10 de marzo de 2017

Viernes de la Semana I de Cuaresma



La Catedral Metropolitana de Buenos Aires es depositaria de esta bella imagen del Nazareno, llamada "Santo Cristo del Gran Amor", pero conocida popularmente como el "Cristo de los futbolistas".

Remontémonos hasta 1978. La Argentina acaba de ganar el Mundial de Fútbol del que le tocó ser sede. Terminado el torneo,  varios jugadores de la Selección  son convocados por clubes del exterior. Entre ellos, Daniel Bertoni y Héctor Scotta van a jugar al Sevilla FC, que después de una crisis deportiva estaba reorganizando sus planteles. En Sevilla, los jugadores quedan deslumbrados por el arte religioso de la ciudad. 

Scotta "era ya entonces una persona muy religiosa que rezaba antes de salir al campo, según recuerda Pablo Blanco, otro ilustre futbolista sevillista. «Tanto él como Bertoni eran muy creyentes y a Daniel lo hice yo hermano de la Macarena y ese fue el nombre que le puso a su hija. Sus goles se los agradecían a Dios los dos», según una nota del diario sevillano ABC. "«El Gringo», como era conocido Scotta en Sevilla, encargó en 1981 al imaginero Luis Álvarez Duarte una talla de un Cristo para la Catedral de Buenos Aires. Bertoni y otros jugadores de la selección que ganaron el Mundial de Fútbol de Argentina como Tarantini, Ardiles, Kempes o Fillol colaboraron en esta singular iniciativa". La imagen está inspirada en el Cristo de la Sentencia de la Macarena.

Diez meses demandó la obra. La hermosa túnica de terciopelo fue diseñada y realizada por el modisto sevillano José Cerezal. 

"Una vez terminada y vestida, la talla fue embalada y trasladada al aeropuerto de San Pablo, donde vino a recogerla «ex profeso» un avión de las Fuerzas Armadas argentinas, que la trajo de vuelta a Buenos Aires con todo el primor y la delicadeza que las turbulencias atlánticas le permitieron. Este espectacular y «sevillano» Señor Cautivo, de manos atadas hacia adelante y cabellera larga con profusos rizos negros que le caen hasta el hombro, se llamó el «Santísimo Cristo del Gran Amor» y como tal fue bendecida por Monseñor Keegan, guía espiritual de Scotta y Bertoni, en una emocionante y multitudinaria ceremonia en la capital bonaerense".

Los argentinos pronto rebautizaron a la imagen con el nombre de «Cristo de los futbolistas», como todo el mundo la conoce actualmente

En 2011, Scotta se propuso dotar de una nueva vestimenta  al Cristo, y para ello contó con la colaboración de su ex compañero Pablo Blanco,  que también había participado del primer emprendimiento, y de otros amigos. Gracias a esta nueva iniciativa, se confeccionó una nueva túnica de terciopelo a partir de las medidas y los patrones de la original, que se conservaban en el estudio del autor. 


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