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31 de mayo de 2025

31 de mayo: Fiesta de la Visitación de María

La fiesta de la Visitación es una de «las celebraciones que conmemoran acontecimientos salvíficos, en los que la Virgen estuvo estrechamente vinculada al Hijo».  Hoy «la Liturgia recuerda a la "Santísima Virgen... que lleva en su seno al Hijo" (Misal Romano, Oración Colecta del 31 de mayo), que se acerca a Isabel para ofrecerle la ayuda de su caridad y proclamar la misericordia de Dios Salvador». Son palabras de la Exhortación Apostólica Marialis Cultus, de Pablo VI, que nos dan el marco para compartir esta hermosa imagen de la iglesia de San José, en San Isidro, provincia de Buenos Aires. Visitamos ese templo por primera vez en este blog.


Oración Colecta

Dios todopoderoso y eterno,

que inspiraste a la Virgen María,

cuando llevaba en su seno a tu Hijo, 

el deseo de visitar a Isabel,

concédenos que, dóciles al Espíritu Santo,

podamos proclamar siempre con ella tu grandeza.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo

que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo

y es Dios, por los siglos de los siglos.

31 de mayo de 2023

31 de mayo: Fiesta de la Visitación de María

 


Varias veces Benedicto XVI se refirió a esta fiesta junto a la pequeña gruta de la Virgen de Lourdes existente en los jardines del Vaticano,  con ocasión del término del mes de María.  Un fragmento de sus palabras del año 2005 acompañan la imagen que compartimos hoy, que se venera en la iglesia ortodoxa San Martín de Tours:

Hoy, con la liturgia, nos detenemos a meditar en el misterio de la Visitación de la Virgen a Santa Isabel. María, llevando en su seno a Jesús recién concebido, va a casa de su anciana prima Isabel, a la que todos consideraban estéril y que, en cambio, había llegado al sexto mes de una gestación donada por Dios. Es una muchacha joven, pero no tiene miedo, porque Dios está con ella, dentro de ella. En cierto modo, podemos decir que su viaje fue la primera «procesión eucarística» de la historia. María, sagrario vivo del Dios encarnado, es el Arca de la Alianza, en la que el Señor visitó y redimió a su pueblo. La presencia de Jesús la colma del Espíritu Santo. Cuando entra en la casa de Isabel, su saludo rebosa de gracia: Juan salta de alegría en el seno de su madre, como percibiendo la llegada de Aquel a quien un día deberá anunciar a Israel. Exultan los hijos, exultan las madres. Este encuentro, impregnado de la alegría del Espíritu, encuentra su expresión en el cántico del Magníficat.

¿No es esta también la alegría de la Iglesia, que acoge sin cesar a Cristo en la santa Eucaristía y lo lleva al mundo con el testimonio de la caridad activa, llena de fe y de esperanza? Sí, acoger a Jesús y llevarlo a los demás es la verdadera alegría del cristiano. Queridos hermanos y hermanas, sigamos e imitemos a María, un alma profundamente eucarística, y toda nuestra vida podrá transformarse en un Magníficat, en una alabanza de Dios.

31 de mayo de 2021

31 de mayo: Fiesta de la Visitación de María

«La liturgia de hoy nos presenta el pasaje de la Visitación de la Virgen María. Es muy conocido su camino después de la Anunciación: desde Nazaret se dirige a la aldea de montaña de Judea donde habitaba su prima Isabel. María va para ayudarla en los días de su preparación para la maternidad. Camina por las sendas de su tierra llevando en su interior el sumo misterio.

Leemos en el evangelio que la revelación de ese misterio aconteció de una manera desacostumbrada. «¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno!» (Lc 1, 42). Con estas palabras Isabel saludó a María. «¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?» (Lc 1, 43). Isabel ya conoce el plan de Dios y lo que, en ese instante, es un misterio suyo y de María. Sabe que su hijo, Juan Bautista, deberá preparar el camino del Señor, deberá convertirse en el heraldo del Mesías, de aquel que la Virgen de Nazaret ha concebido por obra del Espíritu Santo. El encuentro de las dos madres, Isabel y María, anticipa los acontecimientos que habrán de cumplirse y, en cierto sentido, prepara para ellos. ¡Feliz tú, por haber creído en la palabra de Dios que te anuncia el nacimiento del Redentor del mundo!, dice Isabel. Y María responde con las palabras del Magnificat: «Proclama mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador» (Lc 1, 46-47). Realmente las maravillas de Dios, los grandes misterios de Dios, se cumplen de manera oculta, dentro de la casa de Zacarías. Toda la Iglesia se referirá continuamente a ellos; repetirá con Isabel: «¡Feliz la que ha creído!» y, con María, cantará el Magnificat.

En efecto, el acontecimiento que tuvo lugar en la tierra de Judea encierra un contenido inefable. Dios vino al mundo. Se hizo hombre. Por obra del Espíritu Santo fue concebido en el seno de la Virgen de Nazaret, para nacer en el pesebre de Belén. Pero antes de que todo eso suceda, María lleva a Jesús, como toda madre lleva en sí al hijo de su seno. No sólo lleva su existencia humana, sino también todo su misterio, el misterio del Hijo de Dios, Redentor del mundo. Por eso, también la visita de María a la casa de Isabel es, en cierto sentido, un acontecimiento común y, al mismo tiempo, un evento único, extraordinario e irrepetible.

Juntamente con María viene el Verbo eterno, el Hijo de Dios. Viene para estar en medio de nosotros. De la misma manera que entonces el tiempo anterior al nacimiento lo había vinculado a Nazaret y luego a Judea, donde vivía Isabel, y definitivamente a la pequeña aldea de Belén, donde debía venir al mundo, así ahora cada visita suya lo vincula siempre a otro lugar de la tierra, donde la celebramos en la liturgia».

Las palabras que acabamos de transcribir fueron pronunciadas en  Zamosc, Polonia, por San Juan Pablo II.  Se refieren al texto evangélico de hoy (Lc 1, 39-45), aunque el Papa las dijo en otro contexto litúrgico.

La imagen, por su parte -María e Isabel uniéndose en un abrazo- es uno de los medallones que, representando los misterios del Rosario, adornan el altar de Santo Domingo Penitente en la Basílica del Santísimo Rosario, en San Miguel de Tucumán. 

31 de mayo de 2018

31 de mayo: Fiesta de la Visitación de María

En la Fiesta de la Visitación de María a su prima Isabel, visitamos la Basílica del Socorro, en Retiro. 


En un sector del techo vemos pintada la escena bíblica que corresponde a la celebración de hoy: «María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.  Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,  exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!  ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.  Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor"».

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31 de mayo de 2017

31 de mayo: Fiesta de la Visitación de María

Hoy se celebra la fiesta de la Visitación de María a su prima Santa Isabel. Se trata de un episodio recogido en las Escrituras, concretamente en el Evangelio de San Lucas (1, 39-56), inmediatamente después de la Anunciación:

"En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.

Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 

Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: 
«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.  Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

María dijo entonces: 
«Mi alma canta la grandeza del Señor,  y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».

María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa".

Las imágenes que ilustran nuestra entrada de hoy corresponden a la iglesia dedicada a la Viistación de María, en Nazca y Páez.


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31 de mayo de 2016

31 de mayo: Fiesta de la Visitación de María


Hoy se celebra la fiesta de la Visitación de María a su prima Santa Isabel. La escena es representada en este hermoso relieve policromado que encontramos en la iglesia de San Antonio, en la localidad bonaerense de San Antonio de Areco.  Tomé las fotos en enero de 2015.


"En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: 
«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor»".

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