31 de octubre de 2024

31 de octubre: San Alonso Rodríguez

El Martirologio Romano trae hoy la Memoria de San Alfonso (o Alonso) Rodríguez.

Del "Misal Romano Diario y Devocionario" del padre Natalio Díaz sj, en la sección "Propio de la Compañía de Jesús" obtenemos la información que sigue: 

Alfonso Rodríguez fue primero comerciante en Segovia, de España,  su  patria; pero habiendo muerto su esposa y sus hijos, se consagró a Dios en la Compañía de Jesús, en el grado de Hermano coadjutor. Se señaló grandemente en la humildad, en la obediencia, en la oración, en la que fué elevado por Dios a un alto grado de contemplación mística. Profesaba una ternísima devoción a la Santísima Virgen, de quien recitaba asiduamente el rosario. Iluminado por Dios, escribió muchos tratados ascéticos y místicos. Murió a los 87 años, en el colegio de Palma de Mallorca (Baleares), donde fué portero por espacio de casi cuarenta años. Era el año 1617; y fué canonizado por el Sumo Pontífice León XIII en 1888. San Alfonso Rodríguez es el celestial patrono de los Hermanos coadjutores de la Compañía de Jesús.



Uno de los altares laterales de la iglesia del Salvador está dedicado a este santo. Tomamos la foto en abril de 2022.

28 de octubre de 2024

28 de octubre: Fiesta de San Simón y San Judas

 
Muchas veces hablamos en este blog de San Simón y San Judas Tadeo, a quienes la Liturgia honra conjuntamente hoy.

Todos los datos disponibles acerca de ambos santos los hemos publicado ya en aquellas entradas que les dedicamos, identificadas con la etiqueta "San Simón y San Judas Tadeo".

Hoy compartimos sólo una foto de una imagen de uno de ellos, San Judas, la cual se exhibe en la iglesia de La Merced de la ciudad de Santiago del Estero.

Dice J. Pascher en su obra "El año litúrgico": 

«Judas Tadeo (...) es caracterizado actualmente con preferencia con una maza. La representación se naturaliza sólo  desde el siglo XIV. Antes se le representaba con espada, alabrada y hacha. Como se identifica con Judas, hermano del Señor (Mc 6, 3), y, según la leyenda, se parecía a Cristo, se le suele poner una imagen de Cristo en el pecho».

Ambos elementos iconográficos, es decir, la maza y la imagen en el pecho, pueden verse en la imagen de hoy.

24 de octubre de 2024

24 de octubre: San Antonio María Claret

San Antonio María Claret, en palabras de Juan Pablo II, «nos ofrece su elocuente testimonio de amor apasionado a Dios, pues su vida fue un consumirse de celo apostólico para que él fuera conocido, amado y servido (cf. Autobiografía, 233)»

El amor al Padre, agrega el Papa, lo llevó «a querer seguir e imitar siempre a Jesucristo en el orar, trabajar y sufrir (ib., 494) y abrirse a la acción del Espíritu Santo, quien le inspiró la misión de evangelizar a los pobres (ib., 687)».


Dirigiéndose a los claretianos, el Pontífice añadió en su mismo mensaje: «Entre los elementos que configuran vuestra identidad religiosa está la presencia de María. De su Corazón Inmaculado los hijos de Claret han aprendido su actitud contemplativa en la acogida de la Palabra, su caridad y sencillez en transmitirla y su adhesión cordial al plan misericordioso de Dios, que lleva a estar cerca de los pobres y necesitados. Por ello, los misioneros claretianos deben seguir siendo portadores del mensaje profético de esperanza que, con el lenguaje del corazón, María propone hoy a la familia humana, tan lastimada en sus valores y aspiraciones más profundas. (...) Deseo confiar al Corazón de la Madre de Dios vuestros proyectos apostólicos, vuestro afán misionero y las esperanzas que os animan, para que os conceda la alegría de ser instrumentos dóciles y generosos en el anuncio del Evangelio a los hombres y mujeres de nuestro tiempo».

Los fragmentos que hemos transcripto pertenecen al mensaje de Juan Pablo II al Superior General de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María  (claretianos) en el sesquicentenario de la fundación de la congregación. Está fechado en Varsovia el 12 de junio, fiesta del Inmaculado Corazón de María, del año 1999. 

El vitral pertenece a la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo (Consolata). Lo fotografiamos en 2017.

22 de octubre de 2024

Martes de la Semana XXIX Durante el Año

En la Misa de hoy se lee este fragmento de la Carta a los Efesios (2, 12-22):


«Hermanos:

Antes ustedes no tenían a Cristo y estaban excluidos de la comunidad de Israel, ajenos a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo.

Porque Cristo es nuestra paz: él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba, y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones. Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz, y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona. 

Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca. 

Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu.

Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. 

Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo.

En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu».



Por varios motivos parece oportuno ilustrar esta lectura de hoy con uno de los vitrales de la Catedral de Avellaneda-Lanús.  En el proyecto iconográfico del tempo, los vitrales representan a los sacramentos. La foto que publicamos, como se lee en la parte inferior, corresponde al sacramento de la Reconciliación.

Por medio de ese sacramento, «los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo». Si observamos con atención, en el vitral aparecen: la palabra PAX (tantas veces mencionada en la perícopa de hoy), la Cruz por medio de la cual Cristo nos «reconcilió con Dios», la Ley, las llaves que abren el «acceso al Padre», el mundo en que hay ahora un solo Pueblo y en el que nadie es extranjero... 

19 de octubre de 2024

Santa María "en sábado"

 


Hace cuatro años mostramos también una foto, pero notablemente distinta, de esta misma imagen. La fotografía de hoy la tomamos en junio de 2022.

Del libro "La Virgen María en la poesía", del padre Pablo Schneider SVD (Ed. Guadalupe, Bs. Aires, 1964), tomamos el poema que a continuación transcribimos:


A LA SANTÍSIMA VIRGEN, NUESTRA SEÑORA

Para cantar tu cándida hermosura,

para ensalzar tu gloria soberana,

ni tiene acentos la palabra humana

ni alientos la terrena criatura.


Dan a tu altar aromas y frescura

las flores con que el campo se engalana,

y la primera luz de la mañana

póstrase alegre ante tu imagen pura.


¡Yo, Virgen de mi amor dulce y piadosa,

tu imagen celestial grabada llevo

dentro del corazón con que te adoro!


¡Y Tú, Madre benigna y amorosa,

escuchando la voz que hasta Ti elevo

Me otorgas siempre el bien que de Ti imploro!


(J. Martínez Nacarino, español)

15 de octubre de 2024

15 de octubre: Santa Teresa de Jesús


«Teresa de Jesús es arroyo que lleva a la fuente, es resplandor que conduce a la luz. Y su luz es Cristo, el “Maestro de la Sabiduría”, el “Libro vivo” en que aprendió las verdades; es esa “luz del cielo”, el Espíritu de la Sabiduría, que ella invocaba para que hablase en su nombre y guiase su pluma. Vamos a unir nuestra voz a su canto eterno de las misericordias divinas, para dar gracias a ese Dios que es “la misma Sabiduría”.  Y me alegra poder hacerlo en esta Ávila de Santa Teresa que la vio nacer y que conserva los recuerdos más entrañables de esta virgen de Castilla. Una ciudad célebre por sus murallas y torres, por sus iglesias y monasterios. Que con su complejo arquitectónico evoca plásticamente ese castillo interior y luminoso que es el alma del justo, en cuyo centro Dios tiene su morada. Una imagen de la ciudad de Dios con sus puertas y murallas, alumbrada por la luz del Cordero».


«Teresa de Jesús que supo de las dificultades de los caminos, nos invita a caminar llevando a Dios en el corazón. Para orientar nuestra ruta y fortalecer nuestra esperanza nos lanza esa consigna, que fue el secreto de su vida y de su misión: “Pongamos los ojos en Cristo nuestro bien”, para abrirle de par en par las puertas del corazón de todos los hombres. Y así el Cristo luminoso de Teresa de Jesús será, en su Iglesia, “Redentor del hombre, centro del cosmos y de la historia”. ¡Los ojos en Cristo! Para que en el camino de la Iglesia, como en los caminos de Teresa que partieron de esta ciudad de Ávila, Cristo sea “camino, verdad y vida”. Así sea».

Estos dos breves fragmentos de la homilía de  San Juan Pablo II en Ávila, el 1° de noviembre de 1982, en el cierre del año del IV centenario de la muerte de Teresa de Jesús, acompañan la bella imagen de la santa que se venera en la Basílica de San José de Flores.

12 de octubre de 2024

Segundo sábado de octubre: Virgen de la Gracia


El sitio web del Santuario Santa Rita nos informa:

En el Santuario veneramos a la Madre del Señor en una imagen de la Virgen de la Gracia, recientemente restaurada. (...)  La fiesta anual de la Virgen de la Gracia se celebra el segundo fin de semana de octubre.

Por ello en este segundo sábado del mes de octubre compartiremos fotografías de la imagen de la Virgen de la Gracia que se venera en ese templo porteño.


9 de octubre de 2024

9 de octubre: San Dionisio

Como ocurre en muchos otros casos, en la biografía de nuestro santo de hoy se mezclan algunos datos históricos con otros legendarios o  producto de la fantasía del biógrafo.

Por San Gregorio de Tours, que escribió en el siglo VI, sabemos que Dionisio, nacido en Italia, fue enviado en el año 250 a las Galias, donde sufrió el martirio. En santorales muy antiguos ya se menciona a San Dionisio el 9 de octubre, junto con los santos Rústico y Eleuterio, sus compañeros, que quizás eran respectivamente el sacerdote y el diácono del obispo San Dionisio, que se establecieron con él en París e introdujeron allí el Evangelio. Debido a su predicación y a las numerosas conversiones que lograban, fueron arrestados y más tarde los tres murieron decapitados. Sus cuerpos fueron arrojados al Sena, pero los cristianos consiguieron rescatarlos y les dieron sepultura. Sobre el sepulcro se construyó una capilla, junto a la cual se erigió la gran abadía de Saint-Denis, fundada por el rey Dagoberto I, quien vivió en el siglo VII. 

En algún momento empezó a introducirse la identificación de Dionisio Areopagita (Hech 17, 34) con el Obispo de París o, por lo menos, la idea de que Dionisio había sido enviado a Francia por el papa Clemente I en el primer siglo. 

Esta errónea identificación se debe sobre todo a Hilduino, abad de Saint-Denis a mediados del siglo IX. La biografía que escribió Hilduino está tejida de fábulas. Según su relato, el Areopagita viajó a Roma, donde el Papa San Clemente I lo recibió y lo envió a evangelizar la Lutetia Parisiorum. Los habitantes de París intentaron en vano darle muerte de varias maneras, hasta que por fin Dionisio y sus compañeros fueron decapitados en Montmartre. 

Según la leyenda, el cuerpo decapitado de San Dionisio, guiado por un ángel, caminó tres kilómetros, desde Montmartre hasta la abadía que lleva su nombre, portando en las manos su propia cabeza y rodeado de coros de ángeles.  

Este último detalle curioso de la vida de Dionisio de París ha quedado inmortalizado en la iconografía del santo: se lo suele representar, como en las fotos que vemos hoy, llevando en sus manos su propia cabeza mitrada.

El culto de san Dionisio fue muy popular en la Edad Media. Ya en el siglo VI, Venancio Fortunato lo  reconocía como Patrono de París y el pueblo lo consideraba como el protector de Francia: Saint Denis. Es además uno de los «Catorce Santos Auxiliadores». 

El Martirologio actual recoge que Dionisio fue enviado a París por el Papa, como afirma el relato tradicional, pero evita prudentemente dar nombres: «Según la tradición, Dionisio, enviado por el Romano Pontífice a la Galia, fue el primer Obispo de París, y allí, junto con el presbítero Rústico y el diácono Eleuterio, padecieron todos en las afueras de la ciudad».

La imagen que ilustra esta entrada es una talla altoperuana, en madera dorada y policromada,  de la primera mitad del siglo XVIII. Se conserva en el Museo de Arte Hispanoamericano "Isaac Fernández Blanco".

7 de octubre de 2024

7 de octubre: Nuestra Señora del Rosario

 

Entre los numerosos documentos pontificios dedicados al Santo Rosario, elegimos hoy algunos fragmentos entresacados de la Carta Encíclica Supremi Apostolatus Officio, de León XIII (el destacado es nuestro):

«En tiempos críticos y angustiosos siempre el principal y constante cuidado de los católicos fue refugiarse bajo la égida de María y ampararse a su maternal bondad, lo cual demuestra que la Iglesia católica ha puesto siempre y con razón en la Madre de Dios toda su confianza. En efecto, la Virgen (...) goza cerca de su Hijo de un favor y poder tan grande, como nunca han podido ni podrán obtenerlo ni los hombres ni los Ángeles. Así, pues, ya que le es sobremanera dulce y agradable conceder su socorro y asistencia a cuantos la pidan, desde luego es de esperar que acoja cariñosa las preces de la Iglesia universal.

Mas esta piedad tan grande y tan llena de confianza en la Reina de los cielos, nunca ha brillado con más resplandor que cuando la violencia de los errores, el desbordamiento de las costumbres, o los ataques de adversarios poderosos, han parecido poner en peligro la Iglesia de Dios.

La historia antigua y moderna, y los fastos más memorables de la Iglesia recuerdan las preces públicas y privadas dirigidas a la Virgen Santísima, como los auxilios concedidos por Ella; e igualmente en muchas circunstancias la paz y tranquilidad pública, obtenidas por su intercesión. De ahí estos excelentes títulos de Auxiliadora, Bienhechora y Consoladora de los cristianos; Reina de los ejércitos y Dispensadora de la paz, con que se la ha saludado. Entre todos los títulos es muy especialmente digno de mención el de Santísimo Rosario, por el cual han sido consagrados perpetuamente los insignes beneficios que le debe la cristiandad». 

(...)

En tiempos de la herejía albigense, «Dios suscitó en su misericordia al insigne Padre y fundador de las Orden de los Dominicos. Este héroe, grande por la integridad de su doctrina, por el ejemplo de sus virtudes y por sus trabajos apostólicos, se esforzó en pelear contra los enemigos de la Iglesia Católica, no con la fuerza ni con las armas, sino con la más acendrada fe en la devoción del Santo Rosario, que él fue el primero en propagar, y que sus hijos han llevado a los cuatro ángulos del mundo. Preveía, en efecto, por inspiración divina, que esta devoción pondría en fuga, como poderosa máquina de guerra, a los enemigos, y confundiría su audacia y su loca impiedad. Así lo justificaron los hechos. Gracias a este modo de orar, aceptado, regulado y puesto en práctica por la Orden de Santo Domingo, principiaron a arraigarse la piedad, la fe y la concordia, y quedaron destruidos los proyectos y artificios de los herejes; muchos extraviados volvieron al recto camino y el furor de los impíos fue refrenado por las armas católicas empuñadas para resistirle».

(...)

«Así, pues, demostrado que esta forma de orar es agradable a la Santísima Virgen y tan propia para la defensa de la Iglesia y del pueblo cristiano, como para atraer toda suerte de beneficios públicos y particulares, no es de admirar que varios de Nuestros Predecesores se hayan dedicado a fomentarla y recomendarla con especiales elogios. Urbano IV aseguró que el rosario proporcionaba todos los días ventajas al pueblo cristiano; Sixto V dijo que ese modo de orar redunda   en mayor honra y gloria de Dios, y que era muy conveniente para conjurar los peligros que amenazaban al mundo; León X declaró que se había instituido contra los heresiarcas y las perniciosas herejías, y Julio III le apellidó loor de la Iglesia. San Pío V dijo también del Rosario que, con la propagación de estas preces, los fieles empezaron a enfervorizarse en la oración y que llegaron a ser hombres distintos a lo que antes eran; que las tinieblas de la herejía se disiparon, y que la luz de la fe brilló en su esplendor. Por último, Gregorio XIII declaró que Santo Domingo, había instituido el Rosario para apaciguar la cólera de Dios e implorar la intercesión de la bienaventurada Virgen María».

El vitral cuya foto hemos compartido, que se encuentra en la bella capilla del Colegio de Nuestra Señora, ilustra de algún modo esta última frase destacada, pues muestra a Santo Domingo  recibiendo el rosario de manos de la Virgen María.

5 de octubre de 2024

5 de octubre: San Mauro y San Plácido


Durante el tiempo en que San Benito vivió en Subiaco, y a causa de su fama de santidad, algunas familias romanas le confiaban a sus hijos para que  fueran educados en el monasterio. Entre ellos se encontraban Mauro,  hijo de Equicio, y Plácido, apenas un niño, hijo del patricio Tértulo. 

San Gregorio cuenta en sus «Diálogos» que, en cierta ocasión, Plácido se cayó en el río cuando trataba de llenar un cántaro con agua.  Benito supo por inspiración divina que el muchacho se hallaba en peligro, por lo que  llamó inmediatamente a Mauro y le dijo: «Corre y vuela, hermano mío, porque el niño acaba de caerse en el río». Mauro echó a correr y caminó sobre el  agua sin notarlo; llegó al sitio en que se hallaba Plácido, lo tomó por los cabellos y lo arrastró hasta la orilla, siempre andando sobre las aguas.  Sólo al pisar tierra,  al volver los ojos hacia el río, Mauro cayó en la cuenta del milagro. San Benito lo atribuyó a la obediencia de su discípulo, pero éste pensó que se debía a la santidad de San Benito. De hecho, Plácido dijo: «Cuando me sacaste del agua, vi el manto de nuestro padre sobre mi cabeza y pensé que era él quien tiraba de mí». 

La salvación milagrosa de Plácido es como un símbolo de la preservación de su alma de todo pecado. Es probable que San Benito llevara consigo a Plácido a Monte Cassino. Según se dice, fue el padre de Plácido quien le regaló a Benito esa propiedad.



A partir de documentos del siglo XII, poco confiables y sin valor histórico, por largo tiempo se veneró a Plácido como mártir. Según la leyenda, enviado a fundar en Mesina (Sicilia) el monasterio de San Juan Bautista, Plácido habría muerto allí, con unos treinta compañeros, el 5 de  octubre de 541, en manos de los moros. Más tarde, en el siglo XVI, se descubrieron varios esqueletos en esa iglesia de Mesina, que fueron tomados por las reliquias de San Plácido y sus compañeros, y Sixto V aprobó el culto. 

El actual Martirologio, en cambio, sólo se limita a decir en la entrada del 5 de octubre: «Conmemoración de los santos Mauro y Plácido, monjes, que desde su adolescencia fueron discípulos del abad San Benito».

En la puerta de la iglesia dedicada a la Reina de la Paz, anexa a la Abadía de Santa Escolástica, en Victoria (Buenos Aires) se ve un relieve de San Benito rodeado de santos y santas vinculadas con él. Entre ellos, como vimos en la imagen anterior, están Mauro y Plácido.

2 de octubre de 2024

2 de octubre: Santos Ángeles Custodios


Ángel santo de la guarda,

compañero de mi vida,

tú que nunca me abandonas,

ni de noche ni de día.


Aunque espíritu invisible,

sé que te hallas a mi lado,

escuchas mis oraciones

y cuentas todos mis pasos.


En las sombras de la noche,

me defiendes del demonio,

tendiendo sobre mi pecho

tus alas de nácar y oro.


Ángel de Dios, que yo escuche

tu mensaje y que lo siga,

que vaya siempre contigo

hacia Dios, que me lo envía.


Testigo de lo invisible,

presencia del cielo amiga,

gracias por tu fiel custodia,

gracias por tu compañía.


En presencia de los ángeles,

suba al cielo nuestro canto:

gloria al Padre, gloria al Hijo,

gloria al Espíritu Santo. Amén.


Con este himno del Oficio de Lecturas de hoy, celebramos la bella Memoria de los Santos Ángeles Custodios. Las dos fotos las tomamos en 2018 en la iglesia de Santiago Apóstol.

1 de octubre de 2024

1° de octubre: Santa Teresita del Niño Jesús

Mediante una reliquia ex indumentis de Santa Teresita, que conservaba en su poder mi madre (que llevaba el mismo nombre), nos unimos a la memoria de esta popular y querida santa.

Transcribimos algunas frases de la homilía de San Juan Pablo II en la misa en que Teresita fue proclamada Doctora de la Iglesia, en octubre de 1997:

«Teresa Martín, carmelita descalza de Lisieux, deseaba ardientemente ser misionera. Y lo fue, hasta el punto de que pudo ser proclamada patrona de las misiones. Jesús mismo le mostró de qué modo podía vivir esa vocación: practicando en plenitud el mandamiento del amor, se introduciría en el corazón mismo de la misión de la Iglesia, sosteniendo con la fuerza misteriosa de la oración y de la comunión a los heraldos del Evangelio. Así, ella realizó lo que subrayó el Concilio Vaticano II, cuando enseñó que la Iglesia, por su naturaleza, es misionera (cf. Ad gentes, 2). No sólo los que escogen la vida misionera, sino también todos los bautizados, de alguna manera, son enviados ad gentes». 

«Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz es la más joven de los "Doctores de la Iglesia", pero su ardiente itinerario espiritual manifiesta tal madurez, y las intuiciones de fe expresadas en sus escritos son tan vastas y profundas, que le merecen un lugar entre los grandes maestros del espíritu».

«Teresa de Lisieux no sólo captó y describió la profunda verdad del amor como centro y corazón de la Iglesia, sino que la vivió intensamente en su breve existencia. Precisamente esta convergencia entre la doctrina y la experiencia concreta, entre la verdad y la vida, entre la enseñanza y la práctica, resplandece con particular claridad en esta santa, convirtiéndola en un modelo atractivo especialmente para los jóvenes y para los que buscan el sentido auténtico de su vida. Frente al vacío espiritual de tantas palabras, Teresa presenta otra solución: la única Palabra de salvación que, comprendida y vivida en el silencio, se transforma en manantial de vida renovada. A una cultura racionalista y muy a menudo impregnada de materialismo práctico, ella contrapone con sencillez desarmante el "caminito" que, remitiendo a lo esencial, lleva al secreto de toda existencia: el amor divino que envuelve y penetra toda la historia humana. En una época, como la nuestra, marcada con gran frecuencia por la cultura de lo efímero y del hedonismo, esta nueva Doctora de la Iglesia se presenta dotada de singular eficacia para iluminar el espíritu y el corazón de quienes tienen sed de verdad y de amor».