28 de abril de 2026

28 de abril: Beato José Cebula

El Martirologio Romano trae hoy esta Memoria:

En el campo de concentración de Mauthausen, en Austria, beato José Cebula, presbítero de la Congregación de Misioneros Oblatos de María Inmaculada y mártir, que, de nacionalidad polaca, en tiempo de guerra, fue llevado a esa cárcel por quienes odiaban la fe y sometido a crueles tormentos hasta la muerte.

Nació en Polonia el 23 de marzo de 1902. Aunque de joven había comenzado la carrera docente, se decidió finalmente por la vocación religiosa e ingresó en la Congregación de Oblatos de Maria Inmaculada en 1921.  Fue ordenado sacerdote el 15 de junio de 1927 y destinado al seminario menor de Lubliniec; más tarde fue superior y maetro de novicios en Markowice. 

Cuando los nazis ocuparon Polonia en la segunda Guerra Mundial, declararon ilegal a la Iglesia. Todas las asociaciones eclesiales fueron prohibidas y muchos presbíteros arrestados. El 4 de mayo de 1940 los novicios oblatos fueron arrestados en Markowice y enviados a un campo de concentración. Al P. Cebula se le prohibió ejercer su ministerio sacerdotal, pero por la noche celebraba la Eucaristía y administraba los sacramentos en forma clandestina en los pueblos del entorno hasta que fue arrestado el 2 de abril de 1941. Lo llevaron al campo de concentración de Mauthausen en Austria.

Allí fue maltratado y obligado a hacer trabajos forzados. Fue obligado a picar rocas y a cargar piedras de más de 25 kilos desde la cantera hasta el campo, ubicado a unos 3 kilómetros. Tenía que subir 144 escalones por una escalinata denominada "escalera de la muerte", al tiempo que era golpeado e insultado por sus torturadores. Los guardias lo humillaron y se burlaron ordenándole cantar los textos de la Misa mientras trabajaba.

Finalemente, los nazis le ordenaron correr con una roca a sus espaldas hacia la valla de púas metálicas del campo; entonces un guardia le disparó con su ametralladora y declaró que el P. Cebula “fue disparado cuando intentaba escapar”. Su cuerpo fue llevado al horno crematorio y allí cremado.



Fue beatificado el 13 de junio de 1999. Pertenece al grupo de 108 mártires polacos durante la ocupación nazi (1939 - 1945). 

La imagen que vemos se venera en la iglesia dedicada a la Madre de Dios, que fue atendida por los Oblatos de María Inmaculada.


26 de abril de 2026

Domingo IV de Pascua



El Evangelio del Cuarto Domingo de Pascua, en el Ciclo A que estamos recorriendo, es el siguiente:

Jesús dijo a los fariseos:

«Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino trepando por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a las suyas por su nombre y las hace salir. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz».

Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.

Entonces Jesús prosiguió:

«Les aseguro que Yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero Yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia».


La perícopa pertenece al capítulo 10 del Evangelio de San Juan (1-10) y, por supuesto, responde a la temática del Buen Pastor que siempre ocupa el Domingo IV del Tiempo Pascual. 

Pero en este caso hay una peculiaridad. En el fragmento que se proclama hoy, Jesús no se refiere a sí mismo como "pastor", sino como "puerta":  "Yo soy la puerta de las ovejas"; "Yo soy la puerta".  Por eso elegimos para ilustrar esta entrada la pintura que, significativa e intencionadamente, está ubicada sobre la puerta principal de la Basílica del Espíritu Santo.


Jesús, el Buen Pastor, es la Puerta de las ovejas.  "El que entre por mí se salvará".

25 de abril de 2026

25 de abril: Fiesta de San Marcos

Hoy el Martirologio señala: 

Fiesta de San Marcos, evangelista, que primero acompañó en Jerusalén a San Pablo en su apostolado, y después siguió los pasos de San Pedro, quien lo llamó su hijo. Es tradición que en Roma recogió en su Evangelio la catequesis de Pedro a los romanos y que fue él quien instituyó la Iglesia de Alejandría, en el actual Egipto.


Una notable imagen de San Marcos, acompañado como es habitual de un león, se venera en la Catedral de Córdoba. Tomamos la foto en septiembre de 2019.

24 de abril de 2026

24 de abril: Santas María de Cleofás y Salomé

Leemos hoy en el Martirologio: 
En Jerusalén, conmemoración de las santas mujeres María de Cleofás y Salomé, que junto con María Magdalena, al amanecer del día de Pascua, se dirigieron al sepulcro del Señor para ungir su cuerpo y allí recibieron el primer anuncio de la Resurrección.

Pero, ¿quiénes eran esas dos mujeres?

A la primera la conocemos sólo por una única mención en Jn 19, 25:

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás

De modo que el único dato que poseemos es que era tía de Jesús. 


Por su parte, Marcos (15, 40) afirma que en el momento de la crucifixión

había también allí algunas mujeres que miraban de lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé,

y unos pocos versículos después (16, 1) dice:  

Pasado el sábado, María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé compraron perfumes para ungir el cuerpo de Jesús.


Un vitral en la Iglesia Presbiteriana San Andrés representa la visita de las tres mujeres al sepulcro. Al pie se lee en inglés: ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado.


Volvamos al Evangelio de la sepultura y la resurrección de Jesús:

En Marcos (16, 1-8)

Pasado el sábado, María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé compraron perfumes para ungir el cuerpo de Jesús. A la madrugada del primer día de la semana, cuando salía el sol, fueron al sepulcro. Y decían entre ellas: «¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?». Pero al mirar, vieron que la piedra había sido corrida; era una piedra muy grande. Al entrar al sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca. Ellas quedaron sorprendidas, pero él les dijo: «No teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado, no está aquí. Miren el lugar donde lo habían puesto. Vayan ahora a decir a sus discípulos y a Pedro que él irá antes que ustedes a Galilea; allí lo verán, como él se lo había dicho». Ellas salieron corriendo del sepulcro, porque estaban temblando y fuera de sí. Y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.

En Lucas (24, 1-11) encontramos la frase que aparece en inglés al pie del vitral:

El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes. Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: «¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado». 


El vitral tiene su historia, como vemos en esta otra foto que tomamos también en agosto de 2023:

 


21 de abril de 2026

21 de abril: San Conrado de Parzham

Una vez más tenemos la satisfacción de añadir un nuevo santo a la lista de los que venimos honrando en este blog. 



Así lo elogia el Martirologio Romano:

«En Altötting, en la región de Baviera, en Alemania, San Conrado (Juan) Birndorfer de Parzham, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que durante más de cuarenta años ejerció el humilde oficio de portero, siempre generoso con los pobres, y que jamás despidió a un menesteroso sin haberle ofrecido una ayuda cristiana con sus amables palabras».

Juan Birndorfer nació  en Parzham (Alemania) el 22 de diciembre de 1818, en el seno de una familia de labradores. Recibió una sólida educación religiosa. Ya adolescente, ayudó en la hacienda paterna, de la que se vio obligado a hacerse cargo al morir sus padres y quedar al frente de sus hermanos. Llevó una vida de gran honestidad y piedad hasta que a los 31 años decidió abrazar la vida religiosa en la Orden Capuchina, en cuyo convento de Laufen profesó en 1852 con el nombre de fray Conrado de Parzham. Enviado al convento de Santa Ana de Altötting, ejerció allí el oficio de portero. Ejerciendo esa función recibió a miles de personas que se acercaban al convento a visitar la sagrada imagen de la Virgen María, muy venerada por el pueblo. Acogía a todos, pero singularmente a los pobres. Se destacó por su vida de pobreza, humildad, sencillez, caridad y profunda oración,  edificando a todos con estas virtudes. Murió el 21 de abril de 1894. A su muerte se agolparon muchos, sobre todo niños, a venerar sus despojos mortales. Su noable fama de santidad hizo que el proceso de canonización avanzara con inusitada rapidez:  fue beatificado por Pío XI en 1930 y canonizado por el mismo papa en 1934.

En las fotos vemos una pequeña imagen de San Conrado junto a una reliquia ex ossibus, en un decorado relicario que pertenece al patrimonio de la Basílica del Espíritu Santo.

18 de abril de 2026

Sábado de la II Semana de Pascua: Nuestra Señora del Valle



Por primera vez en la vida de este blog visitamos la Catedral Basílica del Santísimo Sacramento y Santuario de la Virgen del Valle, es decir, la Catedral de Catamarca. 

Y como es lógico,  esta primera visita tiene lugar en la fiesta de Nuestra Señora del Valle, cuya milagrosa y venerada imagen se conserva en ese hermoso templo.


Y, dado que en pocos días se cumplirá el bicentenario del nacimiento de Fray Mamerto Esquiú, completamos esta entrada con un fragmento del sermón pronunciado por el beato en la Iglesia Matriz de Catamarca el 27 de octubre de 1861, en que se refiere a esta advocación tan querida en esa provincia.

Sin menoscabo de esta nuestra fe, (…) cuadra muy bien llamar Brazo de Dios a María, Océano de las Divinas gracias (...) María es verdaderamente el Brazo de la Bondad y Misericordia de Dios, que tiene el ejercicio de su infinita ternura (…). Cuando necesitamos que la Divina Bondad se derrame inmensa, poderosísima cual es, para salvarnos de muy grandes males, de las calamidades muy terribles que nacen del pecado y producen innumerables pecados, como es la guerra, ¿a quién habíamos de recurrir sino a María, Brazo de la Misericordia Dios sin mezcla de Justicia? ¿A quién debíamos ir sino a la que tiene un corazón de Madre de Dios? (…)

A estos motivos generales de confianza en María Santísima añadid los especiales que tenemos en ella por el culto a esta Venerable Imagen. ¡Ay! Cuánta ternura para tus devotos, cuántos prodigios, cuántos consuelos ha derramado en nuestros corazones Nuestra Señora del Valle. La que libró a un infeliz del poder del demonio en este mismo Templo, ¿no arrancará de nuestros pechos el fiero demonio de la discordia? La que salvó tantas veces a nuestros Padres de la ferocidad de los calchaquíes, ¿no hará cesar este ruido de las armas fratricidas? ¡Oh, Virgen del Valle! ¡Oh, Madre Nuestra amantísima! Haced que este tu Pueblo, y que todos tus devotos muestren en la paz y en la concordia en que viven, que son hijos vuestros, ¡y que en ti moran contentos y alegres! Desterrad de nosotros y de todos nuestros hermanos el espantoso azote de la guerra en que perecen eternamente tantas almas, y se cometen tantos crímenes, ¡y nos cuesta tanta sangre y tan amargas lágrimas! Mostrad en esta obra que sois verdaderamente el Brazo de la Divina misericordia y Madre Nuestra (…) Amén.

16 de abril de 2026

16 de abril: Santa María Bernarda Soubirous

La Iglesia honra hoy, en su dies natalis, a Santa Bernardita Soubirous, a quien se le apareció la Virgen Inmaculada en la gruta de Lourdes en 1858.

Mi madre conservaba esta estampita, que  además de una foto de Bernardita, lleva cosida una reliquia de la santa: un fragmento de su ropa.

Abrimos esta entrada con una fotografía del frente de la estampa, y hacemos nuestras las palabras que allí se leen:

Bienaventurada Bernardita, 
fiel mensajera de la Inmaculada,
ruega por nosotros.

En el dorso aparece una etiqueta que cubre la costura del otro lado y señala la procedencia de la estampa: la Casa Madre de las Hermanas de la Caridad de Nevers, es decir, la congregación religiosa a la que Bernadette ingresó después de las apariciones de Lourdes.


¡Sólo Dios!