Mostrando entradas con la etiqueta Santa María en sábado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santa María en sábado. Mostrar todas las entradas

10 de octubre de 2026

Santa María "en sábado"

 


La imagen de la Virgen que vemos en la foto de arriba -una representación poco frecuente de la Madre de Dios- se venera en la iglesia de Nuestra Señora de Luján del Buen Viaje, que hoy visitamos por vez primera en este blog.


«En María de Nazaret -ha dicho León XIV- está nuestra historia, la historia de la Iglesia inmersa en la humanidad común. Encarnándose en ella, el Dios de la vida, el Dios de la libertad ha vencido a la muerte. (...). En la cruz, Jesús pronunció libremente el “sí” que debía vaciar de poder a la muerte, esa muerte que aún se difunde cuando nuestras manos crucifican y nuestros corazones son prisioneros del miedo, de la desconfianza. En la cruz, venció la confianza; venció el amor, que es capaz de ver aquello que aún no llega; venció el perdón. Y María estaba; estaba allí, unida al Hijo. Hoy podemos intuir que María somos nosotros cuando no huimos, somos nosotros cuando respondemos con nuestro “sí” a su “sí”. En los mártires de nuestro tiempo, en los testigos de la fe y de la justicia, de la mansedumbre y de la paz, ese “sí” sigue viviendo y sigue enfrentando a la muerte». 

María es  «ese entramado de gracia y libertad que nos impulsa a la confianza, a la valentía, al compromiso con la vida de un pueblo. «El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas» (Lc 1,49); que cada uno de nosotros pueda experimentar esta alegría y testimoniarla con un canto nuevo. ¡No tengamos miedo de elegir la vida! Con frecuencia puede parecer peligroso, imprudente. Cuántas voces están siempre ahí susurrándonos: “¿Quién te obliga a que lo hagas? ¡Déjalo! Piensa en tus propios intereses”. Estas son voces de muerte. Nosotros, en cambio, somos discípulos de Cristo. Es su amor el que nos impulsa, alma y cuerpo, en nuestro tiempo. Como individuos y como Iglesia ya no vivimos para nosotros mismos. Es precisamente esto —y sólo esto— lo que hace que se difunda y prevalezca la vida. Nuestra victoria sobre la muerte comienza desde ahora».

(León XIV, homilía en la Solemnidad de la Asunción, 15 de agosto de 2025)

26 de septiembre de 2026

Santa María "en sábado"

En esta Memoria de Santa María en Sábado visitamos por primera vez en este blog la iglesia de la Parroquia  Espíritu Santo de Villa Urquiza ¹.


La estatua de la Virgen es la tradicional representación de la Medalla Milagrosa. Pero la gran imagen del Espíritu Santo en el muro del fondo del presbiterio, que hemos captado también en la foto, nos mueve a invocar a María como Esposa del Espíritu Santo. Lo hacemos con esta antífona, compuesta por San Francisco de Asís:

Santa Virgen María,

no ha nacido en el mundo

ninguna semejante a ti entre las mujeres,

hija y esclava del altísimo y sumo Rey,

el Padre celestial,

Madre de nuestro santísimo Señor Jesucristo,

esposa del Espíritu Santo:

ruega por nosotros

ante tu santísimo amado Hijo, Señor y maestro.



----------
¹ (No debe ser confundida con la Basílica del Espíritu Santo, sede de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Palermo)

18 de julio de 2026

Santa María "en sábado"

 


En esta Memoria de Santa María en sábado compartimos esta imagen de la Santísima Virgen que se venera en la Basílica de San Francisco de la ciudad de Buenos Aires. 

De San Francisco de Asís es justamente esta salutación a la Virgen María que completa nuestra entrada de hoy:

¡Salve, Señora, santa Reina,
santa Madre de Dios, María,
virgen hecha Iglesia,
elegida por el santísimo Padre del cielo,
consagrada por él con su santísimo Hijo amado
y el Espíritu Santo Defensor,
en ti estuvo y está
toda la plenitud de la gracia y todo bien!
¡Salve, palacio de Dios!
¡Salve, tabernáculo suyo!
¡Salve, casa suya!
¡Salve, vestidura suya!
¡Salve, esclava suya!
¡Salve, Madre suya! Y, ¡salve, todas vosotras santas virtudes,
que, por la gracia e iluminación del Espíritu Santo,
sois infundidas en los corazones de los fieles,
para hacerlos, de infieles, fieles a Dios!


A ambos lados de la imagen mariana en el hermoso retablo aparecen los padres de la Virgen María, San Joaquín y Santa Ana.

4 de julio de 2026

Santa María "en sábado"


Un bello mosaico en la fachada de la Catedral Santa Virgen de la Iglesia Autocéfala Ortodoxa Ucrania muestra una representación de la "Protección" de la Madre de Dios. La Virgen sostiene un velo: eso hace referencia «a una visión que el beato Andrés, "loco en Cristo", habría tenido en la iglesia de la Blanquerna,  en Constantinopla, en el siglo X. Durante un oficio nocturno vio a la Virgen, que extendia sobre el pueblo orante su manto (algunos dicen su omoforion) como un velo protector» ¹:




Terminemos con esta plegaria de Romano el Melode:

«Venid con el arcángel Gabriel, vayamos también nosotros donde la virgen María y saludémosla como a Madre y nodriza de nuestra vida: no es prerrogativa del mandante el saludo a la Reina; también los hombres pueden verla, hablar con ella, la Madre de Dios, a quien todas las generaciones proclaman bienaventurada y decirle: 
"¡Salve, inmaculada! 
¡Salve, elegida de Dios! 
¡Salve, oh piadosa! 
¡Salve, amable y bella! 
¡Salve, graciosa! 
¡Salve, intacta! 
¡Salve, incontaminada! 
¡Salve, madre desconocedora del connubio! 
¡Salve, virgen y esposa!"» ².

 

----------
¹          María Donadeo, "Iconos de la Madre de Dios" (Madrid, Paulinas, 1991)
²          Citado en la misma obra 

20 de junio de 2026

Santa María "en sábado"

En esta Memoria de  Santa María "en sábado" visitamos la iglesia de Santa Lucía, en el barrio de Palermo, en la que se venera una imagen de Santa María de los Tumores. Allí tomamos fotos en 2017 (la que veremos en primer lugar, junto con la oración que acompañaba a la imagen) y en 2025 (la imagen que cierra esta entrada; había sido reubicada y aparentemente restarurada).




El blog Un dermatólogo en el museo informa que la imagen de Santa María de los tumores, también conocida por su nombre latino Sancta Maria a Tumoribus, 

se venera en una de las capillas de la Basílica de Santa Maria Maggiore, en la ciudad de Rávena (...) La imagen de la Virgen de los Tumores está instalada en un altar, rodeada por los estucos barrocos de Martinetti. 

Se trata de una pintura del s. XVII en la que aparece en un medallón aparentemente clásico, sentada, con el Niño en su regazo (...) 

La devoción popular ha hecho de esta imagen la mejor abogada para los casos de tumores y cánceres. Quien a ella se dirige, es habitualmente para implorar la curación de problemas oncológicos. 

El segundo sábado de cada mes se celebra en la capilla una misa para rogar por los enfermos de tumores de todo tipo. Y no solamente se reza por los enfermos, ya que las oraciones se dirigen también:

- a los familiares, frecuentemente implicados por las circunstancias que rodean a este tipo de patologías  

- a los médicos y al personal sanitario que está encargado de cuidarlos  

- a los investigadores para que María guíe su mente y sus trabajos dirigidos a encontrar tratamientos cada vez más eficaces. 

Asimismo, cada día, antes de la misa, los fieles recitan la plegaria a la Virgen de los Tumores".





Madre santísima, salud de los enfermos,  

Tú que concebiste a Quien nos libró del pecado  

Sin Él este mal, para nosotros incurable,  

nos habría aniquilado!  

Tú eres la madre de Quien cura las heridas del mal 

y que con Su muerte y Resurrección 

abre para nosotros las puertas de la gracia,  

fuente de salud del alma y del cuerpo. 

Eres nuestra Madre: a Ti nos dirigimos llenos de fe, 

para pedirte que te acuerdes de los que estamos siendo probados! 

Deja, oh tiernísima Madre  

que imploremos contigo a tu Hijo 

y que con solo invocar Su nombre 

Él nos libere del mal que nos consume 

y que nos conceda vida y salud.  

Tú, que dócil bajo la cruz,  

ofreciste Tu sufrimiento 

enséñanos a unir nuestro dolor al tuyo y como Tú 

al de tu Hijo Jesús 

nuestro único Salvador.  

Amén. 

 


7 de febrero de 2026

Santa María "en sábado"

Maria, mater gratiae,
dulcis parens clementiae:
Tu nos ab hoste protege, 
et mortis hora, suscipe.
Mater salutis.



María, Madre de la gracia,
dulce madre clemente:
Protégenos del enemigo,
y recíbenos en la hora de la muerte,
Madre de la salvacion.

La bella imagen se venera en la iglesia de San Martín de Tours.


8 de noviembre de 2025

Santa María "en sábado"

Celebramos esta Memoria de Santa María "en sábado" con una imagen de una advocación que se ha hecho popular en los últimos años en la Argentina: la Virgen Desatanudos.

Esta devoción ("Maria Knotenlöserin") comenzó en Alemania.  La pintura original, de comienzos del siglo XVIII, se encuentra en la iglesia de San Peter am Perlach, en Augsburgo. Es obra de Johann Melchior Georg Schmittdner.

La pintura nos muestra a la Virgen María rodeada de ángeles que la asisten; a su izquierda un ángel le alcanza una cinta enredada y llena de nudos, y a su derecha otro recoge la cinta ya desatada por María.

La Virgen Desatanudos fue entronizada en la iglesia de San José del Talar el 8 de diciembre de 1996.  El ocho de cada mes numerosos peregrinos acuden al lugar.  

Nosotros también publicamos esta entrada un día 8, y justamente al comienzo del Mes de María.

11 de octubre de 2025

Santa María "en sábado"

En una nueva memoria sabatina de Santa María, que en este caso se da en la víspera del día en que en la Argentina se celebra la Jornada Mundial de las Misiones, compartimos esta hermosa imagen de María, Reina de las Misiones, que se venera en la cripta de la Basílica de Luján.

Completan esta entrada las palabras finales de la encíclica Redemptoris Missio, de Juan Pablo II, dedicadas a la Virgen María:

«Como los Apóstoles después de la Ascensión de Cristo, la Iglesia debe reunirse en el Cenáculo con «María, la madre de Jesús» (Hech 1, 14), para implorar el Espíritu y obtener fuerza y valor para cumplir el mandato misionero. También nosotros, mucho más que los Apóstoles, tenemos necesidad de ser transformados y guiados por el Espíritu.

(...) Toda la Iglesia es invitada a vivir más profundamente el misterio de Cristo, colaborando con gratitud en la obra de la salvación. Esto lo hace con María y como María, su madre y modelo: es ella, María, el ejemplo de aquel amor maternal que es necesario que estén animados todos aquellos que, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan a la regeneración de los hombres. Por esto, «la Iglesia, confortada por la presencia de Cristo, camina en el tiempo hacia la consumación de los siglos y va al encuentro del Señor que llega. Pero en este camino ... procede recorriendo de nuevo el itinerario realizado por la Virgen María» (Enc. Redemptoris Mater, 2)
.
A la «mediación de María, orientada plenamente hacia Cristo y encaminada a la revelación de su poder salvífico» (Enc. Redemptoris Mater, 22), confío la Iglesia y, en particular, aquellos que se dedican a cumplir el mandato misionero en el mundo de hoy. Como Cristo envió a sus Apóstoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, así, mientras renuevo el mismo mandato, imparto a todos vosotros la Bendición Apostólica, en el nombre de la Santísima Trinidad. Amén».

19 de julio de 2025

Santa María "en sábado"

 

En una nueva Memoria sabatina de la Virgen María, compartimos una foto    que tomamos en 2017 en la iglesia del Purísimo Corazón de María, junto con un fragmento de la catequesis de San Juan Pablo II el 13 de septiembre de 1995.


«En la constitución Lumen Gentium, el Concilio afirma que «los fieles unidos a Cristo, su Cabeza, en comunión con todos los santos, conviene también que veneren la memoria "ante todo de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo nuestro Dios y Señor"» (n. 52). La constitución conciliar utiliza los términos del Canon Romano de la misa, destacando así el hecho de que la fe en la maternidad divina de María está presente en el pensamiento cristiano ya desde los primeros siglos.

En la Iglesia naciente, a María se la recuerda con el título de Madre de Jesús. Es el mismo Lucas quien, en los Hechos de los Apóstoles, le atribuye este título, que, por lo demás, corresponde a cuanto se dice en los evangelios: «¿No es éste (...) el hijo de María?», se preguntan los habitantes de Nazaret, según el relato del evangelista San Marcos (6,3). «¿No se llama su madre María?», es la pregunta que refiere San Mateo (13,55).

A los ojos de los discípulos, congregados después de la Ascensión, el título de Madre de Jesús adquiere todo su significado. María es para ellos una persona única en su género: recibió la gracia singular de engendrar al Salvador de la humanidad, vivió mucho tiempo junto a él, y en el Calvario el Crucificado le pidió que ejerciera una nueva maternidad con respecto a su discípulo predilecto y, por medio de él, con relación a toda la Iglesia.

Para quienes creen en Jesús y lo siguen, Madre de Jesús es un título de honor y veneración, y lo seguirá siendo siempre en la vida y en la fe de la Iglesia. De modo particular, con este título los cristianos quieren afirmar que nadie puede referirse al origen de Jesús, sin reconocer el papel de la mujer que lo engendró en el Espíritu según la naturaleza humana. Su función materna afecta también al nacimiento y al desarrollo de la Iglesia. Los fieles, recordando el lugar que ocupa María en la vida de Jesús, descubren todos los días su presencia eficaz también en su propio itinerario espiritual.

Ya desde el comienzo, la Iglesia reconoció la maternidad virginal de María. Como permiten intuir los evangelios de la infancia, ya las primeras comunidades cristianas recogieron los recuerdos de María sobre las circunstancias misteriosas de la concepción y del nacimiento del Salvador. En particular, el relato de la Anunciación responde al deseo de los discípulos de conocer de modo más profundo los acontecimientos relacionados con los comienzos de la vida terrena de Cristo resucitado. En última instancia, María está en el origen de la revelación sobre el misterio de la concepción virginal por obra del Espíritu Santo.

Los primeros cristianos captaron inmediatamente la importancia significativa de esta verdad, que muestra el origen divino de Jesús, y la incluyeron entre las afirmaciones básicas de su fe. En realidad, Jesús, hijo de José según la ley, por una intervención extraordinaria del Espíritu Santo, en su humanidad es hijo únicamente de María, habiendo nacido sin intervención de hombre alguno.

Así, la virginidad de María adquiere un valor singular, pues arroja nueva luz sobre el nacimiento y el misterio de la filiación de Jesús, ya que la generación virginal es el signo de que Jesús tiene como padre a Dios mismo.

La maternidad virginal, reconocida y proclamada por la fe de los Padres, nunca jamás podrá separarse de la identidad de Jesús, verdadero hombre y verdadero Dios, dado que nació de María, la Virgen, como profesamos en el símbolo niceno-constantinopolitano. María es la única virgen que es también madre. La extraordinaria presencia simultánea de estos dos dones en la persona de la joven de Nazaret impulsó a los cristianos a llamar a María sencillamente la Virgen, incluso cuando celebran su maternidad.

Así, la virginidad de María inaugura en la comunidad cristiana la difusión de la vida virginal, abrazada por los que el Señor ha llamado a ella. Esta vocación especial, que alcanza su cima en el ejemplo de Cristo, constituye para la Iglesia de todos los tiempos, que encuentra en María su inspiración y su modelo, una riqueza espiritual inconmensurable.

La afirmación: «Jesús nació de María, la Virgen», implica ya que en este acontecimiento se halla presente un misterio trascendente, que sólo puede hallar su expresión más completa en la verdad de la filiación divina de Jesús. A esta formulación central de la fe cristiana está estrechamente unida la verdad de la maternidad divina de María. En efecto, ella es Madre del Verbo encarnado, que es «Dios de Dios (...), Dios verdadero de Dios verdadero».

El título de Madre de Dios, ya testimoniado por Mateo en la fórmula equivalente de Madre del Emmanuel, Dios con nosotros (cf. Mt 1,23), se atribuyó explícitamente a María sólo después de una reflexión que duró alrededor de dos siglos. Son los cristianos del siglo III quienes, en Egipto, comienzan a invocar a María como Theotókos, Madre de Dios.

Con este título, que encuentra amplio eco en la devoción del pueblo cristiano, María aparece en la verdadera dimensión de su maternidad: es madre del Hijo de Dios, a quien engendró virginalmente según la naturaleza humana y educó con su amor materno, contribuyendo al crecimiento humano de la persona divina, que vino para transformar el destino de la humanidad.

De modo muy significativo, la más antigua plegaria a María (Sub tuum praesidium..., «Bajo tu amparo...») contiene la invocación: Theotókos, Madre de Dios. Este título no es fruto de una reflexión de los teólogos, sino de una intuición de fe del pueblo cristiano. Los que reconocen a Jesús como Dios se dirigen a María como Madre de Dios y esperan obtener su poderosa ayuda en las pruebas de la vida.

El concilio de Efeso, en el año 431, define el dogma de la maternidad divina, atribuyendo oficialmente a María el título de Theotókos, con referencia a la única persona de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

Las tres expresiones con las que la Iglesia ha ilustrado a lo largo de los siglos su fe en la maternidad de María: Madre de Jesús, Madre virginal y Madre de Dios, manifiestan, por tanto, que la maternidad de María pertenece íntimamente al misterio de la Encarnación. Son afirmaciones doctrinales, relacionadas también con la piedad popular, que contribuyen a definir la identidad misma de Cristo».

5 de julio de 2025

Santa María "en sábado"

La bella imagen de la Virgen María con su Hijo que vemos bajo estas líneas está expuesta a la veneración de los fieles  en la Catedral de Nueve de Julio. Allí tomamos la foto en septiembre pasado. Es la primera vez que ese templo catedralicio hace su aparición en este blog.


Con esta imagen y una poesía nos unimos a la Memoria sabatina de la Madre de Dios.

La poesía pertenece a Francisco de Herrera Maldonado, escritor español del siglo XVII. La hemos tomado de la cuarta edición del libro "La Virgen María en la poesía", del padre Pablo Schneider svd (Ed. Guadalupe, 1964).

"A la Santísima Virgen, Nuestra Señora"

Salve entre las mujeres escogida
para madre de Dios, honesta y bella,
sola entre las doncellas la parida,
sola entre las paridas la doncella;
salve, aurora de sol que nos da la vida,
sol de la tierra, de la mar estrella;
Madre de Dios, que Dios, Virgen, pariste,
Y, siendo siempre Virgen, madre fuiste.
Salve, descanso de Jesús cansado;
salve, comida de Jesús hambriento;
salve, defensa de Jesús buscado;
salve, regalo de Jesús contento;
salve, consuelo de Jesús penado;
salve, bebida de Jesús sediento;
salve, vestido de Jesús desnudo,
pues poder tanto os dio quien tanto pudo.

14 de junio de 2025

Santa María "en sábado"

El Museo de Arte Sacro de la Fundación Nicolás Darío Latourette Bo, ubicado en la ciudad de Asunción, expone esta imagen de la Virgen María:




Se trata, como puede leerse, de una talla en madera del siglo XVIII.

Con esta imagen, que tomamos en enero de 2024, nos unimos a esta nueva Memoria de Santa María "en sábado".

1 de marzo de 2025

Santa María "en sabado"

En esta conmemoración de Santa María en sábado compartimos un par de fotos de la imagen de la Virgen que preside la representación del colegio de los Doce en el ábside de la Basílica del Espíritu Santo.


El peculiar ángulo en que tomamos la foto permite apreciar la ubicación de la imagen de la Madre de la Iglesia, justo debajo de la representación del Espíritu Santo, Titular del templo.


Ese mismo motivo nos impulsa a dirigirnos hoy a la Madre de Dios con esta hermosa jaculatoria:

Inmaculada Esposa del Espíritu Santo, ruega por nosotros

15 de febrero de 2025

Santa María "en sábado"

 


Primera memoria sabatina de la Virgen María en este 2025. La celebramos con esta imagen de un vitral de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Wilde (foto que tomamos en 2019) y una plegaria de Pablo el Monje que tomamos del libro "Devocionario Mariano" de Andrés Pardo:

Refugio de los cristianos

Virgen inmaculada, toda pura, libre de corrupción y de mancha, soberana, esposa de Dios. Por tu inefable alumbramiento has unido al Verbo de Dios con los hombres. Has acercado los cielos a nuestra raza, expulsada de allí. 

Esperanza única de los desesperados, socorro de los combatientes, protección segura de los que acuden a ti. 

Refugio de los cristianos, no me desdeñes, aunque pecador y maldito. He abusado de mí mismo con pensamientos, palabras y acciones vergonzosas. Por pereza de voluntad me he convertido en esclavo de los placeres de la vida. 

Pero tú, Madre de Dios, amante de los hombres, sé bondadosa y ten piedad de mí, pecador y pródigo. 

Recibe la oración que sube hacia ti de mis labios impuros. 

Confiada en tu amor maternal, calma a tu Hijo, nuestro Maestro y Señor para que me abra las entrañas de su amor compasivo. Que olvide mis innumerables pecados y me haga observar fielmente sus mandamientos. 

Asísteme siempre, tú, misericordiosa, compasiva y buena. 

En esta vida, sé mi protección pronta, mi defensa y mi muro contra los ataques de mis enemigos, mi guía hacia la salvación. En el momento de la salida de este mundo, rodea con tu ayuda mi pobre alma y aleja de ella las sombrías miradas de los malos espíritus. 

En el día terrible del juicio, líbrame de la condenación eterna y hazme heredero de la gloria inefable de tu Hijo, nuestro Dios.

Que yo obtenga esta gracia, santísima Madre de Dios, por tu mediación, por tu ayuda, por la gracia y el amor de tu único Hijo, nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo. 

A él toda gloria, honor y adoración con su Padre y con su Espíritu bueno, santo y dador de vida, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

8 de febrero de 2025

Santa María "en sábado"

 

Para esta memoria de Santa María en sábado, justo en la víspera del día en que el Martirologio recuerda a San Marón, escogimos una bella imagen que se venera en el templo maronita de Villa Lynch, y una plegaria también en uso en la tradición maronita, atribuida a San Atanasio de Alejandría.


Oh Virgen, tu gloria supera todas las cosas creadas. 

¿Qué hay que se pueda semejar a tu nobleza, madre del Verbo Dios? 

¿A quién te compararé, oh Virgen, de entre toda la creación? 

Excelsos son los ángeles de Dios y los arcángeles, pero ¡cuánto los superas tú, María! 

Los ángeles y los arcángeles sirven con temor  a aquel que habita en tu seno, y no se atreven a hablarle; tú, sin embargo, hablas con él libremente. 

Decimos que los querubines son excelsos,  pero tú eres mucho más excelsa que ellos: los querubines sostienen el trono de Dios; tú, sin embargo, sostienes a Dios mismo entre tus brazos. 

Los serafines están delante de Dios, pero tú estás más presente que ellos; los serafines cubren su cara con las alas no pudiendo contemplar la gloria perfecta; tú, en cambio, no sólo contemplas su cara, sino que la acaricias y llenas de leche su boca santa.

18 de enero de 2025

Santa María "en Sábado"

 


Aunque al pie del vitral dice "Santa Inés, Virgen y Mártir", la imagen principal en él  representada es la Virgen María.  Inés se encuentra a la izquierda: es la única de las doncellas que aparece auroleada y con vestiduras de colores. Además, lleva en sus brazos un cordero, atributo iconográfico típico de la santa, que permite identificarla de modo inequívoco.

Publicamos esta bella imagen en una nueva Memoria de Santa María en sábado y a pocos días de la Memoria de Santa Inés, que se va a celebrar el martes próximo.

¡Oh Reina de los mártires! Yo os ruego que por vuestros dolores y vuestros triunfos me deis vuestra maternal bendición: yo me pongo y coloco también bajo el manto de vuestra poderosa protección a todos mis parientes y amigos.

19 de octubre de 2024

Santa María "en sábado"

 


Hace cuatro años mostramos también una foto, pero notablemente distinta, de esta misma imagen. La fotografía de hoy la tomamos en junio de 2022.

Del libro "La Virgen María en la poesía", del padre Pablo Schneider SVD (Ed. Guadalupe, Bs. Aires, 1964), tomamos el poema que a continuación transcribimos:


A LA SANTÍSIMA VIRGEN, NUESTRA SEÑORA

Para cantar tu cándida hermosura,

para ensalzar tu gloria soberana,

ni tiene acentos la palabra humana

ni alientos la terrena criatura.


Dan a tu altar aromas y frescura

las flores con que el campo se engalana,

y la primera luz de la mañana

póstrase alegre ante tu imagen pura.


¡Yo, Virgen de mi amor dulce y piadosa,

tu imagen celestial grabada llevo

dentro del corazón con que te adoro!


¡Y Tú, Madre benigna y amorosa,

escuchando la voz que hasta Ti elevo

Me otorgas siempre el bien que de Ti imploro!


(J. Martínez Nacarino, español)

7 de septiembre de 2024

Santa María "en sábado"

 


Celebramos la Memoria de Santa María en sábado con esta hermosa imagen que se venera en la iglesia de San José, templo parroquial de la parroquia de Santa Clara de Asís en Villa Crespo.

La Virgen Santísima está rodeada de ángeles. 

En la parte superior del retablo se transcribe, en arco, un fragmento célebre del himno Ave Maris Stella: «Monstra te esse Matrem, sumat per te preces».

Salve, estrella del mar, 
Madre santa de Dios y siempre Virgen, 
feliz puerta del cielo.
Aceptando aquel «Ave» de la boca de Gabriel, 
afiánzanos en la paz al trocar el nombre de Eva.
Desata las ataduras de los reos, 
da luz a quienes no ven, ahuyenta nuestros males, 
pide para nosotros todos los bienes.
Muestra que eres nuestra Madre, 
que por ti acoja nuestras súplicas 
Quien nació por nosotros, 
tomando el ser de ti.
Virgen singular, dulce como ninguna, 
líbranos de la culpa, haznos dóciles y castos.
Facilítanos una vida pura, 
prepáranos un camino seguro, 
para que viendo a Jesús, 
nos podamos
alegrar para siempre contigo.
Alabemos a Dios Padre, 
glorifiquemos a Cristo soberano y al Espíritu Santo, 
y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.


Ave, Maris stella,
Dei mater alma,
Atque semper Virgo
Felix caeli porta

Sumens illud Ave
Gabrielis ore,
Funda nos in pace,
Mutans Evae nomen.

Solve vincla reis,
Profer lumen caecis,
Mala nostra pelle,
Bona cuncta posce.

Monstra te esse matrem,
Sumat per te preces
Qui pro nobis natus,
tulit esse tuus.

Virgo singularis
Inter omnes mitis,
Nos culpis solutos
Mites fac et castos.

Vitam praesta puram,
iter para tutum:
ut videntes lesum
semper collaetemur.

Sit laus Deo Patri,
summo Christo decus,
Spiritui Sancto,
tribus honor unus. Amen.


En la parte inferior se lee «Ave María, gratia plena, ora pro nobis».

31 de agosto de 2024

Santa María "en sábado"

Una imagen de la Virgen como Divina Pastora embellece el vestíbulo del edificio del Seminario Metropolitano de Buenos Aires.


Con dos fotos de esa imagen, que tomamos en julio de 2022, nos unimos hoy a la conmemoración sabatina de la Virgen. 

Añadimos a continuación una oración a la Divina Pastora del Beato Diego José de Cádiz.

Madre y Pastora mía:

te entrego mi alma, mi vida y mi corazón.

Y si mil almas, mil corazones y mil vidas tuviera,

todas te las entregaría.

Pues no quiero más alma que servirte,

más vida que verte, ni más ser que amarte.

Pues sin tu amor no hay gozo, no hay consuelo,

no hay vida, que así pueda llamarse.

¡Pastora santísima, bendice a tu rebaño,

para que, llenos de gracia divina,

alabemos a nuestro Dios, 

le amemos y sirvamos en esta vida

y gocemos de la eterna Bienaventuranza! Amén

17 de agosto de 2024

Santa María "en sábado"

 


«La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía. Y ¿quién mejor que María podría ser para nosotros estrella de esperanza, Ella que con su «sí» abrió la puerta de nuestro mundo a Dios mismo; Ella que se convirtió en el Arca viviente de la Alianza, en la que Dios se hizo carne, se hizo uno de nosotros, plantó su tienda entre nosotros (cf. Jn 1,14)?».

(Benedicto XVI, Encíclica Spe Salvi, 49)



Las fotos -que tomamos el 8 de diciembre de 2021- corresponden al frente de la iglesia de la Abadía de Santa Escolástica en Tigre, dedicada a la Reina de la Paz.