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12 de mayo de 2025

12 de mayo: Beata Imelda Lambertini

 

Uno de los numerosos vitrales de la porteña Basílica del Santísimo Sacramento está dedicado a la Beata Imelda. 

Es lógico que así sea, pues ella se destacó por su piedad eucarística, es Patrona de los que toman la Primera Comunión, y fue protagonista de un milagro en el que una hostia voló hasta ella (que se hallaba absorta en oración cerca del tabernáculo, pero por su corta edad aun no podía comulgar), lo que motivó que el sacerdote que había celebrado la misa le diera inmediatamente la primera comunión, que fue también la última, ya que la niña, de sólo once años, murió tras consumir el Cuerpo del Señor.

Este episodio portentoso de la vida de Imelda Lambertini está representado en la parte inferior del vitral. 

María Magdalena de Lambertini había nacido de padres nobles en Bolonia (Italia). Siendo aun muy niña fue acogida en el monasterio dominicano de Val di Pietra en la mencionada ciudad italiana, como «hermana monja». Su primera y última comunión y su muerte acontecieron  el 12 de mayo de 1333. Su cuerpo se venera desde 1799 en la iglesia de San Segismundo de Bolonia. Su culto fue confirmado en 1826.

De un sitio de los dominicos tomamos la información precedente y la siguiente Oración Colecta de esta Memoria:

Señor Jesucristo,
que llevaste al cielo a la Beata Imelda,
herida por el amor ardiente a tu sagrado banquete;
haz que nosotros, por su intercesión,
acudamos con el mismo amor
a tu sagrada mesa,
para que deseemos morir
y merezcamos estar siempre contigo.
Tú que vives y reinas con el Padre
en la unidad del Espíritu Santo
y eres Dios por los siglos de los siglos.

12 de mayo de 2020

12 de mayo: Beata Imelda Lambertini

El Martirologio Romano consigna hoy esta memoria: «En Bolonia, de la Emilia, Beata Imelda Lambertini, virgen, aceptada desde muy pequeña como monja en la Orden de Predicadores, donde, siendo aún joven, después de haber recibido de modo admirable la Eucaristía, entregó de inmediato su espíritu».



Tomamos su biografía del sitio El Testigo Fiel:
La beata Imelda, patrona de la primera comunión, pertenecía a una de las más antiguas familias de Bolonia. Era hija del conde Egano Lambertini y de Castora Galuzzi. Desde muy niña dio muestras de excepcional piedad; era muy amante de la oración y acostumbraba a retirarse en un rincón de la casa, donde se había construido un pequeño oratorio con flores e imágenes. A los nueve años, sus padres, accedieron a su deseo y la enviaron a educarse al convento dominicano de Val di Pietra. Allí se ganó Imelda el cariño de todos, y su fervor edificó mucho a las religiosas. La joven tenía especial devoción a la presencia eucarística de Cristo en la misa y en el tabernáculo. Imelda deseaba ardientemente hacer la primera comunión, pero, según la costumbre de la época, ésta no podía tener lugar antes de cumplir los doce años. Imelda exclamaba algunas veces: «¿Cómo es posible recibir a Jesús y no morir de gozo?».
Cuando tenía once años, Imelda asistió, con el resto de la comunidad, a la misa de la Ascensión. Como era la más joven, fue la única que no recibió la comunión. Las religiosas se disponían ya a salir de la capilla, cuando vieron que una hostia volaba hasta Imelda, quien se hallaba absorta en oración, cerca del tabernáculo. Inmediatamente le hicieron notar al sacerdote que había celebrado la misa, el cual, impresionado por el milagro, dio inmediatamente a Imelda la primera comunión, que fue también la última. La emoción que produjo a la beata la presencia de Cristo fue demasiado grande. Fulminada por un ataque al corazón, Imelda cayó por tierra; cuando las religiosas acudieron a levantarla la encontraron muerta.
La foto de esta entrada la tomamos en julio de 2018 en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario (Convento de Santo Domingo) de la ciudad de Santa Fe.

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