31 de julio de 2024

31 de julio: San Ignacio de Loyola

 

Con una imagen que se venera en la iglesia de Nuestra Señora de Monserrat celebramos hoy la Memoria de San Ignacio de Loyola, el gran santo español fundador de la Compañía de Jesús y uno de los más destacados personajes de la Reforma Católica.

Dado lo apasionante de su vida y la vastedad de su obra, hemos optado por transcribir aquí, con algunas adaptaciones, la resumida biografía que publica Repetto en su obra "Todos los Santos".


Íñigo López nació en Loyola (Guipúzcoa) en 1491. Educado para la vida de caballero, adoptó la carrera militar. Fue herido en el sitio de Pamplona en 1521. Debió volver a su casa a reponerse. Allí, leyendo la vida de Cristo y de los santos, tuvo lugar su conversión. Peregrinó a Montserrat y pasó una temporada de soledad en Manresa, marchando luego a Tierra Santa (1523).

Comenzó entonces a estudiar, y después de pasar un tiempo en Alcalá de Henares marchó a París, comenzando desde entonces a llamarse Ignacio de Loyola. En París emprende la fundación de la Compañía de Jesús con el voto de Montmartre el 15 de agosto de 1534. Luego pasó a Venecia, donde se ordena sacerdote en 1537. Impedido de ir a Oriente, se dirige a Roma y logra que el papa Paulo III confirme su compañía, de la que es elegido general en abril de 1541. Escribe las constituciones de la compañía, a la que da como lema  «A mayor gloria de Dios» y dirige con sabiduría y santidad el crecimiento de su grandiosa obra, toda ella dedicada a la salvación de las almas en innumerables actividades apostólicas.

El envía a San Francisco Javier a la India para la obra misionera. Muere en Roma el 31 de julio de 1556. Su obra escrita son, además de las Constituciones y cartas, los Ejercicios Espirituales, que han proporcionado espiritualidad a millones de fieles a lo largo de la historia. 

Fue canonizado en 1622.

29 de julio de 2024

29 de julio: San Luis Martin y Santa María Celia Guérin

Aunque, conforme a la práctica habitual del Martirologio,  se ha inscripto a San Luis Martin y a Santa María Celia en sus respectivas fechas de fallecimiento, ambos han sido beatificados y canonizados como matrimonio, por lo que hoy, en la fecha que corresponde al primero de ellos, hablaremos de los dos.



Luis Martin nació en Burdeos en 1823. Era el segundo de los cinco hijos del matrimonio de Pierre-François Martin, capitán del ejército francés, y Marie Anne Fanny Boureau, ambos cristianos de fe viva. La primera formación de Luis estuvo vinculada a la vida militar y se benefició de las facilidades que tenían los hijos de los militares.

Al jubilarse su padre, la familia se trasladó a Alençon (1831) y Luis estudió con los Hermanos de las Escuelas Cristianas de la ciudad. Tanto en la familia como en el colegio recibió una sólida formación religiosa.

Terminados los estudios, no se inclinó hacia la vida militar, sino que quiso aprender el oficio de relojero, primero en Bretaña, luego en Rennes, Estrasburgo, en el Gran San Bernardo (Alpes suizos) y por último en París.

A los veintidós años sintió el deseo de consagrarse a Dios en la vida religiosa. Para ello, se dirigió al monasterio del Gran San Bernardo, con intención de ingresar en esta Orden, pero no fue admitido porque no sabía latín. Con gran valor se dedicó a estudiarlo durante más de un año, con clases particulares; pero, finalmente, renunció a ese proyecto. No se sabe mucho de este período: sólo que su madre en una carta le exhortaba a ser  humilde, y que mostró su valentía y sangre fría salvando de morir ahogado al hijo de un  amigo de su padre.

En Alençon puso una relojería. Sus padres, tras la muerte de los otros hijos, vivieron siempre con él, incluso después de su matrimonio con Celia Guérin.

Hábil en su oficio, tenía amigos y conocidos con los que le gustaba pescar y jugar al billar, y era apreciado por sus cualidades poco comunes y por su distinción natural, que explica por qué le presentaron un proyecto de matrimonio con una joven de la alta sociedad, al que se negó.

En 1871, el amor al silencio y al retiro lo llevó a comprar una pequeña propiedad con una torre y un jardín. Allí instaló una estatua de la Virgen, que le había regalado la señora Beaudouin; trasladada más tarde a Buissonnets, esta imagen fue conocida en todo el mundo como la Virgen de la Sonrisa.


Celia Guérin nació en Gandelain, departamento de Orne (Normandía), en 1831. Era hija de Isidoro Guérin, un militar que a los 39 años decidió casarse con una joven dieciséis años más joven que él. De esta unión nacieron también Marie Louise, la primogénita, e Isidore, el más pequeño. Para los padres de Celia la vida había sido dura, lo que repercutía en su manera de ser: eran rudos, autoritarios y exigentes, si bien tenían una fe firme. Celia, inteligente y comunicativa por naturaleza, dice en una de sus cartas que su infancia y juventud fueron tristes "como un sudario". A pesar de ello, cuando su padre, viudo y enfermo, manifestó el deseo de ir a habitar con ella, lo acogió y cuidó hasta que murió en 1868, con ayuda de su hermana Marie Louise. 

Cuando se jubiló su padre, la familia se estableció en Alençon en 1844. La señora Guérin abrió un café y una sala de billar, pero su carácter intransigente no favoreció el desarrollo del negocio. La familia salía adelante con dificultad, gracias a la pensión y a los trabajos de carpintería del padre. En pocos años, la situación financiera se hizo muy precaria y no mejoró hasta que las hijas contribuyeron con su trabajo a cuadrar el balance familiar. Esta situación económica influyó en los estudios de las hijas: Celia entró en el internado de las religiosas de la Adoración Perpetua; aprendió los primeros rudimentos del punto de Alençon, un encaje de los más famosos de la época; luego, para perfeccionarse, se inscribió en la "Ecole dentellière". Mientras tanto, la hermana mayor se dedicó al bordado, con su madre. No tenemos documentación de este período, pero Celia conservaba un excelente recuerdo de este tiempo.

Celia deseaba formar parte de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Como no la admitieron, pidió luz al Señor para conocer su voluntad y el 8 de diciembre de 1851, después de una novena a la Inmaculada Concepción, escuchó interiormente las palabras: "Hacer punto de Alençon". Con la ayuda de su hermana comenzó esta empresa y ya a partir de 1853 era conocida como fabricante del punto de Alençon. En 1858 la casa para la que trabajaba recibió una medalla de plata por la fabricación de este encaje y Celia una mención de alabanza. Poco después, su hermana entró en el monasterio de la Visitación y tomó el nombre de María Dositea.

Un día, al cruzarse con un joven de noble fisonomía, semblante reservado y dignos modales, se sintió fuertemente impresionada y oyó interiormente que ese era el hombre elegido para ella. En poco tiempo los dos jóvenes llegaron a apreciarse y amarse, y el entendimiento fue tan rápido que contrajeron matrimonio el 13 de julio de 1858, tres meses después de su primer encuentro. Llevaron una vida matrimonial ejemplar: misa diaria, oración personal y comunitaria, confesión frecuente, participación en la vida parroquial. De su unión nacieron nueve hijos, cuatro de los cuales murieron prematuramente. Entre las cinco hijas que sobrevivieron, Teresa, la futura santa patrona de las misiones, es una fuente preciosa para comprender la santidad de sus padres, que educaban a sus hijas para ser buenas cristianas y ciudadanas honradas. A los 45 años, Celia recibió la noticia de que tenía un tumor en el pecho y pidió a su cuñada que, cuando ella muriera, ayudara a su marido en la educación de los más pequeños: vivió la enfermedad con firme esperanza cristiana hasta la muerte, en agosto de 1877.

Luis se encontró solo para sacar adelante a su familia: La hija mayor tenía 17 años y la más pequeña, Teresa, cuatro y medio. Se trasladó a Lisieux, donde residía el hermano de Celia; de este modo la tía Celina pudo cuidar de las hijas. Entre 1882 y 1887 tres de las hijas de Luis entraron al Carmelo. El sacrificio mayor fue separarse de Teresita, que entró en el Carmelo a los 15 años. Luis tenía una enfermedad que lo fue invalidando hasta llegar a la pérdida de sus facultades mentales. Fue internado en el sanatorio de Caen, y murió en julio de 1894.

En la página del Vaticano, de donde tomamos la información para escribir esta entrada, se añade:

No estamos habituados a pensar en la santidad de un matrimonio, porque nuestra experiencia nos lleva a unir la santidad a un individuo. Juan Pablo II se atrevió a ir más allá de los esquemas, beatificando a Luis y María Beltrame Quattrocchi. Ahora, el Papa Benedicto XVI ha decidido añadir a ellos a los cónyuges Martin, a fin de mostrar a los padres y madres de familia de todo el mundo la grandeza de la vocación a la vida conyugal. Así se concreta la invitación de Juan Pablo II: "Es el momento de proponer de nuevo a todos con convicción este "alto grado" de la vida cristiana ordinaria. La vida entera de la comunidad eclesial y de las familias cristianas debe ir en esta dirección" (Novo millennio ineunte, 31) y del concilio Vaticano II: "Todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad" (Lumen gentium, 40).

¿Qué es lo que fascina de los esposos Martin? ¿Qué mensaje deja esta familia a la Iglesia y a la sociedad? Sin duda fascina la valentía de esta familia que, después de diecinueve años de matrimonio, ante la crisis económica que afligía a Francia, queriendo garantizar bienestar y futuro a sus hijos, halló la fuerza de dejar Alençon y trasladarse a Lisieux, como tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo, "emigrantes" en busca de lo que pudiera hacer más bella la vida y concreta la esperanza. Hay una belleza que emana de su trabajo artesanal emprendedor: Luis Martín, como relojero y joyero; y Celia Guérin, como pequeña empresaria de una taller de bordado. Junto con sus cinco hijas, emplearon tiempo y dinero en ayudar a quienes tenían necesidad. Su casa no fue una isla feliz en medio de la miseria, sino un espacio de acogida, comenzando por sus obreros. El matrimonio Martin nos recuerda que existe una ética que debe imbuir la vida de los empresarios, poniendo en el centro el valor de la persona humana (cf. Populorum progressio, 42-44). Anima su testimonio cristiano de laicos, vivido dentro y fuera de las paredes del hogar, a través de la belleza de su vida, la fascinación de los sentimientos, la transparencia del amor, sabiendo dedicarse tiempo, porque "el amor no es un trabajo para hacer de prisa" (M. Noëlle). El compromiso eclesial de los esposos Martin recuerda que "la futura evangelización depende, en gran parte, de la iglesia doméstica" (Familiaris consortio, 52), y tiene el sabor de la ternura.

La iglesia asuncena dedicada a San Rafael conserva y exhibe reliquias de los padres de Santa Teresita del Niño Jesús. 

26 de julio de 2024

26 de julio: Beata María Pierina De Micheli

El Martirologio Romano consigna hoy escuetamente: 

En Centonara d’Artò, Madonna del Sasso, Beata Josefa María (María Pierina) de Micheli, religiosa de las Hermanas de la Inmaculada Concepción.

En la estampita que mostraremos hay algunos datos más acerca de la vida de esta religiosa que pasó parte de su vida en Buenos Aires.




Al dorso de la estampa se lee esta plegaria:


25 de julio de 2024

25 de julio: San Cristóbal

Pese a la enorme popularidad de San Cristóbal, y a que este blog ya lleva casi una década de vida, esta es la primera vez que honramos aquí la memoria de este santo.

Desde el punto de vista histórico, es escasísimo lo que sabemos acerca de San Cristóbal. Ni siquiera sabemos en qué siglo vivió. El Martirologio se limita a decir que fue mártir en Licia. 

Seguramente a partir de su nombre, que significa «el que lleva a Cristo», se fue tejiendo en torno a él una leyenda,  famosa en todo el mundo, cuya parte principal cuenta lo siguiente, en versión de la Leyenda Áurea de Jacobo de la Vorágine (del siglo XIII):

Cierta noche cuando dormía en su choza, oyó la voz de un niño que le llamaba: «Cristóbal, ven a transportarme». Cristóbal se despertó y salió, pero no vio a nadie. Volvió a entrar en su morada y oyó, por segunda vez, la misma voz; inmediatamente acudió, pero no encontró a nadie. Al oír el llamado por tercera vez, Cristóbal salió a buscar detenidamente y encontró, a la orilla del río, a un niño que le pidió amablemente, que le transportase a la otra orilla. Cristóbal subió al niño en sus hombros, tomó su cayado y empezó a vadear la corriente. Pero las aguas empezaron a subir y el niño pesaba como el plomo. Cuanto más avanzaba Cristóbal, más crecía la corriente y más pesado se hacía el niño, de suerte que Cristóbal tuvo miedo de perecer ahogado. Sin embargo, con gran esfuerzo pudo llegar a la otra orilla. Entonces dijo al pequeño: «Niño, me has puesto en un grave peligro. Me pesabas como si cargase el mundo sobre mis hombros. ¡Nunca había soportado un peso tan grande como el tuyo, que eres tan pequeño!» Y el niño respondió: «No te maravilles por ello, Cristóbal. No has cargado al mundo, pero llevaste sobre los hombros al Creador del mundo. Yo soy Jesucristo, el Rey a quien sirves con tu trabajo. Y, para que sepas que digo la verdad, planta tu cayado junto a tu casa, y yo te prometo que mañana tendrá flores y frutos». Dicho esto, desapareció el niño. Cristóbal plantó su cayado y, cuando se levantó a la mañana siguiente, el palo seco era como una palmera llena de hojas, de flores y de dátiles.

La leyenda también señala el pasado oscuro de Cristóbal -antes llamado Réprobo-, su estatura gigantesca,  las conversiones que su ejemplo produjo, y las torturas que sufrió por ser cristiano.


En la actualidad, el santo es muy popular como patrono de los viajeros, de modo particular de los conductores de automóviles; en muchos vehículos yo he visto su imagen.

Las fotos fueron tomadas en dos ocasiones distintas (2017 y 2018) en la iglesia porteña dedicada al santo, que da nombre a todo el barrio.

23 de julio de 2024

23 de julio: San Ezequiel

 


En el frente de la iglesia de la Santa Cruz, junto a San Juan Bautista y al profeta Jeremías -de quien fue contemporáneo-, se encuentra una imagen de Ezequiel.


Dice hoy el Martirologio: 

Conmemoración de San Ezequiel, profeta, hijo del sacerdote Buzi, que elegido durante la visión de la gloria de Dios que tuvo en su exilio en el país de los caldeos, y puesto como atalaya para vigilar a la casa de Israel, censuró por su infidelidad al pueblo elegido y previó que la ciudad santa de Jerusalén sería destruida y su pueblo deportado. Estando en medio de los cautivos, alentó a estos a tener esperanza y les profetizó que sus áridos huesos resucitarían y tendrían una nueva vida.

En muchos calendarios la conmemoración del profeta Ezequiel está inscripta el 10 de abril, pero en la revisión del Martirologio en 2001 se optó por la fecha más antigua del 23 de julio, que ya figura  en los sinaxarios griegos, anteriores al primer testimonio de inscripción en el mes de abril.

Es la primera vez que el profeta Ezequiel se hace presente en este blog.

17 de julio de 2024

17 de julio: Beatas Mártires Carmelitas de Compiègne

La Iglesia honra hoy a dieciséis mártires carmelitas del monasterio de Compiègne, que rechazaron obedecer la Constitución Civil del Clero del gobierno revolucionario francés, que había mandado la supresión del monasterio. Las religiosas fueron arrestadas y trasladadas a París, donde fueron guillotinadas el 17 de julio de 1794. De este modo las recuerda el Martirologio:

«En París, capital de Francia, Beatas Teresa de San Agustín (María Magdalena Claudina) Lindoine y quince compañeras, vírgenes del Carmelo de Compiègne y mártires, que durante la Revolución Francesa se mantuvieron  fieles a la observancia monástica y ante el patíbulo renovaron las promesas  bautismales y los votos religiosos».

Eran catorce monjas (tres de las cuales legas) y dos externas: 

María Ana Francisca de San Luis Brideau, 

María Ana  de Jesús Crucificado Piedcourt, 

Carlota de la Resurrección (Ana María Magdalena)  Thouret, 

Eufrasia de la Inmaculada Concepción (María Claudia Cipriana) Brard, 

Enriqueta  de Jesús (María Gabriela) de Croissy, 

Teresa del Corazón de María (María Ana)  Hanisset, 

Teresa de San Ignacio (María Gabriela) Trézelle, 

Julia Luisa de Jesús (Rosa)  Chrétien de Neufville, 

María Enriqueta de la Providencia (Ana) Pelras, 

Constancia (María  Genoveva) Meunier, 

María del Espíritu Santo (Angélica) Roussel, 

María de Santa Marta  Dufour, 

Isabel Julia de San Francisco Vérolot, 

Catalina y Teresa Soiron.  


Fueron beatificadas en 1905. El cuadro con la imagen de las 16 mártires carmelitas se exhibe en la capilla de Corpus Christi.

15 de julio de 2024

15 de julio: San Buenaventura

Se cumplen hoy 750 años de la muerte de San Buenaventura, el gran obispo y cardenal franciscano.  Celebramos su Memoria con una célebre oración compuesta por él, acompañada por dos fotos que tomamos en sendas visitas (en 2018 y en 2022) en el Museo Franciscano que funciona junto  a la Basílica de San Francisco de Asís.



Traspasa, dulcísimo Señor Jesús, la médula de mi alma

con el suavísimo y saludabilísimo dardo de tu amor;

con la verdadera, pura y santísima caridad apostólica,

a fin de que mi alma desfallezca y se derrita siempre

sólo en amarte y en deseo de poseerte: que por ti suspire,

y desfallezca por hallarse en los atrios de tu casa;

anhele disolverse y ser contigo.


Haz que mi alma tenga hambre de ti,

Pan de los ángeles,

alimento de las almas santas,

Pan nuestro de cada día,

supersubstancial,

lleno de toda dulzura y sabor,

y de todo suave deleite.

De Ti, en quien desean mirar los ángeles, tenga siempre hambre mi corazón,

el interior de mi alma rebose con la dulzura de tu sabor;

tenga siempre sed de ti, fuente de vida,

manantial de sabiduría y de ciencia,

río de luz eterna,

torrente de delicias,

abundancia de la casa de Dios.


Que te desee, te busque, te halle;

que a ti vaya y a ti llegue;

en ti piense, de ti hable,

y todas mis acciones encamine a honra y gloria de tu nombre,

con humildad y discreción,

con amor y deleite,

con facilidad y afecto,

con perseverancia hasta el fin;

para que tú solo seas siempre mi esperanza,

toda mi confianza,

mi riqueza, mi deleite,

mi alegría, mi gozo,

mi descanso y mi tranquilidad,

mi paz, mi suavidad, mi perfume, mi dulzura,

mi comida, mi alimento, mi refugio, mi auxilio,

mi sabiduría, mi herencia, mi posesión, mi tesoro,

en el cual, fijas y firmes e inconmovibles,

estén siempre arraigados mi alma y mi corazón. Amén.



TRANSFIGE, dulcissime Domine Iesu, medullas et viscera animae meae suavissimo ac saluberrimo amoris tui vulnere, vera serenaque et apostolica sanctissima caritate, ut langueat et liquefiat anima mea solo semper amore et desiderio tui, te concupiscat et deficiat in atria tua, cupiat dissolvi et esse tecum.

Da ut anima mea te esuriat, panem Angelorum, refectionem animarum sanctarum; panem nostrum cotidianum, supersubstantialem, habentem omnem dulcedinem et saporem, et omne delectamentum suavitatis. Te, in quem desiderant Angeli prospicere, semper esuriat et comedat cor meum, et dulcedine saporis tui repleantur viscera animae meae; te semper sitiat fontem vitae, fontem sapientiae et scientiae, fontem aeterni luminis, torrentem voluptatis, ubertatem domus Dei.

Te semper ambiat, te quaerat, te inveniat, ad te tendat, ad te perveniat, te meditetur, te loquatur, et omnia operetur in laudem et gloriam nominis tui, cum humilitate et discretione, cum dilectione, et delectatione, cum facilitate et affectu, cum perseverantia usque in finem; ut tu sis solus semper spes mea, tota fiducia mea, divitiae meae, delectatio mea, iucunditas mea, gaudium meum, quies et tranquillitas mea, pax mea, suavitas mea, odor meus, dulcedo mea, cibus meus, refectio mea, refugium meum, auxilium meum, sapientia mea, portio mea, possessio mea, thesaurus meus, in quo fixa et firma et immobiliter semper sit radicata mens mea et cor meum. Amen.

13 de julio de 2024

13 de julio: San Enrique

Hoy recordamos a San Enrique II, de cuya muerte se cumplen hoy exactamente 1000 años. Así es elogiado en el Martirologio:


«San Enrique, emperador romano-germánico, que, según la tradición, de acuerdo con su esposa Cunegunda puso gran empeño en reformar la vida de la Iglesia y en propagar la fe en Cristo por toda Europa, donde, movido por un celo misionero, instituyó numerosas sedes episcopales y fundó monasterios. Murió en este día en Grona, cerca de Göttingen, en Franconia».

Enrique II nació en el año 972. En 995 sucedió en el gobierno del ducado a su padre, que llevaba su mismo nombre y era Duque de Baviera. 

San Enrique estuvo casado con Santa Cunegunda, pero no tuvieron hijos. En 1002, a la muerte de su primo Otón III, fue elegido emperador. Fue coronado por Benedicto VIII. Murió en 1024 y fue canonizado en 1146 por Eugenio III.

La hermosa imagen que vemos se venera en la iglesia Santa Felicitas.

Oración Colecta:

Oh Dios, que has llevado a San Enrique, movido por la generosidad de tu gracia, a la contemplación de las cosas eternas desde las preocupaciones del gobierno temporal, concédenos, por sus ruegos, caminar hacia ti con sencillez de corazón en medio de las vicisitudes de este mundo.

9 de julio de 2024

9 de julio: Nuestra Señora de Itatí

 

En la monumental y hermosa iglesia dedicada a la Virgen de Lourdes en Santos Lugares hay varios vitrales dedicados a diversas advocaciones marianas de la Argentina. 

Entre ellos se encuentra uno consagrado a Nuestra Señora de Itatí, cuya memoria celebramos hoy. Se trata de una buena ocasión para recordar algunas palabras pronunciadas por San Juan Pablo II en su visita a Corrientes el 9 de abril de 1987:

«Nos encontramos ante la imagen de la Inmaculada Concepción, venerada en el santuario de Itatí, fundado en el año 1615, y centro de la honda tradición mariana de esta región. Desde entonces, muchos miles de peregrinos han acudido ante esta imagen para honrar a María; para poner sus intenciones y sus vidas bajo su protección e intercesión.

Hoy queremos acudir también nosotros a la Virgen María, para atestiguar ese mismo amor y esa misma confianza en la que es Madre de Dios y Madre nuestra. Queremos ser buenos hijos que vienen a saludar a su Madre; hijos que se saben necesitados de su protección maternal; hijos que quieren demostrarle sinceramente su afecto».

(...)

«Hoy está también entre nosotros la imagen de María, que ha llegado desde su santuario de Itatí, verdadero centro espiritual de todo el litoral. Mi ánimo se llena de gozo y de agradecimiento al Señor al considerar que, a lo largo de los siglos, los hijos de esta tierra han sabido hallar en la Virgen la guía y el modelo seguro para seguir a Jesús.

Vuestra religiosidad popular, tan rica y arraigada, muestra que, en lo más hondo de vuestra conciencia, se asienta la firme convicción de que nuestra vida sólo tiene sentido si se orienta, radical y completamente, hacia Dios. La devoción a la Cruz de los Milagros –Cruz fundacional de Corrientes–, y a la Limpia Concepción de Itatí, ponen de manifiesto cuáles son vuestros grandes amores: el Señor Crucificado y su Madre Inmaculada, la criatura que más y mejor supo unirse al misterio redentor de su Hijo. Debéis, por eso, conservar y fomentar las variadas manifestaciones de vuestra piedad popular, como cauce privilegiado para vuestra unión con Dios y con los demás».

4 de julio de 2024

4 de julio: Nuestra Señora del Refugio de los Pecadores

El sitio donde tuvo lugar la Batalla de Caseros (actual sede del Colegio Militar de la Nación) perteneció a don Diego Casero; su apellido y su conocido Palomar dieron nombre a la zona y sus aledaños. La casona de Diego Casero aun se conserva, y en una de sus habitaciones funcionó el oratorio de María del Rosario Salas de Casero, donde siguen estando algunas de las imágenes originales, como la que veremos en esta entrada.


Se trata de este antiguo cuadro de Nuestra Señora Refugio de los Pecadores.


El cartel explicativo reseña la historia de esta imagen y de esta advocación que hoy, como allí mismo se añade, es celebrada en algunos lugares.

3 de julio de 2024

3 de julio: Beata María Ana Mogas

Hoy el Martirologio señala: «En Fuencarral, pueblo cercano a Madrid, en España, Beata María Ana Mogas Fontcuberta, virgen, fundadora del Instituto Franciscano de Hermanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, para la educación de las niñas y el cuidado de pobres y enfermos».

En septiembre de 2022 tomamos varias fotos de su imagen que se venera en la iglesia de Nuestra Señora del Pilar, en la localidad homónima bonaerense, en cuya página web, al recorrer las imágenes del templo, dice: «Beata María Ana Mogas: (1827-1886), religiosa nacida en Barcelona, España, que fundó la congregación de las franciscanas de la Madre del Divino Pastor (colegio que está en Pilar), dedicadas a la educación de la juventud, preferentemente la más pobre y necesitada».

Ese es un resumen acertado de su obra. Pero aun mejor es el que expresó San Juan Pablo II en el rito de la beatificación, celebrado el 6 de octubre de 1996:
 
Al «amor entrañable de Dios por sus hijos (...) supo responder generosamente la Madre María Ana Mogas Fontcuberta, y dar así abundantes frutos. Ella, renunciando a una posición social acomodada, forjó, junto al sagrario y a la Cruz, su espiritualidad inspirada en el Corazón de Cristo y basada en la entrega a Dios y al prójimo con "amor y sacrificio". Fiel al ideal franciscano, mostró su preferencia por los pobres, la capacidad de perdonar y olvidar las ingratitudes e injurias, así como la dedicación a la educación de la infancia, a la atención a los enfermos y a los que padecían alguna carencia. De ese modo respondió a la llamada del Señor a trabajar en su viña, con un estilo tan auténtico, que su santidad no impedía que fuera tan jovial. 
Este es el estilo que transmitió a sus hijas, las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, expresado en su última exhortación: "Amaos unas a otras como yo os he amado y sufríd como yo os he sufrido. Caridad, caridad verdadera, amor y sacrificio"».

1 de julio de 2024

1° de julio: Festividad de San Simón y San Judas

El calendario santoral de la liturgia hispano-mozárabe recoge hoy la festividad de los santos  Simón y Judas, apóstoles.

San Simón - San Judas Tadeo

Leemos en el libro "Santoral litúrgico hispano-mozárabe" (Cuaderno Phase número 229 del Centro de Pastoral Litúrgica de Barcelona): 

La liturgia hispana tardó en completar el ciclo de las celebraciones en honor de los apóstoles; parece que esto no se consiguió hasta el siglo XI. Nuestra fiesta puede haber sido introducida en el siglo X.

San Simón es el apóstol que en el evangelio es llamado el «zelote», por su simpatía hacia ese grupo judío extremista y violento, antes de incorporarse al grupo de los doce, y también el «cananeo», por haber nacido en esa ciudad de Galilea. Su misión apostólica se suele situar entre Egipto y Mesopotamia.

Judas Tadeo, por su parte, era hermano de Santiago el menor y familiar del Señor. Su predicación se sitúa en Mesopotamia, y una pasión apócrifa del siglo VI lo asocia a san Simón predicando en Persia y sufriendo el martirio con él.


San Simón (izq.) y San Judas (der.)


Oración

Dios, tú concediste a tus apóstoles Simón y Judas el querer y la posibilidad de ascender por los duros escalones del martirio; tú que otorgas la voluntad inicial, y haces eficaz el esfuerzo, escucha a tus hijos y concédenos el inicio de una ferviente devoción y facilítanos poder llevarla a buen término. R/. Amén.

Las imágenes de los santos de hoy son vitrales en la Catedral de San Miguel de Tucumán; los fotografiamos en julio de 2019.