En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la fiesta de San Ramón Nonato, por Cristo Señor nuestro. El cual, entregándose voluntariamente a la muerte, fue la causa de nuestra salvación y la fuente de toda auténtica libertad.
Él, con la voz misteriosa del Espíritu Santo, llamó a tu siervo San Ramón a la familia de la Virgen María de la Merced, y le infundió sus mismos sentimientos de amor, para que afrontase con valentía dolores y cárceles por la liberación de los cristianos cautivos.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te aclamamos y te bendecimos, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo.

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