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4 de enero de 2026

Domingo II de Navidad

Ver a Dios en la criatura,

ver a Dios hecho mortal

y ver en humano portal

la celestial hermosura.

¡Gran merced y gran ventura

a quien verlo mereció!

¡Quién lo viera y fuera yo!



Ver llorar a la alegría,

ver tan pobre a la riqueza,

ver tan baja a la grandeza

y ver que Dios lo quería.

¡Gran merced fue en aquel día

la que el hombre recibió!

¡Quién lo viera y fuera yo!



Poner paz en tanta guerra,

calor donde hay tanto frío,

ser de todos lo que es mío,

plantar un cielo en la tierra.

¡Qué misión de escalofrío

la que Dios nos confió!

¡Quién lo hiciera y fuera yo! Amén. 


Tres fotos de sendos pesebres armados en la vía pública o en jardines frontales de particulares, todas ellas tomadas en Asunción del Paraguay en 2022, acompañan al Himno del Oficio de Lecturas del Domingo II de Navidad.

Terminamos con la oración propia de este día:

Dios todopoderoso y eterno, luz de los que en ti creen, que la tierra se llene de tu gloria y que te reconozcan los pueblos por el esplendor de tu luz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

7 de abril de 2025

7 de abril: San Juan Bautista de la Salle

Por primera vez en la vida de este blog celebramos la «Memoria de San Juan Bautista de la Salle, presbítero, que en Reims, en la región de Normandía, en Francia, se dedicó con ahínco a la instrucción humana y cristiana de los niños, en especial de los pobres. Instituyó la Congregación de Hermanos de las Escuelas Cristianas, a causa de lo cual soportó muchas tribulaciones, si bien fue merecedor de gratitud por parte del pueblo de Dios», en palabras del Martirologio.

Del sitio oficial de los lasallanos tomamos los datos que a continuación consignamos:

Juan Bautista de La Salle (...) era el primogénito de una familia acomodada que vivió en Francia hace 300 años. Juan Bautista de La Salle nació en Reims, recibió la tonsura a la edad de 11 años y fue nombrado canónigo de la Catedral de Reims a los 16.

Cuando murieron sus padres tuvo que encargarse de la administración de los bienes de la familia. Pero, terminados sus estudios de teología, fue ordenado sacerdote el 9 de abril de 1678. Dos años más tarde, obtuvo el título de doctor en teología. En ese período de su vida, intentó comprometerse con un grupo de jóvenes rudos y poco instruídos, a fin de fundar escuelas para niños pobres.

En aquella época, sólo algunas personas vivían con lujo, mientras la gran mayoría vivía en condiciones de extrema pobreza: los campesinos en las aldeas y los trabajadores miserables en las ciudades. Sólo un número reducido podía enviar a sus hijos a la escuela. La mayoría de los niños tenían pocas posibilidades de futuro. Conmovido por la situación de estos pobres que parecían «tan alejados de la salvación» en una u otra situación, tomó la decisión de poner todos sus talentos al servicio de esos niños, «a menudo abandonados a sí mismos y sin educación».

Para ser más eficaz, abandonó su casa familiar y se fue a vivir con los maestros, renunció a su canonjía y su fortuna y a continuación, organizó la comunidad que hoy llamamos Hermanos de las Escuelas Cristianas.

Su empresa se encontró con la oposición de las autoridades eclesiásticas que no deseaban la creación de una nueva forma de vida religiosa, una comunidad de laicos consagrados ocupándose de las escuelas «juntos y por asociación». Los estamentos educativos de aquel tiempo quedaron perturbados por sus métodos innovadores y su absoluto deseo de gratuidad para todos, totalmente indiferente al hecho de saber si los padres podían pagar o no.

A pesar de todo, De La Salle y sus Hermanos lograron con éxito crear una red de escuelas de calidad, caracterizada por el uso de la lengua vernácula, los grupos de alumnos reunidos por niveles y resultados, la formación religiosa basada en temas originales, preparada por maestros con una vocación religiosa y misionera a la vez y por la implicación de los padres en la educación. Además, de La Salle fue innovador al proponer programas para la formación de maestros seglares, cursos dominicales para jóvenes trabajadores y una de las primeras instituciones para la reinserción de «delincuentes».

Extenuado por una vida cargada de austeridades y trabajos, falleció  en San Yon, cerca de Rouen, en 1719, sólo unas semanas antes de cumplir 68 años.

Juan Bautista de La Salle fue el primero que organizó centros de formación de maestros, escuelas de aprendizaje para delincuentes, escuelas técnicas, escuelas secundarias de idiomas modernos, artes y ciencias. Su obra se extendió rapidísimamente en Francia, y después de su muerte, por todo el mundo.

En 1900, Juan Bautista de La Salle fue declarado Santo. En 1950, a causa de su vida y sus escritos inspirados, recibió el título de Santo Patrono de los que trabajan en el ámbito de la educación. Juan Bautista mostró cómo se debe enseñar y tratar a los jóvenes, cómo enfrentarse a las deficiencias y debilidades con compasión, cómo ayudar, curar y fortalecer. Hoy, las escuelas lasalianas existen en 79 países del mundo.

Nacido en Reims, Francia, el 30 de abril de 1651

Ordenado sacerdote el 9 de abril de 1678

Fallecido el 7 de abril de 1719

Beatificado el 19 de febrero de 1888

Canonizado el 24 de mayo de 1900

Proclamado Patrono de los Educadores Cristianos el 15 de mayo de 1950


Un busto de San Juan Bautista de la Salle  está emplazado en la plaza Rodríguez Peña, cerca de la esquina de la  calle homónima y Paraguay, prácticamente enfrente de la sede del Ministerio de Educación. La foto es de 2016.

Cerramos esta entrada con el escudo familiar del santo. Tomamos la foto del escudo también en 2016; se encuentra en el piso del vestíbulo del Colegio La Salle de la ciudad de Buenos Aires. Para conocer el significado del escudo, invitamos a visitar nuestro Blog Heráldica en la Argentina.

23 de febrero de 2024

23 de febrero: Santa Josefina Vannini

 

La llamada del Señor irrumpió tempranamente en la vida de Judith (este era el nombre que sus padres le habían dado en el bautismo). Pero responder "sí" a Jesús le resultó más difícil de lo esperado. De hecho, tuvo que superar diversas tribulaciones antes de poder realizar su sueño de consagrar totalmente su vida a su amado Jesús y a sus queridos enfermos.

Judith se quedó huérfana de ambos padres a la edad de cuatro años. Aceptó con gran sufrimiento separarse de sus dos hermanitos y vivió entre los huérfanos en una casa en Roma, dirigida por las Hijas de la Caridad de San Vincenzo de Paul. Este sería su primer sí a la invitación de acompañar con amor a Jesús. En el orfanato maduró pronto su vocación y entró al noviciado de las Hijas de la Caridad de Siena. Pero ese instituto religioso no respondía cabalmente a sus deseos. En efecto, durante su noviciado tuvo que ser trasferida varias veces y luego fue despedida por motivos de salud.

Regresó a Roma con su tía, y luego fue a Nápoles, donde trabajó como maestra de un jardín de niños,  pero aún seguía muy inquieta e insatisfecha. En 1891 participó en un curso de ejercicios espirituales para jóvenes con las Hermanas de Nuestra Señora del Cenáculo en Roma, donde conoció al padre camiliano Luis Tezza, llamado a último momento para reemplazar al predicador invitado originalmente. El último día Judith se acercó al inesperado predicador y le confió su propia historia. El Padre Tezza, que como Procurador General había recibido la tarea de restaurar las Terciarias Camilianas, comprendió la providencia del plan divino y le sugirió participar en ese proyecto. Judith se tomó un tiempo para reflexionar y luego aceptó: "Aquí estoy a su disposición", dijo; "no soy capaz de nada, pero confío en la providencia de Dios".

La nueva comunidad tomó forma con Judith y otras dos jóvenes, el 2 de febrero de 1892, con la imposición del escapulario con la cruz roja de San Camilo en una ceremonia que tuvo lugar en la sala en la que había muerto San Camilo de Lellis. Judith tomó entonces el nombre de María Josefina;  tres años más tarde se convirtió en la Superiora General. El nuevo instituto necesitaba, sin embargo, la aprobación definitiva de la autoridad eclesiástica: el Papa León XIII la había rechazado ya dos veces, y luego había impuesto a la nueva familia que abandonara Roma y se transformara en una Pía Asociación. Además, se difundieron rumores calumniosos sobre la conducta del padre Tezza, a quien le fue prohibido reunirse con las monjas. Descorazonado y herido por la dolorosa situación, pero siempre en total obediencia, en 1900 el padre Tezza se marchó a Perú y nunca más regresó, dejando a la Madre Josefina sola pero llena de fe en los misteriosos caminos de la providencia divina.

En el momento de la muerte de Josefina, en 1911, las Camilianas ya contaban con 156 religiosas profesas y dieciséis casas religiosas entre Europa y América. El principal legado que la fundadora dejó a sus hermanas fue la asistencia física y espiritual de los enfermos, ejercida tantos en sus casas como en hospitales, leprosarios y asilos, y en los centros de rehabilitación tanto europeos como en  tierras de misión, tal como  Jesús le había inspirado: 

"Cuida de los pobres enfermos con el mismo amor con el que una madre cariñosa cuida de su único hijo enfermo".

Fue beatificada por Juan Pablo II en 1994 y canonizada en 2019 por Francisco I. 

La biografía fue adaptada de la publicada en Vatican News.

Tomamos las fotos en 2021 en el frente del Hogar Clara María Morgan en la localidad bonaerense de San Antonio de Areco.

22 de enero de 2024

22 de enero: Beato Guillermo Chaminade

Guillermo Chaminade nació en Perigueux en 1761 en el seno de una familia numerosa y cristiana. Estudió en el seminario parisino de San Sulpicio y fue ordenado sacerdote en 1785.  

Dio clases en un colegio dirigido por un hermano suyo, ubicado en Mussidan, del que luego pasó a ser administrador. Al negarse a jurar la Constitución Civil del clero se vio obligado a cerrar el colegio. Se marchó a Burdeos y, disfrazado, ejerció allí con audacia, clandestinamente, el ministerio sacerdotal. En medio de la persecución desatada en la Revolución Francesa, Chaminade huyó a España en 1797 y se refugió en Zaragoza. A los pies de la Virgen del Pilar maduró cuál podría ser su colaboración en la restauración cristiana de Francia. 

Pudo regresar a Burdeos en 1800, y fundó allí la Compañía de María (Marianistas), para sacerdotes y laicos, dedicada a la formación de la juventud y el apostolado, y el Instituto de Hijas de María, con idénticos fines. Dejó su cargo de superior en  1841 y falleció el 22 de enero de 1850.


Fue beatificado en el Jubileo del 2000 por Juan Pablo II. La imagen se exhibe en la esquina del Colegio Marianista, en  Rivadavia y Emilio Mitre.

22 de diciembre de 2023

22 de diciembre: Santa Francisca Javier Cabrini

Francisca Javier Cabrini, conocida como "la santa de los emigrantes",  nació en Sant'Angelo Lodigiano el 15 de julio de 1850, en una cristiana familia de agricultores.  

Era una niña pequeña y muy frágil, características que conservó toda la vida, pero que no fueron un impedimento sino un medio para dar mayor gloria a Dios.

La primera formación la recibió de su madre y de Rosa, su hermana mayor, que era  maestra superior. Francisca, ya a temprana edad, demostró gran capacidad tanto para aprender como para enseñar.

Al terminar la escuela primaria, Francisca se inscribió en la escuela normal de Arluno, dirigida por la Hijas del Sagrado Corazón. Allí comenzó a tener los primeros contactos con la espiritualidad del Sagrado Corazón, la que con el tiempo tomará como propia para el instituto que más tarde habría de crear.

Terminados sus estudios, hizo sus primeras experiencias como educadora en S. Angelo, en la escuela privada fundada y dirigida por su hermana Rosa. Luego fue  llamada a Vidardo a realizar una suplencia durante dos años.

En 1880 fundó el instituto de las Misioneras del Sagrado Corazón. Con esto Francisca Cabrini hizo realidad el sueño que alimentaba desde la infancia: ser misionera. Pero además, ella deseaba ser misionera en la China. Sin embargo, al escudriñar la voluntad de Dios y en fidelidad a su Iglesia, recibe del papa León XIII el envío misionero, que la llevó, no al Oriente, sino al Occidente: no a la China, como ella deseaba, sino a América.

Al inicio, la actividad misionera-pastoral de las Misioneras del Sagrado Corazón fue dirigida hacia las escuelas y parroquias. En América, a la actividad escolar se le agregó el trabajo destinado a los emigrantes italianos. Específicamente en los Estados Unidos, la Madre Cabrini trabajó a favor y en defensa de los derechos humanos de los inmigrantes: educación, vivienda, salud, alimentación, etc. Para tal fin fundó hospitales, orfanatorios, escuelas... con la tonalidad propia de su carisma y de la espiritualidad del amor misericordioso y reparador de Dios, por lo que estos centros tienen como características particulares la acogida y la familiaridad.

Era una mujer frágil, pero fortalecida en Cristo; no dejaba pasar un instante de su vida sin trabajar por la difusión del Reino de Dios con pasión. Decía:

Con tu gracia, oh Amantísimo Jesús, yo correré detrás de Ti hasta el fin de la carrera, es decir, por siempre y para siempre. Ayúdame Jesús, porque los quiero hacer ardientemente y velozmente…

Albergaba en su corazón el deseo de abrazar el mundo entero para llevarlo a Cristo en un abrazo sin fin:

El mundo es demasiado pequeño para limitarnos a un punto; yo quisiera abrazarlo enteramente, y llegar a todas partes…

Ella no concebía su vida sino era en una total disponibilidad y entrega total a Dios y en fidelidad a una espiritualidad, la del Corazón de Cristo. Eso la unía a tantas hermanas dispersas por el mundo, con las que compartía el ideal de hacer amar el Amor, reparar el mundo y consolar al Cristo traspasado en los crucificados de la historia.

Era una viajera incasable. Entre muchos otros destinos, visitó Buenos Aires, donde fundó una escuela.

La Madre Cabrini, educadora, fundadora, misionera, murió en Chicago el 22 de diciembre de 1917. En su corazón jamás dejaron de estar presentes las palabras que pronunció León XIII:

Trabajemos, Cabrini, trabajemos, que hay toda una eternidad para descansar

Ella trabajó sin descansar con la convicción que era Dios el que actuaba, que Jesús vivía en ella y ella no sabía vivir si no era en Jesús:

Señor me has hecho tocar casi palpablemente que tú eres el que actúa, que tú has hecho todo y que yo no soy sino instrumento en tus manos... Tu sólo eres el que hace todo, y yo no soy más que espectadora de las bellas y grandes obras que Tú sabes hacer…

Fue beatificada en 1938. En 1946 se convirtió en la primera ciudadana americana cuya santidad fue públicamente reconocida por la Iglesia mediante la canonización. «Francisca Javier Cabrini es una gloria de los Estados Unidos, de Italia, de la Iglesia y de toda la humanidad. Nadie que no fuese un santo como ella hubiese podido hacer lo que ella hizo y en la forma en que lo hizo» ¹.


La imagen de la santa que ilustra esta entrada corresponde a una estatua en la vía pública porteña, sobre la avenida Antártida Argentina.


20 de mayo de 2023

20 de mayo: Beata María Crescencia Pérez

Hoy se celebra la memoria litúrgica de la beata argentina María Crescencia Pérez.

La imagen de la beata que vemos en la foto  está en la vía pública, en Buenos Aires, cerca de la iglesia de Nuestra Señora del Huerto, ya que ella era  religiosa profesa de las Hijas de María Santísima del Huerto y trabajó algún tiempo en el colegio ubicado en ese lugar.

Nació en San Martín, provincia de Buenos Aires, en 1897. Luego la familia se instaló en Pergamino. En 1915 dio curso a su vocación religiosa, ingresando en el Noviciado de las Hermanas del Huerto, en Buenos Aires. Recibió el hábito el 2 de septiembre de 1918. Fue maestra de Labores y Catequesis, y atendió enfermos en el Sanatorio Marítimo de Mar del Plata. Pero luego, a causa de su salud, fue trasladada a Chile. En la localidad de Vallenar las Hermanas del Huerto atendían  el Hospital desde 1915. Vivió en esa ciudad -azotada años antes por un terremoto- entregada totalmente al servicio de los enfermos y de los pobres.

Su enfermedad se agravó progresivamente. Murió el 20 de mayo de 1932. 

Fue beatificada en 2012.


Oración Colecta:

Dios y Padre nuestro,

que por tu amor a los pequeños y a los pobres,

has guiado a la beata María Crescencia, virgen,

por el camino de la humildad y la sencillez,

por su intercesión, concede también a nosotros,

servir a nuestros hermanos más necesitados

con la dulzura de la caridad, y la fuerza de la bondad.

24 de octubre de 2022

24 de octubre: San Luis Guanella

El Martirologio trae hoy la memoria de San Luis Guanella: «En la ciudad de Como, en Italia, san Luis Guanella, presbítero, que fundó la Congregación de los Siervos de la Caridad y también la de las Hijas de Santa María de la Providencia, para atender a las necesidades de los desamparados y afligidos, y procurarles la salvación eterna».

Luis Guanella nació en 1842. Tras una vida fecunda en obras de evangelización y caridad, murió en 1915. Fue beatificado por Pablo VI en 1964, y fue canonizado en 2011.

Dijo el papa Benedicto XVI en la misa de canonización: 

«El testimonio humano y espiritual de san Luis Guanella es para toda la Iglesia un don especial de gracia. Durante su existencia terrena vivió con valentía y determinación el Evangelio de la caridad, el «gran mandamiento» (...). Gracias a la profunda y continua unión con Cristo, en la contemplación de su amor, don Guanella, guiado por la divina Providencia, se hizo compañero y maestro, consuelo y alivio de los más pobres y los más débiles. El amor de Dios animaba en él el deseo del bien para las personas que le habían sido encomendadas, en la realidad de su vida diaria. Prestaba solícita atención al camino de cada uno, respetando sus tiempos de crecimiento y cultivando en el corazón la esperanza de que todo ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, al gustar la alegría de ser amado por él —Padre de todos—, puede sacar y dar a los demás lo mejor de sí mismo. Hoy queremos alabar y dar gracias al Señor porque en San Luis Guanella nos ha dado un profeta y un apóstol de la caridad. En su testimonio, tan lleno de humanidad y de atención a los últimos, reconocemos un signo luminoso de la presencia y de la acción benéfica de Dios: el Dios (...) que defiende al forastero, a la viuda, al huérfano, al pobre que debe dejar en prenda su manto, su único abrigo para cubrir su cuerpo por la noche (cf. Ex 22, 20-26). Que este nuevo santo de la caridad sea para todos, especialmente para los miembros de las Congregaciones que fundó, un modelo de profunda y fecunda síntesis entre contemplación y acción, como él mismo la vivió y practicó. Toda su historia humana y espiritual la podemos sintetizar en las últimas palabras que pronunció en su lecho de muerte: «In caritate Christi». Es el amor de Cristo lo que ilumina la vida de todo hombre, revelando cómo en la entrega de sí a los demás no se pierde nada, sino que se realiza plenamente nuestra verdadera felicidad. Que San Luis Guanella nos obtenga crecer en la amistad con el Señor para ser en nuestro tiempo portadores de la plenitud del amor de Dios, para promover la vida en todas sus manifestaciones y condiciones, y para hacer que la sociedad humana llegue a ser cada vez más la familia de los hijos de Dios».

La estatua que vemos en la foto está ubicada en la vía pública en Buenos Aires, no lejos de la iglesia del Tránsito de San José, que atienden los sacerdotes de la congregación fundada por San Luis Guanella.

26 de agosto de 2022

26 de agosto: Beato Ceferino Namuncurá

 

En una plaza del barrio de Versalles hay una estatua del humilde indiecito nacido en Chimpay, educado por los salesianos  y muerto en Italia a los 18 años. 


Aunque el Martirologio recoge su Memoria en su dies natalis, el 11 de mayo, en la Argentina se lo celebra hoy, con la categoría de Memoria Libre.

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno,

que en el Beato Ceferino Namuncurá,

hijo de la tierra patagónica,

ofreces a los jóvenes 

un alegre ejemplo de santidad,

concédenos por su intercesión

ser ardientes misioneros de tu Reino

para nuestro pueblo,

realizando, con amor y fortaleza,

las tareas de cada día.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

que vive y reina contigo

en la unidad del Espíritu Santo

y es Dios, por los siglos de los siglos.

13 de mayo de 2022

Viernes de la IV Semana de Pascua

El Viernes de la IV Semana de Pascua se lee el Evangelio (Jn 14, 1-6) en que Jesús dice

«Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y a donde yo voy, ya sabéis el camino».

Y a continuación, a una pregunta de Tomás, responde:

«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí».




Esa frase, junto con un versículo del salmo 119 (120/119), aparecen en un "monumento" a la Santa Biblia que  adorna una plaza de la ciudad de Santa Fe.

30 de enero de 2022

Domingo IV Durante el Año

Hoy, como Segunda Lectura de la Misa, se lee este célebre fragmento de la Primera Carta a los Corintios:

«Hermanos:

    Aspiren a los dones más perfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía.

    Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.

    El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.

    El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.

    Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño.

    Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara.

    Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.

    En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor».


Tomé las fotos en el exterior del Instituto Unzué, de Mar del Plata, en el verano de 2012. 

La primera pretende representar, en el contexto de esta entrada, «todas las lenguas de los hombres y de los ángeles»;    el collage final trae los símbolos tradicionales de la fe (cruz), la esperanza (ancla) y el amor (corazón), aludiendo a la frase final de la perícopa: 
ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor,
pero la más grande todas es el amor

15 de julio de 2020

15 de julio: San Vladimiro

Dice el Martirologio: «En Kiev, ciudad de Rusia, San Vladimiro, príncipe, bautizado con el nombre de Basilio, que se preocupó en propagar la fe ortodoxa entre los pueblos que gobernaba».

La biografía que transcribimos a continuación procede de El Testigo Fiel:

«Los primeros santos de Rusia, tanto príncipes como monjes, están relacionados con Kiev, «la madre de las ciudades de Rusia, protegida por Dios». Kiev es, actualmente, la capital de Ucrania, pero en la época a la que nos referimos, era el centro de un principado eslavo-finlandés, gobernado por señores de origen escandinavo, ya que los piratas y comerciantes «varangianos» habían venido del norte por las vías fluviales. Durante la última parte del siglo X, el gran príncipe de Kiev era Vladimiro, quien no sólo había sido educado en la idolatría, sino que se entregaba abiertamente a los bárbaros excesos permitidos a los hombres de su posición. Era un hombre brutal y sanguinario. Un cronista árabe de la época, Ibn-Foslán, habla de sus cinco esposas y numerosísimas esclavas, lo cual confirma la frase de la «Crónica» de Néstor, donde se dice que «la lujuria de Vladimiro era insaciable». Se ha discutido y aún se discute mucho sobre las circunstancias de la conversión de Vladimiro al cristianismo. Lo cierto es que se convirtió, probablemente hacia el año 989, cuando tenía unos treinta y dos años. Poco después, se casó con Ana, hija del emperador Basilio II de Constantinopla. La conversión y el matrimonio estuvieron muy relacionados entre sí y la conversión del pueblo ruso data de aquella época. Algunos autores piadosos atribuyen a Vladimiro una perfecta pureza de intención en su conversión, pero es evidente que le movió en gran parte la consideración de las ventajas políticas y económicas de la unión con Bizancio y con la Iglesia católica. Sin embargo, esto último no debe hacernos olvidar que, una vez que aceptó la fe, Vladimiro fue un magnífico cristiano. Inmediatamente se separó de sus esposas, despidió a sus concubinas y cambió de vida. Igualmente, mandó destruir en público los ídolos y prestó un apoyo enérgico y entusiasta a los misioneros griegos; en ciertos casos su entusiasmo rayaba en la exageración, pues quienes se rehusaban a recibir el bautismo incurrían en la cólera del príncipe. Pero, aparte de esta especie de «bautismo por la fuerza», se ha exagerado mucho la rapidez de la conversión de Rusia. Durante la época de Vladimiro, la nueva religión no llegó probablemente más que a los nobles y a los comerciantes ricos. Y tampoco el desarrollo posterior del cristianismo fue tan rápido como se ha pretendido, ya que el paganismo fue cediendo el terreno muy poco a poco. El culto que se tributó desde antiguo a Vladimiro se debió no sólo a que había sido un pecador arrepentido, sino a que había iniciado la reconciliación del pueblo ruso con Dios y había sido el Apóstol de Rusia, elegido por el cielo.

«Los locos y dementes vencieron al demonio», dice la «Crónica» de Néstor, y subraya que San Vladimiro recibió el perdón y la gracia de Dios, en tanto que «muchos otros hombres rectos y religiosos se apartaron del camino de la verdad y perecieron». A lo que parece, el arrepentimiento y la fidelidad de Vladimiro a sus nuevos compromisos tenía ese carácter de sinceridad y entereza que existirá siempre en la Iglesia, aun en sus formas más desarrolladas y complejas. Un cronista dice a ese propósito: «Cuando se dejaba llevar de la pasión y había caído en pecado, trataba inmediatamente de compensarlo con la penitencia y la limosna». Aun hay quienes afirman que Vladimiro, después de su conversión, se preguntaba si tenía derecho a castigar con la pena de muerte a los bandoleros y a los asesinos. Tales escrúpulos sorprendieron a los misioneros griegos, quienes apelaron al testimonio del Antiguo Testamento y de la historia de Roma para probar que los príncipes cristianos tenían el deber de castigar a los malvados. Pero tales argumentos no convencieron del todo a Vladimiro. Por razón de las circunstancias de la conversión de Vladimiro, su pueblo dependió en lo religioso del patriarcado de Bizancio. Pero ciertamente que Vladimiro no tenía nada de particularista: envió embajadores a Roma, ayudó al obispo alemán San Bonifacio (Bruno) de Querfurt durante su misión entre los pechenegs y aun llegó a copiar ciertas costumbres canónicas del Occidente, como la de los diezmos, que no existía entre los bizantinos. En realidad, Rusia no interrumpió sus relaciones con la Iglesia de Occidente sino hasta la época de las invasiones de los mongoles.

San Vladimiro murió en 1015, después de haber repartido todos sus bienes entre sus amigos y los pobres, según se cuenta. Los rusos, los ucranios y otros pueblos, celebran solemnemente su fiesta. Nieto de la princesa Santa Olga, en la Iglesia rusa es celebrado también con el grandilocuente título de «Equiapostólico», es decir, «igual a los Apóstoles»».

En la entrada del 26 de julio de 2010, en el Blog hermano Heráldica en la Argentina, hicimos referencia a la estatua de San Vladimiro en la plazoleta que lleva su nombre, en Palermo. De esa entrada procede la foto que cierra esta nota:

7 de junio de 2020

Solemnidad de la Santísima Trinidad


En la misa de la Solemnidad de la Santísima Trinidad, en el Ciclo A, se lee este fragmento evangélico (Jn 3, 16-18):
«Dijo Jesús:Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios».
La frase inicial aparece en este monumento que puede verse en la plaza San Martín de la localidad de San Fernando.


20 de mayo de 2019

20 de mayo: Beata María Crescencia Pérez



María Crescencia Pérez nació en San Martín, provincia de Buenos Aires, el 17 de agosto de 1897. Su familia se instaló en Pergamino cuando era ella una niña. En 1915 ingresó a la Congregación de las Hermanas del Huerto; hizo sus votos perpetuos en 1918. Trabajó con humildad y piedad en las obras de caridad que las religiosas tenían en Buenos Aires, luego en Mar del Plata y finalmente en Chile. Allí murió santamente el 20 de mayo de 1932.  

Fue beatificada en Pergamino, provincia de Buenos Aires, por el cardenal Angelo Amato,  el 17 de noviembre de 2012. Su memoria se celebra hoy en el Calendario Propio de la Argentina. La imagen de la beata que vemos en la foto  está en la vía pública, en Buenos Aires, a metros de la iglesia de Nuestra Señora del Huerto.

Oración Colecta:

Dios y Padre nuestro,
que por tu amor a los pequeños y a los pobres,
has guiado a la beata María Crescencia, virgen,
por el camino de la humildad y la sencillez,
por su intercesión, concede también a nosotros,
servir a nuestros hermanos más necesitados
con la dulzura de la caridad, y la fuerza de la bondad.

Próxima entrada: 25 de mayo, San Gregorio VII

8 de septiembre de 2018

8 de septiembre: Beato Federico Ozanam


Antonio Federico Ozanam nació en Milán el 23 de abril de 1813. Fue el tercer hijo de un matrimonio profundamente cristiano. Hizo sus estudios secundarios en Lyon y su carrera universitaria en París. Durante un periodo de su adolescencia tuvo grandes problemas de orden espiritual, pero se confió a la dirección del abad Noirot, gran filósofo, que le ayudó a superarlas. En 1833, con un grupo de amigos, dispuestos a poner en práctica la caridad cristiana y demostrar con obras la vitalidad de su fe, fundó la Sociedad de San Vicente de Paúl. 

Dice "El Testigo Fiel": «El objetivo de sus primeros fundadores era, en principio, sobre todo, profundizar en su vida cristiana. Estas inquietudes las expresa Federico Ozanam afirmando que "quisiera formar una reunión de amigos que trabajaran juntos en el edificio de la ciencia bajo el pensamiento católico". Pero pronto empiezan a colocar la acción caritativa en un lugar central. A ello contribuye las denuncias de otros universitarios que auguraban la extinción del cristianismo y denunciaban que había abandonado la acción caritativa de la antigüedad.

Federico Ozanam afirma entonces que "desearía que todos los jóvenes de cabeza y de corazón se unieran para realizar una obra caritativa, y que se formara en todo el país una vasta asociación generosa para aliviar a las clases populares". Cree que lo más ajustado a la fe es consagrarse a la ayuda de los demás y que "para que Dios bendiga nuestro apostolado una cosa falta: obras de Caridad".

Esos jóvenes que forman la primera Conferencia cuentan en sus primeros pasos con la ayuda de una Hija de la Caridad, Sor Rosalía Rendú, una mujer conocida y reconocida en el París de aquella época por su acción caritativa. Sor Rosalía les puso en contacto con las situaciones de pobreza del París de finales del XIX y animó y ayudó a las Conferencias en su crecimiento».

Ozanam, que deseaba que la Sociedad por él fundada fuera «profundamente laica ... sin dejar de ser totalmente católica», fue un laico cabal: hijo, profesional, docente, esposo, padre y amigo ejemplar; apóstol de la caridad y defensor de los pobres.

Murió el 8 de septiembre de 1853 en Marsella después de pasar por una dolorosa enfermedad.  

Fue beatificado en 1997, en París, por San Juan Pablo II.

La imagen que ilustra esta entrada corresponde a un busto que le rinde homenaje en el Parque Chacabuco, de Buenos Aires.

20 de enero de 2018

Santa María "en sábado"

Una imagen de la Virgen
con el Niño
asoma entre los techos
de casa particulares
en el barrio de
Parque Patricios.







Y el "Memorare"
de San Bernardo:

Acordaos, 
¡oh piadosísima Virgen María! 
que jamás se ha oído decir
que ninguno 
de los que han acudido 
a vuestra protección, 
implorado vuestra asistencia 
y reclamado vuestro socorro, 
haya sido abandonado de Vos. 
Animado con esta confianza, 
a Vos también acudo, 
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes! 
Y aunque gimiendo 
bajo el peso de mis pecados, 
me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. 
No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, 
mis humildes súplicas, 
antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente.

Próxima entrada: 24 de enero (María, Reina de la Paz)

4 de octubre de 2017

4 de octubre: San Francisco de Asís


La imagen de hoy no está en un templo, sino en la vía pública, muy cerca del Instituto Unzué, en Mar del Plata. Tomé la foto en 2012.

Detrás de la imagen del santo,  las figuras en el paredón evocan el Cántico de las Creaturas, que reproducimos a continuación:

Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas,
la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.

Alabado seas, mi Señor,
en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.

Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.

Alabado seas, mi Señor,
por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.

Alabado seas, mi Señor,
por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,
porque de ti, Altísimo, coronados serán.
Alabado seas, mi Señor,
por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

Ay de aquellos que mueran
en pecado mortal.

Bienaventurados a los que encontrará
en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.

Alaben y bendigan a mi Señor
y denle gracias y sírvanle con gran humildad.


Próxima entrada: 9  de  octubre (San Héctor Valdivielso)

31 de enero de 2017

31 de enero: San Juan Bosco


Entre las numerosas circunstancias dignas de mención en la apasionante vida de San Juan Bosco, queremos subrayar hoy  el hecho de la enorme importancia que tuvo a Congregación Salesiana, por él fundada, en la evangelización de nuestra Patagonia.

Por ello ilustramos la entrada de hoy con un mural ubicado en una plazoleta cercana a la monumental Basílica que los salesianos poseen en Almagro, dedicada a San Carlos y a María Auxiliadora; la imagen de esta última aparece en el mural, como inspirando a Don Bosco en la ingente tarea que se le abría en tierras argentinas.


Concluimos con la Oración Colecta de la celebración de hoy:

Dios nuestro, que elegiste a San Juan Bosco, presbítero,
para que fuera padre y maestro de la juventud,
concédenos que,
animados por esa misma caridad que ardía en su corazón,
busquemos el bien de las almas
y vivamos entregados a tu servicio.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Próxima entrada: 5 de febrero, Santa Águeda

11 de noviembre de 2016

11 de noviembre: Solemnidad de San Martín de Tours



Hoy celebramos  a San Martín de Tours,  con la categoría de Solemnidad en la ciudad de Buenos Aires por tratarse de su Patrono.





En las fotos que compartimos hoy no vemos una imagen venerada en una iglesia, sino una que está expuesta en un paseo público: en Recoleta puede admirarse esta hermosa estatua de San Martín de Tours, Patrono de Buenos Aires.