8 de septiembre de 2021

8 de septiembre: San Isaac de Armenia

San Isaac de Armenia (izq.) junto a San Mesrob

En el Martirologio se consigna hoy la Memoria de San Isaac de Armenia: 

«En la ciudad de Bagrevand, en Armenia Mayor, San Isaac, obispo, que, para fomentar la vida cristiana, tradujo al idioma armenio la Sagrada Escritura y la Liturgia, se adhirió a la fe del Sínodo Efesino y, finalmente, expulsado de la sede, murió en el destierro».



El sitio de la parroquia armenia católica de Buenos Aires trae esta biografía del santo (llamado allí San Sahág):

«Era hijo de San Nersés el Grande y recibió su educación primaria y superior en Cesarea y Bizancio. Fue Catholicós de los Armenios durante fines del siglo IV. También es recordado por sus obras literarias. Fue él quien animó a San Mesrob en sus obras. Tras el descubrimiento del alfabeto, San Sahág se puso a trabajar en la primera traducción de la Biblia. Fundó escuelas y mejoró las ya existentes. Formuló los primeros libros de ritual y traducido las obras de los Santos Padres en Armenia. Escribió una serie de cánones, himnos y oraciones, y es reconocido como uno de los fundadores de la literatura armenia eclesiástica y nacional. La Iglesia Armenia lo venera como uno de los santos traductores junto con San Mersob». 

En la primera imagen vemos a San Isaac junto a San Mesrob; la segunda es un recorte de la primera. Aunque el texto biográfico lo tomamos del sitio de la parroquia armenia católica de Buenos Aires (Nuestra Señora de Narek, Charcas casi Salguero), las imágenes proceden del templo de la Iglesia Apostólica Armenia (San Gregorio Iluminador, Armenia casi Niceto Vega).

El libro de Jorge Sarafian, "Armenia a través de sus poetas", trae esta poesía de San Isaac (Sahag Bartev),  que, en razón de su tema, ilustramos con una imagen del mismo templo armenio apostólico:

Hoy,  llegando a Betania,
con su omnipotente mandato
llamó a Lázaro;
se estremeció la muerte,
fue derrotado el infierno,
y la contaminación se disolvió.

De pie, a la entrada de la caverna
hizo retumbar su orden:
-¡Lázaro, levántate y sal purificado!
Y la llamada resonante de la Voz
estremeció de miedo a los precursores del infierno
y el muerto fue purificado,
y salió de la tumba
envuelto en su sudario;
y Cristo le impartió la orden
de entrar en la vida eterna.

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