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24 de julio de 2026

24 de julio: Beata María de la Merced Prat

Hoy recordamos a la Beata María de la Merced Prat, de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, virgen y mártir, que durante la persecución religiosa en España padeció el martirio en 1936 en la ciudad de Barcelona, por el solo hecho de ser religiosa.

Compartimos un folleto publicado con ocasión de su beatifcación, en 1990, y difundido en el Colegio Santa Teresa de Jesús de la ciudad de Buenos Aires, donde entonces trabajaba mi madre.








Es la primera vez que honramos en este blog a la Beata Mercedes Prat.

6 de febrero de 2026

6 de febrero: Santa Dorotea

Lo que más frecuentemente publicamos en este blog son fotos (siempre propias) de templos argentinos y de países limítrofes. También algunas veces mostramos estampitas (que formen parte de nuestra colección y que guarden relación con el mismo ámbito geográfico antes mencionado) y escudos de obispos (en el aniversario de la respectiva ordenación episcopal que, a todos los fines prácticos, es una fecha litúrgica).  En unas pocas ocasiones hemos compartido también "publicaciones varias" (la Revista Armenia, por ejemplo).

La entrada de hoy pertenece a este último grupo etiquetado como "publicaciones varias", pero en este caso el material procede de la famosa revista  Caras y Caretas. 

En 1934, Caras y Caretas -como muchas otras revistas argentinas-  publicó números extraordinarios con motivo del Congreso Eucarístico Internacional que se celebró ese año en Buenos Aires. 

En su número 1881, por ejemplo, del 20 de octubre de 1934, entre diversas notas de contenido religioso, Caras y Caretas publicó varias biografías de santos:  Apolonia, Faustino y Jovita, Romualdo, Valentín, Blas, Eulalia,  Estanislao de Kostka, Juan de la Mata, Dorotea, Francisco de Sales, Pedro Nolasco, Timoteo, Escolástica, Juan Crisóstomo, Martina e Ignacio de Antioquía.

A algunos de ellos les dedicaremos sendas entradas en adelante. Hoy comenzaremos con Santa Dorotea, cuya Memoria registra en la fecha el Martirologio, con San Teófilo, con estas escuetas palabras:

«En Cesarea de Capadocia, santos mártires Dorotea, virgen, y Teófilo, estudiante».

Compartimos a continuación la semblanza publicada en 1934 por Caras y Caretas:

«Bajo el imperio de Constancio Cloro y Maximiano Galesio, vivía en Cesárea de Capadocia una joven honestísima y piadosa llamada Dorotea,  a la que el gobernador Apricio mandó llamar a su presencia para obligarla a renunciar a su fe en Cristo y a sacrificar a los falsos dioses. La doncella resistió firmemente las órdenes del presidente, que, irritado ante la desobediencia de la joven cristiana, mandó aplicarle el tormento de la ganucha ¹ y como la santa permaneciese inmutable, llamó el gobernador a dos hermanas que habían sido cristianas y que por temor a la muerte renunciaron a la fe de Cristo, y les encomendó a Dorotea para que la tuviesen en su casa y la persuadieren a obedecer. 

Muchas razones y ejemplos adujeron las dos hermanas Cristina y Calixta para convencer a Dorotea. pero la joven, lejos de rendirse a los argumentos de Calixta y Cristina, consiguió convencerlas de que reconocieran su culpa al negar a Cristo y volviesen su corazón al Señor, dispuestas a dar por él su vida. Las encendió de nuevo en la fe, las alentó para afrontar el tormento. 

Cuando el presidente llamó a las tres jóvenes a su presencia y vio que las dos hermanas estaban otra vez convertidas, mandó atarlas juntas por la espalda y arrojarlas al fuego si antes no sacrificaban a los dioses. Cristina y Calixta se negaron a ejecutar la orden de Apricio, y pidiéndole perdón al Señor por haberle antes abandonado y suplicándole penitencia fueron puestas en la hoguera a la vista de Dorotea que  llena de alegría por su triunfo, las animó en su muerte. El  gobernador mandó entonces desnudar a Dorotea y someterla al tormento de la ganucha. Mientras descoyuntaban su cuerpo, la mártir daba muestras de contento que el cruel Apricio creía fingidas, pero  asegurando la heroica doncella que jamás experimentó gozo semejante al del martirio que por Cristo sufría, el presidente ordenó que le aplicaran a los costados hachas encendidas. Desesperado el tirano y cansados los verdugos de atormentarla sin conseguir que el dolor de tan bárbaro suplicio disminuyese el júbilo que en sufrir experimentaba Dorotea, fue condenada a morir. 

La sentencia se ejecutó y la mártir murió decapitada el año 304».

Añadamos una referencia iconográfica. 

A Santa Dorotea suele representársela, como en la imagen publicada por Caras y Caretas, portando manzanas y rosas. La historia relata que cuando era conducida a la muerte, un joven llamado Teófilo se burló de ella diciendo: "Esposa de Cristo, mándame manzanas y rosas del jardín de tu esposo". Ella aseguró que así lo haría. Cuando Dorotea llegó el lugar de la ejecución, se puso de rodillas y comenzó a rezar. De pronto apareció un ángel con una canasta que contenía manzanas y rosas. Dorotea envió el canasto a Teófilo, diciéndole que lo esperaría en el jardín de donde venían esas flores y esos frutos. Cuando Teófilo vio el prodigio y probó la fruta, se hizo cristiano y más tarde  dio su vida como mártir, quedando unido a Dorotea en la misma conmemoración de hoy.


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1     El “tormento de la ganucha” es una expresión histórica y literaria que se refiere a un tipo de castigo o suplicio asociado al uso de la “ganucha” o capucha. En el contexto medieval y renacentista, la ganucha era una prenda de hierro o metal que cubría la cabeza y la cara, dejando solo una abertura para la visión, o bien una máscara que impedía ver, y que se empleaba como instrumento de tortura o humillación durante martirios y procesos de penitencia. En textos hagiográficos y relatos de martirio, como el de Santa Dorotea, la expresión aparece para describir el sufrimiento extremo infligido al santo o santa mediante esta capucha o máscara, que provocaba dolor, hambre de aire, calor, asfixia o desesperación. En el caso de Santa Dorotea, que según la tradición cristiana fue una mártir en Alejandría, el martirio se describe de manera simbólica y temática: la ganucha funcionaba como un instrumento de supresión de la libertad y de la dignidad física, intensificando el sufrimiento del martirio. (Respuesta de una IA)

4 de febrero de 2026

4 de febrero: Beato Rodolfo Acquaviva

En el Martirologio Romano, la Memoria de los «beatos mártires Rodolfo Acquaviva, Alfonso Pacheco, Pedro Berna y Antonio Francisco, presbíteros, y Francisco Aranha, religioso, todos jesuitas, asesinados por los infieles por haber exaltado la Cruz», está inscripta el 25 de julio. 

Pero en el Propio de la Compañía de Jesús (presumiblemente para evitar la superposición con la fiesta del Apóstol Santiago, que la impediría) la misma Memoria («B. Rodolfo Acquaviva, sacerdote, y compañeros, mártires») aparece registrada hoy, 4 de febrero.









Rodolfo Acquaviva (1550-1583), cuya imagen vemos en un "diploma" de las Congregaciones Marianas, hijo del duque de Atri, en los Abruzos, 

descendía de una ilustre familia relacionada con muchas de las casas nobles de Italia. Su tío Claudio tenía el cargo de chambelán de la corte papal de Pío V. El duque había mantenido negociaciones para que Rodolfo, de 17 años, ocupara el mismo puesto al cese de su tío. Pero en vez de unirse a la corte del papa, Rodolfo quería hacerse jesuita. Tuvo que emplear varios meses antes de lograr que su padre consintiese su entrada en la Compañía el 2 de abril de 1568.


Al terminar el noviciado y los estudios de humanidades, filosofía y teología, Acquaviva fue destinado a las misiones de la India. Salió de Roma para Lisboa, donde se ordenó sacerdote a comienzos de 1578. Su primera misión en Goa fue enseñar filosofía a los seminaristas del colegio de San Pablo. Después fue enviado a una de las mayores aventuras de la primitiva Compañía de Jesús: ser misionero en la corte de Akbar el Gran Mongol.

Akbar tenía una inagotable sed de saber y gran deseo de llevar la paz y la armonía a sus súbditos, los musulmanes e hindúes enfrentados por sus creencias religiosas. Eso le llevaba a organizar discusiones religiosas en su corte de Fatephur Sikri, cerca de Agra. Habiendo decidido introducir teólogos cristianos en tales discusiones, envió emisarios al colegio de los jesuitas de Goa con la invitación de venir hasta su corte e instruirle en la fe cristiana.

El padre Acquaviva y otro jesuita llegaron a la corte de Akbar en 1580, llevando un ejemplar en siete volúmenes de la Biblia, en la esperanza de que la conversión de la India siguiera a la del Gran Mongol si conseguían convertirle. Akbar se mostró muy interesado en el cristianismo y parecía convencido de su verdad, pero no estaba dispuesto a renunciar a su harén. Después de tres años de esfuerzos Acquaviva se convenció de que Akbar jamás se convertiría. Desilusionado retornó a Goa.

Acquaviva fue nombrado superior de los 12 jesuitas de la misión de Salsette, península al sur de Goa. Los misioneros habían estado ya tres veces en el lugar, pero la acogida por parte de la población, predominantemente hindú, había sido siempre hostil, especialmente después de que algunas expediciones de castigo hubiesen destruido sus santuarios y sus templos. Los jesuitas decidieron poner en marcha una nueva campaña de promoción de conversiones, y visitar cada uno de los 66 pueblos de la península. Decidieron comenzar por la población de Cuncolim, en el extremo sur, pero una autoridad del lugar les detuvo, diciéndoles que no podía en pueblo a causa de problemas internos. Tras varias horas de espera y de escuchar gritos cada vez más amenazadores que salían del pueblo, decidieron plantar sencillamente una cruz en el lugar donde se erigiría una futura capilla, y marcharse. La gente, que les había estado observando sin ser vista, convocó cientos de aldeanos que, llenos de ira, rodearon a los jesuitas, les atacaron y mataron primero a Acquaviva y a continuación a los otros cuatro jesuitas que lo acompañaban. (Fuente)

Junto con los misioneros, murieron también Gonzalo Rodríguez y catorce cristianos indígenas, entre los que se contaban dos niños. A los niños mártires de Goa se alude también (en el número 18) en la lámina que hemos visto.

18 de junio de 2025

18 de junio: San Gregorio Barbarigo

Mis padres eran miembros de la Congregación Mariana. En mi casa se conservaba, como una reliquia que luego heredé, un "diploma de las Congregaciones Marianas", de expreso carácter «histórico-apologético». En él se pretendía «dar artísticamente una idea de la grandeza de la institución, del brillo y esplendor del espíritu de piedad, actividad y celo que caracterizan su gloriosa historia».


El diploma muestra en el centro a la Virgen María rodeada de santos y personajes célebres vinculados con las Congregaciones Marianas, así como de figuras alegóricas y diversos textos.




Uno de los santos representados -en este caso por haber sido congregante mariano- es Gregorio Barbarigo, cuya Memoria se celebra hoy. Así lo elogia el Martirologio Romano:

«En Padua, en el territorio de Venecia, San Gregorio Barbarigo, obispo, que instituyó un seminario para clérigos, enseñó el catecismo a los niños en su propio dialecto, celebró un sínodo, mantuvo coloquios con su clero y abrió muchas escuelas, mostrándose liberal con todos y exigente consigo mismo».

Gregorio nació en Venecia en 1625 en una familia de antiguo y noble linaje. Recibió una sólida educación intelectual y religiosa en su su ciudad natal. Apenas tenía 20 años cuando el gobierno veneciano lo eligió como acompañante de su embajador al Congreso de Münster, donde se firmó el Tratado de Westfalia, que puso fin a la Guerra de Treinta Años. Durante su estancia en Münster, Barbarigo trabó amistad con el nuncio apostólico, Fabio Chigi, futuro papa Alejandro VII. Influido por Chigi, se orientó al sacerdocio; completó sus estudios en Padua.

En 1657, Alejandro VII lo nombró Obispo de Bérgamo; en 1660 lo hizo cardenal; cuatro años más tarde fue trasladado como Obispo de Padua.

Su labor pastoral  fue notable. Se destacó por su prodigalidad, benignidad y  piedad; fomentó la cultura y la educación. Murió pacíficamente el 15 de junio de 1697. 

Fue beatificado en 1761 y canonizado por Juan XXIII el 26 de mayo de 1960.

5 de noviembre de 2022

5 de noviembre: Beato Gomidas Keumurgian

Mis abuelos eran armenios. Llegaron a la Argentina en enero de 1923 con su pequeña hija -mi tía-, nacida en Constantinopla en noviembre de 1922, esto es, hace ahora 100 años.

Por ese motivo en la casa de mis padres se conservan numerosos ejemplares de "La Revista Armenia", publicación "de la Asistencia de la Colectividad Armenio - Católica". Y por la misma razón siempre me resultó familiar el nombre del Beato Der Gómidas.

En un número del año 1929 la revista celebra la entonces reciente beatificación de Gómidas Keumurdjian:


Hoy es la fecha en que se honra su memoria; el Martirologio lo elogia con estas palabras: «En Constantinopla, Beato Gómidas Keumurgian, presbítero y mártir, que, siendo padre de familia, nacido y ordenado en la Iglesia de Armenia, por mantener firmemente y propagar la fe católica profesada en el Concilio de Calcedonia, padeció enormemente y finalmente murió degollado mientras recitaba el símbolo niceno».

El Beato Der Gomidas nació en Constantinopla hacia 1656. Era hijo de un sacerdote armenio no católico. Hacia los veinte años contrajo matrimonio. Más tarde recibió la ordenación sacerdotal y fue destinado a la parroquia armenia San Jorge, en su ciudad natal. Cuando tenía 40 años se apartó del cisma ortodoxo, junto con su esposa y sus hijos. Varios sacerdotes armenios disidentes se plegaron a su movimiento en favor de la unión con Roma, lo que alarmó a las autoridades. Se generó entonces un clima hostil, por lo que Gomidas se trasladó a Jerusalén. En 1702, cuando murió el patriarca armenio de Constantinopla,  que era quien había desatado allí la persecución, Gomidas regresó a la ciudad. Pero los problemas no cesaron.

Poco después, los disidentes de Constantinopla obligaron a las autoridades musulmanas a perseguir a los católicos. El padre Gomidas fue arrestado en la Cuaresma de 1707 y condenado a las galeras, pero sus amigos consiguieron ponerlo en libertad, pagando un rescate. El Viernes Santo, Gomidas volvió a su parroquia, donde siguió predicando la unión con Roma.  Pero en noviembre fue arrestado nuevamente; en la prisión se lo privó de alimentos y bebidas.  Tras recibir los sacramentos, se despidió de su esposa.  Fue sentenciado a morir,  condena que enfrentó con valor y heroísmo, rechazando las varias propuestas de apostatar de la fe cristiana ante los mahometanos o fingir que lo hacía.

Cuando se le dio la orden de arrodillarse para ser decapitado, Gomidas lo hizo, con el rostro hacia el oriente. Los guardias le ordenaron que se volviese al sur, pero él no obedeció. Comenzó a recitar el Credo de Nicea, y el verdugo le cortó la cabeza de un golpe.

El mártir más ilustre de Constantinopla desde la época de la persecución iconoclasta es también, seguramente, el primer sacerdote mártir a cuya ejecución asistieron su esposa y sus hijos. Como uno de ellos, también llamado Gomidas, adoptó el nombre de Cosme di Carbognano (o Cosme de Carbonian, como vemos en la imagen de "La Revista Armenia"), ese nombre se aplica también al beato mártir.