29 de junio de 2022

29 de junio: Solemnidad de San Pedro y San Pablo

 


En esta foto, que tomamos en septiembre de 2019 en la Catedral de Córdoba,  pueden verse tres vitrales. El central representa a la Virgen María en su Asunción (Titular de este templo), y a ambos lados aparecen los apóstoles San Pedro y San Pablo, a quienes honramos en la solemnidad de hoy. 

Transcribimos la Segunda Lectura del Oficio de Lecturas ¹:


ESTOS MÁRTIRES, EN SU PREDICACIÓN,  

DABAN TESTIMONIO DE LO QUE HABÍAN VISTO


El día de hoy es para nosotros sagrado, porque en él celebramos el martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo. No nos referimos, ciertamente, a unos mártires desconocidos. A toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje. Estos mártires, en su predicación, daban testimonio de lo que habían visto y, con un desinterés absoluto, dieron a conocer la verdad hasta morir por ella. 

 

San Pedro, el primero de los apóstoles, que amaba ardientemente a Cristo, y que llegó a oír de él estas palabras: Ahora te digo yo "Tú eres Pedro". Él había dicho antes: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Y Cristo le replicó: "Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Sobre esta piedra edificaré esta misma fe que profesas. Sobre esta afirmación que tú has hecho: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo, edificaré mi Iglesia. Porque tú eres Pedro. "Pedro", una palabra que se deriva de piedra, y no al revés. "Pedro" viene de "piedra", del mismo modo que "cristiano" viene de "Cristo,". El Señor Jesús, antes de su pasión, como sabéis, eligió a sus discípulos, a los que dio el nombre de apóstoles. Entre ellos, Pedro fue el único que representó la totalidad de la Iglesia casi en todas partes. Por ello, en cuanto que él solo representaba en su persona a la totalidad de la Iglesia, pudo escuchar estas palabras: Te daré las llaves del reino de los cielos. Porque estas llaves las recibió no un hombre único, sino la Iglesia única. De ahí la excelencia de la persona de Pedro en cuanto que él representaba la universalidad y la unidad de la Iglesia, cuando se le dijo: Yo te entrego, tratándose de algo que ha sido entregado a todos. Pues sepáis que la Iglesia ha recibido las llaves del reino de los cielos, escuchad lo que el Señor dice en otro lugar a todos sus apóstoles: Recibid el Espíritu Santo. Y a continuación: A quienes les perdonéis los pecados les serán perdonados y a quienes se los retengáis les quedan retenidos.

En este mismo sentido, el Señor, después de su resurrección, encomendó también a Pedro sus ovejas para que las apacentara. No es que él fuera el único de los discípulos que tuviera el encargo de apacentar las ovejas del Señor; es que Cristo, por el hecho de referirse a uno solo, quiso significar con ello la unidad de la Iglesia; y, si se dirige a Pedro con preferencia a los demás, es porque Pedro es el primero entre los apóstoles. No te entristezcas, apóstol; responde una vez, responde dos, responde tres. Venza por tres veces tu profesión de amor, ya que por tres veces el temor venció tu presunción. Tres veces ha de ser desatado lo que por tres veces habías ligado. Desata por el amor lo que habías ligado por el temor. A pesar de su debilidad, por primera, por segunda y por tercera vez encomendó el Señor sus ovejas a Pedro. En un solo día celebramos el martirio de los dos apóstoles. Es que ambos eran en realidad una sola cosa, aunque fueran martirizados en días diversos. Primero lo fue Pedro, luego Pablo. 

Celebramos la fiesta del día de hoy, sagrado para nosotros por la sangre de los apóstoles. Procuremos imitar su fe, su vida, sus trabajos, sus sufrimientos, su testimonio y su doctrina.


¹ De los sermones de San Agustín, obispo - Sermón 295, 1-2. 4. 7-8: PL 38,1348-1352

27 de junio de 2022

27 de junio: San Cirilo de Alejandría


Reproducimos una nota de Vatican News sobre San Cirilo de Alejandría, cuya memoria celebramos hoy.

«El 3 de octubre de 2007 Benedicto XVI dedicó la catequesis de esa audiencia general a la "gran figura" de uno de los Padres de la Iglesia: San Cirilo de Alejandría. Benedicto XVI afirmó en ese entonces que Cirilo fue un "incansable y firme testigo de Jesucristo, 'Verbo de Dios encarnado'".

Obispo de la Iglesia de Alejandría

Sobrino de Teófilo, quien desde el año 385 como obispo gobernó la diócesis de Alejandría en Egipto, Cirilo probablemente nació en la misma ciudad entre 370 y 380. Desde muy joven inició la vida eclesiástica y por lo tanto recibió una buena educación, tanto cultural como teológica. En el año 403 estuvo en Constantinopla siguiendo a su tío, y allí participó en el "Sínodo del Roble", que determinó la deposición del obispo de la ciudad, Juan (más tarde llamado Crisóstomo). Fue celebrado como un triunfo de la Sede Alejandrina sobre la tradicionalmente rival Sede de Constantinopla, donde residía el emperador. A la muerte de su tío Teófilo, en el año 412, el aún joven Cirilo fue elegido obispo de la influyente Iglesia de Alejandría, que gobernó con gran energía durante 32 años, buscando siempre afirmar su primacía en todo el Oriente, fuerte también en sus tradicionales lazos con Roma.

Su fe cristológica

Unos años más tarde, en 417 o 418, Cirilo buscó superar la ruptura de la comunión con Constantinopla, pero los contrastes terminológicos, teológicos y políticos se reavivaron en 428, cuando Nestorio, recién elegido como nuevo obispo de Constantinopla, prefirió dar a María el título de "Madre de Cristo" (Christotókos), en lugar de aquel otro -ya muy querido por la devoción popular- de "Madre de Dios" (Theotókos). Dado que tal título de Christotókos parecía negar la unidad de la persona de Cristo, la reacción de Cirilo fue casi inmediata. Por eso, antes y durante el Concilio de Éfeso de 431, Cirilo, que era el mayor exponente de la cristología alejandrina en ese entonces, repropuso con mucho vigor la unidad de la persona de Cristo y el deber de los Pastores de preservar la fe del Pueblo de Dios. Su criterio afirmaba que la fe del Pueblo de Dios era una expresión de la tradición y una garantía de la sana doctrina. En una carta a Nestorio, Cirilo describió claramente su fe cristológica: "Afirmamos de esta manera que hay dos diferentes naturalezas que se han unido en la verdadera unidad, pero de ambas hay un solo Cristo e Hijo" porque "la divinidad y la humanidad, unidas en una unión indescriptible e inefable, nos han producido el único Señor y Cristo e Hijo". Por lo tanto, subrayó el Obispo de Alejandría, "profesaremos un solo Cristo y Señor". Cirilo consiguió que Nestorio fuera condenado repetidamente y hacia el año 433, elaboró una fórmula teológica de reconciliación con los Antioquenos. Murió el 27 de junio de 444».

En la imagen, que está pintada en el techo de la Capilla Corpus Christi, se ve a Cirilo, con paramentos episcopales, sosteniendo un cartel que dice «Sancta Maria Mater Dei», es decir, el dogma que defendió tan fervorosamente.

24 de junio de 2022

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

 

««Beberéis aguas con gozo en las fuentes del Salvador» [Is 12,3]. Estas palabras con las que el profeta Isaías prefiguraba simbólicamente los múltiples y abundantes bienes que la era mesiánica había de traer consigo, vienen espontáneas a Nuestra mente (...) Innumerables son, en efecto, las riquezas celestiales que el culto tributado al Sagrado Corazón infunde en las almas: las purifica, las llena de consuelos sobrenaturales y las mueve a alcanzar las virtudes todas. Por ello, recordando las palabras del apóstol Santiago: «Toda dádiva, buena y todo don perfecto de arriba desciende, del Padre de las luces» [Sant 1, 17], razón tenemos para considerar en este culto, ya tan universal y cada vez más fervoroso, el inapreciable don que el Verbo Encarnado, nuestro Salvador divino y único Mediador de la gracia y de la verdad entre el Padre Celestial y el género humano, ha concedido a la Iglesia, su mística Esposa, en el curso de los últimos siglos, en los que ella ha tenido que vencer tantas dificultades y soportar pruebas tantas. Gracias a don tan inestimable, la Iglesia puede manifestar más ampliamente su amor a su Divino Fundador y cumplir más fielmente esta exhortación que, según el evangelista San Juan, profirió el mismo Jesucristo: «En el último gran día de la fiesta, Jesús, habiéndose puesto en pie, dijo en alta voz: "El que tiene sed, venga a mí y beba el que cree en mí". Pues, como dice la Escritura, "de su seno manarán ríos de agua viva". Y esto lo dijo El del Espíritu que habían de recibir lo que creyeran en El» [Jn 7, 37-39]. Los que escuchaban estas palabras de Jesús, con la promesa de que habían de manar de su seno «ríos de agua viva», fácilmente las relacionaban con los vaticinios de Isaías, Ezequiel y Zacarías, en los que se profetizaba el reino del Mesías, y también con la simbólica piedra, de la que, golpeada por Moisés, milagrosamente hubo de brotar agua [Cf. Is 12, 3; Ez 47, 1-12; Zac 13, 1; Ex 17, 1-7; Núm 20, 7-13; 1 Cor 10, 4; Ap 7, 17; 22, 1.].

La caridad divina tiene su primer origen en el Espíritu Santo, que es el Amor personal del Padre y del Hijo, en el seno de la augusta Trinidad. Con toda razón, pues, el Apóstol de las Gentes, como haciéndose eco de las palabras de Jesucristo, atribuye a este Espíritu de Amor la efusión de la caridad en las almas de los creyentes: «La caridad de Dios ha sido derramada en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado» [Rom 5, 5].

Este tan estrecho vínculo que, según la Sagrada Escritura, existe entre el Espíritu Santo, que es Amor por esencia, y la caridad divina que debe encenderse cada vez más en el alma de los fieles, nos revela a todos en modo admirable, venerables hermanos, la íntima naturaleza del culto que se ha de atribuir al Sacratísimo Corazón de Jesucristo. En efecto; manifiesto es que este culto, si consideramos su naturaleza peculiar, es el acto de religión por excelencia, esto es, una plena y absoluta voluntad de entregarnos y consagrarnos al amor del Divino Redentor, cuya señal y símbolo más viviente es su Corazón traspasado. E igualmente claro es, y en un sentido aún más profundo, que este culto exige ante todo que nuestro amor corresponda al Amor divino. Pues sólo por la caridad se logra que los corazones de los hombres se sometan plena y perfectamente al dominio de Dios, cuando los afectos de nuestro corazón se ajustan a la divina voluntad de tal suerte que se hacen casi una cosa con ella, como está escrito: «Quien al Señor se adhiere, un espíritu es con El» [1 Cor 6, 17]».

Son palabras de las páginas iniciales de la encíclica Haurietis Aquas, del Venerable Pío XII, muy oportunas para la solemnidad de hoy. Ilustramos la entrada con fotos que tomamos en 2018 en la iglesia porteña dedicada a San Rafael Arcángel.

19 de junio de 2022

Domingo XII Durante el Año

En los lugares donde la Solemnidad de Corpus Christi se celebró en su día propio, el jueves pasado, hoy es el Domingo XII Durante el Año. En la misa de este domingo la Primera Lectura se toma del libro del profeta Zacarías (12, 10-11; 13, 1) y dice así:

«Así habla el Señor:
Derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de súplica; y ellos mirarán hacia mí. En cuanto al que ellos traspasaron, se lamentarán por él como por un hijo único y lo llorarán amargamente como se llora al primogénito.
Aquel día, habrá un gran lamento en Jerusalén, como el lamento de Hadad Rimón, en la llanura de Meguido.
Aquel día, habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, a fin de lavar el pecado y la impureza».


Una versión abreviada de la primera frase, «Derramaré ... un espíritu de gracia y de súplica»,  es sostenida por un ángel, escrita en lengua latina en una larga cinta: «Effundam spiritum gratiae et precum». Se trata de uno de los siete vitrales del ábside de la Basílica del Espíritu Santo, que representan los siete sacramentos; este vitral en particular corresponde al Orden Sagrado, al que alude la frase.

18 de junio de 2022

Santa María "en sábado"

 Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios,

no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades,

antes bien, líbranos siempre de todos los peligros,

¡oh Virgen gloriosa y bendita!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,

para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén.




En esa Memoria sabatina de la Virgen María, una tierna imagen que se exhibe en el museo anexo a la Basílica del Pilar.

15 de junio de 2022

Miércoles de la Semana XI Durante el Año

En la Misa de hoy se proclama un fragmento del Segundo libro de los Reyes   (2, 1. 6-14) que relata «lo que sucedió cuando el Señor arrebató a Elías y lo hizo subir al cielo en el torbellino» (vers. 1). Transcribimos un trozo de esa lectura; la escena se desarrolla en el  río Jordán.

(...) Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó las aguas. Estas se dividieron hacia uno y otro lado, y así pasaron los dos por el suelo seco.  (...) 

Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo en el torbellino. Al ver esto, Eliseo gritó: «¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Carro de Israel y su caballería!». Y cuando no lo vio más, tomó sus vestiduras y las rasgó en dos pedazos. Luego recogió el manto que se le había caído a Elías de encima, se volvió y se detuvo al borde del Jordán.  (...)






El nombre de Elías, junto con una representación del "carro de fuego" en que fue llevado al cielo, están pintados en la parte superior del arco del ábside del templo de Nuestra Señora de la Consolación.


13 de junio de 2022

13 de junio: San Antonio de Padua

Hoy recordamos a San Antonio de Padua con un vitral de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Villa Urquiza y con fragmentos de la catequesis de Benedicto XVI en la audiencia general del 10 de febrero de 2010.

«Se trata de uno de los santos más populares de toda la Iglesia católica, venerado no sólo en Padua, donde se erigió una basílica espléndida que recoge sus restos mortales, sino en todo el mundo. Los fieles estiman las imágenes y las estatuas que lo representan con el lirio, símbolo de su pureza, o con el Niño Jesús en brazos, recordando una milagrosa aparición mencionada por algunas fuentes literarias. San Antonio contribuyó de modo significativo al desarrollo de la espiritualidad franciscana, con sus extraordinarias dotes de inteligencia, de equilibrio, de celo apostólico y, principalmente, de fervor místico.

(...)

San Antonio, siguiendo la escuela de San Francisco, pone siempre a Cristo en el centro de la vida y del pensamiento, de la acción y de la predicación. Este es otro rasgo típico de la teología franciscana: el cristocentrismo. Contempla de buen grado, e invita a contemplar, los misterios de la humanidad del Señor, el hombre Jesús, de modo particular el misterio de la Natividad, Dios que se ha hecho Niño, que se ha puesto en nuestras manos: un misterio que suscita sentimientos de amor y de gratitud hacia la bondad divina.

(...)

Queridos amigos, que Antonio de Padua, tan venerado por los fieles, interceda por toda la Iglesia, y de modo especial por quienes se dedican a la predicación; pidamos al Señor que nos ayude a aprender un poco de este arte deSsan Antonio. Que los predicadores, inspirándose en su ejemplo, traten de unir una sólida y sana doctrina, una piedad sincera y fervorosa, y la eficacia en la comunicación. (...) 

Como San Antonio recomendaba: "Si predicas a Jesús, él ablanda los corazones duros; si lo invocas, endulzas las tentaciones amargas; si piensas en él, te ilumina el corazón; si lo lees, te sacia la mente" (Sermones Dominicales et Festivi III, p. 59)».