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1 de octubre de 2026

1 de octubre: San Romano el Meloda

El Martirologio Romano trae hoy la Memoria de San Romano (o Román) el Meloda (también llamado Melodista, Melodioso, Melode). 

A él se refirió Benedicto XVI en una de sus catequesis -la del 21 de mayo de 2008- con estas palabras:

«En la serie de catequesis sobre los Padres de la Iglesia, quiero hablar hoy de una figura poco conocida: Romano el Meloda, que nació en torno al año 490 en Emesa (hoy Homs), en Siria. Teólogo, poeta y compositor, pertenece al gran grupo de teólogos que transformó la teología en poesía. Pensamos en su compatriota, San Efrén de Siria, que vivió doscientos años antes que él. Y pensamos también en teólogos de Occidente, como San Ambrosio, cuyos himnos todavía hoy forman parte de nuestra liturgia y siguen tocando el corazón; o en un teólogo, un pensador muy profundo, como Santo Tomás, que nos ha dejado los himnos de la fiesta del Corpus Christi (...); pensamos en San Juan de la Cruz y en otros muchos. La fe es amor y por ello crea poesía y crea música. La fe es alegría y por ello crea belleza.

Romano el Meloda es uno de estos, un poeta y compositor teólogo. Aprendió los primeros elementos de la cultura griega y siríaca en su ciudad natal, se trasladó a Berito (Beirut), perfeccionando allí su formación clásica y sus conocimientos retóricos. Ordenado diácono permanente (en torno al año 515), fue predicador en esa ciudad durante tres años. Después se fue a Constantinopla, hacia fines del reino de Anastasio I (alrededor del año 518), y allí se estableció en el monasterio anexo a la iglesia de la Theotókos, Madre de Dios.

Allí tuvo lugar un episodio clave en su vida: el Sinaxario nos informa sobre la aparición de la Madre de Dios en sueños y sobre el don del carisma poético. En efecto, María le pidió que se tragara una hoja enrollada. Al despertar, a la mañana siguiente -era la fiesta de la Navidad-, Romano se puso a declamar desde el ambón: "Hoy la Virgen da a luz al Trascendente" (Himno sobre la Navidad I, Proemio). De este modo, se convirtió en predicador-cantor hasta su muerte (acontecida después del año 555).


Romano ha pasado a la historia como uno de los más representativos autores de himnos litúrgicos. Para los fieles, la homilía era entonces prácticamente la única oportunidad de enseñanza catequética. Así, Romano se presenta como un testigo eminente del sentimiento religioso de su época y también de un modo vivo y original de catequesis. A través de sus composiciones podemos darnos cuenta de la creatividad de esta forma de catequesis, de la creatividad del pensamiento teológico, de la estética y de la himnografía sagrada de aquella época.

El lugar en el que Romano predicaba era un santuario de las afueras de Constantinopla: subía al ambón, colocado en el centro de la iglesia, y se dirigía a la comunidad recurriendo a una escenografía bastante compleja: montaba representaciones en las paredes o ponía iconos sobre el ambón y también utilizaba el recurso del diálogo. Pronunciaba homilías métricas cantadas, llamadas kontákia. Al parecer, el término kontákion, "pequeña vara", hace referencia al pequeño palo redondo en torno al cual se envolvía el rollo de un manuscrito litúrgico o de otro tipo. Los kontákia que se han conservado con el nombre de Romano son ochenta y nueve, pero la tradición le atribuye mil.

En Romano, cada kontákion se compone de estrofas, por lo general de dieciocho a veinticuatro, con el mismo número de sílabas, estructuradas según el modelo de la primera estrofa (irmo); también los acentos rítmicos de los versos de todas las estrofas siguen el modelo del irmo. Cada estrofa concluye con un estribillo (efimnio), por lo general idéntico, para crear la unidad poética. Además, las iniciales de cada estrofa indican el nombre del autor (acróstico), precedido frecuentemente por el adjetivo "humilde". El himno se concluye con una oración que hace referencia a los hechos celebrados o evocados. Al terminar la lectura bíblica, Romano cantaba el Proemio, casi siempre en forma de oración o súplica. Así anunciaba el tema de la homilía y explicaba el estribillo que se debía repetir en coro al final de cada estrofa, declamada por él rítmicamente en voz alta.

Un ejemplo significativo es el kontákion con motivo del Viernes de Pasión: se trata de un diálogo entre María y su Hijo, que tiene lugar en el camino de la cruz. María dice: "¿A dónde vas, hijo? ¿Por qué recorres tan rápidamente el camino de tu vida? / Nunca habría pensado, hijo mío, que te vería en este estado, / y nunca habría podido imaginar que llegarían a este grado de locura los impíos, / poniéndote las manos encima contra toda justicia". Jesús responde: "¿Por qué lloras, Madre mía? (...). ¿No debería padecer? ¿No debería morir? / Entonces, ¿cómo podría salvar a Adán?". El Hijo de María consuela a su Madre, pero le recuerda su papel en la historia de la salvación: "Depón, por tanto, Madre; depón tu dolor: / no está bien que gimas, pues fuiste llamada "llena de gracia"" (María al pie de la cruz, 1-2; 4-5).

Asimismo, en el himno sobre el sacrificio de Abraham, Sara se reserva la decisión sobre la vida de Isaac. Abraham dice: "Cuando Sara escuche, Señor mío, todas tus palabras, / al conocer tu voluntad, me dirá: / "Si quien nos lo ha dado lo vuelve a tomar, ¿por qué nos lo ha dado? / (...) Tú, oh anciano, déjame a mi hijo, / y cuando lo quiera quien te ha llamado, tendrá que decírmelo a mí"" (El sacrificio de Abraham, 7).

Romano no usa el griego bizantino solemne de la corte, sino un griego sencillo, cercano al lenguaje del pueblo. Quiero citar un ejemplo del modo vivo y muy personal como habla del Señor Jesús: lo llama "fuente que no quema y luz contra las tinieblas", y dice: "Yo me atrevo a tenerte en mis manos como una lámpara, / pues quien lleva un candil entre los hombres es iluminado sin quemarse. / Ilumíname, por tanto, tú que eres Luz inextinguible" (La Presentación o Fiesta del encuentro, 8). La fuerza de convicción de sus predicaciones se fundaba en la gran coherencia que existía entre sus palabras y su vida. En una oración dice: "Haz clara mi lengua, Salvador mío, abre mi boca / y, después de llenarla, traspasa mi corazón para que mi actuar / sea coherente con mis palabras" (Misión de los Apóstoles, 2).

Examinemos ahora algunos de sus temas principales. Un tema fundamental de su predicación es la unidad de la acción de Dios en la historia, la unidad entre la creación y la historia de la salvación, la unidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Otro tema importante es la pneumatología, es decir, la doctrina sobre el Espíritu Santo. En la fiesta de Pentecostés subraya la continuidad que existe entre Cristo, que ha ascendido al cielo, y los Apóstoles, es decir, la Iglesia, y exalta su acción misionera en el mundo: "Con la fuerza divina han conquistado a todos los hombres; / han tomado la cruz de Cristo como una pluma, / han utilizado las palabras como redes y con ellas han pescado al mundo, / han usado el Verbo como anzuelo agudo; / para ellos ha servido de cebo / la carne del Soberano del universo" (Pentecostés, 2; 18).

Naturalmente, otro tema central es la cristología. No entra en el problema de los conceptos difíciles de la teología, tan debatidos en aquel tiempo, y que rasgaron la unidad, no sólo entre los teólogos, sino también entre los cristianos en la Iglesia. Predica una cristología sencilla, pero fundamental: la cristología de los grandes Concilios. Pero sobre todo está cerca de la piedad popular —de hecho, los conceptos de los Concilios han surgido de la piedad popular y del conocimiento del corazón cristiano—; así, Romano subraya que Cristo es verdadero hombre y verdadero Dios, y al ser verdadero hombre-Dios es una sola persona, la síntesis entre creación y Creador: en sus palabras humanas escuchamos la voz del Verbo mismo de Dios. "Cristo era hombre —dice—, pero también Dios; / sin embargo, no estaba dividido en dos: es Uno, hijo de un Padre que es Uno solo" (La Pasión, 19).

Por lo que se refiere a la mariología, agradecido a la Virgen por el don del carisma poético, Romano la recuerda al final de casi todos los himnos y le dedica sus kontákia más hermosos: Natividad, Anunciación, Maternidad divina, Nueva Eva.

Por último, las enseñanzas morales están relacionadas con el juicio final (cf. Las diez vírgenes [II]). Nos lleva hacia ese momento de la verdad de nuestra vida, la comparecencia ante el Juez justo, y por ello exhorta a la conversión haciendo penitencia y ayuno. De modo positivo, el cristiano debe practicar la caridad, la limosna. En dos himnos, Las Bodas de Caná y Las diez vírgenes, pone de relieve el primado de la caridad sobre la continencia. La caridad es la más grande de las virtudes: "Diez vírgenes poseían la virtud de la virginidad intacta, / pero para cinco de ellas el duro ejercicio no dio fruto. / Las otras brillaron con las lámparas del amor a la humanidad, / por eso las invitó el esposo" (Las diez vírgenes, 1).

Los cantos de Romano el Meloda están impregnados de humanidad palpitante, de ardor de fe y de profunda humildad. Este gran poeta y compositor nos recuerda todo el tesoro de la cultura cristiana, nacida de la fe, nacida del corazón que se ha encontrado con Cristo, con el Hijo de Dios. De este contacto del corazón con la Verdad, que es Amor, ha nacido la cultura, toda la gran cultura cristiana. Y si la fe sigue viva, esta herencia cultural no muere, sino que sigue viva y presente. Los iconos siguen hablando hoy al corazón de los creyentes; no son cosas del pasado. Las catedrales no son monumentos medievales, sino casas de vida, donde nos sentimos "en casa": en ellas encontramos a Dios y nos encontramos los unos con los otros. Tampoco la gran música —el canto gregoriano, o Bach o Mozart— es algo del pasado, sino que vive en la vitalidad de la liturgia y de nuestra fe.

Si la fe es viva, la cultura cristiana no se convierte en algo "pasado", sino que sigue viva y presente. Y si la fe es viva, también hoy podemos responder al imperativo que siempre se repite en los Salmos: "Cantad al Señor un cántico nuevo".

Creatividad, innovación, cántico nuevo, cultura nueva y presencia de toda la herencia cultural en la vitalidad de la fe no se excluyen, sino que son una sola realidad: son presencia de la belleza de Dios y de la alegría de ser hijos suyos».


En el mural con los santos del Patriarcado de Antioquía, en la iglesia de San Jorge, se ve la imagen de nuestro santo de hoy. 

2 de agosto de 2026

Domingo XVIII Durante el Año



Hoy se proclama en la misa el siguiente fragmento del Evangelio según San Mateo    (14, 13-21) 

    Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, sanó a los enfermos.

    Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos».

    Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos».

    Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados».

    «Tráiganmelos aquí», les dijo.

    Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.

    Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Se trata de uno de los relatos de la multiplicación de los panes (significativamente presente en los cuatro evangelios), magistralmente representada en la porteña iglesia San Jorge del Patriarcado Ortodoxo de Antioquía.

27 de julio de 2026

27 de julio: San Simeón Estilita

Celebramos hoy por primera vez en este blog la Memoria de San Siméon Estilita, en el día en que aparece registrado en el Martirologio Romano. Sin embargo, en las iglesias del oriente, tanto católicas como separadas de Roma (como vemos en el cartel al pie de la imagen, que se venera en la iglesia ortodoxa de San Jorge), se lo conmemora el 1° de septiembre, en coincidencia con el Año Nuevo eclesiástico


Hace muchísimos años, cuando el diario La Nación publicaba el santoral de cada día, siendo yo apenas un adolescente, me sorprendió muchísimo leer en la breve biografía que Siméon había vivido muchos años sobre una columna. Incluso conservé el pequeño recorte por mucho tiempo. Ya de mayor, investigué con mucho interés la vida de este santo 

Simeón nació en Sisá, entre Siria y Cilicia, a finales del siglo IV, en una familia cristiana. «Era muy joven cuando oyó en la iglesia la lectura de las bienaventuranzas, lo que le decidió a vivir con los ascetas durante dos años. Luego dividió su herencia con su hermano y con los pobres y los monasterios y entró en uno de éstos». «Años más tarde se decide a llevar una vida solitaria en la montaña fijado a una roca con cadenas, y como hasta él llegaba mucha gente se mudó a lo alto de una columna, donde pasó los siguientes 37 años. Seguían acudiendo a él, incluso tribus del desierto, y los inducía a todos a llevar vida cristiana. Mostró todo su apoyo al Concilio de Calcedonia y fue consultado por todo tipo de personas».

San Simeón el Estilita murió el 27 de julio de 459 

Dice el Martirologio: «Cerca de Antioquía, en Siria, San Simeón, monje, que durante muchos años vivió sobre una columna, por lo que recibió el sobrenombre de “Estilita”, y cuya vida y trato con todos fueron admirables (459)».




De  la liturgia ortodoxa tomamos estos breves y bellos himnos a San Simeón:


Troparion - Tono 1

Fuiste un pilar de paciencia,

habiendo imitado a los antepasados, oh Venerable:

Job en el sufrimiento y José en las tentaciones.

Viviste como los incorpóreos mientras aún estabas en la carne, 

oh Simeón, nuestro Padre.

Ruega a Cristo Dios que nuestras almas se salven.


Kontakion - Tono 2

Buscabas las alturas, aunque no te separabas de las cosas de abajo;

tu columna fue un carro de fuego para ti.

De esta manera te convertiste en un verdadero compañero 

de la hueste angélica;

y junto con ellos, oh Santo, oras sin cesar a Cristo Dios por todos nosotros. 

8 de junio de 2026

Lunes de la Semana X Durante el Año

El Lunes de la Semana X  del Tiempo Ordinario, en los años pares, se proclama esta Primera Lectura, tomada del Primer Libro de los Reyes (17, 1-6):


En aquellos días, Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad, dijo a Ajab:

—«¡Vive el Señor, Dios de Israel, a quien sirvo! En estos años no caerá rocío ni lluvia si yo no lo mando».

Luego el Señor le dirigió la palabra:

—«Vete de aquí hacia el oriente y escóndete junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Bebe del torrente y yo mandaré a los cuervos que te lleven allí la comida».

Elías hizo lo que le mandó el Señor, y fue a vivir junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán.

Los cuervos le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde, y bebía del torrente.


En la iglesia  de San Jorge,  del Patriarcado Ortodoxo de Antioquía -ubicada en Scalabrini Ortiz  1261 de la ciudad de Buenos Aires- hay un hermoso icono que muestra al profeta Elías en un paisaje rocoso; a la derecha, sobre un promontorio, un cuervo que sostiene un pan en su pico, tal como lo señala el texto bíblico que hemos transcripto. 


El cuervo llevando un trozo de pan se ha convertido en uno de los principales atributos iconográficos del  profeta Elías, junto con la espada flamígera y el carro de fuego. La Memoria de San Elías está recogida por el Martirologio Romano el 20 de julio.

Tomamos las dos fotos en mayo de 2025.

28 de febrero de 2026

28 de febrero: Santa Cira de Siria

 

Volvemos hoy a la misma iglesia visitada en la entrada de ayer, para recordar a «las santas Marana y Cira, vírgenes, que en Berea, en Siria, viviendo en un lugar estrecho y cerrado sin techo, recibían el alimento necesario por una ventana y guardaban siempre silencio» (Martirologio Romano).

El culto a las dos santas anacoretas es muy antiguo en las iglesias orientales. En el gran mural de santos del Patriarcado de Antioquía que adornaba uno de los muros de la iglesia ortodoxa porteña de San Jorge hay una imagen de Cira (cuyo nombre aparece escrito como "Kira").

Todo lo que sabemos de las santas proviene de la «Historia Religiosa» de Teodoreto de Ciro quien las conoció personalmente. Teodoreto, obispo e historiador eclesiástico, relata ejemplos del vasto movimiento ascético monástico en Siria, del que Kira formó parte con su compañera.

Ambas eran de cuna acomodada, y habían sido preparadas para vivir en el mundo según su condición, pero decidieron dejarlo todo para unirse a la vida penitencial que llevaban algunos hombres y mujeres de la región. Construyeron una celda estrecha y sin techo, con tan sólo una ventana para recibir la comida. Vestían apenas una túnica, y se dedicaban a la oración,

Pasaron muchos años en ese estilo de vida penitencial. Se cuenta que sólo una sola vez salieron de su estrecha celda,  para realizar una peregrinación a los santos lugares y visitar la iglesia de Santa Tecla.  Murieron alrededor del año 440.

27 de febrero de 2026

27 de febrero: San Rafael de Brooklyn

 



Rafael de Brooklyn nació en 1860 en Beirut, capital del Líbano, de padres refugiados sirios damascenos. Estudió en la Escuela Patriarcal de Damasco, la Escuela de Teología Ortodoxa de la isla de Halki, Turquía, y la Academia Teológica de Kiev, entonces parte del imperio ruso.

Aunque perteneció primero a la Iglesia Ortodoxa Griega, fue recibido más tarde en la Iglesia Ortodoxa Rusa. En 1895 fue enviado a la ciudad de Nueva York para dirigir la comunidad cristiana ortodoxa local, que incluía principalmente inmigrantes rusos, griegos, rumanos y árabes.  En 1904 se convirtió en el primer obispo ortodoxo consagrado en los Estados Unidos. Fue obispo de Brooklyn, Nueva York, hasta su fallecimiento.

Durante su ministerio, Rafael fundó la actual catedral primada de la Arquidiócesis Cristiana Ortodoxa de Antioquía de América del Norte (Catedral de San Nicolás), estableció treinta parroquias y ayudó en la fundación del Monasterio Ortodoxo de San Tikhon en Pensilvania.

Falleció el 27 de febrero de 1911 y  fue incluido entre los santos por el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa en América en marzo de 2000.

Su imagen aparecía en un gran mural con santos del Patriarcado de Antioquía en la iglesia ortodoxa porteña de San Jorge, donde tomamos la foto en 2017. En 2025 volvimos a entrar en ese templo y ese mural había sido retirado.

4 de diciembre de 2025

4 de diciembre: San Juan Damasceno

En el amplio cuadro titulado "Sinaxis de santos del Patriarcado de Antioquía - hombres y mujeres santos de la Sede Ortodoxa de Antioquía", entre otros muchas imágenes, se encuentra la de San Juan Damasceno, cuya Memoria la Iglesia, en Oriente y en Occidente, celebra hoy.



El Martirologio lo elogia así:

San Juan Damasceno, presbítero y doctor de la Iglesia, célebre por su santidad y por su doctrina, que luchó valerosamente de palabra y por escrito contra el emperador León Isáurico para defender el culto de las sagradas imágenes, y hecho monje en la Laura de San Sabas, cerca de Jerusalén, compuso himnos sagrados y allí murió. Su cuerpo fue enterrado en este día.


La frase que aparece en el pergamino que sostiene el santo forma parte de los  los idiómelos de San Juan Damasceno que se leen en el Oficio de Difuntos en las iglesias ortodoxas orientales:

Tono 1º - ¿Qué goce terrenal está libre de tristeza? ¿Qué gloria es constante sobre la tierra? Todo es más tenue que la sombra y más ficticio que el sueño. En un momento todo desaparece con la muerte. Por eso, a la luz de tu rostro, oh Cristo, y en el goce de tu hermosura, concede el descanso a tus siervos difuntos, pues sólo Tu eres inmortal.

Tono 2º -  ¡Ay de mí! ¿Qué hazaña espera al alma al separarse del cuerpo? Cuánto se lamenta entonces y nadie se apiada de ella. Mira hacía los ángeles y no hay quien la escuche; extiende los brazos hacia los hombres y no hay quien la ayude. Queridos hermanos, meditemos en lo rápido que pasa nuestra vida y pidamos a Cristo descanso para nuestro hermano difunto y clemencia para nuestras almas.

(...) 


Oración Colecta:

 

Señor y Dios nuestro,

que la intercesión del presbítero San Juan Damasceno

nos ayude para que la verdadera fe,

que él enseñó tan admirablemente,

sea siempre nuestra luz y nuestra fuerza.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,

y es Dios, por los siglos de los siglos.

17 de octubre de 2025

17 de octubre: San Ignacio de Antioquía


Este blog está por cumplir 10 años ¡y ni una sola vez nos ocupamos todavía de este gran santo cuya Memoria se celebra hoy! Y ello, pese a que desde 2016 tenemos fotos en nuestros archivos, tomadas en la iglesia San Jorge del Patriarcado de Antioquía. Corregiremos esta omisión.


Dice el Martirologio:

Memoria de San Ignacio, obispo y mártir, discípulo del apóstol San Juan y segundo sucesor de San Pedro en la sede de Antioquía, que en tiempo del emperador Trajano fue condenado al suplicio de las fieras y trasladado a Roma, donde consumó su glorioso martirio. Durante el viaje, mientras experimentaba la ferocidad de sus centinelas, semejante a la de los leopardos, escribió siete cartas dirigidas a diversas Iglesias, en las cuales exhortaba a los hermanos a servir a Dios unidos con el propio obispo, y a que no le impidiesen poder ser inmolado como víctima por Cristo.

En este elogio, pese a su brevedad, está condensada la grandeza de la vida y la obra de San Ignacio de Antioquía.


En el templo mencionado, San Ignacio de Antioquía (der.) está representado junto a San Nicolás de Mira.

Antífona de entrada     Cf. Gal 2, 19-20

Estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.


Oración Colecta

Dios todopoderoso y eterno,

que honras a tu Iglesia 

con el testimonio de los santos mártires,

haz que el martirio de San Ignacio de Antioquia,

que hoy celebramos,

así como fue para él causa de eterna gloria,

sea para nosotros motivo de constante protección.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,

y es Dios, por los siglos de los siglos.


8 de octubre de 2025

8 de octubre: Santa Pelagia


En un gran mural de la iglesia ortodoxa griega de San Jorge, en Buenos Aires, estaban representados -como reza la placa- numerosos "hombres y mujeres santos de la Sede Ortodoxa de Antioquía". Actualmente ese mural ya no se encuentra en el templo.

Entre ellos se encuentra Santa Pelagia, a quien la Iglesia Católica también venera como virgen y mártir, recordando -en el elogio del Martirologio- que San Juan Crisóstomo ¹ le «dedicó grandes alabanzas».

El nombre de Santa Pelagia aparece en el canon de la misa ambrosiana de Milán; también San Ambrosio se refirió elogiosamente a ella.

Transcribimos a continuación un fragmento del artículo correspondiente del sitio El Testigo Fiel:

Pelagia era una jovencita cristiana de quince años nacida en Antioquía y discípula tal vez de San Luciano. Se hallaba sola en su casa cuando llegaron los soldados para aprehenderla, en tan gran número, que rodearon todo el sector, como si se tratase de un peligroso criminal. Algunos soldados entraron a la casa, y Pelagia, con la seguridad de que antes de darle muerte abusarían de ella, recurrió a una estratagema para salvar el honor: graciosamente pidió permiso para cambiarse de ropa y volver a ellos mejor presentada. Los soldados accedieron muy complacidos y la joven corrió escaleras arriba hasta llegar a la azotea de su casa y, desde ahí, sin el menor titubeo, se echó a la calle. Los soldados, que esperaban abajo, la mataron en el mismo lugar donde había caído. Pelagia había salvado su castidad que, evidentemente, apreciaba más que la vida. San Juan Crisóstomo afirma que la jovencita actuó inspirada por Dios, a quien llevaba en su corazón y que la exhortaba, la fortalecía y le evitaba sentir temor.

Esta es la Santa Pelagia histórica cuyo nombre fue utilizado por dos biógrafos, o mejor dicho, novelistas, para fabricar sobre él un par de historias enteramente distintas e igualmente fantásticas. La conmemoración original de Pelagia ocurría -como ahora ha sido restaurado en el Martirologio Romano- el 8 de octubre; con esa fecha aparece en el breviario sirio y en el Hieronymianum. Sin embargo la celebración pasó durante siglos al 9 de junio. Quizás por compensación, porque la «memoria popular» conserva todo, aunque sea de forma confusa, el 8 de octubre comenzó a celebrarse a otra Santa Pelagia, enteramente ficticia, surgida de una de esas novelas que menciona el Butler. Se la llamaba Santa Pelagia la penitente, y su «historia» -de una bailarina y pecadora arrepentida que se retira a la vida eremítica- no tiene relación alguna con la de la Pelagia histórica; pero la hagiografía legendaria ha tenido buen cuidado de mezclar sus historias con los sermones del Crisóstomo (que se referían al 8 de octubre), de modo que Pelagia la penitente quedó prestigiada y sobrevivió hasta la última reforma del calendario santoral.

(...)

En la iconografía tradicional los atributos de Pelagia mártir se confunden con los de Pelagia penitente, y no es raro que una imagen muestre a una mártir, pero mayor que la niña de apenas quince años de la historia, o que a la palma (mártir) se sume la calavera (penitente), o que aparezcan como accesorios de la escena instrumentos músicos (por el oficio de bailarina de la penitente). La historia de la penitente se repite en otras santas penitentes tradicionales, legendarias pero muy famosas, como Santa Tais o Santa Marina (que no debe confundirse con «La gran virgen Santa Marina», del 20 de julio).



¹ Ver Migne, Patrología Griega, vol. I, cc 579-585. 

2 de octubre de 2025

2 de octubre: San Cipriano de Antioquía


Las Iglesias orientales celebran hoy la «Memoria del santo hieromártir Cipriano y de la santa virgen mártir Justina († 304)». Por primera vez en la vida de este blog nos referiremos a este santo.

En el frente de la iglesia iglesia de San Jorge del Patriarcado de Antioquía, junto a la puerta, hay una imagen de San Cipriano junto con su biografía, como puede apreciarse en la foto adjunta. 

Transcribimos a continuación el texto que aparece en el cartel.

«San Cipriano de Libia, Cartago  creció en Antioquía, Siria, durante el reinado del Emperador Zakios a partir del 250 d.C. Fue un hombre noble y rico, un filósofo y brujo famoso. Destacado en la brujería hasta el punto de que los paganos lo visitaban desde todos los lugares para pedirle que actuara con la ayuda de los demonios, y que les proporcione servicios específicos como por ejemplo causar daño a algunas personas. Cipriano desarrolló su trabajo en varios libros de diferentes tipos de magia, visitando lugares famosos por su magia y de allí tomo más conocimiento sobre ello. Y por todo esto se convirtió en un hombre rico y temeroso. No hay duda de que causó, consciente o inconscientemente, mucho dolor a otros sin importarle.

Se sintió atraído por la fe cristiana de la siguiente manera: Sucedió que había una virgen entre las vírgenes de Antioquia cuyo nombre era Justina quien era de origen pagano y vivía sola con sus padres. Ella se volvió hacia el Señor Jesús y se bautizó junto a sus padres y juró castidad en búsqueda de Cristo. En una época de gran locura y engaño, un joven griego llamado Aglaidas se enamoró de ella, pero ella lo rechazó. ¿Por qué falló su intención? ¿Qué hizo? Recurrió a Cipriano, el brujo, para alcanzar su malvada intención. Cipriano procedió, después de leer los libros de magia que tenía, enviando diferentes tipos de demonios con el propósito de engañar a la joven virgen hasta que ella se enamore de Aglaidas y luego enviando al principal de entre los demonios sin tener éxito y todos los demonios fracasaron. Y cuando Cipriano fue consciente del poder de Cristo no luchó más contra Él, después de que los demonios eran vencidos por Justina y volvían a él abatidos y derrotados, abandonó su error y creyó en Cristo Habiéndose encontrado dispuesto a reconocer al Dios de los cristianos, el Dios Todopoderoso que supera todos sus demonios y su hábil magia, se dedicó a aprender sobre el cristianismo.

Así de esta manera, él fue llevado también a Jesucristo. Entonces para dar mayor prueba al Obispo, decidido a ser bautizado en Cristo, trajo todos sus libros de magia y los quemó frente al Obispo. También juntó su dinero y lo distribuyó a los pobres, y tuvo como preocupación principal el perdón de sus pecados, con cálidas lágrimas y actos de amor para saldar el mal y el daño que había hecho contra muchas personas. Así, a través de la gracia del Espíritu Santo, se convirtió en un cordero racional de las ovejas de Cristo. Luego fue gradualmente ordenado como lector, hipodiacono, diácono, sacerdote y por último como Obispo. Él es quien llamo a la Santa con su nombre Justina, porque antes ella se llamaba Justa. Ella fue contada entre las diaconisas y luego se convirtió en Madre Abadesa del monasterio de las ermitas que se encontraban esparcidas allí.

Cuando su rebaño creció por sus palabras y su vida virtuosa y divina, llenó el este y el oeste con su conocimiento. Una persona denunció a Cipriano enfrente del emperador Zakios y cuando el Santo estuvo enfrente de él, no les dio importancia a todas las condenaciones y amenazas por parte del emperador, entonces fue exiliado. Pero, desde el exilio no se detuvo y siguió mostrando su interés en su rebaño fortaleciéndolo con escritos pues deseaba dejar de lado la orientación pagana. Por lo tanto, el gobernador de Oriente en Damasco lo llevó a la prisión junto con la virgen Justina y luego se presentaron frente al tribunal donde confesaron a Cristo abiertamente.

Como castigo a Cipriano lo colgaron, golpearon y desgarraron, mientras que a Justina la golpearon en la cara sin piedad. Después de torturarlos los tiraron juntos en un horno de leña, pero con el Poder de Cristo se mantuvieron a salvo del peligro del tormento.

Cuando vieron el milagro, un hombre llamado Atanasio estaba sentado junto al gobernador, se agitó violentamente y con necedad quería mostrar cómo sus dioses eran más poderosos que Cristo e invocando a los dioses "Dia y Asclepton" corrió y saltó sobre el fuego, pero se quemó inmediatamente. Entonces después de esto el gobernador no supo qué hacer, entonces envío a los santos a Nicomedia, donde se encontraba el rey Claudio en el año 268 d.C. Cuando este comprobó la valentía y la firmeza de los dos santos, les cortó las cabezas. De esta manera, recibieron la gloria trinitaria con la corona del martirio que no decae. Sus santos restos fueron devueltos a Roma junto con los cristianos que venían de esas zonas y trajeron con ellos los documentos y los testimonios del martirio de ambos santos. Y guardaron sus reliquias en la montaña más elevada en la ciudad de Roma y donde sucedieron muchos milagros a quienes acudieron a ellos con fe.

Por las intercesiones de San Cipriano y Santa Justina, ten piedad de nosotros y sálvanos. Amén.

La Iglesia recuerda a los dos Santos el 2 de octubre».

6 de agosto de 2025

6 de agosto: Santa Cristina de Tiro

Hoy (24 de julio en el calendario juliano) se recuerda a Santa Cristina. De un sitio ortodoxo tomamos la biografía de esta santa.

Cristina fue «hija de un gobernante de la ciudad de Tiro, en Líbano. Sus padres eran paganos, pero, por la providencia de Dios, la llamaron con un nombre que predecía su futuro: el de ser cristiana. No había en la ciudad, entre las doncellas, persona más bella que ella. Su padre, deseando de que conserve su virginidad, construyó una vivienda especial para ella, colocando allí unos ídolos y ordenándole que ella los venere. Viviendo en la soledad, Cristina admiraba el cielo estrellado, e igual que Santa Bárbara, llegó a la conclusión de que tiene que existir un solo Creador. Dios hizo que ella conociera a unos cristianos, los cuales le explicaron sobre la fe cristiana, y ella creyó en Jesucristo. Después de esto, Cristina, con gran indignación, destruyó a los ídolos en su casa y por esta razón, por orden de su padre, fue sometida a diferentes torturas. Ella fue golpeada sin compasión, su cuerpo era cortado con cuchillos filosos, la quemaban con fuego, la tiraron en un hoyo con serpientes venenosas, etc. Finalmente los verdugos la traspasaron con lanzas y espadas. Esta fue la forma como la santa mártir Cristina sufrió por Cristo en el año 300. Su conmemoración, especialmente se festeja en el Oriente».

La imagen de Santa Cristina forma parte de un gran mural en la iglesia ortodoxa San Jorge del Patriarcado de Antioquía en el barrio de Palermo.

9 de junio de 2025

9 de junio: San Efrén

 

Entre los numerosos santos que aparecen en el mural de los santos del Patriarcado de Antioquía, en la iglesia San Jorge, se encuentra San Efrén el Sirio, a quien así elogia hoy el Martirologio Romano:

«San Efrén, diácono y Doctor de la Iglesia, que primero ejerció en Nísibe, su patria, el ministerio de la predicación y la enseñanza de la doctrina, y más tarde, al invadir Nísibe los persas, se trasladó a Edesa, en Osroene, donde inició una escuela teológica con los discípulos que le habían seguido, en la que ejerció su ministerio con la palabra y los escritos. Fue célebre por su austeridad de vida y la riqueza de su doctrina, y por los exquisitos himnos que también compuso mereció ser llamado "cítara del Espíritu Santo"».

En nuestra entrada del 9 de junio de 2021, con palabras de Benedicto XVI, nos ocupamos de la vida y obra de San Efrén. Hoy, en cambio, aprovechando que en este día también se celebra la Memoria de María, Madre de la Iglesia, transcribiremos fragmentos de un cántico admirable que en honor de María compuso el sabio poeta.

1. Entona himnos, cítara mía, en alabanza de la Virgen María; eleva tu voz y modula el cántico admirable de esta virgen, hija de David, que dio a luz a la Vida.
3. Engañó el hijo a la serpiente y la pisoteó, e hizo olvidar a Eva el veneno que le había inoculado el mortífero dragón, quien, mediante la mentira aquella la había hundido en el infierno.
16. María es el vellocino sobre el cual descendió del Padre la lluvia de bendición, con cuyas gotas fue asperjado Adán. Y volvió a la vida, y se levantó del sepulcro el que había sido sepultado en el infierno por sus enemigos.
20. Esta Virgen se convirtió en Madre, y conservó intacta su virginidad: siendo virgen lleva en su seno al niño y es Madre de Dios, esclava suya y obra de su sabiduría. 
23. El Verbo de Dios descendió del alto cielo y habitó en la doncella; ésta lo concibió y lo dio a luz. Todo lo referente a esta casta virgen sobrepasa cuanto profieran los labios de cuantos hablan de ella.
27. María lleva el fuego entre sus dedos y con sus brazos abraza la llama. El incendio que la alimentaba asía sus pechos; ella daba su leche al que alimenta a todos los seres. ¿Quién podrá hablar dignamente de ella?
29. El hijo de la tierra trajo al mundo las enfermedades y los dolores y abrió la puerta a la muerte que, entrando, encadenó al mundo. Pero el Hijo de María asumió los dolores del mundo y le hizo el don de la vida.
30. María, conservando intacta su virginidad, como tierra bendita no arada, hizo germinar en su seno el árbol de la vida; gracias a su misericordia todos cuantos comen de él, viven.
37. María, fuente pura, concibió en su seno al torrente de vida, que descendió al mundo vivificando a todos los muertos que, por él, renacieron.
38. María es el templo puro en el que se hospeda Dios, el huésped eterno; en ella se realizó de un modo admirable el misterio por el cual el hombre se hace Dios y Adán es llamado hijo por el Padre.
40. María es la vid que brotó de la raíz bendita de David, cuyos ramos produjeron el racimo de sangre viviente. Adán bebió ese vino, se levantó y volvió al Edén.
44. ¡Oíd las alabanzas en el carro de triunfo de Dios, y los cánticos de la Virgen Madre! ¡En el carro de triunfo, su poder, y en María, su amor! El querubín alaba con temor, la virgen madre acaricia.
45. La voz de la vida es enviada por Ti, oh, Altísimo, al reino de los muertos y dice a Eva: "Una hija tuya, permaneciendo virgen, dio a luz a un hijo que pagó tu deuda".
51. Bendita eres, María, hija de David; y bendito es el fruto que nos diste. Alabado sea el Padre que envió a su Hijo para nuestra redención y bendito el Espíritu Paráclito que nos enseñó este misterio. Alabado sea su nombre.

San Efrén, Carmina Sogita 1 (selección)

14 de mayo de 2025

14 de mayo: San Víctor de Antioquía

El Martirologio dice hoy, escuetamente: «En Siria, santos Víctor y Corona, compañeros mártires».

El antiguo Martirologio decía: 

 

Antes que nada, una advertencia hagiográfica que trae El Testigo Fiel: 

Son bastante complejos los estudios hagiográficos que tienen como objeto estos dos santos mártires, Corona y Víctor; tantas son las celebraciones de los varios antiguos calendarios y martirologios, latinos, griegos y coptos. En esta breve nota se tendrá en cuenta sólo la celebración del 14 de mayo, reportada por el Martirologio Romano. La incerteza de las noticias alcanza también a la ciudad del martirio: la «Passio» griega dice que fue Damasco; la copta, que Antioquía, y las fuentes latinas dicen Alejandría de Egipto, e incluso Sicilia. También la fecha es controvertida, según las fuentes griegas habría sido en tiempos del emperador Antonino (138-161), según las coptas, en tiempos de Diocleciano (243-313). El Martirologio Romano lo ubica en el siglo III y en Siria, sin especificar el lugar exacto.

Hecha esta aclaración, pasemos a los datos sobre nuestro santo de hoy. Tomamos la información de un sitio ortodoxo. Los ortodoxos celebran a Víctor y a su compañera de martirio el día 11 de noviembre.

«San Víctor fue martirizado en Italia durante el reinado del emperador Antonino (138-161 d.C.) y el duque Sebastián en el año 160. 

[Nota: Esto es de acuerdo con el Synaxarion de Constantinopla. La mayoría de las fuentes afirman que fueron asesinados en la Siria romana durante el reinado de Marco Aurelio. Sin embargo, varios textos hagiográficos no están de acuerdo sobre el sitio de su martirio, y algunos afirman que fue en Damasco, mientras que las fuentes coptas afirman que fue Antioquía. Algunas fuentes occidentales afirman que Alejandría o Sicilia fueron su lugar de martirio. 

También están en desacuerdo sobre la fecha de su martirio. Pueden haber sido martirizados durante el reinado de Antonino o Diocleciano, mientras que el martirologio romano afirma que fue en el siglo III cuando encontraron su muerte. Más comúnmente se dice que Víctor era un soldado romano de ascendencia italiana, que servía en la ciudad de Damasco en la Siria romana durante el reinado del emperador Antonino Pío]. 

Por no negar su fe en Cristo, primero le cortaron los dedos. Luego fue colocado en un horno encendido durante tres días, del cual salió ileso. Luego le obligaron a beber un veneno mortal, pero esto no le hizo daño, haciendo que el hechicero que administraba el veneno mortal creyera en Cristo. Luego le arrancaron los nervios y le echaron aceite hirviendo. Luego se vio obligado a beber ceniza mezclada con vinagre, que fue seguido por el desgarramiento de sus ojos, y después fue colgado boca abajo durante tres días. Después de esto fue desollado vivo. Habiendo sufrido tales torturas, el valiente atleta entregó su alma en manos de Dios». 

La imagen forma parte de un gran mural titulado "Sinaxis de sants del Patriarcado de Antioquía - hombres y mujeres santos de la Sede Ortodoxa de Antioquía" en el templo dedicado a San Jorge  de la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía.

3 de febrero de 2024

Santa María "en sábado"

Honramos la Memoria sabatina de la Virgen con una imagen que se encuentra en el frente de la iglesia ortodoxa de San Jorge y con un bello himno de San Nectario.



¡Virgen Madre, alégrate!

Señora, oh purísima Doncella, nuestra Reina,

oh Madre del Altísimo, fragante azucena.

¡Más amplia que las nubes! ¡Más brillante que los astros!

¡Esplendorosa más que el sol! ¡Más alta que los cielos!

Los celestiales Ángeles admiran tu pureza.

Los hombres honran con fervor tu virginal belleza.


¡Virgen Madre, alégrate!

Del mundo Reina eres tú, María, Siempre Virgen,

Doncella y Purísima Virgen y santa Madre.

Adorna mi espíritu, oh Novia sin mancilla,

con tu divino júbilo, santísima doncella.

¡Más elevado tu honor, que el de los querubines!

¡Y tu esplendor es mucho más que el de los serafines!


¡Virgen Madre, alégrate!

¡Alégrate, oh cántico dulcísimo y fino,

veneración querúbica, loor de serafines!

¡Alégrate, profunda paz y puerto apacible!

¡Del Verbo, bello tálamo y flor inmarcesible!

¡Vergel feraz bellísimo de vida perdurable!

¡Árbol de vida, alégrate, oh fuente inagotable!


¡Virgen Madre, alégrate!

Te ruego, oh Santísima, suplico me acojas;

oh Reina, te invoco elevando oraciones.

Doncella, cual santísima, sin mancha Virgen Madre,

a ti suplico con fervor, oh templo venerable:

Ampara y líbrame del mal que cruza mi camino;

cual heredero, acéptame en el divino Reino.


23 de septiembre de 2023

23 de septiembre: Santa Tecla

El 23 de septiembre en Occidente, y el 24 en el Oriente, se celebra la memoria de Santa Tecla, a quien la liturgia oriental llama "Protomártir e Igual a los Apóstoles".

Pese a la extraordinaria devoción de que es objeto Santa Tecla, lamentablemente ignoramos casi todo acerca de ella. Lo que sabemos sobre su vida procede de un texto apócrifo del siglo II, los Hechos de Pablo y Tecla.

Según esa narración, Tecla era una virgen de Iconio que se convirtió al cristianismo y, seducida por la predicación del Apóstol, se consagró a la virginidad perpetua, rompiendo con su prometido pagano, que la denunció ante los tribunales.

Salvada milagrosamente de la muerte en la hoguera a la que había sido condenada, fue con San Pablo a Antioquía de Pisidia, donde, arrojada a las fieras, fue nuevamente salvada de la muerte de modo milagroso. Después se trasladó a Myra, donde estaba el Apóstol, y finalmente a Seleucia, donde murió. 

A pesar del carácter puramente legendario de toda la historia, no es imposible que esté relacionada con un personaje histórico. Quizás se trate de una virgen convertida por San Pablo que luego, como muchas otras mujeres de la época apostólica y posterior, colaboró en la obra evangelizadora.


En la imagen,  que se venera en la iglesia ortodoxa de San Jorge,  Santa Tecla  (que está junto a María Magdalena) sostiene un pergamino con un texto que dice:

"Te anhelo, mi Esposo, 

y por ti sufro 

para poder reinar contigo".


Santa Tecla está presente en la liturgia hispano-mozárabe; es muy venerada en Tarragona, cuya catedral le está dedicada, y todos los años se organizan en la ciudad grandes festejos en su día. De ese rito procede la oración con la que cerramos esta entrada 

13 de septiembre de 2023

13 de septiembre: San Juan Crisóstomo

 

Como dijimos en nuestra entrada del 13 de septiembre de 2021, el sabio pontífice Benedicto XVI dedicó dos audiencias a hablar de la figura de San Juan Crisóstomo. En esa fecha publicamos la primera de ellas, del 19 de septiembre de 2007, con una imagen del santo que se venera en la Catedral de Morón; hoy compartimos la segunda, pronunciada una semana después, con fotos que tomamos en la iglesia ortodoxa de San Jorge.

Dijo el Papa: 

«Continuamos hoy nuestra reflexión sobre San Juan Crisóstomo. Después del período pasado en Antioquía, en el año 397, fue nombrado Obispo de Constantinopla, la capital del Imperio Romano de Oriente. Desde el inicio, San Juan proyectó la reforma de su Iglesia; la austeridad del palacio episcopal debía servir de ejemplo para todos: clero, viudas, monjes, personas de la corte y ricos. Por desgracia no pocos de ellos, afectados por sus juicios, se alejaron de él.

Por su solicitud en favor de los pobres, San Juan fue llamado también "el limosnero". Como administrador atento logró crear instituciones caritativas muy apreciadas. Su espíritu emprendedor en los diferentes campos hizo que algunos lo vieran como un peligroso rival. Sin embargo, como verdadero pastor, trataba a todos de manera cordial y paterna. En particular, siempre tenía gestos de ternura con respecto a la mujer y dedicaba una atención especial al matrimonio y a la familia. Invitaba a los fieles a participar en la vida litúrgica, que hizo espléndida y atractiva con creatividad genial.

A pesar de su corazón bondadoso, no tuvo una vida tranquila. Pastor de la capital del Imperio, a menudo se vio envuelto en cuestiones e intrigas políticas por sus continuas relaciones con las autoridades y las instituciones civiles. En el ámbito eclesiástico, dado que en el año 401 había depuesto en Asia a seis obispos indignamente elegidos, fue acusado de rebasar los límites de su jurisdicción, por lo que se convirtió en diana de acusaciones fáciles.

Otro pretexto de ataques contra él fue la presencia de algunos monjes egipcios, excomulgados por el patriarca Teófilo de Alejandría, que se refugiaron en Constantinopla. Después se creó una fuerte polémica causada por las críticas de San Juan Crisóstomo a la emperatriz Eudoxia y a sus cortesanas, que reaccionaron desacreditándolo e insultándolo.

De este modo, fue depuesto en el sínodo organizado por el mismo patriarca Teófilo, en el año 403, y condenado a un primer destierro breve. Tras regresar, la hostilidad que se suscitó contra él a causa de su protesta contra las fiestas en honor de la emperatriz, que San Juan consideraba fiestas paganas y lujosas, así como la expulsión de los presbíteros encargados de los bautismos en la Vigilia Pascual del año 404, marcaron el inicio de la persecución contra San Juan Crisóstomo y sus seguidores, llamados "juanistas".

Entonces, San Juan denunció los hechos en una carta al Obispo de Roma, Inocencio I. Pero ya era demasiado tarde. En el año 406 fue desterrado nuevamente, esta vez a Cucusa, en Armenia. El Papa estaba convencido de su inocencia, pero no tenía el poder para ayudarle. No se pudo celebrar un concilio, promovido por Roma, para lograr la pacificación entre las dos partes del Imperio y entre sus Iglesias. El duro viaje de Cucusa a Pitionte, destino al que nunca llegó, debía impedir las visitas de los fieles y quebrantar la resistencia del obispo exhausto: la condena al destierro fue una auténtica condena a muerte.

Son conmovedoras las numerosas cartas que escribió San Juan desde el destierro, en las que manifiesta sus preocupaciones pastorales con sentimientos de participación y de dolor por las persecuciones contra los suyos. La marcha hacia la muerte se detuvo en Comana, provincia del Ponto. Allí San Juan, moribundo, fue llevado a la capilla del mártir San Basilisco, donde entregó su alma a Dios y fue sepultado, como mártir junto al mártir ¹. Era el 14 de septiembre del año 407, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Su rehabilitación tuvo lugar en el año 438 con Teodosio II. Los restos del santo obispo, sepultados en la iglesia de los Apóstoles, en Constantinopla, fueron trasladados en el año 1204 a Roma, a la primitiva basílica constantiniana, y descansan ahora en la capilla del Coro de los canónigos de la Basílica de San Pedro.

El 24 de agosto de 2004, el Papa Juan Pablo II entregó una parte importante de sus reliquias al patriarca Bartolomé I de Constantinopla. La memoria litúrgica del santo se celebra el 13 de septiembre. El Beato Juan XXIII lo proclamó patrono del Concilio Vaticano II.

De San Juan Crisóstomo se dijo que, cuando se sentó en el trono de la nueva Roma, es decir, de Constantinopla, Dios manifestó en él a un segundo Pablo, un doctor del universo. En realidad, en San Juan Crisóstomo hay una unidad esencial de pensamiento y de acción tanto en Antioquía como en Constantinopla. Sólo cambian el papel y las situaciones.




Al meditar en las ocho obras realizadas por Dios en la secuencia de los seis días, en el comentario del Génesis, San Juan Crisóstomo quiere hacer que los fieles se remonten de la creación al Creador: "Es de gran ayuda —dice— saber qué es la criatura y qué es el Creador". Nos muestra la belleza de la creación y el reflejo de Dios en su creación, que se convierte de este modo en una especie de "escalera" para ascender a Dios, para conocerlo.

Pero a este primer paso le sigue un segundo: este Dios creador es también el Dios de la condescendencia (synkatabasis). Nosotros somos débiles para "ascender", nuestros ojos son débiles. Así, Dios se convierte en el Dios de la condescendencia, que envía al hombre, caído y extranjero, una carta, la Sagrada Escritura. De este modo, la creación y la Escritura se completan. A la luz de la Escritura, de la carta que Dios nos ha dado, podemos descifrar la creación. A Dios le llama "Padre tierno" (philostorgios) ², médico de las almas ³, madre ³ y amigo afectuoso ⁴. 

Pero a este segundo paso —el primero era la creación como "escalera" hacia Dios; y el segundo, la condescendencia de Dios a través de la carta que nos ha dado, la sagrada Escritura— se añade un tercer paso: Dios no sólo nos transmite una carta; en definitiva, él mismo baja, se encarna, se hace realmente "Dios con nosotros", nuestro hermano hasta la muerte en la cruz.

Y tras estos tres pasos —Dios que se hace visible en la creación, Dios nos envía una carta, y Dios desciende y se convierte en uno de nosotros— se agrega al final un cuarto paso: en la vida y la acción del cristiano, el principio vital y dinámico es el Espíritu Santo (Pneuma), que transforma la realidad del mundo. Dios entra en nuestra existencia misma a través del Espíritu Santo y nos transforma desde dentro de nuestro corazón.

Con este telón de fondo, precisamente en Constantinopla, San Juan, al comentar los Hechos de los Apóstoles, propone el modelo de la Iglesia primitiva (cf. Hch 4, 32-37) como modelo para la sociedad, desarrollando una "utopía" social (una especie de "ciudad ideal"). En efecto, se trataba de dar un alma y un rostro cristiano a la ciudad. En otras palabras, San Juan Crisóstomo comprendió que no basta con dar limosna o ayudar a los pobres de vez en cuando, sino que es necesario crear una nueva estructura, un nuevo modelo de sociedad; un modelo basado en la perspectiva del Nuevo Testamento. Es la nueva sociedad que se revela en la Iglesia naciente.

Por tanto, San Juan Crisóstomo se convierte de este modo en uno de los grandes padres de la doctrina social de la Iglesia: la vieja idea de la polis griega se debe sustituir por una nueva idea de ciudad inspirada en la fe cristiana. San Juan Crisóstomo defendía, como San Pablo (cf. 1 Co 8, 11), el primado de cada cristiano, de la persona en cuanto tal, incluso del esclavo y del pobre. Su proyecto corrige así la tradicional visión griega de la polis, de la ciudad, en la que amplios sectores de la población quedaban excluidos de los derechos de ciudadanía, mientras que en la ciudad cristiana todos son hermanos y hermanas con los mismos derechos.

El primado de la persona también es consecuencia del hecho de que, partiendo realmente de ella, se construye la ciudad, mientras que en la polis griega la patria se ponía por encima del individuo, el cual quedaba totalmente subordinado a la ciudad en su conjunto. De este modo, con San Juan Crisóstomo comienza la visión de una sociedad construida a partir de la conciencia cristiana. Y nos dice que nuestra polis es otra, "nuestra patria está en los cielos" (Flp 3, 20) y en esta patria nuestra, incluso en esta tierra, todos somos iguales, hermanos y hermanas, y nos obliga a la solidaridad.

Al final de su vida, desde el destierro en las fronteras de Armenia, "el lugar más desierto del mundo", San Juan, enlazando con su primera predicación del año 386, retomó un tema muy importante para él: Dios tiene un plan para la humanidad, un plan "inefable e incomprensible", pero seguramente guiado por él con amor ⁵. Esta es nuestra certeza. Aunque no podamos descifrar los detalles de la historia personal y colectiva, sabemos que el plan de Dios se inspira siempre en su amor.

Así, a pesar de sus sufrimientos, San Juan Crisóstomo reafirmó el descubrimiento de que Dios nos ama a cada uno con un amor infinito y por eso quiere la salvación de todos. Por su parte, el santo obispo cooperó a esta salvación con generosidad, sin escatimar esfuerzos, durante toda su vida. De hecho, consideraba como fin último de su existencia la gloria de Dios que, ya moribundo, dejó como último testamento: "¡Gloria a Dios por todo!" ⁶».







¹Paladio, Vida 119
² ib.
³ Homilía 40, 3 sobre el Génesis
⁴ Sobre la Providencia 8, 11-12
⁵ cf. Sobre la Providencia 2, 6
⁶ Paladio, Vida 11