31 de mayo de 2026

Solemnidad de la Santísima Trinidad

El domingo que sigue a Pentecostés se celebra la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Nos unimos a esta gran fiesta con una fotografía que tomamos en la iglesia de San Gabriel de la Dolorosa, en Vicente López, en diciembre de 2015. Como el templo pertenece a los pasionistas (nótese el escudo en el vitral de la primera foto) acompañamos la imagen de la Trinidad con palabras de San Pablo de la Cruz, en una carta dirigida en 1769 a todos los «Hermanos e Hijos, Sacerdotes, Clérigos y Laicos que componen la Congregación de los Clérigos Descalzos de la Pasión Ssma. de Jesucristo»; alude en ella a las tres Divinas Personas (cuyos nombres hemos resaltado con negrita en el texto).

«Haced que resplandezca en vuestras acciones la virtud de Jesucristo [2 Cor 11,9] (...), para que seáis el buen olor de Jesucristo en todo lugar [2 Cor 2,15]. Sed muy amantes de la oración, silencio y de la celda, cuando tengáis posibilidad de permanecer en ella, y de un solo querer [cf. Hech 4,32], compadeciéndoos entre vosotros en vuestras miserias e imperfecciones. En suma, haced que quien os ve, vea un vivo retrato de Jesucristo, y resplandezca en vosotros, es decir, en vuestro rostro, en vuestro comportamiento y en vuestro obrar, la virtud de Jesucristo, para que todos alaben a la Divina Majestad solamente al ver a los hijos de la Congregación de la Pasión Ssma. de Jesucristo y se conviertan también a la simple vista los pobres pecadores.

Si así lo hacéis, como os rogamos por las entrañas de la Misericordia de Dios [Lc 1,78], seréis causa de que se extienda la Congregación, y será bendecido en la  conversión de las almas, el Nombre santísimo de Jesucristo (...) 

Jesús, pues, os bendiga, queridísimos, y os conceda la plenitud de su gracia, paz y alegría en el Espíritu Santo. Amén».

30 de mayo de 2026

30 de mayo: San Fernando

Nuevamente visitamos la Catedral de Catamarca. 

La ciudad, como es sabido, se llama San Fernando del Valle de Catamarca (debe su nombre a su fundador, Fernando de Mendoza y Mate de Luna), por lo que el santo que honramos hoy es su Patrono. 



San Fernando III, rey de Castilla y León, nació «en el lugar llamado Valparaíso en diciembre de 1198, hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela, futura reina de Castilla. En 1217, su madre, al ser reconocida reina, abdicó en él la corona castellana y al morir su padre, en 1220, accedió a la corona leonesa. En 1219 contrajo primer matrimonio con Beatriz de Suabia,  y muerta la cual casó con Juana de Ponthieu. Fue feliz en ambos matrimonios. Príncipe de óptimos sentimientos cristianos y de las más limpias costumbres, se propuso gobernar con la mayor  justicia y teniendo en cuenta los derechos e intereses legítimos de todos sus vasallos Conquistó Córdoba, Jaén y Sevilla, que repobló con cristianos, y estableció sendas sedes episcopales en cada una de estas ciudades. Lleno de méritos y reconocido por todos como santo, murió en Sevilla» el 30 de mayo de 1252. Su culto fue confirmado en 1671. «Su cuerpo se conserva incorrupto en la catedral de Sevilla» ¹.


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¹ Los párrafos entrecomillados son del libro Todos los santos, de José Luis Repetto

28 de mayo de 2026

28 de mayo: Beato Stefan Wyszyński

Stefan Wyszyński nació en Polonia el 3 de agosto de 1901, en una familia pobre y muy religiosa. En 1920 ingresó en el seminario diocesano de Włocławek. Ordenado sacerdote el 3 de agosto de 1924, fue nombrado vicario en la Catedral Basílica. De 1925 a 1929 estudió en la Universidad Católica de Lublin, obteniendo el doctorado en Derecho Canónico. De 1930 a 1939 ocupó diversos cargos pastorales.

Cuando Polonia fue invadida por las tropas alemanas en 1939, muchos sacerdotes fueron internados en campos de concentración y asesinados. También fue detenido el obispo de Włocławek, Mons. Michał Kozal, que posteriormente fue deportado a Alemania, donde, tras ser torturado, fue asesinado. Durante este período, Stefan Wyszyński ejerció su apostolado en la clandestinidad.

En 1942, junto con la señora María Okońska, fundó el Instituto Secular de las Monjas Auxiliares de María de Jasna Góra, Madre de la Iglesia. 

Después de la guerra, regresó a Włocławek y, debido a la falta de sacerdotes, tuvo que asumir varios roles al mismo tiempo.

El 4 de marzo de 1946, Pío XII lo nombró obispo de Lublin. Dio un nuevo impulso pastoral a esta diócesis, devastada por el conflicto, interesándose por todos los sectores pastorales, incluida la Universidad Católica, de la que fue Gran Canciller. 

El 12 de noviembre de 1948 fue trasladado a la Arquidiócesis de Gniezno y Varsovia, sede primada de Polonia. Mientras tanto, los nazis fueron reemplazados por los comunistas. Se creó una comisión conjunta entre el gobierno y la Iglesia para negociar algunas iniciativas importantes que eran desfavorables al desarrollo de la fe. El acuerdo, firmado en 1950, pareció a muchos una derrota para la Iglesia. En realidad, era la única posibilidad de que la Iglesia en Polonia sobreviviera. 

El 29 de noviembre de 1952 se anunció el nombramiento de Stefan Wyszyński  como cardenal, pero  no obtuvo del gobierno el pasaporte para viajar a Roma, por lo que no pudo participar en el Consistorio.

El 8 de mayo de 1953, en nombre del Episcopado, Wyszyński dirigió a las autoridades estatales un mensaje conocido como “Non possumus” en el que afirmaba su voluntad de no ceder más y de no sacrificar “las cosas de Dios en los altares del César”. El 24 de septiembre fue arrestado y puesto en régimen de aislamiento. Fue liberado el 28 de octubre de 1956 y reanudó su actividad pastoral, convirtiéndose en un símbolo de libertad, justicia, respeto al hombre y unidad de todos los polacos.

El cardenal Wyszyński participó activamente en el Concilio Vaticano II.  Trabajó por la reconciliación cristiana entre las naciones polaca y alemana y animó a la Conferencia Episcopal Polaca a interesarse más por los cambios que se estaban produciendo en la sociedad. 

El 22 de octubre de 1978, al final de la Santa Misa que marcaba el inicio de su ministerio petrino, San Juan Pablo II intentó hacer levantar al cardenal mientras éste se arrodillaba para besarle la mano. El Papa se levantó inmediatamente y, delante de todos, besó las manos del cardenal para demostrar afecto, admiración y gratitud hacia el hombre que había guiado a la Iglesia polaca a través de la tormenta de una larga y terrible persecución.

El mismo pontífice pronunció en otra ocasión estas históricas palabras: “Este Papa polaco no estaría en la Sede de Pedro si no fuera por su fe, que no se doblegó ante la prisión y el sufrimiento, su esperanza heroica, su confianza plena en la Madre de la Iglesia”. 

A partir de marzo de 1981, su salud empeoró; sin embargo, el 22 de mayo Wyszyński participó por última vez en la sesión de la Conferencia Episcopal Polaca, donde pronunció un largo discurso. Murió seis días después en Varsovia. 

Fue beatificado en la misma ciudad en septiembre de 2021. Ese día el papa Francisco I, que se hallaba en Budapest, dijo: "El Primado de Polonia, detenido y segregado, fue siempre un pastor valiente según el corazón de Cristo, heraldo de la libertad y de la dignidad humana".

Una imagen del Beato Stefan Wyszyński se venera en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe de la ciudad de Buenos Aires, sede de la colectividad católica polaca.

24 de mayo de 2026

Solemnidad de Pentecostés

Los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado.

Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago.

Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

(...)

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.


Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían:

«¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios».

(Hech 1, 12-14; 2, 1-11)

La imagen que representa el descenso de las lenguas de fuego sobre María y los Apóstoles pertenece a la Catedral de Quilmes.

22 de mayo de 2026

22 de mayo: Santa Rita de Casia

 


Una imagen de Santa Rita preside el nicho central de un retablo lateral de la iglesia dedicada a la Inmaculada Concepción (templo de la Parroquia Santísimo Sacramento) en la ciudad de Tandil. Tomamos las fotos en el verano del año 2018.




Oración colecta

Concédenos, Dios nuestro, la sabiduría de la Cruz

y la fortaleza que otorgaste a Santa Rita

para que, unidos a Cristo,

seamos pacientes en las tribulaciones

y merezcamos participar más íntimamente en el Misterio Pascual.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,

y es Dios, por los siglos de los siglos.

20 de mayo de 2026

20 de mayo: Beata Josefa, Hendrina Stenmanns

Por primera vez en este blog celebramos la Memoria de la Beata Josefa, en el siglo Hendrina Stenmanns. Una imagen suya se venera en la Basílica del Espíritu Santo.


Copiamos a continuación la biografía de la beata que aparece en el sitio oficial del  Vaticano:

Nació el 28 de mayo de 1852 en Issum, en la Baja Renania (Alemania). Era la mayor de siete hermanos. Ya desde su infancia mostró gran preocupación por los pobres y por los que sufren, a quienes visitaba con su madre. También cuidaba con responsabilidad a sus hermanos menores. Cuando dejó la escuela, contribuyó a los ingresos familiares con su trabajo como tejedora de seda. Ya en su juventud comenzaron a manifestarse las cualidades que la caracterizarían: su naturaleza maternal y jovial, la amabilidad y la compasión. Siempre buscaba a los enfermos y necesitados, y la gente se dirigía a ella en busca de consejo para resolver sus problemas. Sin que ella misma lo supiera, Dios estaba preparando el carácter y los talentos que necesitaría para sus futuras tareas.

A los 19 años entró a formar parte de la Tercera Orden de San Francisco. En ese suelo fértil desarrolló una gran sencillez, tanto en la oración como en su trato con los demás, además de la confianza en Dios y su capacidad de entrega total. Su deseo de consagrarse a Dios fue creciendo en la medida en que absorbía el espíritu de San Francisco, pero la Kulturkampf («lucha por la cultura»), que implicaba una serie de leyes anticatólicas y que por entonces reinaba en Alemania, hacía imposible la vida religiosa. A esto se sumó la promesa que hizo a su madre agonizante de ocuparse de sus hermanos menores. La idea de la vida religiosa parecía cada vez más imposible.

Algunos años más tarde, a través de un aprendiz de su padre, Hendrina encontró el camino que la llevaría a Steyl y a pedirle al fundador de la Sociedad del Verbo Divino, Arnoldo Janssen, que la aceptara en la Casa Misional como ayudante de cocina. Su intención profunda era apoyar la causa misionera con su trabajo en la cocina. Cuando llegó a Steyl tenía casi 32 años de edad. La carta a Arnoldo Janssen era una expresión de su espiritualidad y de su profundo deseo dedicarse totalmente a la tarea misional. No tenía grandes planes. Simplemente llevaba a cabo lo que reconocía como la voluntad de Dios en cada momento.

Su decisión de vivir en la Casa Misional como ayudante de cocina implicaba para ella, al igual que para su compañera Elena, descender hasta el nivel más bajo de la escala social. Así comenzó una vida de duro trabajo y de renuncias que duraría cinco años, mientras esperaba el momento de la fundación femenina. El 8 de diciembre de 1889, ella y un pequeño grupo de compañeras comenzaron su postulantado. Era la piedra fundamental de la nueva congregación, las Siervas del Espíritu Santo. Luego siguió el noviciado y los primeros votos, emitidos en marzo de 1894, con los que Hendrina recibió el nombre de Josefa.

La ahora hermana Josefa era responsable de dirigir los aspectos prácticos de la casa. Más tarde se convertiría en maestra de postulantes. Se caracterizó por su gran comprensión de la naturaleza humana y mostró su capacidad para introducir a las jóvenes en la vida religiosa con sabiduría y empatía. Luego el convento se abriría para retiros de mujeres, un apostolado que implicaba trabajo extra para las hermanas. Pronto se agregarían el estudio de idiomas y un curso de capacitación docente.

A la hermana Josefa se la conocía sobre todo por su amor a la oración. En medio de sus múltiples tareas, progresaba cada vez más en el. silencio interior y la verdadera contemplación. El rosario y ciertas jaculatorias, como la invocación «¡Ven, Espíritu Santo!», la llevaban a la presencia interior de Dios en su corazón.

Cuando la hermana María Elena pasó a la rama de clausura, Siervas del Espíritu Santo de Adoración Perpetua, la hermana Josefa asumió la dirección de la comunidad de las hermanas misioneras. A pesar del peso de las tareas y las exigencias de una comunidad grande y joven, no se perdió en el activismo. En lo profundo de su corazón permanecía en unión con Dios y supo mantener la paz interior.

Los últimos meses de la vida de la hermana Josefa estuvieron marcados por una grave y dolorosa enfermedad. Ya en su lecho de muerte, en medio de un ataque de asma, entregó su testamento espiritual a las hermanas: cada respiro de una Sierva del Espíritu Santo debía decir «¡Ven, Espíritu Santo!».

Murió en Steyl el 20 de mayo de 1903.

Fue beatificada por Benedicto XVI en junio de 2008. 

17 de mayo de 2026

Solemnidad de la Ascensión del Señor

 

Este bonito vitral de la iglesia de San José, en la localidad de San Isidro, ilustra el misterio que celebramos hoy: la Ascensión del Señor.


La lectura patrística del Oficio de Lecturas de la Solemnidad de hoy está tomada de las obras de San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia:


«Nuestro Señor Jesucristo ascendió al cielo tal día como hoy; que nuestro corazón ascienda también con él.

Escuchemos al Apóstol: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Y así como él ascendió sin alejarse de nosotros, nosotros estamos ya allí con él, aun cuando todavía no se haya realizado en nuestro cuerpo lo que nos ha sido prometido.

Él fue ya exaltado sobre los cielos; pero sigue padeciendo en la tierra todos los trabajos que nosotros, que somos sus miembros, experimentamos. De lo que dio testimonio cuando exclamó: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Así como, tuve hambre, y me disteis de comer.

¿Por qué no vamos a esforzarnos sobre la tierra, de modo que gracias a la fe, la esperanza y la caridad, con las que nos unimos con él, descansemos ya con él en los cielos? Mientras él está allí, sigue estando con nosotros; y nosotros, mientras estamos aquí, podemos estar ya con él allí. Él realiza aquello con su divinidad, su poder y su amor; nosotros, en cambio, aunque no podemos llevarlo a cabo como él con la divinidad, sí que podemos por el amor hacia él.

No se alejó del cielo, cuando descendió hasta nosotros; ni de nosotros, cuando regresó hasta él. Él mismo es quien asegura que estaba allí mientras estaba aquí: nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.

Esto se refiere a la unidad, ya que es nuestra cabeza, y nosotros su cuerpo. Y nadie, excepto él, podría decirlo, ya que nosotros estamos identificados con él, en virtud de que él, por nuestra causa, se hizo Hijo del hombre, y nosotros, por él, hemos sido hechos hijos de Dios.

En este sentido dice el Apóstol: Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. No dice: «Así es Cristo», sino: Así es también Cristo. Por tanto, Cristo es un solo cuerpo formado por muchos miembros.

Bajó, pues, del cielo por su misericordia, pero ya no subió él solo, puesto que nosotros subimos también en él por la gracia. Así, pues, Cristo descendió él solo, pero ya no ascendió él solo; no es que queramos confundir la dignidad de la cabeza con la del cuerpo, pero sí afirmamos que la unidad de todo el cuerpo pide que éste no sea separado de su cabeza».