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30 de septiembre de 2026

30 de septiembre: San Gregorio Iluminador

 

En una de las galerías superiores de la Basílica del Espíritu Santo, en el nivel donde se encuentra el magnífico órgano de tubos del templo, fuera de la vista del público, se encuentra un cuadro de San Gregorio Iluminador, cuya Memoria se celebra hoy.

La presencia de una imagen del Apóstol de Armenia en un templo católico romano puede resultar sorprendente, pero no lo es tanto para quien conoce el vínculo histórico entre la soberbia basílica del barrio de Palermo y la comunidad armenia católica, cuya catedral se yergue desde 1981 a un par de cuadras de allí. Antes de esa fecha, y por varios años, en la Basílica del Espíritu Santo se celebraban regularmente misas en rito armenio.

Copiamos la biografía del santo que aparece en el sitio oficial de la Parroquia Armenia Católica Nuestra Señora de Narek:

Սուրբ Գրիգոր Լուսաւորիչ
(h. 250 - h. 330)


«Nació en Vagharshapat, Armenia, hacia el año 250 y fue bautizado y educado en Cesarea de Capadocia. De chico, siempre tuvo una gran devoción por la Eucaristía y por la Santísima Virgen María. De grande, se casó y tuvo dos hijos, Aristakés y Vêrtanés, que hoy son santos.

Gregorio y el rey
En aquella época, el rey de Armenia era Dêrtád (Tirídates) III, que era pagano. Gregorio trabajaba junto al rey, quien no sabía que éste era cristiano. Cada año, el rey y su corte ofrecían sacrificios en el templo pagano de la diosa Anahíd, pero Gregorio no participaba. En una oportunidad, el rey se dio cuenta de esto. Al año siguiente, llamó a Gregorio y le ordenó llevar personalmente al templo de la diosa Anahíd una corona de flores; a lo que el Santo respondió: “Mi querido rey Dêrtád, yo soy cristiano, sólo puedo adorar y alabar al único Dios verdadero, creador del cielo y de la Tierra, y a Jesucristo Hijo de Dios y juez supremo de todos los reyes de la historia. El Dios verdadero te invita hoy a abrazar la fe en Cristo”.

De las torturas al fondo del pozo
El rey se enojó, mandó a torturarlo y lo hizo sufrir mucho. Pero el Santo alababa y adoraba a Dios, y Dios lo curaba de cada tortura que recibía. El rey nunca quiso admitir los milagros de Dios, a pesar de que Gregorio lo llamaba continuamente a la conversión. En una ocasión, el rey ordenó capturarlo y encarcelarlo en un pozo muy profundo llamado Jor Viráb (o Khor Virap) en la llanura del Ararat, donde sobrevivió 14 años ayudado -según la tradición- por una mujer que le llevaba cada día un trozo de pan.

Curación del rey
Un día el rey cayó en profunda tristeza, rozando la locura, y comenzó una vida errante en el bosque, padeciendo una grave enfermedad, ante la que nadie podía acercársele ni llevarlo al palacio. Se cuenta que la hermana del rey tuvo una visión en la que Dios le reveló que solamente Gregorio podía curarlo. Entonces, fueron a buscarlo para que restaurara la razón del rey. Una vez en la corte, predicó la religión cristiana y oró a Dios para curar al rey Tirídates.

Conversión de Armenia
Cuando el rey sanó, pidió el bautismo, y en el 301 Armenia se convirtió en el primer país que adoptó el cristianismo como religión del estado. A partir de ese momento, tanto el rey como el Santo trabajaron juntos por la evangelización de Armenia. Destruyeron los templos paganos y los transformaron en iglesias cristianas.

El Iluminador
Una vez canonizado, se lo conoció como San Gregorio el Iluminador, porque precisamente “iluminó” a nuestro pueblo armenio con la luz de la Fe y nos hizo conocer el amor de Dios. Es el patrono de la Iglesia Armenia, es nombrado en la Santa Misa y en otros oficios litúrgicos, siempre con el nombre de Surp Krikór Lusavorích (San Gregorio el Iluminador).

Martirologio Romano:
“En Armenia, San Gregorio, apellidado el Iluminador, obispo, que, después de sobrellevar muchos trabajos, se retiró a una cueva cerca de la confluencia del Éufrates ramificado y allí descansó en paz. Es considerado apóstol de los armenios (c. 326)”».


«Existen en el calendario armenio varias fechas que conmemoran episodios de la vida de San Gregorio el Iluminador:
- El 5º sábado de Cuaresma se recuerda la entrada en el pozo.
- El 2º sábado de Pentecostés se conmemora la salida del pozo.
- El 4º sábado de Pentecostés se celebra el hallazgo de sus reliquias».

Nosotros lo honramos aquí en la fecha que le asigna el Martirologio Romano.

Tomamos las fotos del cuadro en diciembre de 2025.

16 de septiembre de 2026

16 de septiembre: San Cornelio

El Martirologio recoge hoy la «Memoria de San Cornelio, papa, y San Cipriano, obispo, mártires, acerca de los cuales el catorce de septiembre se relata la sepultura del primero y la pasión del segundo. Juntos son celebrados en esta memoria por todo el orbe cristiano, porque, en días de persecución, ambos testimoniaron su amor por la verdad indefectible ante Dios y el mundo».

Una reliquia de San Cornelio se cuenta entre las que aparecen en este relicario con restos de muchos santos, y por ello hoy nos referiremos hoy sólo a ese papa.


El día de su sepultura el Martirologio dice que el papa y mártir  «se opuso firmemente a la escisión de Novaciano, y con gran espíritu de caridad recuperó a la plena comunión con la Iglesia a muchos cristianos caídos en la herejía. Padeció al final el destierro en Civitavecchia, lugar de Toscana, por parte del emperador Galo, y sufrió lo indecible en palabras de San Cipriano».



Cornelio, el 21° papa de la Iglesia Católica desde el año 251, falleció en el 253. 

30 de junio de 2026

30 de junio: Los Doce Apóstoles


En el Sinaxarion Maronita, es decir, en el  Santoral de esa iglesia católica sui iuris, así como en otros calendarios orientales, encontramos el 30 de junio la Memoria conjunta de los Doce Apóstoles. En el sitio oficial Maronitas.org leemos:

«Se dice en el Evangelio que nuestro Señor Jesucristo escogió a doce hombres de entre los discípulos a quienes llamó Mensajeros. Estos son sus nombres: Simón, llamado Pedro, Andrés su hermano, y Santiago y Juan su hermano, hijos de Zebedeo, Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el recaudador de impuestos y Santiago, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, quien lo traicionó. (...)

Estos son los doce apóstoles que viajaron por el mundo predicando a Cristo

Sus voces se extendieron por toda la tierra. Fundaron la iglesia con su sudor y sangre. Cada uno de estos apóstoles tiene su propio memorial durante todo el año. Sin embargo, nuestra madre iglesia les rinde un homenaje integral en este día, para animarnos a seguir honrándolos, imitando sus virtudes y recurriendo a su intercesión.

Sus oraciones están con nosotros. Amén».

En el maravilloso ábside de la Basílica del Espíritu Santo está representado el episodio de Pentecostés (Hech 2, 1-11). Se ve a la Virgen María en el centro, rodeada por los Doce (cfr. Hech 1, 13-14), entre los cuales Matías reemplaza a Judas (cfr. Hech 1, 26).

Cada uno de ellos está representado con su atributo iconográfico habitual.




20 de mayo de 2026

20 de mayo: Beata Josefa, Hendrina Stenmanns

Por primera vez en este blog celebramos la Memoria de la Beata Josefa, en el siglo Hendrina Stenmanns. Una imagen suya se venera en la Basílica del Espíritu Santo.


Copiamos a continuación la biografía de la beata que aparece en el sitio oficial del  Vaticano:

Nació el 28 de mayo de 1852 en Issum, en la Baja Renania (Alemania). Era la mayor de siete hermanos. Ya desde su infancia mostró gran preocupación por los pobres y por los que sufren, a quienes visitaba con su madre. También cuidaba con responsabilidad a sus hermanos menores. Cuando dejó la escuela, contribuyó a los ingresos familiares con su trabajo como tejedora de seda. Ya en su juventud comenzaron a manifestarse las cualidades que la caracterizarían: su naturaleza maternal y jovial, la amabilidad y la compasión. Siempre buscaba a los enfermos y necesitados, y la gente se dirigía a ella en busca de consejo para resolver sus problemas. Sin que ella misma lo supiera, Dios estaba preparando el carácter y los talentos que necesitaría para sus futuras tareas.

A los 19 años entró a formar parte de la Tercera Orden de San Francisco. En ese suelo fértil desarrolló una gran sencillez, tanto en la oración como en su trato con los demás, además de la confianza en Dios y su capacidad de entrega total. Su deseo de consagrarse a Dios fue creciendo en la medida en que absorbía el espíritu de San Francisco, pero la Kulturkampf («lucha por la cultura»), que implicaba una serie de leyes anticatólicas y que por entonces reinaba en Alemania, hacía imposible la vida religiosa. A esto se sumó la promesa que hizo a su madre agonizante de ocuparse de sus hermanos menores. La idea de la vida religiosa parecía cada vez más imposible.

Algunos años más tarde, a través de un aprendiz de su padre, Hendrina encontró el camino que la llevaría a Steyl y a pedirle al fundador de la Sociedad del Verbo Divino, Arnoldo Janssen, que la aceptara en la Casa Misional como ayudante de cocina. Su intención profunda era apoyar la causa misionera con su trabajo en la cocina. Cuando llegó a Steyl tenía casi 32 años de edad. La carta a Arnoldo Janssen era una expresión de su espiritualidad y de su profundo deseo dedicarse totalmente a la tarea misional. No tenía grandes planes. Simplemente llevaba a cabo lo que reconocía como la voluntad de Dios en cada momento.

Su decisión de vivir en la Casa Misional como ayudante de cocina implicaba para ella, al igual que para su compañera Elena, descender hasta el nivel más bajo de la escala social. Así comenzó una vida de duro trabajo y de renuncias que duraría cinco años, mientras esperaba el momento de la fundación femenina. El 8 de diciembre de 1889, ella y un pequeño grupo de compañeras comenzaron su postulantado. Era la piedra fundamental de la nueva congregación, las Siervas del Espíritu Santo. Luego siguió el noviciado y los primeros votos, emitidos en marzo de 1894, con los que Hendrina recibió el nombre de Josefa.

La ahora hermana Josefa era responsable de dirigir los aspectos prácticos de la casa. Más tarde se convertiría en maestra de postulantes. Se caracterizó por su gran comprensión de la naturaleza humana y mostró su capacidad para introducir a las jóvenes en la vida religiosa con sabiduría y empatía. Luego el convento se abriría para retiros de mujeres, un apostolado que implicaba trabajo extra para las hermanas. Pronto se agregarían el estudio de idiomas y un curso de capacitación docente.

A la hermana Josefa se la conocía sobre todo por su amor a la oración. En medio de sus múltiples tareas, progresaba cada vez más en el. silencio interior y la verdadera contemplación. El rosario y ciertas jaculatorias, como la invocación «¡Ven, Espíritu Santo!», la llevaban a la presencia interior de Dios en su corazón.

Cuando la hermana María Elena pasó a la rama de clausura, Siervas del Espíritu Santo de Adoración Perpetua, la hermana Josefa asumió la dirección de la comunidad de las hermanas misioneras. A pesar del peso de las tareas y las exigencias de una comunidad grande y joven, no se perdió en el activismo. En lo profundo de su corazón permanecía en unión con Dios y supo mantener la paz interior.

Los últimos meses de la vida de la hermana Josefa estuvieron marcados por una grave y dolorosa enfermedad. Ya en su lecho de muerte, en medio de un ataque de asma, entregó su testamento espiritual a las hermanas: cada respiro de una Sierva del Espíritu Santo debía decir «¡Ven, Espíritu Santo!».

Murió en Steyl el 20 de mayo de 1903.

Fue beatificada por Benedicto XVI en junio de 2008. 

26 de abril de 2026

Domingo IV de Pascua



El Evangelio del Cuarto Domingo de Pascua, en el Ciclo A que estamos recorriendo, es el siguiente:

Jesús dijo a los fariseos:

«Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino trepando por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a las suyas por su nombre y las hace salir. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz».

Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.

Entonces Jesús prosiguió:

«Les aseguro que Yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero Yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia».


La perícopa pertenece al capítulo 10 del Evangelio de San Juan (1-10) y, por supuesto, responde a la temática del Buen Pastor que siempre ocupa el Domingo IV del Tiempo Pascual. 

Pero en este caso hay una peculiaridad. En el fragmento que se proclama hoy, Jesús no se refiere a sí mismo como "pastor", sino como "puerta":  "Yo soy la puerta de las ovejas"; "Yo soy la puerta".  Por eso elegimos para ilustrar esta entrada la pintura que, significativa e intencionadamente, está ubicada sobre la puerta principal de la Basílica del Espíritu Santo.


Jesús, el Buen Pastor, es la Puerta de las ovejas.  "El que entre por mí se salvará".

21 de abril de 2026

21 de abril: San Conrado de Parzham

Una vez más tenemos la satisfacción de añadir un nuevo santo a la lista de los que venimos honrando en este blog. 



Así lo elogia el Martirologio Romano:

«En Altötting, en la región de Baviera, en Alemania, San Conrado (Juan) Birndorfer de Parzham, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que durante más de cuarenta años ejerció el humilde oficio de portero, siempre generoso con los pobres, y que jamás despidió a un menesteroso sin haberle ofrecido una ayuda cristiana con sus amables palabras».

Juan Birndorfer nació  en Parzham (Alemania) el 22 de diciembre de 1818, en el seno de una familia de labradores. Recibió una sólida educación religiosa. Ya adolescente, ayudó en la hacienda paterna, de la que se vio obligado a hacerse cargo al morir sus padres y quedar al frente de sus hermanos. Llevó una vida de gran honestidad y piedad hasta que a los 31 años decidió abrazar la vida religiosa en la Orden Capuchina, en cuyo convento de Laufen profesó en 1852 con el nombre de fray Conrado de Parzham. Enviado al convento de Santa Ana de Altötting, ejerció allí el oficio de portero. Ejerciendo esa función recibió a miles de personas que se acercaban al convento a visitar la sagrada imagen de la Virgen María, muy venerada por el pueblo. Acogía a todos, pero singularmente a los pobres. Se destacó por su vida de pobreza, humildad, sencillez, caridad y profunda oración,  edificando a todos con estas virtudes. Murió el 21 de abril de 1894. A su muerte se agolparon muchos, sobre todo niños, a venerar sus despojos mortales. Su noable fama de santidad hizo que el proceso de canonización avanzara con inusitada rapidez:  fue beatificado por Pío XI en 1930 y canonizado por el mismo papa en 1934.

En las fotos vemos una pequeña imagen de San Conrado junto a una reliquia ex ossibus, en un decorado relicario que pertenece al patrimonio de la Basílica del Espíritu Santo.

23 de febrero de 2026

23 de febrero: Beato Ludovico Mzyk

El 23 de febrero, día de su muerte en Poznan, Polonia, está inscripto en el Martirologio el Beato Ludovico Mzyk, «presbítero de la Sociedad del Verbo Divino y mártir, que durante la ocupación militar de su patria por un régimen sectario, inhumano y hostil a la fe, fue asesinado por los guardias de la ciudad, confesando a Cristo hasta la muerte». La Memoria litúrgica conjunta de Ludovico Mzyk junto con sus cohermanos verbitas también mártires (los padres Estanislao y Luis y el hermano Gregorio) se celebra el 12 de junio.



Una imagen del Beato, junto con una breve biografía, está expuesta en la Basílica del Espíritu Santo.

2 de febrero de 2026

2 de febrero: Fiesta de la Presentación del Señor

 



Prefacio

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Porque tu Hijo eterno,
al ser presentado hoy en el templo,
es proclamado por el Espíritu
gloria de Israel y luz de los pueblos.

Por eso nosotros, llenos de alegría,
salimos al encuentro de nuestro Salvador
y junto con los ángeles y santos
te alabamos sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Antífona de comunión     Lc 2, 30-31

Mis ojos han visto tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos.

Oración después de la comunión

Padre, por estos sacramentos recibidos,
completa en nosotros la obra de tu gracia,
y así como colmaste el anhelo de Simeón
de contemplar al Mesías antes de morir,
concédenos recibir la vida eterna
saliendo al encuentro del Señor.
Que vive y reina por los siglos de los siglos.



Un relieve en el altar de la Virgen Dolorosa de la Basílica del Espíritu Santo representa el episodio que hoy se recuerda en la Liturgia.

26 de diciembre de 2025

26 de diciembre: Fiesta de San Esteban

Hoy se celebra la fiesta de San Esteban, primer mártir, expresivamente ubicada al día siguiente de la Navidad. 

San Fulgencio de Ruspe, en un sermón que hoy se lee en el Oficio de Lecturas y transcribimos a continuación, «compara... la fiesta de Navidad...  con la del protomártir, el 26 de diciembre» ¹.

La imagen del santo está representada en un vitral de la Basílica del Espíritu Santo.


De los Sermones de San Fulgencio de Ruspe, obispo

Ayer celebrábamos el nacimiento temporal de nuestro Rey eterno; hoy celebramos el martirio triunfal de su soldado.

Ayer nuestro Rey, con la vestidura de gala de nuestra carne, salió del palacio del seno virginal y se dignó visitar el mundo; hoy su soldado, abandonando la tienda de su cuerpo, ha entrado triunfante en el cielo.

Nuestro Rey, a pesar de su condición altísima, por nosotros viene humilde, mas no con las manos vacías: él trae para sus soldados una dádiva espléndida, ya que no sólo les otorga copiosas riquezas, sino que les da también una fortaleza invencible en el combate. En efecto, trae consigo el don de la caridad, que eleva a los hombres hasta la participación de la naturaleza divina.

Y, al repartir estos dones, en nada queda él empobrecido, sino que de un modo admirable enriquece la pobreza de sus fieles sin mengua de sus tesoros inagotables.

La misma caridad que hizo bajar a Cristo del cielo a la tierra ha hecho subir a Esteban de la tierra al cielo. La misma caridad que había precedido en la persona del Rey resplandeció después en su soldado.

Esteban, para merecer la corona que significaba su nombre, tuvo por arma la caridad, y ella le dio siempre la victoria. Por amor a Dios no cedió ante la furia de los judíos, por amor al prójimo intercedió por los que lo apedreaban. Por esta caridad refutaba a los que estaban equivocados, para que se enmendasen de su error; por ella oraba por los que lo apedreaban, para que no fuesen castigados.

Apoyado en la fuerza de esta caridad, venció la furia y crueldad de Saulo y, habiéndolo tenido por perseguidor en la tierra, logró tenerlo por compañero en el cielo.

Movido por esta santa e inquebrantable caridad, deseaba conquistar con su oración a los que no había podido convertir con sus palabras.

Y ahora Pablo se alegra con Esteban, goza con él de la gloria de Cristo, con él desborda de alegría, con el reina. Allí donde entró primero Esteban, aplastado por las piedras de Pablo, entró luego Pablo, ayudado por las oraciones de Esteban.

Ésta es, hermanos míos, la verdadera vida, donde Pablo no es avergonzado por la muerte de Esteban, donde Esteban se congratula de la compañía de Pablo, porque en ambos es la caridad la fuente de su alegría. La caridad de Esteban, en efecto, superó la furia de los judíos, la caridad de Pablo cubrió la multitud de los pecados, la caridad de ambos les hizo merecer juntamente la posesión del reino de los cielos.

La caridad, por tanto, es la fuente y el origen de todo bien, la mejor defensa, el camino que lleva al cielo. El que camina en la caridad no puede errar ni temer, porque ella es guía, protección, camino seguro.

Por esto, hermanos, ya que Cristo ha colocado la escalera de la caridad, por la que todo cristiano puede subir al cielo, aferraos a esta pura caridad, practicadla unos con otros y subid por ella cada vez más arriba. 

Responsorio

R. El día de ayer nació el Señor en la tierra, para que el día de hoy Esteban naciese en el cielo; entró Jesús en el mundo, * para que Esteban entrara en la gloria.

V. Ayer nuestro Rey, con la vestidura de gala de nuestra carne, salió del palacio del seno virginal y se dignó visitar el mundo.

R. Para que Esteban entrara en la gloria.



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¹  J. Pascher, "El año litúrgico", BAC, 1965

12 de noviembre de 2025

12 de noviembre: San Josafat

 

Incorporamos hoy un nuevo santo a la amplísima lista de bienaventurados que, "al rirmo del Año Litúrgico", han aparecido en este blog. Hoy por primera vez nos referiremos a San Josafat, obispo y mártir. Lo hacemos a través de una reliquia de su cuerpo, que se conserva en la Basílica del Espíritu Santo de la ciudad de Buenos Aires

De este modo lo menciona el Martirologio: «Memoria de San Josafat (Juan) Kuncewicz, obispo de Polotsk, en Rutenia, y mártir, que con ardor incesante impulsó a su pueblo hacia la unidad católica, cultivó con piadosa dedicación el rito bizantino-eslavo en Witebsk, que entonces estaba bajo la jurisdicción de Polonia, y, cruelmente perseguido por una chusma enemiga, murió por la unidad de la Iglesia y la defensa de la verdad católica». 

Decía el Misal Diario para América del padre Andrés Azcárate: «Josafat, de noble familia polaca, abrazó la vida monástica a los 20 años en un monasterio basiliano. Fué nombrado archimandrita de Vila y después arzobispo de Polok. Trabajó infatigablemente por la unión de los cismáticos y su vuelta a Roma. Su celo por la causa romana concitó los odios de los herejes rutenos, que lo asesinaron en 1623, alcanzando con su muerte la conversión de sus asesinos. San Josafat es el gran mártir de la unión de las iglesias».

Del mismo libro, publicado en 1956, tomamos la Oración Colecta:



Te rogamos, Señor, que excites en tu Iglesia aquel Espíritu lleno del cual tu Mártir y Pontífice San Josafat dio su vida por sus ovejas, a fin de que, movidos y fortalecidos por el mismo Espíritu, no temamos dar nuestra vida por los hermanos.

30 de octubre de 2025

Jueves de la Semana XXX Durante el Año

En el Leccionario Bienal del Oficio de Lecturas, hoy se presenta un fragmento del Tratado sobre el salmo 15 de San Hilario de Poitiers (3.7.11: PL 9, 892.894.896.897).

Se refiere en particular al texto que dice El Señor es el lote de mi heredad y mi copa (Sal 16 (15), 5),  traducido también como  El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz;  en latín, Dominus pars hereditatis meae et calicis mei. Por ello lo ilustramos con un vitral de la Basílica del Espíritu Santo en que se leen esas mismas palabras: Pars mea Dominus.


El Señor es el lote de mi heredad. Y ¿cuál es la heredad del Señor, sino aquella de que está escrito: Pídemelo: te daré en herencia las naciones? Pues los pecadores de las naciones creen en aquel que es capaz de absolver al culpable. Y si la gloria de los paganos no procede de los hombres, sino de Dios, también Cristo es rey de estos judíos. Porque ser judío no está en lo exterior, ni circuncisión es tampoco la exterior en el cuerpo. Entonces, ¿qué? ¿Es que no fueron muchos los que creyeron procedentes de aquella circuncisión? No cabe duda de que fueron muchos los que creyeron, pero una vez que, colocados en pie de igualdad con los paganos, reconocieron su condición de pecadores y de esta forma merecieron la misericordia, como nos enseña Pablo escribiendo a los Gálatas: Si tú, siendo judío, vives a lo gentil, ¿cómo fuerzas a los gentiles a las prácticas judías? Nosotros, judíos por naturaleza y no pecadores procedentes de la gentilidad, sabemos que ningún hombre se justifica por cumplir la ley. Por tanto, deseando ser ganado por Cristo tomó conciencia de su ser de pecador, puesto que Cristo vino a llamar no a los justificados, sino a los pecadores. Por esta razón, incluso los que creyeron procedentes de la circuncisión hecha por mano de hombres, creyeron después de haberse rebajado al nivel de la gentilidad pecadora, para ser todos la herencia de Cristo: y no de entre aquellos que piensan ser justificados en atención a sus propias obras, sino de entre aquellos que son justificados por la gratuita gracia de Dios.

Habiendo, pues, Dios salvado por su gracia a aquellos a quienes él dio en herencia, realmente el Señor es el lote de su heredad. El Hijo conservó el obsequio, para no proclamar que su herencia la adquirió él al precio de su sangre, sino que confiesa habérsela dado Dios, reconociendo que el Señor es el lote de su copa, esto es, de su pasión. Efectivamente, si es verdad que los gentiles fueron redimidos por la pasión del Señor, no debemos olvidar que la misma pasión de Cristo es obra de la voluntad del Padre, como lo atestigua el evangelio, cuando dice: Padre, pase de mí este cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.

Por tanto, si consideras la voluntad del Señor, él mismo confesó diciendo: Si es posible, pase de mí este cáliz. Por consiguiente, incluso la redención de los paganos radica no en la voluntad del Hijo, sino en la voluntad del Padre. No se haga —dice— lo que yo quiero, sino lo que tú quieres. Esta es la razón por la que la misma gracia en virtud de la cual, y mediante su muerte, fueron redimidos los gentiles, el hijo no se la adjudica a sí mismo, sino al Padre. Por eso afirma que el Señor es el lote de su heredad y su copa.

Hemos, pues, de aceptar en este mundo la plebeyez, la infamia, la debilidad, la estulticia y otras cosas por el estilo, para llegar de este modo a la nobleza, a la gloria, a la fuerza, a la sabiduría. Cualidades todas que recibiremos cuando lleguemos allí donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Se nos siembra en miseria, para que resucitemos en gloria; se nos siembra en mortalidad, para que resucitemos en inmortalidad. Por lo cual, también nosotros y, con mucho gusto, hemos de presumir de nuestras debilidades, para que así resida en nosotros la fuerza de Dios. De momento, que el Padre esté a nuestra derecha, para que no vacilemos: más tarde vendrá a trasladarnos a su derecha, a las riquezas de nuestro Señor Jesucristo, de quien es la gloria. Amén.

30 de agosto de 2025

30 de agosto: Santos Félix y Adaucto

Dice el Martirologio: «En Roma, en el cementerio de Comodila, en la vía Ostiense, santos mártires Félix y Adaucto, que habiendo confesado juntos a Cristo con una fe inquebrantable,  juntos volaron vencedores al cielo».

Entre las sagradas reliquias que son patrimonio de la Basílica del Espíritu Santo se encuentran, junto con otras muchas, las de Félix y Adaucto:


Félix era un sacerdote romano, virtuoso y feliz como lo indica su nombre. Fue arrestado al comienzo de la persecución de Diocleciano. Después de soportar la tortura, fue condenado a morir decapitado. Cuando se dirigía al sitio de la ejecución, se cruzó con un desconocido, que al ver su constancia y heroísmo se declaró cristiano. Los magistrados lo mandaron arrestar, y fue decapitado junto a Félix. Como los cristianos ignoraban el nombre del forastero, lo llamaron "Adaucto", es decir, "Añadido", porque se había unido a Félix en el martirio.

La historia proviene de una inscripción del papa San Dámaso: «¡Feliz de ti, que con tanta razón y verdad te llamabas Félix, porque, con fe invencible y total desprecio del mundo, confesaste a Cristo y buscaste el Reino de los Cielos! Admirad también, hermanos, la preciosísima fe que llevó victoriosamente a Adaucto al cielo».

La persecución de Diocleciano comenzó en 303. Poco después (quizás en 304) se produjo el martirio de Félix y su compañero. La Depositio Martyrum, que es del 354, ya menciona a "Félix y Adaucto, en el cementerio de Comodila en la Vía Ostiense", lo que constituye una  prueba de la antigüedad del culto de estos mártires, que también aparecen en el Sacramentario Leonino y en otros documentos. Su tumba fue transformada en basílica, y llegó a ser meta de pregrinación y devoción hasta bien entrado el Medioevo, en el que las catacumbas y los santuarios subterráneos cayeron en el olvido. El cementerio de Comodila y la tumba de Félix y Adaucto fueron redescubiertos en 1720; tras otras peripecias , los restos fueron nuevamente olvidados hasta 1903, cuando la basílica fue definitivamente restaurada. 

1 de marzo de 2025

Santa María "en sabado"

En esta conmemoración de Santa María en sábado compartimos un par de fotos de la imagen de la Virgen que preside la representación del colegio de los Doce en el ábside de la Basílica del Espíritu Santo.


El peculiar ángulo en que tomamos la foto permite apreciar la ubicación de la imagen de la Madre de la Iglesia, justo debajo de la representación del Espíritu Santo, Titular del templo.


Ese mismo motivo nos impulsa a dirigirnos hoy a la Madre de Dios con esta hermosa jaculatoria:

Inmaculada Esposa del Espíritu Santo, ruega por nosotros

28 de febrero de 2025

Viernes de la Semana VII Durante el Año

El Evangelio de hoy está tomado del texto de Marcos  10, 1-12:

Jesús fue a la región de Judea y al otro lado el Jordán. Se reunió nuevamente la multitud alrededor de él y, como de costumbre, les estuvo enseñando una vez más.

Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?».

Él les respondió: «¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?».

Ellos dijeron: «Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella».

Entonces Jesús les respondió: «Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, "Dios los hizo varón y mujer". "Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne". De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido».

Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.

Él les dijo: «El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio».


Entre los siete vitrales dedicados a los sacramentos en la Basílica del Espíritu Santo,  el que corresponde al Matrimonio está ilustrado con la escena de las bodas entre José y María, cuya foto hemos visto junto al texto.

24 de febrero de 2025

24 de febrero: Fiesta de San Matías

En la Liturgia tradicional, así como en el rito mozárabe, la fiesta de San Matías se celebra el 24 de febrero.


En su catequesis del 18 de octubre de 2006, «al terminar ... de recorrer la galería de retratos de los Apóstoles llamados directamente por Jesús durante su vida terrena», el papa Benedicto XVI se refirió «a quien siempre aparece en último lugar en las listas de los Doce:  Judas Iscariote», y finalmente «a la persona que después fue escogida para sustituirlo, es decir, Matías».


En relación con nuestro santo de hoy, dijo el Papa:

«Queremos recordar también a quien, después de Pascua, fue elegido para ocupar el lugar del traidor. En la Iglesia de Jerusalén la comunidad presentó a dos discípulos; y después echaron suertes:  "José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo, y Matías" (Hch l, 23).

Precisamente este último fue el escogido y de este modo "fue agregado al número de los doce Apóstoles" (Hch 1, 26). No sabemos nada más de él, salvo que fue testigo de la vida pública de Jesús (cf. Hch 1, 21-22), siéndole fiel hasta el final. A la grandeza de su fidelidad se añadió después la llamada divina a tomar el lugar de Judas, como para compensar su traición.

De aquí sacamos una última lección:  aunque en la Iglesia no faltan cristianos indignos y traidores, a cada uno de nosotros nos corresponde contrarrestar el mal que ellos realizan con nuestro testimonio fiel a Jesucristo, nuestro Señor y Salvador».

La imagen de San Matías corresponde al Apostolado que aparece en el ábside de la Basílica del Espítitu Santo de la Ciudad de Buenos Aires.

17 de diciembre de 2024

Adviento: 17 de diciembre

Del 17 al 23 de diciembre, es decir, en los últimos días del Adviento, con el Magnificat del Oficio de Vísperas  se rezan las antífonas «O». Son siete llamados al Mesías recordando las ansias con que era esperado por todos los pueblos antes de su venida, y también son una manifestación del sentimiento con que todos los años, de nuevo, lo espera la Iglesia en los días que preceden a la Solemnidad del Nacimiento del Salvador.

Se llaman así porque todas empiezan en latín con la exclamación «O», es decir «Oh». También se llaman «antífonas mayores».

Compuestas hacia los siglos VII u VIII, son un magnífico compendio de la cristología más antigua de la Iglesia, y a la vez, un resumen expresivo de los deseos de salvación de toda la humanidad. Se trata de breves oraciones dirigidas a Cristo, que condensan el espíritu del Adviento; todas empiezan por la exclamación «Oh», seguida de un título mesiánico tomado del Antiguo Testamento; todas  terminan con variantes de la misma súplica: «ven» ¹.

En cada uno de estos siete días, compartiremos la antífona correspondiente, junto con una imagen que, de una u otra manera, evoca la súplica expresada en ella. Las imágenes, como es norma en este blog, son fotos propias tomadas en templos argentinos o de los países limítrofes. 

Para los textos, usamos las versiones en castellano y latín publicadas en el sitio web de la Universidad Pontificia de México, en Liturgia Papal y sobre todo (porque en sus páginas conocimos las antífonas "O" hace más de 55 años) en el Misal Diario para América del padre Azcárate (Ed. Guadalupe, Buenos Aires, 1946).


17 de diciembre


O Sapientia, quae ex ore Altissimi prodiisti,

attingens a fine usque ad finem,

fortiter suaviterque disponens omnia:

veni ad docendum nos viam prudentiae.

 



Oh Sabiduría, 

que brotaste de los labios del Altísimo,

abarcando del uno al otro confín,

y ordenándolo todo con firmeza y suavidad:

ven y muéstranos el camino de la salvación.



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¹    Texto adaptado de la obra de José Laldazábal: "Enséñame tus caminos 1 - Adviento y Navidad día tras día - Comentarios al leccionario ferial" (Barcelona, CPL, 1996)

8 de abril de 2024

Solemnidad de la Anunciación del Señor

La Solemnidad de la Anunciación se celebra el 25 de marzo, pero este año, al verse impedida por la Semana Santa y la Octava de Pascua, se traslada al día de hoy.

Toma su nombre de la buena nueva anunciada por el arcángel Gabriel a la Santísima Virgen María, referente a la Encarnación del Hijo de Dios.



El Sagrario de la Basílica del Espíritu Santo representa el acontecimiento de la Anunciación. La ubicación de esta imagen no es casual: en el Tabernáculo está presente el Verbo hecho carne, hecho alimento para nosotros, y la Anunciación es justamente el momento de la Encarnación del Verbo, que constituye -en palabras de San Juan Pablo II- «la verdad-clave de la fe, expresada por San Juan al principio de su evangelio: "Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros", y en otro pasaje: "Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna"» (Encíclica Redemptor Hominis, 1)

Más adelante dice el Papa en el mismo párrafo:

«"Muchas veces y en muchas maneras habló Dios en otro tiempo a nuestros padres por ministerio de los profetas; últimamente, en estos días, nos habló por su Hijo..."; por medio del Hijo-Verbo, que se hizo hombre y nació de la Virgen María. En este acto redentor, la historia del hombre ha alcanzado su cumbre en el designio de amor de Dios. Dios ha entrado en la historia de la humanidad y en cuanto hombre se ha convertido en sujeto suyo, uno de los millones y millones, y al mismo tiempo Único. A través de la Encarnación, Dios ha dado a la vida humana la dimensión que quería dar al hombre desde sus comienzos y la ha dado de manera definitiva —de modo peculiar a él solo, según su eterno amor y su misericordia, con toda la libertad divina— y a la vez con una magnificencia que, frente al pecado original y a toda la historia de los pecados de la humanidad, frente a los errores del entendimiento, de la voluntad y del corazón humano, nos permite repetir con estupor las palabras de la Sagrada Liturgia: "¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!"».

Oración colecta:

Dios todopoderoso,

has querido que tu Verbo se encarnara

en el seno de la Virgen María;

a quienes confesamos a nuestro Redentor

como verdadero Dios y verdadero hombre

concédenos participar también de su naturaleza divina.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,

y es Dios, por los siglos de los siglos.

26 de marzo de 2024

Martes Santo

El Evangelio de la misa de hoy, Martes Santo, corresponde a un momento de la Última Cena, según el relato de San (Jn 13, 21-33. 36-38), en cuya primera parte (13, 21-30) Jesús anuncia la traición de Judas.  Veamos esa parte del texto (hay una frase que hemos puesto en negrita por los motivos que explicaremos abajo):

Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente: «Les aseguro que uno de ustedes me entregará».

Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.

Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: «Pregúntale a quién se refiere». Él se reclinó sobre Jesús y le preguntó: «Señor, ¿quién es?».

Jesús le respondió: «Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato».

Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: «Realiza pronto lo que tienes que hacer».

Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: «Compra lo que hace falta para la fiesta», o bien que le mandaba dar algo a los pobres. Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.

 

«Judas salió»:  el vitral muestra claramente ese momento. Jesús está «en la mesa con sus discípulos» y Juan «muy cerca de Jesús». El Iscariote, «después de recibir el bocado», se retira del Cenáculo para consumar su traición.

13 de diciembre de 2023

Miércoles de la Semana II de Adviento



En la misa de hoy se lee este hermoso fragmento del Evangelio de San Mateo (11, 28-30):

Jesús tomó la palabra y dijo:

«Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana».

Dos fragmentos de estos dichos de Jesús están transcriptos en el arco de uno de los ábsides laterales de la Basílica del Espíritu Santo, junto a una imagen del Sagrado Corazón.


9 de octubre de 2023

Lunes de la Semana XXVII Durante el Año

El Lunes de la Semana XXVII del Tiempo Ordinario se lee en el Evangelio la famosa parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 25-37):

   Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?».

    Jesús le preguntó a su vez: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?».

    Él le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo».

    «Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida».

    Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: «¿Y quién es mi prójimo?».

    Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió:

«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: "Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver".

    ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?».

    «El que tuvo compasión de él», le respondió el doctor.

    Y Jesús le dijo: «Ve, y procede tú de la misma manera».


La parábola está representada en un relieve en el altar del Sagrado Corazón de la Basílica del Espíritu Santo.

Completamos esta entrada transcribiendo aquí uno de los prefacios comunes (el VII) que trae el Misal Romano con esta expresa indicación: 

Este prefacio se dice en las Misas del tiempo "durante el año" que carecen de prefacio propio. Es oportuno usarlo en el domingo XV del tiempo «durante el año» del ciclo C y el lunes de la semana XXVII del tiempo «durante el año».

...

En verdad es justo darte gracias,

y es deber nuestro alabarte,

Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,

en todos los momentos y circunstancias de la vida,

en la salud y en la enfermedad,

en el sufrimiento y en el gozo,

por tu servidor, Jesús, nuestro Redentor.


Porque él, en su vida terrena, pasó haciendo el bien

y curando a los oprimidos por el mal.

También hoy, como buen samaritano,

se acerca a todo hombre

que sufre en su cuerpo o en su espíritu,

y cura sus heridas con el aceite del consuelo

y el vino de la esperanza.


Por este don de tu gracia,

incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche del dolor,

vislumbramos la luz pascual

en tu Hijo, muerto y resucitado.


Por eso, unidos a los ángeles y a los santos,

cantamos a una voz el himno de tu gloria:


Santo, Santo, Santo...