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21 de enero de 2025

21 de enero: Santa Inés

«La extraordinaria difusión del culto de Inés, a partir al menos de la primera mitad del s. IV, fue debida a los entusiastas elogios de algunos santos padres de la Iglesia (Ambrosio, Agustín de Hipona, Dámaso, Jerónimo,  Máximo de Turín,  Gregorio  Magno y Beda el Venerable), quienes propusieron a la niña romana como modelo ejemplar de virgen, de fe inquebrantable y de gran fuerza de ánimo, contrapuestas a la fragilidad de su cuerpo de adolescente. Todos los testimonios recogen una tradición oral precedente, cuyos únicos datos ciertos son el nombre, derivado del griego agne = casta, pura; la joven edad, 12 o 13 años; el martirio sufrido en Roma en época indeterminada, probablemente a mediados del s. III, durante una persecución anterior a la de Diocleciano, quizá de Decio (250-251) o Valeriano (258-260), porque el acontecimiento ya resultaba remoto para el papa Dámaso (366-384). En torno a este núcleo se fueron añadiendo poco a poco otros particulares, que llevaron a la redacción de la passio, en las versiones siriaca, griega y latina del s. V ca., retomada por la Legenda Aurea de Jacobo de Vorágine en el s. XIII (…)».

La leyenda «presenta a Inés sometida a juicio, como todos los primeros mártires, con la amenaza de torturas y muerte si no sacrificaba a los ídolos, contraponiendo su debilidad física y la minoría de edad, que por la ley le negaba la capacidad jurídica, a su ejemplar heroísmo para afrontar la decapitación, buscada con el ansia gozosa de una esposa que sale al encuentro del esposo, hasta el punto de turbar al juez y al verdugo. En el himno Agnes beatae virginis, atribuido a Ambrosio, se añaden las particularidades de la fuga de Inés de la casa donde sus padres la tenían escondida y, en el momento del martirio, el gesto púdico de cubrirse con la ropa y taparse el rostro con las manos al caer herida en la garganta: en este caso la pena es la degollación. En el elogio métrico del papa Dámaso, la joven, desnudada ante una hoguera encendida y amenazada de muerte, sueltos los cabellos para cubrirse el cuerpo, con un gesto que repetirá la hagiografía posterior, afrontó las llamas con valor, tal vez lanzándose en ellas, como Apolonia, o bien, según otros, sin ceder al miedo, acabando después decapitada. 


Prudencio retoma la tradición del interrogatorio, de la invitación a sacrificar, en este caso a Minerva, y de la decapitación, añadiendo la infamante pena de la exposición en un rincón de la calle a las puertas de un prostíbulo. Incluye también el primer milagro, la curación, por intercesión de la santa, de un joven que había osado mirarla, cayendo al suelo ciego y desmayado. Todos estos elementos convergen en la legenda griega, y en su variante siriaca, donde Inés es presentada como una muchacha culta, tan preparada como para enseñar a las matronas que se reúnen en torno a ella y poder discutir con el juez sobre el sentido que asume la amenazada desnudez, nada temible, por cierto, pues mostrando un cuerpo creado por Dios no se prejuzga la nobleza del alma. Ulteriormente es elaborado el episodio de la exposición en un lupanar, con la presencia de un ángel vestido de blanco a su lado que la defiende de los calaveras, y la transformación del milagro de la curación en una resurrección del joven libidinoso, gracias a la intercesión de Inés solicitada por el mismo juez. Esto no le evita la muerte, porque, acusada de magia, es condenada a la hoguera. La passio latina añade aspectos novelescos, introduciendo la figura del hijo del prefecto Sempronio o Sinfronio prendado de la bellísima muchacha, según un topos literario difundido en la hagiografía relativa a las jóvenes vírgenes, que defendieron su pureza y su fe a costa de la vida, tentadas y denunciadas después por enamorados rechazados. 

Imperturbable a las lisonjas y amenazas, conducida desnuda al prostíbulo, Inés, cubierta por la abundante cabellera que le ha crecido milagrosamente, encuentra a un ángel que le entrega una blanca estola y la hace intangible aplacando a los jóvenes conducidos a ella por el vengativo pretendiente, que cae muerto al intentar violarla. Con gran caridad, la muchacha intercede por su vuelta a la vida, compadecida de las lágrimas del padre, que no tiene sin embargo el valor de salvarla de la acusación de hechicería, entregándola a su vicario Aspasio, identificado por algunos con la figura histórica de Aspasio Paterno, que desterró a San Cipriano de Cartago durante el reinado de Valeriano. Condenada a la hoguera, sale indemne de las llamas, que se revuelven contra la muchedumbre amenazante, y es degollada. A esta versión, ya conocida por Máximo de Turín y que por ello se remonta aproximadamente al s. V, se añade, con probabilidad en el s. VII, una última parte, formada por cinco párrafos, con algunos episodios posteriores al martirio, que después fueron recogidos en el texto definitivo, texto que entra en la liturgia occidental, transcrito en verso por un anónimo poeta carolingio y retomado por la Legenda Aurea, alcanzando un éxito enorme a lo largo de toda la Edad Media. (…). 

Otro episodio, que se ha hecho famosísimo, es la aparición de Inés a sus padres en el octavario de la muerte: la joven avanza entre una falange de vírgenes vestidas de oro acompañada por un cándido corderillo. Este particular será recogido por la iconografía de la santa, convirtiéndose en su símbolo característico. 

(...)

El último episodio es el más fabuloso: un sacerdote, Paulino, de la iglesia de Inés, solicita al obispo poderse casar, y recibe un anillo de esmeraldas con la exhortación a pedir el permiso al retrato de la santa; así lo hace, e Inés alarga milagrosamente el anular recibiendo el anillo, que permaneció después impreso en la imagen. Según otra versión, estando en ruinas el edificio, el papa pidió a un sacerdote si quería custodiar y alimentar a una esposa, entregándole un anillo para que se casase con la imagen, que alargó y retiró el dedo. 

La fecha del martirio, el 21 de enero, es recordada ya en la Depositio martyrum y figura en todos los martirologios y los textos litúrgicos más antiguos con pocas variantes. En el lugar de la Depositio se levantó un cementerio tanto subterráneo como en la superficie y sobre la tumba surgió (...) una primera basílica por deseo de Constantino; reparada varias veces, fue reedificada en estilo bizantino por Honorio 1 (625-638) y embellecida por el espléndido mosaico absidal; a lo largo de los siglos sufrió varias reformas hasta la ordenada por Pío IX entre 1855 y 1856. (…)». 

La iconografía de Santa Inés es riquísima; desde el siglo III,  «Inés ya es representada con el cordero al lado, que se convertirá en su símbolo característico, constantemente presente, sobre todo a partir del s. XII, en recuerdo del nombre y también del sueño de sus padres. En la Alta Edad media prevaleció la tipología de la hierática virgen bizantina, cubierta de joyas, tal como la veían los peregrinos en el mosaico absidal de su basílica en la vía Nomentana. Los más grandes artistas europeos, a partir de Giotto, se inspiraron en su passio, repetida a menudo en las elaboradas historias narradas por la Legenda Aurea, y Borromini transformó la iglesia de Santa Inés en plaza Navona en el triunfo del barroco. 

El motivo del cordero está presente también en el culto popular, en particular en la bendición de los corderos en la basílica ad corpus (el 21 de enero), cargando de valores simbólicos un gesto en origen sólo relacionado con un canon en especie que había que pagar en Letrán. Con la lana de estos corderos las benedictinas de Santa Cecilia tejen los palios sagrados, bendecidos después por el pontífice en el sepulcro de San Pedro la tarde del 28 de junio, víspera de su fiesta».  

(Leonardi, Riccardi y Zarri: "Diccionario de los Santos". 
Ed. San Pablo, Madrid, 2000)

16 de noviembre de 2024

16 de noviembre: Santa Gertrudis

Una de las entradas del 16 de noviembre en el Martirologio Romano dice:

«Santa Gertrudis, apellidada “Magna”, virgen, que entregada con mucho fervor y decisión, desde su infancia, a la soledad y al estudio de las letras, y convertida totalmente a Dios, ingresó en el monasterio cisterciense de Helfta, cerca de Eisleben, en Sajonia, de Alemania, donde progresó de modo admirable por el camino en perfección, consagrándose a la oración y contemplación de Cristo crucificado. Falleció el día diecisiete».

Por circunstancias en el fondo triviales, conocí la vida de Santa Gertrudis "la Magna" en mi adolescencia a través del Misal Diario para América del padre Azcárate; hoy guardo una cierta devoción por ella. 

En el mencionado Misal de Azcárate, en la fecha de hoy se dice de ella:

«Santa Gertrudis la "Magna" entró de monja benedictina, en la abadía de Helfta, a los cinco años. 
Se la considera como una de las mayores místicas de la Edad Media, y fue la primera confidente del Sagrado Corazón de Jesús, quien encontraba en el corazón de Gertrudis sus complacencias. 
A los 25 años comenzó a tener maravillosas revelaciones, que nos ha dejado descritas en su "Heraldo del amor divino", libro en que se mezcla la liturgia del cielo con la liturgia de la Iglesia, en la tierra. 
Santa Gertrudis es un guía seguro de la vida mística y de la perfección cristiana. 
Murió en 1302. 
Fue declarada patrona de las Indias Occidentales y sus escritos fueron traducidos y muy leídos en los siglos de oro de la literatura española, y aún hoy corren por las manos de los fieles en ediciones modernas».

También aclara el Misal de Azcárate, en nota al pie, que «la Orden Benedictina celebra su fiesta mañana, día 17, que es propiamente el de su muerte».




Las fotos precedentes las tomé a fines de 2015; la foto que sigue la tomé el 6 de octubre de 2019. Muestran la imagen de la santa que se venera en la iglesia porteña de Nuestra Señora de Monserrat. 

31 de julio de 2024

31 de julio: San Ignacio de Loyola

 

Con una imagen que se venera en la iglesia de Nuestra Señora de Monserrat celebramos hoy la Memoria de San Ignacio de Loyola, el gran santo español fundador de la Compañía de Jesús y uno de los más destacados personajes de la Reforma Católica.

Dado lo apasionante de su vida y la vastedad de su obra, hemos optado por transcribir aquí, con algunas adaptaciones, la resumida biografía que publica Repetto en su obra "Todos los Santos".


Íñigo López nació en Loyola (Guipúzcoa) en 1491. Educado para la vida de caballero, adoptó la carrera militar. Fue herido en el sitio de Pamplona en 1521. Debió volver a su casa a reponerse. Allí, leyendo la vida de Cristo y de los santos, tuvo lugar su conversión. Peregrinó a Montserrat y pasó una temporada de soledad en Manresa, marchando luego a Tierra Santa (1523).

Comenzó entonces a estudiar, y después de pasar un tiempo en Alcalá de Henares marchó a París, comenzando desde entonces a llamarse Ignacio de Loyola. En París emprende la fundación de la Compañía de Jesús con el voto de Montmartre el 15 de agosto de 1534. Luego pasó a Venecia, donde se ordena sacerdote en 1537. Impedido de ir a Oriente, se dirige a Roma y logra que el papa Paulo III confirme su compañía, de la que es elegido general en abril de 1541. Escribe las constituciones de la compañía, a la que da como lema  «A mayor gloria de Dios» y dirige con sabiduría y santidad el crecimiento de su grandiosa obra, toda ella dedicada a la salvación de las almas en innumerables actividades apostólicas.

El envía a San Francisco Javier a la India para la obra misionera. Muere en Roma el 31 de julio de 1556. Su obra escrita son, además de las Constituciones y cartas, los Ejercicios Espirituales, que han proporcionado espiritualidad a millones de fieles a lo largo de la historia. 

Fue canonizado en 1622.

29 de junio de 2024

29 de junio: Solemnidad de San Pedro y San Pablo

«"Envuélvete en tu manto y sígueme" (Hch 12, 8). Así el ángel se dirige a Pedro, detenido en la cárcel de Jerusalén. Y Pedro, según la narración del texto sagrado, "salió en pos de él" (Hch 12, 9).

Con esta intervención extraordinaria, Dios ayudó a su apóstol para que pudiera proseguir su misión. Misión no fácil, que implicaba un itinerario complejo y arduo. Misión que se concluirá con el martirio precisamente aquí, en Roma, donde aún hoy la tumba de Pedro es meta de incesantes peregrinaciones de todas las partes del mundo.


"Saulo,  Saulo, ¿por  qué  me  persigues? (...). Levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer" (Hch 9, 4-6). Pablo fue conquistado por la gracia divina en el camino de Damasco y de perseguidor de los cristianos se convirtió en Apóstol de los gentiles. Después de encontrarse con Jesús en su camino, se entregó sin reservas a la causa del Evangelio.

También a Pablo se le reservaba como meta lejana Roma, capital del Imperio, donde, juntamente con Pedro, predicaría a Cristo, único Señor y Salvador del mundo. Por la fe, también él derramaría un día su sangre precisamente aquí, uniendo para siempre su nombre al de Pedro en la historia de la Roma cristiana.

Con alegría la Iglesia celebra hoy juntamente la memoria de ambos. La "Piedra" y el "Instrumento elegido" se encontraron definitivamente aquí, en Roma. Aquí llevaron a cabo su ministerio apostólico, sellándolo con el derramamiento de su sangre.

El misterioso itinerario de fe y de amor, que condujo a Pedro y a Pablo de su tierra natal a Jerusalén, luego a otras partes del mundo, y por último a Roma, constituye en cierto sentido un modelo del recorrido que todo cristiano está llamado a realizar para testimoniar a Cristo en el mundo.



"Yo consulté al Señor, y me respondió, me liberó de todas mis ansias" (Sal 33, 5). ¿Cómo no ver en la experiencia de ambos santos, que hoy conmemoramos, la realización de estas palabras del salmista? La Iglesia es puesta a prueba continuamente. El mensaje que le llega siempre de los apóstoles san Pedro y san Pablo es claro y elocuente:  por la gracia de Dios, en toda circunstancia, el hombre puede convertirse en signo del poder victorioso de Dios. Por eso no debe temer. Quien confía en Dios, libre de todo miedo, experimenta la presencia consoladora del Espíritu también, y especialmente, en los momentos de la prueba y del dolor».


Estas palabras, pronunciadas por San Juan Pablo II el 29 de junio de 2002 -que también fue sábado- acompañan las imágenes que tomamos en distintas ocasiones en un altar lateral de  la iglesia de Nuestra Señora de Monserrat.

21 de septiembre de 2023

21 de septiembre: Fiesta de San Mateo


Como en muchas iglesias, en la dedicada en Buenos Aires a Nuestra Señora de Monserrat están representados los cuatro Evangelistas, normalmente con sus tradicionales atributos iconográficos. En la foto vemos a dos de ellos: Mateo y Marcos. Hoy se celebra la fiesta del primero, habitualmente simbolizado mediante la figura de un hombre que lo acompaña. En la Catena Áurea se explica esta simbología:

La glosa, sobre el cap. 1 de Ezequiel:
San Mateo nos es representado por el hombre, porque se detiene principalmente en la humanidad de Jesucristo (...).

San Ambrosio, commentarium in Lucam, pref.:
De ahí que haya prevalecido llamarse libro de moral el Evangelio según San Mateo, porque las costumbres se dicen propiamente del hombre, y no de otro ser. 

San Gregorio Magno, in Ezek., hom. 4
Esto mismo se atestigua en el comienzo de cada uno de los cuatro Evangelios. San Mateo es con razón figurado por el hombre, porque empieza su Evangelio por la generación humana de Jesucristo.

Remigio
Los doctores griegos, en cambio, ven en la figura del hombre a San Mateo, porque describió la genealogía del Señor según la carne. 

 


Sobre San Mateo dijo Benedicto XVI:

«La tradición de la Iglesia antigua concuerda en atribuir a San Mateo la paternidad del primer Evangelio. Esto sucedió ya a partir de Papías, obispo de Hierápolis, en Frigia, alrededor del año 130. Escribe Papías:  "Mateo recogió las palabras (del Señor) en hebreo, y cada quien las interpretó como pudo". El historiador Eusebio añade este dato:  "Mateo, que antes había predicado a los judíos, cuando decidió ir también a otros pueblos, escribió en su lengua materna el Evangelio que anunciaba; de este modo trató de sustituir con un texto escrito lo que perdían con su partida aquellos de los que se separaba". Ya no tenemos el Evangelio escrito por San Mateo en hebreo o arameo, pero en el Evangelio griego que nos ha llegado seguimos escuchando todavía, en cierto sentido, la voz persuasiva del publicano Mateo que, al convertirse en Apóstol, sigue anunciándonos la misericordia salvadora de Dios. Escuchemos este mensaje de San Mateo, meditémoslo siempre de nuevo, para aprender también nosotros a levantarnos y a seguir a Jesús con decisión».

27 de abril de 2023

27 de abril: Nuestra Señora de Monserrat

 
La Virgen Mare de Déu de Montserrat, según la tradición, fue encontrada por unos niños en el año 880. 

«Tras ver una luz en la montaña, los niños encontraron la imagen de la Virgen en el interior de una cueva. Al enterarse de la noticia el obispo, intentó trasladar la imagen hasta la ciudad de Manresa pero el traslado fue imposible ya que la estatua pesaba demasiado. El obispo lo interpretó como el deseo de la Virgen de permanecer en el lugar en el que se la había encontrado y ordenó la construcción de la ermita de Santa María, origen del actual monasterio. La imagen que en la actualidad se venera es una talla románica del siglo XII realizada en madera de álamo. Representa a la Virgen con el niño sentado en su regazo y mide unos 95 centímetros de altura. En su mano derecha sostiene una esfera que simboliza el universo; el niño tiene la mano derecha levantada en señal de bendición mientras que en la mano izquierda sostiene una piña». 

Aunque la imagen es dorada, el rostro de la  Virgen es de color negro, lo que le ha dado el apelativo popular de La Moreneta.

El Papa León XIII declaró oficialmente a la Virgen de Montserrat como Patrona de Cataluña. Se le concedió también el privilegio de tener misa y oficios propios. Su festividad se celebra hoy, 27 de abril.

Respecto del templo porteño puesto bajo la advocación de la Virgen de Monserrat, en el sitio oficial de la parroquia se señala lo siguiente:  «El barrio de Montserrat comienza a destacarse cuando en 1755 un catalán llamado Juan Pedro Sierra, dueño de una chacra ubicada allí, decidió construir una capilla que estaría bajo la advocación de Nuestra Señora de Montserrat. Más tarde se construiría en ese mismo lugar una iglesia, realizada por el arquitecto italiano Antonio Marsella». En noviembre de 1769 se erigió  canónicamente la parroquia, con sede en ese templo.   A mediados del siglo XIX la falta de mantenimiento había deteriorado el edificio que, además, resultaba pequeño para atender a los numerosos fieles. Por ello, una comisión de vecinos tomó a su cargo la construcción de una nueva iglesia, cuyo proyecto se atribuye al arquitecto Manuel Raffo. El nuevo templo fue inaugurado el 1° de septiembre de 1865.

18 de noviembre de 2022

Viernes de la Semana XXXIII Durante el Año

Hoy se proclama en la Misa un fragmento del Evangelio según San Lucas (19, 45-48), que dice:
En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles:
—«Escrito está: "Mi casa es casa de oración"; pero vosotros la habéis convertido en una "cueva de bandidos"».
Todos los días enseñaba en el templo.
Los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.
La frase que pronuncia Jesús ("Mi casa es casa de oración")  aparece reproducida en el piso de la iglesia porteña dedicada a la Virgen de Monserrat.



7 de noviembre de 2022

7 de noviembre: María, Madre y Medianera de la Gracia


«Salus nostra in manu tua est»: «Nuestra salvación está en tu mano». La frase, que aparece en un mosaico en el piso de la iglesia de Monserrat, en el barrio homónimo, alude a un versículo del libro del Génesis 47, cuando los egipcios le dicen a José (47, 25): «Tú nos salvaste la vida». 
Cuando ya no hubo más dinero ni en Egipto ni en Canaán, los egipcios acudieron en masa a José para decirle: «Danos de comer. ¿Por qué tendremos que morir ante tus propios ojos, por falta de dinero?».
José respondió: «Si ya no hay más dinero, entreguen su ganado y yo les daré pan a cambio de él».

Ellos trajeron sus animales a José, y él les dio pan a cambio de caballos, ovejas, vacas y asnos. Y durante aquel año los abasteció de víveres a cambio de todos sus animales.

Pero pasó ese año, y al año siguiente vinieron otra vez y dijeron a José: «Ya se ha terminado todo el dinero y los animales te pertenecen. No podemos ocultarte que no queda nada a tu disposición, fuera de nuestras personas y nuestras tierras. Pero ¿por qué tendremos que morir ante tus propios ojos, nosotros y nuestras tierras? Aduéñate de nosotros y de nuestras tierras a cambio de pan. Así el Faraón será dueño de nosotros y de nuestras tierras. Danos solamente semilla para que podamos sobrevivir. De lo contrario, nosotros moriremos, y el suelo se convertirá en un desierto».
De esa manera, José adquirió para el Faraón todas las tierras de Egipto, porque los egipcios, acosados por el hambre, vendieron cada uno su campo. La tierra pasó a ser propiedad del Faraón, y el pueblo quedó sometido a servidumbre de un extremo al otro del territorio egipcio.
Los únicos terrenos que José no compró fueron los que pertenecían a los sacerdotes, porque a ellos el Faraón le había asignado una ración fija de alimentos; como vivían de la ración que les daba el Faraón, no tuvieron que vender sus tierras.
Entonces José dijo al pueblo: «Ahora ustedes y sus tierras pertenecen al Faraón, porque yo los he comprado. Aquí tienen semilla para sembrar esas tierras.
Pero cuando llegue la cosecha, ustedes deberán entregar al Faraón una quinta parte de los productos, y conservarán las cuatro partes restantes para sembrar la tierra, para alimentarse ustedes y sus familias, y para dar de comer a los niños».
Ellos exclamaron: «Tú nos salvaste la vida. Te agradecemos que nos hayas puesto al servicio del Faraón».
Entonces José promulgó una ley agraria en Egipto –que todavía hoy está en vigencia– por la cual una quinta parte de las cosechas corresponde al Faraón. Sólo las tierras de los sacerdotes no pasaron a ser propiedad del Faraón.  (Gén 47, 16-27)
En versiones antiguas, como esta que vemos abajo (de un breviario editado en 1725), la frase aparece  transcripta en forma textual: «Salus nostra in manu tua est»



Así se expresa San Alfonso María de Ligorio en "Las glorias de María" (el resaltado es nuestro):  «Decía el glorioso San Cayetano que podemos buscar la gracia, pero que no la obtendremos sin la intercesión de María. Y lo confirma San Antonino diciendo con bella expresión: “El que pide sin ella, intenta volar sin alas”. El que pide y pretende conseguir las gracias sin la intercesión de María pretende volar sin alas; porque, como el faraón dijo a José: “En tu mano está la tierra de Egipto” (Gn 47, 6); y como a todos los que a él recurrían en demanda de auxilio les decía: “Id a José”, así Dios cuando le pedimos la gracia nos manda a María: “Id a María”. Y es que él ha decretado, dice San Bernardo, no conceder ninguna gracia sino por mano de María. Por lo que dice Ricardo de San Lorenzo: “Nuestra salvación está en manos de María para que nosotros los cristianos le podamos decir mucho mejor que los egipcios decían a José: Nuestra salvación está en su mano”». (...)  Dice «lo mismo, aún con más vigor, Casiano: “Toda la salvación del mundo depende de los innumerables favores de María”. El protegido por María se salva; el que no es protegido se pierde. San Bernardino de Siena le dice: “Señora, ya que eres la dispensadora de todas las gracias y la gracia de la salvación sólo puede venirnos de tu mano, quiere esto decir que de ti depende nuestra salvación”». 

Por ello nos parece apropiado publicar esta imagen en el día en que se honra a la Bienaventurada Virgen María como Madre y Medianera de la Gracia.

4 de octubre de 2022

4 de octubre: San Francisco de Asís

 


«Tres ordines hic ordinat»: tal el texto que se lee en la página izquierda del libro que sostiene abierto San Francisco de Asís en la imagen que contemplamos hoy, que se encuentra en la iglesia porteña de Monserrat.

En efecto, «San Francisco fundó tres órdenes, pues se lee en el Oficio del 4 de octubre: "Tres ordines hic ordinat: primumque Fratrum nominat Minorum: pauperumque fit Dominarum medius: sed Poenitentium tertius sexum capit utrumque" (Brev. Rom. Serap., in Solem. S.P. Fran., ant. 3, ad Laudes).  Estas tres órdenes -los Frailes Menores, las Hermanas Descalzas y los Hermanos y Hermanas de Penitencia- son generalmente referidas como la Primera, Segunda y Tercera Orden de San Francisco». 

Para completar esta entrada, transcribimos a continuación la Segunda Lectura del Oficio de Lecturas de hoy, tomada de la carta de San Francisco de Asís a todos los fieles

«Puesto que soy siervo de todos, a todos estoy obligado a servir Puesto que soy siervo de todos, a todos estoy obligado a servir y a suministrar las odoríferas palabras de mi Señor; y quiero comunicarles las palabras de nuestro Señor Jesucristo, que es el Verbo del Padre, y las palabras del Espíritu Santo, que son espíritu y vida. 
Siendo este Verbo del Padre sobre manera rico, quiso, junto con la bienaventurada Virgen, su Madre, escoger en el mundo la pobreza. Y puso su voluntad en la voluntad del Padre, diciendo: Padre, hágase tu voluntad; no se haga como yo quiero, sino como quieres tú. 
Y la voluntad de su Padre fue que su bendito y glorioso Hijo, a quien nos dio para nosotros, y que nació por nuestro bien, se ofreciese a sí mismo como sacrificio y hostia, por medio de su propia sangre, en el altar de la cruz; no para sí mismo, por quien todo fue hecho, sino por nuestros pecados, dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas. 
Y quiere que todos seamos salvos por él y que lo recibamos con un corazón puro y con nuestro cuerpo casto. ¡Oh, cuán dichosos y benditos son los que aman a Dios y obran como dice el Señor mismo en el Evangelio: Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón y con toda la mente, y a tu prójimo como a ti mismo! 
Amemos, pues, a Dios y adorémoslo con puro corazón y mente pura, porque esto es lo que sobre todo desea cuando dice: Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad. Porque todos los que lo adoran, es preciso que lo adoren en espíritu de verdad. Y dirijámosle alabanzas y oraciones día y noche, diciendo: Padre nuestro, que estás en los cielos, porque es preciso oremos siempre y no desfallezcamos. 
Y de manera especial los religiosos, que renunciaron al siglo, están obligados a hacer más y mayores cosas, pero sin omitir éstas. No debemos ser sabios y prudentes según la carne, sino, más bien, sencillos, humildes y puros. 
Yo, hermano Francisco, vuestro menor siervo, os ruego y suplico, en la caridad, que es Dios, y con el deseo de besaros los pies, que os sintáis obligados a acoger, poner por obra y guardar con humildad y amor estas palabras y las demás de nuestro Señor Jesucristo. Y a todos aquellos y aquellas que las acojan benignamente, las entiendan y las envíen a otros para ejemplo, si perseveran en ellas hasta el fin, bendíganles el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén».

11 de agosto de 2022

11 de agosto: Santa Clara de Asís

 

La Iglesia honra hoy a Santa Clara de Asís. La conmemoración litúrgica es Memoria en el Calendario General, Fiesta para la Primera Orden franciscana y Solemnidad para la Segunda Orden Franciscana (las clarisas), de la cual la santa es cofundadora.

Este es el Prefacio propio de la solemnidad de Santa Clara:

En verdad es justo y necesario
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Porque impulsaste a tu sierva Clara,
con el ejemplo de San Francisco, 
a seguir las huellas de tu Hijo,
y la uniste a Él
en desposorio místico y en amor eterno.

Elevada a la cumbre
de la espiritualidad franciscana
por el camino de la extrema pobreza,
la constituiste también
madre de innumerables vírgenes.

Por eso,
con los ángeles y los arcángeles
y con todos los coros celestiales
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...

25 de agosto de 2016

25 de agosto: San Luis, Rey de Francia


Dice el Martirologio:  "San Luis IX, rey de Francia, que, tanto en tiempo de paz como durante las guerras interpuestas en defensa del cristianismo, se distinguió excepcionalmente por su activa fe y por la justicia en el gobierno, el amor a los pobres y la constancia en las adversidades. Tuvo once hijos en su matrimonio, a los que educó de una manera inmejorable y piadosa, y gastó sus bienes y fuerzas, y su vida misma, en la adoración de la cruz, la corona de espinas y el sepulcro del Señor, hasta que, mientras estaba acampado cerca de Túnez, en la costa de África del Norte, murió contagiado de peste".

Una imagen de San Luis Rey se venera en el templo porteño dedicado a Nuestra Señora de Monserrat, en el barrio epónimo. Tomé las fotos en dos ocasiones distintas, una en julio de 2012 y la otra en 2015, con una máquina más moderna.



Oración Colecta:

Oh Dios, que has trasladado a San Luis de Francia desde los afanes del gobierno temporal al reino de tu gloria, concédenos, por su intercesión, buscar ante todo tu reino en medio de nuestras ocupaciones temporales.

Próxima entrada: 26 de agosto, Melquisedec

2 de abril de 2016

2 de abril: San Francisco de Paula

Aunque su Memoria está impedida este año por coincidir con la Octava de Pascua, el 2 de abril es el día que en el Santoral corresponde a San Francisco de Paula, ermitaño.


Hace pocos días se cumplió el sexto centenario de su nacimiento (27 de marzo de 1416) en la localidad italiana de Paola, en Calabria. Sus padres habían hecho voto de consagrarlo a Dios, lo que cumplieron a su tiempo. Siendo  apenas un adolescente comenzó a hacer vida eremítica y se le unieron más tarde otros jóvenes, lo que fue el germen de la Orden de los Ermitaños de San Francisco de Asís, llamada también Orden de los Mínimos, que fue aprobada oficialmente por Roma en 1474.   Llamado a Francia por el rey Luis XI, en trance de muerte, Francisco lo asistió en sus últimos momentos. Como Carlos VIII, sucesor de Luis XI, no dejó que volviera a Italia, Francisco de Paula permaneció el resto de su vida en Francia; fundó allí numerosos conventos. Célebre por la austeridad de su vida, por su fama de taumaturgo y por su humildad, murió el Viernes Santo, 2 de abril de 1507,  cerca de la ciudad francesa de Tours.



Las imágenes que compartimos corresponden a la iglesia de Nuestra Señora de Montserrat, en el barrio porteño homónimo. Las tomé en dos ocasiones distintas, con distintas cámaras de fotos.


Próxima entrada:  Anunciación del Señor (4 de abril en 2016)