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1 de septiembre de 2026

1 de septiembre: San Egidio

Un santo más se incorpora  a la larga lista de los que aparecen en este blog. Se trata de San Egidio, también llamado San Gil. 

Lamentablemente, la mayor parte de los datos y relatos de milagros que circulan desde la Edad Media sobre San Egidio no resultan dignos de confianza. Lo más que se puede saber sobre el santo es que debe haber sido un ermitaño o un monje que vivió cerca de la desembocadura del Ródano, en el siglo VI o VII. Un famoso monasterio que lleva su nombre afirma poseer sus reliquias. 

Con mucha prudencia, el Martirologio sólo dice:  

En la región de Nimes, de la Galia Narbonense, San Egidio o Gil, cuyo nombre adopta la población que después se formó en la región de la Camarga, y donde se dice que el santo había erigido un monasterio y completado el curso de su vida mortal.

San Egidio (San Gil) aparece entre los «Catorce Santos Auxiliadores»; es el único entre ellos que no fue mártir. Su tumba, en el monasterio, fue centro de importantes peregrinaciones que contribuyeron a la prosperidad de la ciudad de Saint Gilles hasta que, en el siglo XIII, quedó convertida en ruinas, durante la cruzada contra los albigenses. 

Fue un santo muy popular. 

En la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Chivilcoy hay una imagen suya revestido con ornamentos pontificales, como abad.



Del libro Flos Sanctorum de la Familia Cristiana, publicado en 1943, tomamos la oración con que cerramos esta entrada.

Rogámoste, Señor, que la intercesión del bienaventurado abad San Gil nos recomiende en tu divino acatamiento, para alcanzar por su patrocinio lo que no podemos impetrar por nuestros méritos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. 

9 de julio de 2026

9 de julio: Beata María de Jesús Crucificado Petkovic

La Beata María de Jesús Crucificado Petkovic «nació el 10 de diciembre de 1892 en Blato, en la isla de Korcula (Croacia). Era la sexta de ocho hijos de Antonio y María Petkovic. Sus padres llevaban una vida ejemplar y educaron cristianamente a todos sus hijos. Muy pronto María mostró su inclinación a la piedad y a la misericordia. Al ver los sufrimientos, el hambre y las penurias de la gente, decidió esforzarse por proteger a los pobres, "hermanos elegidos y amados por el Señor", como solía llamarlos.

El 8 de septiembre de 1906, día de la Natividad de la Santísima Virgen, con ocasión de la visita pastoral del obispo, María entró a formar parte de la asociación de Hijas de María, de la que fue secretaria y luego presidenta. Leyendo las palabras de Jesús al joven rico, el 21 de noviembre sucesivo, sintió la vocación a entregarse totalmente a Cristo. Desde ese momento renovó cada día su promesa de amor al Señor. Luego entró a formar parte de la Tercera Orden Secular de San Francisco y cuando Dios le inspiró dar vida a un instituto religioso femenino quiso darle la Regla y la espiritualidad franciscana.

Impulsada por su vivo deseo de ayudar a los necesitados, y siguiendo las orientaciones del obispo de Dubrovnik, monseñor Josip Marcelic, en el día de la Anunciación del año 1919 fundó la congregación de Hijas de la Misericordia, para "la educación e instrucción de la juventud femenina". El mismo obispo, en 1928, la erigió canónicamente como instituto de derecho diocesano. Al inicio la madre Petkovic dudaba entre la clausura y la actividad apostólica, pero optó por esta última, inspirada por las palabras de san Francisco: "No vivir sólo para sí mismo, sino también para el bien del prójimo".

El 6 de diciembre de 1956 la congregación llegó a ser de derecho pontificio y fueron aprobadas sus Constituciones.

La madre María de Jesús Crucificado Petkovic trató de transmitir a sus religiosas la profunda devoción que sentía desde niña hacia Jesucristo crucificado. En una carta, escrita el 31 de agosto de 1953, a todas las Hijas de la Misericordia, las invitaba a "seguir a Cristo, escuchar a Cristo, humillarse en Cristo, sufrir silenciosamente en Cristo, arder en Cristo, perdonar en Cristo, amar en Cristo, sacrificarse en Cristo (...). Para quien ama al dulcísimo Jesucristo, nuestro Señor, será dulce incluso la palabra "sufrir" por amor a él. Sufrir, porque no hay verdadero amor sin sacrificios y sufrimientos por la persona amada. Cristo con la cruz y el sufrimiento ha salvado al mundo entero".

Era una mujer fuerte en las adversidades, tierna en sus afectos, pero sobre todo profundamente enamorada de Jesús crucificado, al que dedicó toda su vida y su obra. Sintió durante toda su existencia esta constante presencia del Crucificado. Lo tenía siempre ante sus ojos, y en su corazón, por eso afloraba continuamente a sus labios. Las principales virtudes que practicó y recomendó eran las que brillaban en Cristo crucificado:  la pobreza, la humildad, la abnegación, hasta el sacrificio total de sí por el prójimo, sintetizado en una palabra:  amor.

La madre Petkovic experimentaba una grandísima alegría en su servicio a los pobres, marginados y despreciados, porque reconocía en ellos el rostro de Jesús doliente. Por eso, nunca se cansaba de exhortar a las hermanas a que mostraran con su conducta y sus sacrificios que en ellas se había encarnado el amor, la bondad y la misericordia de Dios.

Sacaba su fuerza espiritual de la oración. Su vida se puede resumir en dos palabras:  "Oración y apostolado". Desde el inicio, la oración constituyó el alma y el gran dinamismo de su amplia actividad. El "estar" con el Señor plasmaba el "ir" a los hermanos. La unión íntima con Dios  se  prolongaba en la comunión con el prójimo.

Sentía un profundo aprecio por las directrices y los consejos de los pastores de la Iglesia, ante los cuales siempre se manifestó muy dócil y obediente. En especial seguía con fidelidad las indicaciones del obispo y del Romano Pontífice. En una carta circular explica a sus religiosas el significado de la Regla y de las Constituciones:  "Son la palabra y la ley de nuestro Señor... La Regla santa, el libro de la vida, el camino de la cruz, la llave y el vínculo de la amistad eterna".

La fama de santidad, de la que gozó durante su vida, se confirmó también después de su muerte, acontecida en Roma el 9 de julio de 1966». 

El texto entrecomillado precedente es la biografía oficial publicada en el sitio del Vaticano.


Las Hijas de la Misericordia se extendieron por varios países de Europa y América. Se dedican a la educación de los niños y la juventud, a la asistencia a las personas ancianas y enfermas, y al apostolado parroquial.

María de Jesús Crucificado Petkovic fue beatificada en Dubrovnik (Croacia) por Juan Pablo II el 6 de junio de 2003. Fue la primera mujer de la Iglesia croata beatificada en los tiempos recientes.

Tomamos las fotos en septiembre de 2023  en la iglesia Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Chivilcoy.

10 de septiembre de 2025

10 de septiembre: San Nicolás de Tolentino

 

En 2018 y en 2021 nos ocupamos de este santo presbítero, religioso de la Orden de Ermitaños de San Agustín, nacido hacia 1245 y muerto en 1305.

Hoy nos centraremos en un elemento iconográfico típico del santo: la estrella con la que es representado, y que en la imagen que vemos junto a estas líneas aparece sobre su pecho.

Para ello recurrimos a un sitio oficial de los Agustinos Recoletos:

«San Nicolás de Tolentino siempre es representado con una estrella. Tiene que ver con una historia ocurrida los últimos meses de vida del santo agustino. En el día de su festividad, recordamos esta anécdota que le hace ser el ‘Santo de la Estrella’.

(...) 

Una noche, tras haber estado orando varias horas, mientras se encontraba en un duermevela místico, observó en el cielo una estrella muy brillante. Según relata la leyenda, se encontraba justo sobre su pueblo natal: Sant’Angelo in Pontano (Italia). Impresionado por lo que estaba presenciando, vio cómo la estrella descendía hacia el pueblo, a la vez que aumentaba su brillo. Tras posarse sobre el pueblo, ascendía de nuevo y continuaba su trayectoria hasta el convento de Tolentino, donde se encontraba. Así ocurrió varias noches. San Nicolás seguía todas las noches el curso de la estrella, siempre el mismo.

Intuía que lo que veía cada noche se trataba de un signo importante, aunque no era capaz de interpretarlo. Al fin se decidió a consultar a un religioso de la comunidad de Tolentino, quien le respondió: «La estrella es símbolo de tu santidad. En el sitio donde se detiene se abrirá pronto una tumba; es tu tumba, que será bendecida en todo el mundo como manantial de prodigios, gracias y favores celestiales». No obstante, no se atrevía a dar credibilidad a lo que escuchaba.

A partir de ese día dejó de ver la estrella durante la noche y la veía durante el día, con la claridad del sol. Cuando iba a celebrar la eucaristía, la encontraba esperándole a la puerta del oratorio. Lo precedía al altar y allí, sobre los candelabros, se mantenía toda la misa. Cuando el santo, tras la acción de gracias, se levantaba para salir, la estrella desaparecía.

La estrella marcaba el final en el Señor, hecho Eucaristía. Nicolás estaba llegando a la meta. «A los veinte años de la muerte del santo –diría su primer biógrafo–, el día del aniversario aún se hacía visible sobre el altar la estrella, y miles de peregrinos acudían a contemplarla».

Es por eso que en la iconografía y en la fe del pueblo, San Nicolás de Tolentino es el Santo de la estrella. Desde entonces, este signo celeste de su santidad ha orientado hacia Dios muchas miradas, y hacia el cielo muchas vidas».

La imagen de la entrada de hoy se encuentra en la iglesia  de Nuestra Señora del Carmen de la localidad de Chivilcoy y la fotografiamos en septiembre de 2023.

7 de enero de 2025

7 de enero: «Sinaxis del santo e ilustre profeta y precursor Juan Bautista»

Tal como lo explicamos el 7 de enero de 2021, las iglesias de la tradición bizantina celebran hoy, al día siguiente de la gran Teofanía, la «Sinaxis del santo e ilustre profeta y precursor Juan Bautista». 

Celebramos la fecha con una imagen que se venera en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de la localidad bonaerense de Chivilcoy. Tomamos la foto en septiembre de 2023.

Transcribimos lo que señala para la fecha de hoy el sitio web de la Iglesia Ortodoxa Antioquena (Arquidiócesis de México, Venezuela, Centroamérica y El Caribe).


«Al día siguiente de la gran fiesta de la Epifanía - Bautismo del Señor en el Jordán, celebramos la memoria del Glorioso, Profeta, Precursor y Bautista Juan.

San Juan Bautista era hijo del sacerdote Zacarías y de Elizabet, hasta los 30 años vivió en el desierto de Judea teniendo una vida ascética, dedicada enteramente a la oración y en busca de la perfección espiritual. Su vestimenta era de pelo de camello, en su cintura tenia un cinto de cuero y sus alimentos eran las langostas y la miel silvestre. Poseía la Gracia Divina para ser un gran predicador de la Palabra de Dios y con esa gracia convocaba a multitudes a escucharlo. Protestaba duramente contra los fariseos, quienes con una imagen supuestamente santa, ocultaban bajo su ropa la crueldad, la impureza mental y espiritual. Esencialmente su enseñanza se basaba en una frase característica: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca” preparando así el camino para el plan salvador de Nuestro Señor Jesucristo. Al comenzar Cristo su exposición pública, la gente dejaba lentamente a Juan y lo seguía a Él; este cambio en la gente hubiese causado envidia y celos en cualquier persona que no tenga el Espíritu Santo (...) [pero] a Juan este cambio le dio mucha alegría y felicidad. Esta festividad de San Juan el Precursor, por quien Cristo dijo: “Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista” (Mateo 11:11), fue establecida en el siglo V.

Tropario, tono 2

La memoria del justo es con alabanzas, pero a ti, oh Precursor, te basta el testimonio del Señor. Porque te volviste verdaderamente el más honrado de los profetas al ser digno de bautizar en el Jordán al que fue anunciado; y así como defendiste la verdad con alegría, anunciaste, hasta a los que estaban en el Hades, a Dios que se ha revelado en el cuerpo, que quita el pecado del mundo y nos otorga la gran misericordia».