27 de julio de 2026

27 de julio: San Simeón Estilita

Celebramos hoy por primera vez en este blog la Memoria de San Siméon Estilita, en el día en que aparece registrado en el Martirologio Romano. Sin embargo, en las iglesias del oriente, tanto católicas como separadas de Roma (como vemos en el cartel al pie de la imagen, que se venera en la iglesia ortodoxa de San Jorge), se lo conmemora el 1° de septiembre, en coincidencia con el Año Nuevo eclesiástico


Hace muchísimos años, cuando el diario La Nación publicaba el santoral de cada día, siendo yo apenas un adolescente, me sorprendió muchísimo leer en la breve biografía que Siméon había vivido muchos años sobre una columna. Incluso conservé el pequeño recorte por mucho tiempo. Ya de mayor, investigué con mucho interés la vida de este santo 

Simeón nació en Sisá, entre Siria y Cilicia, a finales del siglo IV, en una familia cristiana. «Era muy joven cuando oyó en la iglesia la lectura de las bienaventuranzas, lo que le decidió a vivir con los ascetas durante dos años. Luego dividió su herencia con su hermano y con los pobres y los monasterios y entró en uno de éstos». «Años más tarde se decide a llevar una vida solitaria en la montaña fijado a una roca con cadenas, y como hasta él llegaba mucha gente se mudó a lo alto de una columna, donde pasó los siguientes 37 años. Seguían acudiendo a él, incluso tribus del desierto, y los inducía a todos a llevar vida cristiana. Mostró todo su apoyo al Concilio de Calcedonia y fue consultado por todo tipo de personas».

San Simeón el Estilita murió el 27 de julio de 459 

Dice el Martirologio: «Cerca de Antioquía, en Siria, San Simeón, monje, que durante muchos años vivió sobre una columna, por lo que recibió el sobrenombre de “Estilita”, y cuya vida y trato con todos fueron admirables (459)».




De  la liturgia ortodoxa tomamos estos breves y bellos himnos a San Simeón:


Troparion - Tono 1

Fuiste un pilar de paciencia,

habiendo imitado a los antepasados, oh Venerable:

Job en el sufrimiento y José en las tentaciones.

Viviste como los incorpóreos mientras aún estabas en la carne, 

oh Simeón, nuestro Padre.

Ruega a Cristo Dios que nuestras almas se salven.


Kontakion - Tono 2

Buscabas las alturas, aunque no te separabas de las cosas de abajo;

tu columna fue un carro de fuego para ti.

De esta manera te convertiste en un verdadero compañero 

de la hueste angélica;

y junto con ellos, oh Santo, oras sin cesar a Cristo Dios por todos nosotros. 

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