6 de febrero de 2026

6 de febrero: Santa Dorotea

Lo que más frecuentemente publicamos en este blog son fotos (siempre propias) de templos argentinos y de países limítrofes. También algunas veces mostramos estampitas (que formen parte de nuestra colección y que guarden relación con el mismo ámbito geográfico antes mencionado) y escudos de obispos (en el aniversario de la respectiva ordenación episcopal que, a todos los fines prácticos, es una fecha litúrgica).  En unas pocas ocasiones hemos compartido también "publicaciones varias" (la Revista Armenia, por ejemplo).

La entrada de hoy pertenece a este último grupo etiquetado como "publicaciones varias", pero en este caso el material procede de la famosa revista  Caras y Caretas

En 1934, Caras y Caretas -como muchas otras revistas argentinas-  publicó números extraordinarios con motivo del Congreso Eucarístico Internacional que se celebró ese año en Buenos Aires. 

En su número 1881, por ejemplo, del 20 de octubre de 1934, entre diversas notas de contenido religioso, Caras y Caretas publicó varias biografías de santos:  Apolonia, Faustino y Jovita, Romualdo, Valentín, Blas, Eulalia,  Estanislao de Kostka, Juan de la Mata, Dorotea, Francisco de Sales, Pedro Nolasco, Timoteo, Escolástica, Juan Crisóstomo, Martina e Ignacio de Antioquía.

A algunos de ellos les dedicaremos sendas entradas en adelante. Hoy comenzaremos con Santa Dorotea, cuya Memoria registra en la fecha el Martirologio, con San Teófilo, con estas escuetas palabras:

«En Cesarea de Capadocia, santos mártires Dorotea, virgen, y Teófilo, estudiante».

Compartimos a continuación la semblanza publicada en 1934 por Caras y Caretas:

«Bajo el imperio de Constancio Cloro y Maximiano Galesio, vivía en Cesárea de Capadocia una joven honestísima y piadosa llamada Dorotea,  a la que el gobernador Apricio mandó llamar a su presencia para obligarla a renunciar a su fe en Cristo y a sacrificar a los falsos dioses. La doncella resistió firmemente las órdenes del presidente, que, irritado ante la desobediencia de la joven cristiana, mandó aplicarle el tormento de la ganucha ¹ y como la santa permaneciese inmutable, llamó el gobernador a dos hermanas que habían sido cristianas y que por temor a la muerte renunciaron a la fe de Cristo, y les encomendó a Dorotea para que la tuviesen en su casa y la persuadieren a obedecer. 

Muchas razones y ejemplos adujeron las dos hermanas Cristina y Calixta para convencer a Dorotea. pero la joven, lejos de rendirse a los argumentos de Calixta y Cristina, consiguió convencerlas de que reconocieran su culpa al negar a Cristo y volviesen su corazón al Señor, dispuestas a dar por él su vida. Las encendió de nuevo en la fe, las alentó para afrontar el tormento. 

Cuando el presidente llamó a las tres jóvenes a su presencia y vio que las dos hermanas estaban otra vez convertidas, mandó atarlas juntas por la espalda y arrojarlas al fuego si antes no sacrificaban a los dioses. Cristina y Calixta se negaron a ejecutar la orden de Apricio, y pidiéndole perdón al Señor por haberle antes abandonado y suplicándole penitencia fueron puestas en la hoguera a la vista de Dorotea que  llena de alegría por su triunfo, las animó en su muerte. El  gobernador mandó entonces desnudar a Dorotea y someterla al tormento de la ganucha. Mientras descoyuntaban su cuerpo, la mártir daba muestras de contento que el cruel Apricio creía fingidas, pero  asegurando la heroica doncella que jamás experimentó gozo semejante al del martirio que por Cristo sufría, el presidente ordenó que le aplicaran a los costados hachas encendidas. Desesperado el tirano y cansados los verdugos de atormentarla sin conseguir que el dolor de tan bárbaro suplicio disminuyese el júbilo que en sufrir experimentaba Dorotea, fue condenada a morir. 

La sentencia se ejecutó y la mártir murió decapitada el año 304».

Añadamos una referencia iconográfica. 

A Santa Dorotea suele representársela, como en la imagen publicada por Caras y Caretas, portando manzanas y rosas. La historia relata que cuando era conducida a la muerte, un joven llamado Teófilo se burló de ella diciendo: "Esposa de Cristo, mándame manzanas y rosas del jardín de tu esposo". Ella aseguró que así lo haría. Cuando Dorotea llegó el lugar de la ejecución, se puso de rodillas y comenzó a rezar. De pronto apareció un ángel con una canasta que contenía manzanas y rosas. Dorotea envió el canasto a Teófilo, diciéndole que lo esperaría en el jardín de donde venían esas flores y esos frutos. Cuando Teófilo vio el prodigio y probó la fruta, se hizo cristiano y más tarde  dio su vida como mártir, quedando unido a Dorotea en la misma conmemoración de hoy.


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1     El “tormento de la ganucha” es una expresión histórica y literaria que se refiere a un tipo de castigo o suplicio asociado al uso de la “ganucha” o capucha. En el contexto medieval y renacentista, la ganucha era una prenda de hierro o metal que cubría la cabeza y la cara, dejando solo una abertura para la visión, o bien una máscara que impedía ver, y que se empleaba como instrumento de tortura o humillación durante martirios y procesos de penitencia. En textos hagiográficos y relatos de martirio, como el de Santa Dorotea, la expresión aparece para describir el sufrimiento extremo infligido al santo o santa mediante esta capucha o máscara, que provocaba dolor, hambre de aire, calor, asfixia o desesperación. En el caso de Santa Dorotea, que según la tradición cristiana fue una mártir en Alejandría, el martirio se describe de manera simbólica y temática: la ganucha funcionaba como un instrumento de supresión de la libertad y de la dignidad física, intensificando el sufrimiento del martirio. (Respuesta de una IA)

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