31 de marzo de 2023

Viernes de la Semana V de Cuaresma: Santa María junto a la Cruz

 


Antífona de entrada        Cf. Bar 4, 12

Que nadie se alegre al verme viuda y abandonada por muchos.
Estoy desolada por los pecados de mis hijos,
porque se desviaron de la ley de Dios.


Oración colecta

Dios nuestro, tú quisiste que la Virgen Madre
estuviera junto a la Cruz de tu Hijo
participando de su Pasión;
protege y acrecienta en tu familia
los frutos de este misterio tan grande.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.



Tanto para la antífona como para la Oración Colecta, elegimos una de las dos opciones que ofrece el Misal Romano.

La bella imagen se venera en la iglesia de la Santa Cruz del barrio de San Cristóbal.


28 de marzo de 2023

28 de marzo: San Juan de Capistrano

El 23 de octubre de 2020, en su día litúrgico propio, honramos a San Juan de Capistrano. Pero el Martirologio de 1956 recogía su  recuerdo también en el día de hoy: «San Juan de Capistrano, sacerdote de la Orden de Menores y Confesor, de quien se hace memoria el 23 de octubre».

Por eso compartimos ahora una foto de una reliquia que se conserva en el Museo Franciscano de Buenos Aires, anexo a la Basílica de San Francisco.


Oh Dios, que suscitaste a San Juan de Capistrano para confortar a tu pueblo en las adversidades, te rogamos humildemente que reafirmes nuestra confianza en tu protección y conserves en paz a tu Iglesia. 

25 de marzo de 2023

25 de marzo: Solemnidad de la Anunciación del Señor

Visitamos hoy la iglesia de la Santísima Trinidad en Parque Lezama. 


En los paneles centrales de esta puerta profusamente decorada pueden verse a los protagonistas de la Anunciación: el ángel Gabriel y la Virgen Santísima.


Dicen los dos primeros fragmentos del himno Akáthistos:

Un arcángel excelso

fue enviado del cielo

a decir «Dios te salve» a María.

Contemplándote, oh Dios, hecho hombre

por virtud de su angélico anuncio,

extasiado quedó ante la Virgen,

y así le cantaba:

Salve,por ti resplandece la dicha;

Salve, por ti se eclipsa la pena.

Salve, levantas a Adán, el caído;

Salve, rescatas el llanto de Eva.

Salve, oh cima encumbrada

a la mente del hombre;

Salve, abismo insondable

a los ojos del ángel.

Salve, tú eres de veras

el trono del Rey;

Salve, tú llevas en ti

al que todo sostiene.

Salve, lucero que el Sol nos anuncia;

Salve, regazo del Dios que se encarna.

Salve, por ti la creación se renueva;

Salve, por ti el Creador nace niño.

Salve,¡Virgen y Esposa!


Conociendo la Santa

que era a Dios consagrada,

al arcángel Gabriel le decía:

«Tu mensaje es arcano a mi oído

y difícil resulta a mi alma;

insinúas de Virgen el parto,

exclamando:

¡Aleluya!».

23 de marzo de 2023

Jueves de la Semana IV de Cuaresma

La Segunda Lectura del Oficio de Lecturas de hoy está tomada de las Cartas de San Máximo el Confesor (Carta 11: PG 91, 454455): "La misericordia del Señor para con los que se arrepienten". En el texto, que transcribimos a continuación, hemos remarcado algunas frases que están representadas en el conjunto que conforma el altar del Sagrado Corazón (que incluye retablo y ábside) de la Basílica del Espíritu Santo.


Los predicadores de la verdad y ministros de la gracia divina, todos los que desde el principio hasta nuestros días, cada uno en su tiempo, nos han dado a conocer la voluntad salvífica de Dios, nos enseñan que nada hay tan grato y querido por Dios como el hecho de que los hombres se conviertan a él con sincero arrepentimiento

San Agustín y Santa María Magdalena

Y, para inculcamos esto mismo de un modo aún más divino, la divina Palabra del Dios y Padre, aquel que es la primigenia y única revelación de la infinita bondad, con un rebajamiento y condescendencia inefables, se dignó convivir con nosotros, hecho uno de nosotros; e hizo, padeció y enseñó todo aquello que era necesario para que nosotros, que éramos enemigos y extranjeros, que estábamos privados de la vida feliz, fuéramos reconciliados con nuestro Dios y Padre y llamados de nuevo a la vida. 

En efecto, no sólo curó nuestras enfermedades con la fuerza de sus milagros, no sólo nos liberó de nuestros muchos y gravísimos pecados, cargando con la debilidad de nuestras pasiones y con el suplicio de la cruz —como si él lo mereciera, cuando en realidad estaba inmune de toda culpa—, con lo que saldó nuestra deuda, sino que nos enseñó también, con abundancia de doctrina, a imitarlo en su benignidad condescendiente y en su perfecta caridad para con todos. 

Por esto afirmaba: No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. Y también: No son los sanos los que tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Y decía también que él había venido a buscar a la oveja perdida. Y que había sido enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Asimismo, insinúa de una manera velada, con la parábola de la dracma perdida, que él ha venido a restablecer en el hombre la imagen divina, cubierta por el repugnante estiércol de los vicios. Y también: Os aseguro que habrá en el cielo gran alegría por un pecador que se convierta. 

Con este fin, a aquel hombre que cayó en manos de los ladrones, que lo desnudaron, lo golpearon y se fueron dejándolo medio muerto, él lo reconfortó, vendándole las heridas, derramando en ellas aceite y vino, haciéndolo montar sobre su propia cabalgadura y acomodándolo en el mesón para que tuvieran cuidado de él, dando para ello una cantidad de dinero y prometiendo al mesonero que, a la vuelta, le pagaría lo que gastase de más. 

Nos muestra también la condescendencia del buen padre para con el hijo pródigo que regresa arrepentido, al que abraza, al que devuelve plenamente sus prerrogativas de hijo, sin echarle en cara su conducta anterior. 

Por esto mismo, cuando encuentra a la oveja que se había apartado de las otras cien, errante por los montes y colinas, la devuelve al redil, no a golpes y con amenazas ni agotándola de fatiga, sino que, lleno de compasión, la carga sobre sus hombros y la vuelve al grupo de las demás. 

Por esto también clamaba: Venid a mí todos los que andáis rendidos y agobiados, que yo os daré descanso

Y decía: Tomad sobre vosotros mi yugo, dando el nombre de yugo a sus mandamientos, esto es, a una vida ajustada a las enseñanzas evangélicas; y dándoles también el nombre de carga, ya que, por la penitencia, parecen algo pesado y molesto: Porque mi yugo —dice— es suave y mi carga ligera. 



Y en otro lugar, queriendo enseñamos la divina justicia y bondad, nos manda: Sed santos, perfectos, misericordiosos, como vuestro Padre celestial. Y también: Perdonad y seréis perdonados. Y: Cuanto queréis que os hagan los demás, hacédselo igualmente vosotros.

20 de marzo de 2023

Solemnidad de San José

Trasladada de ayer, por coincidir con domingo, se celebra hoy la Solemnidad de San José.


Invocamos a San José con esta oración, transcrita al final de la Carta Apostólica Patris Corde,  del 8 de diciembre de 2020, dedicada al santo:

Salve, custodio del Redentor
y esposo de la Virgen María.
A ti Dios confió a su Hijo,
en ti María depositó su confianza,
contigo Cristo se forjó como hombre.

Oh, bienaventurado José,
muéstrate padre también a nosotros
y guíanos en el camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y valentía,
y defiéndenos de todo mal. Amén.

La bella imagen se venera en la iglesia porteña consagrada a Santa Amelia, a la que hoy visitamos por primera vez en este Blog.

17 de marzo de 2023

17 de marzo: San Patricio

 


Muchos detalles de la vida de San Patricio,  el gran evangelizador de Irlanda, nos son desconocidos o pertenecen al terreno de la leyenda. 

Para lo que sí parece haber un fundamento histórico es para el dato de que, a su arribo a tierras irlandesas, San Patricio permaneció una temporada en Ulster, donde fundó el monasterio de Saúl y emprendió, con su energía característica, la tarea de conquistar el favor del «Gran Rey» Laoghaire, que moraba con su corte en Tara, de la región de Meath. Indudablemente que hay mucho de fábula en lo que se cuenta sobre el encuentro de San Patricio con los magos druidas, pero es imposible negar que, de aquel encuentro resultó una decisión trascendental y de que el santo, ya fuera por el poder de su carácter o por el don de obrar milagros, obtuvo una rotunda victoria sobre sus oponentes paganos y hechiceros y, aquel triunfo sirvió para ganar cierta tolerancia a la predicación del cristianismo entre los pobladores de Irlanda. En los textos del Senchus Mor (el antiguo código de las leyes irlandesas), no obstante que pertenecen a una época muy posterior a la de San Patricio, hacen referencias precisas a cierto acuerdo concertado en Tara con los paganos y vinculan al santo y a su discípulo Benigno (Benen) a las gestiones para obtenerlo. Dicen esos textos que «Patricio convocó a los hombres del Erin para que se reunieran todos en un sitio a fin de conferenciar con él. Cuando estuvieron reunidos, se les predicó el Evangelio de Cristo para que todos lo escucharan. Y sucedió que, en cuanto los hombres del Erin se enteraron del exterminio de los seres vivientes y de la resurrección de los muertos, cuando conocieron el gran poder de Patricio, demostrado desde su arribo al Erin y, cuando vieron al rey Laoghaire y a sus druidas asombrados por las grandes maravillas y los milagros que se obraban en presencia de los hombres del Erin, todos se inclinaron para mostrar su obediencia a la voluntad de Dios y a Patricio» ( → fuente)

También es conocido el hecho de que San Patricio utilizó un trébol para explicar el misterio de la Trinidad. 

El decisivo encuentro de San Patricio -que sostiene un trébol en su mano- con el rey y su corte está representado con esta gran pintura de la iglesia de la Santa Cruz.

15 de marzo de 2023

15 de marzo: San Clemente María Hofbauer

El Martirologio trae hoy esta memoria:  «En Viena, en Austria, San Clemente María Hofbauer, presbítero de la Congregación del Santísimo Redentor, que trabajó admirablemente por la propagación de la fe y la reforma de la disciplina eclesiástica. Preclaro tanto por su ingenio como por sus virtudes, impulsó a entrar en la Iglesia a no pocos varones prestigiosos en las ciencias y en las artes».

Le está dedicado un vitral de la iglesia porteña dedicada a San Alfonso María de Ligorio.

Juan Evangelista Hofbauer nació en Tasswitz (Moravia) en 1751. «Trabajó primero como panadero; luego como criado del abad premonstratense de Klosterbruck, donde realizó estudios elementales. Se retiró luego a un eremitorio, pero en 1779, gracias a la ayuda de personas piadosas, pudo llevar a cabo los estudios de filosofía y teología, y peregrinó a Roma. Sintiendo la vocación religiosa, ingresó en la congregación del Santísimo Redentor en 1784»Profesó el 19 de marzo de 1785, tomando el nombre de Clemente María.

«Posteriormente, recibió las órdenes sagradas. Enviado a Varsovia, fundó allí la primera casa de su congregación fuera de Italia». Más tarde fundó otras en Polonia, Suiza, Alemania, Rumania, etc., y fue nombrado vicario general de todas ellas. Vivió en Varsovia ejerciendo esa tarea hasta 1808. «Realizó un apostolado intenso con la predicación, el confesonario, la dirección de almas, las obras sociales y el fomento de la frecuencia de sacramentos, en expresa oposición al espíritu jansenista. Napoleón lo expulsó de Varsovia y cerró su casa, mandando a cada religioso a su país. Al llegar a Viena, ejerció su ministerio en la iglesia de los italianos hasta que, en 1813, el arzobispo lo nombró director de la iglesia y confesor de las monjas de Santa Úrsula. Su labor fue inmensa, atrayendo a numerosísimas y significadas personas a la fe o a la práctica de los sacramentos, y fomentando entre los jóvenes las vocaciones eclesiásticas y religiosas. Hizo ver las grandes posibilidades de la pastoral urbana cuando se le da una sabia dirección». Murió en Viena el 15 de marzo de 1820 y fue canonizado en 1909. 

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Fuente de los párrafos entrecomillados: "Todos los santos", de J. L. Repetto.