27 de marzo de 2026

Viernes de la Semana V de Cuaresma: Santa María junto a la Cruz


El Tiempo de Cuaresma está «dispuesto de tal manera que se vuelve a proponer el viaje de Jesús hacia la ciudad santa de Jerusalén, lugar de su sacrificio» y la contemplación más frecuente del misterio de la pasión de Cristo,  junto a quien se recuerda también «la compasión de la bienaventurada Virgen María»

En varios Propios  de  Iglesias particulares y de  Congregaciones religiosas «se encuentran muchos formularios que celebran la participación de la Madre» en la pasión del Hijo. La Memoria de hoy está en el Calendario General.

Los textos de la Misa  de hoy «presentan el misterio de la pasión de Cristo, que continúa "en los miembros llagados de su cuerpo, que es la Iglesia"  (colecta)»; oportunamente se evocan también las palabras del Apóstol: "Completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, a favor de su cuerpo que es la Iglesia" (Antífona de Comunión, Col 1, 24)". 

«María santísima, "Reina del cielo y Señora del universo" (Canto al Evangelio), estuvo junto a la cruz del Hijo (cf. Antífona de entrada, Evangelio, Jn 19, 25-27), "dolorosa" (Colecta, Canto al Evangelio), pero también "intrépida" y "fiel" (cf. Prefacio) ofreciendo su colaboración a la obra de la salvación "para dar cumplimiento a las antiguas profecías" (Prefacio)». 

«Junto al Hijo que moría en la cruz la bienaventurada Virgen se manifestó: 

- cooperadora de la redención (cf. Oración sobre las ofrendas);

-madre compasiva asociada al sacrificio del Hijo, sumo sacerdote (cf. Oración después de la comunión); 

- nueva Eva, en el cual se ha realizado la profecía del papel salvífico de la "mujer": (cf. Gen 3, 15; Jn 19, 26; Ap 12, 1) como la primera mujer había contribuido a dar la muerte, así la segunda –María contribuyó a dar la vida (cf. Prefacio. LG 56)»;

- Madre de Sión, a la que todos los pueblos aclaman porque acogió en su amor materno a "todos los hombres, reunidos en virtud de la sangre de Cristo" (Prefacio, cf. Jn 11, 52); 

«modelo de la Iglesia, que contemplando a la virgen intrépida, "conserva intacta la fe dada al Esposo" (Prefacio, LG 64)» .



En la iglesia dedicada a  Nuestra Señora del Carmen en la localidad bonarense de Ramos Mejía obtuvimos en 2018 esta foto que muestra a la Dolorosa al pie de la Cruz. Curiosamente, ese templo nunca antes había aparecido en este blog.

El texto de esta entrada está inspirado (y los fragmentos en cursiva copiados) de una publicación de la Orden de los Siervos de María, que celebran como Fiesta la memoria de hoy.

25 de marzo de 2026

25 de marzo: Solemnidad de la Anunciación del Señor

Hoy visitamos por primera vez en este blog el templo porteño de la parroquia Nuestra Señora de la Anunciación. 


Lo hacemos precisamente en la fiesta Titular del templo, que honra a «la nueva Eva, virgen fiel y obediente, que con su "fiat" generoso (cf. Lc 1, 38) se convirtió, por obra del Espíritu, en Madre de Dios y también en verdadera Madre de los vivientes, y se convirtió también, al acoger en su seno al único Mediador (cf. 1Tim 2, 5), en verdadera Arca de la Alianza y verdadero Templo de Dios». La Solemnidad de la Anunciación hace «memoria de un momento culminante del diálogo de salvación entre Dios y el hombre», y recuerda el «libre consentimiento de la Virgen y de su concurso al plan de la redención» (Pablo VI, Exh. Ap. Marialis Cultus, n. 6).


Además del hermoso vitral que se aprecia por detrás del altar, y que recoge la parte principal del Evangelio de la Solemnidad de hoy, pueden leerse otros fragmentos del mismo texto grabados en distintos lugares del pequeño templo, como vemos en las dos fotos precedentes y en las dos que siguen.




El Evangelio de hoy es de San Lucas (1, 26-38).

Tomamos las fotos en 2024.



















23 de marzo de 2026

23 de marzo: Santa Rafka


Pese a lo que se lee al pie de la imagen, el Martirologio Romano inscribe a Santa Rafka (también conocida como Rebeca o Rafqa) el día de hoy, 23 de marzo, elogiándola con estas palabras:

«Cerca de ad-Dahr, Santa Rebeca de Himlaya ar-Rayyas, virgen de la Orden de las Hermanas Libanesas de San Antonio de los Maronitas, que, ciega durante treinta años, y después con parálisis de todos los miembros, permaneció continuamente en oración, fija sólo en Dios».

También la fecha de hoy es señalada por el sitio oficial maronita, de donde tomamos la biografía que transcribimos a continuación:


Santa Rafka (Rebeca, en español, y también trasliterado como Rafqa) nace en Himlaya (Líbano) el 29 de junio de 1832 en el seno de una familia católica. A los siete años de edad queda huérfana de madre. Su padre, años más tarde se vuelve a casar.

Después de duros momentos de discernimiento vocacional, pues su atractivo físico y su elegancia espiritual la hacían una joven cotizada para el matrimonio, y ocurriendo un pleito entre su madrastra y su tía materna que discutían por ella para casarla, decide ingresar a la vida religiosa en 1855 con las Hijas de la Inmaculada Concepción. Sufre las tremendas masacres humanas fruto de las invasiones musulmanas al Líbano de 1860 en donde murieron asesinados cruelmente más de 22.000 cristianos. En 1871, disuelven la congregación a la que pertenecía e ingresa a la Orden Libanesa Maronita, en donde profesa los votos solemnes en 1873.

En 1885 cae enferma gravemente, manifestándose su enfermedad con un tremendo dolor de cabeza que días más tarde la dejaría ciega y después paralítica. En esa situación permaneció durante 29 años, mientras manifestó una entereza excepcional y una confianza absoluta en la Santísima Trinidad. Su oración más frecuente, especialmente en los momentos más difíciles era ésta: en comunión con los sufrimientos de Cristo.

El 23 de marzo de 1914 murió santamente, sin queja alguna, a pesar de que diariamente conoció el dolor y un estado de impotencia y ceguera absoluta, en el monasterio maronita de San José, a la edad de 82 años, repitiendo como dulce jaculatoria los nombres de Jesús, José y María.

El 10 de junio de 2001, durante la Solemnidad de la Santísima Trinidad, fue canonizada en la plaza de San Pedro (en el Vaticano) por S.S. Juan Pablo II, quien la nombró intercesora específica de cuantos sufren en el alma o en el cuerpo particularmente un profundo dolor y necesidad, diciendo: ¡Que Santa Rebeca vele sobre los que sufren!.

Su cuerpo reposa en el Monasterio de San José en Jrabta-Batroun (Líbano).

La imagen se venera en la iglesia del Calvario y Nuestra Señora del Líbano  en Villa Lynch.

22 de marzo de 2026

Domingo V de Cuaresma

 

Versículo del Aleluya de hoy:


Aleluya  (Jn 11, 25a. 26)


Yo soy la resurrección y la vida

–dice el Señor–;

el que cree en mí no morirá para siempre.



Se trata de un fragmento tomado del Evangelio de hoy (Jn 11, 1-45), en el que aparece, en los versículos 21 a 27, este diálogo entre Marta, hermana de Lázaro, y Jesús:


Marta dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.  Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas».

Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará».

Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día».

Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá,  y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?».

Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo».


En el  mosaico que vemos en la foto, se lee en latín la frase "Yo soy la Resurrección y la Vida": "Ego sum resurrectio et vita".  Tomamos la foto el Domingo II de Pascua de 2025 en la zona de capillas de responsos del cementerio de la Chacarita.

20 de marzo de 2026

20 de marzo: Santa María Josefa del Corazón de Jesús

La iglesia que en el bario de Lugano está consagrada al Niño Jesús exhibe una imagen de Santa María Josefa del Corazón de Jesús (en el siglo María Josefa Sancho de Guerra),  fundadora de las Siervas de María, que se dedican al cuidado de los enfermos.


Siguiendo la biografía publicada en el sitio oficial de las Siervas de Jesús, damos ahora una síntesis de su vida.

«Nace en Vitoria (Álava), España, el 7 de septiembre de 1842. Es la mayor de tres hermanas. Cuando tenía seis años muere su padre repentinamente y María Josefa ve las dificultades que a diario pasa su madre para sacar adelante la familia. En ella aprendió la lección de la fortaleza cristiana que supera con paciencia heroica las adversidades.

A los 18 años hizo el propósito de ser religiosa. Se inclina por la vida contemplativa pero una grave enfermedad se lo impide.

En un segundo intento entra en una congregación de vida activa, las Siervas de María, era el 3 de diciembre de 1865 y tenía 22 años.

Cuando iba a terminar su etapa de formación, antes de hacer los votos temporales, consciente de lo que implicaba continuar el camino emprendido, su alma entra en una fuerte crisis». Lo comenta con Santa Soledad Torres Acosta, «a la sazón Maestra de Novicias de dicha congregación, quien, después de escuchar sus inquietudes la lleva a consultar con San Antonio María Claret, fundador de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, quien escuchó a María Josefa y le pidió tres días de reflexión, ofreciendo tres Eucaristías al Espíritu Santo, al cabo de los cuales le dijo que Dios la tenía reservada para grandes cosas en el servicio de las almas. Estas palabras serenaron por entonces su espíritu y calmaron sus angustias»

Fiel a los consejos del santo y dócil a la moción del Espíritu, con la dispensa del Cardenal Arzobispo de Toledo, «sale de las Siervas de María el año 1871 para enriquecer a la Iglesia con un nuevo Instituto» dedicado a ejercer la caridad con los enfermos y los necesitados.

«María Josefa comienza este nuevo camino fundacional con otras cuatro compañeras. En un principio piensan ir a Barcelona pero las mediaciones humanas, de las que Dios se sirve para realizar sus designios de amor, las hacen cambiar de rumbo y dirigirse a Bilbao. Era el 23 de julio de 1871».

A los dos días de llegar a Bilbao «se encuentran por primera vez con D. Mariano José de Ibargoingotia», un sacerdote que, aunque al principio las recibe con cierto recelo, más tarde las ayudaría mucho.

«Primero viven en una boardilla en la calle de la Esperanza. Después pasan a la calle de la Ronda. María Josefa recordará siempre los inicios y dirá que aunque fueron escasos en bienes materiales, fueron abundantes en frutos del Espíritu.

Con el tiempo consiguen la finca de la calle de la Naja, ya que las vocaciones aumentaban y el piso de la Ronda quedaba pequeño. Las llamaban de muchos sitios; cada vez eran más los que pedían sus servicios»

En 1874 las Siervas de Jesús -cuya espiritualidad consiste en «ser reflejos de la misericordia del Corazón de Jesús con los enfermos»reciben la primera aprobación diocesana; el 8 de enero de 1886, la Aprobación Pontificia.

«En mayo de 1887, después de terminar los Ejercicios Espirituales dirigidos por el P. Tomás Gómez, jesuita, fundador de la Universidad de Comillas, hicieron la Profesión Perpetua, María Josefa y las cuatro coofundadoras». María Josefa toma el nombre religioso de Sor Corazón de Jesús.

El Instituto se consolida y extiende su obra por España y América. En vida de la santa, fueron 42 fundaciones llevadas a cabo no sin dificultades, con el lema AMOR Y SACRIFICIO.

«En marzo de 1898 a María Josefa se le manifiesta una aguda afección cardiaca. Le prohíben viajar y ella acepta sus limitaciones. Desde su habitación de la calle de la Naja, la Madre dirige todo el despliegue de las nuevas fundaciones».

«En enero de 1911 surgió una nueva complicación»: a la dolencia cardiaca se une una infección pulmonar. María Corazón, como le decía el pueblo, pasará desde entonces su tiempo sentada en un sillón, limitada «como los miles de enfermos a los que consagró su vida y su tiempo. Las hermanas la quieren rodear de atenciones y comodidades pero ella repite: "Dejadme morir como una pobre religiosa…Tratadme como a los pobres, quiero morir como he vivido"».

«El 20 de marzo, al día siguiente de la fiesta de San José, al que había tenido gran devoción, entró en agonía de una manera sencilla como su vida, serena como su corazón. Sus últimas palabras después de haber recibido la Unción de los Enfermos fueron: "Ya está todo". Su débil corazón que tanto había amado a los enfermos y a las Siervas de Jesús de la Caridad, dejó de latir y expiró». 

«En el año 1992 fue beatificada por Juan Pablo II y canonizada por el mismo Papa el día 1 de octubre de 2000».


Oración
Te bendecimos, Señor, 
porque has elegido 
 Santa María Josefa del Corazón de Jesús 
para hacer presente tu amor misericordioso 
en el mundo del dolor.

Concédenos la gracia que por su intercesión te pedimos (...) 
y que su ejemplo nos ayude 
a revestirnos de los sentimientos de bondad y de amor 
de tu Divino Corazón
en favor de los enfermos, ancianos y niños.

Corazón de Jesús, salud de los enfermos.
Ten misericordia de nosotros

Corazón de Jesús, fortaleza de los ancianos.
Ten misericordia de nosotros

Corazón de Jesús, amigo de los niños.
Ten misericordia de nosotros

17 de marzo de 2026

17 de marzo: San Patricio

 

Cristo conmigo,

Cristo ante mí,

Cristo tras de mí,

Cristo en mí,

Cristo bajo mí,

Cristo sobre mí,

Cristo a mi derecha, 

Cristo a mi izquierda,

Cristo cuando me acuesto, 

Cristo cuando me siento,

Cristo cuando me levanto,

Cristo en el corazón de todo hombre
    que piensa en mí,

Cristo en la boca de todo hombre
    que hable de mí,

Cristo en todo ojo que me ve,

Cristo en todo oído que me escucha.

San Patricio





Esta oración, conocida como "Coraza de San Patricio" (aquí transcripta sólo en su versión breve, que es la parte más conocida de la plegaria)  es parte del Liber Hymnorum o Libro de los Himnos, una colección de cuarenta himnos en latín e irlandés. Aunque ha sido adjudicada a San Patricio, el origen es incierto. La leyenda dice que San Patricio compuso la oración buscando la protección de Dios frente a las armas de los reyes paganos que no querían que Patricio difundiera la cristiandad en Irlanda.

El vitral pertenece a la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, de la ciudad bonaerense de Lobos

15 de marzo de 2026

Domingo IV de Cuaresma

 

En el Ciclo A que estamos recorriendo, el Evangelio del Cuarto Domingo de Cuaresma relata la curación del ciego de nacimiento. 

En el transcurso de la narración (Jn 9, 1-41), Jesús pronuncia la frase que aparece -escrita en inglés- en el vitral cuya foto vemos junto a estas líneas: "I am the Light of the World", "Yo soy la luz del mundo":

Jesús, al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?».
   

«Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios.

Debemos trabajar en las obras de Aquel que me envió,     mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo,  soy la luz del mundo».

    Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, diciéndole: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé"», que significa "Enviado". 
El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía. 
Hemos transcripto sólo los primeros versículos (Jn 9, 1-7) de la larga perícopa. 

Jesús también se refirió a sí mismo como "luz del mundo" en otros momentos, como por ejemplo inmediatamente después del episodio de la mujer pecadora a punto de ser apedreada:  
Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida» (Jn 8, 12).