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15 de octubre de 2026

15 de octubre: Santa Teresa de Jesús

 


 
Celebramos hoy a «una santa que representa una de las cimas de la espiritualidad cristiana de todos los tiempos: Santa Teresa de Ávila (de Jesús)».

Con un fragmento de la catequesis de Benedicto XVI del 2 de febrero de 2011 (a la que pertenece también la frase entrecomillada del párrafo anterior) honramos a esta gran santa. Las imágenes corresponden a un vitral de la iglesia Santa Felicitas.

Nace en Ávila, España, en 1515, con el nombre de Teresa de Ahumada. En su autobiografía ella misma menciona algunos detalles de su infancia: su nacimiento de «padres virtuosos y temerosos de Dios», en el seno de una familia numerosa, con nueve hermanos y tres hermanas. Todavía niña, cuando tiene menos de nueve años, lee las vidas de algunos mártires que le inspiran el deseo del martirio, hasta el punto de que improvisa una breve huida de casa para morir mártir y subir al cielo (cf. Vida 1, 5); «quiero ver a Dios» dice la pequeña a sus padres. Algunos años más tarde, Teresa hablará de sus lecturas de la infancia y afirmará que en ellas descubrió la verdad, que resume en dos principios fundamentales: por un lado «el hecho de que todo lo que pertenece al mundo de aquí, pasa»; y, por otro, que sólo Dios es «para siempre, siempre, siempre», tema que se reitera en la famosísima poesía «Nada te turbe / nada te espante; / todo se pasa. / Dios no se muda; / la paciencia todo lo alcanza; / quien a Dios tiene / nada le falta / ¡Sólo Dios basta!». Al quedar huérfana de madre a los 12 años, pide a la santísima Virgen que le haga de madre (cf. Vida 1, 7).

Aunque en la adolescencia la lectura de libros profanos la había llevado a las distracciones de una vida mundana, la experiencia como alumna de las religiosas agustinas de Santa María de las Gracias de Ávila y la lectura de libros espirituales, sobre todo clásicos de la espiritualidad franciscana, le enseñan el recogimiento y la oración. A la edad de 20 años, entra en el monasterio carmelita de la Encarnación, también en Ávila; en la vida religiosa toma el nombre de Teresa de Jesús. Tres años después, enferma gravemente; tanto que permanece cuatro días en coma, aparentemente muerta (cf. Vida 5, 9). Incluso en la lucha contra sus enfermedades la santa ve el combate contra las debilidades y las resistencias a la llamada de Dios: «Deseaba vivir —escribe—, que bien entendía que no vivía, sino que peleaba con una sombra de muerte, y no había quien me diese vida, y no la podía yo tomar; y quien me la podía dar tenía razón de no socorrerme, pues tantas veces me había tornado a sí y yo dejádole» (Vida 8, 2). En 1543 pierde la cercanía de sus familiares: su padre muere y todos sus hermanos emigran, uno tras otro, a América. En la Cuaresma de 1554, a los 39 años, Teresa alcanza la cima de la lucha contra sus debilidades. El descubrimiento fortuito de la estatua de «un Cristo muy llagado» (Vida 9, 1) marca profundamente su vida. La santa, que en aquel período encuentra profunda consonancia con el san Agustín de las Confesiones, describe así el día decisivo de su experiencia mística: «Acaecíame... venirme a deshora un sentimiento de la presencia de Dios, que en ninguna manera podía dudar que estaba dentro de mí, o yo toda engolfada en él» (Vida 10, 1).

Paralelamente a la maduración de su interioridad, la santa comienza a desarrollar concretamente el ideal de reforma de la Orden carmelita: en 1562 funda en Ávila, con el apoyo del obispo de la ciudad, don Álvaro de Mendoza, el primer Carmelo reformado, y poco después recibe también la aprobación del superior general de la Orden, Giovanni Battista Rossi. En los años sucesivos prosigue las fundaciones de nuevos Carmelos, en total diecisiete. Es fundamental el encuentro con san Juan de la Cruz, con quien, en 1568, constituye en Duruelo, cerca de Ávila, el primer convento de Carmelitas Descalzos. En 1580 obtiene de Roma la erección como provincia autónoma para sus Carmelos reformados, punto de partida de la Orden religiosa de los Carmelitas Descalzos. La vida terrena de Teresa termina precisamente mientras está comprometida en la actividad de fundación. En efecto, en 1582, después de haber constituido el Carmelo de Burgos y mientras se encuentra camino de regreso a Ávila, muere la noche del 15 de octubre en Alba de Tormes, repitiendo humildemente dos expresiones: «Al final, muero como hija de la Iglesia» y «Ya es hora, Esposo mío, de que nos veamos». Una existencia consumida dentro de España, pero entregada por toda la Iglesia. Beatificada en 1614 por el Papa Pablo V y canonizada por Gregorio xv en 1622, el siervo de Dios Pablo vi la proclama «doctora de la Iglesia» en 1970.


25 de julio de 2026

25 de julio: Fiesta de Santiago Apóstol

En el llamado "Templo Escondido" anexo a la iglesia Santa Felicitas pueden verse varios vitrales, algunos de ellos deteriorados por el paso del tiempo, como el que veremos hoy.



Representa al apóstol Santiago. Su nombre, "Jacobus", aparece al pie del vitral, pero de todos modos lo hacen inconfundible las veneras que lleva en su esclavina


Antífona de entrada     Cf. Mt 4, 18.21

Caminando Jesús a orillas del mar de Galilea,

vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan,

que reparaban sus redes, y los llamó.


Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno,

que consagraste las primicias de la predicación apostólica

con el martirio del apóstol Santiago,

fortalece a tu Iglesia con el testimonio de su sangre

y protégela siempre con su intercesión.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo

que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,

y es Dios, por los siglos de los siglos.




Haciendo nuestra la invocación del vitral, decimos: Santiago el Mayor, ruega por nosotros. 

29 de abril de 2026

29 de abril: Santa Catalina de Siena

Celebramos hoy una vez más la Memoria de Santa Catalina de Siena. Lo hacemos con fragmentos de los textos de la Misa propia y con fotos que tomamos en 2023 en la iglesia Santa Felicitas en el barrio porteño de Barracas.


Antífona de entrada

Ésta virgen sabia y prudente salió al encuentro de Cristo
con la lámpara encendida. Aleluia.



Oración colecta

Señor Dios nuestro, que otorgaste a Santa Catalina de Siena
un amor intenso para contemplar la pasión de tu Hijo
y para servir a la Iglesia,
concédenos, por su intercesión,
que tu pueblo, unido al misterio de Cristo,
se alegre siempre en la manifestación de su gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.


En relación con la imagen inferior del vitral, leamos un párrafo de la biografía publicada en El Testigo Fiel:
El retorno de Catalina a Siena [después de estar en Florencia ante el Capítulo General de los dominicos], coincidió con una terrible epidemia de peste, en la que se consagró, con toda su «familia», a asistir a los enfermos. «Nunca fue más admirable que entonces», escribió Tomás Caffarini, quien la había conocido desde niña. «Pasaba todo el tiempo con los enfermos; los preparaba a bien morir y les enterraba personalmente». El beato Raimundo, Mateo Cenni, el P. Santi y el P. Bartolomé, que habían contraído la enfermedad al atender a las víctimas, debieron su curación a la santa. Pero ésta no limitaba su caridad al cuidado de los enfermos: visitaba también, regularmente, a los condenados a muerte, para ayudarlos a encontrar a Dios. 

13 de julio de 2024

13 de julio: San Enrique

Hoy recordamos a San Enrique II, de cuya muerte se cumplen hoy exactamente 1000 años. Así es elogiado en el Martirologio:


«San Enrique, emperador romano-germánico, que, según la tradición, de acuerdo con su esposa Cunegunda puso gran empeño en reformar la vida de la Iglesia y en propagar la fe en Cristo por toda Europa, donde, movido por un celo misionero, instituyó numerosas sedes episcopales y fundó monasterios. Murió en este día en Grona, cerca de Göttingen, en Franconia».

Enrique II nació en el año 972. En 995 sucedió en el gobierno del ducado a su padre, que llevaba su mismo nombre y era Duque de Baviera. 

San Enrique estuvo casado con Santa Cunegunda, pero no tuvieron hijos. En 1002, a la muerte de su primo Otón III, fue elegido emperador. Fue coronado por Benedicto VIII. Murió en 1024 y fue canonizado en 1146 por Eugenio III.

La hermosa imagen que vemos se venera en la iglesia Santa Felicitas.

Oración Colecta:

Oh Dios, que has llevado a San Enrique, movido por la generosidad de tu gracia, a la contemplación de las cosas eternas desde las preocupaciones del gobierno temporal, concédenos, por sus ruegos, caminar hacia ti con sencillez de corazón en medio de las vicisitudes de este mundo.

23 de abril de 2024

23 de abril: San Jorge

 Compartimos hoy un par de fotos tomadas en el año 2013 (¡hace once años!) en la iglesia porteña Santa Felicitas.



Corresponde a un vitral que representa a San Jorge con sus atributos habituales: vestimenta militar, escudo y espada, ya que normalmente se afirma que fue oficial del ejército romano. A sus pies yace un dragón.

El libro "La Biblia y los santos" afirma que «San Jorge es, en toda la Cristiandad, el patrón de los caballeros», y añade: «como personificación del ideal caballeresco, San Jorge es representado a caballo (...), con armadura, llevando un escudo y un estandarte plateado con cruz de gules». En este caso, sin embargo, el santo está representado de pie, y no vemos el campo del escudo.

El Martirologio recuerda que el glorioso martirio de San Jorge «tuvo lugar en Dióspolis o Lidda, en Palestina» y es celebrado «desde muy antiguo todas las Iglesias, desde Oriente hasta Occidente». 

19 de febrero de 2022

Santa María "en sábado"

Un nuevo sábado del Tiempo Ordinario nos permite celebrar la memoria sabatina de la Madre de Dios.  Lo hacemos hoy con esta hermosa imagen que embellece el lateral exterior del templo dedicado a Santa Felicitas, frente al jardín que hay junto a la iglesia.



Augusta reina del cielo y soberana de los ángeles, 

tú que recibiste de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de Satanás, 

te pedimos humildemente nos envíes las legiones celestes 

para que, a tu mandato, 

persigan a los demonios, los combatan en todas partes, 

repriman su audacia y los devuelvan al abismo.

(…)

¡Oh buena y tierna madre!,

 tú siempre serás nuestro amor y nuestra esperanza.

¡Oh madre divina!, envía a los santos ángeles 

para que nos defiendan 

y para que arrojen fuera de nosotros al cruel enemigo infernal.

Santos ángeles y arcángeles, defiéndannos y guárdennos. Amén.


(Oración escrita por una hermana desconocida durante la década de 1930. Fue aprobada por el Arzobispo de Nueva York en 1936 y desde entonces ha sido distribuida por varios libros de oraciones). 

28 de abril de 2019

Domingo II de Pascua


No sabemos exactamente qué misterio de la vida de Cristo representa la enorme imagen del Señor que nos da la bienvenida en la iglesia Santa Felicitas, en Barracas. Sin embargo, su actitud y su gesto -y de manera particular el modo en que abre las manos en que se ven las marcas de los clavos- nos inducen a pensar que quiso representarse la  aparición del Resucitado a los Apóstoles en la tarde de Pascua y «ocho días más tarde».


Este es un fragmento del Evangelio de hoy (Jn 20, 19-31):
Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes.» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: «Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan».  Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». Él les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré». Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe». Tomás respondió: «¡Señor mío y Dios mío!».Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».

Próxima entrada: 30 de abril, San Pío V

2 de octubre de 2018

2 de octubre: Santos Ángeles Custodios


Para unirnos a la fecha de hoy publicamos dos fotos de sendos ángeles que "custodian" la iglesia dedicada a Santa Felicitas, en Barracas. Tomé una foto en junio de 2012 y otra en julio de 2013.


Oportuno es transcribir aquí algunos fragmentos del Catecismo de la Iglesia Católica (cfr. 328-336) acerca de los ángeles:

(...)  

«Con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan "constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos" (Mt 18, 10), son "agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra" (Sal 103, 20).

(...)

De la Encarnación a la Ascensión, la vida del Verbo encarnado está rodeada de la adoración y del servicio de los ángeles. 
Cuando Dios introduce «a su Primogénito en el mundo, dice: "adórenle todos los ángeles de Dios"» (Hb 1, 6). 
Su cántico de alabanza en el nacimiento de Cristo no ha cesado de resonar en la alabanza de la Iglesia: "Gloria a Dios..." (Lc 2, 14). 
Protegen la infancia de Jesús (cf Mt 1, 20; 2, 13.19), le sirven en el desierto (cf Mc 1, 12; Mt 4, 11), lo reconfortan en la agonía (cf Lc 22, 43), cuando Él habría podido ser salvado por ellos de la mano de sus enemigos (cf Mt 26, 53) como en otro tiempo Israel (cf 2 M 10, 29-30; 11,8). 
Son también los ángeles quienes "evangelizan" (Lc 2, 10) anunciando la Buena Nueva de la Encarnación (cf Lc 2, 8-14), y de la Resurrección (cf Mc 16, 5-7) de Cristo. 
Con ocasión de la segunda venida de Cristo, anunciada por los ángeles (cf Hb 1, 10-11), éstos estarán presentes al servicio del juicio del Señor (cf Mt 13, 41; 25, 31 ; Lc 12, 8-9).

(...) 

Desde su comienzo (cf Mt 18, 10) hasta la muerte (cf Lc 16, 22), la vida humana está rodeada de su custodia (cf Sal 34, 8; 91, 10-13) y de su intercesión (cf Jb 33, 23-24; Za 1,12; Tb 12, 12). "Nadie podrá negar que cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducir su vida" (San Basilio Magno). Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios
».

2 de junio de 2018

Santa María "en sábado"


Un nuevo sábado del Tiempo Ordinario nos permite celebrar la memoria sabatina de la Madre de Dios.  Lo hacemos hoy con esta hermosa imagen que embellece el exterior del complejo formado por la iglesia de Santa Felicitas y otros edificios anexos, en el barrio de Barracas


A la belleza de la imagen mariana (en fotos que tomé en una fría mañana de 2012) le añadimos, como siempre, una oración a la Virgen; en este caso, compuesta por San Atanasio:

Oh Virgen, tu gloria supera todas las cosas creadas. ¿Qué hay que se pueda semejar a tu nobleza, madre del Verbo Dios? ¿A quién te compararé, oh Virgen, de entre toda la creación? Excelsos son los ángeles de Dios y los arcángeles, pero ¡cuánto los superas tú, María! Los ángeles y los arcángeles sirven con temor a aquel que habita en tu seno, y no se atreven a hablarle; tú, sin embargo, hablas con él libremente. Decimos que los querubines son excelsos, pero tú eres mucho más excelsa que ellos: los querubines sostienen el trono de Dios; tú, sin embargo, sostienes a Dios mismo entre tus brazos. Los serafines están delante de Dios, pero tú estás más presente que ellos; los serafines cubren su cara con las alas no pudiendo contemplar la gloria perfecta; tú, en cambio, no sólo contemplas su cara, sino que la acaricias y llenas de leche su boca santa.


Próxima entrada:  6 de junio - San Norberto