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10 de septiembre de 2025

10 de septiembre: San Nicolás de Tolentino

 

En 2018 y en 2021 nos ocupamos de este santo presbítero, religioso de la Orden de Ermitaños de San Agustín, nacido hacia 1245 y muerto en 1305.

Hoy nos centraremos en un elemento iconográfico típico del santo: la estrella con la que es representado, y que en la imagen que vemos junto a estas líneas aparece sobre su pecho.

Para ello recurrimos a un sitio oficial de los Agustinos Recoletos:

«San Nicolás de Tolentino siempre es representado con una estrella. Tiene que ver con una historia ocurrida los últimos meses de vida del santo agustino. En el día de su festividad, recordamos esta anécdota que le hace ser el ‘Santo de la Estrella’.

(...) 

Una noche, tras haber estado orando varias horas, mientras se encontraba en un duermevela místico, observó en el cielo una estrella muy brillante. Según relata la leyenda, se encontraba justo sobre su pueblo natal: Sant’Angelo in Pontano (Italia). Impresionado por lo que estaba presenciando, vio cómo la estrella descendía hacia el pueblo, a la vez que aumentaba su brillo. Tras posarse sobre el pueblo, ascendía de nuevo y continuaba su trayectoria hasta el convento de Tolentino, donde se encontraba. Así ocurrió varias noches. San Nicolás seguía todas las noches el curso de la estrella, siempre el mismo.

Intuía que lo que veía cada noche se trataba de un signo importante, aunque no era capaz de interpretarlo. Al fin se decidió a consultar a un religioso de la comunidad de Tolentino, quien le respondió: «La estrella es símbolo de tu santidad. En el sitio donde se detiene se abrirá pronto una tumba; es tu tumba, que será bendecida en todo el mundo como manantial de prodigios, gracias y favores celestiales». No obstante, no se atrevía a dar credibilidad a lo que escuchaba.

A partir de ese día dejó de ver la estrella durante la noche y la veía durante el día, con la claridad del sol. Cuando iba a celebrar la eucaristía, la encontraba esperándole a la puerta del oratorio. Lo precedía al altar y allí, sobre los candelabros, se mantenía toda la misa. Cuando el santo, tras la acción de gracias, se levantaba para salir, la estrella desaparecía.

La estrella marcaba el final en el Señor, hecho Eucaristía. Nicolás estaba llegando a la meta. «A los veinte años de la muerte del santo –diría su primer biógrafo–, el día del aniversario aún se hacía visible sobre el altar la estrella, y miles de peregrinos acudían a contemplarla».

Es por eso que en la iconografía y en la fe del pueblo, San Nicolás de Tolentino es el Santo de la estrella. Desde entonces, este signo celeste de su santidad ha orientado hacia Dios muchas miradas, y hacia el cielo muchas vidas».

La imagen de la entrada de hoy se encuentra en la iglesia  de Nuestra Señora del Carmen de la localidad de Chivilcoy y la fotografiamos en septiembre de 2023.

10 de septiembre de 2021

10 de septiembre: San Nicolás de Tolentino

«San Nicolás de Tolentino fue un monje italiano agustino del siglo XIII, conocido por la dureza de su vida ascética, así como por su obediencia, humildad y caridad cristiana.  Nicolás nació en Sant’Angelo, en la región de Marche, actualmente parte de Italia, en el año de 1245». Cuenta la tradición que sus padres eran ya muy mayores y aún no habían podido tener hijos, por lo que peregrinaron a la tumba de San Nicolás de Bari para pedir esa gracia; se perdieron por el camino, pero un ángel se les apareció y los guió hasta la tumba del santo.  Cuando nació su hijo, lo llamaron Nicolás, en honor del  santo obispo.

Nicolás desde pequeño era muy piadoso. Ingresó a la orden ermitaña de San Agustín, y fue ordenado sacerdote a los veinticuatro años. En 1275 fue enviado al monasterio de Tolentino, donde pasó el resto de su vida.

La santidad de Nicolás en el monasterio eremita pasó casi desapercibida durante su vida; sólo sus hermanos de la orden «alcanzaban a ver las virtudes de este hombre sencillo, que vivía en el anonimato. Sus superiores admiraban de él la humildad y la presteza con la que acataba las órdenes que le daban, así como las tareas que le tocaba realizar. En una época en la que el mundo se entregaba a los excesos, el joven sacerdote se retiró a la vida monacal, dando testimonio diario de su entrega absoluta a Dios, su intachable cumplimiento de la castidad sacerdotal, la autoimposición de duros ayunos y una profunda vida de oración». Nicolás abandonaba el convento sólo por un motivo,  y  era para llevar comida a los pobres. Vivía con gran sobriedad y trataba a todos con gran dulzura y delicadeza; así lograba atraer los corazones de los pobres al Señor. 

Nicolás de Tolentino murió el 10 de septiembre de 1305. Cuarenta años después de su muerte, su cuerpo fue encontrado incorrupto. Numerosos milagros fueron aprobados para su canonización, ocurrida en 1446. 



En el sitio oficial de la Parroquia  Nuestra Señora de la Consolación leemos:
Comenzando por la izquierda el altar del brazo izquierdo del crucero el altar (realizado en 1945) está dedicado a San Nicolás de Tolentino, santo agustino que vivió entre 1245 y 1305; además de ser el primer agustino canonizado, es considerado el patrón de las almas del Purgatorio; en la parte superior de dicho altar el santo está representado en un sobrerrelieve de estuco policromado, celebrando misa por las almas del purgatorio y bajo la mesa del altar está representado yacente esculpido en el mismo mármol.

Todos los altares de las naves laterales del templo son obra de la Casa Mahlknecht; «destacan por la finura de su hechura, el colorido y la combinación de sus mármoles, las inscripciones alusivas y los detalles que los hermosean y aluden al misterio o a la persona a la que están dedicados».

10 de septiembre de 2018

10 de septiembre: San Nicolás de Tolentino

Hoy el Martirologio trae la Memoria de San Nicolás de Tolentino, presbítero, religioso de la Orden de Ermitaños de San Agustín, «el cual, fraile de rigurosa penitencia y oración asidua, severo consigo y comprensivo con los demás, se autoimponía muchas veces la penitencia de otros».

La foto que vemos, que tomé en mayo de 2016,  corresponde a una imagen expuesta en el templo de San Agustín, en Recoleta:


«Concédenos, Señor Todopoderoso Dios, que tu Iglesia, honrada con la gloria de las maravillas y milagros del bendito Nicolás, confesor tuyo, pueda, por sus méritos y su intercesión, gozar de paz y unidad perpetuas».