Al ritmo del Año Litúrgico

9 de diciembre de 2017

9 de diciembre: San Juan Diego


En la Memoria de San Juan Diego, testigo de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, publicamos esta imagen, que se exhibe en la Basílica de la Natividad de María, en Esperanza, Santa Fe. Muestra a Juan Diego ante el Obispo de México, en el momento en que abre su tilma para mostrar las rosas que había hecho surgir milagrosamente la Virgen María; en ese instante «en la tilma del pobrecito Juan Diego —como refiere la tradición— pinceles que no eran de acá abajo dejaban pintada una imagen dulcísima, que la labor corrosiva de los siglos maravillosamente respetaría» (Radiomensaje del Papa Pío XII a los fieles mexicanos en el 50° aniversario de la coronación canónica de la Virgen de Guadalupe, 12/10/1945).

Tomé la foto en agosto de 2010.



Terminamos con unas palabras de San Juan Pablo II en la canonización de San Juan Diego, el 31 de julio de 2002:
¿Cómo era Juan Diego? ¿Por qué Dios se fijó en él? El libro del Eclesiástico (...) nos enseña que sólo Dios “es poderoso y sólo los humildes le dan gloria” (3, 20). También las palabras de San Pablo proclamadas en esta celebración iluminan este modo divino de actuar la salvación: “Dios ha elegido a los insignificantes y despreciados del mundo; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios” (1 Co 1, 28.29).
Es conmovedor leer los relatos guadalupanos, escritos con delicadeza y empapados de ternura. En ellos la Virgen María, la esclava “que glorifica al Señor” (Lc 1, 46), se manifiesta a Juan Diego como la Madre del verdadero Dios. Ella le regala, como señal, unas rosas preciosas y él, al mostrarlas al Obispo, descubre grabada en su tilma la bendita imagen de Nuestra Señora.
“El acontecimiento guadalupano (...)  significó el comienzo de la evangelización con una vitalidad que rebasó toda expectativa. El mensaje de Cristo a través de su Madre tomó los elementos centrales de la cultura indígena, los purificó y les dio el definitivo sentido de salvación”. Así pues, Guadalupe y Juan Diego tienen un hondo sentido eclesial y misionero y son un modelo de evangelización perfectamente inculturada.
(...)  Juan Diego, al acoger el mensaje cristiano sin renunciar a su identidad indígena, descubrió la profunda verdad de la nueva humanidad, en la que todos están llamados a ser hijos de Dios en Cristo. Así facilitó el encuentro fecundo de dos mundos y se convirtió en protagonista de la nueva identidad mexicana, íntimamente unida a la Virgen de Guadalupe, cuyo rostro mestizo expresa su maternidad espiritual que abraza a todos los mexicanos. 
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6 de diciembre de 2017

6 de diciembre: San Nicolás

Para honrar la Memoria litúrgica de San Nicolás, el célebre Obispo de Mira, visitamos hoy la Basílica porteña que lo tiene como Titular. 



Una pintura representa un famoso y popular episodio de la vida de Nicolás de Mira.  Según la tradición, el santo habría resucitado a tres niños a los que un posadero había asesinado y sepultado en un montón de sal.  

En el frontis del templo también aparece representado este episodio legendario.


Oración Colecta:
Imploramos tu misericordia, Señor y Dios nuestro,
y por la intercesión del obispo San Nicolás
líbranos de todos los peligros,
para que podamos recorrer sin obstáculos
el camino de la salvación.


Próxima entrada: 9 de diciembre (San Juan Diego)

4 de diciembre de 2017

4 de diciembre: Santa Bárbara

Más leyenda que datos históricos precisos encontramos en la biografía de Santa Bárbara, santa que, sin embargo,  fue siempre muy popular. No obstante ello,  como en muchos otros casos,  de en medio de la maraña de datos legendarios o fantásticos, podemos extraer el culto inmemorial a una persona real, que dio su vida por la fe en Cristo.


Nos concentraremos en un par de detalles que permiten entender la devoción que siempre se le tributó a Santa Barbara, y su  iconografía.

Bárbara era una bella joven, muy codiciada. Su padre, Dioscuro, hizo construir una torre para resguardarla de sus pretendientes. Ella, sin embargo, no tenía intención de casarse, sino de consagrarse a Dios. 

Por orden de su padre, la torre iba a tener dos ventanas, pero Bárbara quería tres, en honor de la Santísima Trinidad. 

Su padre, que era pagano, al saber acerca de la profesión de fe cristiana de su hija,  decidió matarla. Tras varios intentos frustrados milagrosamente y tras soportar diversas torturas, finalmente  fue condenada a la decapitación. Fue su mismo padre quien ejecutó la sentencia, pero inmediatamente descendió fuego del cielo e incineró completamente al cruel progenitor.

Santa Bárbara es invocada especialmente contra la muerte súbita, por alusión a la muerte de su padre;  más tarde, su protección se extendió a todas las personas expuestas, por su trabajo, al peligro de una muerte inmediata. De allí la relación de Santa Bárbara con las bombas y  con la artillería. Provienen de allí la expresión "santabárbara", que designa al "pañol o paraje destinado en las embarcaciones para custodiar la pólvora", así como la locución "volar la santabárbara" con el sentido de tomar una determinación extrema sin reparar en los estragos que pueda causar el medio empleado. Por similares motivos es reconocida como patrona de los artilleros, armeros, bomberos, trabajadores de fuegos de artificio, electricistas, etcétera...  Asimismo se la invoca como protectora contra explosiones, tormentas, especialmente eléctricas, y relámpagos,  entre otros males.

En la imagen que compartimos hoy vemos a la santa junto a su atributo iconográfico principal, la torre; en la parte baja del altar se ve que la torre tiene tres ventanas.




La bella imagen se venera en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced, ubicada sobre la calle Reconquista, en la ciudad de Buenos Aires.



Tomé las fotos en enero del año pasado.

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30 de noviembre de 2017

30 de noviembre: Fiesta de San Andrés

La que ilustra nuestra entrada de hoy es una imagen de San Andrés que se venera en la iglesia a él dedicada en la localidad bonaerense de San Andrés de Giles.

El apóstol es representado con la cruz en aspa en la que, según la tradición, sufrió el martirio. 

Muchos títulos justifican la extraordinaria devoción de que, desde tiempos muy antiguos, es objeto San Andrés, tanto en la Iglesia de Oriente como en la de Occidente. En efecto, es “el primer llamado” por Jesús al ministerio apostólico, y hermano carnal de Pedro, a quien introduce en el seguimiento de Cristo (cfr. Jn 1, 35-42); además, el haber muerto crucificado, y el amor por la cruz que le atribuye la tradición, lo hacen particularmente cercano al Maestro.  

Tuvo el raro privilegio de ser nombrado, junto a Pedro y Pablo, en el embolismo del Padrenuestro de la Misa (hasta la reforma del Misal Romano).  En el Canon Romano, ocupa aun hoy el primer lugar después de los Príncipes de los Apóstoles, desde los tiempos de San Gregorio Magno.

La tradición popular, no docu-mentada pero muy antigua, le ha asignado un campo de apostolado en Grecia (otras versiones indican la costa del Mar Negro, el Cáucaso, etc., pero prevalece la que menciona a Grecia).  Habría sido crucificado en Patrás de Acaya alrededor del año 60. La Iglesia de Oriente considera a Andrés como su Fundador. 

Los “Hechos de Andrés”, libro apócrifo de los primeros tiempos cristianos, no sólo nos cuentan con detalle la pasión y la muerte del apóstol,  sino que conservan incluso muchas de las palabras que habría dirigido a su juez,  al pueblo que contemplaba el suplicio, y a la cruz: 
«¡Oh cruz, instrumento de salud del Altísimo!  ¡Oh cruz, signo de victoria de Cristo sobre sus enemigos! ¡Oh cruz plantada en la tierra y que fructificas en el cielo! ¡Oh nombre de la cruz que abarcas en ti al universo! ¡Salve, cruz, que  has unido al mundo en toda su extensión!». 
En la antífona del Benedictus de la Liturgia de las Horas  se lee este texto, procedente de la passio latina:  


«Salve, oh cruz preciosa, recibe al discípulo de aquel que en ti estuvo clavado, 
Cristo, mi maestro». 

El himno de Laudes, «Captátor olim píscium», compuesto por San Pedro Damián en el siglo XI, también recoge el tema de la cruz:
«Tú, hermano de Pedro, obtuviste su misma muerte, 
pues la cruz engendró para el Cielo 
a los que habíais nacido de una misma carne».

Según la tradición, la cruz tenía forma de “X” (“aspada”), como en la imagen que ilustra esta entrada. Esa cruz no sólo se transformó en su atributo iconográfico principal, sino que es conocida popularmente como “cruz de San Andrés”.

Los restos de San Andrés se veneraron en Constantinopla desde el siglo IV y fueron trasladados a Amalfi a comienzos del siglo XIII.  Su cabeza, llevada a Roma en el año 1462, fue colocada en la Basílica de San Pedro,  pero el papa Pablo VI, como gesto ecuménico, la devolvió a la Iglesia greco-ortodoxa en 1964.

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25 de noviembre de 2017

25 de noviembre: Santa Catalina de Alejandría

Hoy se celebra la Memoria de Santa Catalina, mártir, que,  en palabras del Martirologio, "según la tradición, fue una virgen de Alejandría dotada tanto de agudo ingenio y sabiduría como de fortaleza de ánimo. Su cuerpo se venera piadosamente en el célebre monasterio del monte Sinaí".

La imagen de Santa Catalina de Alejandría que vemos en la foto se venera en el templo porteño dedicado a la santa en Barracas.

Lleva la palma de los  mártires y su atributo iconográfico habitual: una rueda dentada, instrumento de su martirio, del que de todos modos fue salvada por el poder divino. Su testimonio tuvo lugar bajo el Emperador Maximiano (años 286-305). 

Cuando el Emperador llegó a Alejandría, "envió mensajeros a las ciudades de Egipto para invitar al pueblo a la fiesta en honor a los dioses paganos. Catalina estaba muy triste porque el emperador, en vez de ayudar a instruir al pueblo, extendía la superstición pagana. Cuando llegó el día de la fiesta ella fue al templo pagano, donde estaban reunidos los sacerdotes paganos, la nobleza y el pueblo y dijo sin miedo al emperador:
-Emperador, ¿no te da vergüenza orar a los repugnantes ídolos? Conoce al verdadero Dios eterno e infinito. Por Él apareció el universo y los reyes reinan. Él bajó a la tierra y se hizo hombre para nuestra salvación.
Maximiano se enojó con Catalina por la falta de respeto hacia la dignidad imperial y ordenó encarcelarla. Después, ordenó a la gente erudita convencer a Catalina de la autenticidad de la religión pagana. Durante varios días ellos exponían diferentes argumentos en pro de la religión pagana, pero Catalina los vencía con su lógica, y con sus razonamientos les demostraba que no tenían razón. Demostraba que solamente puede existir un Sabio, Creador de todo, quien con sus perfecciones se eleva infinitamente sobre los dioses paganos. Finalmente, los sabios paganos tuvieron que admitir que perdieron con los argumentos imbatibles de Catalina. Sin embargo, al sufrir la derrota sobre el campo intelectual, Maximiano no dejó su intención de convencer a Catalina. La llamó y trato de seducirla con regalos, promesas de favores y gloria. Pero Catalina no se dejó seducir".  El Emperador se ausentó un tiempo de la ciudad; en ese lapso, su esposa se interesó por Catalina y, convencida por su testimonio, se convirtió al cristianismo"Cuando Maximiano regresó a Alejandría llamó nuevamente a Catalina. Esta vez se quitó su mascara de benevolencia y empezó a amenazarla con torturas y muerte. Después mandó traer unas ruedas con sierras y ordenó matarla de esta horrible manera. Pero, ni bien empezaron las torturas, una fuerza invisible rompió el instrumento de tortura y santa Catalina salió ilesa. Cuando la emperatriz Augusta supo lo que pasó, vino a ver a su esposo y le reprochó que pretendiera él desafiar al mismo Dios. El emperador se enfureció por la intervención de su esposa y ordenó matarla ahí mismo. Al otro día Maximiano llamó a Catalina por última vez y le ofreció ser su esposa, prometiendo todos los bienes materiales. Pero Santa Catalina no quiso saber nada. Viendo la inutilidad de todos sus esfuerzos el emperador ordenó matarla y un guerrero la decapitó".

Próxima entrda: 30 de noviembre (San Andrés)

21 de noviembre de 2017

21 de noviembre: Presentación de la Virgen María

El episodio de la Presentación de la Virgen Niña en el Templo, que celebramos hoy, no aparece en la Biblia, pero es recogido por tradiciones muy antiguas, como el Protoevangelio de Santiago, apócrifo del siglo II. Como fiesta litúrgica, aparece alrededor del siglo IX en el Oriente y es extendida luego a Occidente. En su Exhortación Apóstólica Marialis Cultus, el Beato Pablo VI pone la Memoria de hoy entre las que, "prescindiendo del aspecto apócrifo, proponen contenidos de alto valor ejemplar, continuando venerables tradiciones, enraizadas sobre todo en Oriente".


El Martirologio no hace referencia al hecho mismo de la Presentación, que es dudoso, sino al motivo histórico que dio origen a esta Memoria y a la justificación teológica de la consagración de María a Dios: "Al día siguiente de la dedicación de la basílica de Santa María la Nueva, construida junto al muro del antiguo templo de Jerusalén, se celebra la dedicación que de sí misma hizo a Dios la futura Madre del Señor, movida por el Espíritu Santo, de cuya gracia estaba llena desde su Concepción Inmaculada".


El ábside del templo de Santa Ana, en Villa del Parque, trae en una pintura la representación de la Presentación de María en el Templo de Jerusalén, acompañada por sus padres Joaquín y Ana.

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17 de noviembre de 2017

17 de noviembre: Santa Isabel de Hungría


En el patio interno o claustro de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Nueva Pompeya, en el barrio porteño que por ese templo se llama justamente Pompeya, puede verse esta imagen de Santa Isabel de Hungría, cuya Memoria celebramos hoy.

Dice el Martirologio: "Memoria de santa Isabel de Hungría, que siendo casi niña se casó con Luis, landgrave de Turingia, a quien dio tres hijos, y al quedar viuda, después de sufrir muchas calamidades y siempre inclinada a la meditación de las cosas celestiales, se retiró a Marburgo, en la actual Alemania, en un hospital que ella misma había fundado, donde, abrazándose a la pobreza, se dedicó al cuidado de los enfermos y de los pobres hasta el último suspiro de su vida, que fue a los veinticinco años de edad".