4 de febrero de 2026

4 de febrero: Beato Rodolfo Acquaviva

En el Martirologio Romano, la Memoria de los «beatos mártires Rodolfo Acquaviva, Alfonso Pacheco, Pedro Berna y Antonio Francisco, presbíteros, y Francisco Aranha, religioso, todos jesuitas, asesinados por los infieles por haber exaltado la Cruz», está inscripta el 25 de julio. 

Pero en el Propio de la Compañía de Jesús (presumiblemente para evitar la superposición con la fiesta del Apóstol Santiago, que la impediría) la misma Memoria («B. Rodolfo Acquaviva, sacerdote, y compañeros, mártires») aparece registrada hoy, 4 de febrero.









Rodolfo Acquaviva (1550-1583), cuya imagen vemos en un "diploma" de las Congregaciones Marianas, hijo del duque de Atri, en los Abruzos, 

descendía de una ilustre familia relacionada con muchas de las casas nobles de Italia. Su tío Claudio tenía el cargo de chambelán de la corte papal de Pío V. El duque había mantenido negociaciones para que Rodolfo, de 17 años, ocupara el mismo puesto al cese de su tío. Pero en vez de unirse a la corte del papa, Rodolfo quería hacerse jesuita. Tuvo que emplear varios meses antes de lograr que su padre consintiese su entrada en la Compañía el 2 de abril de 1568.


Al terminar el noviciado y los estudios de humanidades, filosofía y teología, Acquaviva fue destinado a las misiones de la India. Salió de Roma para Lisboa, donde se ordenó sacerdote a comienzos de 1578. Su primera misión en Goa fue enseñar filosofía a los seminaristas del colegio de San Pablo. Después fue enviado a una de las mayores aventuras de la primitiva Compañía de Jesús: ser misionero en la corte de Akbar el Gran Mongol.

Akbar tenía una inagotable sed de saber y gran deseo de llevar la paz y la armonía a sus súbditos, los musulmanes e hindúes enfrentados por sus creencias religiosas. Eso le llevaba a organizar discusiones religiosas en su corte de Fatephur Sikri, cerca de Agra. Habiendo decidido introducir teólogos cristianos en tales discusiones, envió emisarios al colegio de los jesuitas de Goa con la invitación de venir hasta su corte e instruirle en la fe cristiana.

El padre Acquaviva y otro jesuita llegaron a la corte de Akbar en 1580, llevando un ejemplar en siete volúmenes de la Biblia, en la esperanza de que la conversión de la India siguiera a la del Gran Mongol si conseguían convertirle. Akbar se mostró muy interesado en el cristianismo y parecía convencido de su verdad, pero no estaba dispuesto a renunciar a su harén. Después de tres años de esfuerzos Acquaviva se convenció de que Akbar jamás se convertiría. Desilusionado retornó a Goa.

Acquaviva fue nombrado superior de los 12 jesuitas de la misión de Salsette, península al sur de Goa. Los misioneros habían estado ya tres veces en el lugar, pero la acogida por parte de la población, predominantemente hindú, había sido siempre hostil, especialmente después de que algunas expediciones de castigo hubiesen destruido sus santuarios y sus templos. Los jesuitas decidieron poner en marcha una nueva campaña de promoción de conversiones, y visitar cada uno de los 66 pueblos de la península. Decidieron comenzar por la población de Cuncolim, en el extremo sur, pero una autoridad del lugar les detuvo, diciéndoles que no podía en pueblo a causa de problemas internos. Tras varias horas de espera y de escuchar gritos cada vez más amenazadores que salían del pueblo, decidieron plantar sencillamente una cruz en el lugar donde se erigiría una futura capilla, y marcharse. La gente, que les había estado observando sin ser vista, convocó cientos de aldeanos que, llenos de ira, rodearon a los jesuitas, les atacaron y mataron primero a Acquaviva y a continuación a los otros cuatro jesuitas que lo acompañaban. (Fuente)

Junto con los misioneros, murieron también Gonzalo Rodríguez y catorce cristianos indígenas, entre los que se contaban dos niños. A los niños mártires de Goa se alude también (en el número 18) en la lámina que hemos visto.

3 de febrero de 2026

3 de febrero: San Oscar

Incorporamos un nuevo santo a la larga lista de aquellos que, "al ritmo del Año Litúrgico",  homenajeamos en este blog.

Se trata de San Oscar (u Óscar), que hemos encontrado representado en uno de los vitrales de la Iglesia Nórdica de Buenos Aires, templo de culto evangélico luterano.


Dice el Martirologio:

«San Oscar, obispo de Hamburgo y después también de Bremen, en Sajonia, que, siendo monje del monasterio de Corbie, fue designado por el papa Gregorio IV como legado para todas las tierras del norte de Europa. Anunció el Evangelio a grandes multitudes de Dinamarca y Suecia, consolidó allí la Iglesia de Cristo y, después de superar con ánimo invicto muchas dificultades, desgastado por sus trabajos murió en Bremen».

En el vitral aparece escrito "Ansgar", una de las diversas variantes del nombre castellano Oscar (Ansgario, Anscario, Anskar, Amschar...).

Siguiendo a grandes rasgos los datos publicados en el libro "Todos los santos", digamos ahora algunas palabras acerca de la vida y obra del llamado "Apóstol del Norte".

«Este monje benedictino nació en Corbie (801) y allí (en Picardía) fue educado, ejerciendo posteriormente (desde el 823) el cargo de maestro en la escuela monástica de Korvey».

Después del bautismo  del rey Harald de Dinamarca en el año 826, Óscar (que se sentía llamado al martirio por una voz interior) fue a aquel reino y más tarde a Suecia para predicar el evangelio (829). Fue el primer Obispo de Hamburgo (832) y posteriormente el papa Gregorio IV lo nombró arzobispo legado para Escandinavia. 

«Las diversas misiones a los reinos del norte (Dinamarca y Suecia) culminaron con la conversión de Olaf, rey de Suecia (852). Puso los cimientos de cuanto fue llevado a cabo en Suecia por el rey Erico († 1160), por el rey Canuto el Grande (1018-1035) en Dinamarca y por el rey Olaf II (1015-1030) en Noruega. Entre los muchos escritos que se han perdido, nos queda (además de los Pigmenta: plegarias sálmicas) una carta dirigida a Luis el Germánico y a varios obispos, en la que refleja una gran modestia, porque atribuye a Ebón de Reims todo el mérito de las conversiones conseguidas en las regiones escandinavas. Sin haber sufrido el martirio cruento, que tanto había deseado, murió, tras haber padecido por la fe, el 3 de febrero de 865. Su biografía fue escrita por su sucesor, Rimberto».


Oración colecta

Señor, que enviaste al obispo San Óscar

para iluminar con el Evangelio a numerosos pueblos,

concédenos, por su intercesión,

la gracia de caminar siempre en la luz de tu verdad.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo

y es Dios, por los siglos de los siglos.

 

2 de febrero de 2026

2 de febrero: Fiesta de la Presentación del Señor

 



Prefacio

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Porque tu Hijo eterno,
al ser presentado hoy en el templo,
es proclamado por el Espíritu
gloria de Israel y luz de los pueblos.

Por eso nosotros, llenos de alegría,
salimos al encuentro de nuestro Salvador
y junto con los ángeles y santos
te alabamos sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Antífona de comunión     Lc 2, 30-31

Mis ojos han visto tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos.

Oración después de la comunión

Padre, por estos sacramentos recibidos,
completa en nosotros la obra de tu gracia,
y así como colmaste el anhelo de Simeón
de contemplar al Mesías antes de morir,
concédenos recibir la vida eterna
saliendo al encuentro del Señor.
Que vive y reina por los siglos de los siglos.



Un relieve en el altar de la Virgen Dolorosa de la Basílica del Espíritu Santo representa el episodio que hoy se recuerda en la Liturgia.

1 de febrero de 2026

Domingo IV Durante el Año



El Evangelio de hoy, Domingo IV del Tiempo Ordinario en el Ciclo A, es la versión de San Mateo (4, 25 -- 5, 12) de las Bienaventuranzas: 


Seguían a Jesús grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.


 

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.


 

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron».



 En el techo de la Basílica de María Auxiliadora, en el barrio de Almagro, pueden verse las bienaventuranzas transcriptas al pie de cada uno de los ángeles. Algunas de ellas no pueden leerse en las fotos, sea por el ángulo de la cámara, sea por el deterioro de la pintura.

Tomamos las fotos en 2016, en 2023 y en 2025.

29 de enero de 2026

29 de enero: San Francisco de Sales

 El Martirologio de 1956 consignaba en la fecha de hoy:

San Francisco de Sales, Obispo de Ginebra y Doctor de la Iglesia, Patrono principal delante de Dios de todos los escritores católicos, que en los diarios y otros escritos destinados al público, ilustran, propagan y defienden la cristiana sabiduría; el cual subió al cielo el día 28 de diciembre; pero su fiesta se celebra principalmente en este día por causa de la Traslación de su cuerpo. 

En el Calendario Litúrgico actual, la Memoria de San Francisco de Sales se celebra el 24 de enero. 

De la Carta enviada por Juan Pablo II al Obispo de Annecy con motivo del IV centenario de la ordenación episcopal de San Francisco de Sales, en 2002, extraemos algunos párrafos que nos permiten conocer mejor el perfil espiritual de quien fue llamado por Pablo VI "una de las mayores figuras de la Iglesia y de la historia" (Ángelus, 29 de enero de 1967). 


«Consagrado "príncipe obispo de Ginebra" el 8 de diciembre de 1602, aquel a quien el rey Enrique IV llamaba de manera elogiosa "el fénix de los obispos", puesto que —decía— "es un ave rara sobre la tierra", después de haber renunciado a los fastos de París y a las propuestas del rey de concederle una sede episcopal de prestigio, se convirtió en el pastor y evangelizador incansable de Saboya, su tierra, a la que amaba por encima de todo, porque —confesaba— "soy saboyano en todos los sentidos, de nacimiento y por obligación". Dejándose guiar por los Padres de la Iglesia, encontraba en la oración y en un gran conocimiento de la Escritura, fruto de la meditación, la fuerza necesaria para cumplir su misión y guiar al pueblo de Dios.

Como mi predecesor el Papa Pablo VI, que escribió la carta Sabaudiae gemma con ocasión del IV centenario de su nacimiento (29 de enero de 1967), ruego a Dios que haga florecer y resplandecer nuevamente en la Iglesia una vida espiritual radiante, gracias a la enseñanza del santo obispo de Ginebra, que sigue siendo una fuente de luz para nuestros contemporáneos, como lo fue en su tiempo.

Francisco de Sales, consejero de Papas y de príncipes, dotado de grandes cualidades espirituales, pastorales y diplomáticas, fue un hombre de unidad en una época en que las divisiones constituían una herida en el costado de la Iglesia. Se preocupó, en particular, por restablecer la unidad de su diócesis y por mantener la comunión en la fe, basando su acción en la confianza en Dios, en la caridad que todo lo puede, en la ascesis y en la oración, como subrayó en un auténtico discurso programático poco después de su ordenación sacerdotal, puesto que —decía— es así como debemos vivir la regla cristiana y comportarnos verdaderamente como hijos de Dios (cf. Sermón para el arciprestazgo:  Oeuvres complètes, edición de Annecy, VII, p. 99 ss). Más tarde explicaría lo que es en verdad la caridad teologal:  "La caridad es un amor de amistad, una amistad de dilección, una dilección de preferencia, pero de preferencia incomparable, soberana y sobrenatural, que es como un sol en toda el alma para embellecerla con sus rayos, en todas las facultades espirituales para perfeccionarlas, en todas las potencias para moderarlas, y en la voluntad, como su sede, para residir allí y hacer que quiera y ame a su Dios sobre todas las cosas" (Tratado del amor de Dios: Oeuvres complètes, IV, p. 165).

Teniendo como modelo a San Carlos Borromeo, arzobispo de Milán, se dedicó a difundir con fidelidad y creatividad las enseñanzas del concilio de Trento, y a aplicar sus disposiciones pastorales. Reorganizó su diócesis, que visitó totalmente dos veces, sufriendo en su corazón la dolorosa situación de Ginebra, su sede episcopal, que se había adherido a la Reforma calvinista. Se esmeró por formar a los sacerdotes, sobre todo instituyendo para ellos conferencias mensuales, a fin de dar a las ovejas sin pastor pastores misericordiosos que les enseñaran el misterio cristiano y celebraran cada vez más dignamente los sacramentos de la Eucaristía y de la reconciliación. Puso especialmente cuidado en hacer que el clero y los fieles descubrieran que la penitencia es un momento de encuentro con el amor del Señor, que acoge a todos los que van a pedirle humildemente perdón. También se interesó por reformar las órdenes monásticas, como escribió al Papa Pablo V en noviembre de 1606 (Oeuvres complètes, XXIII, p. 325).

Francisco de Sales, doctor del amor divino, no descansaba hasta que los fieles acogían el amor de Dios, para vivirlo plenamente, orientando su corazón a Dios y uniéndose a él (cf. Tratado del amor de Dios:  Oeuvres complètes, IV, p. 40 ss). Así, bajo su guía, numerosos cristianos han recorrido el camino de la santidad. Él les mostró que todos están llamados a vivir una intensa vida espiritual, cualquiera que sea su situación y su profesión, ya que, al ser "la Iglesia un jardín esmaltado de flores infinitas, necesita tenerlas de diversas grandezas, de diversos colores, de diversos perfumes, en suma, de diferentes perfecciones. Todas tienen su valor, su gracia y su esplendor, y todas en conjunto, con su variedad, forman una perfección muy agradable de belleza" (ib., p. 111).

Hombre bondadoso y dulce, que sabía manifestar la misericordia y la paciencia de Dios a aquellos con quienes se encontraba, propuso una espiritualidad exigente pero serena, fundada en el amor, dado que amar a Dios "es la mayor felicidad del alma en esta vida y por toda la eternidad" (Carta a la Madre Marie-Jacqueline Favre, 10 de marzo de 1612:  Oeuvres complètes XV, p. 180). Con gran sencillez, formó a todos en la oración:  "Es necesario que se postre ante Dios y permanezca allí a sus pies; así él comprenderá que, con esta humilde actitud, usted es suya y quiere su ayuda, aunque no pueda hablar" (Carta a Juana Francisca Frémyot de Chantal, 14 de octubre de 1604:  Oeuvres complètes XII, p. 352). Se esforzó por conducir las almas hasta las cimas de la perfección, procurando unir a las personas en torno a lo que es el centro de la existencia, la vida de intimidad con el Señor, gracias a la cual el hombre puede recibir la perfección y hacerse mejor (cf. Tratado del amor de Dios:  Oeuvres complètes, IV, p. 49). Se preocupaba de que cada uno volviera a Cristo y recomenzara desde él, para llevar una vida buena, puesto que Dios ha dado a cada uno el gobierno de sus facultades, que conviene poner bajo el primado de la voluntad (cf. ib., pp. 23-24).

Como Santa Juana de Chantal, escuchemos sus exhortaciones a ser fieles a las meditaciones sobre la vida y la muerte de Cristo:  esta es la puerta del cielo. Meditándolas con frecuencia aprenderemos a conocer los tesoros que encierran. El alma debe permanecer en la contemplación de la cruz y en la meditación de la Pasión (cf. El estandarte de la santa cruz:  Oeuvres complètes II). La perfección consiste en asemejarse al Hijo de Dios, dejándose guiar por el Espíritu Santo, en una obediencia perfecta (cf. Tratado del amor de Dios:  Oeuvres complètes, XI, 15, V, p. 291 ss):  "El perfecto abandono en las manos del Padre celestial y la perfecta indiferencia por lo que respecta a la voluntad divina son la quintaesencia de la vida espiritual (...). Cualquier retraso en nuestra perfección proviene sólo de la falta de abandono, y ciertamente es verdad que conviene comenzar, continuar y concluir la vida espiritual a partir de allí, de la imitación del Salvador que realizó esto con una extraordinaria perfección, al principio, durante y al final de su vida" (Sermón para el Viernes santo de 1622:  Oeuvres complètes, X, p. 389).

Así, mediante una correspondencia particularmente abundante, acompañó, con gran delicadeza y con una pedagogía progresiva, adaptada a cada situación, usando con acierto imágenes de gran colorido, a las almas que se encomendaban a su dirección espiritual, para que cada acto bueno y cada victoria sobre el pecado fueran como "piedras preciosas (que) se pondrán en la corona de gloria que Dios nos prepara en su Paraíso" (Introducción a la vida devota, IV, 8:  Oeuvres complètes, III, p. 307). Dado que era apasionado de Dios y del hombre, su visión de las personas era fundamentalmente optimista, y nunca dejaba de invitarlas, como él mismo decía, a florecer donde habían sido sembradas. Aún hoy, y me alegro por ello, las obras de san Francisco de Sales forman parte de la literatura clásica; es la señal de que su enseñanza sacerdotal y episcopal encuentra eco en el corazón de los hombres y colma sus aspiraciones profundas. Invito a los pastores y a los fieles a aprender de su ejemplo y de sus escritos, que siguen siendo de gran actualidad.

¡Cómo no evocar también en esta circunstancia a Santa Juana de Chantal, con la que fundó la Orden de la Visitación de Santa María, deseoso de proponer, de una manera original y nueva, un estilo de vida religiosa abierto al mayor número posible de mujeres, que pondría en primer lugar la contemplación!

A la vez que doy gracias por el testimonio de vida sacerdotal y episcopal del Apóstol de Chablais, así como por su obra, pido al Señor que suscite en el mundo de hoy un número cada vez mayor de hombres y mujeres que vivan la espiritualidad salesiana y la propongan a nuestros contemporáneos, para que todos tengan "una fe vigilante", que "no sólo haga buenas obras, sino que también penetre y comprenda con sutileza y prontitud las verdades reveladas", a fin de transmitirlas al mundo (Sermón para el jueves después del primer domingo de Cuaresma de 1622:  Oeuvres complètes, XI, p. 220).

Por último, mi deseo es el del Doctor del amor divino:  que "únicamente Dios sea vuestro descanso y vuestro consuelo" (Carta a la señorita de Soulfour, 16 de enero de 1603:  Oeuvres complètes, XII, p. 163) (...)».

El vitral con la imagen de San Francisco de Sales se encuentra en la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján.

28 de enero de 2026

Miércoles de la Semana III Durante el Año

Muchas veces dicen los evangelios que Jesús enseñaba.  Una de esas ocasiones aparece al comienzo del fragmento que hoy se lee en la misa: «En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago» (Mc 4, 1).


Probablemente el vitralista, en las ondas de color azul oscuro que forman la parte inferior del fondo de la imagen, haya querido representar el lago a que alude el comienzo del evangelio de hoy.

De lo que estamos seguros, porque está escrito al pie del vitral, es que Jesús está enseñando; la frase se lee en griego: 



El texto completo que se lee hoy en la misa es Mc  4, 1-20. La foto, que tomamos en 2019, corresponde a la iglesia catedralicia ortodoxa griega de la Dormición de la Madre de Dios.

27 de enero de 2026

27 de enero: San Sava

Por primera vez en la historia de este blog visitamos el monasterio de San Sava, ubicado en las cercanías del Parque Lezama de la ciudad de Buenos Aires. Pertenece a la iglesia ortodoxa serbia. 


De un sitio ortodoxo tomamos la biografía de este santo:

Sava nació en 1169. Era hijo de Esteban Némanya, el «Gran Župan» de Serbia. Desde su juventud anhelaba la vida espiritual, por lo cual huyó a la Santa Montaña [de Athos], donde se hizo monje y con inusual celo vivía según la regla ascética. Némanya siguió el ejemplo de su hijo y se retiró a la Santa Montaña, donde se hizo monje y eventualmente durmió en el Señor como el monje Simeón. Sava obtuvo la independencia de la Iglesia serbia del Emperador bizantino y del Patriarca, y se convirtió en el primer Arzobispo de Serbia. Junto con su padre, construyó el monasterio de Hilandar [en el Monte Athos], y después de este muchos otros monasterios, iglesias y escuelas a través de las tierras serbias. En dos ocasiones fue como peregrino a los santos lugares en la Tierra Santa. Hizo paz entre sus hermanos, que estaban distanciados a causa de una lucha de poder, e hizo también paz entre los serbios y sus vecinos. Al fundar la Iglesia serbia, fundó también la cultura y el estado serbios. Trajo paz a todos los pueblos de los Balcanes y trabajó para el bien de todos, por lo cual era amado y venerado por todos los que vivían en los Balcanes. Dio un alma cristiana al pueblo serbio, la cual sobrevivió la caída del estado serbio. Sava murió en Ternovo el 14 de enero de 1236, en tiempos del rey Asen, tras haber caído enfermo después de la Divina Liturgia en la Teofanía. El rey Vladislav trasladó su cuerpo al Monasterio de Mileševo, de donde Sinan Pasha removió las reliquias de san Sava para quemarlas en la colina de Vračar en Belgrado el 27 de abril de 1595.

El monasterio porteño, como es natural, tiene varias imágenes de San Sava. En esta ocasión compartimos la que aparece en un vitral en la puerta de entrada:


En la otra hoja, junto a Sava, se encuentra el Señor Jesús:


La fecha de la muerte de San Sava que menciona su biografía (14 de enero) corresponde al calendario juliano: el 27 de enero, es decir, hoy, en el calendario gregoriano.