memoria de Santa María en Sábado visitamos por primera vez en este blog la iglesia de la Parroquia  Espíritu Santo de Villa Urquiza ¹.


La estatua de la Virgen es la tradicional representación de la Medalla Milagrosa. Pero la gran imagen del Espíritu Santo en el muro del fondo del presbiterio, que hemos captado también en la foto, nos mueve a invocar a María como Esposa del Espíritu Santo. Lo hacemos con esta antífona, compuesta por San Francisco de Asís:

Santa Virgen María,

no ha nacido en el mundo

ninguna semejante a ti entre las mujeres,

hija y esclava del altísimo y sumo Rey,

el Padre celestial,

Madre de nuestro santísimo Señor Jesucristo,

esposa del Espíritu Santo:

ruega por nosotros

ante tu santísimo amado Hijo, Señor y maestro.



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¹ (No debe ser confundida con la Basílica del Espíritu Santo, sede de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Palermo)

24 de septiembre de 2026

24 de septiembre: San Pacífico de San Severino

San Pacífico  fue un presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, «preclaro por sus penitencias, amor a la soledad y oración ante el Santísimo Sacramento», en palabras del Martirologio Romano.


Nació en 1653 en la ciudad de San Severino. Sus nombres de pila eran Carlos Antonio. Quedo huérfano a los cinco años. Durante mucho tiempo, soportó con paciencia las humillaciones que recibía de su tío, a cuyo cuidado había quedado. Al cumplir 17 años ingresó en a los Frailes Menores de la Observancia y tomó el nombre de Pacífico.


Fue ordenado sacerdote a los 25 años y se  dedicó primero a enseñar filosofía a los frailes más jóvenes; luego se le encomendó la predicación, tarea más adecuada a sus condiciones. Fue enviado a predicar a las aldeas de la comarca, donde sus sermones fueron siempre bien recibidos. 

A los 35 años quedó sordo y ciego y comenzó a padecer  una  enfermedad que le producía úlceras en las piernas. Condenado a la inmovilidad, permaneció en su convento de Forano dedicado a la penitencia y a la plegaria. Salvo por un breve período, vivió allí en Forano el resto de su vida.

San Pacífico dio muestras de poseer el don de profecía y de conocer las conciencias. Se entregaba a mortificaciones hasta el punto en que  sus superiores debieron intervenir para aliviarlas. 

En julio de 1721 recibió la visita del obispo de San Severino;  cuando el prelado se retiraba, Pacífico gritó intempestivamente: «¡Mi señor! ¡El cielo, el cielo! Yo os seguiré pronto». Pocos días después murió el obispo y el 24 de septiembre Pacífico lo siguió a la tumba. Tras su muerte se multiplicaron sus milagros. 

En 1752 se abrió su proceso de canonización. Pacífico fue beatificado en 1768 y canonizado en 1839.


La imagen de San Pacífico se venera en la Basílica de San Francisco, y la fotografiamos el 18 de septiembre de 2024, al día  siguiente de la reapertura del templo después de una larga restauración.

22 de septiembre de 2026

22 de septiembre: San Florencio

No siempre es fácil identificar con total certeza a los santos cuyas imágenes fotografiamos, sobre todo en el caso de los menos conocidos, que no tienen una iconografía precisa sino genérica. Se da el caso de santos del mismo nombre con datos históricos mínimos que no permiten diferenciarlos; de santos cuyos nombres tienen variantes; de santos que aparecen sólo en santorales muy antiguos o de uso local muy restringido; de santos sólo mencionados, sin mayores referencias...

En la  iglesia de la Inmaculada Concepción de Tandil, como relatamos el 4 de julio de 2018, hay vitrales con cuatro santos poco conocidos: Manuel, Donata, Berta y Florencio.  De los tres primeros ya nos hemos ocupado en este blog. Restaba San Florencio, y con él se planteó la dificultad a que nos hemos referido arriba: la imagen del santo no da muchas pistas. Las personas que atienden el museo anexo al templo tampoco supieron decir (como relatamos aquí) a qué se debe la presencia de esos santos en la hermosa iglesia tandilense. 



El Martirologio nombra a varios santos de nombre Florencio: cinco son obispos, lo que no parece ser el caso del santo de la imagen, que carece de todo símbolo episcopal; tres son mártires, pero tampoco el vitral muestra atributos alusivos al martirio, como podría ser una palma.  Por descarte, sólo queda un San Florencio, el que aparece registrado en el Martirologio en la fecha de hoy de este escuetísimo modo:

En el monte Glonna, a orillas del Loira, en la región de Poitiers, en la Galia, San Florencio, presbítero.

El Martirologio Romano de 1956 nombra a este mismo presbítero con las mismas palabras en esta idéntica fecha, pero también añade a un confesor de igual nombre el 22 de febrero (muerto en Sevilla) y a los santos Eutiquio y Florencio, monjes, inscriptos el 23 de mayo, fallecidos en Norcia. Todos los demás Florencios del texto de 1956 son obispos y/o mártires, categorías que ya hemos descartado por los motivos que expusimos.

De modo que, con razonable certeza, suponemos que el San Florencio del templo tandilense es el sacerdote que hoy menciona el actual Martirologio Romano, copiando al anterior.

Tomé la foto en 2018.

19 de septiembre de 2026

19 de septiembre: Santa María de Cervellón

Santa María de Cervellón o del Socorro «es considerada la primera religiosa mercedaria y por lo tanto fundadora de la familia mercedaria femenina. Nació en Barcelona, de la noble familia de Cervellón, el 1 de diciembre de 1230. Desde joven creció en el clima de caridad que vivía Barcelona alrededor del trabajo de la redención de cautivos y pronto se convirtió en ayuda de los pobres y enfermos en el hospital de Santa Eulalia de Barcelona,  del que cuidaban los religiosos mercedarios, fundados el 10 de agosto de 1218 en la catedral de la misma ciudad por San Pedro Nolasco.

Llevada por este espíritu, emitió su profesión religiosa en la Orden, el 25 de mayo de 1265, con el propósito de colaborar con el trabajo de la redención de cautivos. Pronto se estableció una comunidad con algunas jóvenes distinguidas, tanto por su condición social, como por su don espiritual y el deseo de trabajar en la ayuda de los demás, con las Obras de Misericordia a favor de los pobres y los cautivos.

Se la conoce también con el nombre de Santa María del Socorro, porque más de una vez, en vida, y después de muerta, la vieron acudir, por el aire, en “socorro” de las naves de la redención, que traían cautivos redimidos.

Murió santamente el 19 de diciembre de 1290 y fue sepultada en la iglesia, hoy Basílica de la Merced de Barcelona. Su cuerpo se conserva incorrupto; y ya desde el siglo XIII fue considerada como santa e invocada como patrona de los navegantes.

El papa Inocencio XII proclamó su santidad el 15 de febrero de 1692. Su fiesta se celebra el 19 de septiembre».



Oración litúrgica a Santa María de Cervellón:

Oh Señor, fuente de toda santidad y origen de todas las virtudes, que adornaste a santa María de Cervellón con  el don celestial del amor y de la pureza; concédenos, por  su intercesión, imitarla en el ardor de su caridad y llegar  hasta ti con un corazón limpio y humilde. Por nuestro señor  Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del  Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

La biografía y la oración proceden de un sitio mercedario. Tomamos  las fotos en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced en febrero de 2023. 

17 de septiembre de 2026

17 de septiembre: Impresión de las llagas de San Francisco



Hoy los franciscanos celebran -con categoría de Fiesta para esa familia religiosa- la  "Impresión de las Llagas a Nuestro Seráfico Padre San Francisco". El hecho ocurrió el 17 de septiembre de 1224 en el Monte Alverna, en Italia. Ese día Cristo imprimió en el cuerpo del santo las heridas de la crucifixión como signo de la  profunda identificación de Francisco con el sufrimiento del Señor. 

Honramos este día con la imagen que representa este episodio de la vida del Poverello en un retablo lateral de la Basílica de San Francisco de Asís de la ciudad de Buenos Aires. Tomamos las fotos el 18 de septiembre de 2024, al día siguiente de la reapertura del templo después de años de restauraciones. 

Completamos la entrada con la oración propuesta por el Sumo Pontífice León XIV con ocasión del VIII Centenario del tránsito de San Francisco de Asís, que se celebra este año ¹.


San Francisco, hermano nuestro, 

tú que hace ochocientos años

fuiste al encuentro de la hermana muerte 

como un hombre reconciliado,

intercede por nosotros ante el Señor.


Tú, que en el Crucifijo de San Damián 

reconociste la paz verdadera,

enséñanos a buscar en Él 

la fuente de toda reconciliación

que derriba todo muro.


Tú,  que desarmado 

atravesaste las líneas de la guerra

y de la incomprensión,

concédenos el coraje de construir puentes

allí donde el mundo levanta fronteras.


En este tiempo afligido por conflictos y divisiones,

intercede para que lleguemos a ser artesanos de paz:

testigos desarmados y desarmantes de la paz que viene de Cristo.

Amén.


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¹ CARTA DEL SANTO PADRE LEÓN XIV A LOS MINISTROS GENERALES DE LA CONFERENCIA DE LA FAMILIA FRANCISCANA CON MOTIVO DE LA APERTURA DEL VIII CENTENARIO DEL TRÁNSITO DE S. FRANCISCO DE ASÍS

16 de septiembre de 2026

16 de septiembre: San Cornelio

El Martirologio recoge hoy la «Memoria de San Cornelio, papa, y San Cipriano, obispo, mártires, acerca de los cuales el catorce de septiembre se relata la sepultura del primero y la pasión del segundo. Juntos son celebrados en esta memoria por todo el orbe cristiano, porque, en días de persecución, ambos testimoniaron su amor por la verdad indefectible ante Dios y el mundo».

Una reliquia de San Cornelio se cuenta entre las que aparecen en este relicario con restos de muchos santos, y por ello hoy nos referiremos hoy sólo a ese papa.


El día de su sepultura el Martirologio dice que el papa y mártir  «se opuso firmemente a la escisión de Novaciano, y con gran espíritu de caridad recuperó a la plena comunión con la Iglesia a muchos cristianos caídos en la herejía. Padeció al final el destierro en Civitavecchia, lugar de Toscana, por parte del emperador Galo, y sufrió lo indecible en palabras de San Cipriano».



Cornelio, el 21° papa de la Iglesia Católica desde el año 251, falleció en el 253.