30 de septiembre de 2026

30 de septiembre: San Gregorio Iluminador

 

En una de las galerías superiores de la Basílica del Espíritu Santo, en el nivel donde se encuentra el magnífico órgano de tubos del templo, fuera de la vista del público, se encuentra un cuadro de San Gregorio Iluminador, cuya Memoria se celebra hoy.

La presencia de una imagen del Apóstol de Armenia en un templo católico romano puede resultar sorprendente, pero no lo es tanto para quien conoce el vínculo histórico entre la soberbia basílica del barrio de Palermo y la comunidad armenia católica, cuya catedral se yergue desde 1981 a un par de cuadras de allí. Antes de esa fecha, y por varios años, en la Basílica del Espíritu Santo se celebraban regularmente misas en rito armenio.

Copiamos la biografía del santo que aparece en el sitio oficial de la Parroquia Armenia Católica Nuestra Señora de Narek:

Սուրբ Գրիգոր Լուսաւորիչ
(h. 250 - h. 330)


«Nació en Vagharshapat, Armenia, hacia el año 250 y fue bautizado y educado en Cesarea de Capadocia. De chico, siempre tuvo una gran devoción por la Eucaristía y por la Santísima Virgen María. De grande, se casó y tuvo dos hijos, Aristakés y Vêrtanés, que hoy son santos.

Gregorio y el rey
En aquella época, el rey de Armenia era Dêrtád (Tirídates) III, que era pagano. Gregorio trabajaba junto al rey, quien no sabía que éste era cristiano. Cada año, el rey y su corte ofrecían sacrificios en el templo pagano de la diosa Anahíd, pero Gregorio no participaba. En una oportunidad, el rey se dio cuenta de esto. Al año siguiente, llamó a Gregorio y le ordenó llevar personalmente al templo de la diosa Anahíd una corona de flores; a lo que el Santo respondió: “Mi querido rey Dêrtád, yo soy cristiano, sólo puedo adorar y alabar al único Dios verdadero, creador del cielo y de la Tierra, y a Jesucristo Hijo de Dios y juez supremo de todos los reyes de la historia. El Dios verdadero te invita hoy a abrazar la fe en Cristo”.

De las torturas al fondo del pozo
El rey se enojó, mandó a torturarlo y lo hizo sufrir mucho. Pero el Santo alababa y adoraba a Dios, y Dios lo curaba de cada tortura que recibía. El rey nunca quiso admitir los milagros de Dios, a pesar de que Gregorio lo llamaba continuamente a la conversión. En una ocasión, el rey ordenó capturarlo y encarcelarlo en un pozo muy profundo llamado Jor Viráb (o Khor Virap) en la llanura del Ararat, donde sobrevivió 14 años ayudado -según la tradición- por una mujer que le llevaba cada día un trozo de pan.

Curación del rey
Un día el rey cayó en profunda tristeza, rozando la locura, y comenzó una vida errante en el bosque, padeciendo una grave enfermedad, ante la que nadie podía acercársele ni llevarlo al palacio. Se cuenta que la hermana del rey tuvo una visión en la que Dios le reveló que solamente Gregorio podía curarlo. Entonces, fueron a buscarlo para que restaurara la razón del rey. Una vez en la corte, predicó la religión cristiana y oró a Dios para curar al rey Tirídates.

Conversión de Armenia
Cuando el rey sanó, pidió el bautismo, y en el 301 Armenia se convirtió en el primer país que adoptó el cristianismo como religión del estado. A partir de ese momento, tanto el rey como el Santo trabajaron juntos por la evangelización de Armenia. Destruyeron los templos paganos y los transformaron en iglesias cristianas.

El Iluminador
Una vez canonizado, se lo conoció como San Gregorio el Iluminador, porque precisamente “iluminó” a nuestro pueblo armenio con la luz de la Fe y nos hizo conocer el amor de Dios. Es el patrono de la Iglesia Armenia, es nombrado en la Santa Misa y en otros oficios litúrgicos, siempre con el nombre de Surp Krikór Lusavorích (San Gregorio el Iluminador).

Martirologio Romano:
“En Armenia, San Gregorio, apellidado el Iluminador, obispo, que, después de sobrellevar muchos trabajos, se retiró a una cueva cerca de la confluencia del Éufrates ramificado y allí descansó en paz. Es considerado apóstol de los armenios (c. 326)”».


«Existen en el calendario armenio varias fechas que conmemoran episodios de la vida de San Gregorio el Iluminador:
- El 5º sábado de Cuaresma se recuerda la entrada en el pozo.
- El 2º sábado de Pentecostés se conmemora la salida del pozo.
- El 4º sábado de Pentecostés se celebra el hallazgo de sus reliquias».

Nosotros lo honramos aquí en la fecha que le asigna el Martirologio Romano.

Tomamos las fotos del cuadro en diciembre de 2025.

29 de septiembre de 2026

29 de septiembre: Fiesta de los Santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

 


Leemos en "Los santos del Calendario Romano" de Enzo Lodi:

«La actual fusión de las tres fiestas de San Miguel (29 de septiembre), de San Gabriel (24 de marzo) y de San Rafael (24 de octubre) en una sola fiesta tiene la fecha de la "Dedicatio sancti angelí", es decir, de la más antigua que las otras dos (introducidas en el calendario romano sólo en 1921)». Connmemoraba la dedicación de una basílica levantada en el siglo V en la vía Salaria. 


«Esta fiesta acredita, pues, un culto antiquísimo, como se deduce de los cinco formularios del sacramentario veronense para San Miguel, y también de la tradición oriental». 


«El culto únicamente de los tres ángeles, Miguel, Gabriel y Rafael, fue aprobado el año 745 por el concilio de Letrán, presidido por el papa Zacarías, para defenderlo del culto de ángeles apócrifos, que llevaban nombres venerados en Oriente (Uriel, Salatiel, Jebudiel, Baraquiel)». 


Abre esta entrada una imagen general del retablo que les está dedicado a los tres arcángeles en la porteña basílica del Santo Rosario; luego hemos visto una  foto de la imagen cada uno de ellos por separado.  Y terminamos con otra foto general del altar:


28 de septiembre de 2026

28 de septiembre: Beato Juan Pablo I


Tras la muerte de Pablo VI, que después de Juan XXIII había gobernado la Iglesia durante los complejos años del Concilio y del postconcilio, el Colegio de Cardenales eligió para sucederlo al Patriarca de Venecia, el cardenal Albino Luciani.  En honor de sus dos predecesores tomó un nombre compuesto (Juan Pablo I) y se destacó desde el inicio de su breve pontificado por su humildad y su simpatía; es recordado como el "Papa de la sonrisa". Su papado duró sólo 33 días. Su sucesor tomó los mismos nombres porque, dijo, «dado que aquel pontificado duró apenas 33 días, me toca a mí no sólo continuarlo sino también, en cierto modo, asumirlo desde su mismo punto de partida» ¹

Los cuatro pontífices mencionados, elevados al honor de los altares, aparecen en sendos cuadros en una pared lateral de la iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes. Junto al cuadro de Juan Pablo I se exhibe también un trozo de la ropa que llevaba al entrar al cónclave de 1978 y una página de su breviario.



La Memoria de Juan Pablo I, que fue beatificado el 4 de septiembre de 2022, se celebra hoy, en el aniversario de su muerte. Hoy la recordamos por primera vez en este blog.





Terminamos esta entrada con fragmentos de la catequesis de Juan Pablo I en la segunda audiencia general de su pontificado, el 13 de septiembre de 1978:

(...)

Esto es la fe: rendirse a Dios, pero transformando la propia vida. Cosa no siempre fácil. Agustín ha narrado la trayectoria de su fe; especialmente las últimas semanas fue algo terrible; al leerlo casi se siente cómo su alma se estremece y se retuerce en luchas interiores. (...) Esta es la fe. Responder con generosidad al Señor. Pero, ¿quién dice este sí? El que es humilde y se fía enteramente de Dios.

Mi madre me solía decir cuando empecé a ser mayor: "De pequeño estuviste muy enfermo; tuve que llevarte de médico en médico y pasarme en vela noches enteras; ¿me crees"? ¿Cómo podía contestarle "Mamá, no te creo"? Claro que te creo, creo lo que me dices, y sobre todo te creo a ti. Así sucede con la fe. No se trata sólo de creer las cosas que Dios ha revelado, sino creerle a Él, que merece nuestra fe, que nos ha amado tanto y ha hecho tanto por amor nuestro.

Claro que es difícil también aceptar algunas verdades, porque las verdades de la fe son de dos clases: unas, agradables; otras son duras a nuestro espíritu. Por ejemplo, es agradable oír que Dios tiene mucha ternura con nosotros, más ternura aún que la de una madre con sus hijos, como dice Isaías. Qué agradable es esto y qué acorde con nuestro modo de ser.

Un gran obispo francés, Dupanloup, solía decir a los rectores de seminarios: Con los futuros sacerdotes sed un padre, sed una madre. Esto agrada. En cambio ante otras verdades, sentimos dificultad. Dios debe castigarme si me obstino; me sigue, me suplica que me convierta, y yo le digo: ¡no!; y así casi le obligo yo mismo a castigarme. Esto no gusta. Pero es verdad de fe.

Hay, además, otra dificultad, la Iglesia. San Pablo preguntó: ¿Quién eres, Señor? Soy ese Jesús a quien tú persigues. Una luz, un relámpago le pasó por la inteligencia. Yo no persigo a Jesús, ni siquiera lo conozco; persigo a los cristianos, eso sí. Se ve que Jesús y los cristianos, Jesús y la Iglesia, son una misma cosa: indivisible, inseparable.

Leed a San Pablo: Corpus Christi quod est Ecclesia. Cristo y Iglesia son una sola cosa. Cristo es la Cabeza, nosotros, la Iglesia, somos sus miembros. No es posible tener fe y decir creo en Jesús, acepto a Jesús, pero no acepto la Iglesia. Hay que aceptar la Iglesia, tal como es; y ¿cómo es esta Iglesia? El Papa Juan la ha llamado Mater et Magistra, maestra también. San Pablo ha dicho: “Nos acepte cada uno como ayudantes de Cristo, y administradores y dispensadores de sus misterios”.

(...) 

Yo estaba presente cuando el Papa Juan inauguró el Concilio el 11 de octubre de 1962. Entre otras cosas, dijo: “Esperamos que con el Concilio la Iglesia dé un salto hacia delante”. Todos lo esperábamos. Un salto hacia adelante, pero ¿por qué caminos? Lo dijo enseguida: sobre las verdades ciertas e inmutables. Ni siquiera le pasó por la cabeza al Papa Juan que eran las verdades las que tenían que caminar, ir hacia adelante, y después cambiar, poco a poco. Las verdades están ahí; nosotros debemos andar por el camino de estas verdades, entendiéndolas cada vez mejor, poniéndonos al día, presentándolas de forma adecuada a los nuevos tiempos.


 

También el Papa Pablo tenía la misma preocupación. Lo primero que hice en cuanto fui Papa, fue entrar en la capilla privada de la Casa Pontificia; en ella, al fondo, el Papa Pablo hizo colocar dos mosaicos, uno de San Pedro y otro de San Pablo: San Pedro muriendo y San Pablo muriendo también. Pero debajo de San Pedro figuran estas palabras de Jesús: “Oraré por ti, Pedro, para que no desfallezca tu fe”. Y debajo de San Pablo, que está recibiendo el golpe de la espada: “He cumplido mi carrera, he conservado la fe”. Ya sabéis que en el último discurso del 29 de junio pasado, Pablo VI dijo: "Después de quince años de pontificado puedo dar gracias al Señor porque he defendido la fe y la he conservado".

También es madre la Iglesia. Si es continuadora de Cristo y Cristo es bueno, también la Iglesia debe ser buena, buena con todos; pero ¿y si se diera el caso de que alguna vez hubiera gente mala en la Iglesia? Nosotros tenemos madre. Si una madre está enferma, si mi madre se quedase coja, yo la querría todavía más. Lo mismo en la Iglesia: si existen defectos y faltas —y existen— jamás debe disminuir nuestro amor a la Iglesia.

(...)

----------

¹ Juan Pablo II, Encíclica Redemptor Hominis, 2

26 de septiembre de 2026

Santa María "en sábado"

En esta Memoria de Santa María en Sábado visitamos por primera vez en este blog la iglesia de la Parroquia  Espíritu Santo de Villa Urquiza ¹.


La estatua de la Virgen es la tradicional representación de la Medalla Milagrosa. Pero la gran imagen del Espíritu Santo en el muro del fondo del presbiterio, que hemos captado también en la foto, nos mueve a invocar a María como Esposa del Espíritu Santo. Lo hacemos con esta antífona, compuesta por San Francisco de Asís:

Santa Virgen María,

no ha nacido en el mundo

ninguna semejante a ti entre las mujeres,

hija y esclava del altísimo y sumo Rey,

el Padre celestial,

Madre de nuestro santísimo Señor Jesucristo,

esposa del Espíritu Santo:

ruega por nosotros

ante tu santísimo amado Hijo, Señor y maestro.



----------
¹ (No debe ser confundida con la Basílica del Espíritu Santo, sede de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Palermo)

24 de septiembre de 2026

24 de septiembre: San Pacífico de San Severino

San Pacífico  fue un presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, «preclaro por sus penitencias, amor a la soledad y oración ante el Santísimo Sacramento», en palabras del Martirologio Romano.


Nació en 1653 en la ciudad de San Severino. Sus nombres de pila eran Carlos Antonio. Quedo huérfano a los cinco años. Durante mucho tiempo, soportó con paciencia las humillaciones que recibía de su tío, a cuyo cuidado había quedado. Al cumplir 17 años ingresó en a los Frailes Menores de la Observancia y tomó el nombre de Pacífico.


Fue ordenado sacerdote a los 25 años y se  dedicó primero a enseñar filosofía a los frailes más jóvenes; luego se le encomendó la predicación, tarea más adecuada a sus condiciones. Fue enviado a predicar a las aldeas de la comarca, donde sus sermones fueron siempre bien recibidos. 

A los 35 años quedó sordo y ciego y comenzó a padecer  una  enfermedad que le producía úlceras en las piernas. Condenado a la inmovilidad, permaneció en su convento de Forano dedicado a la penitencia y a la plegaria. Salvo por un breve período, vivió allí en Forano el resto de su vida.

San Pacífico dio muestras de poseer el don de profecía y de conocer las conciencias. Se entregaba a mortificaciones hasta el punto en que  sus superiores debieron intervenir para aliviarlas. 

En julio de 1721 recibió la visita del obispo de San Severino;  cuando el prelado se retiraba, Pacífico gritó intempestivamente: «¡Mi señor! ¡El cielo, el cielo! Yo os seguiré pronto». Pocos días después murió el obispo y el 24 de septiembre Pacífico lo siguió a la tumba. Tras su muerte se multiplicaron sus milagros. 

En 1752 se abrió su proceso de canonización. Pacífico fue beatificado en 1768 y canonizado en 1839.


La imagen de San Pacífico se venera en la Basílica de San Francisco, y la fotografiamos el 18 de septiembre de 2024, al día  siguiente de la reapertura del templo después de una larga restauración.

22 de septiembre de 2026

22 de septiembre: San Florencio

No siempre es fácil identificar con total certeza a los santos cuyas imágenes fotografiamos, sobre todo en el caso de los menos conocidos, que no tienen una iconografía precisa sino genérica. Se da el caso de santos del mismo nombre con datos históricos mínimos que no permiten diferenciarlos; de santos cuyos nombres tienen variantes; de santos que aparecen sólo en santorales muy antiguos o de uso local muy restringido; de santos sólo mencionados, sin mayores referencias...

En la  iglesia de la Inmaculada Concepción de Tandil, como relatamos el 4 de julio de 2018, hay vitrales con cuatro santos poco conocidos: Manuel, Donata, Berta y Florencio.  De los tres primeros ya nos hemos ocupado en este blog. Restaba San Florencio, y con él se planteó la dificultad a que nos hemos referido arriba: la imagen del santo no da muchas pistas. Las personas que atienden el museo anexo al templo tampoco supieron decir (como relatamos aquí) a qué se debe la presencia de esos santos en la hermosa iglesia tandilense. 



El Martirologio nombra a varios santos de nombre Florencio: cinco son obispos, lo que no parece ser el caso del santo de la imagen, que carece de todo símbolo episcopal; tres son mártires, pero tampoco el vitral muestra atributos alusivos al martirio, como podría ser una palma.  Por descarte, sólo queda un San Florencio, el que aparece registrado en el Martirologio en la fecha de hoy de este escuetísimo modo:

En el monte Glonna, a orillas del Loira, en la región de Poitiers, en la Galia, San Florencio, presbítero.

El Martirologio Romano de 1956 nombra a este mismo presbítero con las mismas palabras en esta idéntica fecha, pero también añade a un confesor de igual nombre el 22 de febrero (muerto en Sevilla) y a los santos Eutiquio y Florencio, monjes, inscriptos el 23 de mayo, fallecidos en Norcia. Todos los demás Florencios del texto de 1956 son obispos y/o mártires, categorías que ya hemos descartado por los motivos que expusimos.

De modo que, con razonable certeza, suponemos que el San Florencio del templo tandilense es el sacerdote que hoy menciona el actual Martirologio Romano, copiando al anterior.

Tomé la foto en 2018.

19 de septiembre de 2026

19 de septiembre: Santa María de Cervellón

Santa María de Cervellón o del Socorro «es considerada la primera religiosa mercedaria y por lo tanto fundadora de la familia mercedaria femenina. Nació en Barcelona, de la noble familia de Cervellón, el 1 de diciembre de 1230. Desde joven creció en el clima de caridad que vivía Barcelona alrededor del trabajo de la redención de cautivos y pronto se convirtió en ayuda de los pobres y enfermos en el hospital de Santa Eulalia de Barcelona,  del que cuidaban los religiosos mercedarios, fundados el 10 de agosto de 1218 en la catedral de la misma ciudad por San Pedro Nolasco.

Llevada por este espíritu, emitió su profesión religiosa en la Orden, el 25 de mayo de 1265, con el propósito de colaborar con el trabajo de la redención de cautivos. Pronto se estableció una comunidad con algunas jóvenes distinguidas, tanto por su condición social, como por su don espiritual y el deseo de trabajar en la ayuda de los demás, con las Obras de Misericordia a favor de los pobres y los cautivos.

Se la conoce también con el nombre de Santa María del Socorro, porque más de una vez, en vida, y después de muerta, la vieron acudir, por el aire, en “socorro” de las naves de la redención, que traían cautivos redimidos.

Murió santamente el 19 de diciembre de 1290 y fue sepultada en la iglesia, hoy Basílica de la Merced de Barcelona. Su cuerpo se conserva incorrupto; y ya desde el siglo XIII fue considerada como santa e invocada como patrona de los navegantes.

El papa Inocencio XII proclamó su santidad el 15 de febrero de 1692. Su fiesta se celebra el 19 de septiembre».



Oración litúrgica a Santa María de Cervellón:

Oh Señor, fuente de toda santidad y origen de todas las virtudes, que adornaste a santa María de Cervellón con  el don celestial del amor y de la pureza; concédenos, por  su intercesión, imitarla en el ardor de su caridad y llegar  hasta ti con un corazón limpio y humilde. Por nuestro señor  Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del  Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

La biografía y la oración proceden de un sitio mercedario. Tomamos  las fotos en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced en febrero de 2023. 

17 de septiembre de 2026

17 de septiembre: Impresión de las llagas de San Francisco



Hoy los franciscanos celebran -con categoría de Fiesta para esa familia religiosa- la  "Impresión de las Llagas a Nuestro Seráfico Padre San Francisco". El hecho ocurrió el 17 de septiembre de 1224 en el Monte Alverna, en Italia. Ese día Cristo imprimió en el cuerpo del santo las heridas de la crucifixión como signo de la  profunda identificación de Francisco con el sufrimiento del Señor. 

Honramos este día con la imagen que representa este episodio de la vida del Poverello en un retablo lateral de la Basílica de San Francisco de Asís de la ciudad de Buenos Aires. Tomamos las fotos el 18 de septiembre de 2024, al día siguiente de la reapertura del templo después de años de restauraciones. 

Completamos la entrada con la oración propuesta por el Sumo Pontífice León XIV con ocasión del VIII Centenario del tránsito de San Francisco de Asís, que se celebra este año ¹.


San Francisco, hermano nuestro, 

tú que hace ochocientos años

fuiste al encuentro de la hermana muerte 

como un hombre reconciliado,

intercede por nosotros ante el Señor.


Tú, que en el Crucifijo de San Damián 

reconociste la paz verdadera,

enséñanos a buscar en Él 

la fuente de toda reconciliación

que derriba todo muro.


Tú,  que desarmado 

atravesaste las líneas de la guerra

y de la incomprensión,

concédenos el coraje de construir puentes

allí donde el mundo levanta fronteras.


En este tiempo afligido por conflictos y divisiones,

intercede para que lleguemos a ser artesanos de paz:

testigos desarmados y desarmantes de la paz que viene de Cristo.

Amén.


----------

¹ CARTA DEL SANTO PADRE LEÓN XIV A LOS MINISTROS GENERALES DE LA CONFERENCIA DE LA FAMILIA FRANCISCANA CON MOTIVO DE LA APERTURA DEL VIII CENTENARIO DEL TRÁNSITO DE S. FRANCISCO DE ASÍS

16 de septiembre de 2026

16 de septiembre: San Cornelio

El Martirologio recoge hoy la «Memoria de San Cornelio, papa, y San Cipriano, obispo, mártires, acerca de los cuales el catorce de septiembre se relata la sepultura del primero y la pasión del segundo. Juntos son celebrados en esta memoria por todo el orbe cristiano, porque, en días de persecución, ambos testimoniaron su amor por la verdad indefectible ante Dios y el mundo».

Una reliquia de San Cornelio se cuenta entre las que aparecen en este relicario con restos de muchos santos, y por ello hoy nos referiremos hoy sólo a ese papa.


El día de su sepultura el Martirologio dice que el papa y mártir  «se opuso firmemente a la escisión de Novaciano, y con gran espíritu de caridad recuperó a la plena comunión con la Iglesia a muchos cristianos caídos en la herejía. Padeció al final el destierro en Civitavecchia, lugar de Toscana, por parte del emperador Galo, y sufrió lo indecible en palabras de San Cipriano».



Cornelio, el 21° papa de la Iglesia Católica desde el año 251, falleció en el 253. 

15 de septiembre de 2026

15 de septiembre: Nuestra Señora de los Dolores

 

La devoción privada a los Siete Dolores de la Madre de Dios precedió a la fiesta litúrgica correspondiente. La devoción se impuso durante el siglo XV. De este periodo son las imágenes llamadas "Piedad". Los dolores se fijaron en siete, por los momentos que, según el evangelio, resultaron más agudos para la Virgen: la profecía de Simeón, la huida a Egipto, la desaparición de Jesús en el templo; el camino del Calvario; la crucifixión de Jesús y su despedida desde la cruz; el descendimiento de la cruz (la Piedad) y el enterramiento. 

La fiesta de la Virgen de los Dolores, concedida a los Servitas en 1667, pasó al Calendario romano en 1814 en el tercer domingo de septiembre. En 1913 se fijó en el 15 del mismo mes y en 1960 se unificó con la fiesta de los Dolores de la Virgen. 

La fiesta de los Dolores de la Virgen se celebraba antiguamente, desde 1727, el viernes de la primera semana de Pasión. Ahora, el Viernes de la Quinta Semana de Cuaresma, se celebra la Memoria de Santa María Junto a la Cruz.

La celebración de Nuestra Señora de los Dolores, al día siguiente de la Fiesta de la Exaltación de la Cruz, sigue vinculada en la piedad popular con la devoción a los Siete Dolores, representados por las siete espadas que atraviesan el corazón de María en esta hermosa imagen que pertenece a la Basílica de María Auxiliadora en el barrio de Almagro.

La Memoria de Nuestra Señora de los Dolores  tiene las siguientes oraciones:

Oración Colecta

Dios nuestro, que quisiste que junto a tu Hijo elevado en la cruz

estuviera su Madre compartiendo sus padecimientos,

concede a tu Iglesia que,

unida a María en la pasión de Cristo,

merezca participar también de su resurrección.

Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,

y es Dios, por los siglos de los siglos.



Oración sobre las ofrendas

Dios misericordioso,

acepta las oraciones y ofrendas

que te presentamos para alabanza de tu nombre,

en la veneración de la santísima Virgen María,

que tú nos entregaste como madre

cuando estaba junto a la cruz de Jesús.

Que vive y reina por los siglos de los siglos.




Oración después de la comunión

Alimentados con el sacramento de la redención eterna,

te suplicamos, Padre,

que al recordar los dolores de la Virgen María,

completemos en nosotros, para el bien la Iglesia,

lo que falta a los padecimientos de Cristo.

Que vive y reina por los siglos de los siglos.

14 de septiembre de 2026

14 de septiembre: Fiesta de la Exaltación de la Cruz

 


Esta estampa recuerda piadosamente la muerte del padre Germán Löcken, quien  fue uno de los dos primeros misioneros del Verbo Divino en llegar a la Argentina (el otro fue el padre Enrique Becher) en 1889. Una de las caras de la estampa exalta la gloria de la Cruz redentora, cuya fiesta celebramos hoy.




8 de septiembre de 2026

8 de septiembre: Fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María

 


En el ábside de la iglesia de la Natividad de María  se encuentra este relieve, que representa justamente el nacimiento de la Virgen. 

Además de la Niña recién nacida están también sus padres, Joaquín y Ana, y otros personajes que asisten al parto, conforme el tradicional esquema iconográfico de este misterio.


Antífona de entrada
Celebremos con alegría el nacimiento de la Santísima Virgen María,
de quien nació el sol de justicia, Cristo nuestro Señor.


Oración colecta
Concédenos, Dios nuestro, las riquezas de tu gracia,
y ya que la maternidad de la Virgen María
fue para nosotros el comienzo de la salvación,
que la fiesta de su Natividad acreciente la paz.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.



Oración después de la comunión
Padre, que se alegre tu Iglesia
fortalecida con estos sagrados misterios,
y se goce por el nacimiento de la santísima Virgen María,
esperanza y aurora de salvación para el mundo entero.
Por Jesucristo, nuestro Señor.




La iglesia de la parroquia Natividad de María  queda en San Antonio 555 de la Ciudad de Buenos Aires.



5 de septiembre de 2026

5 de septiembre: Beatos Mateo Casals, Teófilo Casajús, Fernando Saperas y compañeros

El 21 de octubre de 2017 fueron beatificados 109 mártires claretianos en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. 

Se trata de Mateo Casals, Teófilo Casajús, Fernando Saperas y 106 compañeros, asesinados por odio a la fe en los años 1936 y 1937, en el contexto de la persecución desatada en la Guerra Civil española; fueron masacrados con la única culpa de ser creyentes y religiosos. Los recordamos en el día que figura en un calendario claretiano (anterior a la beatificación) en un sitio oficial de esa familia religiosa: 



Una vidriera en la iglesia del  Inmaculado Corazón de María les rinde homenaje.


De un sitio claretiano tomamos la información que sigue:

Este numeroso grupo de mártires claretianos se une a los 75 que han sido beatificados a lo largo de los últimos 25 años.

El 25 de octubre de 1992, San Juan Pablo II beatificó en Roma a los 51 mártires de Barbastro, al “seminario mártir”, como él mismo lo denominó. La película "Un Dios prohibido" (2014) ha difundido su conmovedora historia.

Trece años después, el 20 de noviembre de 2005, en Guadalajara (México), fue beatificado el padre Andrés Solá Molist, misionero claretiano catalán, asesinado el 25 de abril de 1927, en el rancho San Joaquín, cerca de la ciudad de León, en México.

Y el 13 de octubre de 2013, en Tarragona, fueron beatificados otros 23 mártires claretianos (asesinados en Sigüenza, Fernán Caballero y Tarragona), que formaban parte del grupo de 522 “mártires del siglo XX en España” que fueron beatificados ese día.

Los 109 mártires beatificados en 2017 provenían de las comunidades claretianas de Barcelona (8), Castro Urdiales (3), Cervera-Mas Claret (60), Sabadell (8), Vic-Sallent (15), Lleida (11) y Valencia (4).

A la cabeza de ese nutrido grupo de mártires figuran los mencionados Mateo Casals (sacerdote), Teófilo Casajús (estudiante) y Fernando Saperas (hermano). Ellos representan a los 49 sacerdotes, 31 hermanos y 29 estudiantes que fueron beatificados en 2017. 

Catalanes (la mayoría), navarros, aragoneses, castellanos… todos compartían la común profesión religiosa y un gran amor a Jesucristo y a la Iglesia. Salvo dos, que murieron en 1937, todos fueron martirizados en los últimos meses del año 1936, durante la persecución religiosa que tuvo lugar en la guerra civil española. En la página web que los Misioneros Claretianos han creado con motivo de la beatificación (www.109cmf.org) se pueden encontrar las biografías de cada uno de ellos y diversos relatos de su martirio.

Abundan los testimonios sobre su manera de afrontar la muerte. El P. Julio Leache, navarro de 27 años, asesinado en la finca Mas Claret, junto a Cervera (Lleida), aclara bien los verdaderos motivos del martirio: “Si nos quieren matar, quisiera que fuese solo por Dios, o sea, que me maten celebrando, administrando los Sacramentos o rezando. Pero no por otros motivos humanos o políticos… Si nos matan por fascistas, poca gracia y poco mérito tiene, ya que hay fascistas de todo color. Pero si nos matan por decir Misa y por ser católicos, esto es meritorio ante Dios, esto es ser mártires”. El P. Jaume Payàs, martirizado en Sallent (Barcelona), explicita que mueren sin odio, perdonando a sus verdugos: “Perdono a todos los que me quieren mal, y les doy un abrazo de amistad; no guardo rencor a nadie, ni a los que me han tirado en casa como a un perro; también a Ti te lo hicieron”. El P. Emili Bover, asesinado en el cementerio de Cervera el 20 de agosto, exclamó antes de morir: “Os perdono de corazón por amor de Dios”.

No es fácil comprender hoy la fuerza impresionante de estos testimonios. En la carta que el Superior General de los claretianos, el indio Mathew Vattamattam, ha publicado con motivo de la beatificación, escribe: “En tiempos líquidos como los nuestros, estas actitudes sólidas nos desarman y nos estimulan. Con la gracia de Dios, siempre es posible ser fieles a Jesús por más difíciles que sean las circunstancias. Estamos llamados a ser testigos valientes en medio de muchas pruebas y contradicciones”. Y, más adelante, añade: “Una beatificación es siempre una celebración de la fe y del perdón, no un juicio o una venganza. Por eso, tiene siempre sentido. No es un ajuste de cuentas con el pasado sino una apuesta de futuro. Solo podemos vivir juntos cuando aprendemos a respetarnos y perdonarnos”.

El lema escogido para la beatificación fue "Misioneros hasta el fin". 

La palabra "Misioneros" resume la identidad carismática de los claretianos. La expresión "hasta el fin", escrita en letras rojas, que simbolizan la sangre derramada, evoca una vida misionera llevada hasta sus últimas consecuencias: dar la vida por Cristo como él hizo por nosotros (cf. Jn 13,1).


Al día siguiente de su beatificación, dijo el papa Francisco I durante el Ángelus:

«Ayer, en Barcelona, ​​fueron beatificados Mateo Casals, Teófilo Casajús, Fernando Saperas y 106 compañeros mártires, miembros de la congregación religiosa de los claretianos y asesinados por odio a la fe durante la guerra civil española. Que su ejemplo heroico y su intercesión sostengan a los cristianos que también en nuestros días -en tal alto número- y en diversas partes del mundo, sufren discriminación y persecución». 


Como hoy es también primer sábado de mes, terminamos esta entrada con una imagen mariana que se encuentra en el frente del mencionado templo porteño. 

3 de septiembre de 2026

Jueves de la Semana XXII Durante el Año

En la misa de hoy se lee el siguiente fragmento del Evangelio según San Lucas (5, 1-11), en el que hemos destacado una frase con negrita, por el motivo que resultará evidente al ver las imágenes:


En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes».

Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes». Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

 


Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador». El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.

Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres».

Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.



El vitral pertenece a la iglesia porteña de San Pedro Apóstol, que hoy visitamos por primera vez.  Pedro está de espalda frente a Cristo; al fondo se ve una barca. En la parte inferior se lee la frase del apóstol, que hemos resaltado: "Soy un pecador". 

1 de septiembre de 2026

1 de septiembre: San Egidio

Un santo más se incorpora  a la larga lista de los que aparecen en este blog. Se trata de San Egidio, también llamado San Gil. 

Lamentablemente, la mayor parte de los datos y relatos de milagros que circulan desde la Edad Media sobre San Egidio no resultan dignos de confianza. Lo más que se puede saber sobre el santo es que debe haber sido un ermitaño o un monje que vivió cerca de la desembocadura del Ródano, en el siglo VI o VII. Un famoso monasterio que lleva su nombre afirma poseer sus reliquias. 

Con mucha prudencia, el Martirologio sólo dice:  

En la región de Nimes, de la Galia Narbonense, San Egidio o Gil, cuyo nombre adopta la población que después se formó en la región de la Camarga, y donde se dice que el santo había erigido un monasterio y completado el curso de su vida mortal.

San Egidio (San Gil) aparece entre los «Catorce Santos Auxiliadores»; es el único entre ellos que no fue mártir. Su tumba, en el monasterio, fue centro de importantes peregrinaciones que contribuyeron a la prosperidad de la ciudad de Saint Gilles hasta que, en el siglo XIII, quedó convertida en ruinas, durante la cruzada contra los albigenses. 

Fue un santo muy popular. 

En la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Chivilcoy hay una imagen suya revestido con ornamentos pontificales, como abad.



Del libro Flos Sanctorum de la Familia Cristiana, publicado en 1943, tomamos la oración con que cerramos esta entrada.

Rogámoste, Señor, que la intercesión del bienaventurado abad San Gil nos recomiende en tu divino acatamiento, para alcanzar por su patrocinio lo que no podemos impetrar por nuestros méritos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.