30 de julio de 2016

"Santa María en sábado"

En la iglesia de Nuestra Señora del Carmen se venera esta bella imagen de la Virgen de Knock, cuya historia puede leerse en el cartel que la acompaña.




Oración Colecta de la Misa 8 del Común de la Virgen María para el Tiempo Ordinario:


Dios todopoderoso, concede a tus fieles,
confortados por la protección de la santísima Virgen María,
que por ella seamos librados de los males de este mundo
y alcancemos las alegrías del cielo.

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26 de julio de 2016

26 de julio: San Joaquín y Santa Ana

La tradición les asigna los nombres de Joaquín y Ana a los padres de la Virgen María; varios textos apócrifos dan detalles de sus vidas que, aunque legendarios, alimentan piadosamente la devoción popular.


Honramos a San Joaquín y Santa Ana con una foto que tomé hace ya varios años en la iglesia porteña dedicada al Patrocinio de San José. Un hermoso mosaico muestra a la Virgen con el Niño, flanqueada por sus padres, y ambos lados sendos ángeles.

Del libro "Santos del Calendario Romano", de Enzo Lodi, transcribimos a continuación el Prefacio del Misal Ambrosiano (II, 374) para esta celebración de hoy:

Nosotros te ensalzamos en la gozosa memoria
de san Joaquín y santa Ana,
adorando el amoroso designo con que tu misericordia
ejecutó la redención del género humano.
Tú elegiste con predilección singular
a un pueblo para que fuese tuyo
y estableciste con él desde los tiempos más antiguos
una estrecha alianza,
figura de aquella otra, nueva y perfecta,
ofrecida a todos los pueblos de la tierra.
Y cuando llegó la plenitud de los tiempos
diste a los cónyuges que hoy veneramos
una hija purísima y santa,
la virgen María,
que por tu gracia engendraría
al Salvador para la humanidad perdida.


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23 de julio de 2016

"Santa María en sábado"

Una imagen mariana tradicional (generalmente identificada con la Inmaculada Concepción, pero que más propiamente representa la Asunción de María) en la Basílica de San José de Flores.


Oración Colecta de la Misa 3 de Santa María en Sábado para el Tiempo Ordinario:


Te pedimos, Padre,
por la intercesión de la Santísima Virgen María,
que quienes la veneramos en esta gloriosa conmemoración
merezcamos participar, también,
de la plenitud de tu gracia.

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22 de julio de 2016

22 de julio: Fiesta de Santa María Magdalena

¿Quién fue María Magdalena? ¿Era pecadora?


¿A qué se dedicaba María Magdalena antes de su encuentro con Jesús, es decir, antes de su conversión  y de decidirse a seguir los mandamientos del Maestro?   Para muchos cristianos, la pregunta es muy sencilla y tiene una respuesta casi obvia: María Magdalena era pecadora pública, prostituta. La tradición cristiana, y una abundante iconografía, corroboran esa respuesta.

Sin embargo, si queremos apoyar esa afirmación en las Escrituras, nos llevaremos una sorpresa. En ningún lugar del Evangelio dice que Magdalena fuera prostituta;  ni siquiera que fuera pecadora...

Entonces, ¿de dónde procede esa tradición, que todos conocemos?

Para comenzar a responder a este interrogante,  debemos referirnos a tres personajes bíblicos (que algunos identifican en una sola persona y otros en dos):  
a) María Magdalena, 
b) María la hermana de Lázaro y Marta, 

c) la pecadora anónima que unge los pies de Jesús.

Tres personajes para una historia

* María Magdalena, así, con su nombre completo, aparece en varias escenas evangélicas. Ocupa el primer  lugar  entre las mujeres que acompañan a Jesús (Mt 27, 56;  Mc 15, 47; Lc 8, 2); está presente durante la Pasión (Mc 15, 40) y al pie de la cruz con la Madre de Jesús (Jn 19, 25);  observa cómo sepultan al Señor (Mc 15, 47);  llega antes que Pedro y que Juan al sepulcro, en la mañana de la Pascua (Jn 20, 1-2); es la primera a quien se aparece Jesús resucitado (Mt 28, 1-10; Mc 16, 9;  Jn 20, 14), aunque no lo reconoce y lo  confunde con el hortelano (Jn 20, 15);  es enviada a ser apóstol de los apóstoles (Jn 20, 18). Tanto Marcos como Lucas nos informan que Jesús había expulsado de ella «siete demonios» (Lc 8, 2; Mc 16, 9).

* María de Betania es la hermana de Marta y de Lázaro;  aparece en el episodio de la resurrección de su hermano (Jn 11); derrama perfume sobre el Señor y le seca los pies con sus cabellos (Jn 11, 1; 12, 3);  escucha al Señor sentada a sus pies y se lleva «la mejor parte» (Lc 10, 38-42) mientras su hermana trabaja.

* Finalmente,  hay un tercer personaje,  la pecadora  anónima que unge los pies de Jesús (Lc 7, 36 50) en casa de Simón el Fariseo.

Dos en una o tres en una

No era difícil,  leyendo todos estos fragmentos,  establecer una relación entre la unción de la pecadora y la de María de Betania, es decir,  suponer que se trata de una misma unción (aunque las circunstancias difieren), y por lo tanto de una misma persona. 

Por otra parte, los «siete demonios» de Magdalena podían significar un grave pecado de que Jesús la habría liberado; no hay que olvidar que Lucas presenta a María Magdalena (Lc 8, 1-2) a renglón seguido del relato de la pecadora arrepentida y perdonada (Lc 7, 36-50).

San Juan, al presentar a los tres hermanos de Betania (Marta, María y Lázaro),  dice que «María era la que ungió al Señor con perfumes y le secó los pies con sus cabellos». El lector atento supone inmediatamente que esa María es la pecadora de Lucas 7.  
Además, en el mismo evangelio de Lucas, a continuación del episodio de la unción,  se nos presenta a María Magdalena, de la que habían salido «siete demonios». El lector ratifica su impresión de que esta María Magdalena es  la pecadora que, unos versículos antes, ungió a Jesús. 
Y por último,  en el mismo Evangelio de San Lucas, pocos capítulos después (Lc 10), María, hermana de Marta, aparece escuchando al Señor sentada a sus pies.  El lector concluye que María Magdalena y esta María son una misma persona, es decir, la pecadora penitente y perdonada, que Juan también menciona por su nombre aclarándonos que vivía en Betania.

Pero esta conclusión no es necesaria porque:

a) no hay por qué  relacionar a Juan con Lucas;  los relatos difieren en varios detalles. Así, por ejemplo, la unción, según Lucas, tiene lugar en casa de Simón el Fariseo;  su relato hace explícita referencia a los pecados de la mujer que unge a Jesús.   Pero mientras Mateo y Marcos, por su parte, hablan  de  la  unción en Betania en casa de un tal Simón, Juan no aclara el nombre del dueño de casa;  sólo señala que Marta servía y que  Lázaro estaba presente. Tanto Juan como Mateo y Marcos mencionan el gesto hipócrita de Judas en relación con el precio del perfume, sin sugerir que la mujer fuese una pecadora. Sólo Juan nos ofrece el nombre de la mujer, que los demás no mencionan.

b) los «siete demonios» no significan necesariamente un gran número de pecados, sino —como lo aclara allí mismo Lucas— «espíritus malignos y enfermedades»;  este significado es más conforme con el uso habitual en los Evangelios.

Dos teorías

Los argumentos a favor de la identificación de los tres personajes,  como vemos,  son débiles. Sin embargo,  tal identificación cuenta a su favor con una larga tradición, como se ha mencionado. Hay que decir también que los argumentos a favor de la distinción entre las tres mujeres tampoco son totalmente concluyentes. Es decir que ambas teorías cuentan con razones a favor y en contra, y de hecho, a lo largo de la historia,  ambas interpretaciones han sido sostenidas por los exégetas: así, por ejemplo, los Latinos estuvieron siempre más de acuerdo en identificar a las tres mujeres, y los Griegos en distinguirlas.

Una respuesta “oficial”

A pesar de que ambas posturas cuentan con argumentos,  hoy en día la Iglesia Católica se ha inclinado claramente por la distinción entre las tres mujeres. Concretamente, en los textos litúrgicos, ya no se hace ninguna referencia —como sí ocurría antes del Concilio— a los pecados de María Magdalena o a su condición de “penitente”,  ni a las demás características que le provendrían de ser también María de Betania, hermana de Lázaro y de Marta. En efecto, la Iglesia ha considerado oportuno atenerse sólo a los datos seguros que ofrece el evangelio.

Por ello,  actualmente se considera que la identificación entre Magdalena, la pecadora y María es más bien una confusión “sin ningún fundamento”,  como dice la nota al pie en Lc 7, 37  de “El Libro del Pueblo de Dios”.  No hay dudas de que la Iglesia, a través de su Liturgia, ha optado por la distinción entre la Magdalena, María de Betania y la pecadora,   de modo que hoy podemos asegurar que María Magdalena,  por lo que nos cuenta la Escritura y por lo que nos afirma la Liturgia,   no fue “pecadora pública”, “adúltera”  ni “prostituta”,  sino sólo seguidora de Cristo,  de cuyo amor ardiente fue contagiada, para anunciar el gozo pascual a los mismos Apóstoles.


La liturgia de su fiesta

Los textos bíblicos que se proclaman en su Memoria, que se celebra hoy, hablan de la búsqueda del «amado de mi alma» (Cant 3, 1-4a) o de la muerte y resurrección de Jesús como misterio de amor  que nos apremia a vivir para «Aquel que murió y resucitó» por nosotros (2 Cor 5, 14-17);  el Evangelio que se proclama en la Misa es Jn 20, 1-2.11-18, es decir, el relato pascual en que Magdalena aparece como primera testigo de la Resurrección de Jesús,  lo proclama «¡Maestro!» y va a anunciar a todos que ha visto al Señor. Como se ve,  ninguna alusión a sus pecados ni a su supuesta identificación con María de Betania. 

Sólo pervive de esta supuesta identificación el hecho de que la memoria litúrgica de Santa Marta se celebra justamente en la Octava de Santa Magdalena, es decir, una semana después, el 29 de julio. Santa María de Betania aun no tiene fiesta propia en el Calendario Litúrgico oficial.

Los textos eucológicos de la  Misa de la Memoria de Santa María Magdalena nos dicen,  por su parte,  que a ella el Hijo de Dios le «confió, antes que a nadie...  la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual» (Oración Colecta);  Magdalena es aquella «cuya ofrenda de amor aceptó con tanta misericordia tu Hijo Jesucristo» (Oración sobre las Ofrendas) y es modelo de «aquel amor que [la] impulsó a entregarse por siempre a Cristo» (Oración Postcomunión). 

En la Liturgia de las Horas ocurre otro tanto,  ya que los nuevos himnos compuestos después de la reforma litúrgica (Aurora surgit lúcida  para Laudes  y Mágdalæ sidus para Vísperas) hacen hincapié en los mismos aspectos: María Magdalena como testigo privilegiado de la Resurrección, primera en anunciar a Cristo resucitado, y fiel e intrépida seguidora de su Maestro. Algo similar se verifica en los demás elementos del Oficio Divino, en los que —nuevamente—  no hay alusión ninguna a los supuestos pecados de la Magdalena ni a su condición de hermana de Marta y Lázaro.

Recientemente el Papa Francisco I ha elevado la Memoria de Santa María Magdalena a la categoría de Fiesta, con prefacio propio.



Tradiciones y leyendas

Como claro contraste,  cabe señalar que en la liturgia previa al Concilio, la Memoria del 22 de julio se llamaba «Santa María Magdalena,  penitente»,  y abundaban las referencias a su pecado perdonado por Jesús y a su condición de hermana de Lázaro; el evangelio que se proclamaba era justamente Lc 7, 36-50, es decir, la unción de Jesús a cargo de «una mujer pecadora que había en la ciudad»: “in civitate peccatrix”.

Es digno de mencionar que el culto a Santa María Magdalena es muy antiguo, ya que la Iglesia siempre veneró de modo especial a los personajes evangélicos más cercanos a Jesús. La fecha del 22 de julio como su fiesta ya existía antes del siglo X en Oriente,  pero en Occidente su culto no se difundió hasta el siglo XII, reuniendo en una sola persona a las tres mujeres que los Orientales consideraban distintas y veneraban en diversas fechas.  A partir de la Contrarreforma, el culto a María Magdalena,  “pecadora perdonada”, adquiere aun más fuerza.

La leyenda oriental señala que después de la Ascensión habría vivido en Éfeso, con María y San Juan;  allí habría muerto y sus reliquias habrían sido trasladadas a Constantinopla a fines del siglo IX y depositadas en el monasterio de San Lázaro.

Otra tradición —que prevalece en Occidente— cuenta que los tres “hermanos” (Marta, María “Magdalena” y Lázaro) viajaron a Marsella (en un barco sin velas y sin timón). Allí, en la Provenza, los tres convirtieron a una multitud; luego Magdalena se retiró por treinta años a una gruta (del “Santo Bálsamo”) a hacer penitencia. Según esta leyenda, Magdalena murió en Aix-en-Provence, adonde los ángeles la habían llevado para su última comunión, que le dio San Máximo.  Diversos avatares sufren sus reliquias y su sepulcro a lo largo de los siglos. 

Estas leyendas, naturalmente, no tienen ningún fundamento histórico, y, como otras tantas, fueron forjadas en la Edad Media para explicar y autentificar la presencia, en una iglesia del lugar, de las supuestas reliquias de Magdalena,  meta de innumerables peregrinajes.

Finalmente, cabe consignar que el apelativo “Magdalena” significa “de Magdala”, ciudad que ha sido identificada con la actual Taricheai, al norte de Tiberíades, junto al lago de Galilea.



Las fotos que ilustran esta entrada las tomé en la iglesia de San Jorge, de la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía, templo ubicado en Scalabrini Ortiz cerca de la calle Cabrera. En dos de ellas, Magdalena aparece acompañada por Santa Tecla. Tanto en el texto que sostiene Magdalena como en la placa que identifica la imagen, resalta la interpretación que hemos recogido en nuestra nota: Santa María Magdalena es "mirófora", "igual a los Apóstoles" y puede afirmar "He visto al Señor resucitado"; no hay ninguna referencia a sus supuestos pecados.

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16 de julio de 2016

16 de julio: Nuestra Señora del Carmen


Una imagen de la Virgen del Carmen de Cuyo en la Basílica de San Francisco, en el centro porteño.  La acompañan las banderas de las tres naciones que deben su independencia a José de San Martín, quien la nombró Generala del Ejército de los Andes.

Hoy se celebra la Memoria de Nuestra Señora del Carmen.

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11 de julio de 2016

11 de julio: San Benito



En la Memoria de San Benito, un par de fotos de la hermosa imagen que se venera en el templo epónimo, en el barrio de Belgrano.



Del "Misal Diario para América" del padre Andrés Azcárate OSB recogemos la Oración Colecta (de la Misa Propia de la Orden Benedictina) correspondiente a la fecha en que anteriormente se celebraba al gran Patriarca de los Monjes de Occidente: el 21 de marzo.


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9 de julio de 2016

9 de julio: Nuestra Señora de Itatí

"Según la tradición, emigrando hacia el sur para escapar de los constantes ataques indígenas, llegaron los franciscanos desde Ciudad Real, provincia del Guayrá (Paraguay), a la reducción de Yaguarí" llevando consigo una hermosa imagen de la Inmaculada Concepción que colocaron en un oratorio a orillas del río Tebacué.

Un ataque indio destruyó el lugar y la Virgen desapareció sin dejar rastros. Tiempo después, un grupo de aborígenes que navegaba el Alto Paraná encontró la imagen sobre una roca blanca. La Virgen se hallaba envuelta por un brillo extraño y una bella música sonaba a su alrededor.

Enterado fray Luis Gámez de aquel prodigio, mandó que llevasen la imagen a su reducción y así se hizo, pero en dos oportunidades regresó al mismo sitio en la que había sido hallada anteriormente.

Comprendiendo los misioneros que aquello era voluntad de la Virgen, decidieron trasladar a ese lugar la reducción. La tarea fue llevada a cabo por fray Luis de Bolaños,  quien llamó al nuevo pueblo con el nombre de Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí (“punta de piedra” o “piedra blanca” en guaraní).

La imagen, tallada en madera, mide 1,26 m y nos muestra a la Virgen María, de cabello negro y piel un tanto morena, de pie sobre una media luna, con las manos juntas sosteniendo un rosario. Viste un manto azul con una túnica blanca sobre su cabeza.

Años más tarde tuvo lugar la primera transfiguración de la Virgen. Dice la crónica de la época: “Se produjo una extraordinaria mudanza del rostro, y estaba tan linda y hermosa que jamás tal la había visto”. La transfiguración duró varios días y se repitió varias veces en los años siguientes, volviendo a escucharse, en más de una ocasión, la misma música que habían oído los indios cuando la encontraron en plena selva.

El 16 de julio de 1900 la Virgen de Itatí fue coronada por disposición del papa León XIII; el 23 de abril de 1918 fue proclamada Patrona de las provincias de Corrientes y Misiones. Su fiesta se celebra cada 9 de julio.

[Los datos y los párrafos entrecomillados proceden del sitio del Arzobispado de Corrientes].

La imagen que ilustra esta entrada es una foto que tomé en mayo en la iglesia de Nuestra Señora del Carmelo, en Buenos Aires.

Oración colecta:


Dios misericordioso,
que para honrar la pura y limpia Concepción de la Virgen María
y como defensa y custodia de tu pueblo
suscitaste la advocación de Nuestra Señora de Itatí;
concédenos que, bajo su protección,
nos veamos libres de todo peligro
y seamos conducidos al gozo de la vida eterna.


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7 de julio de 2016

7 de julio: San Fermín


Imagen de San Fermín en el templo porteño de la parroquia homónima (Estomba 466), y estandarte con la efigie del santo.


 San Fermín, supuestamente nacido en Pamplona, fue luego Obispo de Amiens en Francia.







En el Martirologio se lo conmemora el 25 de septiembre ("En Amiens, en la Galia Bélgica (hoy Francia), san Fermín, venerado como obispo y mártir"), pero en Pamplona, de la que es Patrono, su memoria se celebra con gran concurso popular el 7 de julio. 

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2 de julio de 2016

"Santa María en sábado"



Nuestro encuentro sabatino con la Bienaventurada Virgen María se ilustra hoy con una bellísima imagen que se venera en la cripta de la Basílica del Santísimo Sacramento



Frente a la imagen de la Virgen en actitud de oración, recemos este célebre Himno de la Liturgia de las Horas:

Salve, del mar Estrella, 
salve, Madre sagrada 
de Dios y siempre virgen, 
puerta del cielo santa.

Tomando de Gabriel 
el «Ave», Virgen alma, 
mudando el nombre de Eva, 
paces divinas trata.

La vista restituye, 
las cadenas desata, 
todos los males quita, 
todos los bienes causa.

Muéstrate madre, y llegue 
por ti nuestra esperanza 
a quien, por darnos vida, 
nació de tus entrañas.

Entre todas piadosa, 
Virgen, en nuestras almas, 
libres de culpa, infunde 
virtud humilde y casta.

Vida nos presta pura, 
camino firme allana, 
que quien a Jesús llega 
eterno gozo alcanza.

Al Padre, al Hijo, al Santo 
Espíritu alabanzas; 
una a los tres le demos, 
y siempre eternas gracias. Amén.


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