30 de junio de 2020

Martes de la Semana XIII Durante el Año

El Martes de la Semana XIII del Tiempo Ordinario se proclama en la misa este fragmento del Evangelio de San Mateo (8, 23-27):
En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: —«¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!». Él les dijo:—«¡Cobardes! ¡Qué poca fe!». Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma. Ellos se preguntaban admirados:—«¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!».

El célebre episodio de  la tempestad calmada y el desesperado pedido  de los apóstoles (transcripto aquí como «¡Señor! Sálvanos que perecemos»)  están representados en los vitrales de la iglesia parroquial de Bragado.

La perícopa de la tempestad calmada fue proclamada en el "momento extraordinario de oración" celebrado por el Papa en marzo, en la Plaza de San Pedro, con ocasión de la pandemia de Covid-19; pero se  leyó entonces en la versión de Marcos, que difiere en algunos detalles. Sin embargo, nos parece oportuno transcribir un par de fragmentos de la homilía pronunciada entonces por el Pontífice: 
Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos.
(...) La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad. La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.  

(...) Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza. Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere.
El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar. El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor.

26 de junio de 2020

26 de junio: San Josemaría Escrivá de Balaguer

En la capilla / oratorio del Instituto Madero,  ubicado en Villa Madero, partido de La Matanza, se venera una reliquia "ex indumentis" de San Josemaría Escrivá de Balaguer,  «presbítero, fundador del Opus Dei y de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz»cuya Memoria litúrgica se celebra hoy.



Dice el santo de hoy en una de sus obras: «Vivid una particular Comunión de los Santos: y cada uno sentirá, a la hora de la lucha interior, lo mismo que a la hora del trabajo profesional, la alegría y la fuerza de no estar solo».

24 de junio de 2020

24 de junio: Aniversario de la ordenación episcopal de monseñor Mario Cargnello

Hoy se cumple el aniversario de la ordenación episcopal de monseñor Mario Antonio Cargnello, Arzobispo de Salta. 

Recordamos la fecha con el escudo episcopal y el enlace a nuestro Blog hermano, Heráldica en la Argentina.


Mario Cargnello nació en 1952 y fue ordenado sacerdote en 1975. En 1994 fue designado Obispo de Orán y recibió la consagración episcopal el 24 de junio de ese año; tomó posesión de la sede el 16 de julio. En una curiosa coincidencia de fechas, fue designado Arzobispo Coadjutor de Salta el 24 de junio de 1998.  Al año siguiente, por renuncia de monseñor Blanchoud, pasó automáticamente a ocupar el cargo de Arzobispo de Salta.

23 de junio de 2020

23 de junio: Vigilia de la Solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista


La celebración litúrgica de San Juan Bautista es totalmente peculiar dentro del año cristiano. Ante todo, se celebra su nacimiento, lo cual ocurre sólo -además de con él- con el Señor y con la Virgen María. Además, el Nacimiento de San Juan Bautista alcanza la categoría de Solemnidad. Y por si todo esto fuera poco, es una de las poquísimas fiestas del ciclo santoral que tiene Vigilia (solamente se le equiparan en esto las solemnidades de San Pedro y San Pablo y de la Asunción).

Hoy por la tarde, en la misa de la Vigilia, se lee este fragmento evangélico (Lucas 1, 5-17):


«En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.

Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.

Pero el ángel le dijo:

—“No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto”».

La aparición del ángel delante de Zacarías mientras éste estaba haciendo la ofrenda del incienso está magistralmente representada en este retablo lateral de la Catedral Metropolitana.

20 de junio de 2020

Inmaculado Corazón de María


La  foto que abre esta entrada corresponde a uno de los vitrales de la entrada de la iglesia de San Luis Gonzaga. En el mismo templo se venera esta bella imagen:


La Oración Colecta de la misa "El inmaculado Corazón de María" del Misal de la B.V.M. dice así:

19 de junio de 2020

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús


Un bello altar gótico en la Catedral de Cafayate, en Salta, con una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, ilustra nuestra entrada de hoy.

Para celebrar esta solemnidad, es oportuno también recordar las palabras todavía actuales de Pío XII en su encíclica Haurietis aquas del 15 de mayo de 1956  (fragmentos de los párrafos 35 y 36):

"Ante tantos males que, hoy más que nunca, trastornan profundamente a individuos, familias, naciones y orbe entero, ¿dónde, venerables hermanos, hallaremos un remedio eficaz? ¿Podremos encontrar alguna devoción que aventaje al culto augustísimo del Corazón de Jesús, que responda mejor a la índole propia de la fe católica, que satisfaga con más eficacia las necesidades espirituales actuales de la Iglesia y del género humano? ¿Qué homenaje religioso más noble, más suave y más saludable que este culto, pues se dirige todo a la caridad misma de Dios? Por último, ¿qué puede haber más eficaz que la caridad de Cristo —que la devoción al Sagrado Corazón promueve y fomenta cada día más— para estimular a los cristianos a que practiquen en su vida la perfecta observancia de la ley evangélica, sin la cual no es posible instaurar entre los hombres la paz verdadera, como claramente enseñan aquellas palabras del Espíritu Santo: «Obra de la justicia será la paz» [Is 32, 17]?

Por lo cual, siguiendo el ejemplo de nuestro inmediato antecesor, queremos recordar de nuevo a todos nuestros hijos en Cristo la exhortación que León XIII, de i. m., al expirar el siglo pasado, dirigía a todos los cristianos y a cuantos se sentían sinceramente preocupados por su propia salvación y por la salud de la sociedad civil: «Ved hoy ante vuestros ojos un segundo lábaro consolador y divino: el Sacratísimo Corazón de Jesús... que brilla con refulgente esplendor entre las llamas. En El hay que poner toda nuestra confianza; a El hay que suplicar y de El hay que esperar nuestra salvación».

Deseamos también vivamente que cuantos se glorían del nombre de cristianos e, intrépidos, combaten por establecer el Reino de Jesucristo en el mundo, consideren la devoción al Corazón de Jesús como bandera y manantial de unidad, de salvación y de paz. No piense ninguno que esta devoción perjudique en nada a las otras formas de piedad con que el pueblo cristiano, bajo la dirección de la Iglesia, venera al Divino Redentor. Al contrario, una ferviente devoción al Corazón de Jesús fomentará y promoverá, sobre todo, el culto a la santísima Cruz, no menos que el amor al augustísimo Sacramento del altar. Y, en realidad, podemos afirmar —como lo ponen de relieve las revelaciones de Jesucristo mismo a Santa Gertrudis y a Santa Margarita María— que ninguno comprenderá bien a Jesucristo crucificado, si no penetra en los arcanos de su Corazón. Ni será fácil entender el amor con que Jesucristo se nos dio a sí mismo por alimento espiritual, si no es mediante la práctica de una especial devoción al Corazón Eucarístico de Jesús; la cual —para valernos de las palabras de nuestro predecesor, de f. m., León XIII— nos recuerda «aquel acto de amor sumo con que nuestro Redentor, derramando todas las riquezas de su Corazón, a fin de prolongar su estancia con nosotros hasta la consumación de los siglos, instituyó el adorable Sacramento de la Eucaristía» . Ciertamente, «no es pequeña la parte que en la Eucaristía tuvo su Corazón, por ser tan grande el amor de su Corazón con que nos la dio».

Finalmente, con el ardiente deseo de poner una firme muralla contra las impías maquinaciones de los enemigos de Dios y de la Iglesia, y también hacer que las familias y las naciones vuelvan a caminar por la senda del amor a Dios y al prójimo, no dudamos en proponer la devoción al Sagrado Corazón de Jesús como escuela eficacísima de caridad divina; caridad divina, en la que se ha de fundar, como en el más sólido fundamento, aquel Reino de Dios que urge establecer en las almas de los individuos, en la sociedad familiar y en las naciones, como sabiamente advirtió nuestro mismo predecesor, de p. m.: «El reino de Jesucristo saca su fuerza y su hermosura de la caridad divina: su fundamento y su excelencia es amar santa y ordenadamente. De donde se sigue necesariamente: cumplir íntegramente los propios deberes, no violar los derechos ajenos, considerar los bienes naturales como inferiores a los sobrenaturales y anteponer el amor de Dios a todas las cosas»".

14 de junio de 2020

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

«Lauda Sion Salvatórem,
lauda ducem et pastórem
in hymnis et cánticis»:

así comienza la célebre y maravillosa Secuencia compuesta por Santo Tomás de Aquino para la Solemnidad de Corpus Christi, que celebramos hoy.

En la Basílica del Santísimo Sacramento vemos las primeras palabras de la Secuencia "Lauda Sion" transcriptas sintetizadamente ("Lauda Sion Salvatorem in canticum") en un hermoso relieve:





Lauda Sion, Salvatorem
Lauda ducem et pastorem
In hymnis et canticis
Quantum potes, tantum aude
Quia major omni laude
Nec laudare sufficiens
Laudis thema specialis
Panis vivus et vitalis 
Hodie proponitur
Quem in sacræ mensa cœnæ
Turbæ fratrum duodenæ 
Datum non ambigitur
Sit laus plena, sit sonora
Sit iūcunda, sit decora 
Mentis jubilation
Dies enim solemnis agitur
In qua mensæ prima recolitur 
Hujus institutio
In hac mensa novi Regis
Novum Pascha novæ legis 
Phase vetus terminat
Vetustamen novitas
Umbram fugat veritas 
Noctem lux eliminat
Quod in cœna Christus gessit
Faciendum hoc expressit 
In sui memoriam
Docti sacris institutis
Panem, vinum, in salutis
Consecramus hostiam
Dogma datur Christianis
Quod in carnem transit panis
Et vinum in sanguinem
Quod non capis, quod non vides
Animosa firmat fides
Præter rerum ordinem
Sub diversis speciebus
Signis tantum, et non rebus
Latent res eximiæ
Caro cibus, sanguis potus
Manet tamen Christus totus 
Sub utraque specie
A sumente non concisus
Non confractus, non divisus
Integer accipitur
Sumit unus, sumunt mille
Quantum isti, tantum ille
Nec sumptus consumitur
Sumunt boni, sumunt mali
Sorte tamen inæquali
Vitæ vel interitus. 
Mors est malis, vita bonis
Vide paris sumptionis
Quam sit dispar exitus
Fracto demum Sacramento
Ne vacilles, sed memento 
Tantum esse sub fragmento 
Quantum toto tegitur
Nulla rei fit scissura
Signi tantum fit fractura; 
Qua nec status nec statura 
Signati minuitur
Ecce Panis Angelorum
Factus cibus viatorum
Vere panis filiorum
Non mittendus canibus
In figures præsignatur 
Cum Isaac immolator
Agnus Paschæ deputatur
Datur manna patribus
Bone Pastor, panis vere
Jesu, nostri miserere
Tu nos pasce, nos tuere
Tu nos bona fac videre 
In terra viventium. 
Tu qui cuncta scis et vales
Qui nos pascis hic mortales
Tuos ibi commensales
Cohæredes et sodales 
Fac santorum civium
Amen. Alleluia. 
Alaba, Sión, a tu Salvador;
alaba a tu guía y pastor
con himnos y cánticos.
Pregona su gloria cuanto puedas,
porque Él está sobre toda alabanza,
y jamás podrás alabarle lo bastante.
El motivo especial de nuestros loores
que hoy se te propone
es el pan vivo y que da vida.
Es el mismo, no lo dudes,
que aquel que en la Santa Cena
a los Doce se entregó.
Sea plena la alabanza, armoniosa,
sea alegre y fervoroso
el gozo del corazón.
Pues celebramos el solemne día
en que fue instituido
este divino banquete.
En esta mesa del nuevo rey,
la pascua nueva de la nueva ley
pone fin a la pascua antigua.
Lo nuevo sustituye lo antiguo,
la verdad ahuyenta las sombras,
y la luz destierra a las tinieblas.
Lo que Jesucristo hizo en la cena,
nos mandó a hacer
en memoria suya.
Instruidos con sus santos mandatos,
consagramos el pan y el vino,
en sacrificio de salvación.
Es dogma que se da a los cristianos,
que el pan se convierte en carne,
y el vino en sangre.
Lo que no comprendes y no ves,
una fe viva lo atestigua,
fuera de todo el orden de la naturaleza.
Bajo diversas especias,
que son signos y no cosas,
están ocultos los dones más preciados.
Su carne es alimento y su sangre bebida;
mas Cristo está todo entero
bajo cada especie.
Quien lo recibe no lo rompe,
no lo quebranta ni lo desmembra;
recíbese todo entero.
Recíbelo uno, recíbenlo mil;
y aquél lo toma tanto como éstos,
pues no se consume al ser tomado.
Recíbenlo buenos y malos;
mas con suerte desigual
de vida o de muerte.
Es muerte para los malos y vida para los buenos;
mira cómo un mismo alimento
produce efectos tan diversos.
Cuando se divida el Sacramento,
no vaciles, sino recuerda
que Jesucristo tan entero está en cada parte
como antes en el todo.
No se parte la sustancia,
solo el signo se fracciona;
ni el ser ni el tamaño se reducen
de Cristo presente.
He aquí el pan de los ángeles,
hecho viático nuestro;
verdadero pan de los hijos,
no lo echemos a los perros.
Figuras lo representaron:
Isaac fue sacrificado;
el cordero pascual, inmolado;
el maná nutrió a nuestros padres.
Buen pastor, pan verdadero,
¡oh Jesús!, ten piedad.
Apaciéntanos y protégenos;
haz que veamos los bienes
en la tierra de los vivientes.
Tú, que todo lo sabes y puedes,
que nos apacientas aquí siendo aún mortales,
haznos allí tus comensales,
coherederos y compañeros
de los ciudadanos santos.
Amén.

10 de junio de 2020

10 de junio: Santa Oliva

En la Basílica de San Diego de Alcalá  de la ciudad de Salta (conocida popularmente por el nombre del anexo Convento de San Francisco) se venera una imagen de Santa Oliva.


En la página web oficial del templo y del convento adjunto, se mencionan  los siguientes datos acerca de esta poco conocida santa:
Virgen y mártir. Patrona de la justicia y la paz.

A sus 12 años hizo sus votos de castidad a Dios, sufrió el despojo de todas sus riquezas y fue obligada a vivir entre mendigos. Predicaba el evangelio y bautizaba.
Cuando la descubren cristiana la someten a varias torturas, azotándola, desmembrando su cuerpo e incluso sumergiéndola en una olla de aceite hirviendo, donde por milagro divino no sufrió ningún daño.
Obtiene la palma de martirio al morir decapitada.
Fiesta: 10 de junio.  

Aunque la fecha en que Santa Oliva está registrada en el Martirologio es el 3 de junio, publicamos esta entrada en el día que aparece mencionado en la página del convento, que, como vimos,  es el 10 de junio. 

8 de junio de 2020

Lunes de la Semana X Durante el Año


Hoy se lee en la misa, como Primera Lectura, este fragmento del Primer Libro de los Reyes (17, 1-6):
En aquellos días, Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad, dijo a Ajab:
—«¡Vive el Señor, Dios de Israel, a quien sirvo! En estos años no caerá rocío ni lluvia si yo no lo mando».
Luego el Señor le dirigió la palabra:
—«Vete de aquí hacia el oriente y escóndete junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Bebe del torrente y yo mandaré a los cuervos que te lleven allí la comida».
Elías hizo lo que le mandó el Señor, y fue a vivir junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán.
Los cuervos le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde, y bebía del torrente.

Elías alimentado por los cuervos: la pintura puede verse en el nártex de la iglesia de la Sagrada Eucaristía (Santa Fe y Uriarte). Y es lógico que la encontremos allí, pues la escena ha sido interpretada como figura y anticipo del banquete eucarístico.
En este último sentido se fija San Próspero, cuando nos muestra en el pan y en la carne, que los cuervos presentaban al Profeta, una figura del cuerpo de Jesucristo desgarrado y hecho pedazos sobre la cruz por los judíos, para que llegara a ser el alimento del hombre. Ignoraban (...) que esa carne adorable inmolada sobre la cruz, iba a ser el trigo de los escogidos, y que esa sangre derramada a torrentes vendría a ser también aquel vino que engendra vírgenes                   
(Francisco de la Bouillerie: Estudios sobre el simbolismo de la Naturaleza)

7 de junio de 2020

Solemnidad de la Santísima Trinidad


En la misa de la Solemnidad de la Santísima Trinidad, en el Ciclo A, se lee este fragmento evangélico (Jn 3, 16-18):
«Dijo Jesús:Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios».
La frase inicial aparece en este monumento que puede verse en la plaza San Martín de la localidad de San Fernando.


6 de junio de 2020

Santa María "en sábado"


Habiendo retomado esta semana el Tiempo Ordinario, celebramos hoy la Memoria sabatina de la Virgen María. Y ya que estamos en vísperas de la Solemnidad de la Santísima Trinidad, lo hacemos con esta hermosa oración de San Josemaría Escrivá de Balaguer:
Dios te salve, María, hija de Dios Padre.
Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo. 
Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo.
¡Más que tú, sólo Dios! 

2 de junio de 2020

2 de junio: San Nicolás Peregrino


La palabra "Peregrino" ("Pellegrino") en el nombre de este santo no es un apellido sino una condición. Porque, de lo poco que sabemos acerca de Nicolás, lo único más o menos cierto es que «a comienzos del siglo XI, un joven griego llamado Nicolás, de espíritu simple y corazón piadoso, llegó a las costas de Italia. Al encontrarse solo y desamparado en tierra extraña, no sabía qué hacer y, después de pasar algún tiempo en Otranto, se dedicó a vagar de un lado para el otro, por toda la región de Apulia». «Cubierto únicamente con una túnica que no le llegaba más abajo de las rodillas, andaba por todas partes y gritaba ante cualquiera con toda la fuerza de su voz: «¡Kyrie eleison!», mientras levantaba una cruz en su mano derecha. En una alforja guardaba siempre manzanas y golosinas que gustaba de repartir entre los niños que en todo momento le rodeaban para corear su canto. A menudo fue maltratado como vagabundo o como un loco». Murió en Trani,  y después de su muerte llegó a ser muy venerado a causa de los milagros que se obraron por su intercesión. 

Cuatro años después de su muerte, en un sínodo celebrado en Roma en 1098, el Obispo de Trani pidió a la asamblea que Nicolás, por los méritos de su vida y por sus milagros, fuese inscripto en el catálogo de los santos. El Papa Urbano II autorizó al Obispo de Trani  a obrar como le pareciera oportuno. El Obispo, a su regreso a su sede,  lo declaró santo,  hizo construir un templo, y depositó allí el cuerpo del muchacho. En 1748 el papa Benedicto XIV lo insertó en el Martirologio Romano.


La imagen y el estandarte que vemos en las fotos (que tomé en febrero de 2018 en la iglesia de San Juan Evangelista en La Boca) muestran al santo con su peculiar atributo iconográfico: una cruz en su mano derecha de la que penden las frutas (según las versiones: uvas o cerezas, entre otras) que, según la tradición, repartía a los niños. San Nicolás Peregrino es Patrono de la ciudad de Trani, de donde procedían algunos de los muchos inmigrantes italianos que se instalaron en el barrio de La Boca, llevando consigo la devoción por el santo.

Un fragmento del himno al santo, que se canta en Trani:

Mandato dal Padre
Gesù Cristo è venuto tra noi
sulle strade del mondo 
pellegrino d'amore per tutti. 
Chiamato da Cristo
San Nicola a Lui ha risposto 
sulle strade del mondo 
pellegrino del Vangelo per tutti. 
Lasciata ogni cosa 
ha portato con gioia la croce 
sulle strade del mondo 
profeta del perdono a tutti. 
Guidati dalla Parola 
che a tutti parla nel cuore 
sulle strade del mondo 
discepoli del Kyrios di tutti. 
Al Padre la lode 
per Cristo Gesù 
il Signore nello Spirito d'amore 
per i secoli dei secoli,
Amen.

1 de junio de 2020

1° de junio: Beato Juan Bautista Scalabrini

Del Martirologio, en el día de hoy:  «En Piacenza, en Italia, Beato Juan Bautista Scalabrini, obispo, quien trabajó incansable por el bien de su iglesia y mostró un especial interés por los sacerdotes, los agricultores y los obreros, llevando particularmente en su corazón a los que emigraban a los países de América, para los cuales fundó dos Pías Sociedades del Sagrado Corazón».

Juan Bautista Scalabrini nació el 8 de julio de 1839 en Fino Monasco (Como, Italia).  

Recibió la ordenación sacerdotal el 30 de mayo de 1863. Fue docente, rector del seminario de San Abundio, y párroco de San Bartolomé.

Nombrado Obispo de Piacenza por el Papa Pío IX, recibió la consagración episcopal el 30 de enero de 1876. Como obispo, desarrolló una intensa actividad pastoral y social.

Practicó la caridad de forma heroica en visitas a enfermos y encarcelados y socorriendo a los pobres y a las familias en desgracia; salvó del hambre a miles de campesinos y obreros, despojándose de todos sus bienes. Fundó un instituto para sordomudas, sociedades de ayuda mutua, asociaciones obreras, cajas rurales, cooperativas, etcétera. Presidió el primer congreso catequístico nacional italiano en 1889 y fundó el primer periódico catequístico de su país.

Quizás su principal obra, que explica la veneración de su imagen en la iglesia porteña dedicada a Nuestra Señora Madre de los Emigrantes, fue su intenso apostolado en favor de los millones de italianos emigrados al exterior, que vivían a menudo en condiciones infrahumanas  y corrían además el peligro de abandonar su fe o la práctica religiosa.

En 1887 fundó la congregación de los Misioneros de San Carlos (Scalabrinianos), para proporcionar asistencia a los emigrantes. Impulsó a Santa Francisca Javier Cabrini a partir a América en 1889 para encargarse sobre todo de los niños, los huérfanos y los enfermos italianos en el Nuevo Continente. Fundó además, en 1895, la congregación de Hermanas Misioneras de San Carlos. 

Falleció en la Solemnidad de la Ascensión del Señor, el 1° de junio de 1905. 

De él dijo San Juan Pablo II en su beatificación, el 9 de noviembre de 1997: «Profundamente enamorado de Dios y extraordinariamente devoto de la Eucaristía, supo traducir la contemplación de Dios y de su misterio en una intensa acción apostólica y  misionera, haciéndose todo para todos a fin de anunciar el Evangelio».