24 de septiembre de 2020

24 de septiembre: Nuestra Señora de la Merced

Hoy celebramos la Memoria de Nuestra Señora de la Merced. En esta entrada compartiremos fotos que tomamos en la basílica tucumana dedicada a esa advocación. La imagen es histórica porque a la Virgen de la Merced le entregó su bastón de mando el general Belgrano después de la Batalla de Tucumán, que había tenido lugar justamente en el día de su fiesta, el  24 de septiembre de 1812.

El texto que acompaña a las imágenes es la Secuencia Plaudat agmen captivorum, propia de la Orden Mercedaria, en la que la fecha de hoy se celebra con el grado de Solemnidad.


Aplauda el escuadrón de los cautivos, 
y la ilustre tropa de cristianos cante 
en este día cánticos solemnes, 
que el júbilo del ánimo declaren. 
  
Mostremos todos juntos nuestro gozo, 
y agradecidos, este día grande 
celebremos, al ver ya quebrantadas 
las prisiones tiranas y fatales. 
   
¡Ya resplandece aquel benigno día, 
digno de los aplausos celestiales, 
que de su heroica caridad nos muestra 
las más faustas, y célebres señales! 
   
La Fe, a quien combaten las astucias 
del infiel, y la vida miserable 
entre tantos trabajos consumida, 
las restablece hoy la Virgen Madre. 
   
La que viendo los llantos, los tormentos, 
y lamentos que sin consuelo esparcen 
los cristianos en tan infeliz suerte, 
trata de remediarlos al instante. 
   
Para sacarlos del continuo riesgo 
en que viven, y de trabajos tales, 
y que se restituyan a su Patria, 
sin que su fe padezca algún desfalque. 
   
Cuando Nolasco meditaba los medios 
de poder al cautivo libertarlo,
y a fin de hallarlos recurría al Cielo, 
en continua oración firme y constante. 
   
La Madre de clemencia se le muestra 
con un semblante celestial y afable, 
a fin de que a los míseros cautivos 
de las cadenas sarracenas saque. 
   
Y le dice, que a ella y a su Hijo 
juntamente, será muy agradable, 
si en honra suya y con su dulce Nombre
un sagrado orden de piedad fundare. 
   
Cuyo fin principal sea al cautivo 
librar de las prisiones en que yace 
arrojado, y sacarle indemne y libre 
de opresión tan tirana y lamentable. 
   
Esta obra insigne de caridad rara 
ordena que puntualmente se guarde 
y para que el debido efecto tenga, 
a otros la misma revelación hace. 
   
Obedeciendo Pedro a su precepto, 
hizo solemne voto con sus frailes 
de redimir, y de quedarse en rehenes 
si la necesidad a ello obligare. 
   
Dulce Fundadora nuestra, 
muestra que eres nuestra Madre, 
y socorre a los cautivos 
en tantas necesidades.

    
Aumenta la caridad,
tu Orden logre el mayor auge, 
y hazla agradable a tu Hijo, 
puesto que tú la fundaste. 
   
Haznos siempre agradecidos 
a ti: y para que en el trance 
de la muerte nos salvemos, 
muéstranos vuestro semblante. 

Amén. Aleluya.



Sobre la imagen que vemos en las fotos:


Próxima entrada: 28 de septiembre (San Simón de Rojas)

No hay comentarios:

Publicar un comentario