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7 de junio de 2026

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

 


Por segunda vez en la historia de este blog visitamos la iglesia de la parroquia Corpus Domini. El templo, como surge de la placa, fue erigido con ocasión del Congreso Eucarístico Internacional celebrado en 1934 en Buenos Aires.

Una mayólica recuerda el cincuentenario de la dedicación del templo, con el escudo y el lema del Congreso Eucarístico Nacional que, en recuerdo del de 1934,  tuvo lugar en la capital argentina en octubre de 1984.


Es natural que esta primera visita a la iglesia del Corpus Domini tenga lugar en la fecha en que celebramos en la Argentina la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo.  Vemos a continuación una imagen clásica de Jesús, sosteniendo una hostia y un cáliz.




22 de junio de 2025

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

En el actual ciclo C, la Primera Lectura de la Solemnidad de Corpus Christi es el relato de la breve y misteriosa aparición de Melquisedec (Génesis  14, 18-20):

En aquellos días:

Melquisedec, rey de Salém, que era sacerdote de Dios, el Altísimo, hizo traer pan y vino, y bendijo a Abrám, diciendo:

«¡Bendito sea Abrám de parte de Dios, el Altísimo, creador del cielo y de la tierra! ¡Bendito sea Dios, el Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!»

Y Abrám le dio el diezmo de todo.




El episodio está representado en el nártex de la iglesia de la Sagrada Eucaristía, en el barrio de Palermo.

Al pie de la pintura puede leerse, en latín, una frase adaptada de la perícopa: 

Sacerdos Dei altissimi ­ Melchisedech panem et vinum obtulit.


Esa versión del texto que hoy se proclama evoca también la mención que de Melquisedec hace el Canon Romano:

Supra quae propítio ac seréno vultu respícere dignéris: et accépta habére, sícuti accépta habére dignátus es múnera púeri tui iusti Abel, et sacrifícium Patriárchae nostri Abrahae, et quod tibi óbtulit summus sacérdos tuus Melchísedech, sanctum sacrifícium, immaculátam hóstiam.

La traducción al español no le hace justicia a la versión original:

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec. 

2 de junio de 2024

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

En 2020 celebramos la Solemnidad del Corpus Christi con una foto tomada en la Basílica del Santísimo Sacramento, que mostraba algunas  palabras de la primera estrofa del himno Lauda Sion, compuesto por Santo Tomás de Aquino especialmente para esta fiesta.


Hoy volvemos a ese templo y a esa misma imagen, pero con fotografías tomadas en otras ocasiones y desde distintos ángulos.


El himno dice:

Lauda Sion, Salvatorem; 
Lauda ducem et pastorem, 
In hymnis et canticis. 
Quantum potes, tantum aude: 
Quia major omni laude, 
Nec laudare sufficiens. 
Laudis thema specialis, 
Panis vivus et vitalis 
Hodie proponitur; 
Quem in sacræ mensa cœnæ, 
Turbæ fratrum duodenæ 
Datum non ambigitur. 
Sit laus plena, sit sonora, 
Sit iūcunda, sit decora 
Mentis jubilation. 
Dies enim solemnis agitur, 
In qua mensæ prima recolitur 
Hujus institutio. 
In hac mensa novi Regis, 
Novum Pascha novæ legis 
Phase vetus terminat. 
Vetustamen novitas, 
Umbram fugat veritas 
Noctem lux eliminat. 
Quod in cœna Christus gessit, 
Faciendum hoc expressit 
In sui memoriam. 
Docti sacris institutis, 
Panem, vinum, in salutis, 
Consecramus hostiam. 
Dogma datur Christianis, 
Quod in carnem transit panis, 
Et vinum in sanguinem. 
Quod non capis, quod non vides, 
Animosa firmat fides, 
Præter rerum ordinem. 
Sub diversis speciebus, 
Signis tantum, et non rebus, 
Latent res eximiæ. 
Caro cibus, sanguis potus, 
Manet tamen Christus totus 
Sub utraque specie. 
A sumente non concisus, 
Non confractus, non divisus, 
Integer accipitur. 
Sumit unus, sumunt mille, 
Quantum isti, tantum ille, 
Nec sumptus consumitur. 
Sumunt boni, sumunt mali: 
Sorte tamen inæquali, 
Vitæ vel interitus. 
Mors est malis, vita bonis; 
Vide paris sumptionis, 
Quam sit dispar exitus. 
Fracto demum Sacramento, 
Ne vacilles, sed memento 
Tantum esse sub fragmento 
Quantum toto tegitur. 
Nulla rei fit scissura, 
Signi tantum fit fractura; 
Qua nec status nec statura 
Signati minuitur. 
Ecce Panis Angelorum, 
Factus cibus viatorum, 
Vere panis filiorum, 
Non mittendus canibus. 
In figures præsignatur 
Cum Isaac immolator, 
Agnus Paschæ deputatur, 
Datur manna patribus. 
Bone Pastor, panis vere, 
Jesu, nostri miserere. 
Tu nos pasce, nos tuere, 
Tu nos bona fac videre 
In terra viventium. 
Tu qui cuncta scis et vales, 
Qui nos pascis hic mortales, 
Tuos ibi commensales, 
Cohæredes et sodales 
Fac santorum civium. 
Amen. Alleluia. 


Alaba, Sión, a tu Salvador;
alaba a tu guía y pastor
con himnos y cánticos.
Pregona su gloria cuanto puedas,
porque Él está sobre toda alabanza,
y jamás podrás alabarle lo bastante.
El motivo especial de nuestros loores
que hoy se te propone
es el pan vivo y que da vida.
Es el mismo, no lo dudes,
que aquel que en la Santa Cena
a los Doce se entregó.
Sea plena la alabanza, armoniosa,
sea alegre y fervoroso
el gozo del corazón.
Pues celebramos el solemne día
en que fue instituido
este divino banquete.
En esta mesa del nuevo rey,
la pascua nueva de la nueva ley
pone fin a la pascua antigua.
Lo nuevo sustituye lo antiguo,
la verdad ahuyenta las sombras,
y la luz destierra a las tinieblas.
Lo que Jesucristo hizo en la cena,
nos mandó a hacer
en memoria suya.
Instruidos con sus santos mandatos,
consagramos el pan y el vino,
en sacrificio de salvación.
Es dogma que se da a los cristianos,
que el pan se convierte en carne,
y el vino en sangre.
Lo que no comprendes y no ves,
una fe viva lo atestigua,
fuera de todo el orden de la naturaleza.
Bajo diversas especias,
que son signos y no cosas,
están ocultos los dones más preciados.
Su carne es alimento y su sangre bebida;
mas Cristo está todo entero
bajo cada especie.
Quien lo recibe no lo rompe,
no lo quebranta ni lo desmembra;
recíbese todo entero.
Recíbelo uno, recíbenlo mil;
y aquél lo toma tanto como éstos,
pues no se consume al ser tomado.
Recíbenlo buenos y malos;
mas con suerte desigual
de vida o de muerte.
Es muerte para los malos y vida para los buenos;
mira cómo un mismo alimento
produce efectos tan diversos.
Cuando se divida el Sacramento,
no vaciles, sino recuerda
que Jesucristo tan entero está en cada parte
como antes en el todo.
No se parte la sustancia,
solo el signo se fracciona;
ni el ser ni el tamaño se reducen
de Cristo presente.
He aquí el pan de los ángeles,
hecho viático nuestro;
verdadero pan de los hijos,
no lo echemos a los perros.
Figuras lo representaron:
Isaac fue sacrificado;
el cordero pascual, inmolado;
el maná nutrió a nuestros padres.
Buen pastor, pan verdadero,
¡oh Jesús!, ten piedad.
Apaciéntanos y protégenos;
haz que veamos los bienes
en la tierra de los vivientes.
Tú, que todo lo sabes y puedes,
que nos apacientas aquí siendo aún mortales,
haznos allí tus comensales,
coherederos y compañeros
de los ciudadanos santos.
Amén. Aleluia.

8 de junio de 2023

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

Para celebrar Corpus Christi visitamos una vez más la Catedral de Buenos Aires; concretamente, la Capilla del Santísimo Sacramento.


Un breve fragmento de la Secuencia Lauda, Sion, que forma parte de la Liturgia de hoy, se lee en el frente del templete:

Glorifica, Sión, a tu Salvador,
aclama con himnos y cantos
a tu Jefe y tu Pastor.

Glorifícalo cuanto puedas,
porque él está sobre todo elogio
y nunca lo glorificarás bastante.

El motivo de alabanza
que hoy se nos propone
es el pan que da la vida.

El mismo pan que en la Cena
Cristo entregó a los Doce,
congregados como hermanos.

Alabemos ese pan con entusiasmo,
alabémoslo con alegría,
que resuene nuestro júbilo ferviente.

Porque hoy celebramos el día
en que se renueva la institución
de este sagrado banquete.

En esta mesa del nuevo Rey,
la Pascua de la nueva alianza
pone fin a la Pascua antigua.

El nuevo rito sustituye al viejo,
las sombras se disipan ante la verdad,
la luz ahuyenta las tinieblas.

Lo que Cristo hizo en la Cena,
mandó que se repitiera
en memoria de su amor.

Instruidos con su enseñanza,
consagramos el pan y el vino
para el sacrificio de la salvación.

Es verdad de fe para los cristianos
que el pan se convierte en la carne,
y el vino, en la sangre de Cristo.

Lo que no comprendes y no ves
es atestiguado por la fe,
por encima del orden natural.

Bajo la forma del pan y del vino,
que son signos solamente,
se ocultan preciosas realidades.

Su carne es comida, y su sangre, bebida,
pero bajo cada uno de estos signos,
está Cristo todo entero.

Se lo recibe íntegramente,
sin que nadie pueda dividirlo
ni quebrarlo ni partirlo.

Lo recibe uno, lo reciben mil,
tanto éstos como aquél,
sin que nadie pueda consumirlo.

Es vida para unos y muerte para otros.
Buenos y malos, todos lo reciben,
pero con diverso resultado.

Es muerte para los pecadores y vida para los justos;
mira como un mismo alimento
tiene efectos tan contrarios.


Cuando se parte la hostia, no vaciles:
recuerda que en cada fragmento
está Cristo todo entero.

La realidad permanece intacta,
sólo se parten los signos,
y Cristo no queda disminuido,
ni en su ser ni en su medida.



Este es el pan de los ángeles,
convertido en alimento de los hombres peregrinos:
es el verdadero pan de los hijos,
que no debe tirarse a los perros.

Varios signos lo anunciaron:
el sacrificio de Isaac,
la inmolación del Cordero pascual
y el maná que comieron nuestros padres.

Jesús, buen Pastor, pan verdadero,
ten piedad de nosotros:
apaciéntanos y cuídanos;
permítenos contemplar los bienes eternos
en la tierra de los vivientes.

Tú, que lo sabes y lo puedes todo,
tú, que nos alimentas en este mundo,
conviértenos en tus comensales del cielo,
en tus coherederos y amigos,
junto con todos los santos.

6 de junio de 2021

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

 

"Ego sum panis vitae": la frase de Jesús (Jn 6, 48) que forma parte de la Liturgia de hoy, brilla en el techo de la iglesia de las Victorias, en el centro porteño.









RESPONSORIO     
del Oficio de Lecturas
Jn 6, 48. 49. 50. 51. 52


R. Yo soy el pan de vida; vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; * éste es el pan que baja del cielo para que quien lo coma no muera.
V. Yo soy el pan vivo bajado del cielo; todo el que coma de este pan vivirá eternamente.
R. Éste es el pan que baja del cielo para que quien lo coma no muera.

Tomé la foto en 2015.

14 de junio de 2020

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

«Lauda Sion Salvatórem,
lauda ducem et pastórem
in hymnis et cánticis»:

así comienza la célebre y maravillosa Secuencia compuesta por Santo Tomás de Aquino para la Solemnidad de Corpus Christi, que celebramos hoy.

En la Basílica del Santísimo Sacramento vemos las primeras palabras de la Secuencia "Lauda Sion" transcriptas sintetizadamente ("Lauda Sion Salvatorem in canticum") en un hermoso relieve:





Lauda Sion, Salvatorem; 
Lauda ducem et pastorem, 
In hymnis et canticis. 
Quantum potes, tantum aude: 
Quia major omni laude, 
Nec laudare sufficiens. 
Laudis thema specialis, 
Panis vivus et vitalis 
Hodie proponitur; 
Quem in sacræ mensa cœnæ, 
Turbæ fratrum duodenæ 
Datum non ambigitur. 
Sit laus plena, sit sonora, 
Sit iūcunda, sit decora 
Mentis jubilation. 
Dies enim solemnis agitur, 
In qua mensæ prima recolitur 
Hujus institutio. 
In hac mensa novi Regis, 
Novum Pascha novæ legis 
Phase vetus terminat. 
Vetustamen novitas, 
Umbram fugat veritas 
Noctem lux eliminat. 
Quod in cœna Christus gessit, 
Faciendum hoc expressit 
In sui memoriam. 
Docti sacris institutis, 
Panem, vinum, in salutis, 
Consecramus hostiam. 
Dogma datur Christianis, 
Quod in carnem transit panis, 
Et vinum in sanguinem. 
Quod non capis, quod non vides, 
Animosa firmat fides, 
Præter rerum ordinem. 
Sub diversis speciebus, 
Signis tantum, et non rebus, 
Latent res eximiæ. 
Caro cibus, sanguis potus, 
Manet tamen Christus totus 
Sub utraque specie. 
A sumente non concisus, 
Non confractus, non divisus, 
Integer accipitur. 
Sumit unus, sumunt mille, 
Quantum isti, tantum ille, 
Nec sumptus consumitur. 
Sumunt boni, sumunt mali: 
Sorte tamen inæquali, 
Vitæ vel interitus. 
Mors est malis, vita bonis; 
Vide paris sumptionis, 
Quam sit dispar exitus. 
Fracto demum Sacramento, 
Ne vacilles, sed memento 
Tantum esse sub fragmento 
Quantum toto tegitur. 
Nulla rei fit scissura, 
Signi tantum fit fractura; 
Qua nec status nec statura 
Signati minuitur. 
Ecce Panis Angelorum, 
Factus cibus viatorum, 
Vere panis filiorum, 
Non mittendus canibus. 
In figures præsignatur 
Cum Isaac immolator, 
Agnus Paschæ deputatur, 
Datur manna patribus. 
Bone Pastor, panis vere, 
Jesu, nostri miserere. 
Tu nos pasce, nos tuere, 
Tu nos bona fac videre 
In terra viventium. 
Tu qui cuncta scis et vales, 
Qui nos pascis hic mortales, 
Tuos ibi commensales, 
Cohæredes et sodales 
Fac santorum civium. 
Amen. Alleluia. 
Alaba, Sión, a tu Salvador;
alaba a tu guía y pastor
con himnos y cánticos.
Pregona su gloria cuanto puedas,
porque Él está sobre toda alabanza,
y jamás podrás alabarle lo bastante.
El motivo especial de nuestros loores
que hoy se te propone
es el pan vivo y que da vida.
Es el mismo, no lo dudes,
que aquel que en la Santa Cena
a los Doce se entregó.
Sea plena la alabanza, armoniosa,
sea alegre y fervoroso
el gozo del corazón.
Pues celebramos el solemne día
en que fue instituido
este divino banquete.
En esta mesa del nuevo rey,
la pascua nueva de la nueva ley
pone fin a la pascua antigua.
Lo nuevo sustituye lo antiguo,
la verdad ahuyenta las sombras,
y la luz destierra a las tinieblas.
Lo que Jesucristo hizo en la cena,
nos mandó a hacer
en memoria suya.
Instruidos con sus santos mandatos,
consagramos el pan y el vino,
en sacrificio de salvación.
Es dogma que se da a los cristianos,
que el pan se convierte en carne,
y el vino en sangre.
Lo que no comprendes y no ves,
una fe viva lo atestigua,
fuera de todo el orden de la naturaleza.
Bajo diversas especias,
que son signos y no cosas,
están ocultos los dones más preciados.
Su carne es alimento y su sangre bebida;
mas Cristo está todo entero
bajo cada especie.
Quien lo recibe no lo rompe,
no lo quebranta ni lo desmembra;
recíbese todo entero.
Recíbelo uno, recíbenlo mil;
y aquél lo toma tanto como éstos,
pues no se consume al ser tomado.
Recíbenlo buenos y malos;
mas con suerte desigual
de vida o de muerte.
Es muerte para los malos y vida para los buenos;
mira cómo un mismo alimento
produce efectos tan diversos.
Cuando se divida el Sacramento,
no vaciles, sino recuerda
que Jesucristo tan entero está en cada parte
como antes en el todo.
No se parte la sustancia,
solo el signo se fracciona;
ni el ser ni el tamaño se reducen
de Cristo presente.
He aquí el pan de los ángeles,
hecho viático nuestro;
verdadero pan de los hijos,
no lo echemos a los perros.
Figuras lo representaron:
Isaac fue sacrificado;
el cordero pascual, inmolado;
el maná nutrió a nuestros padres.
Buen pastor, pan verdadero,
¡oh Jesús!, ten piedad.
Apaciéntanos y protégenos;
haz que veamos los bienes
en la tierra de los vivientes.
Tú, que todo lo sabes y puedes,
que nos apacientas aquí siendo aún mortales,
haznos allí tus comensales,
coherederos y compañeros
de los ciudadanos santos.
Amén.

18 de junio de 2017

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo


Para honrar la solemnidad de Corpus Christi, que celebramos hoy, visitamos la grandiosa Basílica del Santísimo Sacramento, ubicada en Retiro. La primera imagen corresponde a un ángel que sostiene una cinta con las palabras de Jesús: "Esto es mi Cuerpo".

En la segunda se aprecia el altar mayor y la custodia monumental que es el distintivo de ese hermoso templo:


"ADOREMUS IN AETERNUM"

Próxima entrada:  23 de junio,   Sagrado Corazón de Jesús

29 de mayo de 2016

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

En la Argentina y en otros países, la Solemnidad de Corpus Christi se celebra en el domingo que sigue a la fiesta de la Santísima Trinidad, aunque propiamente cae en realidad el jueves anterior.



Para celebrar la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, compartimos hoy dos fotos que tomé en la Basílica del Santísimo Sacramento, cuyo monumental altar mayor con su espléndida custodia acabamos de ver en la primera imagen.

La segunda es muy simpática: el Niño Jesús mostrando una hostia mientras sostiene un copón en la otra mano.


Nos unimos a esta gran fiesta con el fragmento inicial y el fragmento  final de la secuencia Lauda Sion, una admitable poesía admirable en la que Santo Tomás de Aquino sintetizó toda la teología y toda la mística de la Eucaristía.

Canta, oh Sion, con voz solemne
al que a redimirte viene,
a tu Rey, y a tu Pastor,

Alaba cuanto se puede,
que a toda alabanza excede,
toda es poca en su loor.

...

 ¡Buen pastor, Jesús clemente!
tu manjar de gracia fuente,
nos proteja y apaciente,
y en la alta región viviente,
haznos ver tu gloria, ¡oh Dios!

Tú, que lo sabes y puedes,
y que al mortal lo sostienes;
por comensales perennes,
al festín de eternos bienes
con tus Santos, llámanos.

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