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9 de diciembre de 2025

9 de diciembre: San Juan Diego

Hoy se celebra la Memoria de San Juan Diego. La celebramos con fotos que tomamos en 2016 en la Basílica de Santa Rosa de Lima y con unas letanías halladas en la Red.


Letanías a San Juan Diego ¹


Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.


Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.


Padre celestial, que eres Dios, 
Ten piedad de nosotros.

Hijo Redentor del mundo, que eres Dios, 
Ten piedad de nosotros.

Espíritu Santo, que eres Dios, 
Ten piedad de nosotros.


San Juan Diego, Ruega por nosotros.

Instruido en la doctrina del amor cristiano, 

Deseoso de aprender de los misioneros, 

Peregrino en la fe, la esperanza y la caridad,

Que abandonaste las sombras del paganismo, 

Que amaste la pobreza, 

Que practicaste la humildad, 

Que mantuviste un corazón limpio, 

Que viste el paraíso en el Tepeyac, 

Que fuiste testigo de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe, 

Que oíste la dulce voz de María,

Que viste la belleza de María,

Que experimentarse la dulzura de María, 

Que admiraste la dulzura de María,

Tú que eres hijo predilecto de María,

Que obedeciste con prontitud a María, 

Que obedeciste y respetaste la jerarquía del obispo, 

Que soportaste las burlas y las incredulidades, 

Que supiste ser mensajero,

Que supiste ser paciente,

Que supiste ser prudente,

Que supiste ser perseverante,

Que renunciaste a privilegios,

Que atendiste con caridad a tu tío Juan Bernardino,

Que amaste a tu esposa María Lucía,

Que la hiciste vivir en la verdad del evangelio, 

Que subiste al cerro del Tepeyac,

Que cortaste las rosas del Tepeyac,

Que ofreciste su tilma a la Virgen de Guadalupe,

Que cuidaste de ella hasta la hora de tu muerte, 

Que te ocupaste con amor de las cosas de Dios, 

Que eres digno ejemplo de vida para nosotros,



Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Ruega por nosotros, San Juan Diego, y si es voluntad de nuestro Señor, alcánzanos lo que te pedimos. 

...

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¹ Tomadas de la página en Facebook de las Fiestas Patronales Nuestra Señora De Guadalupe Atiquizaya

2 de agosto de 2023

2 de agosto: Santa María de los Ángeles de la Porciúncula

La familia religiosa de San Francisco de Asís celebra hoy con el grado litúrgico de Fiesta a Santa María de los Ángeles de la Porciúncula, conmemoración cuya historia y sentido explica de este modo un sitio franciscano:

«El Seráfico Padre San Francisco, por su amor singular a la Santísima Virgen, se desveló por la capillita denominada Santa María de los Ángeles, o de la Porciúncula. Allí tuvo feliz comienzo la Orden de Menores, allí se preparó el principio de las clarisas, allí acabó él felizmente su carrera. Según se dice, en esa misma capilla logró el Seráfico Padre la célebre indulgencia que los sumos Pontífices confirmaron y extendieron a otras muchas iglesias. Por la concesión de tantos y tan grandes favores, se nos hizo la gracia de celebrar una fiesta litúrgica hoy, aniversario de la dedicación de aquella capilla». 


La Segunda Lectura del Oficio de Lecturas de hoy está tomada de los escritos de Tomás Celano ¹: "Mantened muy digno de todo honor este lugar en que habita Dios".
El siervo de Dios Francisco, pequeño de talla, humilde de alma, menor por profesión, estando en el siglo, escogió para sí y para los suyos una porcioncilla del mundo, ya que no pudo servir de otro modo a Cristo sin tener algo del mundo. Pues no sin presagio divino se había llamado de antiguo Porciúncula éste lugar que debía caberles en suerte a los que nada querían tener del mundo. 
Es de saber que había en el lugar una iglesia levantada en honor de la Virgen Madre, que por su singular humildad mereció ser, después de su Hijo, cabeza de todos los santos. La Orden de los Menores tuvo su origen en ella, y en ella, creciendo el número, se alzó, como cimiento estable, su noble edificio.
El santo amó este lugar sobre todos los demás, y mandó que los Hermanos tuviesen veneración especial por él, y quiso que se conservase siempre como espejo de la Religión en humildad y pobreza, altísima, reservada a otros su propiedad, teniendo el santo y los suyos el simple uso. 
Se observaba en él la más estrecha disciplina en todo, tanto en el silencio y en el trabajo como en las demás prescripciones regulares. No se admitían en él sino hermanos especialmente escogidos, llamados de diversas partes, a quienes el santo quería devotos de veras para con Dios y del todo perfectos. Estaba también absolutamente prohibida la entrada de seglares. Los moradores de aquel lugar estaban entregados sin cesar a las alabanzas divinas día y noche, y llevaban vida de ángeles, que difundía en torno maravillosa fragancia.
Pues, aunque sabía que en todo rincón de la tierra se encuentra el reino de los cielos y creía que en todo lugar se otorga la gracia divina a los elegidos de Dios, él había experimentado que el lugar de la iglesia de Santa María de la Porciúncula estaba henchido de gracia más abundante y que lo visitaban con frecuencia los espíritus celestiales. Por eso solía decir muchas veces a los hermanos:
«Mirad, hijos míos, que nunca abandonéis este lugar. Si os expulsan por un lado, volved a entrar por el otro, porque este lugar es verdaderamente santo y morada de Dios. Fue aquí donde, siendo todavía pocos, nos multiplicó el Altísimo; aquí iluminó el corazón de sus pobres con la luz de su sabiduría; aquí encendió nuestras voluntades en el fuego de su amor. Aquí, el que ore con corazón devoto obtendrá lo que pida, y el que profane este lugar será castigado con mucho rigor. Por tanto, hijos míos, mantened muy digno de todo honor este lugar en que habita Dios y cantad al Señor de todo corazón, con voces de júbilo y de alabanza.»

RESPONSORIO
R. Virgen María, eres puerta del cielo y estrella del mar; como Madre del Rey eterno, haznos gratos a tu Hijo. 
* Porque de ti emana toda virtud, toda gracia, toda gloria. 


Las dos fotos de la entrada de hoy (la primera tomada en 2022,  y en 2016 la segunda), muestran en el vitral, detrás de la imagen de la "Madre del Rey eterno", una representación de la concesión de la "Santa Indulgencia de la Porciúncula", como se lee al pie.

Más datos sobre la fiesta de hoy en nuestra entrada del 2 de agosto de 2021.

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¹ BAC 399, San Francisco de Asís, Madrid 1978, pp. 241 y 206–207

23 de marzo de 2022

23 de marzo: Santo Toribio de Mogrovejo

El 23 de marzo está incripta en el Martirologio Romano la memoria de Santo Toribio de Mogrovejo, que es recordado con estas palabras: 

«Santo Toribio de Mogrovejo, obispo de Lima, en Perú. Laico de origen español y licenciado en leyes, fue elegido para esta sede y se dirigió a América, donde, inflamado en celo apostólico, visitó a pie varias veces la extensa diócesis, proveyó a la grey a él encomendada, fustigó en sínodos los abusos y los escándalos en el clero, defendió con valentía a la Iglesia y catequizó y convirtió a los pueblos nativos, hasta que finalmente, en la población de Saña, descansó en el Señor».

Toribio de Mogrovejo nació en 1538. 
Fue llamado al episcopado siendo todavía laico, mientras se desempeñaba como jurista en la Universidad de Salamanca y en la corte del rey Felipe II. 
El papa Gregorio XIII lo destinó como Arzobispo a Lima; tenía 42 años. 
Una vez llegado a su sede se abocó de inmediato a una intensa actividad misionera. 
Organizó la Iglesia en el Perú, hizo crear diócesis, convocó varios sínodos diocesanos y provinciales, creó el primer seminario del continente americano. 
Promovió de diversas maneras la vida religiosa en el Perú y defendió a los indios de los abusos. 
Murió, tras un fecundo pontificado de 25 años, en 1606. 



Fue beatificado en 1679; Benedicto XIII lo  canonizó en 1726. 

En 1983 Juan Pablo II lo proclamó Patrono del Episcopado Latinoamericano. 

En la Argentina la Fiesta de Santo Toribio de Mogrovejo se celebra el 27 de abril.



Las imágenes corresponden a la Basílica de Santa Rosa de Lima. Las fotos fueron tomadas en dos ocasiones distintas.

3 de septiembre de 2021

3 de septiembre: San Gregorio Magno

En la Memoria de San Gregorio Magno, publicamos parte de una de las catequesis de Benedicto XVI referidas a ese gran pontífice, pronunciada en este caso en la audiencia general del 28 de mayo de 2008. 

«Hoy quiero presentar la figura de uno de los Padres más grandes de la historia de la Iglesia, uno de los cuatro doctores de Occidente, el Papa San Gregorio, que fue Obispo de Roma entre los años 590 y 604, y que mereció de parte de la tradición el título Magnus, Grande. San Gregorio fue verdaderamente un gran Papa y un gran doctor de la Iglesia.

Nació en Roma, en torno al año 540, en una rica familia patricia de la gens Anicia, que no sólo se distinguía por la nobleza de su sangre, sino también por su adhesión a la fe cristiana y por los servicios prestados a la Sede apostólica. De esta familia habían salido dos Papas: Félix III (483-492), tatarabuelo de San Gregorio, y Agapito (535-536). La casa en la que San Gregorio creció se encontraba en el Clivus Scauri, rodeada de solemnes edificios que atestiguaban la grandeza de la antigua Roma y la fuerza espiritual del cristianismo. Los ejemplos de sus padres Gordiano y Silvia, ambos venerados como santos, y los de sus tías paternas Emiliana y Tarsilia, que vivían en su misma casa como vírgenes consagradas en un camino compartido de oración y ascesis, le inspiraron elevados sentimientos cristianos.

San Gregorio ingresó pronto en la carrera administrativa, que había seguido también su padre, y en el año 572 alcanzó la cima, convirtiéndose en prefecto de la ciudad. Este cargo, complicado por la tristeza de aquellos tiempos, le permitió dedicarse en un amplio radio a todo tipo de problemas administrativos, obteniendo de ellos luz para sus futuras tareas. En particular le dejó un profundo sentido del orden y de la disciplina: cuando llegó a ser Papa, sugirió a los obispos que en la gestión de los asuntos eclesiásticos tomaran como modelo la diligencia y el respeto que los funcionarios civiles tenían por las leyes.

Sin embargo, esa vida no le debía satisfacer, dado que, no mucho tiempo después, decidió dejar todo cargo civil para retirarse en su casa y comenzar la vida de monje, transformando la casa de la familia en el monasterio de San Andrés en el Celio. Este período de vida monástica, vida de diálogo permanente con el Señor en la escucha de su palabra, le dejó una perenne nostalgia que se manifiesta continuamente en sus homilías: en medio del agobio de las preocupaciones pastorales, lo recordará varias veces en sus escritos como un tiempo feliz de recogimiento en Dios, de dedicación a la oración, de serena inmersión en el estudio. Así pudo adquirir el profundo conocimiento de la Sagrada Escritura y de los Padres de la Iglesia del que se sirvió después en sus obras.

Pero el retiro claustral de San Gregorio no duró mucho. La valiosa experiencia que adquirió en la administración civil en un período lleno de graves problemas, las relaciones que mantuvo con los bizantinos mientras desempeñaba ese cargo, y la estima universal que se había ganado, indujeron al Papa Pelagio a nombrarlo diácono y a enviarlo a Constantinopla como su "apocrisario" —hoy se diría "nuncio apostólico"— para acabar con los últimos restos de la controversia monofisita y sobre todo para obtener el apoyo del emperador en el esfuerzo por contener la presión longobarda.

La permanencia en Constantinopla, donde junto con un grupo de monjes había reanudado la vida monástica, fue importantísima para San Gregorio, pues le permitió tener experiencia directa del mundo bizantino, así como conocer de cerca el problema de los longobardos, que después pondría a dura prueba su habilidad y su energía en el período del pontificado. Tras algunos años, fue llamado de nuevo a Roma por el Papa, quien lo nombró su secretario. Eran años difíciles: las continuas lluvias, el desbordamiento de los ríos y la carestía afligían a muchas zonas de Italia y en particular a Roma. Al final se desató la peste, que causó numerosas víctimas, entre ellas el Papa Pelagio II. El clero, el pueblo y el senado fueron unánimes en elegirlo precisamente a él, Gregorio, como su sucesor en la Sede de Pedro. Trató de resistirse, incluso intentando la fuga, pero todo fue inútil: al final tuvo que ceder. Era el año 590.

Reconociendo que lo que había sucedido era voluntad de Dios, el nuevo Pontífice se puso inmediatamente al trabajo con empeño. Desde el principio puso de manifiesto una visión singularmente lúcida de la realidad que debía afrontar, una extraordinaria capacidad de trabajo para resolver los asuntos tanto eclesiales como civiles, un constante equilibrio en las decisiones, incluso valientes, que su misión le imponía. De su gobierno se conserva una amplia documentación gracias al Registro de sus cartas (aproximadamente 800), en las que se refleja cómo afrontaba diariamente los complejos interrogantes que llegaban a su despacho. Eran cuestiones que procedían de los obispos, de los abades, de los clérigos, y también de las autoridades civiles de todo orden y grado.

[...]

A pesar de las dificilísimas condiciones en las que tuvo que actuar, gracias a su santidad de vida y a su rica humanidad consiguió conquistar la confianza de los fieles, logrando para su tiempo y para el futuro resultados verdaderamente grandiosos. Era un hombre inmerso en Dios: el deseo de Dios estaba siempre vivo en el fondo de su alma y, precisamente por esto, estaba siempre muy atento al prójimo, a las necesidades de la gente de su época. En un tiempo desastroso, más aún, desesperado, supo crear paz y dar esperanza. Este hombre de Dios nos muestra dónde están las verdaderas fuentes de la paz y de dónde viene la verdadera esperanza; así se convierte en guía también para nosotros hoy».

La imagen es una de las que embellecen el púlpito de la Basílica de Santa Rosa de Lima.

11 de agosto de 2020

11 de agosto: Santa Filomena

Nos atrevemos hoy a ocuparnos de una santa que ya no figura en el Martirologio; fue quitada tras las reformas litúrgicas posteriores al Concilio Vaticano II. Pero la devoción permanece, como lo afirma el siguiente artículo, tomado nada menos que de Vatican News:


«El culto a Santa Filomena, y también las preguntas sobre su identidad, surgen en Roma el 25 de mayo de 1802, durante las excavaciones en la Catacumba de Priscila en la vía Salaria. Se descubrieron entonces los huesos de una joven de trece o catorce años y un pequeño vaso que contenía un líquido considerado sangre de la santa. El nicho estaba cerrado con tres tejas de barro sobre las que estaba escrito: “LUMENA PAX TE CUM FI”. Se creyó que, inadvertidamente, se había invertido el orden de los tres fragmentos,  escritos entre el siglo III y IV d.C., y que en realidad tenía que leerse: "PAX TE / CUM FI / LUMENA” o sea: "La paz sea contigo, Filomena". Los signos decorativos alrededor del nombre, sobre todo la palma y las lanzas, hicieron pensar que los huesos pertenecían a una mártir cristiana de los primeros siglos. En esa época, en efecto, se consideraba que la mayor parte de los cuerpos presentes en las catacumbas pertenecían a las persecuciones de la época apostólica.

Estas reliquias fueron llevadas a Mugnano del Cardinale, provincia de Avelino, a la iglesia dedicada a la Virgen de las Gracias, donde se encuentran aún hoy en día.

En esta ciudad comienzan a suceder los primeros milagros, narrados por Mons. De Lucia. Al saber de los milagros, el Papa León XII concedió al Santuario la lápida original, que había sido trasladada anteriormente al lapidario Vaticano.

En 1833, la "revelación" de la religiosa Sor María Luisa de Jesús contribuyó a la difusión del culto a Santa Filomena en Europa y en América. De esta manera, personajes conocidos, como Paulina Jaricot -fundadora de la Obra de la Propagación de la Fe y del Rosario viviente- y el santo Cura de Ars recibieron la curación completa de sus males por intercesión de la santa, y desde entonces fueron devotos fervientes.

Es gracias a la biografía elaborada por Sor María Luisa que se obtiene la historia de la Santa. La religiosa afirmó que Santa Filomena en persona le había narrado su vida  en varias “revelaciones”. Filomena era hija de un rey de Grecia que se convirtió al cristianismo y por ello logró ser padre de familia. Filomena se consagró a Dios a los trece años, con un voto de castidad virginal.

El emperador Diocleciano declaró la guerra a su padre, y la familia se vio obligada a trasladarse a Roma para tratar la paz. El emperador se enamoró de la joven, pero al ser rechazado la sometió a una serie de tormentos de los cuales siempre fue salvada, hasta que la hizo decapitar. Dos anclas, tres flechas, una palma y una flor son los símbolos representados sobre las tejas en el cementerio de Priscila, que se interpretaron como símbolos del martirio.  

Sin embargo, un estudio más profundo de los restos arqueológicos confirmó la ausencia de la palabra “martyr”, por lo que se abandonó la idea de su muerte a causa del martirio; además, se comprobó que en el pequeño vaso que estaba al lado de los huesos no había sangre, sino más bien perfumes típicos de las sepulturas de los primeros cristianos.

En definitiva, el cuerpo era de una joven muerta en el siglo IV después de Cristo, en cuyo sepulcro se utilizaron tejas con inscripciones de un sepulcro precedente. La Sagrada Congregación para los Ritos quitó entonces del calendario el nombre de Filomena, en la Reforma Litúrgica de los años 60 del siglo pasado. Pero el culto se mantuvo.

La “santita” del Cura De Ars, como muchos llaman a Santa Filomena, fue venerada en particular por San Pío de Pietrelcina desde que era niño. La llamaba la “princesita del Paraíso” y a quien osaba poner en discusión su existencia, respondía que las dudas eran fruto del demonio y repetía: “¡Puede ser que no se llame Filomena! ¡Pero esta Santa ha hecho milagros y no ha sido su nombre quien los ha hecho!”.

Aún hoy en día, Filomena intercede por muchas almas y numerosos fieles peregrinan para rezar ante sus restos.  Es considerada la protectora de los afligidos y de las jóvenes parejas, y muchas veces ha donado la alegría de la maternidad a madres estériles».

En el sitio del Santuario de Ars se afirma que  «la hipótesis favorable a la existencia histórica de Filomena no está excluida», y si bien «de momento, la Iglesia estima preferible no promover el culto público de Santa Filomena», se sigue permitiendo el culto privado; además, «a petición del Santuario de Ars, la Congregación para el Culto Divino se ha hecho cargo del dossier de Santa Filomena, en relación con la Congregación para la Causa de los Santos».

Ahora bien, la imagen que publicamos hoy, y que obtuvimos en la Basilica de Santa Rosa de Lima, no tiene letreros que indiquen que corresponde efectivamente a Santa Filomena. Sin embargo, indicios que parecen indicar que sí es Filomena son los atributos iconográficos, ancla y látigo, que al igual que un manojo de flechas son los habituales en las representaciones de la santa.

Próxima entrada: 15 de agosto (Dormición de la Madre de Dios)

15 de marzo de 2019

VIERNES DE CUARESMA: Vía Crucis - Tercera, Cuarta y Quinta Estación

TERCERA ESTACIÓN
Jesús cae por primera vez

Vía Crucis de la Basílica de Santa Rosa de Lima


CUARTA ESTACIÓN
Jesús encuentra a su madre

Vía Crucis de la iglesia de San Miguel
(Paraná, Entre Ríos)


QUINTA ESTACIÓN
Simón el Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz

Vía Crucis de la Basílica del Sagrado Corazón (Barracas)


Próxima entrada: 16 de marzo (San José del Rosario Brochero)

26 de mayo de 2018

26 de mayo: Santa Mariana de Jesús Paredes

En el ábside de la hermosa Basílica de Santa Rosa de Lima se encuentran representados varios santos alrededor del trono de la Virgen María. Entre ellos está Santa Mariana de Jesús Paredes, quien figura como Beata ya que al momento de la dedicación del templo aun no había sido canonizada. El templo, en efecto, es de 1934, y Mariana de Jesús Paredes fue canonizada en el Año Santo de 1950.

Reproducimos aquí la biografía que trae el excelente sitio "El Testigo Fiel":

"Mariana de Jesús de Paredes y Flores es la primera santa de la república del Ecuador y fue proclamada heroína nacional. Nació en Quito el 31 de octubre de 1618, octava y última de los hijos del capitán español Jerónimo Flores de Paredes, nacido en Toledo y de Mariana Granobles Jaramillo, nacida en Quito. Quedó huérfana de padre a los cuatro años y de madre a los seis, y fue educada por su hermana mayor, Jerónima, casada con el capitán Cosme de Casa Miranda.

Inclinada desde su infancia a los ejercicios de piedad y de mortificación, hizo la primera comunión a los siete años, e hizo el voto de virginidad tomando el nombre de Mariana de Jesús. Hizo los ejercicios espirituales, y como Santa Teresa, quiso huir de su casa con una prima suya para ir a evangelizar a los Indios Mainas.

Esta iniciativa no tuvo éxito como tampoco la de retirarse a una capilla a los pies del volcán Pichincha, para implorar a la Virgen la protección contra los peligros del volcán. Su familia no logró conseguirle el permiso para entrar entre las Hermanas Franciscanas; entonces ella decidió ingresar a la Tercera Orden de San Francisco y se retiró a una alcoba de su propia casa, se vistió con un sayal marrón y comenzó una vida de completo recogimiento, de largas oraciones y de terribles penitencias. Estas austeridades no cambiaron su carácter alegre: tocaba la guitarra, consolaba a los tristes, reconciliaba a negros e indios y hacía milagros.

Pero su salud se resintió con las penitencias a las cuales se añadieron dolorosas sangrías de parte de los médicos. Con ocasión de los terremotos y de las epidemias que tuvieron lugar en Quito en 1645, Marianita, como la llamaban sus contemporáneos, ofreció su vida por sus conciudadanos. En su encierro fue atacada por fiebre altísima y fuertes dolores. Al mismo tiempo que progresaba la enfermedad de la Santa, iba disminuyendo la peste en la ciudad, el terremoto en cambio había cesado en el momento de su heroico ofrecimiento. En los últimos tres días perdió la palabra y sólo el último día aceptó hacerse tender en un lecho. Hacía tiempo que había expresado a sus familiares el deseo de que después de muerta la vistieran con el hábito franciscano que siempre tenía en su celda, mientras desde muchos años antes llevaba el escapulario y el cordón de la Tercera Orden franciscana, recibidos de los Hermanos Menores, por consejo de su confesor. Predijo el día y hora de su muerte, que tuvo lugar a las 22 horas del día 26 de mayo de 1645. Tenía 26 años, 6 meses y 26 días de edad. Su muerte fue llorada por toda la ciudad. En los labios de todos estaba esta expresión: «Ha muerto la Santa». Sus funerales fueron un triunfo, una explosión de agradecimiento y de profunda veneración por la admirable conciudadana, por la generosa víctima, por su salvadora. Fue canonizada por Pío XII el 9 de julio de 1950".

En el año del IV centenario del nacimiento de la "Azucena de Quito", pidamos que interceda por nosotros y por todos los pueblos hispanoamericanos.

Próxima entrada: 27 de mayo (Solemnidad de la Santísima Trinidad)

13 de septiembre de 2017

13 de septiembre: San Juan Crisóstomo

En el artístico púlpito de la  hermosa Basílica de Santa Rosa de Lima encontramos, entre las imágenes de otros grandes predicadores, la de San Juan Crisóstomo, que vemos junto a estas líneas.

Así lo elogia el Martirologio Romano: "Memoria de San Juan, Obispo de Constantinopla y Doctor de la Iglesia, antioqueno de nacimiento, que, ordenado presbítero, llegó a ser llamado «Crisóstomo» por su gran elocuencia. Gran pastor y maestro de la fe en la sede constantinopolitana, fue desterrado de la misma por insidias de sus enemigos, y al volver del exilio por decreto del papa San Inocencio I, como consecuencia de los malos tratos recibidos de sus guardianes durante el camino de regreso, entregó su alma a Dios en Cumana, localidad del Ponto". Murió el día de la Santa Cruz, el 14 de septiembre de 407.

En la imagen se representa a Crisóstomo ("Boca de Oro") con la típica corona de los obispos del Oriente, y a sus pies un panal de miel (atributo iconográfico no habitual).

Transcribimos a continuación un fragmento de la homilía que pronunció antes de partir hacia el exilio, que se lee hoy en el Oficio de Lecturas  

"Muchas son las olas que nos ponen en peligro, y una gran tempestad nos amenaza: sin embargo, no tememos ser sumergidos porque permanecemos de pie sobre la roca. Aun cuando el mar se desate, no romperá esta roca; aunque se levanten las olas, nada podrán contra la barca de Jesús. Decidme, ¿qué podemos temer? ¿La muerte? Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. ¿El destierro? Del Señor es la tierra y cuanto la llena. ¿La confiscación de los bienes? Sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él. Yo me río de todo lo que es temible en este mundo y de sus bienes. No temo la muerte ni envidio las riquezas. No tengo deseos de vivir, si no es para vuestro bien espiritual. Por eso, os hablo de lo que sucede ahora exhortando vuestra caridad a la confianza.
¿No has oído aquella palabra del Señor: Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio ellos? Y, allí donde un pueblo numeroso esté reunido por los lazos de la caridad, ¿no estará presente el Señor? me ha garantizado su protección, no es en mis fuerzas que me apoyo. Tengo en mis manos su palabra escrita. Éste es mi báculo, ésta es mi seguridad, éste es mi puerto tranquilo. Aunque se turbe el mundo entero, yo leo esta palabra escrita que llevo conmigo, porque ella es mi muro y mi defensa. ¿Qué es lo que ella me dice? Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Cristo está conmigo, ¿qué puedo temer? Que vengan a asaltarme las olas del mar y la ira de los poderosos; todo eso no pesa más que una tela de araña. Si no me hubiese retenido el amor que os tengo, no hubiese esperado a mañana para marcharme. En toda ocasión yo digo: «Señor, hágase tu voluntad: no lo que quiere éste o aquél, o lo que tú quieres que haga». Éste es mi alcázar, ésta es mi roca inamovible, éste es mi báculo seguro. Si esto es lo que quiere Dios, que así se haga. Si quiere que me quede aquí, le doy gracias. En cualquier lugar donde me mande, le doy gracias también.
Además, donde yo esté estaréis también vosotros, donde estéis vosotros estaré también yo: formamos todos un solo cuerpo, y el cuerpo no puede separarse de la cabeza, ni la cabeza del cuerpo. Aunque estemos separados en cuanto al lugar, permanecemos unidos por la caridad, y ni la misma muerte será capaz de desunirnos. Porque, aunque muera mi cuerpo, mi espíritu vivirá y no echará en olvido a su pueblo.
Vosotros sois mis conciudadanos, mis padres, mis hermanos, mis hijos, mis miembros, mi cuerpo y mi luz, una luz más agradable que esta luz material. Porque, para mí, ninguna luz es mejor que la de vuestra caridad. La luz material me es útil en la vida presente, pero vuestra caridad es la que va preparando mi corona para el futuro".             (PG 52,427*-430)

Próxima entrada: 14 de septiembre (Exaltación de la Cruz)

30 de agosto de 2017

30 de agosto: Fiesta de Santa Rosa de Lima


«La expresión y los mejores frutos de la identidad cristiana de América son sus santos. En ellos, el encuentro con Cristo vivo «es tan profundo y comprometido [...] que se convierte en fuego que lo consume todo, e impulsa a construir su Reino, a hacer que Él y la nueva alianza sean el sentido y el alma de [...] la vida personal y comunitaria». América ha visto florecer los frutos de la santidad desde los comienzos de su evangelización. Este es el caso de Santa Rosa de Lima (1586-1617), «la primera flor de santidad en el Nuevo Mundo», proclamada patrona principal de América en 1670 por el Papa Clemente X».
(San Juan Pablo II)



«Su breve existencia —murió con sólo 32 años— estuvo marcada por innumerables pruebas y sufrimientos, pero al mismo tiempo estuvo totalmente impregnada por el amor a Cristo y por una gran serenidad. Se puede decir perfectamente que en Santa Rosa se manifestó la potencia de la gracia divina: cuanto más débil es el hombre y confía en Dios, tanto más encuentra en él su consuelo y experimenta la fuerza renovadora de su Espíritu. (...) En el día de su fiesta, Santa Rosa nos recuerda que Dios es bueno y misericordioso, nunca abandona a sus hijos en la hora de la prueba y de la necesidad; nos invita a tener siempre confianza en él y a ser sencillos y humildes. La sencillez y la humildad son virtudes que hemos de aprender a practicar si queremos seguir a Jesús. Él repite a sus amigos: "Vengan a mí todos los que estén cansados y agobiados, y yo les aliviaré. Carguen con mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11, 28-29).


«Santa Rosa respondió a esta invitación con conciencia plena y disponible; se dejó abrazar por Dios, segura de estar en las manos de un Padre, sostenida por una intensa piedad eucarística y mariana. En una ocasión, el amor a la Eucaristía la impulsó a abrazarse al tabernáculo para defenderlo de las invasiones de los calvinistas holandeses que asediaron la ciudad de Lima. También acudía constantemente a María Santísima, invocándola sobre todo bajo el título de "Reina del Rosario". Incluso, como ustedes saben, fue precisamente la Virgen del Rosario la que le indicó la forma de vida con la que se debía consagrar para siempre a Jesús en la Tercera Orden dominicana.  (...)  Así vivió consagrándose totalmente a Jesús y a María; cuando murió, tenía en sus labios como últimas palabras: "Jesús, Jesús, Jesús, que esté siempre conmigo».
(Cardenal Tarcisio Bertone)

Imágenes de la imagen de la santa en el altar mayor de la hermosa Basílica de Santa Rosa de Lima de nuestra ciudad de Buenos Aires.

Próxima entrada: 2 de septiembre (Santa María "en sábado")

13 de mayo de 2017

13 de mayo: Nuestra Señora de Fátima


En el año del centenario de las apariciones de Nuestra Señora en Fátima, hemos  recordado en febrero a Jacinta Marto y en abril a Francisco Marto, los hermanos testigos de las palabras y mensajes de la Virgen.  

Ahora, en la fiesta de hoy, que recuerda justamente la primera de las apariciones de la Madre de Dios en Cova de Iría, queremos honrar a la Virgen de Fátima de manera muy especial. Lo hacemos a través de dos fotos que tomé en la Basílica de Santa Rosa de Lima (ubicada en Belgrano y Pasco, en  la ciudad de  Buenos Aires).  

Muestran una bellísima imagen de la Virgen de Fátima, la «Señora toda de blanco, más brillante que el sol».  



Es digno de mención que el Martirologio  no habla hoy de la aparición, sino que afirma que "la contemplación de la que, en el orden de la gracia, es nuestra Madre clementísima, suscita en muchos fieles, no obstante las adversidades, la oración por los pecadores y la profunda conversión de los corazones". 

Nuestra Señora de Fátima: ¡ruega por nosotros!


Próxima entrada: 15 de mayo, San Isidro Labrador

7 de diciembre de 2016

7 de diciembre: San Ambrosio

«Memoria de San Ambrosio, Obispo de Milán, y Doctor de la Iglesia (...) el cual, siendo aún catecúmeno, fue escogido para gobernar aquella célebre sede, mientras desempeñaba el oficio de Prefecto de la ciudad. Verdadero pastor y doctor de los fieles, ejerció preferentemente la caridad para con todos, defendió valerosamente la libertad de la Iglesia y la recta doctrina de la fe en contra de los arrianos, y catequizó el pueblo con los comentarios y la composición de himnos», dice hoy el Martirologio Romano.



Una hermosa imagen de San Ambrosio adorna una de las caras del artístico púlpito de la Basílica de Santa Rosa de Lima en la ciudad de Buenos Aires.

Un episodio legendario de su vida "pretende que unas abejas depositaron en sus labios la miel de la ciencia sagrada, mientras, siendo niño, se encontraba en la cuna" (1). Otras versiones cuentan que Ambrosio, estando enfermo en la cuna se vio rodeado de un enjambre de abejas que le entraban por la boca y salían de ella sin hacerle daño, tras lo cual quedó completamente curado.  También se dice que cuando predicaba el Evangelio, sus palabras eran tan dulces que siempre rondaba una abeja alrededor de su rostro.  Es por todo ello que se lo representa con un panal a sus pies.


(1) Duchet-Suchaux y Pastoreau, "Guía iconográfica de la Biblia y los Santos" 

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13 de agosto de 2016

Santa María "en sábado"


Otra hermosa imagen de la Virgen María, esta vez correspondiente a un altar lateral de la Basílica de Santa Rosa de Lima, en Belgrano y Pasco.  

Oración colecta y Oración sobre las ofrendas de la Misa 7 del Común  de la Virgen María para el Tiempo Ordinario:


Dios nuestro, que elegiste el seno virginal de María
como digna morada de tu Hijo,
concédenos, con su ayuda,
participar con profunda alegría de esta celebración.
...

Acepta los dones de tu pueblo, Señor,
en la conmemoración de santa María:
ella te agradó por su pureza
y, en la humildad, concibió a tu Hijo, nuestro Señor.


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13 de mayo de 2016

13 de mayo: Nuestra Señora de Fátima


Una hermosa imagen de la Virgen de Fátima, en foto que tomé el 1° de mayo en la Basílica de Santa Rosa de Lima, ilustra la entrada de hoy.

Oración colecta
Señor Dios,
que nos diste a la Madre de tu Hijo como Madre nuestra,
concédenos que, perseverando en la penitencia y la oración
por la salvación del mundo,
colaboremos siempre y eficazmente
en la extensión del Reino de Cristo.
Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.


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