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22 de octubre de 2026

22 de octubre: San Juan Pablo II

Con fotos tomadas en 2022 y en 2025 en la iglesia de la parroquia de Palermo dedicada a  Santa Lucía, honramos hoy al papa San Juan Pablo II.

Acompañamos las imágenes con el fragmento más célebre de la homilía que pronunció en 1978 en día tal como hoy, 22 de octubre, durante la solemne misa de inicio de su pontificado.


¡Oh Cristo! ¡Haz que yo me convierta en servidor, y lo sea, de tu única potestad! ¡Servidor de tu dulce potestad! ¡Servidor de tu potes­tad que no conoce ocaso! ¡Haz que yo sea un siervo! Más aún, siervo de tus siervos.

¡Hermanos y hermanas! ¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad!

¡Ayudad al Papa y a todos los que quieren servir a Cristo y, con la potestad de Cristo, servir al hombre y a la humanidad entera!

¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!

Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y los políticos, los extensos campos de la cultura, de la civilización y del desarrollo. ¡No tengáis miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre». ¡Sólo Él lo conoce!

Con frecuencia el hombre actual no sabe lo que lleva dentro, en lo profundo de su ánimo, de su corazón. Muchas veces se siente inseguro sobre el sentido de su vida en este mundo. Se siente invadido por la duda que se transforma en desesperación. Permitid, pues, —os lo ruego, os lo imploro con humildad y con confianza— permitid que Cristo hable al hombre. ¡Sólo Él tiene pala­bras de vida, sí, de vida eterna!

20 de junio de 2026

Santa María "en sábado"

En esta Memoria de  Santa María "en sábado" visitamos la iglesia de Santa Lucía, en el barrio de Palermo, en la que se venera una imagen de Santa María de los Tumores. Allí tomamos fotos en 2017 (la que veremos en primer lugar, junto con la oración que acompañaba a la imagen) y en 2025 (la imagen que cierra esta entrada; había sido reubicada y aparentemente restarurada).




El blog Un dermatólogo en el museo informa que la imagen de Santa María de los tumores, también conocida por su nombre latino Sancta Maria a Tumoribus, 

se venera en una de las capillas de la Basílica de Santa Maria Maggiore, en la ciudad de Rávena (...) La imagen de la Virgen de los Tumores está instalada en un altar, rodeada por los estucos barrocos de Martinetti. 

Se trata de una pintura del s. XVII en la que aparece en un medallón aparentemente clásico, sentada, con el Niño en su regazo (...) 

La devoción popular ha hecho de esta imagen la mejor abogada para los casos de tumores y cánceres. Quien a ella se dirige, es habitualmente para implorar la curación de problemas oncológicos. 

El segundo sábado de cada mes se celebra en la capilla una misa para rogar por los enfermos de tumores de todo tipo. Y no solamente se reza por los enfermos, ya que las oraciones se dirigen también:

- a los familiares, frecuentemente implicados por las circunstancias que rodean a este tipo de patologías  

- a los médicos y al personal sanitario que está encargado de cuidarlos  

- a los investigadores para que María guíe su mente y sus trabajos dirigidos a encontrar tratamientos cada vez más eficaces. 

Asimismo, cada día, antes de la misa, los fieles recitan la plegaria a la Virgen de los Tumores".





Madre santísima, salud de los enfermos,  

Tú que concebiste a Quien nos libró del pecado  

Sin Él este mal, para nosotros incurable,  

nos habría aniquilado!  

Tú eres la madre de Quien cura las heridas del mal 

y que con Su muerte y Resurrección 

abre para nosotros las puertas de la gracia,  

fuente de salud del alma y del cuerpo. 

Eres nuestra Madre: a Ti nos dirigimos llenos de fe, 

para pedirte que te acuerdes de los que estamos siendo probados! 

Deja, oh tiernísima Madre  

que imploremos contigo a tu Hijo 

y que con solo invocar Su nombre 

Él nos libere del mal que nos consume 

y que nos conceda vida y salud.  

Tú, que dócil bajo la cruz,  

ofreciste Tu sufrimiento 

enséñanos a unir nuestro dolor al tuyo y como Tú 

al de tu Hijo Jesús 

nuestro único Salvador.  

Amén. 

 


13 de diciembre de 2025

13 de diciembre: Santa Lucía

 

Pese a que es una de las santas más populares (su imagen aparece en muchísimos templos), una sola vez nos ocupamos de Santa Lucía en este blog.

Por otro lado, tampoco hasta hoy habíamos compartido imágenes de la iglesia de Santa Lucía ubicada en Palermo (aunque sí, en cambio, hemos visitado en nuestro blog la otra iglesia porteña dedicada a la santa, que se encuentra en el barrio de Barracas).

Para subsanar ambas "falencias" al mismo tiempo,  visitamos hoy el pequeño templo palermitano en la Memoria de su Titular, Santa Lucía, virgen y mártir.

Como ocurre en muchos otros casos, aunque hay elementos legendarios o fantasiosos en los relatos de la vida de Santa Lucía, son en cambio innegables su existencia real, su martirio (probablemente en la persecución de Diocleciano) y el culto que se le tributa desde tiempo muy antiguo. 

Leemos en "Los santos del Calendario Romano":

«De la pasión del siglo V o VI deriva la leyenda de los ojos que se habría arrancado por amor de Cristo, que tiene origen seguramente en la etimología popular del nombre de Lucía (de lux-crucis). Según este relato, en una peregrinación a la tumba de Santa Águeda, patrona de Catania, junto con su madre enferma, recibió de la santa, que se le apareció en sueños, la promesa de que el Señor glorificaría su ciudad de Siracusa, lo mismo que la de Catania, en vista del amor virginal de Lucía. Ésta obtuvo de su madre, curada en el viaje de vuelta, el poder destinar el patrimonio familiar que le correspondía como dote nupcial a asistencia de los pobres, provocando la venganza de su prometido abandonado, que la hizo arrastrar ante los jueces para ser sometida a la profanación violenta de su cuerpo. Pero no lo consiguió por virtud del Espíritu Santo, que la hizo tan pesada que no hubo manera de moverla; después de otras torturas, Lucía, herida en la garganta y pese a tenerla destrozada, siguió rezando y predicando al pueblo que asistía al martirio, muriendo sólo después de haber recibido el viático». 

En relación a su representación iconográfica tradicional y a su patronazgo como protectora contra los problemas de los ojos, citamos la obra "El Año Litúrgico", de Pascher:

«En el arte se representa generalmente a la santa con el puñal o la espada, con que, según la leyenda, se le atravesó el cuello. Extraña es como atributo suyo la fuente con los dos ojos, que no tiene fundamento alguno en la leyenda. Acaso sea una leyenda poética secundaria, la que explicaría que se la invoque en enfermedades de los ojos». Esa leyenda afirma que se le arrancaron los ojos, los cuales en las imágenes de la santa aparecen sostenidos por ella en una fuente. «María le habría dado otros nuevos más hermosos». 

En la misma línea, y de un modo escueto y rotundo, esto decía el Misal Diario del padre Azcárate: 



El Martirologio Romano, sin mencionar ninguno de los supuestos hechos de la vida de Lucía, hace sutiles referencias al tema de la luz aludida en su nombre,  así como a las bodas (no celebradas con su prometido, sino con el Señor):

«Memoria de Santa Lucía, virgen y mártir, la cual, mientras vivió, conservó encendida la lámpara esperando al Esposo, y llevada al martirio en Siracusa, ciudad de Sicilia, mereció entrar con Él a las bodas y poseer la luz indefectible».



De las fotos -que tomamos en tres ocasiones distintas a lo largo de los años- surge que la imagen de Santa Lucía fue cambiada de ubicación y de ornato en la iglesia palermitana.

Terminemos esta entrada con la plegaria litúrgica de hoy, también muy sobria:

Oración colecta

Te pedimos, Señor y Dios nuestro,
que por la gloriosa intercesión de Santa Lucía,
virgen y mártir,
quienes celebramos su fiesta en la tierra
podamos contemplar su gloria en el cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.