Al ritmo del Año Litúrgico
14 de septiembre de 2026
14 de septiembre: Fiesta de la Exaltación de la Cruz
8 de septiembre de 2026
8 de septiembre: Fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María
5 de septiembre de 2026
5 de septiembre: Beatos Mateo Casals, Teófilo Casajús, Fernando Saperas y compañeros
El 21 de octubre de 2017 fueron beatificados 109 mártires claretianos en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona.
Se trata de Mateo Casals, Teófilo Casajús, Fernando Saperas y 106 compañeros, asesinados por odio a la fe en los años 1936 y 1937, en el contexto de la persecución desatada en la Guerra Civil española; fueron masacrados con la única culpa de ser creyentes y religiosos. Los recordamos en el día que figura en un calendario claretiano (anterior a la beatificación) en un sitio oficial de esa familia religiosa:
Una vidriera en la iglesia del Inmaculado Corazón de María les rinde homenaje.
De un sitio claretiano tomamos la información que sigue:
Este numeroso grupo de mártires claretianos se une a los 75 que han sido beatificados a lo largo de los últimos 25 años.
El 25 de octubre de 1992, San Juan Pablo II beatificó en Roma a los 51 mártires de Barbastro, al “seminario mártir”, como él mismo lo denominó. La película "Un Dios prohibido" (2014) ha difundido su conmovedora historia.
Trece años después, el 20 de noviembre de 2005, en Guadalajara (México), fue beatificado el padre Andrés Solá Molist, misionero claretiano catalán, asesinado el 25 de abril de 1927, en el rancho San Joaquín, cerca de la ciudad de León, en México.
Y el 13 de octubre de 2013, en Tarragona, fueron beatificados otros 23 mártires claretianos (asesinados en Sigüenza, Fernán Caballero y Tarragona), que formaban parte del grupo de 522 “mártires del siglo XX en España” que fueron beatificados ese día.
A la cabeza de ese nutrido grupo de mártires figuran los mencionados Mateo Casals (sacerdote), Teófilo Casajús (estudiante) y Fernando Saperas (hermano). Ellos representan a los 49 sacerdotes, 31 hermanos y 29 estudiantes que fueron beatificados en 2017.
Catalanes (la mayoría), navarros, aragoneses, castellanos… todos compartían la común profesión religiosa y un gran amor a Jesucristo y a la Iglesia. Salvo dos, que murieron en 1937, todos fueron martirizados en los últimos meses del año 1936, durante la persecución religiosa que tuvo lugar en la guerra civil española. En la página web que los Misioneros Claretianos han creado con motivo de la beatificación (www.109cmf.org) se pueden encontrar las biografías de cada uno de ellos y diversos relatos de su martirio.
Abundan los testimonios sobre su manera de afrontar la muerte. El P. Julio Leache, navarro de 27 años, asesinado en la finca Mas Claret, junto a Cervera (Lleida), aclara bien los verdaderos motivos del martirio: “Si nos quieren matar, quisiera que fuese solo por Dios, o sea, que me maten celebrando, administrando los Sacramentos o rezando. Pero no por otros motivos humanos o políticos… Si nos matan por fascistas, poca gracia y poco mérito tiene, ya que hay fascistas de todo color. Pero si nos matan por decir Misa y por ser católicos, esto es meritorio ante Dios, esto es ser mártires”. El P. Jaume Payàs, martirizado en Sallent (Barcelona), explicita que mueren sin odio, perdonando a sus verdugos: “Perdono a todos los que me quieren mal, y les doy un abrazo de amistad; no guardo rencor a nadie, ni a los que me han tirado en casa como a un perro; también a Ti te lo hicieron”. El P. Emili Bover, asesinado en el cementerio de Cervera el 20 de agosto, exclamó antes de morir: “Os perdono de corazón por amor de Dios”.
No es fácil comprender hoy la fuerza impresionante de estos testimonios. En la carta que el Superior General de los claretianos, el indio Mathew Vattamattam, ha publicado con motivo de la beatificación, escribe: “En tiempos líquidos como los nuestros, estas actitudes sólidas nos desarman y nos estimulan. Con la gracia de Dios, siempre es posible ser fieles a Jesús por más difíciles que sean las circunstancias. Estamos llamados a ser testigos valientes en medio de muchas pruebas y contradicciones”. Y, más adelante, añade: “Una beatificación es siempre una celebración de la fe y del perdón, no un juicio o una venganza. Por eso, tiene siempre sentido. No es un ajuste de cuentas con el pasado sino una apuesta de futuro. Solo podemos vivir juntos cuando aprendemos a respetarnos y perdonarnos”.
El lema escogido para la beatificación fue "Misioneros hasta el fin".
La palabra "Misioneros" resume la identidad carismática de los claretianos. La expresión "hasta el fin", escrita en letras rojas, que simbolizan la sangre derramada, evoca una vida misionera llevada hasta sus últimas consecuencias: dar la vida por Cristo como él hizo por nosotros (cf. Jn 13,1).
Al día siguiente de su beatificación, dijo el papa Francisco I durante el Ángelus:
«Ayer, en Barcelona, fueron beatificados Mateo Casals, Teófilo Casajús, Fernando Saperas y 106 compañeros mártires, miembros de la congregación religiosa de los claretianos y asesinados por odio a la fe durante la guerra civil española. Que su ejemplo heroico y su intercesión sostengan a los cristianos que también en nuestros días -en tal alto número- y en diversas partes del mundo, sufren discriminación y persecución».
Como hoy es también primer sábado de mes, terminamos esta entrada con una imagen mariana que se encuentra en el frente del mencionado templo porteño.
3 de septiembre de 2026
Jueves de la Semana XXII Durante el Año
En la misa de hoy se lee el siguiente fragmento del Evangelio según San Lucas (5, 1-11), en el que hemos destacado una frase con negrita, por el motivo que resultará evidente al ver las imágenes:
En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes».
Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes». Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador». El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.
Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres».
Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.
1 de septiembre de 2026
1 de septiembre: San Egidio
Un santo más se incorpora a la larga lista de los que aparecen en este blog. Se trata de San Egidio, también llamado San Gil.
Lamentablemente, la mayor parte de los datos y relatos de milagros que circulan desde la Edad Media sobre San Egidio no resultan dignos de confianza. Lo más que se puede saber sobre el santo es que debe haber sido un ermitaño o un monje que vivió cerca de la desembocadura del Ródano, en el siglo VI o VII. Un famoso monasterio que lleva su nombre afirma poseer sus reliquias.
Con mucha prudencia, el Martirologio sólo dice:
En la región de Nimes, de la Galia Narbonense, San Egidio o Gil, cuyo nombre adopta la población que después se formó en la región de la Camarga, y donde se dice que el santo había erigido un monasterio y completado el curso de su vida mortal.
San Egidio (San Gil) aparece entre los «Catorce Santos Auxiliadores»; es el único entre ellos que no fue mártir. Su tumba, en el monasterio, fue centro de importantes peregrinaciones que contribuyeron a la prosperidad de la ciudad de Saint Gilles hasta que, en el siglo XIII, quedó convertida en ruinas, durante la cruzada contra los albigenses.
Fue un santo muy popular.
En la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Chivilcoy hay una imagen suya revestido con ornamentos pontificales, como abad.
Rogámoste, Señor, que la intercesión del bienaventurado abad San Gil nos recomiende en tu divino acatamiento, para alcanzar por su patrocinio lo que no podemos impetrar por nuestros méritos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
31 de agosto de 2026
31 de agosto: San Ramón Nonato
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la fiesta de San Ramón Nonato, por Cristo Señor nuestro. El cual, entregándose voluntariamente a la muerte, fue la causa de nuestra salvación y la fuente de toda auténtica libertad.
Él, con la voz misteriosa del Espíritu Santo, llamó a tu siervo San Ramón a la familia de la Virgen María de la Merced, y le infundió sus mismos sentimientos de amor, para que afrontase con valentía dolores y cárceles por la liberación de los cristianos cautivos.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te aclamamos y te bendecimos, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo.
29 de agosto de 2026
29 de agosto: Martirio de San Juan Bautista
Por primera vez en este blog celebramos la «Memoria del martirio de San Juan Bautista, a quien el rey Herodes Antipas retuvo encarcelado en la fortaleza de Maqueronte, en la actual Jordania, y al cual mandó decapitar en el día de su cumpleaños, a petición de la hija de Herodías. De esta suerte, el Precursor del Señor, como lámpara encendida y resplandeciente, tanto en la muerte como en la vida dio testimonio de la verdad», como dice el Martirologio.
El Evangelio propio de la Memoria (Marcos 6, 17-29) trae el relato del episodio conmemorado por la Liturgia de hoy:
Herodes había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".
Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. Su hija, también llamada Herodías, salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré". Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino". Ella fue a preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondió ésta.
La joven volvió rápidamente a donde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.
Ilustramos esta entrada con una obra del célebre pintor y escultor granadino Alonso Cano (1601-1667), que se exhibe en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires: "Un ángel con la cabeza de San Juan Bautista".















