Al ritmo del Año Litúrgico
8 de septiembre de 2026
8 de septiembre: Fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María
5 de septiembre de 2026
5 de septiembre: Beatos Mateo Casals, Teófilo Casajús, Fernando Saperas y compañeros
El 21 de octubre de 2017 fueron beatificados 109 mártires claretianos en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona.
Se trata de Mateo Casals, Teófilo Casajús, Fernando Saperas y 106 compañeros, asesinados por odio a la fe en los años 1936 y 1937, en el contexto de la persecución desatada en la Guerra Civil española; fueron masacrados con la única culpa de ser creyentes y religiosos. Los recordamos en el día que figura en un calendario claretiano (anterior a la beatificación) en un sitio oficial de esa familia religiosa:
Una vidriera en la iglesia del Inmaculado Corazón de María les rinde homenaje.
De un sitio claretiano tomamos la información que sigue:
Este numeroso grupo de mártires claretianos se une a los 75 que han sido beatificados a lo largo de los últimos 25 años.
El 25 de octubre de 1992, San Juan Pablo II beatificó en Roma a los 51 mártires de Barbastro, al “seminario mártir”, como él mismo lo denominó. La película "Un Dios prohibido" (2014) ha difundido su conmovedora historia.
Trece años después, el 20 de noviembre de 2005, en Guadalajara (México), fue beatificado el padre Andrés Solá Molist, misionero claretiano catalán, asesinado el 25 de abril de 1927, en el rancho San Joaquín, cerca de la ciudad de León, en México.
Y el 13 de octubre de 2013, en Tarragona, fueron beatificados otros 23 mártires claretianos (asesinados en Sigüenza, Fernán Caballero y Tarragona), que formaban parte del grupo de 522 “mártires del siglo XX en España” que fueron beatificados ese día.
A la cabeza de ese nutrido grupo de mártires figuran los mencionados Mateo Casals (sacerdote), Teófilo Casajús (estudiante) y Fernando Saperas (hermano). Ellos representan a los 49 sacerdotes, 31 hermanos y 29 estudiantes que fueron beatificados en 2017.
Catalanes (la mayoría), navarros, aragoneses, castellanos… todos compartían la común profesión religiosa y un gran amor a Jesucristo y a la Iglesia. Salvo dos, que murieron en 1937, todos fueron martirizados en los últimos meses del año 1936, durante la persecución religiosa que tuvo lugar en la guerra civil española. En la página web que los Misioneros Claretianos han creado con motivo de la beatificación (www.109cmf.org) se pueden encontrar las biografías de cada uno de ellos y diversos relatos de su martirio.
Abundan los testimonios sobre su manera de afrontar la muerte. El P. Julio Leache, navarro de 27 años, asesinado en la finca Mas Claret, junto a Cervera (Lleida), aclara bien los verdaderos motivos del martirio: “Si nos quieren matar, quisiera que fuese solo por Dios, o sea, que me maten celebrando, administrando los Sacramentos o rezando. Pero no por otros motivos humanos o políticos… Si nos matan por fascistas, poca gracia y poco mérito tiene, ya que hay fascistas de todo color. Pero si nos matan por decir Misa y por ser católicos, esto es meritorio ante Dios, esto es ser mártires”. El P. Jaume Payàs, martirizado en Sallent (Barcelona), explicita que mueren sin odio, perdonando a sus verdugos: “Perdono a todos los que me quieren mal, y les doy un abrazo de amistad; no guardo rencor a nadie, ni a los que me han tirado en casa como a un perro; también a Ti te lo hicieron”. El P. Emili Bover, asesinado en el cementerio de Cervera el 20 de agosto, exclamó antes de morir: “Os perdono de corazón por amor de Dios”.
No es fácil comprender hoy la fuerza impresionante de estos testimonios. En la carta que el Superior General de los claretianos, el indio Mathew Vattamattam, ha publicado con motivo de la beatificación, escribe: “En tiempos líquidos como los nuestros, estas actitudes sólidas nos desarman y nos estimulan. Con la gracia de Dios, siempre es posible ser fieles a Jesús por más difíciles que sean las circunstancias. Estamos llamados a ser testigos valientes en medio de muchas pruebas y contradicciones”. Y, más adelante, añade: “Una beatificación es siempre una celebración de la fe y del perdón, no un juicio o una venganza. Por eso, tiene siempre sentido. No es un ajuste de cuentas con el pasado sino una apuesta de futuro. Solo podemos vivir juntos cuando aprendemos a respetarnos y perdonarnos”.
El lema escogido para la beatificación fue "Misioneros hasta el fin".
La palabra "Misioneros" resume la identidad carismática de los claretianos. La expresión "hasta el fin", escrita en letras rojas, que simbolizan la sangre derramada, evoca una vida misionera llevada hasta sus últimas consecuencias: dar la vida por Cristo como él hizo por nosotros (cf. Jn 13,1).
Al día siguiente de su beatificación, dijo el papa Francisco I durante el Ángelus:
«Ayer, en Barcelona, fueron beatificados Mateo Casals, Teófilo Casajús, Fernando Saperas y 106 compañeros mártires, miembros de la congregación religiosa de los claretianos y asesinados por odio a la fe durante la guerra civil española. Que su ejemplo heroico y su intercesión sostengan a los cristianos que también en nuestros días -en tal alto número- y en diversas partes del mundo, sufren discriminación y persecución».
Como hoy es también primer sábado de mes, terminamos esta entrada con una imagen mariana que se encuentra en el frente del mencionado templo porteño.
3 de septiembre de 2026
Jueves de la Semana XXII Durante el Año
En la misa de hoy se lee el siguiente fragmento del Evangelio según San Lucas (5, 1-11), en el que hemos destacado una frase con negrita, por el motivo que resultará evidente al ver las imágenes:
En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes».
Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes». Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador». El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.
Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres».
Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.
1 de septiembre de 2026
1 de septiembre: San Egidio
Un santo más se incorpora a la larga lista de los que aparecen en este blog. Se trata de San Egidio, también llamado San Gil.
Lamentablemente, la mayor parte de los datos y relatos de milagros que circulan desde la Edad Media sobre San Egidio no resultan dignos de confianza. Lo más que se puede saber sobre el santo es que debe haber sido un ermitaño o un monje que vivió cerca de la desembocadura del Ródano, en el siglo VI o VII. Un famoso monasterio que lleva su nombre afirma poseer sus reliquias.
Con mucha prudencia, el Martirologio sólo dice:
En la región de Nimes, de la Galia Narbonense, San Egidio o Gil, cuyo nombre adopta la población que después se formó en la región de la Camarga, y donde se dice que el santo había erigido un monasterio y completado el curso de su vida mortal.
San Egidio (San Gil) aparece entre los «Catorce Santos Auxiliadores»; es el único entre ellos que no fue mártir. Su tumba, en el monasterio, fue centro de importantes peregrinaciones que contribuyeron a la prosperidad de la ciudad de Saint Gilles hasta que, en el siglo XIII, quedó convertida en ruinas, durante la cruzada contra los albigenses.
Fue un santo muy popular.
En la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Chivilcoy hay una imagen suya revestido con ornamentos pontificales, como abad.
Rogámoste, Señor, que la intercesión del bienaventurado abad San Gil nos recomiende en tu divino acatamiento, para alcanzar por su patrocinio lo que no podemos impetrar por nuestros méritos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
31 de agosto de 2026
31 de agosto: San Ramón Nonato
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la fiesta de San Ramón Nonato, por Cristo Señor nuestro. El cual, entregándose voluntariamente a la muerte, fue la causa de nuestra salvación y la fuente de toda auténtica libertad.
Él, con la voz misteriosa del Espíritu Santo, llamó a tu siervo San Ramón a la familia de la Virgen María de la Merced, y le infundió sus mismos sentimientos de amor, para que afrontase con valentía dolores y cárceles por la liberación de los cristianos cautivos.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te aclamamos y te bendecimos, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo.
29 de agosto de 2026
29 de agosto: Martirio de San Juan Bautista
Por primera vez en este blog celebramos la «Memoria del martirio de San Juan Bautista, a quien el rey Herodes Antipas retuvo encarcelado en la fortaleza de Maqueronte, en la actual Jordania, y al cual mandó decapitar en el día de su cumpleaños, a petición de la hija de Herodías. De esta suerte, el Precursor del Señor, como lámpara encendida y resplandeciente, tanto en la muerte como en la vida dio testimonio de la verdad», como dice el Martirologio.
El Evangelio propio de la Memoria (Marcos 6, 17-29) trae el relato del episodio conmemorado por la Liturgia de hoy:
Herodes había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".
Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. Su hija, también llamada Herodías, salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré". Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino". Ella fue a preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondió ésta.
La joven volvió rápidamente a donde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.
Ilustramos esta entrada con una obra del célebre pintor y escultor granadino Alonso Cano (1601-1667), que se exhibe en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires: "Un ángel con la cabeza de San Juan Bautista".
26 de agosto de 2026
26 de agosto: Beato Ceferino Namuncurá
Virgen de Luján, Señora
intercesora ante Dios
dame tu luz protectora
y que por mi voz cantora
cante el pueblo con su voz.
Quiero cantar una vida
que despuntó en este suelo.
Perdona mi desmedida
fe, si no doy la medida
fiel de esa espiga del cielo.
Con estas palabras comienza un poema que José María Castiñeira de Dios, en su obra "El santito Ceferino Namuncurá" (Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1968), dedicó al Beato que hoy honramos.
En la revista Jauja número 25/26/27, de marzo de 1969, apareció un comentario a esa obra, junto con fragmentos de la poesía:
«He aquí un poema netamente argentino que hubiera alegrado a Hernández. ¡Y cómo! Es un relato en quintillas de una vida donde no hay nada que relatar — o casi nada; pero que es como una oración». Ceferino Namuncurá -añade el comentarista- «es un caciquillo pampa que los Padres Salesianos bautizaron, que aspiró a ser sacerdote, que enfermó de tisis y llevado a Roma murió allí, como era lo probable. ¡Había que haberlo dejado en Córdoba, quizás! Trajeron sus restos aquí e iniciaron el proceso de beatificación, por lo cual ahora lo llamamos "Venerable"; y lo llama "santito" el cantor».
En Roma, Ciudad Eterna,
Urbe de la Cristiandad,
se nos ha muerto el Santito,
lo llevamos a enterrar.
Camino a Campo Verano
los romanos ven pasar
a cuatro fieles amigos
que en hombros llevando van
un ataúd pequeñito
de madera natural
pintado con ramos de oro
por el sol primaveral.
***
Bajo la luz matinal
Ceferino, indio araucano,
avanza hasta el Vaticano
para la audiencia papal.
Sube hasta el áureo portal
del palacio del Señor
y entra por un corredor
a la Capilla Sixtina
donde su alma se acoquina
ante tamaño esplendor.
...
Después con su clerecía
entra el Papa a la colmada
sala donde arrodillada
está la feligresía.
Cagliero entonces lo guía
al pie de Su Santidad
y doblado en humildad
aquel Piedra penitente
inclina su alma y su frente
al Piedra de la verdad.
(Uno es la piedra esencial
de la Verdad Revelada:
el otro, piedra apagada
de un pueblo indígena austral.
Uno es la piedra vital
otro la piedra yacente;
uno, la piedra fulgente
que contiene la Esperanza
el otro, piedra que avanza
a la luz, cristianamente.
Los dos Piedra son, ahora,
por este indiecito santo
dos piedras de un mismo canto
que el amor de Cristo dora).
Bajo la Cruz salvadora
Ceferino se arrodilla
y ante el Padre Santo humilla
la soberbia de la raza...
Un viento de gloria pasa
en medio de la capilla.
El Padre Santo levanta
al Príncipe, y ya su mano
bendice al indio cristiano
arrodillado a su planta.
Enseguida se adelanta
y en gesto de amor divino
da un abrazo a Ceferino
que, colmado de emoción,
lo aprieta a su corazón
por todo el pueblo argentino.
Y transcurrido un instante
pide gracia para hablar
y ya comienza a parlar
en el idioma de Dante.
Él es el representante
de una raza derrotada
que viene ahora postrada
al pie de Su Santidad
a agradecer la bondad
de la Verdad Revelada.
Es el fruto misionero
que Don Bosco entresoñó
y en Patagonia se dio
por voluntad de Cagliero.
Él quiere ser un obrero
de la Casa del Señor
para llevar el calor
de Dios a su propia raza
y misionar con la hogaza
de la Verdad y el Amor.
Terminada la lectura
que el Papa escucha de pie,
tal testimonio de fe
cubre su alma de dulzura.
Entonces su mano pura
da la bendición ritual
con la cruz sacramental
sobre aquel indio araucano
que llega al último hermano
de la Patagonia austral.
Después el pío varón
nacido en hogar modesto
lo atrae a sí con un gesto
de infinita compasión.
Ve en el indio el corazón
del sufriente, del herido,
del humilde perseguido
del pobre desamparado.
Ve a Cristo crucificado
y liberado al bandido.
Ajeno a este pensamiento
el indio extrae de un saco
un quillango de guanaco
y dice con sentimiento:
Esta piel cubre del viento
y la nevada inclemente
la pobreza de mi gente,
y es todo lo que tenemos.
A la Iglesia lo ofrecemos
como modesto presente.
Una emoción contenida
vivió la sala, y se vio
que el mismo Papa bajó
la mirada humedecida.
Era esa piel ofrecida
la piel del dolor humano;
y la tomó con su mano
y acercó a su corazón
en prueba de compasión
por el indígena hermano.
Con la bendición que dio
se despidió el Padre Santo
y con los ojos en llanto
el indio se despidió.
Las grandes salas cruzó
hasta el portal de salida
y al ver la luz encendida
de la mañana romana
pensó en su tribu lejana
y le prometió su vida.
(Cap. 5 — Crónica de la visita de Ceferino Namuncurá,
Príncipe de la Piedra, al Padre Santo Pío X).
La imagen que ilustra esta entrada corresponde a la iglesia de San José del Talar.
















