Al ritmo del Año Litúrgico

27 de enero de 2023

27 de enero: San Enrique de Ossó y Cervelló

Hoy recordamos a San Enrique de Ossó mediante una reliqua ex indumentis que conservamos en nuestro poder con cariño y veneración. Perteneció a mi madre, que la recibió del colegio teresiano donde trabajó por muchos años.



En nuestra entrada del 27 de enero de 2021 de brindamos datos biográficos acerca de este santo español.

De un sitio teresiano tomamos la siguiente oración, con la que cerramos esta entrada:
Padre lleno de misericordia: 
yo sé que Tú me amas mucho;
que estás presente en todo lugar;
que estás aquí, dentro de mí,
viendo mis más ocultos  pensamientos y sentimientos.
Te pido tu gracia para
hacer este rato de oración.
Ábreme a tu presencia,
para conocerme y conocerte.
Revélame quién soy y qué quieres de mí,
para amarte siempre y  hacerte conocer y amar por todos.
Haz que como Santa Teresa de Jesús
y San Enrique de Ossó
me comprometa contigo en la construcción del Reino. 
Amén.

25 de enero de 2023

25 de enero: Niño Jesús de Praga

En algunos lugares -como por ejemplo en la parroquia que lleva su nombre en Asunción del Paraguay-  se celebra hoy al Niño Jesús de Praga.


En la historia del Niño Jesús de Praga (que en rasgos generales tomamos de Corazones) se mezclan elementos históricos con otros legendarios.

La devoción comenzó a principios del siglo XVII. La Princesa Polyxenia de Lobkowitz recibió como regalo de matrimonio una hermosa estatua del Divino Niño, procedente de España. La estatua era de cera, de 48 centímetros de alto, y, según otra historia, había sido confeccionada en un monasterio ubicado entre entre Córdoba y Sevilla, al sur de las márgenes del Guadalquivir, a partir de circunstancias milagrosas. 

Después de la muerte de su esposo, la princesa se dedicó a las obras de caridad. Los religiosos de la orden carmelita en Praga, fueron particularmente favorecidos por su generosa asistencia. Pero en 1628 estalló la guerra en Praga y el monasterio de los monjes fue reducido a la extrema pobreza. En aquellos días, la princesa Polyxenia se presentó a la puerta del monasterio con su estatua y dijo así: "Aquí les traigo el objeto de mi mayor aprecio en este mundo. Honrad y respetad al Niño Jesús y nunca os faltará lo necesario". 

La hermosa estatua fue colocada en el oratorio del convento. Su túnica y el manto habían sido arreglados por la misma princesa. Muy pronto sus palabras resultaron proféticas.  Mientras los religiosos mantuvieron la devoción al Divino Infante, gozaron de prosperidad.  Cuando olvidaron la imagen y su culto, acontecieron  calamidades y  sobrevino pobreza.  

Finalmente, la princesa edificó un santuario que se inauguró en 1644,  en el día de la fiesta del Santo Nombre de Jesús. 

En 1655, el Conde Martinitz, Gran Marqués de Bohemia, regaló una preciosa corona de oro esmaltada con perlas y diamantes. 

La devoción al Divino Niño siempre había sido practicada por los carmelitas. Santa Teresa de Jesús tenía una devoción muy particular al Divino Niño. Igualmente lo hacía Santa Teresita.

En esta nota mostramos tres fotos de la misma iglesia: la primera en situación "normal": la imagen del Titular del templo parroquial;  mientras que en la segunda y la tercera hay otra imagen, ricamente vestida y decorada con motivo de la fiesta patronal. Tomamos las tres fotos en enero de 2022, pero la primera a comienzos del mes y las otras dos en vísperas de la fiesta del 25 de enero.



Concluimos con una oración ofrecida en el folleto parroquial que anunciaba las celebraciones de la Fiesta Patronal  del año pasado de la parroquia Niño Jesús de Praga de Asunción del Paraguay:

23 de enero de 2023

23 de enero: Santa Emerenciana

Encontramos a Santa Emerenciana pintada en una pared de la iglesia porteña de Nuestra Señora de los Dolores.

Se trata de una santa casi desconocida, de la que escuetamente dice el Martirologio Romano:

«En Roma, en el cementerio Mayor de la vía Nomentana, Santa Emerenciana, mártir».

Su recuerdo está vinculado con el de Santa Inés (que celebramos hace un par de días), de quien era compañera, según la tradición, y a cuyos funerales Emerenciana asistió. El cortejo fue atacado imprevistamente por una turbamulta de paganos, y Emerenciana los enfrentó valientemente, por lo que fue lapidada allí mismo. Era aún catecúmena, y ese fue su bautismo de sangre. Fue sepultada cerca de la tumba de Inés.

Otros detalles de su martirio son legendarios: por ejemplo, que habría sido torturada en el vientre, por lo que, en algunas partes se la invoca contra dolores de vientre y como protectora de las embarazadas.

Lo único que es seguro es el dato que recoge el Martirologio Romano: el recuerdo de un grupo de mártires en el Cementerio Mayor de la Vía Nomentana, entre los cuales se nombra en último lugar a Emerenciana. En martirologios antiguos la inscripción se encuentra en otras fechas.  Pero Emerenciana, por el influjo de la passio de Santa Inés, y por la consecuente participación en el culto y la popularidad de esta santa, se fue separando de su grupo original, hasta que su fecha quedó fijada en el día de hoy, cerca de la celebración de Inés. 

Además, las reliquias de Santa Emerenciana fueron trasladadas en el siglo IX a la Basílica de Santa Inés. En 1615 los cuerpos de ambas santas fueron depositados en una artística caja de plata, que se colocó bajo el altar mayor.

21 de enero de 2023

21 de enero: Nuestra Señora de la Altagracia

Hace algún tiempo, en la Basílica del Espíritu Santo tuvo lugar una muestra de imágenes de advocaciones marianas patronas de países americanos.  Este año mostraremos algunas de las fotos que tomamos en aquella exposición.

Comenzaremos hoy por la imagen de  Nuestra Señora de la Altagracia, patrona de la República Dominicana.


Del sitio www.corazones.org tomamos la información que sigue:

Existen documentos históricos que prueban que en el año de 1502, en la Isla de Santo Domingo, ya se daba culto a la Virgen Santísima bajo la advocación de Nuestra Señora de la Altagracia, cuyo cuadro pintado al  óleo fue traído de España por los hermanos Alfonso y Antonio Trejo, que eran del grupo de los primeros pobladores europeos de la isla.  Al mudarse estos hermanos a la ciudad de Higüey llevaron consigo esta imagen y más tarde la ofrecieron a la parroquia para que todos pudieran venerarla.  En el 1572 se terminó el primer santuario altagraciano y en el 1971 se consagró la actual basílica.

La piedad del pueblo cuenta que la devota hija de un rico mercader pidió a este que le trajese de Santo Domingo un cuadro de Nuestra Señora de la Altagracia.  El padre trató inútilmente de conseguirlo por todas partes; ni clérigos ni negociantes, nadie había oído hablar de esa advocación mariana. Ya de vuelta a Higüey, el comerciante decidió pasar la noche en una casa amiga.  En la sobremesa, apenado por la frustración que seguramente sentiría su hija cuando le viera llegar con las manos vacías, compartió su tristeza con los presentes relatándoles su infructuosa búsqueda.  Mientras hablaba, un hombre de edad avanzada y largas barbas, que también iba de paso, sacó de su alforja un pequeño lienzo enrollado y se lo entregó al mercader diciéndole: "Esto es lo que usted busca".  Era la Virgen de la Altagracia.  Al amanecer el anciano había desaparecido envuelto en el misterio.


El cuadro mide 33 cm por 45 cm y según la opinión de los expertos es una obra primitiva de la escuela española, pintada a finales del siglo XV o a principios del XVI.  El lienzo, que muestra una escena de la Natividad, fue exitosamente restaurado en España en 1978. Se ve a la Madre de Dios mirando dulcemente a su Hijo recién nacido; al fondo aparece San José.

El marco que sostiene el cuadro es posiblemente la expresión más refinada de la orfebrería dominicana.  Un desconocido artista del siglo XVIII construyó esta maravilla de oro, piedras preciosas y esmaltes, probablemente empleando para ello algunas de las joyas que los devotos han ofrecido a la Virgen como testimonio de gratitud.

La imagen de Nuestra Señora de la Altagracia tuvo el privilegio especial de haber sido coronada dos veces; el 15 de agosto de 1922, en el pontificado de Pío XI y por el Papa Juan Pablo II, quien durante su visita a la isla de Santo Domingo el 25 de enero de 1979, coronó personalmente a la imagen con una diadema de plata sobredorada, regalo personal suyo a la Virgen, primera evangelizadora de las Américas. Juan Pablo II también visitó a la Virgen en su basílica en Higüey.

Oración colecta

Señor, Dios Nuestro, que nos diste como Madre a la Bienaventurada María, Madre de tu Hijo, concede que nos afiancemos en tu amor ya que gozamos de la protección de la Virgen bajo el título de la Altagracia, y haz que avancemos en la nueva vida. Por nuestro Señor Jesucristo...

19 de enero de 2023

19 de enero: Santa Eustoquia de Mesina

En el Museo Franciscano anexo a la Basílica de San Francisco de Asís en Buenos Aires se exhiben numerosas reliquias de santos y beatos, la mayoría pertenecientes a la familia religiosa del Poverello.

Entre esas reliquias se encuentra la que vemos en la foto: un fragmento de la ropa de Santa Eustoquia Calafato, natural de la localidad siciliana de Mesina. En la tarjeta aparece como Beata, pero fue canonizada por San Juan Pablo II en 1988 durante una visita pastoral a la ciudad de Mesina.

«Eustoquia nació en Mesina el 25 de marzo de 1434. En el bautismo se le impuso el nombre de Esmeralda. (...) A los 11 años, su padre la prometió a un viudo de la misma posición social y económica, pero el matrimonio fracasó por la repentina muerte del prometido esposo, el año 1446. Las nuevas propuestas de matrimonio realizadas por los familiares, ella las rechazó firmemente. En su corazón había decidido consagrarse a Dios en la vida religiosa». Su padre se opuso tenazmente a esa vocación y sólo tras su muerte imprevista, en 1448, Esmeralda pudo realizar su deseo. Ingresó entonces en en el monasterio de las Clarisas de Santa María de Basicó en Mesina a finales de 1449 y al tomar los hábitos adoptó el nombre de Eustoquia

«Durante el noviciado se distinguió por su piedad, oración, meditación y práctica de las virtudes. Deseosa de vivir un modelo de perfección más comprometida, tras la autorización de los superiores eclesiásticos, Eustoquia fundó un nuevo monasterio, en los locales de un viejo hospital: le siguió su hermana Margarita y una sobrina; pronto se añadieron otras candidatas. En 1464, ante las dificultades que surgieron, se vieron obligadas a trasladarse a una casa de una congregación de terciarias franciscanas, situada en el barrio de Montevergine (Mesina), casa transformada después en monasterio. Vinieron nuevas candidatas, entre las que se hallaba la madre de Santa Eustoquia. En 1464 fue elegida por primera vez abadesa y se alternó en esta función con Jacoba Pollicino». Eustoquia murió el 20 de enero de 1485.

«De San Francisco y Santa Clara adquirió la espiritualidad cristocéntrica, que ella expresó con un amor especial a la Eucaristía, a la Pasión y a la Santísima Virgen. Eustoquia Esmeralda Calafato tiene un mensaje válido y actual para la Iglesia universal: para los jóvenes, a los cuales enseña que las opciones de la vida se deben realizar a la luz de la fe, sin transacciones con los contenidos del Evangelio; para los religiosos, porque supo realizar una profunda actualización de la vida claustral, viviendo en su plenitud la Palabra del Señor y volviendo al espíritu genuino de San Francisco y Santa Clara; además, nos enseña que viviendo en la clausura se puede y se debe estar plenamente insertos en el contexto social y eclesial contemplando, orando, haciendo penitencia para implorar la bendición de Dios sobre los hermanos: era una auténtica misionera dentro de la clausura».

En 1782, el Papa Pío VI aprobó el culto inmemorial que se tributaba a la bendita monja, lo que equivale a una beatificación.  Y Juan Pablo II, como dijimos, la canonizó en Mesina el 11 de junio de 1988.

Tomamos esta información de un sitio oficial franciscano.

17 de enero de 2023

Martes de la Semana II Durante el Año

La representación simbólica habitual de la virtud de la esperanza por medio de un ancla se fundamenta en este pasaje de la Carta a los Hebreos (6, 20):

«Esta esperanza que nosotros tenemos, es como un ancla del alma, sólida y firme, que penetra más allá del velo, allí mismo donde Jesús entró por nosotros, como precursor».


Esa frase se escucha hoy en la Segunda Lectura de la misa, con su contexto más amplio (el fragmento que se proclama hoy es Heb 6, 10-20).

En dos lugares de la Basílica del Espíritu Santo están representadas las virtudes teologales y, entre ellas, la esperanza como un ancla.

11 de enero de 2023

11 de enero: Beata Ana María Janer

 

Hoy el Martirologio trae la Memoria de la Beata Ana María Janer Anglarill, virgen, fallecida en Talarn, Lleida, España, en 1885, «fundadora del Instituto de Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell, que se distinguió por su insigne caridad para con los heridos de las guerras carlistas».

En el frente del colegio que lleva su nombre en la ciudad de Buenos Aires vemos la imagen de esta noble y caritativa mujer, beatificada en 2011 por Benedicto XVI.