29 de diciembre de 2025

29 de diciembre - Día V dentro de la Octava de Navidad

En la misa de hoy se lee este fragmento del Evangelio de San Lucas  (2, 22-35):

«Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: 'Todo varón primogénito será consagrado al Señor'. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:

"Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel".


Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos"».

El episodio de la Presentación del Señor en el templo aparece en un vitral de la iglesia de la Sagrada Familia, ubicada en Banfield. El curioso ángulo de la foto se debe a que el templo no estaba abierto cuando lo visitamos, y sólo podía accederse hasta la altura de la puerta principal,  cerrada por una reja.

27 de diciembre de 2025

27 de diciembre: Fiesta de San Juan Evangelista

 

De San Juan, como ocurre con otros apóstoles, es algo lo que sabemos y mucho lo que ignoramos.

Sabemos a ciencia cierta que fue apóstol de Jesús, del grupo de los Doce y también del círculo más íntimo que integraba con Pedro y Santiago; pero no tenemos certeza ni de su parentesco con el Señor, ni de la autoría de los textos bíblicos que se le atribuyen, ni de su identificación con el Discípulo Amado. Por cierto, la tradición que lo hace autor del Cuarto Evangelio, del Apocalipsis y de tres Cartas, y que lo identifica con el discípulo a quien Jesús amaba es venerable y no es necesario desecharla de plano en un sitio de divulgación como este, y menos en la piedad popular; queda a los exégetas, a los críticos literarios y a los historiadores seguir investigando esas complejas cuestiones. El actual Martirologio sólo se decanta por estos datos, que aparecen en la Escritura o surgen de ella, a saber:  Juan era  «apóstol y evangelista» e «hijo de Zebedeo»  y «junto con su hermano Santiago y con Pedro fue testigo de la transfiguración y de la pasión del Señor, y al pie de la cruz recibió de Él a María como madre. En su evangelio y en otros escritos se muestra como teólogo, habiendo contemplado la gloria del Verbo encarnado y anunciando lo que vio».

Tampoco sabemos a ciencia cierta qué fue de la vida de Juan después de Pentecostés; esto ocurre también con otros miembros del grupo de los Doce. La "fantasía piadosa", como la llama más abajo J. Pascher, se ocupó de rellenar esos vacíos de información cono diversas historias y leyendas, no necesariamente falsas o descartables in totuHoy nos ocuparemos de un detalle iconográfico que surge de una de esas historias, para lo cual transcribimos el acápite "La piedad popular" del capítulo dedicado a la Liturgia de la fiesta de San Juan Evangelista en el libro "El Año Litúrgico", de J. Pascher (Madrid, B.A.C., 1955).

«La fantasía piadosa ha adornado al discípulo amado con muchas leyendas que han fecundado a su vez a los artistas.  En un caso, la leyenda originó incluso una costumbre eclesiástica, el beber semilitúrgico del vino de Juan. Se bendice el vino y se da a beber diciendo: "Bebe el amor de San Juan". 

Ello significa la pervivencia de una bebida de amor precristiana, usada entre los indoeuropeos, en que se consagraba a los dioses una libación. El cristianismo tomó ese uso no sólo en honor de San Juan, sino también de San Miguel, San Esteban Juan Bautista y Martín de Tours. Sin embargo, la bebida de amor sólo se ha conservado en honor del discípulo, "a quien Jesús amaba" (Jn 21, 20).

Un apócrifo de Juan, del siglo VI, las llamadas "Virtutes Iohannis", cuenta cómo el apóstol bendijo un vaso de veneno y luego, sin sufrir daño, se lo bebió. La iconografía muestra cómo se escurre el veneno en forma de una serpiente. La fórmula de bendición se 
suponía ser precisamente la oración que rezó Juan sobre el vaso para desenvenenarlo.

De esta leyenda se derivó, desde el siglo XIV, el vaso de veneno, del que sale una serpiente. Más antiguo es el atributo del águila, desde el siglo XIII. Pero ya muy tempranamente, en relación con la interpretación de Ezequiel (1,10-14) el águila es símbolo del cuarto evangelio. Como atributo es más antiguo el tonel o caldera, recuerdo del martirio en aceite hirviendo.

Entre los apóstoles se representa al santo como el más joven de todos; en otros casos, sobre todo si está entre sus propios discípulos, aparece como un viejo, por haber alcanzado la más avanzada edad entre los apóstoles.

También al evangelista Juan se le han erigido muchas iglesias y capillas y, como patrono, goza de mucha veneración. Como evangelista y por suponerse haber sido él mismo librero, es patrono de los libreros. Los teólogos lo veneran señaladamente por su evangelio, que le ha merecido el título de "teólogo". Por su evangelio igualmente lo tienen por protector suyo los escritores. Los molineros de aceite lo reclaman por razón de su martirio en aceite hirviendo; pero también se ponen bajo su patrocinio los escultores, porque de aquella caldera de aceite hubo de salir rejuvenecido. 

Por el martirio del aceite se lo invoca en las quemaduras; por el vaso de veneno, contra el envenenamiento; por haber curado junto con Pedro (Hech 3,1-8) al cojo de nacimiento, se espera su ayuda en los dolores de pies».

La imagen que adorna esta entrada es de pasta de madera, corresponde al antiguo retablo de la Pasión de la Catedral de Asunción, y se exhibe actualmente en el Museo Sinforiano Bogarín, anexo a ese templo catedralicio. Tomamos la foto en enero de 2024.

26 de diciembre de 2025

26 de diciembre: Fiesta de San Esteban

Hoy se celebra la fiesta de San Esteban, primer mártir, expresivamente ubicada al día siguiente de la Navidad. 

San Fulgencio de Ruspe, en un sermón que hoy se lee en el Oficio de Lecturas y transcribimos a continuación, «compara... la fiesta de Navidad...  con la del protomártir, el 26 de diciembre» ¹.

La imagen del santo está representada en un vitral de la Basílica del Espíritu Santo.


De los Sermones de San Fulgencio de Ruspe, obispo

Ayer celebrábamos el nacimiento temporal de nuestro Rey eterno; hoy celebramos el martirio triunfal de su soldado.

Ayer nuestro Rey, con la vestidura de gala de nuestra carne, salió del palacio del seno virginal y se dignó visitar el mundo; hoy su soldado, abandonando la tienda de su cuerpo, ha entrado triunfante en el cielo.

Nuestro Rey, a pesar de su condición altísima, por nosotros viene humilde, mas no con las manos vacías: él trae para sus soldados una dádiva espléndida, ya que no sólo les otorga copiosas riquezas, sino que les da también una fortaleza invencible en el combate. En efecto, trae consigo el don de la caridad, que eleva a los hombres hasta la participación de la naturaleza divina.

Y, al repartir estos dones, en nada queda él empobrecido, sino que de un modo admirable enriquece la pobreza de sus fieles sin mengua de sus tesoros inagotables.

La misma caridad que hizo bajar a Cristo del cielo a la tierra ha hecho subir a Esteban de la tierra al cielo. La misma caridad que había precedido en la persona del Rey resplandeció después en su soldado.

Esteban, para merecer la corona que significaba su nombre, tuvo por arma la caridad, y ella le dio siempre la victoria. Por amor a Dios no cedió ante la furia de los judíos, por amor al prójimo intercedió por los que lo apedreaban. Por esta caridad refutaba a los que estaban equivocados, para que se enmendasen de su error; por ella oraba por los que lo apedreaban, para que no fuesen castigados.

Apoyado en la fuerza de esta caridad, venció la furia y crueldad de Saulo y, habiéndolo tenido por perseguidor en la tierra, logró tenerlo por compañero en el cielo.

Movido por esta santa e inquebrantable caridad, deseaba conquistar con su oración a los que no había podido convertir con sus palabras.

Y ahora Pablo se alegra con Esteban, goza con él de la gloria de Cristo, con él desborda de alegría, con el reina. Allí donde entró primero Esteban, aplastado por las piedras de Pablo, entró luego Pablo, ayudado por las oraciones de Esteban.

Ésta es, hermanos míos, la verdadera vida, donde Pablo no es avergonzado por la muerte de Esteban, donde Esteban se congratula de la compañía de Pablo, porque en ambos es la caridad la fuente de su alegría. La caridad de Esteban, en efecto, superó la furia de los judíos, la caridad de Pablo cubrió la multitud de los pecados, la caridad de ambos les hizo merecer juntamente la posesión del reino de los cielos.

La caridad, por tanto, es la fuente y el origen de todo bien, la mejor defensa, el camino que lleva al cielo. El que camina en la caridad no puede errar ni temer, porque ella es guía, protección, camino seguro.

Por esto, hermanos, ya que Cristo ha colocado la escalera de la caridad, por la que todo cristiano puede subir al cielo, aferraos a esta pura caridad, practicadla unos con otros y subid por ella cada vez más arriba. 

Responsorio

R. El día de ayer nació el Señor en la tierra, para que el día de hoy Esteban naciese en el cielo; entró Jesús en el mundo, * para que Esteban entrara en la gloria.

V. Ayer nuestro Rey, con la vestidura de gala de nuestra carne, salió del palacio del seno virginal y se dignó visitar el mundo.

R. Para que Esteban entrara en la gloria.



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¹  J. Pascher, "El año litúrgico", BAC, 1965

25 de diciembre de 2025

25 de diciembre: Nuestra Señora de Belén

El año pasado hicimos referencia a la advocación  de Nuestra Señora de Belén, que «se relaciona con el nacimiento de Jesús», por lo que se celebra «el mismo día de la Natividad de Nuestro Señor, el 25 de diciembre».  «Muchas de las imágenes de la "Virgen de Belén" se propagaron gracias a la influencia franciscana, pues, el misterio de la Navidad se ha celebrado especialmente desde que los franciscanos difundieron su culto».

Nuevamente volvemos a celebrar esta peculiar memoria mariana, y esta vez lo hacemos desde el templo parroquial que posee esa misma advocación, ubicado sobre la calle Burela. Lo visitamos por primera vez en este blog, pese a que las fotos son de abril de 2016.


La peculiaridad de este templo es que su sagrario (en que se lee la frase "Jesús habitó entre nosotros") es sostenido por una gran imagen de la Virgen María, como vemos en las fotos.


El nombre de la advocación, la frase en el sagrario y el simbolismo de la imagen configuran un excelente marco para la celebración de la Navidad.

24 de diciembre de 2025

24 de diciembre: San Charbel Makhluf

Aunque la memoria litúirgica de San Charbel se celebra en julio, el Martirologio Romano recuerda hoy el aniversario de su fallecimiento, en 1898: «en ‘Annaya, del Líbano, muerte de San Charbel (José) Makhluf».

El siguiente es el Himno de Entrada de la Liturgia maronita del día de su Memoria (23 de julio en el rito maronita, 24 de julio en la Iglesia de rito latino):

I.  Del sepulcro del Señor en la gran oscuridad ha surgido un fulgor que anuncia vida que cubrió de luz al mundo trayendo paz y la libertad.

De San Chárbel descendió un amor muy grande, lleno de luz y paz y a Cristo reflejó. ¡Que sus oraciones vuelvan tu rostro a quien tiene sed de ti!

II. Fue San Chárbel siervo fiel: encontró unión y paz en su soledad a la sombra del Sagrario y, nutrido por el Espíritu Santo sirvió bien a Dios.

¡Oh gran santo libanés!, intercede por los fieles que sufren hoy; a los muertos dales paz. El Señor sane las almas y cuerpos y logremos el perdón.

La imagen que vemos en esta entrada es venerada en la iglesia del Monte Calvario y Nuestra Señora del Líbano, en Villa Lynch, provincia de Buenos Aires. Tomamos la foto en julio del año pasado.

22 de diciembre de 2025

22 de diciembre: Santa Francisca Javier Cabrini

Una vez más celebramos la Memoria de Santa Francisca Javier Cabrini, por primera vez con una imagen del interior del templo que le está dedicado en la ciudad de Buenos Aires. 

En las entradas de 2016 y 2023 hemos aludido a la vida y obra de la Patrona de los Migrantes; hoy nos limitamos a transcribir una oración litúrgica que hemos tomado de varios videos que mostraban la celebración de la misa de su Memoria, en diversas ocasiones, en los Estados Unidos, en cuyo Calendario Litúrgico propio se la honra en el mes de noviembre.






Oración Colecta ¹


Dios, Padre nuestro, que para servir a los inmigrantes de América llamaste de Italia a Santa Francisca Javier Cabrini: por su ejemplo haz crecer en nosotros la preocupación por el extranjero, el enfermo y el necesitado, y por su intercesión ayúdanos a ver a Cristo en todos aquellos con quienes convivimos.

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¹ Del Propio de los Estados Unidos

20 de diciembre de 2025

Adviento: 20 de diciembre

Las ferias del 17 al 24 de diciembre, inclusive, tienen la finalidad de preparar más directamente la Navidad. Suelen ser llamadas "Ferias Mayores" del Adviento. Los evangelios de las misas de esos días relatan en orden los acontecimientos que precedieron al nacimiento de Jesús.

Hoy se lee, del Evangelio de San Lucas, el episodio de la Anunciación (1, 26-38), en el que remarcamos algunas palabras, por los motivos que se aclararán al ver la imagen que acompaña el texto.


«El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.

El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».

Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.

Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».

María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?»

El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios».

María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho».

Y el Ángel se alejó».

El bello vitral de la Basílica de Nuestra Señora del Socorro, que fotografiamos en 2017, muestra al Ángel Gabriel y a sus pies la frase "Ancilla Domini", "Servidora del Señor".

18 de diciembre de 2025

18 de diciembre: Expectación del Parto de la Santísima Virgen

En la iglesia de Nuestra Señora del Socorro de la localidad bonaerense de San Pedro se venera esta imagen de Nuestra Señora de la Dulce Espera.


Hoy se celebra en algunos lugares la  Expectación del Parto de la Santísima Virgen, que vendría a ser otra denominación de la misma advocación de la foto.


Leemos en el Misal Romano Diario y Devocionario del padre Natalio Díaz sj:

«Como en la antigüedad no se celebraba ninguna fiesta en tiempo de Cuaresma,  el año 650 decretó el Concilio X de Toledo que la fiesta de la Anunciación de la Virgen se celebrase en este día. San Ildefonso fué quien le dió el nombre de Expectación del Parto de la Virgen Santísima, para dar a entender a los fieles que aunque en todo el Adviento deben pedir y desear fervorosamente con la Iglesia el nacimiento del Salvador, pero particularmente deben en estos ocho días aumentar sus deseos, sus votos, sus ansias, sus suspiros por el sagrado parto de la Santísima Virgen. Llámase también esta fiesta de Nuestra Señora de la Esperanza, y de Nuestra Señora de la O por empezar hoy las antífonas mayores del rezo del breviario así: "O sapientia", etc.».


13 de diciembre de 2025

13 de diciembre: Santa Lucía

 

Pese a que es una de las santas más populares (su imagen aparece en muchísimos templos), una sola vez nos ocupamos de Santa Lucía en este blog.

Por otro lado, tampoco hasta hoy habíamos compartido imágenes de la iglesia de Santa Lucía ubicada en Palermo (aunque sí, en cambio, hemos visitado en nuestro blog la otra iglesia porteña dedicada a la santa, que se encuentra en el barrio de Barracas).

Para subsanar ambas "falencias" al mismo tiempo,  visitamos hoy el pequeño templo palermitano en la Memoria de su Titular, Santa Lucía, virgen y mártir.

Como ocurre en muchos otros casos, aunque hay elementos legendarios o fantasiosos en los relatos de la vida de Santa Lucía, son en cambio innegables su existencia real, su martirio (probablemente en la persecución de Diocleciano) y el culto que se le tributa desde tiempo muy antiguo. 

Leemos en "Los santos del Calendario Romano":

«De la pasión del siglo V o VI deriva la leyenda de los ojos que se habría arrancado por amor de Cristo, que tiene origen seguramente en la etimología popular del nombre de Lucía (de lux-crucis). Según este relato, en una peregrinación a la tumba de Santa Águeda, patrona de Catania, junto con su madre enferma, recibió de la santa, que se le apareció en sueños, la promesa de que el Señor glorificaría su ciudad de Siracusa, lo mismo que la de Catania, en vista del amor virginal de Lucía. Ésta obtuvo de su madre, curada en el viaje de vuelta, el poder destinar el patrimonio familiar que le correspondía como dote nupcial a asistencia de los pobres, provocando la venganza de su prometido abandonado, que la hizo arrastrar ante los jueces para ser sometida a la profanación violenta de su cuerpo. Pero no lo consiguió por virtud del Espíritu Santo, que la hizo tan pesada que no hubo manera de moverla; después de otras torturas, Lucía, herida en la garganta y pese a tenerla destrozada, siguió rezando y predicando al pueblo que asistía al martirio, muriendo sólo después de haber recibido el viático». 

En relación a su representación iconográfica tradicional y a su patronazgo como protectora contra los problemas de los ojos, citamos la obra "El Año Litúrgico", de Pascher:

«En el arte se representa generalmente a la santa con el puñal o la espada, con que, según la leyenda, se le atravesó el cuello. Extraña es como atributo suyo la fuente con los dos ojos, que no tiene fundamento alguno en la leyenda. Acaso sea una leyenda poética secundaria, la que explicaría que se la invoque en enfermedades de los ojos». Esa leyenda afirma que se le arrancaron los ojos, los cuales en las imágenes de la santa aparecen sostenidos por ella en una fuente. «María le habría dado otros nuevos más hermosos»

En la misma línea, y de un modo escueto y rotundo, esto decía el Misal Diario del padre Azcárate: 



El Martirologio Romano, sin mencionar ninguno de los supuestos hechos de la vida de Lucía, hace sutiles referencias al tema de la luz aludida en su nombre,  así como a las bodas (no celebradas con su prometido, sino con el Señor):

«Memoria de Santa Lucía, virgen y mártir, la cual, mientras vivió, conservó encendida la lámpara esperando al Esposo, y llevada al martirio en Siracusa, ciudad de Sicilia, mereció entrar con Él a las bodas y poseer la luz indefectible».



De las fotos -que tomamos en tres ocasiones distintas a lo largo de los años- surge que la imagen de Santa Lucía fue cambiada de ubicación y de ornato en la iglesia palermitana.

Terminemos esta entrada con la plegaria litúrgica de hoy, también muy sobria:

Oración colecta

Te pedimos, Señor y Dios nuestro,
que por la gloriosa intercesión de Santa Lucía,
virgen y mártir,
quienes celebramos su fiesta en la tierra
podamos contemplar su gloria en el cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

9 de diciembre de 2025

9 de diciembre: San Juan Diego

Hoy se celebra la Memoria de San Juan Diego. La celebramos con fotos que tomamos en 2016 en la Basílica de Santa Rosa de Lima y con unas letanías halladas en la Red.


Letanías a San Juan Diego ¹


Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.


Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.


Padre celestial, que eres Dios, 
Ten piedad de nosotros.

Hijo Redentor del mundo, que eres Dios, 
Ten piedad de nosotros.

Espíritu Santo, que eres Dios, 
Ten piedad de nosotros.


San Juan Diego, Ruega por nosotros.

Instruido en la doctrina del amor cristiano, 

Deseoso de aprender de los misioneros, 

Peregrino en la fe, la esperanza y la caridad,

Que abandonaste las sombras del paganismo, 

Que amaste la pobreza, 

Que practicaste la humildad, 

Que mantuviste un corazón limpio, 

Que viste el paraíso en el Tepeyac, 

Que fuiste testigo de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe, 

Que oíste la dulce voz de María,

Que viste la belleza de María,

Que experimentarse la dulzura de María, 

Que admiraste la dulzura de María,

Tú que eres hijo predilecto de María,

Que obedeciste con prontitud a María, 

Que obedeciste y respetaste la jerarquía del obispo, 

Que soportaste las burlas y las incredulidades, 

Que supiste ser mensajero,

Que supiste ser paciente,

Que supiste ser prudente,

Que supiste ser perseverante,

Que renunciaste a privilegios,

Que atendiste con caridad a tu tío Juan Bernardino,

Que amaste a tu esposa María Lucía,

Que la hiciste vivir en la verdad del evangelio, 

Que subiste al cerro del Tepeyac,

Que cortaste las rosas del Tepeyac,

Que ofreciste su tilma a la Virgen de Guadalupe,

Que cuidaste de ella hasta la hora de tu muerte, 

Que te ocupaste con amor de las cosas de Dios, 

Que eres digno ejemplo de vida para nosotros,



Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Ruega por nosotros, San Juan Diego, y si es voluntad de nuestro Señor, alcánzanos lo que te pedimos. 

...

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¹ Tomadas de la página en Facebook de las Fiestas Patronales Nuestra Señora De Guadalupe Atiquizaya

4 de diciembre de 2025

4 de diciembre: San Juan Damasceno

En el amplio cuadro titulado "Sinaxis de santos del Patriarcado de Antioquía - hombres y mujeres santos de la Sede Ortodoxa de Antioquía", entre otros muchas imágenes, se encuentra la de San Juan Damasceno, cuya Memoria la Iglesia, en Oriente y en Occidente, celebra hoy.



El Martirologio lo elogia así:

San Juan Damasceno, presbítero y doctor de la Iglesia, célebre por su santidad y por su doctrina, que luchó valerosamente de palabra y por escrito contra el emperador León Isáurico para defender el culto de las sagradas imágenes, y hecho monje en la Laura de San Sabas, cerca de Jerusalén, compuso himnos sagrados y allí murió. Su cuerpo fue enterrado en este día.


La frase que aparece en el pergamino que sostiene el santo forma parte de los  los idiómelos de San Juan Damasceno que se leen en el Oficio de Difuntos en las iglesias ortodoxas orientales:

Tono 1º - ¿Qué goce terrenal está libre de tristeza? ¿Qué gloria es constante sobre la tierra? Todo es más tenue que la sombra y más ficticio que el sueño. En un momento todo desaparece con la muerte. Por eso, a la luz de tu rostro, oh Cristo, y en el goce de tu hermosura, concede el descanso a tus siervos difuntos, pues sólo Tu eres inmortal.

Tono 2º -  ¡Ay de mí! ¿Qué hazaña espera al alma al separarse del cuerpo? Cuánto se lamenta entonces y nadie se apiada de ella. Mira hacía los ángeles y no hay quien la escuche; extiende los brazos hacia los hombres y no hay quien la ayude. Queridos hermanos, meditemos en lo rápido que pasa nuestra vida y pidamos a Cristo descanso para nuestro hermano difunto y clemencia para nuestras almas.

(...) 


Oración Colecta:

 

Señor y Dios nuestro,

que la intercesión del presbítero San Juan Damasceno

nos ayude para que la verdadera fe,

que él enseñó tan admirablemente,

sea siempre nuestra luz y nuestra fuerza.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,

y es Dios, por los siglos de los siglos.

2 de diciembre de 2025

Martes de la Semana I de Adviento

En la misa de hoy se lee un fragmento del libro del profeta Isaías (11, 1-10) que comienza con estas palabras (11, 1-2):

«Saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces. Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor -y lo inspirará el temor del Señor-».

Sabiduría, inteligencia, consejo,  fortaleza, ciencia y temor del Señor: el texto de Isaías menciona seis de los dones del Espíritu Santo. Los siete dones están representados en el púlpito de la iglesia de la Sagrada Familia, de la ciudad de Buenos Aires.


«Ya los Padres de la Iglesia empezaron a desdoblar el último don mencionado por Isaías, en Piedad y Temor de Dios. En el año 382, el Papa Dámaso habla del Espíritu septiforme que reposó sobre el Mesías: Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios».

1 de diciembre de 2025

1° de diciembre: San Carlos de Foucauld

El 1° de diciembre de 2016, en su Memoria litúrgica, que ese año coincidía con el centenario de su muerte, nos ocupamos del entonces Beato Carlos de Foucauld.  Junto con una imagen suya, publicamos la famosa oración que comienza con las palabras "Padre, me pongo en tus manos", escrita por él, aunque no en la forma que hoy conocemos: está basada en una meditación más amplia, redactada en 1896, en la cual Carlos intentaba unirse a la oración de Jesús en la cruz.


Esa misma oración aparece en la iglesia del Corpus Domini (que hoy hace su primera aparición en este blog),  junto a una imagen de Cristo portando la Cruz. Al final de esta entrada se ve una foto ampliada de esa plegaria.

Carlos de Foucauld fue canonizado por el papa Francisco I el 15 de mayo de 2022 junto con otros nueve beatos. En esa ocasión dijo el pontífice:

Siempre, el amor que yo doy está unido al amor de Jesús por mí: “así”. Así como Él me ha amado, así yo puedo amar. Es así de simple la vida cristiana, ¡así de simple! Somos nosotros los que la complicamos con tantas cosas. Pero en realidad es así de simple.     

(...)

Y, en concreto, ¿qué significa vivir este amor? Antes de darnos este mandamiento, Jesús les lavó los pies a sus discípulos; y después de haberlo pronunciado, se entregó en el madero de la cruz. Amar significa esto: servir y dar la vida. Nuestros compañeros de viaje, hoy canonizados, vivieron la santidad de este modo: se desgastaron por el Evangelio abrazando con entusiasmo su vocación —de sacerdote, algunos; de consagrada, otras; de laico—, descubrieron una alegría sin igual y se convirtieron en reflejos luminosos del Señor en la historia. Esto es un santo o una santa, un reflejo luminoso del Señor en la historia. Intentémoslo también nosotros (...)  Intentémoslo también nosotros, porque todos estamos llamados a la santidad, a una santidad única e irrepetible.