8 de noviembre de 2026

Domingo XXXII Durante el Año

La Lectura Patrística del Oficio de Lecturas de este domingo, en el ciclo bienal par/impar, está tomada de la Constitución Pastoral Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II  sobre la Iglesia en el mundo actual (núm. 78): "Naturaleza de la paz".

La paz no consiste en una mera ausencia de guerra ni se reduce a asegurar el equilibrio de las distintas fuerzas contrarias ni nace del dominio despótico, sino que, con razón, se define como obra de la justicia. Ella es como el fruto de aquel orden que el Creador quiso establece en la sociedad humana y que debe irse perfeccionando sin cesar por medio del esfuerzo de aquellos hombre que aspiran a implantar en el mundo una justicia cada vez más plena.


 

En efecto, aunque fundamentalmente el bien común del género humano depende de la ley eterna, en sus exigencias concretas está, con todo, sometido a las continuas transformaciones ocasionadas por la evolución de los tiempos; la paz no es nunca algo adquirido de una vez para siempre, sino que es preciso irla construyendo y edificando cada día. Como además la voluntad humana es frágil y está herida por el pecado, el mantenimiento de la paz requiere que cada uno se esfuerce constantemente por dominar sus pasiones, y exige de la autoridad legítima una constante vigilancia.

Y todo esto es aún insuficiente. La paz de la que hablamos no puede obtenerse en este mundo, si no se garantiza el bien de cada una de las personas y si los hombres no saben comunicarse entre sí espontáneamente con confianza las riquezas de su espíritu y de su talento. La firme voluntad de respetar la dignidad de los otros hombres y pueblos y el solícito ejercicio de la fraternidad son algo absolutamente imprescindible para construir verdadera paz. Por ello, puede decirse que la paz es también fruto del amor, que supera los límites de lo que exige la simple justicia.

La paz terrestre nace del amor al prójimo, y es como la imagen y el efecto de aquella paz de Cristo, que procede de Dios Padre. En efecto, el mismo Hijo encarnado, príncipe de la paz, ha reconciliado por su cruz a todos los hombres con Dios, reconstruyendo la unidad de todos en un solo pueblo y en un solo cuerpo. Así ha dado muerte en su propia carne al odio y, después del triunfo de su resurrección, ha derramado su Espíritu de amor en el corazón de los hombres.

Por esta razón, todos los cristianos quedan vivamente invitados a que, realizando la verdad en el amor, se unan a aquellos hombres que, como auténticos constructores de la paz, se esfuerzan por instaurarla y rehacerla. Movidos por este mismo espíritu, no podemos menos de alabar a quienes, renunciando a toda intervención violenta en la defensa de sus derechos, recurren a aquellos medios de defensa que están incluso al alcance de los más débiles, con tal de que esto pueda hacerse sin lesionar los derechos y los deberes de otras personas o de la misma comunidad.


Hemos ilustrado esta nota con tres imágenes que muestran sendas apariciones de la palabra PAX en la Basílica del Espíritu Santo: en la serie de frutos del Espíritu Santo mostrados por ángeles, en la serie de medallones con distintas obras y manifestaciones del mismo Espíritu, y en la puerta principal del templo.

7 de noviembre de 2026

7 de noviembre: Virgen de la Lettera

 




En la iglesia dedicada en Buenos Aires a los santos Sabino y Bonifacio se encuentra esta imagen de la Virgen de la Lettera (es decir, de la Carta o de la Epístola), cuya hermosa historia aparece tambien en el mosaico cuya foto adjuntamos

En un sitio dedicado a esta misma advocación hemos encntrado el texto de la supuesta carta:

María Virgen Hija de Joaquín, humildísima sierva de Dios, Madre de Jesús, crucificado, de la Tribu de Judá, de la Estirpe de David, salud a todos los mesineses y la bendición de Dios Padre Ominipotente. Nos consta por público intermedio que vosotros, todos con fe grande, habéis enviado a vuestros Legados y Embajadores confesando que Nuestro Hijo, engendrado por Dios es Dios y Hombre y que después de su resurreción subió al Cielo: habiendo vosotros conocido el camino de la verdad por medio de la predicación de Pablo Apóstol elegido para tal fin, os bendecimos y a la misma ciudad de la cual queremos ser perpetua protectora.
En Jerusalén, año 42 de Nuestro Hijo. Indicción 1 luna XXVII día de jueves a 3 de junio.



Publicamos esta entrada en el día que figura en el cartel junto a la imagen mariana, aunque en muchos lugares la Virgen de la Lettera se celebra el 3 de junio, fecha en que está datada la carta.

5 de noviembre de 2026

5 de noviembre: Beato Gomidas Keumurgian

En 2022 hicimos referencia al Beato Gómidas Keumurgian, en la fecha de su Memoria litúrgica, mediante una nota publicada en 1929 en La Revista Armenia. 

Hoy volvemos a honrar al mártir armenio mediante otra publicación de la misma revista; en este caso, del año 1935.


La Parroquia Narek de Buenos Aires en su sitio web publica esta biografía y la oración con que cierra esta entrada.

«Nació en Constantinopla hacia el año 1656. Era hijo de un sacerdote armenio. Se casó a la edad de 20 años y tuvo 7 hijos. Al igual que su padre, se hizo sacerdote y fue párroco de la Iglesia Apostólica Armenia. A los 40 años, él y su familia se convirtieron al catolicismo. Varios de sus colegas siguieron su ejemplo. Hubo, en ese momento, algunos entre las diversas minorías ortodoxas que estaban a favor de una reunión con Roma. Esto provocó una fuerte reacción anticatólica.

En abril de 1707, fue arrestado acusado de incitar a un motín entre los armenios. Permaneció en prisión, donde le ofrecieron su libertad si se convertía al Islam. Habiéndose negado, fue decapitado el 5 de noviembre de 1707. En 1929, el Papa Pío XI beatificó a Gomidás Keumurdjian y su fiesta se celebra todos los años el 5 de noviembre en el calendario latino».

Oración:

Tú, oh Cristo, fuente de vida y misericordia, has permitido al Beato Der Gomidás el victorioso martirio, para disipar las tinieblas e iluminar nuestras mentes.

Oh beato y glorificado mártir, que después de haber tolerado muchos tormentos, estás ahora revestido de la Luz de la Vida, intercede por nosotros ante Cristo. Amén.

3 de noviembre de 2026

3 de noviembre: San Martín de Porres

Por segunda vez en la vida de este blog nos toca recordar a San Martín de Porres, pero por primera vez visitamos aquí el templo porteño que le está dedicado.


Compartimos aquí fragmentos destacados de la biografía del santo peruano, tomada del sitio Vatican News. Los párrafos en cursiva son textuales.


En el Perú del siglo XVII eran muchos los que desembarcaban en las Indias sin oficio ni beneficio. A la espera de encontrar una fortuna que nunca llegaría, terminaban en la calle, enredados en reyertas por un lugar para dormir o unos pesos que arrebatarse. En el barrio limeño de Malambo, donde creció nuestro santo, vivían españoles empobrecidos, indios y negros hacinados en “corralones” a la espera de ser vendidos.

Martín sabía que los negros, mano de obra en plantaciones y construcción, eran bien pagados como esclavos, y ya de fraile, cuando en su convento del Rosario hubo un gran problema económico, propuso al prior que lo vendiese, en lugar de los objetos preciosos con los que intentaba conseguir un préstamo, alegando que él era propiedad de la casa y valía como poco mil pesos. Al prior se le saltaron las lágrimas y le contestó: “Dios se lo pague, hermano Martin, pero el mismo Señor que lo ha traído aquí se encargará de remediarlo todo”.

Martín de Porres Velázquez era hijo del hidalgo español Juan de Porres, que fue gobernador de Guayaquil, y de la negra liberta panameña Ana Velázquez. El matrimonio entre ambos era impensable en aquella época, por lo que Juan se amancebó con ella y no reconoció como legítimo a Martín hasta años después de su nacimiento, aunque siempre se ocupó de su sustento. La ilegitimidad fue la causa principal de que el santo no fuera admitido en un principio como fraile en el convento de los dominicos de Lima, sino solo como “donado”, es decir, recibía alojamiento y se ocupaba de la limpieza.

Pero “el santo de la escoba”, había aprendido desde su adolescencia en Malambo los principios de la medicina aborigen, el uso de las plantas curativas y la relación de confianza entre quien cura y quien quiere ser curado, y puso todos sus conocimientos al servicio de los hermanos dominicos y de los enfermos que acudían cada vez más numerosos a Santa María del Rosario, pues su fama había corrido por toda Lima.

Durante una epidemia de sarampión, narra un anónimo de la época, “parecía una casa de locos la enfermería, porque cada uno de los enfermos, con el frenesí gritaba, salíase de la cama, y hacía otras cosas como hombre privado de juicio ¡Quién podría con tanto y para tantos! La caridad del venerable fray Martin, que a todos apaciguaba en sus locuras, a todos aplicaba los remedios, a todos hacía que comieran y bebieran, aunque aquellos en el frenesí se resistían”.

Dotado de un fino sentido del humor, su sencillez apabullante, su disponibilidad y paciencia hacían que acudieran a él personas de todos los estamentos sociales, desde el virrey de Perú hasta los zapateros remendones, en busca de ayuda material y espiritual, de consejos y curas. Se le atribuye el don de la bilocación: cuentan que mientras estaba en su celda, fue visto llegar junto a la cama de algunos moribundos para consolarlos, y que a veces salía del convento para atender a algún enfermo y volvía a entrar sin que nadie le abriera y sin llave de la puerta. Cuando le preguntaban cómo hacía, contestaba, riéndose: “Yo tengo mis modos de entrar y salir”.

Podría haber sido un médico excepcional y adelantado a sus tiempos porque entendía la complejidad del drama de la enfermedad, sobre todo en la gente humilde: conocía las consecuencias físicas y psicológica de la miseria y la privación. Tenía una lista de “pobres vergonzantes”, es decir, personas que habían sufrido reveses de fortuna y se avergonzaban de que se viniera a saber. Los recibía en secreto, les procuraba comida y ropa e intentaba que “no se perdieran”. Se presentaba a sus pacientes con un “¿Qué han menester los hermanos?”; y si los sanados se lo agradecían, se escabullía diciendo: “Yo te curo, Dios te salva”.

Adelantado a su época fue también en su respeto por la creación, desde las hierbas que estudiaba y plantaba pacientemente hasta los animales a los que, caso insólito en esos tiempos, también atendía. Su arte de arreglar controversias dio origen a la leyenda de que hizo comer en el mismo plato a un perro, un ratón y un gato. 

Fuera del convento enseñaba la doctrina cristiana a la gente que vivía en la calle, mendigos, indios, esclavos y huérfanos, y, preocupado por su estado de abandono fundó, con la ayuda financiera de varios nobles, el Asilo y Escuela de Santa Cruz para darles educación y oficio.

Vivió hasta el extremo el voto de pobreza. 

En el convento había organizado un ropero a disposición de quien no tenía con qué vestirse, pero el santo remendaba su hábito hasta que se caía a pedazos. 

Una vez, su hermana Juana, visto que el hábito estaba tan raído que se veía la ropa interior, de soga, se presentó con uno nuevo, que Martín rechazó diciendo: “En la religión no desdicen pañetes pobres y remendados sino costumbres asquerosas y sucias”.

Fray Martín llevaba a veces a los heridos y a los enfermos a su celda, acarreando algún que otro problema y protestas entre los demás frailes. Cuando los superiores se enteraron, le prohibieron que siguiera haciéndolo. 

Pero días después un indio cayó apuñalado en la puerta del convento, y a pesar de la prohibición, Martín lo metió en su celda y lo curó. Al saberlo, el Provincial le reprendió con dureza y le dijo que no se enojaba con la persona, sino con la culpa: «Pídale perdón a Dios, a quien ha ofendido». El santo, que era humilde pero decía siempre la verdad, le replicó: «Yo, Padre, no he pecado». «¿Cómo que no ―le respondió el Superior―,  si contravino mi orden?». «Así es, Padre, mas creo que contra la caridad no hay precepto, ni siquiera la obediencia».

San Juan XXIII, que lo proclamó Patrono de la Justicia Social, escribía en la homilía de su canonización: “La dulzura y delicadeza de su santidad de vida llegó a tanto que durante su vida y después de la muerte ganó el corazón de todos, aun de razas y procedencias distintas (...) Procuraba traer al buen camino con todas sus fuerzas a los pecadores; asistía complaciente a los enfermos; proporcionaba comida, vestidos y medicinas a los débiles; favorecía con todas sus fuerzas a los campesinos, a los negros y a los mestizos que en aquel tiempo desempeñaban los más bajos oficios, de tal manera que fue llamado por la voz popular Martín de la Caridad. Hay que tener también en cuenta que en esto siguió caminos que podemos juzgar ciertamente nuevos en aquellos tiempos, y que pueden considerarse como anticipados a nuestros días”.

San Martín murió el 3 de noviembre de 1639. Por él doblaron todas las campanas de la Ciudad de los Reyes. Sus restos descansan en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario (Convento de Santo Domingo), de Lima, junto a los restos de Santa Rosa de Lima y de San Juan Macías.

1 de noviembre de 2026

1 de noviembre: Solemnidad de Todos los Santos

«De acuerdo con la tradición, la Iglesia rinde culto a los santos y venera sus imágenes y sus reliquias auténticas».

(Concilio Ecuménico Vaticano II: Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la Sagrada Liturgia, 4 de diciembre de 1963, n. 111)



«Las reliquias en la Iglesia han recibido siempre una especial veneración y atención porque el cuerpo de los Beatos y de los Santos, destinado a la resurrección, ha sido en la tierra el templo vivo del Espíritu Santo y el instrumento de su santidad, reconocida por la Sede Apostólica mediante la beatificación y la canonización».

(Sagrada Congregación para las Causas de los Santos: Instrución Las reliquias en la Iglesia: autenticidad y conservación, 8 de diciembre de 2017, Introducción)


En el día de Todos los Santos, compartimos fotos de reliquias que se exhiben para la veneración de los fieles en la iglesia San José, de San Isidro.

31 de octubre de 2026

Sábado de la Semana XXX Durante el Año

El  Salmo Responsorial de la misa de hoy (Sábado XXX del Tiempo Ordinario) es el salmo 41 (2. 3. 5bcd). La antífona es el versículo 3a:  Mi alma tiene sed del Dios viviente.

Transcribimos a continuación el texto del salmo según la liturgia de hoy, intercalándolo con imágenes que tomamos en la iglesia de Santiago Apóstol de la ciudad de Baradero:


Como la cierva sedienta

busca las corrientes de agua,

así mi alma suspira

por ti, mi Dios. R.





Mi alma tiene sed de Dios,

del Dios viviente:

¿Cuándo iré a contemplar

el rostro de Dios? R.



¡Cómo iba en medio de la multitud

y la guiaba hacia la Casa de Dios,

entre cantos de alegría y alabanza,

en el júbilo de la fiesta! R.


En la parte frontal del altar mayor se lee: «Sicut cervus desiderat ad fontes aquarum, ita desiderat anima mea ad te, Deus», es decir, la  primera estrofa del salmo de hoy: «Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios».

Pese a que tomamos las fotos en 2022, esta es la primera vez que el templo de Baradero aparece en este blog.

28 de octubre de 2026

28 de octubre: Fiesta de San Simón y San Judas

Aunque en el Martirologio y en la Liturgia hoy se honra conjuntamente a San Simón y a San Judas, en esta entrada nos referiremos solamente al segundo, quien por cierto es mucho más popular. Además, es considerado uno de los apóstoles de Armenia.


El himno Commune vos, de Laudes, compuesto por Anselmo Lentini (+1989), presenta a ambos santos «que, unidos en el apostolado, lo estuvieron también en el martirio» ¹.

Un mismo himno de júbilo 
celebra a ambos Apóstoles 
y una misma gloria corona 
a los que recibieron idéntica vocación.

La tercera  estrofa del himno está específicamente dedicada a San Judas:

Tu carne frater, ássecla
fratérque Christi spíritu,
Iuda, Magístrum prédicas
scriptísque fratres érudis.

Oh Judas, por la sangre, hermano del Señor,
pero discípulo y más hermano suyo aún por el espíritu, 
que predicas al Maestro
e instruyes con tu Epístola a los cristianos.


Judas, por sobrenombre Tadeo, era uno de los Doce, hermano de Santiago (Judas 1)  y, por tanto, uno de los "hermanos del Señor" (Mt 13, 55). «La Iglesia ha profesado siempre que Jesucristo no tuvo hermanos, en sentido propio: es el dogma de la de la perpetua virginidad de María. San Mateo menciona (Mt 13, 55-56), como viviendo en Nazaret, a Santiago, José, Simón Judas  y, de otra parte, nos dice (Mt  27, 56) que, de éstos, Simón y Judas no son hermanos de Santiago y José, sino, parecer, hijos de un hermano de San José» ².


La imagen de San Judas Tadeo que vemos en las imágenes corresponde a un panel dedicado a la Iglesia Apostólica Armenia en la Catedral de Buenos Aires.


San Tadeo (a la derecha) se encuentra acompañado allí por el otro apóstol evangelizador de Armenia (San Bartolomé, a la izquierda) y por dos destacados personajes armenios: San Gregorio Iluminador y  el rey  Dêrtád (Tirídates) III (en el centro).

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¹ Félix Arocena: "Los himnos de la Liturgia de las Horas"  (Ed. Palabra, Madrid, 1992)
² Ibíd (nota al pie)