Mostrando entradas con la etiqueta iglesia de San Ramón Nonato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta iglesia de San Ramón Nonato. Mostrar todas las entradas

19 de septiembre de 2025

19 de septiembre: San Jenaro

En 2018 nos ocupamos de este popular santo, destacando, sobre todo, el milagro de la licuefacción de su sangre, que se repite tres veces por año. De ello se deriva su atributo iconográfico principal: dos ampollas con sangre que el obispo sostiene en sus manos.

Hoy vemos un vitral en la iglesia de San Ramón Nonato; tomamos su biografía de Vatican News

«Nacido en Nápoles o quizás en Benevento en la segunda mitad del siglo III, Jenaro ya era obispo de la ciudad a la edad de treinta años».  «Era amado por los fieles y respetado por los paganos por sus obras de caridad hacia los pobres, entre los que no hacía ninguna distinción. Estamos en el primer período del imperio de Diocleciano, cuando a los cristianos aún se les concedía cierta libertad de culto e incluso se les permitía aspirar a altos cargos civiles. Pero poco después, en el 303, todo cambió y los cristianos se convirtieron en el enemigo por erradicar.

La tradición más acreditada afirma que el episodio que llevó al martirio de Jenaro tuvo lugar a principios del siglo IV, con la reanudación de la persecución contra los cristianos. Durante algún tiempo Jenaro había sido un gran amigo de Sosio, diácono de la ciudad de Miseno. Un día, mientras Sosio leía el Evangelio en la iglesia, Jenaro tuvo una visión: una llama sobre la cabeza de Sosio. La llama era el símbolo del amor ardiente que lo habría conducido al martirio. Jenaro dio gracias al Señor y pidió tener el mismo amor ardiente y el mismo destino. El obispo, por lo tanto, invitó a Sosio a la visita pastoral que planeaba hacer a Pozzuoli, para compartir la vida de la fe; el diácono partió, pero durante el viaje se le acercaron los guardias enviados por Dragoncio, gobernador de Campania, y fue encarcelado. En la cárcel recibió la visita de Jenaro que estaba acompañado por el diácono Festo y el lector Desiderio: los tres trataron de interceder por la liberación de Sosio, pero en respuesta recibieron la injusta sentencia de ser echados como alimento a los osos, los cuatro juntos. La noticia de la inminente y pública condena a muerte, sin embargo, no fue bien recibida por el pueblo y por eso, temiendo una revuelta, el gobernador la cambió en una decapitación "más discreta", lejos de los ojos del pueblo. Por si fuera poco, todavía se añadirá el martirio de Próculo, diácono de la iglesia de Pozzuoli, y de los fieles Eutiques y Acucio que habían criticado públicamente la ejecución.

(...) 

Como era costumbre durante la ejecución de los mártires, también a la muerte de Jenaro una mujer, Eusebia, llegó y recogió en dos ampollas la sangre derramada por el obispo, ya en olor de santidad. Se las entregó al obispo de Nápoles, que hizo construir dos capillas en honor de tales reliquias: S. Gennariello al Vomero y S. Jenaro en Antignano. El cuerpo, en cambio, fue enterrado primero en la campiña marciana, y luego sufrió un primer traslado en el siglo V, cuando el culto al santo ya estaba muy difundido. Jenaro será canonizado por Sixto V en 1586. En cuanto a la reliquia de la sangre, ésta fue expuesta por primera vez en 1305, pero el milagro de que ésta adquiera el estado líquido y parezca que está hirviendo, estado en el que permanece durante la siguiente octava, ocurrió por primera vez el 17 de agosto de 1389, después de una grave hambruna. Hoy el milagro se repite tres veces al año: el primer sábado de mayo, en memoria del primer traslado; el 19 de septiembre, en la memoria litúrgica del santo y la fecha de su martirio; y el 16 de diciembre que conmemora la desastrosa erupción del Vesubio en 1631, bloqueada tras la invocación del santo». 

Esas dos ampollas están guardadas en un estuche de plata en la Capilla del Tesoro de San Jenaro en la Catedral de Nápoles.

31 de agosto de 2022

31 de agosto: San Ramón Nonato

 



Una oración de la piedad popular:  

Oh glorioso San Ramón, a cuyo poder sometió Dios la tierra y los elementos, la salud y la enfermedad, la vida y la muerte, hallando en vuestra poderosa intercesión, abogado las doncellas, sucesión las casadas, defensa los que se ven calumniados, cosecha los labradores, puerto los náufragos, redención los cautivos, vista los ciegos y fin todos los males; por aquel vuestro ardiente deseo de recibir el Santísimo Sacramento, que obligó a Jesucristo a daros de sus benditas manos la sagrada Comunión, os suplico intercedáis por mí para que merezca frecuentar este celestial convite, y recibirle por Viático al fin de mi vida, y sobre todo que pueda obtener la gracia especial que os pido y la eterna felicidad de la gloria. 


El vitral que vemos en las dos fotos pertenece a la iglesia consagrada a este santo en la ciudad de Buenos Aires.

19 de septiembre de 2018

19 de septiembre: San Jenaro

En el templo dedicado a San Ramón Nonato en Buenos Aires se venera una bella imagen de San Jenaro, obispo y mártir.   La primitiva capilla, inaugurada en 1930 con el nombre de María Auxiliadora, recibió «mejoras edilicias y estuvo bajo la advocación de San Jenaro» en 1933, como lo señala el sitio web de la parroquia. En 1936, «a solicitud de la Comisión Vecinal, la capilla vuelve a estar bajo la advocación de María Auxiliadora».  Pero poco después las hermanas Rivero, integrantes de una familia de buenos recursos de la zona, «ofrecieron donar los fondos necesarios para la construcción del templo», con la condición de que «se pusiera bajo la advocación de San Ramón Nonato, como homenaje a su padre Ramón Rivero, recientemente fallecido». La devoción por el Patrono de Nápoles, sin embargo, siguió presente -como está a la vista- en el barrio y en el templo.


Poco sabemos acerca de la vida de San Jenaro. Era Obispo de Benevento cuando estalló la persecución de Diocleciano (siglo IV), y por esa causa sufrió crueles padecimientos y finalmente fue asesinado en Pozzuoli, cerca de Nápoles, junto con otros clérigos y laicos.  Fuera de estos datos, casi nada más.  La fama y la popularidad de San Jenaro no provienen en primer lugar de los hechos de su vida, sino de un prodigio que se repite periódicamente desde hace siglos en fechas determinadas: la licuefacción de su sangre, conservada en la Catedral de Nápoles.

Ocurre que «con el correr del tiempo, la ciudad de Nápoles entró en posesión de las reliquias de San Jenaro»,  que en el siglo V  fueron trasladadas allí desde la pequeña iglesia  donde se hallaban sepultadas. «Durante las guerras de los normandos, los restos del santo fueron llevados a Benevento y, poco después, al monasterio de Monte Vergine, pero en 1497, se trasladaron con toda solemnidad a Nápoles que, desde entonces, honra y venera a San Jenaro como su patrono principal».

La reliquia principal es «una masa sólida, oscura y opaca, que llena hasta la mitad una redoma de cristal sostenida por un relicario de metal»: supuestamente, la sangre del obispo y mártir. En diversas ocasiones durante el año, [el aniversario de la traslación de los restos del santo a Nápoles (sábado anterior al primer domingo de mayo), la fiesta del santo (hoy, 19 de septiembre) y el aniversario de su  intervención para evitar los catastróficos efectos de una erupción del Vesubio en 1631 (16 de diciembre)], «un sacerdote expone la famosa reliquia sobre el altar, frente a una urna que contiene la supuesta cabeza de San Jenaro. Los fieles que llenan la iglesia en esas fechas (...)  entonan plegarias y cánticos. Al cabo de un lapso que varía entre los dos minutos y una hora -por regla general-, el sacerdote agita el relicario con la redoma, lo vuelve cabeza abajo y la masa que era negra y sólida y permanecía seca, adherida al fondo del frasco, se desprende y se mueve, se torna líquida y adquiere un color rojizo, a veces burbujea y siempre aumenta de volumen. No sólo se realiza todo eso a la vista de las personas que estén en la nave del templo, sino de aquéllas que tienen el privilegio de ser admitidas en el santuario y que pueden ver el prodigio a menos de un metro de distancia. Y en aquel momento, el sacerdote anuncia con toda solemnidad: «¡Ha ocurrido el milagro!», se canta el Te Deum y la reliquia es venerada por la congregación y por el clero».  En algunas pocas ocasiones la licuefacción no se produce, y esto es interpretado por los fieles como un anuncio de alguna desgracia para la ciudad.


«Ninguno de los milagros o hechos sobrenaturales comprobados ha sido estudiado con mayor detenimiento, ni examinado por gentes de opiniones más opuestas, que este caso de la licuefacción de la sangre de San Jenaro, y se puede afirmar, sin temor a equívocos, que ningún investigador o perito con experiencia, por racionalista que sea, se atreve a decir ahora que no sucede lo que se asegura que ocurre. No hay ningún truco posible y tampoco hay, hasta ahora, alguna explicación satisfactoria (aunque se han ofrecido muchas por parte de los católicos y de los que no lo son)». ¹  Y ello pese a que subsisten varias dudas y dificultades respecto de la reliquia y del prodigio. 


Como fuere, en la imagen del templo que hoy estamos visitando, San Jenaro es representado con las ampollas de su sangre, que son su atributo iconográfico propio.




¹Fuente: El Testigo Fiel

31 de agosto de 2018

31 de agosto: San Ramón Nonato


31 de agosto: «En Cardona, de Cataluña, San Ramón Nonato, que fue uno de los primeros compañeros de San Pedro Nolasco en la Orden de Nuestra Señora de la Merced, y es tradición que, por el nombre de Cristo, sufrió mucho para la redención de los cautivos» (Martirologio Romano).

"Es tradición": el Martirologio reconoce implícitamente que la vida de San Ramón está envuelta en el misterio a causa de la falta de documentos fidedignos.  Tampoco son muy dignas de crédito las fuentes mercedarias que se refieren a la fundación y primeros años de la orden. 

Los pocos datos que poseemos acerca de Ramón indican que nació en Cataluña a comienzos del siglo XIII y recibió el sobrenombre de non-nato (nonato, no nacido) porque su madre murió en el parto antes de que el niño viese la luz. 

Ingresó más tarde en la Orden de los Mercedarios, que acababa de fundarse. La tradición señala que San Pedro Nolasco, el fundador, recibió la profesión de Ramón en la ciudad de Barcelona.

Luego fue «redentor o rescatador de cautivos» en el norte de África: en esas funciones debió padecer los muchos sufrimientos que señala el Martirologio, y compartió la prisión, el maltrato y los terribles padecimientos de los cristianos cautivos  de los musulmanes.

A su vuelta a España, hacia 1239, fue nombrado cardenal por Gregorio IX, si bien él, en su estilo de vida, permaneció indiferente a ese honor. El Papa lo llamó a Roma, pero a poco de emprender el viaje, a unos diez kilómetros de Barcelona, lo sorprendió una violenta fiebre que lo llevó a la tumba cuando contaba apenas 36 años, el 31 de agosto de 1240.

En el siglo XVII fue confirmado su culto. 

Es patrono de las parturientas, debido a las circunstancias de su nacimiento.

En Buenos Aires hay un santuario dedicado a San Ramón Nonato, ubicado en Cervantes 1150. Allí fuimos en enero,  para rezar por el hijo en camino de una pareja de amigos, y de paso obtuvimos las fotos que ilustran esta entrada. 

La imagen porta los atributos iconográficos habituales de San Ramón: una palma con tres coronas ⎼que indican «castidad, elocuente predicación y martirio (este último incruento pues aunque padeció muchísimo no murió de muerte violenta)»⎼ ¹ y una custodia, pues era muy devoto del Santísimo Sacramento. Lleva vestiduras cardenalicias y el escudo mercedario.


Concluimos con la oración que se puede ver en un vitral junto a la imagen:


¹ Fuente