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22 de marzo de 2026

Domingo V de Cuaresma

 

Versículo del Aleluya de hoy:


Aleluya  (Jn 11, 25a. 26)


Yo soy la resurrección y la vida

–dice el Señor–;

el que cree en mí no morirá para siempre.



Se trata de un fragmento tomado del Evangelio de hoy (Jn 11, 1-45), en el que aparece, en los versículos 21 a 27, este diálogo entre Marta, hermana de Lázaro, y Jesús:


Marta dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.  Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas».

Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará».

Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día».

Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá,  y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?».

Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo».


En el  mosaico que vemos en la foto, se lee en latín la frase "Yo soy la Resurrección y la Vida": "Ego sum resurrectio et vita".  Tomamos la foto el Domingo II de Pascua de 2025 en la zona de capillas de responsos del cementerio de la Chacarita.

15 de marzo de 2026

Domingo IV de Cuaresma

 

En el Ciclo A que estamos recorriendo, el Evangelio del Cuarto Domingo de Cuaresma relata la curación del ciego de nacimiento. 

En el transcurso de la narración (Jn 9, 1-41), Jesús pronuncia la frase que aparece -escrita en inglés- en el vitral cuya foto vemos junto a estas líneas: "I am the Light of the World", "Yo soy la luz del mundo":

Jesús, al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?».
   

«Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios.

Debemos trabajar en las obras de Aquel que me envió,     mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo,  soy la luz del mundo».

    Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, diciéndole: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé"», que significa "Enviado". 
El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía. 
Hemos transcripto sólo los primeros versículos (Jn 9, 1-7) de la larga perícopa. 

Jesús también se refirió a sí mismo como "luz del mundo" en otros momentos, como por ejemplo inmediatamente después del episodio de la mujer pecadora a punto de ser apedreada:  
Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida» (Jn 8, 12).

8 de marzo de 2026

Domingo III de Cuaresma

En la misa de hoy se lee el célebre pasaje del diálogo entre Jesús y la Samaritana al borde del pozo de Sicar, tomado del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Juan    (4, 5-42):


 


Jesús llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía.

Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber». Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.

La samaritana le respondió: «¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.

Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva».

«Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?».

Jesús le respondió: «El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna».

«Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla».

Jesús le respondió: «Ve, llama a tu marido y vuelve aquí.»

La mujer respondió: «No tengo marido».

Jesús continuó: «Tienes razón al decir que no tienes marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad».

La mujer le dijo: «Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar».

Jesús le respondió: «Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad».

La mujer le dijo: «Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo».

Jesús le respondió: «Soy yo, el que habla contigo».

En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó: «¿Qué quieres de ella?» o «¿Por qué hablas con ella?».

La mujer, dejando allí su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: «Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. ¿No será el Mesías?».

Salieron entonces de la ciudad y fueron a su encuentro.

Mientras tanto, los discípulos le insistían a Jesús, diciendo: «Come, Maestro». Pero él les dijo: «Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen».

Los discípulos se preguntaban entre sí: «¿Alguien le habrá traído de comer?».

Jesús les respondió: «Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra. Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: ya están madurando para la siega. Ya el segador recibe su salario y recoge el grano para la Vida eterna; así el que siembra y el que cosecha comparten una misma alegría. Porque en esto se cumple el proverbio: "Uno siembra y otro cosecha." Yo los envié a cosechar adonde ustedes no han trabajado; otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos».

Muchos samaritanos de esa ciudad habían creído en él por la palabra de la mujer, que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que hice».

Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días. Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra. Y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo».

El encuentro entre Jesús y la mujer junto al pozo está representado en un cuadro de la iglesia Santísima Trinidad, en Parque Lezama. Tomamos la foto en julio de 2017.

3 de marzo de 2026

Martes de la Semana II de Cuaresma


La Segunda Lectura del Oficio de Lecturas del Martes de la Segunda Semana de Cuaresma pertenece a los Comentarios de San Agustín, Obispo, sobre los Salmos (Salmo 140, 4-6; CCL 40, 2028-2029). Transcribimos a continuación el texto, y lo ilustramos con fotos de dos de los vitrales de la igelesia de San José, en San Isidro

La pasión de todo el cuerpo de Cristo

Señor, te he llamado, ven deprisa.  Esto lo podemos decir todos.  No lo digo yo solo, lo dice el Cristo total.  Pero se refiere, sobre todo, a su cuerpo personal; ya que, cuando se encontraba en este mundo, Cristo oró con su ser de carne, oró al Padre con su cuerpo y, mientras oraba, gotas de sangre destilaban de todo su cuerpo.  Así está escrito en el Evangelio:  Jesús oraba con más insistencia, y sudaba como gotas de sangre.  ¿Qué quiere decir el flujo de sangre de todo su cuerpo sino la pasión de los mártires de la Iglesia?



Señor, te he llamado, ven deprisa; escucha mi voz cuando te llamo.  Pensabas que ya estaba resuelta la cuestión de la plegaria con decir:  Te he llamado.  Has llamado, pero no te quedes ya tranquilo.  Si se acaba la tribulación, se acaba la llamada; per si, en cambio, la tribulación de la Iglesia y del cuerpo de Cristo continúa hasta el fin de los tiempo, no sólo has de decir:  Te he llamado, ven deprisa, sino también:  Escucha mi voz cuando te llamo.

Suba mi oración como incienso en tu presencia, el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.  Cualquier cristiano sabe que esto suele referirse a la misma cabeza de la Iglesia.  Pues, cuando ya el día declinaba hacia su atardecer, el Señor entregó, en la cruz, el alma que después había de recobrar, porque no la perdió en contra de su voluntad.  Pero también nosotros estábamos representados allí.  Pues lo que de Él colgó en la cruz era lo que había recibido de nosotros.  Si no, ¿cómo es posible que, en un momento dado, Dios Padre aleje de sí y abandone a su único Hijo, que es un solo Dios con Él?  Y, no obstante, al clavar nuestra debilidad en la cruz, donde, como dice el Apóstol, nuestro hombre viejo ha sido crucificado con Él, exclamó con la voz de aquel mismo hombre nuestro:  Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?



Por tanto, la ofrenda de la tarde fue la pasión del Señor, la cruz del Señor, la oblación de la víctima saludable, el holocausto acepto a Dios.  Aquella ofrenda de la tarde se convirtió en ofrenda matutina por la resurrección.  La oración brota, pues, pura y directa del corazón creyente, como se eleva desde el ara santa el incienso.  No hay nada más agradable que el aroma del Señor:  que todos los creyentes huelan así.

Así, pues, nuestro hombre viejo –son palabras del Apóstol- ha sido crucificado con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores y nosotros libres de la esclavitud del pecado.        


Salmo 141:

1 Salmo de David.

Yo te invoco, Señor, ven pronto en mi ayuda; escucha mi voz cuando te llamo;

2 que mi oración suba hasta ti como el incienso, 

y mis manos en alto, como la ofrenda de la tarde, 

12 de abril de 2025

Sábado de la Semana V de Cuaresma


El Salmo Responsorial de la misa de hoy está tomado en realidad del libro del profeta Jeremías (31, 10. 11-12ab. 13).


Lo transcribimos a continuación:


R. El Señor nos cuidará 
como un pastor a su rebaño.


¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor,
anúncienla en las costas más lejanas!
Digan: «El que dispersó a Israel  lo reunirá,
y lo cuidará como un pastor 
a su rebaño.» R.


Porque el Señor ha rescatado a Jacob,
lo redimió de una mano más fuerte que él.
Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor. R.


Entonces la joven danzará alegremente,
los jóvenes y los viejos se regocijarán;
yo cambiaré su duelo en alegría,
los alegraré y los consolaré de su aflicción. R.


Del texto de este hermoso himno surge claramente el motivo por el que elegimos la imagen de esta entrada.

29 de marzo de 2025

Sábado de la Semana III de Cuaresma

El Evangelio de la Misa del Tercer Sábado de Cuaresma trae esta célebre parábola del fariseo y el publicano:
 

En aquel tiempo, refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, Jesús dijo también esta parábola:

 

«Dos hombres subieron al Templo para orar; uno era fariseo y el otro, publicano.

El fariseo, de pie, oraba así: "Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas".

En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!"».

Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado. 


En uno de los confesionarios de la Basílica del Santísimo Sacramento está tallada una figura que representa al publicano (al pie dice "publicanus") que lleva en sus manos una cinta con la frase "Percutiebat pectum suum", es decir, "se golpeaba el pecho".

16 de marzo de 2025

Domingo II de Cuaresma

El Segundo Domingo de Cuaresma se proclama  todos los años el fragmento evangélico de la Transfiguración de Jesús; en el actual Ciclo C se lee la versión de San Lucas (9, 28b-36) precedida por esta aclamación: «Desde la nube resplandeciente se oyó la voz del Padre: "Este es mi Hijo amado; escúchenlo"».

Una de las paredes laterales del altar mayor de la Catedral de Salta reproduce la escena de la Transfiguración del Señor; tomamos la foto en 2019:


Este es el texto del Evangelio de hoy:

«Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante. Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él.
Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".
El no sabía lo que decía. Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor. Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: "Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo". Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo.
Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto
».

22 de marzo de 2024

Viernes de la Semana V de Cuaresma: Santa María junto a la Cruz

 

En una nueva Memoria de Santa María junto a la Cruz, transcribimos la Primera Lectura de la  misa de hoy.

Está tomada de la Carta de San Pablo a los cristianos de Roma  (8, 31b-39).

«Hermanos:

Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores? ¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién se atreverá a condenarlos? ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros?

¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada? Como dice la Escritura: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte; se nos considera como a ovejas destinadas al matadero. Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó.

Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor».

La imagen que ilustra esta entrada es un vitral de la iglesia porteña de la  Virgen de Pompeya.

13 de marzo de 2024

Miércoles de la Semana IV de Cuaresma: Conmemoración de la Flagelación del Señor

 

Estamos hoy frente a una conmemoración muy particular.

Cada miércoles de la semana IV de Cuaresma, en la iglesia de la Flagelación del Señor en Tierra Santa, se celebra, con el grado litúrgico de solemnidad -por tratarse del misterio Titular del templo-,  la singular Conmemoración  que hoy celebramos.


Oración colecta

Padre de infinita misericordia, que quisiste que tu único Hijo se sometiera por nuestra salvación al cruel tormento de la flagelación, concédenos reparar con una vida penitente el mal que hemos cometido y haz que el recuerdo constante de sus Llagas nos ayude a no ofenderlo de nuevo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

El vitral que representa a Jesús atado a una columna para ser flagelado se encuentra en la iglesia porteña de Nuestra Señora de Pompeya.

4 de marzo de 2024

Lunes de la Semana III de Cuaresma

El Salmo Responsorial de la misa de hoy es el  Salmo 41 (41, 2-3; 42, 3. 4).


Un fragmento de ese bello salmo (el versículo 2) está representado y citado en una de las pinturas del presbiterio de la Basílica de María Auxiliadora: Quemadmodum desiderat cervus ad fontes aquarum, ita desiderat anima mea ad te, Deus.

Transcribimos a continuación el texto completo del Salmo Responsorial de hoy, destacando en negrita el fragmento que corresponde a la pintura.

R. Mi alma tiene sed del Dios vivo:
¿cuándo veré el rostro de Dios?


Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío. R.


Tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios? R.

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R.

3 de marzo de 2024

Domingo III de Cuaresma

La Primera Lectura de la misa de hoy   trae la enumeración de los Diez Mandamientos del Decálogo según el libro del Éxodo (20, 1-17).

Transcribiremos a continuación la versión breve de la lectura (Éx 20, 1-4. 7-8. 12-17), ilustrando cada uno de los mandamientos con sendos vitrales que los representan, en la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores


 

“Dios pronunció estas palabras:

«Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud.

No tendrás otros dioses delante de mí.

No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas.

Primer Mandamiento
(Moisés rompe las Tablas de la Ley al ver que el pueblo adora
a un becerro de oro)


No pronunciarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque él no dejará sin castigo al que lo pronuncie en vano.

Segundo Mandamiento
(Pedro jura falsamente que no conoce a Jesús, la noche de la Pasión)


Acuérdate del día sábado para santificarlo.

Tercer Mandamiento
(Los discípulos de Jesús recogen espigas un sábado)


Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una larga vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te da.

Cuarto Mandamiento
(El regreso del hijo pródigo)


No matarás.

Quinto Mandamiento
(Dios le pide cuentas a Caín, que ha matado a Abel)


No cometerás adulterio.

Sexto Mandamiento
(En tiempos de Noé "los hombres tenía una conducta depravada"
y Dios envía el diluvio)



No robarás.

Séptimo Mandamiento
(Jesús recibe en su Reino al Buen Ladrón)


No darás falso testimonio contra tu prójimo.

Octavo Mandamiento
(Dan testimonio ante Jesús contra una mujer)


No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni ninguna otra cosa que le pertenezca»”.


Noveno Mandamiento

Décimo Mandamiento


25 de febrero de 2024

Domingo II de Cuaresma

En la misa de hoy, Segundo Domingo de Cuaresma del Ciclo B, se lee esta Primera Lectura (Génesis 22, 1-2. 9-13. 15-18) relativa al "sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe":

 

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándolo:

—«¡Abrahán!».

Él respondió:

—«Aquí me tienes».

Dios le dijo:

—«Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio, en uno de los montes que yo te indicaré».

Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:

—«¡Abrahán, Abrahán!».

Él contestó:

—«Aquí me tienes».

El ángel le ordenó:

—«No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo».

Abrahán levanto los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.

El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo:

—«Juro por mí mismo —oráculo del Señor—: Por haber hecho esto, por no haberte reservado a tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido».

Una impactante pintura que refleja el momento en que el ángel detiene a Abraham (quien, cuchillo en mano,  se aprestaba a sacrificar a su hijo), se  ve en los muros de la iglesia de San Antonio María Zaccaria, en Barracas

18 de febrero de 2024

Domingo I de Cuaresma


Audi, benigne Conditor,
nostras preces cum fletibus
in hoc sacro jejunio
fusas quadragenario.

Escucha, oh bondadoso Creador,  
la voz de nuestras súplicas y el llanto 
que, mientras dura el sacrosanto ayuno 
de estos cuarenta días, derramamos.


Audi benigne Conditor es un himno latino utilizado durante la Cuaresma, tradicionalmente  atribuido a San Gregorio Magno.

El carácter cuaresmal del himno resulta obvio por el contenido de la primera estrofa, pero se trasunta en todo su texto, que transcribiremos al final. Por eso resulta muy apropiado para este Primer Domingo de Cuaresma.

Las primeras palabras del himno aparecen en un altar lateral de la antigua y venerable Basílica de Nuestra Señora del Socorro.



Audi, benigne Conditor,
Nostras preces cum fletibus,
In hoc sacro jejunio
Fusas quadragenario.

Scrutator alme cordium,
Infirma tu scis virium:
Ad te reversis exhibe
Remissionis gratiam.

Multum quidem peccavimus,
Sed parce confitentibus:
Ad nominis laudem tui
Confer medelam languidis.

Concede nostrum conteri
Corpus per abstinentiam;
Culpae ut relinquant pabulum
Jejuna corda criminum.

Praesta, beata Trinitas,
Concede, simplex Unitas;
Ut fructuosa sint tuis
Jejuniorum munera. Amen.

1. Oh bondadoso Creador: escucha la voz de nuestras súplicas y el llanto que, mientras dura el sacrosanto ayuno de estos cuarenta días, derramamos.
2. A Ti, que escrutas nuestros corazones y que conoces todas sus flaquezas, nos dirigimos para suplicarte la gracia celestial de tu indulgencia.
3. Mucho ha sido, en verdad, lo que pecamos, pero estamos, al fin, arrepentidos, y te pedimos, por tu excelso nombre, que nos cures los males que sufrimos. 
4. Haz que por la virtud de la abstinencia podamos dominar a nuestros cuerpos, y que, participando del ayuno, no pequen más los corazones nuestros.
5. Oh Trinidad Santísima, concédenos, oh simplicísima Unidad, otórganos que los efectos de la penitencia de estos días nos sean provechosos. Amén.

Esta es la entrada número 1000 de este blog.

14 de febrero de 2024

Miércoles de Ceniza

«¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado!». Este versículo del salmo 50 -el salmo cuaresmal por excelencia- forma parte de la liturgia de hoy.


Una frase equivalente, «Ab omni peccato libera nos Iesu», se lee en el frente de uno de los confesionarios de la Basílica de Nuestra Señora del Socorro: «De todo pecado, líbranos, Jesús». 

Con esa frase damos comienzo a una nueva Cuaresma.

31 de marzo de 2023

Viernes de la Semana V de Cuaresma: Santa María junto a la Cruz

 


Antífona de entrada        Cf. Bar 4, 12

Que nadie se alegre al verme viuda y abandonada por muchos.
Estoy desolada por los pecados de mis hijos,
porque se desviaron de la ley de Dios.


Oración colecta

Dios nuestro, tú quisiste que la Virgen Madre
estuviera junto a la Cruz de tu Hijo
participando de su Pasión;
protege y acrecienta en tu familia
los frutos de este misterio tan grande.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.



Tanto para la antífona como para la Oración Colecta, elegimos una de las dos opciones que ofrece el Misal Romano.

La bella imagen se venera en la iglesia de la Santa Cruz del barrio de San Cristóbal.


23 de marzo de 2023

Jueves de la Semana IV de Cuaresma

La Segunda Lectura del Oficio de Lecturas de hoy está tomada de las Cartas de San Máximo el Confesor (Carta 11: PG 91, 454455): "La misericordia del Señor para con los que se arrepienten". En el texto, que transcribimos a continuación, hemos remarcado algunas frases que están representadas en el conjunto que conforma el altar del Sagrado Corazón (que incluye retablo y ábside) de la Basílica del Espíritu Santo.


Los predicadores de la verdad y ministros de la gracia divina, todos los que desde el principio hasta nuestros días, cada uno en su tiempo, nos han dado a conocer la voluntad salvífica de Dios, nos enseñan que nada hay tan grato y querido por Dios como el hecho de que los hombres se conviertan a él con sincero arrepentimiento. 

San Agustín y Santa María Magdalena

Y, para inculcamos esto mismo de un modo aún más divino, la divina Palabra del Dios y Padre, aquel que es la primigenia y única revelación de la infinita bondad, con un rebajamiento y condescendencia inefables, se dignó convivir con nosotros, hecho uno de nosotros; e hizo, padeció y enseñó todo aquello que era necesario para que nosotros, que éramos enemigos y extranjeros, que estábamos privados de la vida feliz, fuéramos reconciliados con nuestro Dios y Padre y llamados de nuevo a la vida. 

En efecto, no sólo curó nuestras enfermedades con la fuerza de sus milagros, no sólo nos liberó de nuestros muchos y gravísimos pecados, cargando con la debilidad de nuestras pasiones y con el suplicio de la cruz —como si él lo mereciera, cuando en realidad estaba inmune de toda culpa—, con lo que saldó nuestra deuda, sino que nos enseñó también, con abundancia de doctrina, a imitarlo en su benignidad condescendiente y en su perfecta caridad para con todos. 

Por esto afirmaba: No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. Y también: No son los sanos los que tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Y decía también que él había venido a buscar a la oveja perdida. Y que había sido enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Asimismo, insinúa de una manera velada, con la parábola de la dracma perdida, que él ha venido a restablecer en el hombre la imagen divina, cubierta por el repugnante estiércol de los vicios. Y también: Os aseguro que habrá en el cielo gran alegría por un pecador que se convierta. 

Con este fin, a aquel hombre que cayó en manos de los ladrones, que lo desnudaron, lo golpearon y se fueron dejándolo medio muerto, él lo reconfortó, vendándole las heridas, derramando en ellas aceite y vino, haciéndolo montar sobre su propia cabalgadura y acomodándolo en el mesón para que tuvieran cuidado de él, dando para ello una cantidad de dinero y prometiendo al mesonero que, a la vuelta, le pagaría lo que gastase de más. 

Nos muestra también la condescendencia del buen padre para con el hijo pródigo que regresa arrepentido, al que abraza, al que devuelve plenamente sus prerrogativas de hijo, sin echarle en cara su conducta anterior. 

Por esto mismo, cuando encuentra a la oveja que se había apartado de las otras cien, errante por los montes y colinas, la devuelve al redil, no a golpes y con amenazas ni agotándola de fatiga, sino que, lleno de compasión, la carga sobre sus hombros y la vuelve al grupo de las demás. 

Por esto también clamaba: Venid a mí todos los que andáis rendidos y agobiados, que yo os daré descanso. 

Y decía: Tomad sobre vosotros mi yugo, dando el nombre de yugo a sus mandamientos, esto es, a una vida ajustada a las enseñanzas evangélicas; y dándoles también el nombre de carga, ya que, por la penitencia, parecen algo pesado y molesto: Porque mi yugo —dice— es suave y mi carga ligera. 



Y en otro lugar, queriendo enseñamos la divina justicia y bondad, nos manda: Sed santos, perfectos, misericordiosos, como vuestro Padre celestial. Y también: Perdonad y seréis perdonados. Y: Cuanto queréis que os hagan los demás, hacédselo igualmente vosotros.

13 de marzo de 2023

Lunes de la Semana III de Cuaresma

 El Salmo Responsorial de la misa de hoy es el salmo 41:



Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?

Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. R.

Tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R.

Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada. R.

Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría; que te dé gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío. R.

La frase de la primera estrofa («Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío») está transcripta en latín en el relieve de un altar lateral de la Basílica del Espíritu Santo: «Quemadmodum desiderat cervus ad fontes aquarum, ita desiderat anima mea ad te, Deus».

12 de marzo de 2023

Domingo III de Cuaresma

En la misa de hoy, Tercer Domingo de Cuaresma del Ciclo A, se proclama un célebre fragmento evangélico de San Juan (Jn 4, 5-42; en su versión breve: Jn  4, 5-15. 19b-26. 39a. 40-42). 

Transcribimos a continuación la parte principal de la versión breve.


Jesús llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía.Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber».Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.La samaritana le respondió: «¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva».«Señor -le dijo ella-, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?».Jesús le respondió: «El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna».«Señor -le dijo la mujer-, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla (...) Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar».Jesús le respondió: «Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad».La mujer le dijo: «Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo».Jesús le respondió: «Soy yo, el que habla contigo».
Hemos destacado en negrita la frase de Jesús que está representada al pie de la bella imagen que evoca el episodio bíblico en uno de los vitrales de la iglesia parroquial de Bragado.