7 de abril de 2026

Martes de la Octava de Pascua

"Why weepest thou": así reza la frase en el vitral que hoy compartimos, perteneciente al templo presbiteriano San Andrés, en el centro porteño.


Le preguntamos a una IA (Meta) qué significaba esa frase en inglés antiguo.  Esta fue su respuesta:

"Why weepest thou" se traduce a: "¿Por qué lloras?"

O, en un tono más literario: "¿Por qué te lamentas?"

Aquí está la descomposición de la frase:

- "Why" (hwi) significa "por qué"

- "weepest" (wēpst) es la forma segunda persona del presente de indicativo del verbo "wēpan" (llorar)

- "thou" (þou) es la forma singular de la segunda persona del pronombre personal (tú)

En inglés moderno, la frase sería: "Why are you crying?" o simplemente "Why are you weeping?"

La frase "Why weepest thou" es un ejemplo de la forma en que se expresaban los sentimientos y emociones en la literatura y la poesía del inglés antiguo.

Se encuentra en varias obras literarias, incluyendo:

- La traducción de la Biblia del rey Jacobo (1611)

- Los poemas anglosajones, como "El Cantar de los Ingratos" (The Wanderer)

- La literatura medieval, como los trabajos de Geoffrey Chaucer

Es hermoso ver cómo el lenguaje ha evolucionado a lo largo del tiempo.

Es fácil identificar que la frase corresponde a la aparición de Jesús Resucitado a María Magdalena, Si buscamos la frase en la versión King James de la Biblia,  la encontramos así vertida (Juan 20, 15):

Jesus saith unto her, Woman, why weepest thou? whom seekest thou? She, supposing him to be the gardener, saith unto him, Sir, if thou have borne him hence, tell me where thou hast laid him, and I will take him away.


Esa frase se escucha dos veces en el Evangelio de hoy (Jn 20, 11-18), la segunda en labios de Jesús:

María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?»

María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»

Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.

Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?»

Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo.»

Jesús le dijo: «¡María!»

Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir, «¡Maestro!» Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: "Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes."»

María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

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