31 de enero de 2019

31 de enero: San Juan Bosco



Una hermosa imagen de Don Bosco en la Basílica de María Auxiliadora y San Carlos.

La acompañamos con el Himno de Primeras Vísperas (en el Propio de  los salesianos, se celebra con el grado de Solemnidad): 

Gracias, Señor, te damos, por Juan Bosco,
a quien llamamos padre. Tú le diste
un corazón inmenso como el mar,
desbordante de paz y de alegría.

Como pastor, él siempre va adelante,
y sabe hacerse amigo y nos protege.
Y si hay espinas en nuestro camino,
él nos señala el cielo y las estrellas.

Nos dio en herencia la sabiduría
de la fe, la razón y la bondad.
Y él es la casa siempre abierta, donde
caben todos los jóvenes del mundo.

Su nombre es un mensaje de tu amor
a los jóvenes, luz de tu sonrisa;
palabra de esperanza que sembramos
con fe en el surco abierto de la historia.

Gracias, Señor, te damos por Juan Bosco.
Que su espíritu aliente en nuestro espíritu,
y que un día podamos a su lado
cantar tus alabanzas en el Cielo. Amén.


Próxima entrada: 2 de febrero (Presentación del Señor)

28 de enero de 2019

28 de enero: Santo Tomás de Aquino

La Basílica del Santísimo Rosario fue uno de los muchos templos que sufrió ataques vandálicos en la fatídica jornada del 16 de junio de 1955. Entre otros gravísimos daños, el magnífico retablo del altar mayor -procedente de las misiones guaraníes y con preciosas imágenes del siglo XVIII- quedó reducido a cenizas.

En 1956 y más tarde en 1961 fueron encaradas diversas obras de restauración, reforma y adecuación interior del templo, gravemente afectado por los incendios. Respecto de lo que hoy nos interesa en particular, en lugar del retablo del altar mayor se colocó en la parte superior del testero un mosaico de 100 metros cuadrados, mientras que la parte inferior es ocupada por un órgano tubular que cumple la misión de llenar ese espacio y completar el conjunto.

En ese gran mosaico, la escena principal corresponde a la Coronación de María, mientras que en la parte inferior aparecen seis santos en actitud de veneración y alabanza.

Hoy celebramos la Memoria de uno de esos santos, que -por otra parte- era antes venerado en un altar lateral propio  que también fue destruido por el vandalismo y el incendio provocado en 1955. Hablamos de Santo Tomás de Aquino, gloria de la Orden de Predicadores y lumbrera de la Iglesia Católica. Para la biografía y luego para el comentario litúrgico, seguimos a Enzo Lodi en "Los santos del Calendario Romano".

«Hijo de un conde de la Italia meridional, Tomás, que era por parte de madre de estirpe germánica, nació en el castillo de Roccasecca (Aquino), cerca de Montecassino, en 1226. Desde su infancia, pasada en la abadía de Montecassino, donde fue postulante, pero sin perseverar, fue un buscador de Dios. Habiéndose trasladado a Nápoles por motivos de estudio, a los dieciocho años, contra la voluntad de su padre, entró en la Orden mendicante de los hermanos predicadores en 1244 para realizar el carisma de Santo Domingo: "Proclamar la palabra de Dios ardientemente contemplada, solemnemente celebrada y científicamente investigada". Liberado de la prisión en el castillo paterno por quince meses, pudo ir a París en 1245 y, después de tres años, se trasladó al convento de Colonia, donde asistió a las clases del enciclopédico San Alberto Magno (1248-1251). Más tarde, en París (1256), llegó a maestro de teología a los treinta y un años. En la polémica del clero secular contra los hermanos mendicantes defendió la libertad de los religiosos dedicados al servicio de la Iglesia universal».

De regreso en Italia, se puso al servicio del Papa Urbano IV y compuso la "Catena Áurea" para ayudar al clero en la comprensión de la Palabra de Dios, así como la "Summa Contra Gentiles" para dotar de una sólida doctrina a los misioneros enviados a evangelizar el Islam. También compuso, a pedido del Papa, el Oficio para la fiesta de Corpus Christi. 

«En los años 1269-1272 fue de nuevo a París para defender la legitimidad de los nuevos institutos religiosos aprobados por la Iglesia y la ortodoxia de su propio talante filosófico y teológico, fundado en el realismo aristotélico». Para «una facción de la corriente agustiniana, representada especialmente por los franciscanos», su teología era sospechosa. de error. «Son de este período los célebres comentarios a las obras de Aristóteles, para justificar su uso en la enseñanza teológica, y la composición de la mayor parte de la Suma Teológica (1266-1273), que es la síntesis más creativa y original de su pensamiento».




Más tarde «fue a Nápoles con la perspectiva de fundar allí un estudio teológico; con esta intención enseña, escribe y predica en los años 1272-1274. El 6 de diciembre de 1273, durante la celebración de la misa, experimentó una inspiración interior que le persuadió a que dejara de escribir y enseñar. No obstante, aceptó la invitación de Gregorio X a participar en el concilio de unión con los griegos, que se celebraría en Lyon en 1274, dado que anteriormente había escrito la obra ecuménica De fide sanctissimae Trinitatis. Pero durante el viaje, al amanecer del 7 de marzo de 1274, expiró en el monasterio cisterciense de Fossanova. Fue canonizado por Juan XXII en 1323, más que por los milagros, por el esplendor de su doctrina, con la cual, según el papa, Tomás "hizo tantos milagros como artículos escribió"; su doctrina no hubiera sido posible sin un milagro. Desde el siglo XVI fue llamado también "Doctor Angelicus", después de habérsele atribuido el título de "Doctor Communis" por su gran capacidad de síntesis y el amplio conocimiento de la tradición».

«La fecha de su memoria obligatoria ha sido transferida ahora a la de la traslación de sus reliquias a la ciudad de Tolosa, prescrita por Urbano V en 1368, el 28 de enero».

La imagen de Tomás es, en el mosaico de la Basílica del Santísimo Rosario, la primera figura de la derecha. 



El Doctor Angélico es representado con hábito dominico y una suerte de sol en su pecho. Dice al respecto Chesterton en su "Santo Tomás de Aquino" que un artista que pintó al santo, «por alguna razón pintó sobre su pecho un emblema más bien curioso, algo como un simbólico y ciclópeo tercer ojo. Al menos no es un símbolo cristiano común, sino algo más semejante al disco del sol que podría haber tenido el rostro de un dios pagano; pero el rostro mismo está oscuro y oculto, y sólo los rayos que salen de él son un anillo de fuego. No sé si alguien le ha dado a esto algún significado tradicional, pero su significado imaginativo es extrañamente oportuno. Ese sol secreto, oscuro con exceso de luz – o no mostrando su luz salvo para iluminar a otros – podría muy bien ser el exacto emblema de aquella vida interior e ideal del santo que no sólo estaba oculta por sus palabras y acciones externas, sino hasta oculta por sus meramente externos y automáticos silencios y por sus arranques de reflexión».

Vayamos ahora a la liturgia de hoy, nuevamente de la mano de Enzo Lodi en "Los santos del Calendario Romano":  

«La colecta de la misa, renovada en la primera parte del texto, configura la fisonomía de este gran maestro con dos notas sintéticas: "el celo de la santidad y el estudio de la doctrina sagrada". Ante todo, su vida se alimentó con la oración y la penitencia. En el Oficio de Lectura, siguiendo el género literario de las "collationes", Tomás desarrolla, inspirándose en un fragmento de la Carta a los Hebreos, el tema de la imitación de Cristo crucificado, que hacia el fin de su vida, en uno de los diálogos diarios, elogió a su discípulo diciendo: "Tomás, has escrito bien de mí. ¿Qué quieres a cambio?". "Solamente a ti", respondió Tomás. 
El verdadero libro de donde Tomás sacó su doctrina fue el crucifijo, ya que el estudio era para él alimento para una contemplación cuyos frutos comunicaba. Por amor de Cristo "estudió, oró asiduamente y trabajó", como dice la antífona del Oficio de Laudes. La pasión por la verdad no le impidió observar la caridad con las personas, como atestiguó en el dossier de su canonización uno de sus adversarios ideológicos, Juan Peckam.

La otra nota es el estudio de la doctrina sagrada, que Tomás, como sumo maestro, indagó ante todo con el comentario de la Sagrada Escritura (...) y, después, con su doctrina, que mantuvo a raya al poderoso averroísmo, que amenazaba con apoderarse de los estudios parisinos.  (...) Con previsora sabiduría, Alberto Magno, al oírlo llamar entre irónica y admirativamente "el buey mudo de Sicilia", dijo: "Un día se oirán en el mundo entero los mugidos de su doctrina"».

(...) «Como se deduce de la mención hecha en el canon 252 del nuevo Código de Derecho Canónico, que propone el magisterio de Santo Tomás como ejemplo que imitar en la preparación y ejecución del carisma profético»,  sirve para todo cristiano, «llamado a dar testimonio consciente de su fe, el criterio "teniendo principalmente como maestro a santo Tomás". Realmente puede resumirse la gran lección que nos ha dado el Doctor Angélico con las palabras de la Liturgia de las Horas en la antífona del Magníficat: "Dios le concedió una sabiduría extraordinaria; él la aprendió sin malicia y la repartió sin envidia". Es el principio perenne del amor de la verdad de Tomás».





Oración Colecta:


Dios nuestro, que hiciste de Santo Tomás de Aquino
un modelo de santidad y de doctrina,
concédenos la gracia de comprender sus enseñanzas 
e imitar sus ejemplos.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.


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25 de enero de 2019

25 de enero: Beato Enrique Suso

El Martirologio registra en la fecha de hoy la Memoria de Enrique Suso, beato dominico: «En Ulm, ciudad de Suabia (hoy Alemania), beato Enrique Suso, presbítero de la Orden de Predicadores, que soportó pacientemente muchos contratiempos y enfermedades, compuso un tratado sobre la sabiduría eterna y predicó a menudo sobre el Nombre de Jesús (1366)». Sin embargo hemos hallado también su celebración el día 23 y supuestamente, según algunas fuentes, en el Propio de los dominicos se lo recuerda el 2 de marzo.



Enrique Seuze (castellanizado Susón, Susso o Suso) nació en Constanza a fines del siglo XIII. A los trece años ingresó al convento de los dominicos en esa ciudad; allí hizo sus estudios de preparatoria, filosofía y teología. De 1324 a 1327 tomó un curso suplementario de teología en el Estudio General de los Dominicos en Colonia, donde conoció a Johann Eckhart, “el Maestro”, y probablemente fue condiscípulo de Tauler, ambos célebres místicos. «De regreso a Constanza fue nombrado para el oficio de lector, del cual parece haber sido removido varias veces entre 1329 y 1334. En el último año comenzó su carrera apostólica. Para 1343 fue elegido superior de un convento, probablemente en Diessenhofen. Cinco años más tarde fue enviado de Constanza a Ulm donde permaneció hasta su muerte».

Se destaca como místico: «a los dieciocho años, cuando, rompiendo con sus malas costumbres de los cinco años anteriores, se hizo a sí mismo "el Sirviente de la Eterna Sabiduría", la cual él identificaba con la esencia Divina y, en una forma concreta, con la persona de la Eterna Sabiduría hecha hombre. De ahí en adelante, una ardiente amor por la Eterna Sabiduría dominaría sus pensamientos y controlaría sus acciones. Tuvo frecuentes visiones y éxtasis, practicó una severa austeridad (la que prudentemente moderó en sus años maduros), y soportó con paciencia inusual las aflicciones corporales, amargas persecuciones y dolorosas calumnias».  En la imagen que ilustra esta entrada vemos su nombre acompañado del título “Doctor Extático”. Además, a causa de su devoción al Nombre de Jesús, se lo representa con ese nombre (simbolizado en las iniciales JHS) grabado en su pecho, como según se cuenta se lo hizo efectivamente grabar



Fue predicador y director espiritual; escribió varios libros. Fue llamado “el más bello fruto del misticismo alemán” y  “un poeta de amor en prosa y en el orden espiritual”. Su sabiduría y su elocuencia le ganaron numerosos discípulos de ambos sexos. Se cuenta que convirtió a numerosos pecadores y obró muchos milagros. Su culto fue confirmado en 1831, lo que equivale a una beatificación.

Las fotos que vemos correspondes a uno de los medallones con imágenes de santos y beatos dominicos, que ilustran los muros de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de la ciudad de Santa Fe. Tomé las fotos en julio de 2018.

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24 de enero de 2019

24 de enero: María, Reina de la Paz



La Virgen engendró al Dios y hombre;
Dios nos devolvió la paz reconciliando el cielo y la tierra.
(Antífona de Comunión de la memoria de hoy)




Imágenes que tomamos en el templo dedicado a Nuestra Señora de la Paz, en Flores. 



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22 de enero de 2019

22 de enero: Beata Laura Vicuña



Laura Vicuña nació en Santiago de Chile en 1891. Quedó huérfana de padre a los dos años; poco después su madre, en precaria situación económica,  decidió emigrar a Argentina, con sus hijas Laura y Julia.


La pequeña Laura advierte que su madre se encuentra alejada de Dios porque convive en forma irregular con un estanciero. Este hombre, además, intenta abusar de Laura, a lo que la niña se resiste. Por ese rechazo el estanciero le quita toda ayuda económica para continuar en el colegio al que asistía. Pero las Hijas de María Auxiliadora la reciben gratuitamente.

En abril de 1902 Laura ofrece su vida al Señor por la conversión de su madre. Dios acepta esa ofrenda y poco después, el 22 de enero de 1904, en Junín de los Andes, muere Laura a la edad de 12 años. Por su entrega, su madre vuelve a Dios y lo honra desde entonces con su vida honesta y cristiana. 

Laura Vicuña fue beatificada por San Juan Pablo II   en septiembre de 1988.

La imagen que vemos hoy se venera en la iglesia de San José del Talar.

Oración colecta de hoy:

Padre de inmensa ternura,
que en la adolescente Laura Vicuña uniste de modo admirable
la fortaleza de espíritu y el candor de la inocencia,
concédenos, por su intercesión,
valentía para superar las dificultades de la vida
y dar testimonio ante el mundo
de las bienaventuranzas de los limpios de corazón.

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21 de enero de 2019

21 de enero: Santa Inés



En nuestra entrada del 21 de enero de 2016 nos referimos a la vida de esta santa y a la tradición romana de la bendición de corderitos, en el día de su fiesta, para la confección de los palios arzobispales.

Hoy nos unimos a la Memoria de esta popular santa mediante una hermosa imagen que se venera en la iglesia Regina Martyrum.

Oración Colecta:
Dios todopoderoso y eterno,
que eliges la debilidad del mundo
para confundir a los fuertes,
concede a quienes celebramos la fiesta de tu mártir santa Inés,
imitar su constancia en la fe.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Próxima entrada: 22 de enero (Beata Laura Vicuña)

19 de enero de 2019

"Santa María en Sábado"


Como cada sábado del Tiempo Ordinario no ocupado por una festividad de mayor rango, hoy puede celebrarse la Memoria semanal de Santa María. Es la primera vez que esto ocurre en este año 2019.  

Esta primera conmemoración mariana sabatina del año la ilustramos con un bello vitral de la iglesia porteña de San Cristóbal.

Acompañamos esta imagen con fragmentos de la oración dirigida a la Virgen por el Papa Francisco I el 8 de diciembre de 2016 en el tradicional acto que se celebra cada año en la Plaza España de Roma.


Necesitamos tu mirada inmaculada, 
para recuperar la capacidad de mirar a las personas y cosas 
con respeto y reconocimiento 
sin intereses egoístas o hipocresías.

Necesitamos de tu corazón inmaculado, 
para amar en modo gratuito 
sin segundos fines, sino buscando el bien del otro,
con sencillez y sinceridad, renunciando a máscaras y maquillajes.

Necesitamos tus manos inmaculadas, 
para acariciar con ternura, 
para tocar la carne de Jesús 
en los hermanos pobres, enfermos, despreciados,
para levantar a los que se han caído y sostener a quien vacila.

Necesitamos de tus pies inmaculados, 
para ir al encuentro de quienes no saben dar el primer paso, 
para caminar por los senderos de quien se ha perdido,
para ir a encontrar a las personas solas.

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16 de enero de 2019

Miércoles de la semana I durante el año


En la misa de hoy, miércoles de la Primera Semana Durante el Año, se lee una perícopa tomada del Evangelio de San Marcos (1, 29-39), de la que transcribimos a continuación un fragmento:
Jesús salió de la sinagoga, y fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. El se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.
Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era Él.

Una imagen de Jesús en actitud de acercarse a «muchos enfermos» y personas sufrientes puede verse en una pintura en un altar lateral de la Basílica del Espíritu Santo, en el barrio de Palermo.

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13 de enero de 2019

Fiesta del Bautismo de Jesús

Hoy es la Fiesta del Bautismo de Jesús.

Se lee en la misa este fragmento del Evangelio de San Lucas:

«Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo: 

“Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego”.

Todo el pueblo se hacía bautizar, y también fue bautizado Jesús. 

Y mientras estaba orando, se abrió el cielo y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo: 

“Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”».

La imagen que ilustra esta entrada corresponde a un vitral de la iglesia de Santa Magdalena Sofía Barat.

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6 de enero de 2019

6 de enero: Solemnidad de la Epifanía del Señor

La escena de la Adoración de los Magos, que corresponde al texto evangélico de la Solemnidad que celebramos hoy, ha sido infinitamente representada en el arte cristiano de todos los tiempos. En esta ocasión compartimos un relieve en mármol con ese episodio bíblico;  no se encuentra en un templo, sino en el Museo Nacional de Arte Decorativo.

La bella obra de arte, cuyo autor es Cristóforo Mantegazza, es del siglo XV, procede de la Cartuja de Pavia, y desde hace medio siglo pertenece al patrimonio del mencionado Museo Nacional.



Prefacio de Epifanía:

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Porque hoy iluminaste a todos los pueblos
revelándoles el misterio de nuestra salvación en Cristo,
y al manifestarse Él en nuestra naturaleza mortal
nos restauraste con la nueva gloria de su inmortalidad.

Por eso con los ángeles y los arcángeles,
y con todos los coros celestiales,
cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo...

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