En esta Memoria de Santa María "en sábado" visitamos la iglesia de Santa Lucía, en el barrio de Palermo, en la que se venera una imagen de Santa María de los Tumores. Allí tomamos fotos en 2017 (la que veremos en primer lugar, junto con la oración que acompañaba a la imagen) y en 2025 (la imagen que cierra esta entrada; había sido reubicada y aparentemente restarurada).
El blog Un dermatólogo en el museo informa que la imagen de Santa María de los tumores, también conocida por su nombre latino Sancta Maria a Tumoribus,
se venera en una de las capillas de la Basílica de Santa Maria Maggiore, en la ciudad de Rávena (...) La imagen de la Virgen de los Tumores está instalada en un altar, rodeada por los estucos barrocos de Martinetti.
Se trata de una pintura del s. XVII en la que aparece en un medallón aparentemente clásico, sentada, con el Niño en su regazo (...)
La devoción popular ha hecho de esta imagen la mejor abogada para los casos de tumores y cánceres. Quien a ella se dirige, es habitualmente para implorar la curación de problemas oncológicos.
El segundo sábado de cada mes se celebra en la capilla una misa para rogar por los enfermos de tumores de todo tipo. Y no solamente se reza por los enfermos, ya que las oraciones se dirigen también:
- a los familiares, frecuentemente implicados por las circunstancias que rodean a este tipo de patologías
- a los médicos y al personal sanitario que está encargado de cuidarlos
- a los investigadores para que María guíe su mente y sus trabajos dirigidos a encontrar tratamientos cada vez más eficaces.
Asimismo, cada día, antes de la misa, los fieles recitan la plegaria a la Virgen de los Tumores".
Madre santísima, salud de los enfermos,
Tú que concebiste a Quien nos libró del pecado
Sin Él este mal, para nosotros incurable,
nos habría aniquilado!
Tú eres la madre de Quien cura las heridas del mal
y que con Su muerte y Resurrección
abre para nosotros las puertas de la gracia,
fuente de salud del alma y del cuerpo.
Eres nuestra Madre: a Ti nos dirigimos llenos de fe,
para pedirte que te acuerdes de los que estamos siendo probados!
Deja, oh tiernísima Madre
que imploremos contigo a tu Hijo
y que con solo invocar Su nombre
Él nos libere del mal que nos consume
y que nos conceda vida y salud.
Tú, que dócil bajo la cruz,
ofreciste Tu sufrimiento
enséñanos a unir nuestro dolor al tuyo y como Tú
al de tu Hijo Jesús
nuestro único Salvador.
Amén.



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