15 de septiembre de 2026

15 de septiembre: Nuestra Señora de los Dolores

 

La devoción privada a los Siete Dolores de la Madre de Dios precedió a la fiesta litúrgica correspondiente. La devoción se impuso durante el siglo XV. De este periodo son las imágenes llamadas "Piedad". Los dolores se fijaron en siete, por los momentos que, según el evangelio, resultaron más agudos para la Virgen: la profecía de Simeón, la huida a Egipto, la desaparición de Jesús en el templo; el camino del Calvario; la crucifixión de Jesús y su despedida desde la cruz; el descendimiento de la cruz (la Piedad) y el enterramiento. 

La fiesta de la Virgen de los Dolores, concedida a los Servitas en 1667, pasó al Calendario romano en 1814 en el tercer domingo de septiembre. En 1913 se fijó en el 15 del mismo mes y en 1960 se unificó con la fiesta de los Dolores de la Virgen. 

La fiesta de los Dolores de la Virgen se celebraba antiguamente, desde 1727, el viernes de la primera semana de Pasión. Ahora, el Viernes de la Quinta Semana de Cuaresma, se celebra la Memoria de Santa María Junto a la Cruz.

La celebración de Nuestra Señora de los Dolores, al día siguiente de la Fiesta de la Exaltación de la Cruz, sigue vinculada en la piedad popular con la devoción a los Siete Dolores, representados por las siete espadas que atraviesan el corazón de María en esta hermosa imagen que pertenece a la Basílica de María Auxiliadora en el barrio de Almagro.

La Memoria de Nuestra Señora de los Dolores  tiene las siguientes oraciones:

Oración Colecta

Dios nuestro, que quisiste que junto a tu Hijo elevado en la cruz

estuviera su Madre compartiendo sus padecimientos,

concede a tu Iglesia que,

unida a María en la pasión de Cristo,

merezca participar también de su resurrección.

Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,

y es Dios, por los siglos de los siglos.



Oración sobre las ofrendas

Dios misericordioso,

acepta las oraciones y ofrendas

que te presentamos para alabanza de tu nombre,

en la veneración de la santísima Virgen María,

que tú nos entregaste como madre

cuando estaba junto a la cruz de Jesús.

Que vive y reina por los siglos de los siglos.




Oración después de la comunión

Alimentados con el sacramento de la redención eterna,

te suplicamos, Padre,

que al recordar los dolores de la Virgen María,

completemos en nosotros, para el bien la Iglesia,

lo que falta a los padecimientos de Cristo.

Que vive y reina por los siglos de los siglos.

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