8 de junio de 2020

Lunes de la Semana X Durante el Año


Hoy se lee en la misa, como Primera Lectura, este fragmento del Primer Libro de los Reyes (17, 1-6):
En aquellos días, Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad, dijo a Ajab:
—«¡Vive el Señor, Dios de Israel, a quien sirvo! En estos años no caerá rocío ni lluvia si yo no lo mando».
Luego el Señor le dirigió la palabra:
—«Vete de aquí hacia el oriente y escóndete junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Bebe del torrente y yo mandaré a los cuervos que te lleven allí la comida».
Elías hizo lo que le mandó el Señor, y fue a vivir junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán.
Los cuervos le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde, y bebía del torrente.

Elías alimentado por los cuervos: la pintura puede verse en el nártex de la iglesia de la Sagrada Eucaristía (Santa Fe y Uriarte). Y es lógico que la encontremos allí, pues la escena ha sido interpretada como figura y anticipo del banquete eucarístico.
En este último sentido se fija San Próspero, cuando nos muestra en el pan y en la carne, que los cuervos presentaban al Profeta, una figura del cuerpo de Jesucristo desgarrado y hecho pedazos sobre la cruz por los judíos, para que llegara a ser el alimento del hombre. Ignoraban (...) que esa carne adorable inmolada sobre la cruz, iba a ser el trigo de los escogidos, y que esa sangre derramada a torrentes vendría a ser también aquel vino que engendra vírgenes                   
(Francisco de la Bouillerie: Estudios sobre el simbolismo de la Naturaleza)

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