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2 de noviembre de 2025

2 de noviembre: Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos

«Todavía están nuestros ojos inundados con la luz de la visión que nos trajo ayer la Fiesta de Todos los Santos -dice el antiguo Misal Diario del padre Azcárate-, cuando la Iglesia nos hace tornar la mirada a la mansión de otros Santos que todavía no gozan de Dios: al Purgatorio, al lugar donde se purifican las almas con terribles tormentos. Hay una armonía admirable y consoladora entre estas dos festividades. Los Santos nos ayudan a nosotros, y nosotros ayudamos a las almas del Purgatorio por ese intercambio maravilloso de la Comunión de los Santos. Nuestras misas, comuniones, indulgencias, sufrimientos, todo puede servir a nuestros hermanos del Purgatorio que sufren, para aliviar su tormento.

El abad benedictino de Cluny, San Odilón, fué el primero que instituyó esta fiesta o Conmemoración de los Fieles Difuntos (...)».


La conmemoración de hoy le da el principal marco litúrgico a la piedad cristiana por los difuntos, que se expresa en «frecuentes y variados» (1) sufragios por ellos. «La Iglesia ofrece el sacrificio eucarístico por los difuntos (...); la celebración de la Misa en sufragio de las almas de los propios difuntos es el modo cristiano de recordar y prolongar, en el Señor, la comunión con cuantos han cruzado ya el umbral de la muerte. El 2 de noviembre, además, la Iglesia ofrece repetidamente el santo sacrificio por todos los fieles difuntos, por los que celebra también la Liturgia de las Horas» (2).

Por supuesto, una de las manifestaciones más importantes de la «piadosa costumbre de ofrecer sufragios» (3) por las almas de los difuntos se da en el rito de las exequias, para el cual, en los últimos tiempos, se ha popularizado  «la praxis de quemar el cuerpo del difunto» (4). Muchos templos católicos, desde hace unos años, cuentan con un cinerario para depositar en él las cenizas de los difuntos que fueron cremados, donde aguardan hasta «que Dios haga resurgir de la tierra a aquellos que reposan allí» (5).


Al cinerario de la iglesia de la Virgen de los Desamparados corresponden las fotos de hoy.

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(1) Directorio sobre piedad popular y Liturgia, 252
(2) Ibíd., 255
(3) Ibíd., 251
(4) Ibíd., 254
(5) Ibíd.

2 de noviembre de 2024

2 de noviembre: Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos

Hay varias alternativas de lecturas para la misa de la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos. Entre los Evangelios que pueden elegirse, la primera opción -al menos en el Calendario Litúrgico de la Argentina- es el siguiente fragmento de Lucas (24, 1-8):

El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes. Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: "¿Porqué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: «Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día»". Y las mujeres recordaron sus palabras.

La escena está bellamente representada en la iglesia de los Heraldos del Evangelio ubicada en Ypacaraí, en el Paraguay, y consagrada a la Madre del Buen Consejo.  

Las fotos y el vídeo son de enero de este año.  


2 de noviembre de 2019

2 de noviembre: Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos

La cripta o templo inferior de la Basílica de María Auxiliadora y San Carlos está dedicada a las Ánimas del Purgatorio. 

Su artística puerta representa a los ángeles recibiendo a las almas, como lo ruegan las tradicionales súplicas y antífonas del ritual de exequias.



V. Vengan en su ayuda, santos de Dios; 
salgan a su encuentro, ángeles del Señor.

* Reciban su alma y llévenla a la presencia del Altísimo.

V. Cristo que te llamó, te reciba 
y los ángeles te conduzcan al seno de Abraham.

* Reciban su alma y llévenla a la presencia del Altísimo.


Al Paraíso te lleven los ángeles:
Que a tu llegada te reciban los mártires
y te introduzcan en la ciudad santa de Jerusalén.


Que el coro de los ángeles te reciba
y junto con Lázaro, que vivió pobre en la tierra,
tengas un descanso eterno.


Yo soy la Resurrección y la Vida.
El que cree en mí, aunque muera, vivirá.
Y todo el que vive y cree en mí no morirá eternamente.

2 de noviembre de 2017

2 de noviembre: Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos



Dice el Martirologio:  «Conmemoración de todos los fieles difuntos. La Santa Madre Iglesia, después de su solicitud en celebrar con las debidas alabanzas la dicha de todos sus hijos bienaventurados en el cielo, se interesa ante el Señor en favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección, y por todos los difuntos desde el principio del mundo, cuya fe sólo Dios conoce, para que, purificados de toda mancha del pecado y asociados a los ciudadanos celestes, puedan gozar de la visión de la felicidad eterna».

Enseña el Catecismo de la Iglesia Católica  (958): "«La Iglesia peregrina, perfectamente consciente de esta comunión de todo el cuerpo místico de Jesucristo, desde los primeros tiempos del cristianismo honró con gran piedad el recuerdo de los difuntos y también ofreció sufragios por ellos; "pues es una idea santa y piadosa orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados" (2 Mac 12, 46)"» (Lumen Gentium, 50). Nuestra oración por ellos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor".  

En el 1032 afirma: "Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico, para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios".

Y en el punto 1689, hablando de la celebración de las exequias, añade:  "Cuando la celebración tiene lugar en la Iglesia, la Eucaristía es el corazón de la realidad pascual de la muerte cristiana (cf. Ritual de exequias, Prenotandos, 1). La Iglesia expresa entonces su comunión eficaz con el difunto: ofreciendo al Padre, en el Espíritu Santo, el sacrificio de la muerte y resurrección de Cristo, pide que su hijo sea purificado de sus pecados y de sus consecuencias y que sea admitido a la plenitud pascual de la mesa del Reino (cf. Ritual de exequias, Primer tipo de exequias, 56). Así celebrada la Eucaristía, la comunidad de fieles, especialmente la familia del difunto, aprende a vivir en comunión con quien "se durmió en el Señor" , comulgando con el Cuerpo de Cristo, de quien es miembro vivo, y orando luego por él y con él".




Un gran relieve en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación (Scalabrini Ortiz y Córdoba) representa este gran misterio: la celebración del sacrificio eucarístico es fuente de esperanza y salvación para los difuntos que aguardan en el Purgatorio la purificación de sus pecados.

Oración Colecta de la Misa 2  de la sección 
de las Misas de Difuntos "por varios o por todos los difuntos":

Dios todopoderoso y eterno,
vida de los mortales y gozo de los santos,
te pedimos humildemente por tus hijos;
haz que liberados de toda atadura terrenal,
participen de la gloria eterna en tu Reino.


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