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14 de abril de 2022

Jueves Santo


Hermanos: Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente:El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía».De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía».Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.


El texto que transcribimos es la Segunda Lectura de la Misa Vespertina In Coena Domini. Corresponde a la Primera Carta de San Pablo a los Corintios, y es el texto más antiguo que recoge lo ocurrido en la Última Cena. 

Las imágenes corresponden a una pintura en la iglesia de la Resurrección del Señor,  que justamente decora la capilla del Sagrario.

7 de abril de 2021

Miércoles de la Octava de Pascua


En estos días de la Octava de Pascua, visitamos la iglesia parroquial de Resurrección del Señor.

En este caso compartimos la imagen de un vitral que hay sobre la entrada del templo, y que representa el encuentro de Jesús con los dos discípulos que, en la misma tarde de la Pascua, se dirigían a Emaús. El Evangelio de hoy recoge el célebre fragmento bíblico que narra el episodio, del cual transcribimos la primera parte, es decir, la conversación en el camino.


Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén.
En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojo lo reconocieran.
Él les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?». 
Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!».
«¿Qué cosa?», les preguntó.
Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron».
Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!  ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?». 
Y comenzando por Moisés y continuando con todos los Profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.

(Lc 24, 13-27)