Un relieve en el altar de la Virgen Dolorosa de la Basílica del Espíritu Santo representa el episodio que hoy se recuerda en la Liturgia.
Un relieve en el altar de la Virgen Dolorosa de la Basílica del Espíritu Santo representa el episodio que hoy se recuerda en la Liturgia.
Dado que es Fiesta del Señor, la Presentación del Señor prevalece sobre el domingo ordinario. Por ello nos toca celebrar hoy ese acontecimiento de la historia de la salvación que -sobre todo en el Oriente cristiano- es llamado "Encuentro".
El protagonismo de María en la Presentación del Señor (la fiesta de hoy también fue llamada "Purificación de María") también es destacado en la Liturgia de hoy. «Un hermoso prefacio de la Liturgia romana, de reciente composición, canta sobre todo el misterio de la Madre en la Presentación de Jesús al templo en esta acción de gracias al Padre:
Ésta es la Virgen, hija de Sión que, cumpliendo la ley,
te presentó al Hijo en el templo,
gloria de tu pueblo Israel y luz de las naciones.
Ésta es la Virgen,
puesta al servicio de la obra de la salvación,
que te ofrece el Cordero sin mancha
para ser inmolado en la cruz.
Ésta es la Virgen Madre,
gozosa en su descendencia bendita,
que sufre por la profecía del anciano Simeón
pero se alegra por el pueblo
que sale al encuentro del Salvador.
De este modo, Señor, disponiéndolo tú,
el mismo amor asocia al Hijo y a la Madre,
el mismo dolor los une
y una misma voluntad de agradarte los mueve» ¹.
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¹ Jesús Castellano: Oración ante los iconos - Los misterios de Cristo en el Año Litúrgico (Barcelona, CPL, 1993)
Una imagen que representa la Presentación del Señor (que está en brazos de María junto a San José, Simeón y Ana) ilustra nuestra entrada de hoy.
Obtuvimos la foto justamente en la iglesia de la Presentación del Señor.Completamos la entrada con algunos fragmentos de la liturgia de hoy.
Antífona de comunión Lc 2, 30-31
Mis ojos han visto tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos.
Oración después de la Comunión
Padre, por estos sacramentos recibidos,
completa en nosotros la obra de tu gracia,
y así como colmaste el anhelo de Simeón
de contemplar al Mesías antes de morir,
concédenos recibir la vida eterna
saliendo al encuentro del Señor.
Que vive y reina por los siglos de los siglos.