28 de enero de 2020

28 de enero: Santo Tomás de Aquino


Dice el Martirologio Romano: «Memoria de Santo Tomás de Aquino, presbítero de la Orden de Predicadores y Doctor de la Iglesia, que, dotado de gran inteligencia, con sus discursos y escritos comunicó a los demás una extraordinaria sabiduría. Llamado a participar en el II Concilio Ecuménico de Lyon por el papa Beato Gregorio X, falleció durante el viaje en el monasterio de Fossanova, en el Lacio, el día siete de marzo, fecha en la que, años después, se trasladaron sus restos a la ciudad de Toulouse, en Francia».

Dado que en la imagen -foto tomada en la Basílica de Santo Domingo de la ciudad de Tucumán- el Doctor Angélico aparece sosteniendo la Eucaristía, nos parece oportuno recordar estas palabras de Benedicto XVI:

«Santo Tomás tuvo un alma exquisitamente eucarística. Los bellísimos himnos que la liturgia de la Iglesia canta para celebrar el misterio de la presencia real del Cuerpo y de la Sangre del Señor en la Eucaristía se atribuyen a su fe y a su sabiduría teológica».



Transcribimos uno de esos himnos, el Panis Angelicus:


Panis angelicus
fit panis hominum;
dat panis coelicus
figuris terminum:
O res mirabilis!
manducat Dominum
pauper, servus, et humilis.
Te trina Deitas
unaque poscimus:
sic nos tu visita,
sicut te colimus;
per tuas semitas
duc nos quo tendimus,
ad lucem quam inhabitas.
Amen.

El pan de los ángeles se convierte en pan de los hombres;
el pan del cielo termina con todas las prefiguraciones:
¡Oh, cosa admirable! Come a su Señor el  pobre,  siervo y  humilde.
Te rogamos a Ti, Dios, uno en tres,
que así vengas a nosotros, como a ti te damos culto.
Por tus caminos guíanos  adonde anhelamos,
a la luz en la que moras.
Amén.

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