Visitamos hoy el templo de San Pedro de Alcántara en Catamarca, en realidad mucho más conocido por el nombre de San Francisco a causa del convento homónimo, sitio célebre además porque allí vivió y enseñó fray Mamerto Esquiú. Fue justamente recorriendo los pasos del beato catamarqueño, en 2025, que tomamos las fotos de esta entrada.
En uno de los vitrales de la puerta principal aparece representada Santa Clara de Asís.
Transcribimos a continuación el Himno de II Vísperas, del Propio de los franciscanos (en el que la Memoria de hoy tiene categoría de Solemnidad en la II Orden y de Fiesta para la Familia Franciscana). Elegimos este himno porque guarda interesante relación con la imagen que ilustra esta entrada.
Al caer de la tarde silenciosa,
cuando todo era calma en el ambiente,
una luz se encendía diligente
en oración humilde y amorosa.
Eras tú, Clara, corazón amante,
que velabas al Dios sacramentado,
pidiendo por el mundo atormentado,
de tanto desamor desconcertante.
Plegaria y sacrificio así juntabas
con alegre talante contagioso,
que arrastraba tras sí, por amoroso,
a las flores vivientes que cuidabas.
Y así, cuando por fin llamó el Esposo
a tu puerta, radiante de alegría
a su encuentro saliste en este día
con aceite abundante y luminoso.
En el coro de vírgenes prudentes,
alabas al Señor tres veces santo;
nosotros nos unimos a tu canto
y a tu gozo seráfico y ferviente. Amén.
Santa Clara nació en Asís en 1193. Siguió a Francisco por el camino de la pobreza evangélica y fue madre y fundadora de la II Orden. Llevó una vida austera, pero rica en obras de caridad y piedad. Murió en 1253.



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