12 de octubre de 2026

12 de octubre: Patrocinio de Nuestra Señora de Luján

La Memoria que traemos hoy a nuestro blog no aparece actualmente en los libros litúrgicos. Pero sí figuraba en antiguos calendarios, como vemos en la foto que sigue, que corresponde a una página del Misal Diario para América del padre Andrés Azcárate:


Este es el texto completo que se lee en dicho Misal como introducción y explicación de la misa de hoy (hemos corregido la errata del "18 de mayo" en la última línea reproducida,  ya que debe decir "8 de mayo"):

La devoción a María Inmaculada fue la preferida de los descubridores y conquistadores y la que arraigó mas hondamente en la América Española. Prueba de ello son los numerosos títulos y advocaciones de la Virgen existentes en estos países. En la Argentina, en el Uruguay y en el Paraguay el mas famoso es el de Nuestra Señora de Luján, venerado aquí desde hace mas de 300 años. Su sagrada Imagen quiso quedarse en Luján y por modo milagroso, para ser la madre del pueblo Argentino y la “Perla del Plata”, y atraer desde allí los corazones de todos los buenos cristianos. El primer modesto santuario, erigido de 1754 a 1763 y que medía 48,50 mts. de largo por 8,25 de ancho, cedió su lugar a la actual magnífica Basílica gótica, de 115 mts. de largo, 20 de ancho y 30 de alto, mas de 70 mts. de crucero, coronada por esbeltas torres, cuyas dos flechas principales se levantan a 110 mts. de altura. Es, por cierto, un monumento digno de María y de la fe de los argentinos, y bajo sus bóvedas resuenan año tras año cánticos y plegarias en todas las lenguas de la tierra, ya que peregrinos de toda raza y nación van a postrarse ante la querida Imagen en demanda de su protección. Dicha Imagen fue solemnemente coronada el 8 de mayo de 1887, y el 12 de octubre de 1930 se declaró a la Virgen de Luján, Patrona de la Argentina, Uruguay y Paraguay, que es lo que se conmemora con esta fiesta de hoy.

Nada más apropiado para celebrar esta Memoria que visitar la iglesia del Patrocinio de la Virgen, ubicada en el barrio de Parque Patricios,  en el predio del Hospital Policial Churruca Visca.

Del perfil en Facebook del Clero Policial PFA tomamos la siguiente información sobre ese templo parroquial:

En el predio del Complejo Hospitalario Churruca-Visca de la Policía Federal Argentina se encuentra la Parroquia Patrocinio de la Virgen, cuya piedra fundamental, bendecida por el entonces Arzobispo de Buenos Aires Cardenal Antonio Caggiano, se colocó el día 12 de septiembre de 1963. Su Título “Patrocinio de la Virgen” alude a la función de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de Luján como “Patrona” Titular de la Policía Federal Argentina.

Por un convenio entre el Arzobispado de Buenos Aires y la Policía Federal Argentina, suscrito el 20 de Junio de 1976, se reconoce que la Parroquia Patrocinio de la Virgen, cuyo templo e instalaciones son propiedad de la Policía Federal, será Parroquia territorial, y atenderá a los fieles que pertenezcan a su jurisdicción pero prestando especial atención al personal policial que lo desee. Un modo religioso y fraternal de unirse la Institución con el vecindario. 

(,,,) Las distintas Superintendencias donaron los vitrales en los que se puede apreciar recorriéndolos de manera ordenada la reproducción del Milagro de Luján.


Vemos en esta entrada dos de esos vitrales. El primero, sobre estas líneas, corresponde al célebre milagro de la carreta que se detiene junto al río Luján y no avanza mientras tenga cargada la caja con la imagen de la Virgen.

La segunda imagen, que aparece a continuación, recuerda un hecho histórico: la primera y única visita de un Sumo Pontífice al grandioso Santuario de Luján, que tuvo lugar, como se ve en la foto (arriba a la derecha), en junio de 1982.

En el vitral se ve a San Juan Pablo II rezando ante la sagrada imagen. Junto a ella (abajo a la derecha) se lee una frase pronunciada por el Papa al llegar a Ezeiza, más temprano ese mismo día, en la ceremonia de bienvenida apenas llegado a la Argentina:

a la Madre de Cristo y Madre de la Iglesia, a cuyos pies vengo a postrarme en su santuario de Luján, pido que enjugue tantas lágrimas; que aliente a cuantos se doblegan bajo el peso de la prueba
 



Tomamos las fotos en 2018. Pero esta es la primera vez que la iglesia del Patrocinio de la Virgen aparece en este blog.

Introito de la antigua Misa de hoy:

10 de octubre de 2026

Santa María "en sábado"

 


La imagen de la Virgen que vemos en la foto de arriba -una representación poco frecuente de la Madre de Dios- se venera en la iglesia de Nuestra Señora de Luján del Buen Viaje, que hoy visitamos por vez primera en este blog.


«En María de Nazaret -ha dicho León XIV- está nuestra historia, la historia de la Iglesia inmersa en la humanidad común. Encarnándose en ella, el Dios de la vida, el Dios de la libertad ha vencido a la muerte. (...). En la cruz, Jesús pronunció libremente el “sí” que debía vaciar de poder a la muerte, esa muerte que aún se difunde cuando nuestras manos crucifican y nuestros corazones son prisioneros del miedo, de la desconfianza. En la cruz, venció la confianza; venció el amor, que es capaz de ver aquello que aún no llega; venció el perdón. Y María estaba; estaba allí, unida al Hijo. Hoy podemos intuir que María somos nosotros cuando no huimos, somos nosotros cuando respondemos con nuestro “sí” a su “sí”. En los mártires de nuestro tiempo, en los testigos de la fe y de la justicia, de la mansedumbre y de la paz, ese “sí” sigue viviendo y sigue enfrentando a la muerte». 

María es  «ese entramado de gracia y libertad que nos impulsa a la confianza, a la valentía, al compromiso con la vida de un pueblo. «El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas» (Lc 1,49); que cada uno de nosotros pueda experimentar esta alegría y testimoniarla con un canto nuevo. ¡No tengamos miedo de elegir la vida! Con frecuencia puede parecer peligroso, imprudente. Cuántas voces están siempre ahí susurrándonos: “¿Quién te obliga a que lo hagas? ¡Déjalo! Piensa en tus propios intereses”. Estas son voces de muerte. Nosotros, en cambio, somos discípulos de Cristo. Es su amor el que nos impulsa, alma y cuerpo, en nuestro tiempo. Como individuos y como Iglesia ya no vivimos para nosotros mismos. Es precisamente esto —y sólo esto— lo que hace que se difunda y prevalezca la vida. Nuestra victoria sobre la muerte comienza desde ahora».

(León XIV, homilía en la Solemnidad de la Asunción, 15 de agosto de 2025)

9 de octubre de 2026

9 de octubre: San Luis Bertrán

Trae hoy el Martirologio esta Memoria: 

«En Valencia, en España, San Luis Bertrán, presbítero de la Orden de Predicadores, que en América meridional predicó el evangelio de Cristo y defendió a varios pueblos indígenas».

Luis Bertrán nació en Valencia en 1526. Desde niño fue muy piadoso y afecto a la mortificación.

En 1544 Luis Bertrán, a pesar de que su salud era bastante precaria, tomó el hábito de la Orden de Predicadores en el convento dominico de Valencia

Su compañero, amigo y biógrafo, fray Vicente Justiniano Antist, relata que fray Luis «toda la vida fue recatado, y no se hallará novicio que le hiciese ventaja en llevar los ojos bajos y compuestos en el coro y refectorio, fuera y dentro de casa... Era muy austero en su vida, abstinentísimo en el comer, templado en el beber, amigo de disciplinas y cilicios y vigilias y largas oraciones».  Era una hombre flaco y enjuto, de salud frágil.

En 1547 fue ordenado sacerdote y poco después lo nombraron Maestro de Novicios. A los 31 años fue elegido prior del convento de Santa Ana de Albaida, ubicado a 100 kilómetros de Valencia. Allí mostró capacidad para gobernar y gestionar los problemas del convento.  Dedicaba muchas horas a la oración y a la penitencia y tenía el don de la clarividencia en el trato con las almas y un discernimiento espiritual certero, por lo que era consultado por toda clase de personas, como por ejemplo, por Santa Teresa.

En 1562 partió hacia América. En Nueva Granada trabajó intensamente entre indios y con los españoles por siete años. En 1569 volvió a Sevilla, demacrado y con la salud quebrantada,  por lo que pasó una larga temporada de reposo. Pero al año y medio de su regreso  lo nombraron nuevamente prior.  Siempre «mostró ser bueno no solamente para la contemplación, mas también para la acción». 

Desempeñó varias funciones en su orden. En 1574 el capítulo dominicano de la provincia de Aragón lo nombró Predicador General. En tal carácter recorrió toda la región de Valencia y zonas vecinas con su predicación sencilla y vibrante, que llegaba directamente a los corazones.

El 1° de enero de 1581, al cumplir 55 años fray Luis, anunció que moriría el 9 de octubre, fiesta de San Dionisio y  compañeros mártires. Ese dato fue de público conocimiento en Valencia e incluso se hizo constar por escrito. 

Durante los últimos meses predicó, recibió a numerosos visitantes (entre ellos el Arzobispo de Valencia, San Juan de Ribera, que lo cuidó personalmente), e hizo milagros.  Y justamente el  9 de octubre de 1581, como él había anunciado, falleció. 

Pablo V lo beatificó en 1608; fue canonizado en 1671 por Clemente X.

Este año se han cumplido cinco siglos del nacimiento de San Luis Bertrán, a quien honramos por primera vez en este blog mediante una imagen que tomamos en 2018 en la iglesia de los dominicos de la ciudad de Santa Fe.



La imagen representa un milagro que el santo protagonizó en América:  «un cacique le dijo que creería en Cristo si era capaz de resistir un veneno que él le prepararía. Fray Luis le tomó la palabra sin vacilar: "¿Mantenéis vuestra palabra de convertiros si bebo sin daño vuestro veneno?". Y obtenida la afirmativa: "Venga ese veneno y sea lo que Dios quiera". Hizo fray Luis la señal de la cruz sobre la copa y bebió de un trago aquel veneno activísimo» ¹.

Hemos añadido además, al comienzo de esta entrada, el texto latino de la Misa Propia de la Memoria de San Luis Bertrán, tomada de un libro litúrgico propio de la Orden de Predicadores.

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¹ La cita ha sido tomada textualmente del muy recomendable sitio El Testigo Fiel, de donde procede también gran parte de la información de esta entrada

7 de octubre de 2026

7 de octubre: Nuestra Señora del Rosario

En la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, nos complace compartir una imagen de la Virgen del Rosario de Tama, antigua advocación riojana, que encontramos (semiescondida detrás de una cartelera "parroquial") en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario (convento de Santo Domingo) de la ciudad de La Rioja.


La devoción a la Virgen del Rosario en la localidad de Tama se remonta al año 1585, cuando los primeros frailes dominicos se establecieron en dicha ciudad.

La imagen de la Virgen del Rosario pintada al óleo, que aún se conserva en el templo parroquial, era usada por los primeros misioneros para animar la conversión y el bautismo. Hay también otras imágenes antiguas de la misma advocación que son muy veneradas por el pueblo de Dios.


En septiembre de 2024 la Virgen del Rosario de Tama  fue declarada Patrona de la Evangelización de La Rioja.

5 de octubre de 2026

5 de octubre: San Bartolo Longo

Hoy la Iglesia honra a San Bartolo Longo, a quien Juan Pablo II, en su encíclica Rosarium Virginis Mariae, llama «verdadero apóstol del Rosario». 

«Su camino de santidad -añade el Pontífice- se apoya sobre una inspiración sentida en lo más hondo de su corazón: «¡Quien propaga el Rosario se salva!». Basándose en ello, se sintió llamado a construir en Pompeya un templo dedicado a la Virgen del Santo Rosario colindante con los restos de la antigua ciudad, apenas influenciada por el anuncio cristiano antes de quedar cubierta por la erupción del Vesuvio en el año 79 y rescatada de sus cenizas siglos después, como testimonio de las luces y las sombras de la civilización clásica».


El mismo Papa se había referido a Bartolo Longo más de 20 años antes, en la homilía de la misa de beatificación, celebrada el 26 de octubre de 1980. En esa ocasión  el Papa lo había llamado «fundador del célebre santuario de Pompeya»,  «apóstol del Rosario», «laico que ha vivido totalmente su compromiso eclesial», añadiendo estas palabras:

Bartolo Longo fue instrumento de la Providencia para la defensa y el testimonio de la fe cristiana y para la exaltación de María Santísima en un período doloroso de escepticismo y anticlericalismo.

Todos conocen su larga vida, inspirada por una fe sencilla y heroica y densa de episodios sugestivos, durante la cual, brotó y se desarrolló el milagro de Pompeya. Comenzando por la humilde catequesis a los campesinos del Valle de Pompeya, y por el rezo del Rosario ante el famoso cuadro de la Virgen, hasta la erección del estupendo santuario y la institución de las obras de caridad para los hijos e hijas de los encarcelados, Bartolo Longo llevó adelante con ánimo intrépido una obra grandiosa que todavía hoy nos deja asombrados y admirados.

Pero, sobre todo, es fácil notar que toda su existencia fue un intenso y constante servicio a la Iglesia en nombre y por amor de María.

Bartolo Longo, Terciario de la Orden Dominicana, y fundador de la institución de las religiosas "Hijas del Santísimo Rosario de Pompeya", puede ser definido realmente "el hombre de la Virgen": por amor a María se convirtió en escritor, apóstol del Evangelio, propagador del Rosario, fundador del célebre santuario en medio de enormes dificultades y adversidades; por amor a María creó institutos de caridad, se hizo mendigo para los hijos de los pobres, transformó a Pompeya en una ciudadela de bondad humana y cristiana; por amor a María soportó en silencio tribulaciones y calumnias, pasando a través de un largo Getsemaní, confiando siempre en la Providencia, obediente siempre al Papa y a la Iglesia.

Él, con el Rosario en la mano, nos dice también a nosotros, cristianos de finales del siglo XX: "¡Despierta tu confianza en la Santísima Virgen del Rosario! ¡Debes tener la fe de Job! ¡Santa Madre adorada, yo pongo en ti todas mis aflicciones, todas mis esperanzas, toda confianza!" (11 de marzo de 1905).

La imagen de Bartolo Longo que publicamos hoy se encuentra, muy lógicamente, en el ámbito de la iglesia porteña dedicada a la Virgen de Pompeya, más precisamente en el bello patio anexo al templo.

Bartolo Longo fue canonizado el 19 de octubre del año pasado por León XIV. Por lo tanto, esta es la primera vez que se celebra su Memoria como santo.

3 de octubre de 2026

Sábado de la Semana XXVI Durante el Año


El Leccionario Bienal del Oficio de Lecturas ofrece para  hoy un fragmento del Libro de Judit (13, 6-31). 

Hagamos primero una introducción general  a ese texto, basándonos en la que publica El Libro del Pueblo de Dios.

El Libro de Judit  contiene «un relato didáctico, con un marco histórico completamente imaginario, del que sólo se conservan las versiones griega y latina». Fue escrito «probablemente en el siglo II a. C., para mantener el ánimo de la pequeña comunidad judía que luchaba tenazmente por conservar su independencia frente al avance helenista».


«Este Libro refleja cierta influencia de la literatura «apocalíptica», tan en boga en esa época, según la cual las luchas del tiempo presente no son sino la manifestación del combate librado continuamente entre las fuerzas del bien y del mal».

En el fragmento que se lee hoy, aparece Holofernes, que  simboliza «a los eternos enemigos de Dios. Judit -que significa «la Judía»- personifica el alma de su nación. Fiel a Dios y a su pueblo, ella expone la vida para salvar a sus compatriotas».

«A la prepotencia y la fuerza de un jefe militar, el Libro opone la debilidad de una mujer, sin más armas que su fe en Dios y en el poder de la oración. Los recursos que ella emplea no son del todo ejemplares, pero más que dar una lección moral lo que pretende el autor es poner de relieve que la aparente «debilidad de Dios es más fuerte que la fortaleza de los hombres» (1 Cor. 1.25). La astucia decidida de Judit triunfa sobre el opresor del Pueblo elegido, como en otra ocasión pudo más la honda de David que la insolencia y la espada de Goliat».


La liturgia cristiana ha visto en Judit una figura de la Virgen María. Tanto el canto de la Virgen como el de Judit celebran el triunfo de los débiles  sobre los poderosos de este mundo.  De ahí la aparición de Judit (junto con otras mujeres bíblicas), como vemos en las fotos, en el techo de la Basílica de la Merced.



El fragmento que se lee hoy en el Oficio de Lecturas Holofernes se encuentra en su lecho, totalmente borracho. Ha llevado hasta allí a Judit, prendado por su hermosura.  La joven aprovecha las circunstancias para darle muerte.


Este es el texto que se lee hoy en el Oficio Divino (Jdt 13, 6-31):

«Cuando salieron todos, sin que quedara en la alcoba nadie, ni chico ni grande, Judit, de pie junto al lecho de Holofernes, oró interiormente:

«Señor, Dios todopoderoso, mira ahora benévolo a lo que voy a hacer para exaltación de Jerusalén. Ha llegado el momento de ayudar a tu heredad y de cumplir mi plan, hiriendo al enemigo que se ha levantado contra nosotros».

Avanzó hacia la columna del lecho, que quedaba junto a la cabeza de Holofernes, descolgó el alfanje y, acercándose al lecho, agarró la melena de Holofernes y oró:

—¡Dame fuerza ahora, Señor, Dios de Israel!

Le asestó dos golpes en el cuello con todas sus fuerzas, y le cortó la cabeza.

Luego, haciendo rodar el cuerpo de Holofernes, lo tiró del lecho y arrancó el dosel de las columnas. Poco después salió, entregó a su ama de llaves la cabeza de Holofernes y el ama la metió en la alforja de la comida. Luego salieron las dos juntas para orar como acostumbraban. Atravesaron el campamento, rodearon el barranco, subieron la pendiente de Betulia y llegaron a las puertas de la ciudad.

Judit gritó desde lejos a los centinelas:

«¡Abrid, abrid la puerta! Dios, nuestro Dios, está con nosotros, demostrando todavía su fuerza en Israel y su poder contra el enemigo. ¡Acaba de pasar hoy!»

Cuando los de la ciudad la oyeron, bajaron en seguida hacia la puerta y convocaron a los concejales. Todos fueron corriendo, chicos y grandes. Les parecía increíble que llegara Judit. Abrieron las puertas y las recibieron; luego hicieron una gran hoguera para poder ver, y se arremolinaron en torno a ellas.

Judit les dijo gritando:

«¡Alabad a Dios, alabadlo! Alabad a Dios, que no ha retirado su misericordia de la casa de Israel; que por mi mano ha dado muerte al enemigo esta misma noche».

Y sacando la cabeza guardada en la alforja, la mostró, y dijo:

—Esta es la cabeza de Holofernes, generalísimo del ejército asirio. Este es el dosel bajo el que dormía su borrachera. ¡El Señor lo hirió por mano de una mujer! Vive el Señor que me protegió en mi camino; os juro que mi rostro sedujo a Holofernes para su ruina, pero no me hizo pecar. Mi honor está sin mancha.

Todos se quedaron asombrados, y postrándose en adoración a Dios, dijeron a una voz:

—Bendito eres, Dios nuestro, que has aniquilado hoy a los enemigos de tu pueblo.

Y Ozías dijo a Judit:

«Que el Altísimo te bendiga, hija, más que a todas las mujeres de la tierra. Bendito el Señor, creador de cielo y tierra, que enderezó tu golpe contra la cabeza del general enemigo. Los que recuerden esta hazaña de Dios jamás perderán la confianza que tú inspiras. Que el Señor te engrandezca siempre y te dé prosperidad, porque no dudaste en exponer tu vida, ante la humillación de nuestra raza, sino que vengaste nuestra ruina procediendo con rectitud en presencia de nuestro Dios».

Todos aclamaron: —¡Así sea, así sea!».

2 de octubre de 2026

2 de octubre: San Eleuterio

 El 2 de octubre, en el Martirologio de 1956, aparecía esta Memoria:

En Nicomedia, San Eleuterio, soldado y mártir, con otros innumerables, los cuales, falsamente acusados de haber puesto fuego al palacio de Diocleciano, todos por orden del mismo cruelísimo Emperador, eran muertos, a montones; descabezados unos, quemados otros en hogueras y otros precipitados en el mar. El más insigne entre todos fue Eleulerio, que, por mucho tiempo atormentado y saliendo de cada suplicio más animoso, purificado en el fuego como el oro, coronó la victoria de su martirio.



La actual versión del Martirologio se limita a señalar, también en el 2 de octubre: «En Nicomedia, de Bitinia, San Eleuterio, mártir (s. III/IV)».

Una imagen de San Eleuterio ilustra uno de los vitrales de la iglesia castrense de Nuestra Señora de Luján. Aunque en la parte inferior dice 12 de octubre, estamos seguros de que se trata de nuestro santo de hoy.