Al ritmo del Año Litúrgico

16 de julio de 2018

16 de julio: Nuestra Señora del Carmen


Para celebrar la memoria de Nuestra Señora del Carmen, mostraremos hoy un conjunto de fotografías que tomé en el templo porteño homónimo en varios momentos distintos entre 2012 y 2016.



Se trata, en la mayoría de las fotos, del fresco que adorna el techo del templo; otras dos fotografías registran el retablo del altar mayor y el fresco que adorna esa parte del techo. 

La imagen del techo muestra a la Virgen con su Hijo, acompañada desde lo alto por el Padre y el Espíritu Santo, y rodeada de ángeles, evocando aquella aparición a San Simón Stock que así relata el "Año Cristiano" de Croisset: 


Esta última frase («In quo quis moriens, aeternum non patietur incendium») es sostenida por ángeles a los pies de la Virgen.

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14 de julio de 2018

14 de julio: San Camilo de Lelis

Hoy el Santoral nos trae a «San Camilo de Lelis, presbítero, que nació cerca de Teano, en la región italiana de los Abruzos, y desde la adolescencia siguió la carrera militar y se dejó arrastrar por los vicios propios de una juventud alegre y despreocupada, pero, convertido de su mala vida, se entregó al cuidado de los enfermos en los hospitales de los incurables, a los que servía como al mismo Cristo. Ordenado sacerdote, puso en Roma los fundamentos de la Orden de Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos», en palabras del Martirologio.

Nació en 1550, murió en 1614, y fue beatificado y canonizado por el mismo Papa, con pocos años de diferencia entre una y otra ocasión: 1742 y 1746 respectivamente.

Como lo dice la misma imagen (que se venera en la iglesia porteña de San Juan María Vianney), es Patrono de los enfermos, de los hospitales y de los trabajadores de la salud. En todo el mundo es benemérita la labor que realizan los "camilos", como se llama a los miembros del instituto por él fundado.

Oración Colecta de hoy: «Oh Dios, que has enaltecido a San Camilo de Lelis con el carisma singular del amor a los enfermos, infunde en nosotros, por su intercesión, el espíritu de tu caridad, para que, sirviéndote en nuestros hermanos, podamos llegar seguros a ti en la hora de la muerte. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos».

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11 de julio de 2018

11 de julio: San Benito

En el bello espacio que oficia de atrio de la iglesia de San Benito y de la pequeña capilla anexa, dedicada al Santo Cristo, hay una estatua del gran santo de Nursia. Tomé en enero de 2016 la fotografía que junto a estas líneas muestra esa imagen.

Del sitio web de la parroquia de San Benito, que funciona en ese templo, transcribimos a continuación la biografía del santo.

«San Benito nació en Nursia (región de Umbria), recibiendo de chico una muy buena educación.

A los 15 años Benito fue a Roma a estudiar pero no se sintió a gusto por el ambiente que allí había y se fue a una aldea cercana, Enfide, donde pronto decidió dedicar su vida a Dios.

Es entonces que se va hacia el norte, a Subiaco, donde vivió por unos tres años en una cueva, absolutamente solo, rezando y meditando teniendo por compañía solo al Señor. Empiezan a aparecer seguidores y allí funda 12 monasterios.

De Subiaco se va a un lugar cercano, Monte Casino, donde construye un monasterio sobre las ruinas de un templo pagano y en él vive; realizará varios viajes por Europa haciendo milagros, pero siempre sirviendo al hermano y llevando la Palabra; vuelve a Monte Casino donde va a morir un 21 de marzo,  a mediados del siglo VI.

Como el 21 de marzo es una fecha que siempre cae durante la Cuaresma, la Iglesia determinó que la Festividad de San Benito de Nursia sea todos los 11 de Julio, fecha en que sus restos fueron trasladados al Monasterio de Monte Casino como el Santo lo había pedido. Los restos de su hermana melliza descansan junto a los de él.

El lema de San Benito es: “Ora et labora” (reza y trabaja), y de acuerdo a ese lema vive toda la familia benedictina.

En Monte Casino escribió La Santa Regla, destinada a los monjes, pero que es modelo para todo cristiano que busca encontrar a Dios y vivir en Él;  en ella que les indicaba como debían vivir y  aún hoy rige la vida de los monjes en general, alrededor del mundo».

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4 de julio de 2018

4 de julio: Santa Berta

En la iglesia de la Inmaculada Concepción de Tandil, en la puerta de entrada que une el amplio vestíbulo con la nave propiamente dicha, hay cuatro sorprendentes vitrales. Son sorprendentes porque están dedicados a sendos santos prácticamente desconocidos, y no sabemos (ni supieron decirnos en Tandil con certeza) por qué motivos esos ignotos santos (de izquierda a derecha desde el interior: Santa Berta, Santa Donata, San Manuel y San Florencio) aparecen allí. Una persona allegada a la parroquia nos indicó que creía que podía tratarse de los nombres de los cuatro hijos de una benefactora del templo, hipótesis plausible pero -al menos por ahora- incomprobable.

En el museo anejo al templo se exhibe esta gigantografía:



Dos vitrales son más pequeños y ocupan los espacios laterales; los otros dos, más amplios, ocupan ambas hojas de la puerta de acceso a la nave de la iglesia. Nos ocuparemos hoy de uno de esos vitrales, dedicado a Santa Berta. 



Así la menciona hoy el Martirologio: «En Blangy, en la región de la Galia Atrebatense, Santa Berta, abadesa, la cual, habiendo ingresado junto con sus hijas Gertrudis y Deotila en el monasterio que ella misma había fundado, pasados unos años se retiró a una celda donde vivió en completa clausura».


Santa Berta nació en Francia aproximadamente en el 640. Era hija de Rigoberto (conde palatino en el reinado de Clodoveo II), y de Ursona. A la edad de 20 años se casó, por motivos de estado, con un tal Sigfrido, pariente del rey, y del matrimonio nacieron cinco hijas. Hacia el año 680 quedó viuda; pudo abrazar así su verdadera vocación, que era religiosa y  monástica. Fundó un monasterio en Blangy (en Artois, Pas-de-Calais), y allí se se retiró con sus dos hijas mayores, ya mencionadas. Al poco tiempo dejó la dirección del monasterio en manos de sus hijas y se retiró a una celda, donde se dedicó a la penitencia y la oración. Murió hacia el 725, con cerca de 85 años. 



Las fotos, que no son muy buenas, las tomé en enero y febrero de este año, con ocasión de una visita a Tandil.

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1 de julio de 2018

Domingo XIII del Tiempo Ordinario


En la misa de hoy, Domingo XIII Durante el Año del ciclo B, se lee un fragmento del Evangelio de San Marcos (5, 21-43) que en su versión breve (5, 21-24 . 35b-43) dice así.

Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y Él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y el verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva». Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.Llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?». Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas». Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga.Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: «¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme». Y se burlaban de él.Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que significa: «¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!».  Enseguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.


Vemos el milagro representado en un bonito vitral de la capilla de la estancia "La Candelaria", ubicada en las cercanías de la ciudad de Lobos. El vitral no tiene leyendas o indicaciones, pero presumimos que se trata de este milagro por la presencia de otros personajes auroleados, uno de los cuales con certeza es Pedro (Jesús acude en compañía de Pedro y de otros dos apóstoles) y de «la madre de la niña».


Tomé las fotos en febrero de 2017. La capilla de la estancia "La Candelaria" data de 1937 y fue consagrada por el cardenal Copello:



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29 de junio de 2018

29 de junio: Solemnidad de San Pedro y San Pablo

Es  hermosa la capilla gótica que está como "escondida" dentro del colegio de Nuestra Señora, en Esmeralda y Córdoba.  Uno de los detalles más destacados de ese espacio sagrado son los vitrales, que tuve ocasión de fotografiar en diciembre pasado.

Entre ellos, hay dos contiguos, uno que representa a San Pedro y el otro a San Pablo, en ambos casos con sus atributos iconográficos habituales.


«¿Con qué coronas de alabanzas coronamos a Pedro y Pablo? Los principales de los predicadores de Dios; los unidos por el espíritu, aunque separados por los cuerpos; pues a uno por ser el líder de los Apóstoles y al otro por haber fatigado más que los otros. Y ambos habían sido coronados digna y debidamente, con las coronas inmarcesibles de la gloria, por Cristo nuestro Dios que posee la gran misericordia». 
(De las "Vísperas mayores" de algunas liturgias orientales)