26 de noviembre de 2018

Lunes de la semana XXXIV durante el año

Hoy, Lunes de la XXXIV semana Durante el Año, se lee un fragmento del Evangelio de San Lucas (21, 1-4) que dice así:
Jesús levantó la mirada y vio a unos ricos que depositaban sus ofrendas en el arca del tesoro del Templo. Vio también a una viuda muy pobre que echaba dos moneditas. Entonces dijo: «En verdad les digo que esa viuda sin recursos ha echado más que todos ellos, porque estos otros han dado de lo que les sobra, mientras que ella, no teniendo recursos, ha echado todo lo que tenía para vivir».
La escena está representada (y expresamente citada, como se ve en la parte superior del cuadro, hacia la izquierda) en una pintura que se ve al entrar en la iglesia (ortodoxa rusa) de la Santísima Trinidad:


25 de noviembre de 2018

Solemnidad de Cristo Rey


En la Solemnidad de Cristo Rey,  visitamos la iglesia porteña de igual nombre, ubicada en Zamudio 5551.  En el tímpano sobre la puerta principal, este hermoso motivo alegórico sintetiza plásticamente el sentido de la fiesta de hoy. De igual modo lo hace el Prefacio, que transcribimos a continuación

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno:

Porque has ungido con el óleo de la alegría
a tu Hijo único, nuestro Señor Jesucristo,
como Sacerdote eterno y Rey del universo.
Él, víctima inmaculada y pacifica,
se ofreció en el altar de la cruz,
realizando el misterio de la redención humana.

Así sometió a su poder a la creación entera,
para entregarte, Padre santo,
el reino eterno y universal,
reino de verdad y de vida,
reino de santidad y de gracia,
reino de justicia, de amor y de paz.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles,
y con todos los coros celestiales,
proclamamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo...

23 de noviembre de 2018

23 de noviembre: San Clemente

Hoy celebramos la Memoria de «San Clemente I, papa y mártir, tercer sucesor del apóstol San Pedro, que rigió la Iglesia romana y escribió una espléndida carta a los corintios, para fortalecer entre ellos los vínculos de la paz y la concordia. Hoy se celebra el sepelio de su cuerpo en Roma», en palabras del Martirologio.


Los primeros sucesores de San Pedro en la sede de Roma fueron, según testimonia la Tradición, Lino y Anacleto o Cleto. «Después de ellos, cuenta San Ireneo, en tercer lugar desde los Apóstoles, accedió al episcopado Clemente, que no sólo vio a los propios Apóstoles, sino que con ellos conversó y pudo valorar detenidamente tanto la predicación como la tradición apostólica».

De él se conserva una carta a la Iglesia de Corinto, en la que exhorta a aquella comunidad, amenazada por graves disensiones internas, a mantenerse en la unidad y la caridad.  Esa carta es de gran interés histórico y doctrinal.  Transcribimos sólo algunos fragmentos

«¡Qué benditos y maravillosos son los dones de Dios, amados! ¡Vida en inmortalidad, esplendor en justicia, verdad en osadía, fe en confianza, templanza en santificación! Y todas estas cosas nosotros las podemos obtener. ¿Qué cosas, pues, pensáis que hay preparadas para los que esperan pacientemente en Él? El Creador y Padre de las edades, el Santo mismo, conoce su número y su hermosura. Esforcémonos, pues, para que podamos ser hallados en el número de los que esperan pacientemente en Él, para que podamos ser partícipes de los dones prometidos. Pero, ¿cómo será esto, amados? Si nuestra mente está fija en Dios por medio de la fe; si buscamos las cosas que le son agradables y aceptables; si realizamos aquí las cosas que parecen bien a su voluntad infalible y seguimos el camino de la verdad, desprendiéndonos de toda injusticia, iniquidad, avaricia, contiendas, malignidades y engaños, maledicencias y murmuraciones, aborrecimiento a Dios, orgullo y arrogancia, vanagloria e inhospitalidad. Porque todos los que hacen estas cosas son aborrecidos por Dios; y no sólo los que las hacen, sino incluso los que las consienten. (...) 
Ésta es la manera, amados, en que encontramos nuestra salvación, a saber, Jesucristo el Sumo Sacerdote de nuestras ofrendas, el guardián y ayudador en nuestras debilidades. Fijemos nuestra mirada, por medio de Él, en las alturas de los cielos; por medio de Él contemplamos como en un espejo su rostro intachable y excelente; por medio de Él fueron abiertos los ojos de nuestro corazón; por medio de Él nuestra mente insensata y entenebrecida salta a la luz; por medio de Él el Señor ha querido que probemos el conocimiento inmortal; el cual, siendo el resplandor de su majestad, es muy superior a los ángeles, puesto que ha heredado un nombre más excelente que ellos. (...) 
Que el que ama a Cristo cumpla los mandamientos de Cristo. ¿Quién puede describir el vínculo del amor de Dios? ¿Quién es capaz de narrar la majestad de su hermosura? La altura a la cual el amor exalta es indescriptible. El amor nos une a Dios; el amor cubre multitud de pecados; el amor soporta todas las cosas, es paciente en todas las cosas. No hay nada burdo, nada arrogante en el amor. El amor no tiene divisiones, el amor no hace sediciones, el amor hace todas las cosas de común acuerdo. En amor fueron hechos perfectos todos los elegidos de Dios; sin amor no hay nada agradable a Dios; en amor el Señor nos tomó para sí; por el amor que sintió hacia nosotros, Jesucristo nuestro Señor dio su sangre por nosotros por la voluntad de Dios, y su carne por nuestra carne, y su vida por nuestras vidas.

Veis, pues, amados, qué maravilloso y grande es el amor, y que no hay manera de declarar su perfección. ¿Quién puede ser hallado en él, excepto aquellos a quienes Dios se lo ha concedido? Por tanto, supliquemos y pidamos de su misericordia que podamos ser hallados intachables en amor, manteniéndonos aparte de las facciones de los hombres. Todas las generaciones desde Adán hasta este día han pasado a la otra vida; pero los que por la gracia de Dios fueron perfeccionados en el amor residen en la mansión de los píos; y serán manifestados en la visitación del Reino de Dios. Porque está escrito: Entra en tus aposentos durante un breve momento, hasta que haya pasado mi indignación, y yo recordaré un día propicio y voy a levantaros de vuestros sepulcros. Bienaventurados somos, amados, si hacemos los mandamientos de Dios en conformidad con el amor, a fin de que nuestros pecados sean perdonados por el amor. Porque está escrito: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el hombre a quien el Señor no imputará pecado, ni hay engaño en su boca. Esta declaración de bienaventuranza fue pronunciada sobre los que han sido elegidos por Dios mediante Jesucristo nuestro Señor, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos».

El nombre de Clemente aparece en el Canon Romano.

La imagen de San Clemente Romano, Papa y Mártir, que ilustra esta entrada, se venera en la iglesia de Santa Magdalena Sofía Barat. La foto es propia -como todas las de este blog- y la tomé en el verano pasado.

Oración Colecta:

Dios todopoderoso y eterno, 
que te muestras admirable en la gloria de tus santos, 
concédenos celebrar con alegría la fiesta de San Clemente, 
sacerdote y mártir de tu Hijo, 
que dio testimonio con su muerte de los misterios que celebraba 
y confirmó con el ejemplo lo que predicó con su palabra. 
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo 
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén 

19 de noviembre de 2018

19 de noviembre: San Ponciano

Aunque en el Calendario Litúrgico general la Memoria del Papa San Ponciano se celebra el 13 de agosto junto con la de San Hipólito, la Arquidiócesis de La Plata lo honra hoy. La fecha del 19 de noviembre corresponde a la Memoria del santo en el antiguo calendario, y coincide con el aniversario de la fundación de La Plata, ciudad que lo tiene como segundo Patrono.



San Ponciano ocupó la Sede de Pedro entre los años 230 y 235. Desterrado a Cerdeña durante la persecución de Maximino,  renunció al pontificado; según la tradición, murió como mártir junto al presbítero San Hipólito. 

Tomé las fotos en la Catedral de La Plata en julio de 2017. La imagen de San Ponciano está tallada en madera por el artista Leo Moroder. A los pies de la imagen, la placa recuerda que el santo fue oficialmente declarado segundo Patrono de la ciudad y de la arquidiócesis en 1965.

17 de noviembre de 2018

17 de noviembre: San Eugenio

En la iglesia dedicada a la Inmaculada Concepción en Belgrano (la "Redonda") se venera esta imagen de San Eugenio:




Pero ¿de quién se trata?

Evidentemente es un diácono, porque viste dalmática. La palma que lleva en su mano derecha nos indicaría además que ha sufrido el martirio. Sin embargo, no es fácil encontrar un "Eugenio, diácono y mártir": no aparece ninguno en el Martirologio actual, ni en obras confiables como "Todos los santos" de Repetto, ni en sitios confiables como "El Testigo Fiel".  En "Año Cristiano", de Croisset (edición de 1864) aparece el 17 de noviembre: "En Florencia, San Eugenio, confesor, diácono de San Zenobio, obispo de aquella ciudad". Lo mismo se repite en el Martirologio de 1956. La cualidad de "confesor" nos desconcierta. La búsqueda en la Red nos lleva a una breve biografía (en italiano) en que no es mencionado el martirio de San Eugenio de Florencia: 

Tanto en la vida de San Zenobio, Obispo de Florencia a principios del siglo V,  como en la de Eugenio, este último es presentado como diácono del mismo San Zenobio, mientras San Crescencio es presentado como su subdiácono. Según la leyenda, Eugenio, de origen florentino, fue educado por San Ambrosio, quien lo ordenó diácono. Cuando el Santo Doctor fue a Florencia, lo llevó con él, confiándoselo luego a San Zenobio. Habiendo realizado algunos milagros, murió asistido por Ambrosio, Zenobio y Crescencio. La fiesta se celebra el 17 de noviembre.

 


No estamos absolutamente seguros de la identidad de nuestro santo de hoy.

16 de noviembre de 2018

16 de noviembre: Aniversario de la Dedicación de la Catedral de La Plata

«El 16 de noviembre de 1959 fue dedicada la Iglesia Catedral bajo el título de la Inmaculada Concepción»: son palabras del Arzobispo de La Plata en la homilía durante la en la Misa de aniversario de la Dedicación del templo catedralicio, en noviembre de 2004.


En realidad, los proyectos para la construcción de una iglesia monumental en La Plata preceden en muchos años a la creación oficial de la diócesis platense, que fue erigida por León XIII, mediante la Bula In Petri Cathedra, en 1897.  Ya desde la fundación  de la ciudad, en 1882, se había previsto la construcción de un gran templo. «Correspondió al entonces Director de Obras Públicas, Ingeniero Pedro Benoit, la presentación del proyecto de obra y al Arquitecto alemán Ernesto Meyer, los dibujos definitivos, colaborando con ellos el Arquitecto Emilio Coutaret. La piedra fundacional de la Catedral de La Plata se coloca en el año 1884, dos años después de la fundación de la ciudad de La Plata».  Las obras de construcción del templo se extendieron por muchos años; la inauguración oficial tuvo lugar en el cincuentenario de la ciudad, el 19 de noviembre de 1932, pero el "completamiento" de la Catedral de La Plata se verificó recién en igual fecha de 1999.


El primer obispo de La Plata fue monseñor Mariano Antonio Espinosa, quien fue consagrado en el primer templo platense, dedicado a San Ponciano, el cual ofició por varios años como catedral provisoria. 



La fecha de la solemne Dedicación aparece en el Calendario Litúrgico oficial de la Argentina y es celebrada cada año en la arquidiócesis platense, pero no hay mayor información al respecto en los sitios oficiales que hemos consultado.



Nos unimos a esta fecha litúrgica (que tiene categoría de Solemnidad en la Catedral de La Plata y Fiesta en todos los templos de la arquidiócesis) mediante un conjunto de fotos que tomamos en julio de 2017 en el grandioso templo bonarerense.

14 de noviembre de 2018

14 de noviembre: Todos los Santos de la Orden Carnelita

El Calendario Propio de la Orden del Carmelo registra para hoy la fiesta de Todos los Santos  Carmelitas. Un autor de la Orden dice: «Hoy recordamos a la ingente multitud de mártires, monjes, confesores, vírgenes, doctores y religiosos y religiosas que se santificaron con la observancia y vivencia del carisma del Carmelo. También a los terciarios y cofrades seglares que, por vestir el escapulario, estuvieron vinculados a la Orden».


Esta fiesta fue instituida por el papa Clemente X (+1676) mediante un decreto de la Sagrada Congregación de Ritos.  






La Oración Colecta de la Misa propia de este día dice:
Te pedimos, Señor, que nos asistan con tu protección la Santísima Virgen María, Madre nuestra, y todos los santos de la familia del Carmelo, para que, siguiendo fielmente sus ejemplos, sirvamos generosamente a tu Iglesia, con la oración y la acción. 
Hemos ilustrado la entrada con fotos del retablo del altar mayor de la iglesia porteña dedicada a Nuestra Señora del Carmelo. A ambos lados de la hermosa imagen de la Virgen del Monte Carmelo se despliega una serie de imágenes de santas y santos carmelitas (cuyas identidades individuales no somos capaces de distinguir).



9 de noviembre de 2018

9 de noviembre: Santa Isabel de la Trinidad

Elisabeth Catez nació en Francia en 1880. Desde pequeña tuvo una vida espiritual intensa y una devoción particular por la Santísima Trinidad. Pese a la oposición de su madre y tras rechazar varias propuestas de matrimonio, ingresó en 1901 al convento de las Carmelitas Descalzas,  que se encontraba a doscientos metros de su casa en Dijón.  Tomó el nombre de Isabel de la Trinidad.   Murió menos de seis años después, el 9 de noviembre de 1906.

San Juan Pablo II, quien la consideraba como uno de los guías de su vida espiritual, la beatificó en 1984; el papa Francisco I la canonizó en 2016.


«He hallado mi cielo en la tierra pues el cielo es Dios y Dios está en mi alma. El día que comprendí esta verdad todo se iluminó en mí. Quisiera revelar este secreto a todas las personas a quienes amo para que ellas se unan siempre a Dios a través de todas las cosas y se cumpla así la oración de Jesucristo: Padre, que sean completamente uno (Jn. 17,23)».

«Yo pienso que en el Paraíso, mi misión será conducir las almas fuera de sí mismas, a fin de que se aferren a Dios con un simple movimiento de amor; y mantenerlas en aquel fructífero silencio que le permite a Dios comunicarse a Sí mismo a ellas y transformarlas posteriormente en Él mismo».

La imagen que ilustra esta entrada es una foto de la santa que se exhibe en la iglesia de Nuestra Señora del Carmelo, de Buenos Aires.

6 de noviembre de 2018

6 de noviembre: Beatos Mártires Trinitarios de Alcázar de San Juan

El 27 de agosto de 1936, seis frailes del convento trinitario de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) sufrieron el martirio a causa de la terrible persecución religiosa destada en España en aquellos años.

Sus nombres y fotos se ven al pie de este cartel ubicado en la iglesia parroquial porteña dedicada a la Santísima Trinidad: 
Francisco de San Lorenzo, 
Esteban de San José, 
Buenaventura de Santa Catalina,  
Plácido de Jesús, 
Hermenegildo de la Asunción  
y Antonio de Jesús y María.

Todos ellos fueron sepultados entonces en una fosa común en el cementerio local, pero sus restos fueron trasladados a la iglesia del convento en 1962; actualmente reposan en una capilla  especialmente dedicada a ellos y al beato mártir seglar Santos Alvaro Cejudo. 

«Su fiesta y la del resto de los mártires beatificados en el mismo día, se celebra el día 6 de noviembre» dice el sitio Preguntas Santoral
En realidad, aclara El Testigo Fiel que «la fecha hace alusión a la beatificación realizada en Roma en 2007 de 498 mártires», pero la Liturgia de hoy «agrupa a todos los mártires de la misma persecución que no son celebrados en otra fecha, lo que hace que de los 1523 mártires elevados a los altares entre 1987 y 2013, la mayor parte (más de mil), sean conmemorados hoy». 
Es decir que los seis mártires trinitarios de Alcázar de San Juan son conmemorados hoy junto con una multitud de otros mártires de la Guerra Civil Española. 

Aquí pueden verse datos acerca de cada uno de los seis mártires de la Orden de la Santísima Trinidad.

El lema "Absolutamente libres" es elocuente respecto del significado de la entrega martirial de estos religiosos y de tantos otros que padecieron solamente a causa de le fe en Jesucristo.


2 de noviembre de 2018

2 de noviembre: San Malaquías

Además de la Conmemoración de los Fieles Difuntos, el Martirologio trae hoy otras varias memorias, entre ellas las de San Malaquías, con estas palabras: «En el monasterio de Clairvaux, en la Borgoña, sepultura de San Malaquías, obispo de Down y Connor, en Irlanda, que restauró allí la vida de la Iglesia, y cuando se dirigía a Roma, en dicho monasterio, y en presencia del abad San Bernardo, entregó su espíritu al Señor (1148)».


Una pequeña estatua del santo se venera en el altar dedicado a San Patricio en el Santuario Nacional de Luján. Lo acompañan Santa Brígida y, del otro lado del retablo, San Columbano y Santa Clara.

De su interesante biografía, que puede leerse aquí, quisiéramos rescatar el episodio de su muerte, ocurrida en un día tal como hoy. En 1148, Malaquías viajó a Francia para ver al Papa, que a la sazón se encontraba allí, pero no llegó a verlo. Entonces se trasladó a Claraval, donde  fue recibido por San Bernardo, a quien ya conocía de anteriores viajes. Estando allí, a mediados de octubre se sintió enfermo y tuvo que guardar cama. Malaquías supo que se trataba de sus últimos días, pidió recibir los últimos sacramentos, y rogó a los monjes que siguiesen orando por él y por su feligresía.  El 2 de noviembre murió en brazos de San Bernardo de Claraval, quien en la misa de cuerpo presente dijo la Oración Postcomunión de la misa de un obispo confesor. El Papa Clemente III confirmó años más tarde aquella «canonización de un santo por otro santo». 

San Bernardo dijo también de él: «Quiera él proteger con sus méritos a aquellos a quienes instruyó con su ejemplo y confirmó con sus milagros», plegaria a la que nos unimos hoy.

Un último detalle: a San Malaquías se le atribuyen las famosas «profecías» sobre los Papas, a modo de «lemas» que van desde Celestino II (1143-1144) hasta «Pedro Romano», que sería el último Papa. Actualmente es incuestionable que no fueron escritos por el santo irlandés, sino que proceden, muy probablemente, del siglo XVI.