Al ritmo del Año Litúrgico

22 de agosto de 2017

22 de agosto: María Reina

En la Memoria de María, Reina, visitamos la iglesia porteña dedicada a la Asunción de la Santísima Virgen. Está ubicada en Gaona 2798.


"A la Reina del Cielo, ya desde los primeros siglos de la Iglesia católica, elevó el pueblo cristiano suplicantes oraciones e himnos de loa y piedad, así en sus tiempos de felicidad y alegría como en los de angustia y peligros; y nunca falló la esperanza en la Madre del Rey divino, Jesucristo, ni languideció aquella fe que nos enseña cómo la Virgen María, Madre de Dios, reina en todo el mundo con maternal corazón, al igual que está coronada con la gloria de la realeza en la bienaventuranza celestial.

Y ahora, después de las grandes ruinas que aun ante Nuestra vista han destruido florecientes ciudades, villas y aldeas; ante el doloroso espectáculo de tales y tantos males morales que amenazadores avanzan en cenagosas oleadas, a la par que vemos resquebrajarse las bases mismas de la justicia y triunfar la corrupción, en este incierto y pavoroso estado de cosas Nos vemos profundamente angustiados, pero recurrimos confiados a nuestra Reina María, poniendo a sus pies, junto con el Nuestro, los sentimientos de devoción de todos los fieles que se glorían del nombre de cristianos".



"Procuren, pues, (...)  todos cuantos recurren al trono de la gracia y de la misericordia de nuestra Reina y Madre, para pedir socorro en la adversidad, luz en las tinieblas, consuelo en el dolor y en el llanto, y, lo que más interesa, procuren liberarse de la esclavitud del pecado, a fin de poder presentar un homenaje insustituible, saturado de encendida devoción filial, al cetro real de tan grande Madre. Sean frecuentados sus templos por las multitudes de los fieles, para en ellos celebrar sus fiestas; en las manos de todos esté la corona del Rosario para reunir juntos, en iglesias, en casas, en hospitales, en cárceles, tanto los grupos pequeños como las grandes asociaciones de fieles, a fin de celebrar sus glorias. En sumo honor sea el nombre de María más dulce que el néctar, más precioso que toda joya; nadie ose pronunciar impías blasfemias, señal de corrompido ánimo, contra este nombre, adornado con tanta majestad y venerable por la gracia maternal; ni siquiera se ose faltar en modo alguno de respeto al mismo. Se empeñen todos en imitar, con vigilante y diligente cuidado, en sus propias costumbres y en su propia alma, las grandes virtudes de la Reina del Cielo y nuestra Madre amantísima. Consecuencia de ello será que los cristianos, al venerar e imitar a tan gran Reina y Madre, se sientan finalmente hermanos, y, huyendo de los odios y de los desenfrenados deseos de riquezas, promuevan el amor social, respeten los derechos de los pobres y amen la paz. Que nadie, por lo tanto, se juzgue hijo de María, digno de ser acogido bajo su poderosísima tutela si no se mostrare, siguiendo el ejemplo de ella, dulce, casto y justo, contribuyendo con amor a la verdadera fraternidad, no dañando ni perjudicando, sino ayudando y consolando".

(Pío XII, Encíclica "Ad Caeli Reginam", 11 de octubre de 1954)

La imagen que ilustra la entrada de hoy corresponde a un vitral del templo mencionado al principio; representa la coronación de la Virgen María por parte de la Trinidad Santísima.

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18 de agosto de 2017

18 de agosto: Beato Manés de Guzmán

Hace pocos días evocamos aquí a la Beata Juana de Aza, madre de Santo Domingo. Pero otro hijo de Juana alcanzó también el honor de los altares: Manés de Guzmán, unos años mayor que Domingo y también miembro de la Orden de Predicadores.


Manés se unió muy pronto a la Orden fundada por su hermano. Luego, "una vez confirmada la Orden por el papa Honorio III",  Domingo "decidió dispersar sus frailes por el mundo, haciéndoles salir del monasterio de Prulla, verdadera cuna de la Orden, para que establecieran en diversos países nuevas casas que sirvieran de centros irradiadores de la verdad evangélica.  La dispersión tuvo lugar el día de la Asunción de Nuestra Señora, de 1217, fecha que ha pasado a las crónicas de la Orden con el calificativo de Pentecostés Dominicano"  Acaban de cumplirse 800 años de ese acontecimiento. Manés "formaba parte del grupo que salió con dirección a París, para, como atestigua Juan de Navarra, "estudiar, predicar y fundar un convento" en la capital de Francia" .

Más tarde, cuando fundó la comunidad femenina en Madrid, Santo Domingo designó como Vicario a su hermano Manés, quien así se reintegró a su patria para continuar en ella su vida religiosa.

A la muerte de su santo hermano, que rápidamente fue canonizado, Manés exhortó a los habitantes de Caleruega, el común pueblo natal, para que edificaran allí una iglesia en honor de Domingo, lo cual se hizo.



Manés murió poco después, hacia 1235, y enseguida comenzó a ser venerado como santo. Confirmado por León XII el culto a su madre Juana de Aza a ruegos del Rey de España y otros notables del reino,  los mismos señores elevaron a Roma el pedido para que su hijo Manés también recibiera los honores del culto. Por ello Manés fue proclamado Beato por el papa Gregorio XVI, sucesor de León XII, en 1834.

Tomé el año pasado en la Basílica del Santísimo Rosario (Convento de Santo Domingo) las fotos que ilustran la entrada de hoy.

Nota: la fecha de hoy es la que ofrece el Propio de la Orden de Predicadores. En el Martirologio, el Beato Manés figura el 30 de julio.

✳ Fuente: "Santoral Dominicano"

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13 de agosto de 2017

Domingo XIX del Tiempo Ordinario

Hoy, Domingo XIX  "Durante el Año" del Ciclo A, se lee en la misa este fragmento del Evangelio de San Mateo (14, 22-33), que transcribimos en versión de la "Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy" (que elegimos porque mantiene la palabra "ánimo", cuya importancia veremos):
Jesús hizo que los discípulos subieran a la barca y fueran delante de Él a la otra orilla, mientras Él despedía a la multitud. Después de despedir a la multitud, subió al monte a solas para orar; y al anochecer, estaba allí solo. Pero la barca ya estaba muy lejos de tierra, y era azotada por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.
Y los discípulos, al ver a Jesús andar sobre el mar, se turbaron, y decían: “¡Es un fantasma!”. Y de miedo, se pusieron a gritar. Pero enseguida Jesús les dijo: “Tengan ánimo, soy Yo; no teman”.
Y Pedro le respondió: “Señor, si eres Tú, mándame que vaya a Ti sobre las aguas”. “Ven”, le dijo Jesús. Y descendiendo Pedro de la barca, caminó sobre las aguas, y fue hacia Jesús. Pero viendo la fuerza del viento tuvo miedo, y empezando a hundirse gritó: “¡Señor, sálvame!”.Al instante Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”.
Cuando ellos subieron a la barca, el viento se calmó. Entonces los que estaban en la barca lo adoraron, diciendo: “En verdad eres Hijo de Dios”.
Bellamente  es ilustrado este pasaje por un vitral de la Catedral de Mar del Plata, en foto que tomé en   febrero de 2012. 
Al pie de la imagen, evocando las palabras de Jesús, se lee precisamente "BUEN ÁNIMO".



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12 de agosto de 2017

"Santa María en sábado"


Hoy es sábado, día dedicado a la Virgen María; pero también es 12 de agosto, Día de la Reconquista, que celebra la liberación  de Buenos Aires de la ocupación británica en la Primera Invasión Inglesa, en 1806. Por eso es muy apropiado mostrar una foto de Nuestra Señora del Rosario de la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, imagen que se venera en la histórica Basílica del Santísimo Rosario, iglesia anexa al Convento de santo Domingo.

Tras producirse la toma de Buenos Aires por los invasores, Liniers se dirigió al templo del Convento de Santo Domingo el primer domingo de julio de 1806,  y ante la Virgen del Rosario hizo el voto de entregarle las banderas que tomara al enemigo como trofeo de la victoria, implorando su protección. 

Tras la completa victoria criolla, el 12 de agosto, en carta al Virrey, Liniers afirma que la victoria se debe "más a una protección conocida y concedida del cielo, que a mis débiles y limitados medios".  Días más tarde,  en una solemne función de acción de gracias,  cumpiendo su promesa, hace  entrega de cuatro banderas inglesas a la Virgen del Rosario.

"Reconocido a los favores que le dispensó María Santísima del Rosario en todas las acciones, y en cumplimiento de su promesa, el día 24 del dicho mes de agosto, dobló con una solemnísima función… las cuatro banderas, dos del regimiento número 71, y las dos de marina que tomó a los ingleses, confesando deber toda la felicidad de las armas de nuestro amado Soberano, al singular y visible patrocinio de N.ª Sra. Del Rosario de las Victorias".

Al año siguiente, otro ejército inglés sitia Buenos Aires. Liniers consigue una nueva victoria, la Defensa, y en acción de gracias por la repetida protección de la Virgen, el Cabildo de Buenos Aires resuelve celebrar todos los años, en el templo de Santo Domingo, una fiesta solemne. Liniers en persona vuelve a ofrecer a la Virgen dos banderas tomadas en aquella gloriosa jornada de 1807.  Ofrece las banderas, dice, "en testimonio de mi gratitud del novenario solemne que hicieron pidiendo a la Madre de las Misericordias el feliz éxito de mis esfuerzos contra los enemigos de su culto, la que se consiguió completa el primer domingo de mes, en que con más especialidad la invocamos".

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5 de agosto de 2017

5 de agosto: Nuestra Señora de las Nieves




Nuestra Señora de las Nieves, Segunda Patrona de Buenos Aires. 
Imagen de venerable antigüedad que se conserva en el templo de San Ignacio.

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2 de agosto de 2017

2 de agosto: Beata Juana de Aza

Juana de Aza fue la madre de Santo Domingo de Guzmán.

Nació en Aza, en Castilla la Vieja, hacia el 1135. Nada sabemos acerca de sus primeros años. Se casó -seguramente siendo muy joven-  con Félix de Guzmán, gobernador de Calaruega, (una villa de la provincia de Burgos) y hombre de cierta riqueza. 

Dice en un sitio dedicado al Santoral Dominicano"Era una virtuosa dama, compasiva y generosa con los pobres, a quienes socorría con largueza (...) Su casa estaba siempre abierta para atender a enfermos, peregrinos y necesitados. Su vida fue ejemplo de amor conyugal, oración en familia y formación cristiana".

"El Beato Jordán de Sajonia, uno de sus biógrafos, dejó constancia escrita (...) de que, cuando ella estaba embarazada esperando a Domingo, tuvo una visión", que más tarde sería emblema de la Orden de Predicadores: vio "que en su vientre llevaba un perro con una antorcha encendida junto a un mundo. Preocupada, fue a orar al monasterio de Silos para entender el posible significado. Mientras le oraba a Santo Domingo de Silos, éste se le apareció y le reveló su significado: El hijo que nacerá iluminará el mundo con la predicación del Evangelio. La madre, en agradecimiento le puso a su hijo el nombre de Domingo en honor al Santo Abad. Sus esfuerzos por educar cristianamente a sus hijos despertó en ellos su vocación, distinguiéndose ellos por su santidad".

El perro se convirtió en el símbolo de la orden de Santo Domingo. Por eso en la imagen que ilustra la entrada de hoy se ve a Juana junto a su hijo pequeño y, a su lado, un perro con una antorcha en su hocico. Asimismo el perro, que también aparece en el escudo de la Orden, dio lugar al juego de palabras  en virtud del cual a los dominicos se los llama «Domini canes» ("los perros [guardianes] del Señor").

A la muerte de Juana, el pueblo empezó a venerarla espontáneamente. A pedido del Rey de España,  el culto de la beata Juana fue confirmado en 1828.


Las fotos que hemos visto las tomé en la Basílica del Santísimo Rosario de la ciudad de Buenos Aires; se trata de la iglesia aneja al Convento de Santo Domingo. 

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1 de agosto de 2017

1 de agosto: San Alfonso María de Ligorio

"La memoria obligatoria de San Alfonso, muerto en Nocera dei Pagani (Campania, Italia) el 1 de agosto de 1787, canonizado en 1839 y proclamado Doctor de la Iglesia en 1871, exalta a otro fundador de instituto religiosos, la Congregación del Santísimo Redentor, en una época dominada por el racionalismo y por la Iglesia estatal", dice Lodi en "Santos del Calendario Romano".

Nacido en 1696 en Marianella, cerca de Nápoles, de una antigua familia noble, se doctoró en derecho civil y canónico con sólo diecisiete años. Abandonó la abogacía en 1723, y tres años después fue ordenado sacerdote a la edad de treinta años.

"Se dedicó primeramente a la formación de los misioneros para China en un seminario fundado en Nápoles, prodigándose también a favor de los enfermos en la epidemia que atacó a Nápoles en 1729 y predicando las misiones a los pobres de la ciudad. Pero el obispo de Castellammare di Stabia, Tomás Falcoia, lo invitó a predicar las misiones a los pobres abandonados de la campiña (...) y una religiosa de un convento (M.C. Crostarosa) le reveló los designios de Dios acerca de él para la fundación de un nuevo instituto". No sin difilcultades, Alfonso emprendió la fundación: el Instituto del Santísimo Redentor. El papa Benedicto XIV lo aprobó en 1749. Pronto la obra se difundió fuera de Italia, así como  la rama contemplativa de las redentoristas. 

Tras varios años de dedicación a su instituto,  a los 66 años fue nombrado obispo -contra su voluntad-  por el papa Clemente XIII.  La imagen que ilustra nuestra entrada de hoy lo muestra justamente exhibiendo las insignias episcopales.  Pero a causa de una enfermedad que lo aquejaba, tuvo que dejar el cargo episcopal años más tarde. Otras tareas y problemas de su instituto ocuparon su tiempo y atención en los años siguientes, hasta su muerte a la edad de 91 años.

Las dos fotos las tomé en la Basílica de San José de Flores, donde se venera su imagen.


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