30 de septiembre de 2020

30 de septiembre: San Gregorio Iluminador

Hoy se celebra la Memoria de «San Gregorio, apellidado el Iluminador, obispo, que, después de sobrellevar muchos trabajos, se retiró a una cueva cerca de la confluencia del Éufrates ramificado y allí descansó en paz. Es considerado apóstol de los armenios» (Martirologio Romano).


La tradición asegura que los apóstoles San Bartolomé y San Judas fueron los primeros que predicaron la fe cristiana en Armenia.  Luego, durante los siglos II y III, misioneros llegados de Siria y de Persia anunciaron el Evangelio allí.   Pero los armenios veneran de manera particular  a San Gregorio de Ashtishat como aquel que llevó la luz de Cristo  a su patria, por lo que lo llaman  «el Iluminador», y lo consideran el patrono principal de su país.

Pocos datos son seguros en la biografía de Gregorio. Por ello nos guiaremos por las palabras de San Juan Pablo II en la Carta Apostólica publicada en 2001 con motivo de XVII centenario del Bautismo del pueblo armenio
La conversión de Armenia, que tuvo lugar en los albores del siglo IV y que tradicionalmente se sitúa en el año 301, dio a vuestros antepasados la conciencia de ser el primer pueblo oficialmente cristiano, mucho antes de que el cristianismo fuera reconocido como religión propia del imperio romano.
Fue sobre todo el historiador Agatángelo quien, en un relato lleno de simbolismo, narra detalladamente los hechos que la tradición coloca en el origen de esa conversión de todo vuestro pueblo. El relato comienza con el encuentro providencial y dramático de dos héroes que están en la raíz de los acontecimientos:  Gregorio, hijo del parto Anak, criado en Cesarea de Capadocia, y el rey armenio Tirídates III. En realidad, al inicio se trató de un enfrentamiento:  Gregorio, a quien el rey ordenó ofrecer un sacrificio a la diosa Anahit, se negó radicalmente, explicando al soberano que uno solo es el creador del cielo y de la tierra, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Gregorio, sometido por ello a crueles tormentos y asistido por la fuerza de Dios, no se doblegó. El rey, al ver su inquebrantable constancia en la confesión cristiana, mandó que lo arrojaran a un pozo profundo, un lugar estrecho y oscuro, infestado de serpientes, donde antes nadie había sobrevivido. Pero Gregorio, alimentado por la Providencia a través de la mano piadosa de una viuda, permaneció muchos años en ese pozo sin morir.
El relato prosigue refiriendo los intentos que mientras tanto realizaba el emperador romano Diocleciano para seducir a la santa virgen Hrip'sime, la cual, para evitar el peligro, huyó de Roma con un grupo de compañeras, buscando refugio en Armenia. La belleza de la joven atrajo la atención del rey Tirídates, que se enamoró de ella y quiso hacerla suya. Frente al obstinado rechazo de Hrip'sime, el rey se enfureció y mandó que la mataran a ella y a sus compañeras con crueles suplicios. Según la tradición, como castigo por ese horrendo delito, Tirídates se transformó en un jabalí salvaje, y ya no pudo recuperar su figura humana, salvo cuando, obedeciendo a una indicación del cielo, liberó a Gregorio del pozo en el que había permanecido durante trece años.Obtenido el prodigio de volver a tener figura humana por la oración del santo, Tirídates comprendió que el Dios de Gregorio era el verdadero y decidió convertirse, juntamente con su familia y el ejército, y promover la evangelización del país entero. Así los armenios fueron bautizados y el cristianismo se impuso como religión oficial de la nación. Gregorio, que mientras tanto había recibido en Cesarea la ordenación episcopal, y Tirídates recorrieron el país, destruyendo los lugares de culto de los ídolos y construyendo templos cristianos.
A raíz de una visión del Hijo unigénito de Dios encarnado, se construyó luego una iglesia en Vagharshapat, que, por ese prodigioso evento, tomó el nombre de Echmiadzin, es decir, lugar donde "el Unigénito descendió". Los sacerdotes paganos fueron instruidos en la nueva religión y se convirtieron en ministros del nuevo culto, mientras que sus hijos constituyeron el núcleo del clero y del sucesivo monacato.
Gregorio se retiró pronto al desierto para llevar vida eremítica, y el hijo más joven Aristakes fue ordenado obispo y constituido cabeza de la Iglesia armenia. En calidad de tal, participó en el concilio de Nicea. El historiador armenio conocido con el nombre de Moisés de Corene define a Gregorio "nuestro progenitor y padre según el Evangelio" y, para mostrar la continuidad entre la evangelización apostólica y la del Iluminador, refiere la tradición según la cual Gregorio habría tenido el privilegio de ser concebido cerca de la sagrada memoria del apóstol Tadeo.
Los antiguos calendarios de la Iglesia aún indivisa lo celebran, tanto en Oriente como en Occidente, el mismo día como apóstol incansable de verdad y santidad. San Gregorio, padre en la fe de todo el pueblo armenio, también hoy intercede desde el cielo para que todos los hijos de vuestra gran nación puedan reunirse finalmente en torno a la única mesa preparada por Cristo, divino Pastor de la única grey.
Esta narración tradicional, junto con aspectos legendarios, incluye elementos de gran significado espiritual y moral. La predicación de la buena nueva y la conversión de Armenia se fundan, ante todo, en la sangre de los testigos de la fe. Los sufrimientos de Gregorio y el martirio de Hrip'sime y de sus compañeras atestiguan que el primer bautismo de Armenia fue precisamente un bautismo de sangre.


Por su parte el Papa Benedicto XVI dijo en febrero de 2008, al dedicar un patio de la Basílica Vaticana a San Gregorio Iluminador:

«Este gran santo, hace más de diecisiete siglos, hizo de los armenios un pueblo cristiano, más aún, el primer pueblo que fue oficialmente cristiano. La conversión de los armenios fue un acontecimiento que marcó de modo profundo la identidad armenia, no sólo a nivel personal, sino también nacional.

El término "Iluminador", con el que se denomina a este santo (...), pone de relieve la doble función que San Gregorio tuvo en la historia de la conversión armenia. En efecto, "iluminación" es un término que se usa en el lenguaje cristiano para indicar el paso de las tinieblas a la luz de Cristo. Y, en verdad, Cristo es el gran iluminador que irradia su luz sobre toda la existencia de quien lo acoge y lo sigue fielmente.

Ahora bien, San Gregorio fue llamado el iluminador precisamente porque en él se reflejaba de modo extraordinario el rostro del Salvador. La palabra "iluminación" reviste también un ulterior significado en la acepción armenia; indica la luz que deriva de la difusión de la cultura a través de la enseñanza. Y esto nos hace pensar inmediatamente en los monjes maestros que, siguiendo los pasos de San Gregorio, continuaron su predicación, propagando de ese modo la luz de la verdad evangélica, que revela al hombre la verdad de su mismo ser y desarrolla sus ricas potencialidades culturales y espirituales.

(...)  Oremos para que el pueblo armenio, por intercesión de este ilustre y benemérito hijo suyo, siga caminando por las sendas de la fe, dejándose guiar, como ha hecho a lo largo de los siglos, por Cristo y por su Evangelio, que ha marcado de modo indeleble su cultura». 

Las fotos, que tomamos en 2017, corresponden a la Catedral de la Iglesia Apostólica Armenia, dedicada justamente al Iluminador.


Próxima entrada: 1° de octubre (Aniversario de la Dedicación de la Catedral de Añatuya)

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