Hoy por primera vez nos ocupamos en este blog de San Simón Stock, «presbítero, que, primero ermitaño en Inglaterra, ingresó después en la Orden de los Carmelitas, que guió admirablemente, siendo célebre por su devoción singular a la Virgen María» y murió «en Burdeos, en el territorio de Gascuña», en el año 1265.
El elogio del Martirologio Romano, que acabamos de citar, menciona prácticamente todo lo que sabemos con certeza acerca de este santo. Muchas otras circunstancias de su vida, o no están documentadas o son legendarias.
Sabemos que fue elegido Superior General de los carmelitas en 1247; durante su gobierno la orden creció mucho. Ese mismo año el Papa aprobó las nuevas constituciones.
Según una piadosa creencia, la Santísima Virgen se apareció a San Simón en 1251 (quizás el 16 de julio) para comunicarle el extraordinario privilegio del escapulario. La Madre de Dios llevaba el escapulario en la mano y dijo a Simón: «Cuantos mueran con este hábito se salvarán». Pero «las pruebas de la historicidad de la aparición no son muy satisfactorias, ya que no existe ningún documento de la época que haga mención de ese suceso. Pero lo cierto es que la devoción del escapulario se ha extendido en toda la Iglesia y ha sido enriquecida con indulgencias por varios Papas» ¹.
La imagen de esta entrada pertenece a la Catedral de Morón; tomamos la foto en junio de 2024.
Nota: «San Simón no ha sido canonizado oficialmente y su nombre aparece en el Martirologio Romano sólo como culto autorizado (es decir, equivalente a beato); pero la Santa Sede ha dado permiso de celebrar su fiesta a la Orden del Carmelo» ² y a algunas diócesis británicas.
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¹ Fuente: El Testigo Fiel
² Fuente: El Testigo Fiel

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