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19 de marzo de 2025

19 de marzo: Solemnidad de San José, Esposo de la Virgen María

En la Basílica de San José ubicada en Flores, frente a la Plaza Pueyrredón, hay varias imágenes del santo Patriarca. Para la entrada de hoy elegimos un relieve ubicado en el nártex del templo, que está acompañado al pie por los primeros versos de un célebre himno de la Liturgia de las Horas.


Te Joseph célebrent ágmina cǽlitum
te cuncti résonent christíadum chori


«Los himnos para el Oficio de esta Solemnidad fueron escritos por el carmelita Juan Blanch Mur OCD, pero de los que propuso, sólo este fue aceptado» ¹. Juan Blanch Mur (Juan de San José) nació en Tortosa (Tarragona) en 1642 y murió en 1718. Compuso el oficio a pedido de Juan Alemany de Escallas, General de su Congregación.

«Este himno viene a ser un cuadro expresivo de los méritos y privilegios de San José y un repaso somero de sus dolores y sus gozos» ².


Te Joseph célebrent ágmina cǽlitum

te cuncti résonent christíadum chori

qui, clarus méritis, junctus es ínclytæ

Casto fœdere Vírgini.


Almo cum túmidam gérmine cónjugem

admírans, dúbio tángeris ánxius

afflátu súperi Fláminis Ángelus

Concéptum púerum docet.


Tu natum Dóminum stringis, ad éxteras

Ægýpti prófugum tu séqueris plagas

amíssum Sólymis quǽris, et ínvenis

miscens gáudia flétibus.


Eléctos réliquos mors pia cónsecrat

palmámque eméritos glória súscipit

tu vivens, súperis par,  frúeris Deo

mira sorte beátior.


Nobis, summa Trias, parce precántibus

da Joseph méritis sídera scándere

ut tandem líceat nos tibi pérpetim

gratum prómere cánticum.

Amen. ³


1. ¡Oh, José!, que las legiones de los bienaventurados te ensalcen, que todos los coros de los cristianos te canten a ti, que, esclarecido por tus merecimientos, te uniste en santo matrimonio con la Virgen gloriosa.

2. Cuando tú, preocupado al ver a tu esposa encinta por fecundidad divina, eres tentado por la duda, un ángel te revela que el Hijo ha sido concebido por obra del Espíritu Santo.

3. Tú abrazas al Señor cuando nace, tú le sigues en su huida a las lejanas tierras de Egipto; le buscas, y le encuentras cuando se pierde en Jerusalén, alternando gozos y penas.

4. La piedad glorifica a los demás santos después de su muerte, y el cielo les recibe después de merecer la palma; tú, en esta vida, gozas ya, como los bienaventurados, de Dios, y eres más dichoso aún por este extraordinario privilegio.

5. ¡Oh, Trinidad soberana!, otórganos el perdón a los que te suplicamos: haz que, por los méritos de José, subamos al cielo, para que podamos entonarte eternamente el canto de nuestra gratitud.

Amén.  ³




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1 Félix Arocena: Los himnos de la Liturgia de las Horas (Ed. Palabra, Madrid, 1992)
2 Ibídem
3 Versión latina tomada de Verbum Gloriae, confrontada y corregida con el libro de Félix Arocena - Versión española tomada de Verbum Gloriae

15 de octubre de 2024

15 de octubre: Santa Teresa de Jesús


«Teresa de Jesús es arroyo que lleva a la fuente, es resplandor que conduce a la luz. Y su luz es Cristo, el “Maestro de la Sabiduría”, el “Libro vivo” en que aprendió las verdades; es esa “luz del cielo”, el Espíritu de la Sabiduría, que ella invocaba para que hablase en su nombre y guiase su pluma. Vamos a unir nuestra voz a su canto eterno de las misericordias divinas, para dar gracias a ese Dios que es “la misma Sabiduría”.  Y me alegra poder hacerlo en esta Ávila de Santa Teresa que la vio nacer y que conserva los recuerdos más entrañables de esta virgen de Castilla. Una ciudad célebre por sus murallas y torres, por sus iglesias y monasterios. Que con su complejo arquitectónico evoca plásticamente ese castillo interior y luminoso que es el alma del justo, en cuyo centro Dios tiene su morada. Una imagen de la ciudad de Dios con sus puertas y murallas, alumbrada por la luz del Cordero».


«Teresa de Jesús que supo de las dificultades de los caminos, nos invita a caminar llevando a Dios en el corazón. Para orientar nuestra ruta y fortalecer nuestra esperanza nos lanza esa consigna, que fue el secreto de su vida y de su misión: “Pongamos los ojos en Cristo nuestro bien”, para abrirle de par en par las puertas del corazón de todos los hombres. Y así el Cristo luminoso de Teresa de Jesús será, en su Iglesia, “Redentor del hombre, centro del cosmos y de la historia”. ¡Los ojos en Cristo! Para que en el camino de la Iglesia, como en los caminos de Teresa que partieron de esta ciudad de Ávila, Cristo sea “camino, verdad y vida”. Así sea».

Estos dos breves fragmentos de la homilía de  San Juan Pablo II en Ávila, el 1° de noviembre de 1982, en el cierre del año del IV centenario de la muerte de Teresa de Jesús, acompañan la bella imagen de la santa que se venera en la Basílica de San José de Flores.

28 de agosto de 2024

28 de agosto: San Agustín

Si en la  Memoria de San Agustín se toman las lecturas propias que prevé el Leccionario, la Primera Lectura es el siguiente fragmento de la Primera Carta del apóstol San Juan (4, 7-16):

Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.

El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros.

La señal de que permanecemos en él y él permanece en nosotros, es que nos ha comunicado su Espíritu. Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo.

El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios permanece en él.

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.

Esta última frase aparece, en latín, en la parte más alta del retablo  del altar dedicado a Santa Teresa en la Basílica de San José de Flores.

Deus charitas est, 
et qui manet in charitate in Deo manet,
et Deus in eo.

17 de diciembre de 2022

17 de diciembre: San Lázaro

En el Martirologio Romano anterior al actualmente vigente, en la entrada correspondiente al 17 de diciembre, se leía lo siguiente:




La creencia de que Lázaro, el amigo de Jesús, llorado a su muerte y resucitado por  Él,  haya sido luego Obispo de Marsella, tiene su origen en una curiosa leyenda medieval para cuya comprensión compartimos a continuación fragmentos de la entrada correspondiente del "Año Cristiano" de Juan Croisset:


(...) Entre todos los discípulos de Jesucristo, fue San Lázaro uno de los que tuvieron más parte así en las humillaciones como en su gloria (...). Amándole San Lázaro tan extremadamente, no se duda que sería uno de los testigos ordinarios de sus apariciones después de su resurrección, y que recibiría el Espíritu Santo con los apóstoles y demás discípulos el día de Pentecostés.
Habiendo el furor de los judíos contra los discípulos de Jesucristo hecho morir a San Esteban, el primero de los mártires, se excitó una furiosa persecución contra todos los fieles, en la que fueron echados de Jerusalén, y la mayor parte precisados a salir de Judea; pero la rabia de los príncipes de los sacerdotes, y de todos los que ocupaban los primeros puestos entre los judíos, descargó con más particularidad contra Lázaro y su familia. Ninguna cosa los confundía más, ni probaba más invenciblemente que habían quitado la vida al Mesías, al verdadero Hijo de Dios, que este hombre resucitado, mientras estuviese en vida. El hacerle morir era un delito que manifestaba su injusticia y su impiedad. Era Lázaro un hombre de calidad, irreprensible en sus costumbres, que no podía tener otro delito que el ser amigo de Jesucristo, y el haber sido resucitado por medio del más insigne milagro. Dejarle en la Judea era dejar una prueba viva de la divinidad del Salvador y de su horrendo deicidio; y así tomaron el partido de hacer desaparecer a Lázaro y a sus hermanas, que durante la sublevación del pueblo de Jerusalén contra los fieles se habían retirado á Jope, hoy Jafa, ciudad marítima, distante seis o siete leguas de Jerusalén;  y habiéndolos metido en una nave muy maltratada, sin timón, sin mástiles, sin pertrechos, con todos los fieles que se encontraron con ellos , los expusieron de esta suerte a un evidente naufragio. Esto nos dicen muchos antiguos manuscritos, fundados en una antigua y piadosa tradición (...).

La divina Providencia, que saca siempre su gloria de los designios más siniestros y más malignos de los enemigos de Jesucristo, permitió que esta nave aportase dichosamente a las costas de Marsella. Esta maravilla aturdió a aquellos pueblos gentiles, naturalmente corteses y tratables, y dispuso los espíritus para oír a unas gentes a quienes protegía el cielo de una manera tan visible. No se duda que los apóstoles consagraron obispos a la mayor parte de los discípulos de Jesucristo, antes de esparcirse por el universo; y sobre todo a Lázaro, como que era el más ilustre y más privilegiado de todos los discípulos. Luego que esta santa colonia de héroes cristianos desembarcó, anunciaron la fe de Jesucristo en aquella célebre ciudad, que después de Roma era de las más considerables del mundo (...).

San Lázaro, que sabía bien que Dios le había destinado para ser apóstol de ella, y su primer pastor, dio desde luego muestras de su celo. Marsella era a la sazón muy célebre, no solo por su antigüedad, sino también por sus victorias, por su alianza con los Romanos y por su academia. Las ciencias y las artes florecían en ella, y había un gran número de personas hábiles, a quienes se confiaba la educación de la juventud de todas las Galias y aun de Roma; lo. que adquirió a Marsella el nombre de ciudad de las ciencias, y a los antiguos marselleses la gloria de haber civilizado casi toda la Galia, y haber aumentado y dado lustre a la religión. A esta ilustre ciudad fue a quien dio el Señor por primer obispo a San Lázaro, su grande amigo. El buen acogimiento que hacían a los extranjeros en ella, dio a nuestro santo toda la libertad de anunciar a sus habitantes las divinas verdades del Evangelio; oyéronle con gusto al principio, y muy pronto con admiración: un aire noble y agraciado, unos modales suaves, afables y corteses; una religión tan pura, tan santa, tan racional; una moral que, reglando el corazón y el entendimiento, rectificaba la razón; una doctrina sostenida y confirmada con toda especie de milagros; todo esto hizo triunfar en breve la fe de Jesucristo, y convertirse a ella un prodigioso número de personas. San Lázaro veía aumentarse todos los días su rebaño; su maravilloso celo consiguió que en menos de un año se levantase la religión cristiana, y se fundase en todas partes sobre las ruinas del paganismo. Se vio cuánto contribuyeron a esta milagrosa obra Santa Magdalena y Santa Marta con sus palabras y sus ejemplos. El célebre templo de Diana , convertido con el tiempo en una iglesia con el título de Nuestra .Señora la Mayor, que es la catedral, es un augusto monumento de este insigne triunfo del cristianismo sobre los paganos, y del prodigioso celo de San Lázaro. En el siglo IV se creía ya que tenía treinta años cuando fue resucitado, y las actas de la iglesia de Marsella le dan treinta años de obispado, durante los cuales el santo obispo hizo un prodigioso número de conversiones, derribó muchos templos dedicados a los falsos dioses, e hizo pedazos una pasmosa multitud de ídolos.

Se cree que fue en el imperio de Vespasiano cuando el procónsul, que había sido enviado a Marsella por gobernador, infatuado de las supersticiones paganas, solicitado por los sacerdotes de los ídolos, rabiosos por ver su reputación y sus rentas reducidas a nada después que San Lázaro convirtió a la fe de Jesucristo una parte de la ciudad, mandó prender al santo obispo, y habiéndole hecho comparecer ante su tribunal, le echó en cara con un tono áspero todo lo que había hecho contra la religión y el culto de los dioses del imperio. Después, con un aire colérico y dominante, le dijo: 'Es preciso, o que sacrifiques a nuestros dioses, o que pierdas la vida en medio de los mayores suplicios'. Por lo que mira al sacrificio, respondió el santo, no puedo ofrecerle sino al verdadero Dios, y tú, señor, tienes demasiadas luces para no ver que los que llamas tus dioses no merecen sacrificios; por lo que mira al último suplicio con que me amenazas, sé que no me puede suceder cosa más dulce ni más gloriosa que el dar la vida por aquel que me la volvió a dar a mí después de haberla perdido, y que se dignó morir por mí para que yo viva eternamente'. El prefecto, irritado con esta generosa respuesta, le hizo despedazar con látigos armados de puntas de hierro, con tanta crueldad, que su cuerpo quedó hecho todo una llaga. Acabado este cruel suplicio, le encerraron en un horrible calabozo: se creyó que este tormento le hubiera hecho negar la fe, pero habiéndole preguntado de nuevo el prefecto si permanecía todavía en su creencia, y habiéndole encontrado siempre más inflexible, le hizo atar a un poste, y atravesar con una multitud de flechas; más Dios le conservó la vida en medio de este suplicio. Cada llaga, dicen las actas de su martirio, era una boca que publicaba la gloria y el poder de su Dios. Le aplicaron después sobre el cuerpo planchas de hierro hechas ascuas: el tormento era espantoso, pero la constancia del santo no se disminuyó ni aflojó un punto. Finalmente, corrido el juez de verse vencido de la paciencia heroica del santo, mandó que le cortaran la cabeza, lo que se ejecutó el día 17 de diciembre del año 76 de nuestro Señor Jesucristo, a los setenta y tres de su edad, y treinta de su obispado. Su cuerpo fue enterrado por los cristianos en una cueva con los ornamentos pontificales de que se servía en la celebración de los divinos misterios. Se ve todavía el horrible calabozo donde fue encerrado en el célebre monasterio de religiosas de San Benito, llamado San Salvador, delante del cual está la plaza donde le cortaron la cabeza.

 

Se guarda con mucha veneración en la iglesia catedral de Marsella la cabeza de San Lázaro en un relicario de plata sobredorado, que pasa por el más rico y de más bello gusto que hay en Francia. Se asegura que el año 957 el resto de sus reliquias se llevó a Autun por el obispo Vivaldo, en el reinado de Lotario, rey de Francia. Lo cierto es que se conserva en Marsella, en la misma caja donde está la preciosa cabeza, un escrito muy antiguo, hecho por un sacerdote que parece haber sido sacristán de esta iglesia, y firmado por dos testigos, en que afirman que, habiendo sabido que querían llevarse el cuerpo de San Lázaro, el sacerdote había quitado secretamente la cabeza, y había sustituido otra en su lugar. Este escrito, que se leyó durante la visita de la catedral que hizo monseñor Guillelmo de Veintimilla de Luco, entonces Obispo de Marsella, y después Arzobispo de París, tiene todas las señales de autenticidad que se pueden desear en uno de los más antiguos testimonios. (...) 

San Lázaro ha tenido ilustres sucesores, entre los cuales se cuentan veintiuno reconocidos por santos. Las crueles persecuciones contra los fieles, que dieron a la Iglesia tantos malones de mártires desde el año 180 hasta el 306, han hecho perder el nombre de un gran número de ilustres prelados que gobernaron esta iglesia durante aquel largo intervalo. (...)

Nótese que se da por sentado que las hermanas de Lázaro son Marta y María Magdalena, por la identificación de la María mencionada en Jn 11 («Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta. María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos») con la María Magdalena mencionada en Lc 8 («...algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios...») y de esta última con la mujer pecadora mencionada en el mismo Evangelio unos párrafos antes («...una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume. Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume»). Acerca de esta tradicional pero incorrecta identificación, hablamos en nuestra entrada del 22 de julio de 2016.

Esa identificación de las tres mujeres, que determinaba cierto vínculo litúrgico entre celebración de Santa María Magdalena (el 22 de julio) y la de su supuesta hermana Marta (en la octava de Magdalena, es decir el 29 de julio), terminó "oficialmente" el año pasado con un decreto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino que estableció «la celebración de los santos Marta, María y Lázaro en el Calendario Romano General» el mismo día 29 de julio.

Las dos fotos de esta entrada son muy similares, pero la primera la tomamos en 2015 y la segunda en 2017. La imagen se venera en San José de Flores.

17 de febrero de 2022

17 de febrero: La Huida a Egipto de nuestro Señor Jesucristo

En el Calendario Litúrgico propio de los Hijos de la Sagrada Familia aparece hoy esta conmemoración. Dice la página web de la familia religiosa fundada por San José Manyanet:
El ritmo del año litúrgico de nuestra vida comunitaria está en total armonía con las orientaciones de la Iglesia pero, fiel a las exigencias de nuestro carisma y a las enseñanzas de nuestro Fundador, pone de relieve aquellos aspectos que se refieren al misterio de la vida oculta de Jesús y no se celebran explícitamente en el calendario general.(...)  
La Memoria de hoy -sigue diciendo la página de los Hijos de la Sagrada Familia-  «se inspira en el relato evangélico de San Mateo, revelador de un estilo cristiano de entrega a la obediencia en la oscuridad de la fe. Este sueño pone a José al nivel de los antiguos patriarcas y de los grandes privilegiados de Israel, a quienes Dios guiaba con cuidado en los sueños revelados. La obediencia de José es conmovedora y un modelo maravilloso de plena disponibilidad y docilidad a la voluntad de Dios. Jesús, con su Familia, fue un refugiado, forzado a huir del odio que había desatado la persecución, a abandonar su propio país y a vivir exiliado en tierra extranjera. Egipto ya había sido tierra de refugio para Abraham y para Jacob, después tierra de opresión y de esclavitud para Israel, y nuevamente tierra de refugio y de exilio durante siglos».


«Esta celebración aparece en el calendario copto ya a mediados del siglo XVII. Pío IX concedió misa y oficio propios a la Asociación de la Sagrada Familia, de Lieja, en 1856. Pío XII firmó en 1952 la Constitución Exsul Familia para la asistencia espiritual de las familias emigrantes.

El Padre Manyanet habla de esta escena de la vida de la Sagrada Familia en varios sermones sobre los Dolores de la Virgen y sobre San José. Ensalzando la sumisión, el sufrimiento, la docilidad y la constancia de los padres de Jesús, exclama: "¡Qué ejemplo tan eficaz, carísimos, para aquellas voluntades remisas que nunca acaban de poner en práctica las santas resoluciones y toques interiores de la gracia!"».

Concluimos con las Preces de Laudes de la Memoria de hoy según el mismo calendario particular de los Hijos de la Sagrada Familia:
Oremos al Padre, que ha constituido a Cristo luz de las Naciones,  y supliquémosle diciendo: Padre nuestro, escúchanos.

 Padre eterno, que quisiste revelar a tu Hijo a los sabios de Oriente, —manifiéstalo también a todos los que buscan la verdad. 

 Tú que quisiste que la Familia de tu Hijo experimentase la prueba de la persecución y del exilio, —consuela a las familias que soportan la misma situación. 

Haz que la Iglesia, peregrina por este mundo, se extienda por toda la tierra, —para que manifieste la gloria de tu Hijo. 

Envía trabajadores a tu mies, —para que los pobres sean evangelizados y se proclame el tiempo de la misericordia. 

Tú que has querido que tu Hijo fuera ciudadano de nuestro mundo, —concédenos a nosotros ser ciudadanos de tu reino. 

Con el gozo y la confianza que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con alegría y paz: Padre nuestro. 
Oración: Oh Dios, protector de los que esperan en ti, que quisiste liberar a tu Unigénito, nuestro Redentor, de la espada de Herodes, por medio de la huida a Egipto: concede a nosotros tus siervos, por intercesión de la Virgen María y de San José, sus padres, que, libres de todos los peligros de alma y cuerpo, merezcamos llegar a la patria celestial. Por nuestro Señor Jesucristo...
Tomamos la foto en la Basílica de San José de Flores.

1 de agosto de 2017

1 de agosto: San Alfonso María de Ligorio

"La memoria obligatoria de San Alfonso, muerto en Nocera dei Pagani (Campania, Italia) el 1 de agosto de 1787, canonizado en 1839 y proclamado Doctor de la Iglesia en 1871, exalta a otro fundador de instituto religiosos, la Congregación del Santísimo Redentor, en una época dominada por el racionalismo y por la Iglesia estatal", dice Lodi en "Santos del Calendario Romano".

Nacido en 1696 en Marianella, cerca de Nápoles, de una antigua familia noble, Alfonso se doctoró en derecho civil y canónico con sólo diecisiete años. Abandonó la abogacía en 1723, y tres años después fue ordenado sacerdote a la edad de treinta años.

"Se dedicó primeramente a la formación de los misioneros para China en un seminario fundado en Nápoles, prodigándose también a favor de los enfermos en la epidemia que atacó a Nápoles en 1729 y predicando las misiones a los pobres de la ciudad. Pero el obispo de Castellammare di Stabia, Tomás Falcoia, lo invitó a predicar las misiones a los pobres abandonados de la campiña (...) y una religiosa de un convento (M.C. Crostarosa) le reveló los designios de Dios acerca de él para la fundación de un nuevo instituto". No sin dificultades, Alfonso María emprendió la fundación: el Instituto del Santísimo Redentor. El papa Benedicto XIV lo aprobó en 1749. Pronto la obra se difundió fuera de Italia, así como la rama contemplativa de las redentoristas. 

Tras varios años de dedicación a su instituto,  a los 66 años fue nombrado obispo -contra su voluntad-  por el papa Clemente XIII.  La imagen que ilustra nuestra entrada de hoy lo muestra justamente exhibiendo las insignias episcopales.  Pero a causa de una enfermedad que lo aquejaba, tuvo que dejar el cargo episcopal años más tarde. Otras tareas y problemas de su instituto ocuparon su tiempo y atención en los años siguientes, hasta su muerte a la edad de 91 años.

Las dos fotos las tomé en la Basílica de San José de Flores, donde se venera su imagen.


Próxima entrada: 2 de agosto, Beata Juana de Aza

15 de julio de 2017

15 de julio: San Buenaventura

Entre las grandes figuras de la Edad Media, junto a San Francisco de Asís y a Santo Tomás de Aquino, lumbreras del siglo XIII, sin duda puede ponerse a San Buenaventura, "Doctor Seraficus", perteneciente a la orden fundada por el primero y fallecido el mismo año que el segundo. Hoy se celebra su memoria.  

Así lo elogia el Martirologio: «Memoria de la inhumación de San Buenaventura, obispo de Albano, en Italia, y Doctor de la Iglesia, celebérrimo por su doctrina, por la santidad de su vida y por las preclaras obras que realizó en favor de la Iglesia. Como ministro general rigió con gran prudencia la Orden de los Hermanos Menores, siendo siempre fiel al espíritu de San Francisco, y en sus numerosos escritos unió suma erudición y ardiente piedad. Cuando estaba prestando un gran servicio al II Concilio Ecuménico de Lyon, mereció pasar a la visión beatífica de Dios».


Mucho podría decirse acerca de este gran santo, pero baste lo que señaló un contemporáneo suyo, un notario pontificio anónimo:   
«Hombre bueno, afable, piadoso y misericordioso, lleno de virtudes, amado por Dios y por los hombres... De hecho, Dios le había concedido una gracia tan grande, que todos los que lo veían quedaban invadidos por un amor que el corazón no podía ocultar». 



Las  fotos que ilustran esta entrada las tomé en dos ocasiones distintas en la Basílica de San José de Flores, donde se venera su imagen. 


Próxima entrada: 22 de julio (Santa María Magdalena)

25 de abril de 2017

25 de abril: Fiesta de San Marcos

La fiesta de San Marcos, a quien la más antigua tradición cristiana considera autor del segundo evangelio, "es celebrada en la fecha del 25 de abril por los coptos, sirios y bizantinos, y desde el siglo IX en adelante, también en Occidente". 

Por los Hechos de los Apóstoles conocemos a un Juan Marcos que está relacionado con Pedro (cfr. Hech 12,12) y más tarde es compañero de San Pablo en su misión en Chipre (Hech 13,5), "después de haber sido llevado por Pablo y Bernabé desde Jerusalén a Antioquia" (cfr. Hech 12,25). 

Más tarde Marcos "vuelve inexplicablemente a Jerusalén" (Hech 13,13). Más adelante embarca nuevamente para Chipre con Bernabé, (Col 4,10), después de haber sido rechazado por Pablo como compañero de viaje. 

"Tras reconciliarse con Pablo, es mencionado como colaborador suyo y consolador en la prisión (Col 4,10; Flm 24; 2Tim 4,11)". Pedro lo llama “hijo mío” (1Pe 5,13), "aludiendo quizá al bautismo recibido del apóstol".

"Otros datos son inciertos: la identificación con el joven que huyó desnudo en el huerto de Getsemaní; su presencia y muerte en Alejandría, ignorada por los escritores alejandrinos más antiguos como Clemente, Orígenes y Dionisio, aunque hablen de ello Eusebio y Jerónimo". También es incierta "la presencia de Marcos en Oriente, cuando Pablo, prisionero en Roma por segunda vez, ruega a Timoteo (2Tim 4,11), que se encontraba entonces en Éfeso, que traiga a Marcos a Roma porque le era útil para el ministerio".

Tras su muerte, según la leyenda, sus restos reposaron primero en Alejandría, hasta que en el año 828 dos mercaderes venecianos llevaron su cuerpo a Venecia y erigieron allí un templo en su honor. 

La imagen que ilustra la entrada de hoy corresponde a uno de los cuatro ángulos del crucero de la Basílica de San José de Flores y representa a San Marcos -con su emblema iconográfico habitual, el león- acompañado en este caso por el papa San Gregorio. Tomé la foto en febrero de este año.

12 de octubre de 2016

12 de octubre: Nuestra Señora del Pilar

Celebramos a la Virgen del Pilar, Patrona de España y de la Hispanidad,  compartiendo la bella imagen que se exhibe en la Basílica de San José de Flores.


Oración Colecta de la misa de hoy:

Dios todopoderoso y eterno,
que en la gloriosa Madre de tu Hijo
has concedido un amparo celestial
a quienes la honran con la advocación del Pilar,
concédenos, por su intercesión, fortaleza en la fe,
seguridad en la esperanza y constancia en el amor.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

23 de julio de 2016

Santa María "en sábado"

Una imagen mariana tradicional (generalmente identificada con la Inmaculada Concepción, pero que más propiamente representa la Asunción de María) en la Basílica de San José de Flores.


Oración Colecta de la Misa 3 de Santa María en Sábado para el Tiempo Ordinario:


Te pedimos, Padre,
por la intercesión de la Santísima Virgen María,
que quienes la veneramos en esta gloriosa conmemoración
merezcamos participar, también,
de la plenitud de tu gracia.

Próxima entrada: 26 de julio, Santos Joaquín y Ana