6 de agosto de 2026

Fiesta de la Transfiguración del Señor

 

En la misa de la  Fiesta de la Transfiguración del Señor, que se celebra hoy, se lee este texto evangélico (Lc    9, 28b-36):


Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante. Y dos hombres conversaban con Él: eran Moisés y Elías, que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén. 

Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con Él.

Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

Él no sabía lo que decía. Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor. Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: «Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo». Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo.

Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.

El cuadro que fotografiamos en la Basílica de la Piedad reúne todos los elementos del texto: Jesús con blancas vestiduras, Moisés y Elías a sus lados, los tres apóstoles somnolientos y confundidos, el paisaje montañoso... y también, en la parte superior, la palabra del Padre: "Ipsum audite", "Escúchenlo".

Antífona de entrada     Cf. Mt 17, 5

En una nube luminosa se apareció el Espíritu Santo,
se oyó la voz del Padre: Éste es mi Hijo muy querido,
en quien tengo puesta mi predilección, escúchenlo.


Oración colecta

Dios nuestro,
que en la transfiguración gloriosa de tu Hijo unigénito
confirmaste los misterios de la fe
con el testimonio de los profetas
y prefiguraste admirablemente
la perfecta adopción como hijos tuyos,
concédenos que, escuchando la voz de tu Hijo amado,
merezcamos ser coherederos suyos.
Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

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