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28 de octubre de 2026

28 de octubre: Fiesta de San Simón y San Judas

Aunque en el Martirologio y en la Liturgia hoy se honra conjuntamente a San Simón y a San Judas, en esta entrada nos referiremos solamente al segundo, quien por cierto es mucho más popular. Además, es considerado uno de los apóstoles de Armenia.


El himno Commune vos, de Laudes, compuesto por Anselmo Lentini (+1989), presenta a ambos santos «que, unidos en el apostolado, lo estuvieron también en el martirio» ¹.

Un mismo himno de júbilo 
celebra a ambos Apóstoles 
y una misma gloria corona 
a los que recibieron idéntica vocación.

La tercera  estrofa del himno está específicamente dedicada a San Judas:

Tu carne frater, ássecla
fratérque Christi spíritu,
Iuda, Magístrum prédicas
scriptísque fratres érudis.

Oh Judas, por la sangre, hermano del Señor,
pero discípulo y más hermano suyo aún por el espíritu, 
que predicas al Maestro
e instruyes con tu Epístola a los cristianos.


Judas, por sobrenombre Tadeo, era uno de los Doce, hermano de Santiago (Judas 1)  y, por tanto, uno de los "hermanos del Señor" (Mt 13, 55). «La Iglesia ha profesado siempre que Jesucristo no tuvo hermanos, en sentido propio: es el dogma de la de la perpetua virginidad de María. San Mateo menciona (Mt 13, 55-56), como viviendo en Nazaret, a Santiago, José, Simón Judas  y, de otra parte, nos dice (Mt  27, 56) que, de éstos, Simón y Judas no son hermanos de Santiago y José, sino, parecer, hijos de un hermano de San José» ².


La imagen de San Judas Tadeo que vemos en las imágenes corresponde a un panel dedicado a la Iglesia Apostólica Armenia en la Catedral de Buenos Aires.


San Tadeo (a la derecha) se encuentra acompañado allí por el otro apóstol evangelizador de Armenia (San Bartolomé, a la izquierda) y por dos destacados personajes armenios: San Gregorio Iluminador y  el rey  Dêrtád (Tirídates) III (en el centro).

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¹ Félix Arocena: "Los himnos de la Liturgia de las Horas"  (Ed. Palabra, Madrid, 1992)
² Ibíd (nota al pie)

28 de octubre de 2024

28 de octubre: Fiesta de San Simón y San Judas

 
Muchas veces hablamos en este blog de San Simón y San Judas Tadeo, a quienes la Liturgia honra conjuntamente hoy.

Todos los datos disponibles acerca de ambos santos los hemos publicado ya en aquellas entradas que les dedicamos, identificadas con la etiqueta "San Simón y San Judas Tadeo".

Hoy compartimos sólo una foto de una imagen de uno de ellos, San Judas, la cual se exhibe en la iglesia de La Merced de la ciudad de Santiago del Estero.

Dice J. Pascher en su obra "El año litúrgico": 

«Judas Tadeo (...) es caracterizado actualmente con preferencia con una maza. La representación se naturaliza sólo  desde el siglo XIV. Antes se le representaba con espada, alabrada y hacha. Como se identifica con Judas, hermano del Señor (Mc 6, 3), y, según la leyenda, se parecía a Cristo, se le suele poner una imagen de Cristo en el pecho».

Ambos elementos iconográficos, es decir, la maza y la imagen en el pecho, pueden verse en la imagen de hoy.

1 de julio de 2024

1° de julio: Festividad de San Simón y San Judas

El calendario santoral de la liturgia hispano-mozárabe recoge hoy la festividad de los santos  Simón y Judas, apóstoles.

San Simón - San Judas Tadeo

Leemos en el libro "Santoral litúrgico hispano-mozárabe" (Cuaderno Phase número 229 del Centro de Pastoral Litúrgica de Barcelona): 

La liturgia hispana tardó en completar el ciclo de las celebraciones en honor de los apóstoles; parece que esto no se consiguió hasta el siglo XI. Nuestra fiesta puede haber sido introducida en el siglo X.

San Simón es el apóstol que en el evangelio es llamado el «zelote», por su simpatía hacia ese grupo judío extremista y violento, antes de incorporarse al grupo de los doce, y también el «cananeo», por haber nacido en esa ciudad de Galilea. Su misión apostólica se suele situar entre Egipto y Mesopotamia.

Judas Tadeo, por su parte, era hermano de Santiago el menor y familiar del Señor. Su predicación se sitúa en Mesopotamia, y una pasión apócrifa del siglo VI lo asocia a san Simón predicando en Persia y sufriendo el martirio con él.


San Simón (izq.) y San Judas (der.)


Oración

Dios, tú concediste a tus apóstoles Simón y Judas el querer y la posibilidad de ascender por los duros escalones del martirio; tú que otorgas la voluntad inicial, y haces eficaz el esfuerzo, escucha a tus hijos y concédenos el inicio de una ferviente devoción y facilítanos poder llevarla a buen término. R/. Amén.

Las imágenes de los santos de hoy son vitrales en la Catedral de San Miguel de Tucumán; los fotografiamos en julio de 2019.

28 de octubre de 2023

28 de octubre: Fiesta de San Simón y San Judas

En entradas de años anteriores para esta misma fecha (ver 2016, 2017, 2018, 2019 y 2021), hemos expuesto prácticamente todos los escasos datos que tenemos acerca de estos dos apóstoles. Por ello hoy nos limitaremos a mostrar las imágenes de ambos en el nártex de la Catedral de Mar del Plata, junto con  la catequesis de Benedicto XVI sobre ellos el 11 de octubre de 2006.


Hoy contemplamos a dos de los doce Apóstoles:  Simón el Cananeo y Judas Tadeo (a quien no hay que confundir con Judas Iscariote). Los consideramos juntos, no sólo porque en las listas de los Doce siempre aparecen juntos (cf. Mt 10, 4; Mc 3, 18; Lc 6, 15; Hch 1, 13), sino también porque las noticias que se refieren a ellos no son muchas, si exceptuamos el hecho de que el canon del Nuevo Testamento conserva una carta atribuida a Judas Tadeo.


 


Simón recibe un epíteto diferente en las cuatro listas:  mientras Mateo y Marcos lo llaman "Cananeo", Lucas en cambio lo define "Zelota". En realidad, los dos calificativos son equivalentes, pues significan lo mismo:  en hebreo, el verbo qanà' significa "ser celoso, apasionado" y se puede aplicar tanto a Dios, en cuanto que es celoso del pueblo que eligió (cf. Ex 20, 5), como a los hombres que tienen celo ardiente por servir al Dios único con plena entrega, como Elías (cf. 1 R 19, 10).

Por tanto, es muy posible que este Simón, si no pertenecía propiamente al movimiento nacionalista de los zelotas, al menos se distinguiera por un celo ardiente por la identidad judía y, consiguientemente, por Dios, por su pueblo y por la Ley divina. Si es así, Simón está en los antípodas de Mateo que, por el contrario, como publicano procedía de una actividad considerada totalmente impura. Es un signo evidente de que Jesús llama a sus discípulos y colaboradores de los más diversos estratos sociales y religiosos, sin exclusiones. A él le interesan las personas, no las categorías sociales o las etiquetas.

Y es hermoso que en el grupo de sus seguidores, todos, a pesar de ser diferentes, convivían juntos, superando las imaginables dificultades:  de hecho, Jesús mismo es el motivo de cohesión, en el que todos se encuentran unidos. Esto constituye claramente una lección para nosotros, que con frecuencia tendemos a poner de relieve las diferencias y quizá las contraposiciones, olvidando que en Jesucristo se nos da la fuerza para superar nuestros conflictos.

Conviene también  recordar  que  el grupo de los Doce es la prefiguración de la Iglesia, en la que deben encontrar espacio todos los  carismas,  pueblos  y razas, así como  todas  las  cualidades  humanas, que  encuentran  su armonía y su unidad en la comunión con Jesús.


 


Por lo que se refiere a Judas Tadeo, así es llamado por la tradición, uniendo dos nombres diversos:  mientras Mateo y Marcos lo llaman simplemente "Tadeo" (Mt 10, 3; Mc 3, 18), Lucas lo llama "Judas de Santiago" (Lc 6, 16; Hch 1, 13). No se sabe a ciencia cierta de dónde viene el sobrenombre Tadeo y se explica como proveniente del arameo taddà', que quiere decir "pecho" y por tanto significaría "magnánimo", o como una abreviación de un nombre griego como "Teodoro, Teódoto".

Se sabe poco de él. Sólo san Juan señala una petición que hizo a Jesús durante la última Cena. Tadeo le dice al Señor:  "Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?". Es una cuestión de gran actualidad; también nosotros preguntamos al Señor:  ¿por qué el Resucitado no se ha manifestado en toda su gloria a sus adversarios para mostrar que el vencedor es Dios? ¿Por qué sólo se manifestó a sus discípulos? La respuesta de Jesús es misteriosa y profunda. El Señor dice:  "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y pondremos nuestra morada en él" (Jn 14, 22-23). Esto quiere decir que al Resucitado hay que verlo y percibirlo también con el corazón, de manera que Dios pueda poner su morada en nosotros. El Señor no se presenta como una cosa. Él quiere entrar en nuestra vida y por eso su manifestación implica y presupone un corazón abierto. Sólo así vemos al Resucitado.

A Judas Tadeo se le ha atribuido la paternidad de una de las cartas del Nuevo Testamento que se suelen llamar "católicas" por no estar dirigidas a una Iglesia local determinada, sino a un círculo mucho más amplio de destinatarios. Se dirige "a los que han sido llamados, amados de Dios Padre y guardados para Jesucristo" (v. 1). Esta carta tiene como preocupación central alertar a los cristianos ante todos los que toman como excusa la gracia de Dios para disculpar sus costumbres depravadas y para desviar a otros hermanos con enseñanzas inaceptables, introduciendo divisiones dentro de la Iglesia "alucinados en sus delirios" (v. 8), así define Judas esas doctrinas e ideas particulares. Los compara incluso con los ángeles caídos y, utilizando palabras fuertes, dice que "se han ido por el camino de Caín" (v. 11). Además, sin reticencias los tacha de "nubes sin agua zarandeadas por el viento, árboles de otoño sin frutos, dos veces muertos, arrancados de raíz; son olas salvajes del mar, que echan la espuma de su propia vergüenza, estrellas errantes a quienes está reservada la oscuridad de las tinieblas para siempre" (vv. 12-13).

Hoy no se suele utilizar un lenguaje tan polémico, que sin embargo nos dice algo importante. En medio de todas las tentaciones, con todas las corrientes de la vida moderna, debemos conservar la identidad de nuestra fe. Ciertamente, es necesario seguir con firme constancia el camino de la indulgencia y el diálogo, que emprendió felizmente el concilio Vaticano II. Pero este camino del diálogo, tan necesario, no debe hacernos olvidar el deber de tener siempre presentes y subrayar con la misma fuerza las líneas fundamentales e irrenunciables de nuestra identidad cristiana.

Por otra parte, es preciso tener muy presente que nuestra identidad exige fuerza, claridad y valentía ante las contradicciones del mundo en que vivimos. Por eso, el texto de la carta prosigue así:  "Pero vosotros, queridos ―nos habla a todos nosotros―, edificándoos sobre vuestra santísima fe y orando en el Espíritu Santo, manteneos en la caridad de Dios, aguardando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A los que vacilan tratad de convencerlos..." (vv. 20-22). La carta se concluye con estas bellísimas palabras:  "Al que es capaz de guardaros inmunes de caída y de presentaros sin tacha ante su gloria con alegría, al Dios único, nuestro Salvador, por medio de Jesucristo, nuestro Señor, gloria, majestad, fuerza y poder antes de todo tiempo, ahora y por todos los siglos. Amén" (vv. 24-25).

Se ve con claridad que el autor de estas líneas vive en plenitud su fe, a la que pertenecen realidades grandes, como la integridad moral y la alegría, la confianza y, por último, la alabanza, todo ello motivado sólo por la bondad de nuestro único Dios y por la misericordia de nuestro Señor Jesucristo. Por eso, ojalá que tanto Simón el Cananeo como Judas Tadeo nos ayuden a redescubrir siempre y a vivir incansablemente la belleza de la fe cristiana, sabiendo testimoniarla con valentía y al mismo tiempo con serenidad.

(...)

Que los apóstoles Simón el Cananeo y Judas Tadeo nos ayuden a vivir en profunda comunión con Jesús y entre nosotros, y a redescubrir la belleza de la fe cristiana, sabiendo dar testimonio fuerte y sereno de ella.

28 de octubre de 2021

28 de octubre: Fiesta de San Simón y San Judas

 

En 2019, al celebrar la fiesta de los apóstoles Simón y Judas, nos ocupamos sólo del segundo de ellos. Hoy dedicaremos la entrada a San Simón, y en este caso lo haremos con un vitral en la puerta de la Basílica de San Ponciano, en La Plata.

Simón es de los apóstoles de los que menos conocemos. El Martirologio sólo dice de él: «Fiesta de San Simón y San Judas, apóstoles, el primero llamado Cananeo o Zelotas».  En verdad, sabemos prácticamente sólo su nombre y su apodo:  Simón fue llamado por Mateo y Marcos «el cananeo», mientras que Lucas, en el Evangelio y en los Hechos, lo llama «el zelote».  Aparece en décimo o undécimo lugar en las listas de apóstoles (Lc 6, 15 y Mc 3, 18 respectivamente).

«Zelote» podría traducirse como «lleno de celo», sea que esto signifique simplemente "celoso cumplidor de la ley", o  bien miembro de una secta radical entre los judíos que se oponían a la dominación romana y a sus consecuencias. «Cananeo» podría significar «nacido en Caná» o bien ser la forma aramea original (qan'ana) del nombre (de origen griego) «zelote».

Simón no protagoniza ninguna anécdota particular en los evangelios y nada más sabemos sobre él después de Pentecostés. Pero la imaginación popular y la tradición completó de diversos modos las lagunas faltantes, por ejemplo, identificándolo con el novio de las Bodas de Caná o con el «Natanael de Caná» que menciona Juan (21, 2), etcétera.

San Fortunato de Poitiers (en el siglo VI) nos transmite que Simón evangelizó Persia con Judas Tadeo, y sufrió allí el martirio y fue enterrado. Como mártir, los atributos de Simón son  lanza, maza y espada, según las diversas historias acerca de su muerte.  Pero desde el siglo XIV, una leyenda tardía, según la cual lo habrían aserrado los adoradores del sol en Persia, le da el atributo de la sierra, que se hizo muy común:  en el vitral que ilustra esta entrada, por ejemplo, ese es el atributo que identifica a Simón.

Es considerado patrono de los aserradores, los tintoreros (pues según una leyenda fue también él tintorero), y finalmente, por confusión con el curtidor Simón, en cuya casa se hospedó Pedro en Jope (Hechos 9, 43; 10, 6),  también de los curtidores y trabajadores del cuero.

28 de octubre de 2019

28 de octubre: Fiesta de San Simón y San Judas

Aunque en el Calendario Litúrgico Simón y Judas Tadeo aparecen juntos, hoy nos referiremos sólo al segundo.  San Judas Tadeo es titular, junto con San Saturnino, de una parroquia en Buenos Aires (que este blog visita hoy por primera vez), donde tomamos las dos fotos que ilustran nuestra entrada.


Antiguamente el Martirologio recogía la tradición que señala que Tadeo anunció el Evangelio en la Mesopotamia y luego marchó con Simón a Persia, donde ambos habrían sufrido juntos el martirio. La versión actual del Martirologio sólo evoca el dato (tomado de Jn 14, 22-23) acerca del breve diálogo entre Judas y Jesús en el Cenáculo, que incluye la única frase de San Judas que los Evangelios conservan: «Judas –no el Iscariote– le dijo: “Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?”.  Jesús le respondió: “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él”».

En la iconografía tradicional se  representa a San Judas -como en la imagen que vimos- con una alabarda, lanza o hacha; a veces también con una maza. Ello se debe a algunas leyendas sobre la forma de su martirio. 

La devoción por San Judas Tadeo es muy viva en la piedad popular; se le atribuye ayuda en trances desesperados y en las «causas difíciles e imposibles», como afirma la oración con la que cerramos esta entrada.

19 de junio de 2018

19 de junio: San Judas Tadeo

Aunque la Iglesia latina celebra conjuntamente a San Simón y San Judas en la fiesta del 28 de octubre, las liturgias orientales los honran por separado.  El segundo de ellos es recordado hoy. 

Cumplimos con esta entrada una promesa que hicimos en la entrada del 17 de febrero, dedicada a San Mesrob: en la iglesia armenia apostólica donde tomamos las fotos de aquella entrada están muy presentes San Tadeo y San Bartolomé, considerados los primeros evangelizadores de Armenia. Por eso hoy recordamos a San Tadeo con una imagen tomada en ese templo, y en la entrada del 24 de agosto haremos lo propio con San Bartolomé. 


Dice Lodi en "Los santos del Calendario Romano": 
«La fiesta de estos dos apóstoles es celebrada, según la indicación del Breviarium apostolorum, en la fecha del 28 de octubre. Ya aparece en los sacramentarios francos del siglo VIII y en Roma en el siglo X. En cambio, en las Iglesias orientales son festejados por separado: Simón el 10 de mayo, y Judas el 19 de junio.(...) Judas, hermano (o hijo) de Santiago, Mc 3,18 (o también Tadeo, Mt 10,3) está en el último lugar en He 1,13; apodado Tadeo, por confusión con Simón, fue llamado también él Zelotes. Ha de excluirse que sea hermano (primo) de Jesús (cf Mc 6,13) y hermano de Santiago el Menor (obispo de Jerusalén); pero sin duda es el autor de la carta canónica dirigida a los convertidos, que combatió contra las sectas doctrinales y las costumbres corrompidas. Tal carta, que para Orígenes estaba "llena de fuerza y de la gracia del cielo", es utilizada por la segunda carta de Pedro. Sus reliquias son veneradas en Francia (Reims y Tolosa). Santa Brígida cuenta, en sus Revelaciones, que el Señor la exhortó a invocar a este apóstol con confianza».
Lleva en una mano uno de los supuestos instrumentos de su martirio (el más común es una maza) y en la otra libro, en alusión a la carta que lleva su nombre en el Nuevo Testamento, cuya autoría se le atribuye, y que comienza así:

Judas, servidor de Jesucristo, hermano de Santiago, 
saluda a los que han sido llamados, a los amados de Dios, 
el Padre, 
y protegidos por Jesucristo.
Llegue a ustedes la misericordia, la paz y el amor 
en abundancia.

Próxima entrada: 21 de junio (San Luis Gonzaga)

28 de octubre de 2017

28 de octubre: Fiesta de San Simón y San Judas

Los apóstoles Simón y Judas son celebrados juntos en la misma fiesta porque, según la tradición,  sufrieron  el martirio al mismo tiempo en Persia, en donde se encontraban predicando el Evangelio. Sin embargo, no tenemos ningún dato histórico acerca de ninguno de los dos: de Simón, ni siquiera una intervención en el Evangelio; de Judas Tadeo, sólo una, rescatada en el Martirologio:

«Judas -no el Iscariote- le dijo: "Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?"  Jesús le respondió: "El que me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él, y habitaremos en él».



En el ábside de la Basílica del Espíritu Santo -en el barrio de Palermo- se hallan representados los Doce Apóstoles con sus atributos iconográficos habituales; Simón y Judas, curiosamente, no están juntos, sino en puntos opuestos del ábside. 

El primero lleva un serrucho en alusión al supuesto elemento de su martirio: la tradición refiere que "lo habrían aserrado los adoradores del sol en Persia". 

Judas Tadeo, en tanto, "es caracterizado actualmente con preferencia por una maza"; lleva también un libro, en alusión a la epístola cuya autoría se le atribuye.


Oración Colecta
Señor Dios nuestro, 
que nos llevaste al conocimiento de tu nombre 
por la predicación de los Apóstoles, 
te rogamos que, por intercesión de San Simón y San Judas, 
tu Iglesia siga siempre creciendo 
con la conversión incesante de los pueblos. 


Próxima entrada:  2 de noviembre (Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos)

28 de octubre de 2016

28 de octubre: Fiesta de San Simón y San Judas

En los bellos vitrales de la iglesia de San Gabriel de la Dolorosa, en Olivos, están representados cada uno de los doce Apóstoles.

Hoy compartimos las fotos (que tomé en el verano) correspondientes a los vitrales de los santos cuya memoria se celebra hoy: San Simón y San Judas Tadeo.
    


La representación iconográfica de estos apóstoles se basa en las tradiciones acerca de su vida y sobre todo de su muerte.

San Simón, apodado el Zelote (por pertenecer a esa secta) o el Cananeo (por provenir de Caná), aparece en décimo o en undécimo lugar en las listas de apóstoles (Lc 6, 15 y Mc 3, 18, respectivamente). Poco sabemos de su vida, pero una tradición lo señala como el novio que se casaba en las Bodas de Caná. 

Después de Pentecostés,  predicó el Evangelio en Egipto. Por San Fortunato, obispo de Poitiers (del siglo VI), sabemos que fue sepultado en Persia, donde había sido muerto con su compañero San Judas. Una iglesia antigua dedicada a Simón existía ya entre el siglo VI y el VIII en Nicopsis, en la costa del Mar Negro. El vitral que vemos hoy recoge una tradición que cuenta que en su martirio fue cortado con una sierra de leñador por los adoradores del sol en Persia. El atributo de la sierra es el más clásico desde el siglo XV. Por ello lo invocan como patrono los aserradores; también lo hacen los tintoreros, porque según una leyenda él mismo era tintorero. 


San Judas Tadeo es llamado «hijo de Santiago» (Lc 6, 16) y «hermano» (es decir primo) del Señor, de Santiago, de José y de Simón (Mc 6, 13; Mt 13, 55).   Ocupa el último lugar en la enumeración de los Doce que figura en Hech 1, 13. Es el autor de una Epístola canónica, en la que se presenta a sí mismo como «servidor de Jesucristo, hermano de Santiago» (Judas 1, 1; se trata de San­tiago el Menor). 

Según la tradición, que es más bien tardía, y que fue recogida desde el siglo VIII en el Martirologio Romano, predicó el Evangelio en Mesopotamia y luego marchó con Simón a Persia, donde ambos sufrieron juntos el martirio. Santa Brígida cuenta en sus Revelaciones que el Señor la exhortó a invocar a este apóstol con confianza. Actualmente la devoción a San Judas Tadeo es muy viva en la piedad popular, ya que se le atribuye ayuda en trances desesperados. Se lo representa a veces con una imagen de Cristo en el pecho, a causa de su parentesco con el Señor, de quien, según la leyenda, era muy parecido. En el vitral que vemos hoy, en cambio, aparece con el atributo más clásico de la maza, supuesto instrumento de su martirio (hasta el siglo XIV se lo representaba con espada, alabarda y hacha); lleva también una palma de mártir.


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