20 de julio de 2026

20 de julio: San Elías

Celebramos la Memoria de San Elías con un vitral que pertenece a la iglesia de San José del Talar.  Tomamos el texto de una sitio carmelita que indicaremos al final.



«La memoria de Elías se guardó siempre viva de modo particular en el Monte Carmelo, donde se eligió seguir al Dios de Israel. Según el relato del Primer libro de los Reyes, capítulo 18, el sacrificio de Elías, consumado por el fuego que descendió del cielo, mostró al pueblo que Yahweh era el verdadero Dios.

Elías estuvo disponible para la obra de Dios y enviado a proclamar su palabra. Emprendió un largo viaje por el desierto, un viaje que lo dejó exánime. Se cobijó bajo un árbol y pidió la muerte. Pero Dios no permitió su muerte, sino que lo impulsó a continuar su viaje hasta el monte Horeb. Cuando llegó, Dios se mostró a Elías, no en los consabidos signos del Antiguo Testamento: fuego, terremoto o del fuerte viento, sino en una ligera brisa. Elías fue enviado nuevamente a su pueblo para continuar cumpliendo la voluntad de Dios.

De Elías, los carmelitas aprenden a oír la voz de Dios en el silencio y en lo imprevisible. Buscamos permitir que la Palabra de Dios conforme nuestra mente y nuestra corazón de manera que el modo de vivir y trabajar sea profético y fiel a la memoria de nuestro Padre Elías».


(Fuente)

18 de julio de 2026

Santa María "en sábado"

 


En esta Memoria de Santa María en sábado compartimos esta imagen de la Santísima Virgen que se venera en la Basílica de San Francisco de la ciudad de Buenos Aires. 

De San Francisco de Asís es justamente esta salutación a la Virgen María que completa nuestra entrada de hoy:

¡Salve, Señora, santa Reina,
santa Madre de Dios, María,
virgen hecha Iglesia,
elegida por el santísimo Padre del cielo,
consagrada por él con su santísimo Hijo amado
y el Espíritu Santo Defensor,
en ti estuvo y está
toda la plenitud de la gracia y todo bien!
¡Salve, palacio de Dios!
¡Salve, tabernáculo suyo!
¡Salve, casa suya!
¡Salve, vestidura suya!
¡Salve, esclava suya!
¡Salve, Madre suya! Y, ¡salve, todas vosotras santas virtudes,
que, por la gracia e iluminación del Espíritu Santo,
sois infundidas en los corazones de los fieles,
para hacerlos, de infieles, fieles a Dios!


A ambos lados de la imagen mariana en el hermoso retablo aparecen los padres de la Virgen María, San Joaquín y Santa Ana.

14 de julio de 2026

14 de julio: San Camilo de Lelis

Camilo de Lelis nació en Bucchianico di Chieti (Italia) el 25 de mayo de 1550. «Hijo de un militar, elige esa misma profesión y participa en numerosas acciones de guerra por todo el Mediterráneo. En 1575 tiene lugar su conversión y, decidido a dedicar su vida a Dios, entra en la Orden Capuchina, de la que tiene que salir a causa de una llaga en un pie. Lo intenta de nuevo en 1579, pero debe salir otra vez por la misma causa. Se coloca entonces como mayordomo del Hospital de Santiago en Roma. poniéndose bajo la dirección de san Felipe Neri. Viendo el trato negligente que se daba a los enfermos piensa en una asociación que les dé una atención humana y cristiana Le aconsejan que, para ello, se ordene sacerdote y realiza los estudios pertinentes pese a Su avanzada edad. Se ordena sacerdote el 26-5-1584 En el mes de septiembre, él y un grupo de compañeros reciben el hábito de la nueva comunidad religiosa de los Ministros de los Enfermos, que el 18-3-1586 sería aprobada por el papa Sixto V y a la que Gregorio XIV elevaría a la categoría de orden religiosa, emitiendo Camilo los votos solemnes el 8-12-1591. Camilo preside la orden con gran espíritu y fortaleza, logrando una pronta difusión de la misma viajando incansablemente y no dejando jamás el servicio directo a los enfermos. En 1607 renuncia al cargo de superior general, viviendo en adelante en varios hospitales, siempre con gran humildad y atención abnegada a los dolientes» (¹).

San Camilo murió en Roma el 14 de julio de 1614. Fue canonizado en 1746. En 1886 fue proclamado Patrono de los enfermos, junto con San Juan de Dios.

El vitral de la foto, en que se ve su imagen, está en la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, de la céntrica parroquia de San Miguel, en Buenos Aires.

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(¹) José Luis Repetto Betes: "Todos los Santos" (BAC, Madrid, 2007)

12 de julio de 2026

Domingo XV Durante el Año


En la misa de hoy se lee un fragmento del evangelio San Mateo (13, 1-23) que comienza con estas palabras:

Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a Él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces Él les habló extensamente por medio de parábolas.


Un vitral de la Catedral Anglicana de Buenos Aires muestra a Jesús con algunos de sus Apóstoles en el marco de una barca de la que se aprecian una vela, palos de una nave y una escala.

11 de julio de 2026

Sábado de la Semana XIV Durante el Año



El Sábado XIV del Tiempo Ordinario, en los años pares, se lee un fragmento del Libro de Isaías (6, 1-8), que comienza con estas palabras (6, 1-4):

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo.

Y vi serafines en pie junto a él, cada uno con seis alas: con dos alas se cubrían el rostro, con dos alas se cubrían el cuerpo, con dos alas se cernían.

 

Y se gritaban uno a otro, diciendo:

—«¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!».

Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo.

 


Tanto en los detalles de las columnas y pilastras como en los vitrales vemos a los ángeles de los que habla el texto, tapándose con sus alas (versículo 2), y pronunciando la aclamación "Sanctus" (versículo 3).



Las imágenes corresponden a la iglesia abacial consagrada a la Reina de la Paz en la Abadía Santa Escolástica... ¿y qué mejor que publicarlas hoy, día en que, por feliz coincidencia, el Sábado XIV Durante el Año coincide con la Memoria de San Benito?

10 de julio de 2026

10 de julio: Santa Victoria

En el Martirologio Romano se lee hoy: «En Sabina, santas Anatolia y Victoria, mártires». La extrema sobriedad de este elogio se debe a la escasez de datos históricos acerca de estas dos jóvenes. 

«La Pasión” de Santa Anatolia, que carece de valor histórico, relata que la joven, a raíz de una visión, se negó a contraer matrimonio con un pretendiente llamado Aurelio. Este acudió entonces a Victoria, hermana de Anatolia, para que ella la convenciese de que debía aceptar su proposición. Victoria no sólo fracasó en la empresa, sino que, siguiendo el ejemplo de su hermana, rompió sus esponsales con su prometido, Eugenio. Entonces, los dos jóvenes encerraron a las dos hermanas en sus casas de campo respectivas y trataron de vencerlas por el hambre» ¹.

Ambas terminaron sufriendo una muerte cruel, pero nos centraremos en Victoria, cuya imagen, que vemos en las fotografías, se venera en la iglesia porteña de Nuestra Señora de Belén.

El Martirologio de 1956 señalaba (en la anterior fecha de la conmemoración, que era el 23 de diciembre):

«En Roma, Santa Victoria, Virgen y Mártir, que en la persecución del Emperador Decio, estando prometida al pagano Eugenio, y no queriendo ni casarse ni sacrificar a los ídolos, después de muchos milagros, con que convirtió para Dios a muchas vírgenes, el verdugo, a persuasión de su esposo, le clavó un cuchillo en el corazón».


El modo de su muerte explica la iconografía con que Santa Victoria suele ser representada, como en las fotos de esta entrada.

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¹ El Testigo Fiel

9 de julio de 2026

9 de julio: Beata María de Jesús Crucificado Petkovic

La Beata María de Jesús Crucificado Petkovic «nació el 10 de diciembre de 1892 en Blato, en la isla de Korcula (Croacia). Era la sexta de ocho hijos de Antonio y María Petkovic. Sus padres llevaban una vida ejemplar y educaron cristianamente a todos sus hijos. Muy pronto María mostró su inclinación a la piedad y a la misericordia. Al ver los sufrimientos, el hambre y las penurias de la gente, decidió esforzarse por proteger a los pobres, "hermanos elegidos y amados por el Señor", como solía llamarlos.

El 8 de septiembre de 1906, día de la Natividad de la Santísima Virgen, con ocasión de la visita pastoral del obispo, María entró a formar parte de la asociación de Hijas de María, de la que fue secretaria y luego presidenta. Leyendo las palabras de Jesús al joven rico, el 21 de noviembre sucesivo, sintió la vocación a entregarse totalmente a Cristo. Desde ese momento renovó cada día su promesa de amor al Señor. Luego entró a formar parte de la Tercera Orden Secular de San Francisco y cuando Dios le inspiró dar vida a un instituto religioso femenino quiso darle la Regla y la espiritualidad franciscana.

Impulsada por su vivo deseo de ayudar a los necesitados, y siguiendo las orientaciones del obispo de Dubrovnik, monseñor Josip Marcelic, en el día de la Anunciación del año 1919 fundó la congregación de Hijas de la Misericordia, para "la educación e instrucción de la juventud femenina". El mismo obispo, en 1928, la erigió canónicamente como instituto de derecho diocesano. Al inicio la madre Petkovic dudaba entre la clausura y la actividad apostólica, pero optó por esta última, inspirada por las palabras de san Francisco: "No vivir sólo para sí mismo, sino también para el bien del prójimo".

El 6 de diciembre de 1956 la congregación llegó a ser de derecho pontificio y fueron aprobadas sus Constituciones.

La madre María de Jesús Crucificado Petkovic trató de transmitir a sus religiosas la profunda devoción que sentía desde niña hacia Jesucristo crucificado. En una carta, escrita el 31 de agosto de 1953, a todas las Hijas de la Misericordia, las invitaba a "seguir a Cristo, escuchar a Cristo, humillarse en Cristo, sufrir silenciosamente en Cristo, arder en Cristo, perdonar en Cristo, amar en Cristo, sacrificarse en Cristo (...). Para quien ama al dulcísimo Jesucristo, nuestro Señor, será dulce incluso la palabra "sufrir" por amor a él. Sufrir, porque no hay verdadero amor sin sacrificios y sufrimientos por la persona amada. Cristo con la cruz y el sufrimiento ha salvado al mundo entero".

Era una mujer fuerte en las adversidades, tierna en sus afectos, pero sobre todo profundamente enamorada de Jesús crucificado, al que dedicó toda su vida y su obra. Sintió durante toda su existencia esta constante presencia del Crucificado. Lo tenía siempre ante sus ojos, y en su corazón, por eso afloraba continuamente a sus labios. Las principales virtudes que practicó y recomendó eran las que brillaban en Cristo crucificado:  la pobreza, la humildad, la abnegación, hasta el sacrificio total de sí por el prójimo, sintetizado en una palabra:  amor.

La madre Petkovic experimentaba una grandísima alegría en su servicio a los pobres, marginados y despreciados, porque reconocía en ellos el rostro de Jesús doliente. Por eso, nunca se cansaba de exhortar a las hermanas a que mostraran con su conducta y sus sacrificios que en ellas se había encarnado el amor, la bondad y la misericordia de Dios.

Sacaba su fuerza espiritual de la oración. Su vida se puede resumir en dos palabras:  "Oración y apostolado". Desde el inicio, la oración constituyó el alma y el gran dinamismo de su amplia actividad. El "estar" con el Señor plasmaba el "ir" a los hermanos. La unión íntima con Dios  se  prolongaba en la comunión con el prójimo.

Sentía un profundo aprecio por las directrices y los consejos de los pastores de la Iglesia, ante los cuales siempre se manifestó muy dócil y obediente. En especial seguía con fidelidad las indicaciones del obispo y del Romano Pontífice. En una carta circular explica a sus religiosas el significado de la Regla y de las Constituciones:  "Son la palabra y la ley de nuestro Señor... La Regla santa, el libro de la vida, el camino de la cruz, la llave y el vínculo de la amistad eterna".

La fama de santidad, de la que gozó durante su vida, se confirmó también después de su muerte, acontecida en Roma el 9 de julio de 1966»

El texto entrecomillado precedente es la biografía oficial publicada en el sitio del Vaticano.


Las Hijas de la Misericordia se extendieron por varios países de Europa y América. Se dedican a la educación de los niños y la juventud, a la asistencia a las personas ancianas y enfermas, y al apostolado parroquial.

María de Jesús Crucificado Petkovic fue beatificada en Dubrovnik (Croacia) por Juan Pablo II el 6 de junio de 2003. Fue la primera mujer de la Iglesia croata beatificada en los tiempos recientes.

Tomamos las fotos en septiembre de 2023  en la iglesia Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Chivilcoy.