25 de agosto de 2026

25 de agosto: Beata María del Tránsito de Jesús Sacramentado

Reparamos hoy una "injusticia": en los casi 11 años de vida de este blog, nunca celebramos la Memoria de nuestra compatriota la  Beata María del Tránsito de Jesús Sacramentado Cabanillas, virgen y fundadora.



Así la menciona el Martirologio Romano: «En Córdoba, en la República Argentina, Beata María del Tránsito de Jesús Sacramentado Cabanillas, virgen, que se dedicó con empeño a la formación cristiana de la infancia pobre y abandonada, y fundó en este país el Instituto de Hermanas Misioneras de la Tercera Orden Regular de San Francisco († 1885)».


María del Tránsito Eugenia de los Dolores Cabanillas nació el día 15 de agosto de 1821 en la estancia de Santa Leocadia, actual Carlos Paz.  Su padre, Felipe Cabanillas Toranzo, descendía de una familia de Valencia  emigrada a la Argentina durante la segunda mitad del siglo XVII y que había logrado reunir una cierta fortuna económica en su nuevo ambiente, pero que se distinguía sobre todo por su profunda religiosidad cristiana.

En 1816, Felipe Cabanillas se unió en matrimonio con la joven Francisca Antonia Luján Sánchez, con la que tuvo once hijos. Tres fallecieron prematuramente, cuatro contrajeron matrimonio y los otros se consagraron a Dios: uno como sacerdote secular y tres como religiosas en diversos institutos, continuando así una larga y gloriosa tradición familiar.

María del Tránsito era  la tercera hija de la familia. Bautizada el 10 de enero de 1822 en la capilla de San Roque, le impusieron los nombres de Tránsito, es decir, María del Tránsito o María Asunción (por la fecha de su nacimiento), y de Eugenia de los Dolores. Recibió el sacramento de la confirmación en 1836. 

Tras la primera educación familiar, María del Tránsito fue enviada a Córdoba, ciudad de nobles tradiciones culturales, con su famosa universidad del siglo XVII fundada por el obispo franciscano Fernando Trejo y Sanabria, y los colegios de Santa Catalina (1613) y de Santa Teresa (1628). Desde 1840, al tiempo que seguía sus estudios, cuidó de su hermano menor, que estaba preparándose para el sacerdocio en el seminario de Nuestra Señora de Loreto de esa misma ciudad.

En 1850, tras la muerte de Felipe Cabanillas, la familia entera se trasladó definitivamente a Córdoba, por lo que  María del Tránsito se estableció con su madre, su hermano —que fue ordenado sacerdote en 1853—, sus hermanas y cinco primas huérfanas en una casita situada cerca de la iglesia de San Roque. 

María del Tránsito se distinguió por su piedad, sobre todo hacia la Eucaristía; llevó a cabo una intensa actividad como catequista e hizo muchas obras de misericordia, visitando frecuentemente a los pobres y a los enfermos en compañía de su prima Rosario.

Después del fallecimiento de su madre en 1858, María del Tránsito ingresó en la Tercera Orden Franciscana e intensificó su vida de oración y de penitencia, dirigida espiritualmente por el Padre Buenaventura Rizo Patrón, franciscano, que sería ordenado obispo de Salta en 1862. Pero ella anhelaba consagrarse a Dios por entero; por eso, en 1859, con ocasión de su profesión en la T.O.F., emitió el voto de virginidad perpetua y empezó a pensar en la fundación de un instituto para la instrucción cristiana de la infancia pobre y abandonada.

En 1871 entró en contacto con la Sra. Isidora Ponce de León, que se interesaba vivamente por la erección de un monasterio de carmelitas en Buenos Aires. Al año siguiente, María del Tránsito la siguió hasta la Capital e ingresó en el monasterio el 19 de marzo de 1873, el mismo día en que fue inaugurado. Pero su compromiso ascético se reveló superior a sus fuerzas físicas, cayó enferma y, por razones de salud, tuvo que abandonar la clausura en abril de 1874. En septiembre de aquel mismo año, creyéndose suficientemente recuperada, ingresó en el convento de las religiosas de la Visitación de Montevideo, pero también allí cayó enferma pocos meses después.

Aceptó todo con admirable resignación, abandonándose cada vez con más confianza en las manos de la Divina Providencia. Contemporáneamente, volvió a emerger su idea de una fundación educativa y asistencial al servicio de la infancia. Varios franciscanos la alentaron a ello; Agustín Garzón le ofreció una casa y su colaboración y la puso  en contacto con el P. Ciríaco Porreca OFM, de Río Cuarto. El 8 de diciembre de 1878, obtenida la aprobación eclesiástica de su proyecto de fundación y de las constituciones, y después de unos ejercicios espirituales predicados por el P. Porreca, María del Tránsito Cabanillas, en compañía de dos compañeras, puso en marcha la Congregación de las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas de la Argentina. A petición de la Fundadora, el padre Porreca es nombrado director del Instituto. 

El 2 de febrero de 1879 María del Tránsito Cabanillas y sus dos primeras compañeras emiten la profesión religiosa y el día 27 de aquel mismo mes y año escriben al P. Bernardino de Portogruaro, Ministro General de la Orden de Frailes Menores, solicitándole la agregación de su Instituto a la Orden Franciscana. La respuesta afirmativa llega a comienzos de 1880.

La nueva Congregación tuvo inmediatamente una floración de vocaciones, de manera que todavía en vida de la Fundadora se inauguró el colegio de Santa Margarita de Cortona en San Vicente, el del Carmen en Río Cuarto y el de la Inmaculada Concepción en Villa Nueva.

La Sierva de Dios guiaba el floreciente Instituto con admirable sabiduría, pero sus fuerzas físicas iban cediendo gradualmente a las fatigas de cada día y a los rigores ascéticos. El 25 de agosto de 1885 moría santamente, como había vivido durante toda su vida, dejando en herencia heroicos ejemplos de humildad y de caridad al servicio sobre todo de la infancia, de los pobres, de los enfermos y de sus hermanas. Se destacó por la prudencia, la paciencia, la fortaleza de ánimo para afrontar las múltiples pruebas de la vida, su asidua actividad enseñando el catecismo y atendiendo a la infancia abandonada, su amor a la pureza y la confianza en la Divina Providencia, que le respondía con frecuencia con signos sorprendentes.  Supo infundir en sus hijas el espíritu sobrenatural, la generosidad, el amor a la infancia, el espíritu de penitencia y de mortificación.



Juan Pablo II declaró la heroicidad de las virtudes de María de Tránsito de Jesús Sacramentado en 1999, y la beatificó el  14 de abril del 2002.

La imagen de la Beata que vemos en las fotos (tomadas en 2019) es venerada en la Catedral de Córdoba.

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