Al ritmo del Año Litúrgico
5 de marzo de 2026
5 de marzo: San Juan José de la Cruz
3 de marzo de 2026
Martes de la Semana II de Cuaresma
La pasión de todo el cuerpo de Cristo
Señor, te he llamado, ven deprisa. Esto lo podemos decir todos. No lo digo yo solo, lo dice el Cristo total. Pero se refiere, sobre todo, a su cuerpo personal; ya que, cuando se encontraba en este mundo, Cristo oró con su ser de carne, oró al Padre con su cuerpo y, mientras oraba, gotas de sangre destilaban de todo su cuerpo. Así está escrito en el Evangelio: Jesús oraba con más insistencia, y sudaba como gotas de sangre. ¿Qué quiere decir el flujo de sangre de todo su cuerpo sino la pasión de los mártires de la Iglesia?
Señor, te he llamado, ven deprisa; escucha mi voz cuando te llamo. Pensabas que ya estaba resuelta la cuestión de la plegaria con decir: Te he llamado. Has llamado, pero no te quedes ya tranquilo. Si se acaba la tribulación, se acaba la llamada; per si, en cambio, la tribulación de la Iglesia y del cuerpo de Cristo continúa hasta el fin de los tiempo, no sólo has de decir: Te he llamado, ven deprisa, sino también: Escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia, el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde. Cualquier cristiano sabe que esto suele referirse a la misma cabeza de la Iglesia. Pues, cuando ya el día declinaba hacia su atardecer, el Señor entregó, en la cruz, el alma que después había de recobrar, porque no la perdió en contra de su voluntad. Pero también nosotros estábamos representados allí. Pues lo que de Él colgó en la cruz era lo que había recibido de nosotros. Si no, ¿cómo es posible que, en un momento dado, Dios Padre aleje de sí y abandone a su único Hijo, que es un solo Dios con Él? Y, no obstante, al clavar nuestra debilidad en la cruz, donde, como dice el Apóstol, nuestro hombre viejo ha sido crucificado con Él, exclamó con la voz de aquel mismo hombre nuestro: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Por tanto, la ofrenda de la tarde fue la pasión del Señor, la cruz del Señor, la oblación de la víctima saludable, el holocausto acepto a Dios. Aquella ofrenda de la tarde se convirtió en ofrenda matutina por la resurrección. La oración brota, pues, pura y directa del corazón creyente, como se eleva desde el ara santa el incienso. No hay nada más agradable que el aroma del Señor: que todos los creyentes huelan así.
Así, pues, nuestro hombre viejo –son palabras del Apóstol- ha sido crucificado con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores y nosotros libres de la esclavitud del pecado.
Salmo 141:
1 Salmo de David.
Yo te invoco, Señor, ven pronto en mi ayuda; escucha mi voz cuando te llamo;
2 que mi oración suba hasta ti como el incienso,
y mis manos en alto, como la ofrenda de la tarde,
28 de febrero de 2026
28 de febrero: Santa Cira de Siria
Volvemos hoy a la misma iglesia visitada en la entrada de ayer, para recordar a «las santas Marana y Cira, vírgenes, que en Berea, en Siria, viviendo en un lugar estrecho y cerrado sin techo, recibían el alimento necesario por una ventana y guardaban siempre silencio» (Martirologio Romano).
Todo lo que sabemos de las santas proviene de la «Historia Religiosa» de Teodoreto de Ciro quien las conoció personalmente. Teodoreto, obispo e historiador eclesiástico, relata ejemplos del vasto movimiento ascético monástico en Siria, del que Kira formó parte con su compañera.
Ambas eran de cuna acomodada, y habían sido preparadas para vivir en el mundo según su condición, pero decidieron dejarlo todo para unirse a la vida penitencial que llevaban algunos hombres y mujeres de la región. Construyeron una celda estrecha y sin techo, con tan sólo una ventana para recibir la comida. Vestían apenas una túnica, y se dedicaban a la oración,
Pasaron muchos años en ese estilo de vida penitencial. Se cuenta que sólo una sola vez salieron de su estrecha celda, para realizar una peregrinación a los santos lugares y visitar la iglesia de Santa Tecla. Murieron alrededor del año 440.
27 de febrero de 2026
27 de febrero: San Rafael de Brooklyn
Aunque perteneció primero a la Iglesia Ortodoxa Griega, fue recibido más tarde en la Iglesia Ortodoxa Rusa. En 1895 fue enviado a la ciudad de Nueva York para dirigir la comunidad cristiana ortodoxa local, que incluía principalmente inmigrantes rusos, griegos, rumanos y árabes. En 1904 se convirtió en el primer obispo ortodoxo consagrado en los Estados Unidos. Fue obispo de Brooklyn, Nueva York, hasta su fallecimiento.
Durante su ministerio, Rafael fundó la actual catedral primada de la Arquidiócesis Cristiana Ortodoxa de Antioquía de América del Norte (Catedral de San Nicolás), estableció treinta parroquias y ayudó en la fundación del Monasterio Ortodoxo de San Tikhon en Pensilvania.
Falleció el 27 de febrero de 1911 y fue incluido entre los santos por el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa en América en marzo de 2000.
Su imagen aparecía en un gran mural con santos del Patriarcado de Antioquía en la iglesia ortodoxa porteña de San Jorge, donde tomamos la foto en 2017. En 2025 volvimos a entrar en ese templo y ese mural había sido retirado.
25 de febrero de 2026
25 de febrero: Beata María Ludovica De Angelis
Transcribimos a continuación la biografía de la Beata María Ludovica De Angelis que aparece en el sitio oficial del Vaticano.
Nacida el 24 de octubre de 1880 en Italia (en San Gregorio, pueblito de los Abruzzos, no lejano de la ciudad de L'Aquila), Sor María Ludovica De Angelis, con su llegada, primera de ocho, había colmado de alegría a sus padres quienes en la misma tarde del día del nacimiento, en la fuente bautismal, habían elegido, para su primogénita, el nombre de Antonina.
Con el correr de los años, en contacto con la naturaleza y la dura vida del campo, la niña, crecida límpida, abierta, trabajadora y ricamente sensible, se había transformado en una joven fuerte y al mismo tiempo, delicada, activa y reservada, como toda la gente de aquella espléndida tierra.
El 7 de diciembre del mismo año del nacimiento de Antonina, fallecía en Savona una hermana, que había optado dar plenitud a la propia vida siguiendo las huellas de Aquel que dijo: «Sean misericordiosos como es misericordioso el Padre... Todo cuanto hagan a uno solo de estos hermanos míos, a Mí lo hacen...», era Santa María Josefa Rossello la cual dio vida, en Savona, en 1837, al Instituto de las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia: una Familia Religiosa que caminaba por los senderos del mundo, proponiendo con la fuerza del ejemplo el mismo ideal a muchas jóvenes.
Antonina sentía en su corazón que sus sueños encontraban eco en los sueños que habían sido los de la Madre Rossello.
Ingresó con las Hijas de la Misericordia el 14 de noviembre de 1904; en la Vestición Religiosa toma el nombre de Sor María Ludovica y tres años después de su ingreso, el 14 de noviembre de 1907, zarpa hacia Buenos Aires, donde arriba el 4 de diciembre sucesivo. Desde este momento se da en ella un florecer ininterrumpido de humildes gestos silenciosos en una entrega discreta y emprendedora.
Sor Ludovica no posee una gran cultura, al contrario. Sin embargo, es increíble cuánto logra realizar ante los ojos asombrados de quiénes la circundan. Y, si su castellano es simpáticamente italianizado, con algún toque pintoresco de "abruzzese", no le cuesta entender ni hacerse entender.
No formula programas ni estrategias, pero se dona con toda el alma.
El Hospital de Niños, al cual es enviada, y que inmediatamente adopta como familia suya, la ve, primero, solícita cocinera, luego, convertida en responsable de la Comunidad, infatigable ángel custodio de la obra que, en torno a ella, se transforma gradualmente en familia unida por un único fin: el bien de los niños.
Serena, activa, decidida, audaz en las iniciativas, fuerte en las pruebas y enfermedades, con la inseparable corona del Rosario entre las manos, la mirada y el corazón en Dios y la infaltable sonrisa en los ojos, Sor Ludovica llega a ser, sin saberlo ella misma, a través de su ilimitada bondad, incansable instrumento de misericordia, para que a todos llegue claro el mensaje del amor de Dios hacia cada uno de sus hijos.
Único programa expresamente formulado, es la frase recurrente: «Hacer el bien a todos, no importa a quién». Y se realizan así, con subvenciones que solo el cielo sabe cómo Sor M. Ludovica consigue obtener, salas de cirugía, salas para los pequeños yacentes, nuevas maquinarias, un edificio en Mar del Plata destinado a la convalecencia de los niños, una capilla hoy parroquia, y una floreciente chacra para que sus protegidos tuviesen siempre alimento genuino.
Durante 54 años Sor M. Ludovica será amiga y confidente, consejera y madre, guía y consuelo, de cientos y cientos de personas in City Bell de toda condición social.
El 25 de febrero de 1962 concluye su camino, pero quienes permanecen todo el personal médico en particular no olvidan, y el Hospital de Niños asume el nombre de «Hospital Superiora Ludovica».
23 de febrero de 2026
23 de febrero: Beato Ludovico Mzyk
El 23 de febrero, día de su muerte en Poznan, Polonia, está inscripto en el Martirologio el Beato Ludovico Mzyk, «presbítero de la Sociedad del Verbo Divino y mártir, que durante la ocupación militar de su patria por un régimen sectario, inhumano y hostil a la fe, fue asesinado por los guardias de la ciudad, confesando a Cristo hasta la muerte». La Memoria litúrgica conjunta de Ludovico Mzyk junto con sus cohermanos verbitas también mártires (los padres Estanislao y Luis y el hermano Gregorio) se celebra el 12 de junio.
Una imagen del Beato, junto con una breve biografía, está expuesta en la Basílica del Espíritu Santo.
17 de febrero de 2026
17 de febrero: Aniversario de la aprobación pontificia de los Oblatos de María Inmaculada
Entre las celebraciones propias de los Oblatos de María Inmaculada se encuentra una de misa acción de gracias por la propia vocación, que se celebra en el aniversario de la aprobación pontificia de la congregación, que se produjo el 17 de febrero de 1826.
Hoy se cumple el bicentenario de dicha aprobación de la congregación fundada por San Eugenio de Mazenod; por ello visitamos la iglesia de la Madre de Dios, que fue atendida por los Oblatos de María Inmaculada y por ello conserva algunas imágenes que aluden a esa familia misionera, como las que se ven en una pared lateral:




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