18 de diciembre de 2020

18 de diciembre: Expectación del Parto de la Santísima Virgen

Ocho días antes de Navidad se celebra esta Memoria, que no figura actualmente en el Martirologio pero sí en algunos calendarios particulares. Nos referimos a ella en el año 2015.

Dice Juan Croisset en su célebre "Año Cristiano": 

«Se celebra este día en la Iglesia de España, y en muchas Iglesias de Francia una Fiesta particular en honra de la Santísima Virgen, que en España se llama la Fiesta de la Expectación del Parto de la Santísima Virgen, y en Francia se llama la semana de preparación, porque esta fiesta comienza ocho días antes de Navidad, y continúa esta devoción todos los días hasta el del sagrado parto de la Santísima Virgen. De suerte, que esta fiesta es propiamente una Octava antes de Navidad, destinada toda a preparamos para el nacimiento del Salvador, por medio de una devoción particular al parto de su Santísima Madre». 

San Ildefonso de Toledo,  «uno de los más devotos de la Madre de Dios, y muy celoso de su culto», confirmó el establecimiento de esta fiesta y «fue quien le dio el nombre de Expectación del Parto de la Virgen Santísima, para dar a entender a los fieles, que aunque en todo el Adviento deben pedir y desear fervorosamente con la Iglesia el Nacimiento del Salvador, pero particularmente deben estos ocho días aumentar sus deseos, sus votos, sus ansias, sus suspiros por el sagrado Parto de la Santísima Virgen. El Papa Gregorio XIII aprobó después esta fiesta, la que bien pronto pasó a Francia y, a otras partes, y se celebra todavía hoy con mucha magnificencia en muchas Iglesias».
Más adelante añade Croisset como reflexión: 
«Considera cuáles serian los transportes de, amor, cuáles los ardientes deseos, cuál la santa impaciencia, cuál la expectación de la Santísima Virgen durante los nueve meses de su preñado, pero sobre todo, los ocho días postreros. ¡Con qué amorosa inquietud suspiraría por aquel dichoso momento en que su Dios, su Salvador, y su querido hijo, debía nacer! ¡Qué pasión, qué ansia por abrazarle, por adorarle y hacerle todos los obsequios correspondientes a tal hijo! Seria necesario poder comprender cuál era la medida y el exceso de su amor a este querido hijo, para poder concebir cuáles fueron los ardientes deseos y los transportes de amor de esta feliz madre, durante la expectación de aquellos ocho días. Juntemos nuestros deseos con los suyos; unamos nuestra expectación con la suya, pues no puede haber preparación mas saludable para nosotros, ni mas grata a Dios. Pero para que sea eficaz, avivemos más y más nuestra ternura, nuestra veneración, nuestra confianza y nuestra religiosa devoción para con la Madre de Dios. Ella es a quien después de Dios somos deudores, por decirlo así, del Salvador que debe nacer; manifestémosle por medio de nuestra tierna devoción nuestro reconocimiento (...). Se sabe que sólo Jesucristo redimió al mundo con su sangre; pero no se puede ignorar que la sangre que derramó se formó de la sustancia de María, y por consiguiente que María suministró, ofreció y entregó por nosotros la sangre que sirvió para nuestro rescate».

Las dos fotos las tomamos en julio de 2019 en la Basílica de San Diego de Alcalá, más conocida con el nombre de San Francisco, en Salta. Muestran a la Virgen en evidente estado de embarazo, tocando suavemente su vientre cuyo fruto bendito es el Hijo de Dios. La piedad popular ha añadido escarpines en su mano derecha y a sus pies, ya que esta imagen mariana es muy venerada por mujeres que se encuentran en la dulce espera.

Próxima entrada: 21 de diciembre (aniversario de la consagración episcopal de monseñor Pedro Laxague)

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