Santo Domingo de Guzmán, cuya Memoria celebramos hoy, es el Patrono de la Diócesis de Nueve de Julio. La primera foto de esta entrada muestra el altar y la cátedra episcopal de la catedral local.
Se aprecia a la derecha de la imagen una hermosa estatua de Santo Domingo:
La Orden de Predicadores supo tener una tradición litúrgica propia, que llegó casi intacta hasta nuestros días porque tenía más de 200 años de existencia al momento de la Bula Quo Primum Témpore de San Pío V. Lamentablemente, tanta riqueza litúrgica no sobrevivió a las reformas que siguieron al Concilio Vaticano II. Para la fiesta de hoy, los dominicos tenían una misa particular, con secuencia propia (ya que es Solemnidad en la orden), que publicamos a continuación:
1. Resuene en los Coros celestiales una nueva armonía, al son
de un cántico nuevo.
2. Concuerde con ella la melodía. de nuestro Coro de la tierra, celebrando a Domingo.
3. Del Egipto de este inmenso mundo llama, el Hacedor del universo a este varón, forjado según su corazón.
4. Embarcado en la cestilla de la pobreza, atraviesa el río
de las vanidades, para lanzarse a la salvación de los pueblos
5. Este predicador del universo le es mostrado por el cielo a
su madre, antes de nacer, en figura de un cachorrillo.
6. Llevando en la boca una antorcha, exhorta a los pueblos al
precepto de la caridad.
7. Este es el nuevo legislador, éste el émulo de Elías, el
enemigo de todo mal.
8. Como otro Sansón ahuyenta las zorras, y con la trompeta de
Gedeón pone en fuga a los ejércitos enemigos.
9. Viviendo él todavía, resucita de entre los muertos a un
hijo y se lo devuelve vivo a su madre.
10. Con la señal de la cruz hace cesar la lluvia, y alimenta a
la Comunidad con pan enviado por Dios.
11. ¡Feliz tú, por quien ya toda la Iglesia, inundada de gozo, es exaltada!
12. Llena el mundo de la semilla de su palabra, y él, por
fin, va a ocupar su lugar entre los coros de los bienaventurados.
13. El grano yace oculto, y la estrella se esconde en la
penumbra; pero el Creador de todos
14. hace pulular los, huesos de José y resplandecer la estrella,
para salvación de los pueblos.
15. ¡Oh, cómo denuncia, la fragancia de su sepulcro, la
frescura y lozanía de su cuerpo, oloroso sobre todos los perfumes!
16. Acuden los enfermos y son curados, ven los ciegos, los
tullidos sanan al conjuro de sus virtudes.
17. Por lo mismo, cantemos loores, a cuello en grito, al admirable
Domingo.
18. Clama ¡oh pueblo indigente! pidiéndole socorro, y
siguiendo sus pisadas.
19. Y tú ¡oh, Padre
clemente, buen pastor de tu grey, y patrono!, con oración siempre solicita,









.jpg)


.jpg)



